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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Envidiosa]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/envidiosa/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Envidiosa]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Juzgamos, no escuchamos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/juzgamos-no-escuchamos_129_12400094.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/efad24e0-3487-43e8-9dd2-a0e776e4f7ba_16-9-discover-aspect-ratio_default_1120188.jpg" width="1596" height="898" alt="Juzgamos, no escuchamos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">“La conversación en que consiste el tratamiento analítico no soporta terceros oyentes; no admite ser presentada en público”, escribió Freud. Esta afirmación, que podría parecer una obviedad, encierra sin embargo una serie de desafíos clínicos, éticos y conceptuales que aún hoy interpelan a quienes ejercen la práctica analítica.</p></div><p class="article-text">
        Hace unos d&iacute;as vi un video en el que una mujer cuenta que llev&oacute; helado a la sesi&oacute;n con su psic&oacute;loga. Luego de comerlo, habr&iacute;an salido juntas a dar un paseo. O algo as&iacute;. La verdad es que no entend&iacute; muy bien, ni me pareci&oacute; relevante.
    </p><p class="article-text">
        S&iacute; me llam&oacute; la atenci&oacute;n que la consecuencia de este episodio fuera una catarata de los m&aacute;s diversos comentarios, que juzgaban la actitud de la profesional. Como m&iacute;nimo, se asist&iacute;a a un reclamo de que le quiten la matr&iacute;cula.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Como dije, a m&iacute; no me pareci&oacute; relevante la situaci&oacute;n. Mientras lo ve&iacute;a, record&eacute; los a&ntilde;os en que trabaj&eacute; en un hospital p&uacute;blico y, ante la falta de consultorio disponible, atend&iacute;amos en el estacionamiento. Una vez pas&oacute; la Jefa del Servicio y me llam&oacute; a su oficina. Yo pens&eacute; que me iba a reprender. Sin embargo, me dijo: &ldquo;Escrib&iacute; un texto sobre tu experiencia, que lo vamos a publicar en el pr&oacute;ximo libro&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s me qued&eacute; pensando en lo que ocurri&oacute; en los a&ntilde;os de pandemia, sobre todo en el primero, cuando con algunos pacientes varios colegas tuvimos que improvisar consultorios ambulantes (sobre todo en plazas) para no interrumpir los tratamientos de aquellos que no se llevaban bien con la virtualidad.
    </p><p class="article-text">
        Con esto que escribo no justifico a la colega de la que se habla en ese video. En efecto, nadie conoce su palabra, salvo por el rodeo de lo que dice la paciente. Con esto digo que no s&eacute; c&oacute;mo pens&oacute; esa decisi&oacute;n y, adem&aacute;s, no soy nadie para juzgarla. Una noci&oacute;n m&aacute;s que importante en un tratamiento psicoterap&eacute;utico es la de encuadre, pero este no es la suma de variables r&iacute;gidas que establecen una situaci&oacute;n estandarizada.
    </p><p class="article-text">
        El encuadre es la condici&oacute;n m&iacute;nima con que un terapeuta tiene que tratar a un paciente, en funci&oacute;n de que su sufrimiento no se acreciente y no se proyecte de m&aacute;s en su persona. Por otro lado, recuerdo una idea que <strong>Sigmund Freud</strong> plantea en la primera de sus <em>Conferencias de introducci&oacute;n al psicoan&aacute;lisis</em>: 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La conversaci&oacute;n en que consiste el tratamiento anal&iacute;tico no soporta terceros oyentes; no admite ser presentada en p&uacute;blico&rdquo;. Esta frase encierra muchos problemas, porque pone a los analistas a tener que pensar de muchos modos las v&iacute;as por las que se constituye un caso cl&iacute;nico.
    </p><p class="article-text">
        Me gusta especialmente que Freud diga que el tratamiento es una conversaci&oacute;n. Sobre todo, porque hoy no est&aacute; asegurada esa instancia. Toma mucho tiempo empezar a conversar con alguien; durante mucho tiempo se habla, se cuentan cosas, pero solo despu&eacute;s de un buen tiempo es que se empieza a conversar.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo se reconoce ese momento? Cuando el paciente dice algo que el analista estaba a punto de decir, o bien cuando este recuerda &ndash;sin saber por qu&eacute;&ndash; un sue&ntilde;o (u episodio) que el paciente tuvo quiz&aacute; hace meses y sobre el que nunca hablaron, entre otros indicadores de lo que se llama &ldquo;transferencia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Es muy dif&iacute;cil explicar la transferencia, si es que se puede. Esta es la que no admite &ldquo;terceros oyentes&rdquo;. Es tambi&eacute;n la que tiene que llevar a ser cautos a la hora de opinar sobre un video como el que comento. Puedo entender que quienes no son colegas se despachen con un moralismo insensato, pero si escribo estas l&iacute;neas es porque le&iacute; a colegas escandalizados.
    </p><p class="article-text">
        Un grave error cl&iacute;nico es creerse mejor que otro colega. Pienso en una situaci&oacute;n t&iacute;pica: la del paciente que viene y habla de que se trat&oacute; con alguien a quien tilda de un p&eacute;simo profesional, &iquest;en serio vamos a tomar literalmente esa acusaci&oacute;n? No pocas veces, si uno se cree que es el que va a hacer las cosas bien, esa es la antesala de que luego vayan a otro analista a decirle que el p&eacute;simo profesional somos nosotros.
    </p><p class="article-text">
        Y a veces el reproche es un modo de la transferencia que muestra toda la eficacia de esta y lo mejor que podr&iacute;amos hacer es reenviar al paciente a continuar el tratamiento que interrumpi&oacute;. Por lo general, quienes juzgan a otros en nombre de la &eacute;tica nunca tienen en cuenta que una de las indicaciones m&aacute;s precisas del c&oacute;digo profesional es no intervenir ni realizar intrusiones en el tratamiento de un colega.
    </p><p class="article-text">
        Mientras escribo este art&iacute;culo, mi reflexi&oacute;n se desv&iacute;a hacia el inter&eacute;s que despiertan en la opini&oacute;n p&uacute;blica los profesionales de la salud mental. Pienso, por ejemplo, en los debates que hubo acerca de la personificaci&oacute;n de la psic&oacute;loga en la serie <em>Envidiosa</em>.
    </p><p class="article-text">
        Hay quienes dec&iacute;an que era demasiado estricta, otros que no era emp&aacute;tica y que culpaba a la paciente, etc. Yo no lo s&eacute;, porque directamente no podr&iacute;a decir nada interesante sobre el modo en que trabaja un colega sin antes escucharlo hablar de la metodolog&iacute;a del tratamiento que lleva adelante.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n en estos d&iacute;as se populariz&oacute; la frase &ldquo;Escuchamos, pero no juzgamos&rdquo; y, en esa v&iacute;a es que, en diferentes escenarios, se replic&oacute; la actitud como un modo de hacerle frente a la exigencia: en un trabajo, la jefa escucha a sus empleadas (&ldquo;Escucho, pero no despido&rdquo;) o bien un docente escucha a sus alumnos (&ldquo;Escucho, pero no repruebo&rdquo;). 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luciano Lutereau]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/juzgamos-no-escuchamos_129_12400094.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 20 Jun 2025 03:01:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Juzgamos, no escuchamos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Psicoanálisis,Sigmund Freud,Envidiosa]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La segunda temporada de “Envidiosa” se verá en el verano de 2025]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/espectaculos/segunda-temporada-envidiosa-vera-verano-2025_1_11695031.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f282f028-1d6a-4a8d-982e-2efe93ed3a23_16-9-discover-aspect-ratio_default_1102968.jpg" width="2073" height="1166" alt="La segunda temporada de “Envidiosa” se verá en el verano de 2025"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La plataforma Netflix confirmó que habrá una segunda parte de la serie protagonizada por Griselda Siciliani.</p></div><p class="article-text">
        <em><strong>Envidiosa</strong></em>, la serie argentina protagonizada por&nbsp;<strong>Griselda Siciliani&nbsp;</strong>que es furor en Netflix, ya tiene confirmada su segunda temporada.
    </p><p class="article-text">
        La plataforma lanz&oacute; un adelanto de lo que se podr&aacute; ver en breve y detall&oacute; que los cap&iacute;tulos saldr&aacute;n antes de lo previsto:&nbsp;&ldquo;Verano 2025&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esta comedia argentina, de lo m&aacute;s visto de la plataforma, se centra en&nbsp;Victoria, interpretada por&nbsp;Siciliani, una mujer que atraviesa una crisis existencial al cumplir los 40 a&ntilde;os.&nbsp;En la escena para presentar la segunda temporada se puede ver a Vicky pidi&eacute;ndole el alta a su psic&oacute;loga, pero ella le responde que est&aacute; para comenzar a ir dos veces por semana.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="twitter-tweet"><p lang="es" dir="ltr">Sus deseos son órdenes: Vicky vuelve a hacer de las suyas el PRÓXIMO VERANO en ✨ la segunda temporada de Envidiosa ✨ <a href="https://t.co/QrYVEHD2QX">pic.twitter.com/QrYVEHD2QX</a></p>&mdash; CheNetflix (@CheNetflix) <a href="https://twitter.com/CheNetflix/status/1840783665929838675?ref_src=twsrc%5Etfw">September 30, 2024</a></blockquote> <script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script>
    </figure><p class="article-text">
        La producci&oacute;n, cuya primera temporada fue de 12 cap&iacute;tulos, cuenta con grandes y populares actores conocidos como&nbsp;<strong>Esteban Lamothe, Pilar Gamboa, Mart&iacute;n Garabal y Violeta Urtizberea</strong>, entre otros.
    </p><p class="article-text">
        <em>Envidiosa</em>&nbsp;se encuentra disponible desde el mi&eacute;rcoles 18 de septiembre, y en un pu&ntilde;ado de d&iacute;as trep&oacute; a lo m&aacute;s alto del top 10, por lo que muchos fans ya se preguntaban por la segunda temporada.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Cu&aacute;ndo se estrena &ldquo;Envidiosa&rdquo;, temporada 2</strong></h2><p class="article-text">
        En el final de la primera temporada, Netflix aclara que la serie ya fue renovada para una segunda parte.&nbsp;<strong>&ldquo;Es oficial: esta historia continuar&aacute;&rdquo;</strong>, dice la plataforma en el cierre del &uacute;ltimo cap&iacute;tulo.
    </p><p class="article-text">
        Al mismo tiempo, el periodista&nbsp;&Aacute;ngel de Brito&nbsp;revel&oacute; que la producci&oacute;n de los nuevos episodios ya fue rodada, por lo que se encuentra en postproducci&oacute;n.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>De qu&eacute; trata&nbsp;&ldquo;Envidiosa&rdquo;</strong></h2><p class="article-text">
        Vicky,&nbsp;como la llaman sus amigos, ha construido su vida alrededor de una relaci&oacute;n de larga duraci&oacute;n con Daniel. Sin embargo, cuando se da cuenta de que todas sus amigas se casan y tienen hijos, comienza a cuestionar sus propias elecciones y a sentir una profunda envidia.
    </p><p class="article-text">
        Harta de esperar,&nbsp;decide tomar las riendas de su vida y le plantea un ultim&aacute;tum a Daniel: o se casan, o ella pone fin a la relaci&oacute;n. A partir de este momento, Vicky se embarca en un viaje de autodescubrimiento, lleno de situaciones c&oacute;micas y momentos de reflexi&oacute;n, mientras intenta encontrar su lugar en el mundo y cumplir sus sue&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El elenco de &ldquo;Envidiosa&rdquo;</strong>
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Griselda Siciliani: Interpreta a Victoria Mori, la protagonista principal que atraviesa una crisis de los 40 y se cuestiona sus elecciones de vida.</li>
                                    <li>Esteban Lamothe: Da vida a Mat&iacute;as, un personaje que aporta un giro inesperado a la vida de Vicky.</li>
                                    <li>Pilar Gamboa: Interpreta a Carolina, la hermana de Vicky.</li>
                                    <li>Violeta Urtizberea: Da vida a Lu, una de las amigas cercanas de Vicky.</li>
                                    <li>Mart&iacute;n Garabal: Interpreta a Daniel Oribe, la pareja de larga data de Vicky.</li>
                                    <li>Marina Bellati: Interpreta a otra de las amigas de Vicky.</li>
                                    <li>B&aacute;rbara Lombardo: Interpreta a Melina, otra amiga.</li>
                                    <li>Benjam&iacute;n Vicu&ntilde;a: Hace una aparici&oacute;n especial como Nicol&aacute;s, un personaje que genera revuelo en la vida de Vicky.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        <em>CRM con informaci&oacute;n de la agencia NA</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/espectaculos/segunda-temporada-envidiosa-vera-verano-2025_1_11695031.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 30 Sep 2024 17:42:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Series,Netflix,Envidiosa,Griselda Siciliani]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Nuestras vidas chiquitas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/vidas-chiquitas_129_11691090.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d005997a-d828-403b-b364-6944bf396308_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Nuestras vidas chiquitas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Cómo narrar esos problemas de amor contemporáneo que no tienen nombres propios ni explicaciones claras?

</p></div><p class="article-text">
        Estoy releyendo un libro de <strong>Vivian Gornick</strong> que se llama, valga la redundancia, <em>Unfinished Business. Notes of a Chronic Re-reader </em>(algo as&iacute; como &ldquo;asuntos inconclusos: notas de una relectora cr&oacute;nica&rdquo;). Es una colecci&oacute;n de ensayos dedicados a libros que, por una raz&oacute;n o por otra, Gornick ha le&iacute;do varias veces a lo largo de su vida. Terminan siendo, entonces, ensayos sobre la experiencia de releer, volver a pasar por el mismo lugar siendo una persona distinta. Algunos de estos textos hablan de libros que le gustaron mucho siendo adolescente y le resultado un poco m&aacute;s huecos ley&eacute;ndolos de adulta; otros, de identificarse a cada lectura con un personaje distinto. Algunos m&aacute;s, de volver y una otra vez a un libro porque las preguntas que all&iacute; viven nunca dejan de persistir.
    </p><p class="article-text">
        Pero lo que quer&iacute;a decir es que releer <em>Unfinished Business</em> es releer a Gornick en m&aacute;s de un sentido porque, como ella misma aclara en el pr&oacute;logo, el libro contiene frases y p&aacute;rrafos enteros copiados de otros libros suyos (l&oacute;gico: si una se mete con las lecturas que la han acompa&ntilde;ado a lo largo de la vida es perfectamente natural encontrarse con que una ya ha dicho lo m&aacute;s importante que ten&iacute;a para decir sobre ese libro en otro momento, y no vale la pena intentar inventarlo de nuevo). Y me encontr&eacute;, entonces, con una idea que ella desarrolla en su libro <em>El fin de la novela de amor</em>. 
    </p><p class="article-text">
        Ese libro era una despedida a las grandes novelas de amor: no porque el amor ya no existiera; ni siquiera porque la experiencia del amor hubiera cambiado sustancialmente. Gornick despide en 1997, a pasitos del fin del siglo pasado, a las grandes novelas de amor, porque lo que cree es que el amor deja de funcionar como met&aacute;fora de la trascendencia. En <em>Romeo y Julieta</em>, pongamos, o en <em>Ana Karenina</em>, el amor no se trata solo del amor: se trata de conectar con la verdad de la vida en un mundo de gente preocupada por la convenci&oacute;n y la apariencia. 
    </p><p class="article-text">
        En las grandes historias de amor de la modernidad enamorarse implica un compromiso con lo verdadero y lo necesario; un encuentro, adem&aacute;s, que tiene un car&aacute;cter <em>final</em>, la sensaci&oacute;n de que se ha llegado a desentra&ntilde;ar el misterio y no hay una vuelta atr&aacute;s de eso. Las grandes historias de amor del siglo XIX no hablan del desconcierto que deja el amor cuando se termina: ese es el gran tema del siglo XXI. Tampoco hablan de que una puede estar perdidamente enamorada y sin embargo no tener ning&uacute;n secreto: ninguna idea de qu&eacute; deber&iacute;a hacer con el mundo, o m&aacute;s humildemente, con su vida. La conciencia del siglo XXI de que el amor no termina para siempre con todos los problemas hace casi imposible, para Gornick, que volvamos a leer una novela de amor como las le&iacute;a la gente hace 100 a&ntilde;os: el amor, hoy, es solamente amor. 
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">&iquest;C&oacute;mo se narra entonces ese amor que es solamente amor? Se narra menos, eso es seguro: el amor como tema predomina mucho menos en la literatura y en el cine, por poner dos ejemplos que m&aacute;s o menos sigo, de lo que predominaba hace unas d&eacute;cadas. Sin embargo, nos sigue interesando, nos sigue importando, nos sigue fascinando; y entonces hace falta inventar las maneras; o reinventarlas; o tratar de que no se note que ya no se puede.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">En la trilog&iacute;a de </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Richard Linklater</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> que empieza con </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Antes del atardecer</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> se puede leer este cambio a lo largo de las entregas. En la primera, efectivamente, descubrir el amor es descubrir la vida; en la segunda, cuando Jesse y Celine se reencuentran, los obst&aacute;culos externos (las vidas de cada uno, las parejas que han formado) parecen interponerse en su amor, igual que en las grandes historias rom&aacute;nticas. Es en la tercera, con dos protagonistas grandes, casados y cansados, que el siglo XXI irrumpe. Lo que se interpone ya no es el afuera sino el adentro: la sensaci&oacute;n de que el amor no resolvi&oacute; todos los problemas de la vida, o peor todav&iacute;a, que los ha causado; o que el amor que todo lo daba y todo lo pod&iacute;a era ese de la primera pel&iacute;cula, y m&aacute;s valdr&iacute;a mandar todo el diablo y apostar a enamorarse locamente de vuelta que intentar sostener prendida una llama que ya no puede arder como el primer d&iacute;a. Hay gente que piensa que esta &uacute;ltima pel&iacute;cula sobre un matrimonio agotado es una traici&oacute;n al esp&iacute;ritu de la primera. Para m&iacute;, en cambio, es un final perfecto.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Las dos series de mujeres millennials que marcaron el tono de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas (</span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Girls</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">, de </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Lena Dunham</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, y </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Fleabag</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">, de </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Phoebe Waller Bridges</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">) resolvieron este tema de maneras diferentes. </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Girls</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> intent&oacute; contar historias de amor que solo ten&iacute;an en el centro a la neurosis: fueron honestas y sensibles, s&iacute;, pero menos &eacute;picas. </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Fleabag</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> hizo algo de eso en su primera temporada, pero la que pas&oacute; a la historia fue la segunda, con la aventura amorosa m&aacute;s cl&aacute;sica de todas: el amor aut&eacute;nticamente imposible entre una chica y un cura, como Camila y Ladislao. M&aacute;s viejo que la escarapela, que tambi&eacute;n te puede hacer llorar en el contexto adecuado. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">En las &uacute;ltimas semanas vi dos comedias rom&aacute;nticas que se enfrentaron a ese desaf&iacute;o: </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Envidiosa</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">, por un lado, con el protag&oacute;nico de</span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong> Griselda Siciliani</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, y </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Nobody Wants This</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">, con </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Adam Brody</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> y </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Kristen Bell</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;"><em>Nobody Wants This</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> cuenta la historia de amor entre un rabino y una gentil. Es una comedia b&aacute;rbara, fresca y efectiva: igual que la temporada del cura de Fleabag, no se siente vieja, porque est&aacute; llena de encanto, y entonces el atajo de armar la imposibilidad a trav&eacute;s de uno de los pocos sectores del mundo que mantienen trabas premodernas (la religi&oacute;n organizada) se siente m&aacute;s como un chistecito que como una reliquia venerable. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;"><em>Envidiosa</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">, por su parte, hace algo inteligente: inventa, de alguna manera, un amor imposible entre el personaje de Griselda Siciliani y el muchacho humilde que encarna</span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong> Esteban Lamothe</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, pero no porque efectivamente hoy haya algo prohibido en salir con un tipo que no tiene plata. De hecho, todas las amigas de Vicky (Siciliani) le dicen que le d&eacute; una chance: es ella la que tiene en la cabeza la imagen de un marido acomodado que puede acomodarla a ella en una casa de country, y es esa imagen la que conspira contra su propia felicidad. Me parece una buena transa, un buen c&aacute;lculo: vestir de externo un obst&aacute;culo interno para hacerlo m&aacute;s f&aacute;cil de contar sin perder del todo el veros&iacute;mil. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Me sigo preguntando, igual, sobre c&oacute;mo narrar esos problemas de amor contempor&aacute;neo que no tienen nombres propios ni explicaciones claras; si se puede armar algo que nos divierta con esos problemas intangibles; si nos cuesta hacer entrar a la masividad esos problemas intangibles por una cuesti&oacute;n narrativa o si realmente son demasiado aburridos y exasperantes para hacerlos entrar en algo que nos tiene que dar alguna suerte de satisfacci&oacute;n; algo que termine bien o que termine mal, pero que termine, y que para eso tiene que haber empezado; algo que se sienta verdadero, como se sent&iacute;a el Amor con may&uacute;sculas de las historias de otra &eacute;poca (o de las pel&iacute;culas de otra &eacute;poca, m&aacute;s bien), y no un borrador en l&aacute;piz cobarde como a veces pueden sentirse las historias que s&iacute; nos toca atravesar en nuestras vidas chiquitas.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;"><em>TT/MF</em></span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/vidas-chiquitas_129_11691090.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 29 Sep 2024 03:00:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Nuestras vidas chiquitas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Vivian Gornick,Envidiosa]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Disfruté Envidiosa: ¿soy mala feminista?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/disfrute-envidiosa-mala-feminista_129_11689543.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b126d60f-e1c1-484a-bf54-f63e79a7df05_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Disfruté Envidiosa: ¿soy mala feminista?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La serie es una crítica simple y honesta al mandato del amor romántico. ¿Quién puede querer reflejarse en el espejo de Vicky? Y a la vez ¿quién no estuvo ahí en algún momento?</p></div><p class="article-text">
        Separarse a los casi 40 despu&eacute;s de un noviazgo mon&oacute;gamo de una d&eacute;cada es una experiencia de la que es imposible salir ilesa si sos humana. Adem&aacute;s del duelo por la pareja que se termina y la vida que se desarma con esa ruptura, diez a&ntilde;os fuera del mercado de citas, del sexo y del amor implican un curso acelerado para entender un mundo que seguramente se sienta totalmente ajeno. En una d&eacute;cada cambian las tecnolog&iacute;as, las formas y rutas para conocer personas y hasta de interactuar con ellas. No entender las reglas y los rituales de la &eacute;poca, quedarse afuera de la grupalidad que te daba existencia entre amigos y amigas puede volver desquiciada a cualquiera. Sin mencionar el <em>tic tac</em> del reloj biol&oacute;gico reproductivo que, aunque hayas decidido no procrear siempre est&aacute; de fondo como banda sonora en la vida de una mujer.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Vicky, la protagonista de &ldquo;Envidiosa&rdquo;, la ficci&oacute;n argentina que acaba de estrenar Netflix, es una mujer que se desmorona cuando llega a los 40 a&ntilde;os reci&eacute;n separada con un grupo de amigas que la rodea con el combo familiar de marido e hijos que ella siempre so&ntilde;&oacute;. Con producci&oacute;n de Adri&aacute;n Suar, guion de Carolina Aguirre, protagonizada por Griselda Siciliani, Esteban Lamothe, Mart&iacute;n Garabal y Benjam&iacute;n Vicu&ntilde;a, la serie de 12 cap&iacute;tulos cortos est&aacute; en boca de todos y todas. Est&aacute;n quienes rieron, quienes lloraron, quienes la criticaron por distintos motivos y quienes la disfrutaron.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En mi caso, la disfrut&eacute; y mucho porque compr&eacute; cien por ciento el contrato de comedia rom&aacute;ntica y personajes estereotipados que me propon&iacute;a. Y porque, como todas, en alg&uacute;n momento de mi vida pas&eacute; por esa zona de desquicio en la que te coloca la tensi&oacute;n entre el amor, querer que te quieran y los mandatos con los que me cri&eacute;. <strong>&iquest;Soy mala feminista porque me conmovi&oacute; hasta las l&aacute;grimas una serie que protagoniza una mujer cuyo &uacute;nico objetivo en la vida es casarse?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        La serie es precisamente una cr&iacute;tica simple y honesta al mandato del amor rom&aacute;ntico. Ninguna persona puede creer que Vicky es un modelo a seguir. Se humilla, tiene ataques de p&aacute;nico en los que le falta el aire, termina en una comisar&iacute;a, sufre, toma p&eacute;simas decisiones, hasta se lastima por su obsesi&oacute;n por encontrar una pareja ideal. &iquest;Qui&eacute;n puede querer reflejarse en ese espejo? Y a la vez &iquest;qui&eacute;n no estuvo ah&iacute; en alg&uacute;n momento?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Vicky sabe que no est&aacute; bien, que necesita ayuda y hasta empieza terapia en busca de una transformaci&oacute;n. Las sesiones con su psic&oacute;loga, una brillante Lorena Vega, son las escenas donde entra en tensi&oacute;n la Vicky que es, con la que espera ser, con la que puede ser y est&aacute; aprendiendo. Como en todo relato es un personaje con un arco narrativo que no es est&aacute;tico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el camino su propia vida y la de sus amigas, entre ellas su hermana, le va demostrando que la b&uacute;squeda del amor y la felicidad con otros y otras no es un sendero lineal ni sencillo para nadie. Ni ella es una desdichada ni sus amigas se sacaron todos los n&uacute;meros de la loter&iacute;a del amor.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Vicky no entiende al feminismo y lo dice.</strong> Tiene una conversaci&oacute;n con su hermana, interpretada por Pilar Gamboa, que es simple pero que muestra tambi&eacute;n parte del malentendido de la &eacute;poca de los mensajes e instrucciones contradictorios en la que vivimos. En la conversaci&oacute;n digital las mismas personas que celebraron la canci&oacute;n Flowers de Miley Cyrus y su discurso aut&oacute;nomo, poderoso, en el que se puede comprar flores por su cuenta; al poco tiempo pueden estar pidiendo un pr&iacute;ncipe que les traiga las flores amarillas de Floricienta para el d&iacute;a de la Primavera.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En s&iacute;ntesis, &iquest;de qu&eacute; trata Envidiosa? No solo de la crisis femenina por los mandatos y estereotipos de g&eacute;nero que nos empujan a ser la esposa y madre de, tambi&eacute;n de una crisis generacional de mediana edad de la que se habla muy poco. Pero, desde mi punto de vista, <strong>pone un tema de conversaci&oacute;n todav&iacute;a m&aacute;s profundo que deber&iacute;a ser tomado m&aacute;s en serio: la soledad.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Vicky tiene su propio departamento en un edificio se&ntilde;orial, maneja un auto hermoso y un trabajo que le permite comprar buena ropa. Tiene amigas, madre, hermana, compa&ntilde;eras de trabajo, pero en sus momentos de intimidad se siente sola. No quiere estar sola.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La soledad y la falta de conexi&oacute;n social son un problema de salud p&uacute;blica global. La problem&aacute;tica es tal que la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud (OMS) anunci&oacute; en noviembre del a&ntilde;o pasado la creaci&oacute;n de la Comisi&oacute;n sobre Conexi&oacute;n Social en la que trabajan especialistas, funcionarios y funcionarias para aterrizar un informe que se publicar&aacute; en 2026. &iquest;C&oacute;mo no empatizar con ese sentimiento?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Propongo un feminismo honesto. <strong>Nosotras que le&iacute;mos, estudiamos, debatimos y reconocemos que el concepto del amor rom&aacute;ntico es una construcci&oacute;n que plantea un ideal inalcanzable y que la pareja perfecta de las pel&iacute;culas puede existir apenas por un rato, tambi&eacute;n podemos volvernos desquiciadas por amor.</strong> La que haya nacido feminista sin dilemas ni debates que arroje la primera piedra.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>MFA/DTC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Florencia Alcaraz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/disfrute-envidiosa-mala-feminista_129_11689543.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 28 Sep 2024 03:01:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Disfruté Envidiosa: ¿soy mala feminista?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Griselda Siciliani,Envidiosa,Netflix,Series]]></media:keywords>
    </item>
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