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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Ciencias]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/ciencias/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Ciencias]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El vuelo que inquieta a las rapaces: así reaccionan estas aves ante los drones, según una década de estudios en Latinoamérica]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/relatos-ambientales/vuelo-inquieta-rapaces-reaccionan-aves-drones-decada-estudios-latinoamerica_132_13452257.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3a601226-3962-4e3a-8443-80088ca09ae6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El vuelo que inquieta a las rapaces: así reaccionan estas aves ante los drones, según una década de estudios en Latinoamérica"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las respuestas fueron más intensas cuando el dron se acercó demasiado al nido o permaneció más tiempo en vuelo, condiciones asociadas con ataques y conductas de escape. Investigación propone que cada vuelo tenga una justificación científica o de conservación clara, y se suspenda si la conducta del ave indica estrés o riesgo.</p></div><p class="article-text">
        El <strong>dron</strong> avanzaba hacia el nido cuando, de pronto, <strong>una rapaz</strong> sali&oacute; del bosque. El ornit&oacute;logo Tom&aacute;s Rivas Fuenzalida, quien estaba al mando del aparato, no hab&iacute;a visto al ave. Tampoco la persona que lo acompa&ntilde;aba. Era <strong>un vuelo corto hacia un nido</strong> que ya no estaba ocupado por el polluelo: ahora, el <strong>&aacute;guila tirana</strong><em> (Spizaetus tyrannus)</em> <strong>juvenil</strong> hab&iacute;a comenzado a volar, aunque todav&iacute;a regresaba ocasionalmente al &aacute;rbol para alimentarse. El ave apareci&oacute; de improviso, se lanz&oacute; sobre el aparato y lo derrib&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Vi c&oacute;mo el dron empez&oacute; a dar vueltas y, cada vez que apuntaba hacia el cielo, estaba el &aacute;guila encima, mir&aacute;ndolo mientras ca&iacute;a&rdquo;, describe a <strong>Mongabay Latam</strong> el director de investigaci&oacute;n de la <a href="https://xn--ankulafken-s9a.cl/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Fundaci&oacute;n &Ntilde;ankulafk&eacute;n</strong></a>, en Chile. El dron, que era de un tama&ntilde;o muy peque&ntilde;o, termin&oacute; en el suelo del bosque. El ave, en cambio, no sufri&oacute; heridas.
    </p><p class="article-text">
        Rivas Fuenzalida explica que las rapaces juveniles suelen acercarse a objetos nuevos por curiosidad y juego. En este caso, el equipo pudo capturar al ejemplar tiempo despu&eacute;s y comprobar que no ten&iacute;a lesiones en las patas. El incidente, sin embargo, dej&oacute; una tarea menos sencilla: recuperar el dron en el territorio.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Polluelos de aguilucho de cola rojiza (Buteo ventralis) en su nido. Foto: cortesía Tomás Rivas Fuenzalida"
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                Polluelos de aguilucho de cola rojiza (Buteo ventralis) en su nido. Foto: cortesía Tomás Rivas Fuenzalida                            </span>
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        El episodio resume uno de los dilemas que durante a&ntilde;os han enfrentado los investigadores de aves rapaces en Latinoam&eacute;rica: los drones pueden hacer posible observar nidos que de otra manera ser&iacute;an casi inaccesibles, <strong>pero tambi&eacute;n pueden alterar la conducta de las aves y provocar respuestas potencialmente riesgosas cuando se utilizan sin las precauciones necesarias.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Un <a href="https://www.nature.com/articles/s41598-026-47248-5" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio publicado</a> en <em>Scientific Reports</em> reuni&oacute; <strong>una d&eacute;cada de observaciones de investigadores de ocho pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Central y del Sur</strong> para intentar entender mejor qu&eacute; ocurre cuando esos dos mundos se encuentran. El trabajo, liderado por la bi&oacute;loga brasile&ntilde;a Francisca Helena Aguiar-Silva, <strong>analiz&oacute; 227 vuelos realizados entre 2014 y 2024 sobre 119 nidos activos de 27 especies de rapaces neotropicales.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando se va a iniciar una investigaci&oacute;n con drones para volar cerca de un nido, debemos tener en cuenta una pregunta que justifique el vuelo y no tener como &uacute;nico objetivo tomar fotograf&iacute;as o recopilar datos de comportamiento: <strong>&iquest;cu&aacute;l es la justificaci&oacute;n para realizar este vuelo, considerando el riesgo de generar estr&eacute;s en las aves?</strong>&rdquo;, dice Aguiar-Silva.
    </p><p class="article-text">
        La pregunta no es menor. &ldquo;Tenemos informaci&oacute;n y evidencias de que las rapaces responden de forma activa a la presencia de estos drones&rdquo;, explica. &ldquo;Entonces, los pr&oacute;ximos proyectos tienen que justificar muy bien por qu&eacute; volar un dron y no utilizar otra t&eacute;cnica de monitoreo&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="El equipo del Proyecto Grandes Rapaces Colombia (PGRC) levanta su dron en el Chocó colombiano para revisar un nido de águila a más de 40 metros de altura. Foto: cortesía Mateo Giraldo Amaya"
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                El equipo del Proyecto Grandes Rapaces Colombia (PGRC) levanta su dron en el Chocó colombiano para revisar un nido de águila a más de 40 metros de altura. Foto: cortesía Mateo Giraldo Amaya                            </span>
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        El resultado principal del estudio no es que los drones sean buenos o malos para las aves. Es m&aacute;s preciso:<strong> las rapaces responden a su presencia, pero no todas lo hacen de la misma manera.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n los datos del estudio, <strong>el 81 % de las especies estudiadas reaccion&oacute; ante la presencia de los drones</strong>. La respuesta estuvo fuertemente influida por las caracter&iacute;sticas ecol&oacute;gicas de cada especie, la etapa reproductiva y las condiciones del vuelo.
    </p><p class="article-text">
        Las conductas defensivas fueron las m&aacute;s frecuentes. Los ataques y los intentos de escape, en cambio, fueron poco comunes y estuvieron asociados <strong>sobre todo con aproximaciones cercanas, vuelos prolongados o vuelos por encima de las aves</strong>. Las especies m&aacute;s peque&ntilde;as y &aacute;giles tendieron a atacar, mientras que las &aacute;guilas de mayor tama&ntilde;o generalmente evitaron el enfrentamiento.
    </p><p class="article-text">
        Los nidos incluidos en el an&aacute;lisis albergaban adultos, huevos y aves inmaduras en distintas etapas: polluelos, volantones &mdash;individuos reci&eacute;n salidos del nido que todav&iacute;a permanecen en sus inmediaciones&mdash; y juveniles de entre ocho y 24 meses.
    </p><p class="article-text">
        Entre las especies con m&aacute;s vuelos registrados estuvieron el <strong>&aacute;guila harp&iacute;a</strong> <em>(Harpia harpyja)</em>, con 64 vuelos (36 %); el <strong>&aacute;guila poma</strong> <em>(Spizaetus isidori)</em>, con 34 (19 %); el <strong>&aacute;guila albinegra</strong><em> (Spizaetus melanoleucus)</em>, con 32 (18 %); el <strong>c&oacute;ndor andino</strong> <em>(Vultur gryphus)</em>, con 22 (12 %); el <strong>halc&oacute;n pechinaranja</strong> <em>(Falco deiroleucus)</em>, con 14 (8 %); y el &aacute;guila crestada <em>(Morphnus guianensis)</em>, con 11 (6 %).
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Nido de águila harpía (Harpia harpyja) en la Sierra de la Macarena revisado con el uso de dron. Foto: cortesía Mateo Giraldo Amaya"
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                Nido de águila harpía (Harpia harpyja) en la Sierra de la Macarena revisado con el uso de dron. Foto: cortesía Mateo Giraldo Amaya                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Una herramienta que tambi&eacute;n puede perturbar</h2><p class="article-text">
        Los investigadores comenzaron a utilizar drones para resolver un problema muy concreto: <strong>c&oacute;mo llegar a nidos que desde el suelo son dif&iacute;ciles o incluso imposibles de observar.</strong> Muchos est&aacute;n a decenas de metros de altura, en &aacute;rboles emergentes, acantilados o zonas de monta&ntilde;a a las que llegar caminando puede tomar horas. Antes de los drones, pod&iacute;an pasar d&iacute;as o incluso una semana intentando confirmar la existencia de un nido.
    </p><p class="article-text">
        Mateo Giraldo Amaya, bi&oacute;logo y director del <a href="https://www.instagram.com/pgrcolombia/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Proyecto Grandes Rapaces Colombia</strong></a>, recuerda que cuando comenz&oacute; a trabajar con drones, alrededor de 2016, todav&iacute;a hab&iacute;a muy poca informaci&oacute;n sobre c&oacute;mo utilizarlos con rapaces.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No hab&iacute;a d&oacute;nde consultar ni a qui&eacute;n preguntarle&rdquo;, recuerda. El aprendizaje fue, en buena medida, autodidacta: &ldquo;Con el conocimiento de la biolog&iacute;a de las especies, sabiendo qu&eacute; les puede molestar e ir viendo sus reacciones, fuimos adoptando algunas pr&aacute;cticas&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Muchos de los nidos de las aves rapaces están en lugares difíciles de observar desde el suelo, como en los árboles emergentes. Foto: cortesía Mateo Giraldo Amaya                            </span>
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        Ese aprendizaje disperso entre investigadores de distintos pa&iacute;ses termin&oacute; formando parte del estudio. Los autores reunieron observaciones de sitios de reproducci&oacute;n en <strong>Panam&aacute;, Colombia, Ecuador, Venezuela, Brasil, Per&uacute;, Chile y Argentina.</strong> El trabajo abarc&oacute; los bosques tropicales h&uacute;medos del Dari&eacute;n, el Choc&oacute; biogeogr&aacute;fico y la Amazon&iacute;a, as&iacute; como los p&aacute;ramos y bosques montanos de los Andes y los bosques templados australes.
    </p><p class="article-text">
        Los drones han ofrecido una ventaja evidente. En unos pocos minutos pueden revelar si un &aacute;rbol alberga un nido, si hay un huevo o un polluelo e incluso permiten estimar la edad de una cr&iacute;a, informaci&oacute;n que desde el suelo podr&iacute;a requerir horas de observaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Yo siempre trato de hacerme una pregunta antes de despegar y es para qu&eacute; voy a despegar el dron, si vale la pena o no. No se va a volar el dron porque s&iacute;&rdquo;, coincide Giraldo Amaya.
    </p><p class="article-text">
        En determinadas circunstancias, agrega, el dron puede resultar menos perturbador que los m&eacute;todos que reemplaza. &ldquo;Un dron puede ser invasivo, pero si comparas un dron con trepar un &aacute;rbol, obviamente un dron significa levantar un aparato cinco o diez minutos, pero trepar un &aacute;rbol es una actividad que te puede llevar dos o tres horas&rdquo;, explica Giraldo Amaya. &ldquo;Entonces, s&iacute;, los drones son perturbaci&oacute;n, <strong>pero los estamos usando para evitar perturbaciones mayores</strong>&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Mateo Giraldo Amaya, director del Proyecto Grandes Rapaces Colombia (PGRC), trepa a 45 metros para instalar cámaras trampa en un nido de águila crestada. Foto: cortesía Mateo Giraldo Amaya"
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            <span class="title">
                Mateo Giraldo Amaya, director del Proyecto Grandes Rapaces Colombia (PGRC), trepa a 45 metros para instalar cámaras trampa en un nido de águila crestada. Foto: cortesía Mateo Giraldo Amaya                            </span>
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        El estudio, sin embargo, muestra que incluso una aproximaci&oacute;n breve puede provocar respuestas. Durante los vuelos, los investigadores registraron desde cambios en la atenci&oacute;n &mdash;como seguir el aparato con la mirada&mdash; hasta conductas defensivas, vocalizaciones, persecuciones, ataques o abandono del nido. Para los investigadores, por eso, la ausencia de un ataque no significa necesariamente ausencia de reacci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Fernando Angulo, ornit&oacute;logo e investigador principal del <strong>Centro de Ornitolog&iacute;a y Biodiversidad</strong> (<a href="https://www.corbidi.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">CORBIDI</a>), en Per&uacute;, quien no particip&oacute; en el estudio, considera que el balance entre utilidad y perturbaci&oacute;n puede ser favorable cuando la tecnolog&iacute;a se utiliza de manera responsable y en favor de la conservaci&oacute;n. El especialista compara el uso de drones con la captura de aves para anillarlas o colocarles dispositivos de seguimiento, que implican la manipulaci&oacute;n de los individuos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hace valer la pena el estr&eacute;s al que han sido sometidos los animales&rdquo;, dice. &ldquo;Mejor a&uacute;n si la informaci&oacute;n obtenida puede ser reinvertida en la conservaci&oacute;n y en mejorar el conocimiento para aplicarlo para una mejor protecci&oacute;n de la especie&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, Angulo ejemplifica que en Per&uacute; no existe actualmente una regulaci&oacute;n espec&iacute;fica para el uso de drones en el monitoreo de nidos. &ldquo;Lo que preveo es que en el futuro deber&iacute;a haberla, <strong>para evitar que esto se popularice de forma tal que cualquier persona piense que puede volar un dron</strong> y obtener esa informaci&oacute;n&rdquo;, advierte.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Hembra de águila crestada (Morphnus guianensis) llegando a su nido con una rama mientras es monitoreada por dos cámaras trampa previamente instaladas. Foto: cortesía Mateo Giraldo Amaya"
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                Hembra de águila crestada (Morphnus guianensis) llegando a su nido con una rama mientras es monitoreada por dos cámaras trampa previamente instaladas. Foto: cortesía Mateo Giraldo Amaya                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">No existe una distancia universal</h2><p class="article-text">
        Durante a&ntilde;os, la experiencia de campo permiti&oacute; a los investigadores desarrollar reglas pr&aacute;cticas. Pero reunir observaciones de especies y ambientes distintos permiti&oacute; comprobar que no existe una distancia universal a partir de la cual un vuelo sea seguro.
    </p><p class="article-text">
        En el estudio, las respuestas comenzaron a distancias que iban <strong>desde los dos hasta los 300 metros</strong>, dependiendo del contexto. Durante la crianza se observaron algunas de las respuestas a mayor distancia. En cambio, durante la etapa previa a la puesta y la incubaci&oacute;n, las respuestas tendieron a producirse a distancias menores.
    </p><p class="article-text">
        La trayectoria de los vuelos tambi&eacute;n importa. Las aproximaciones a los nidos desde arriba provocaron respuestas en el 73 % de los vuelos registrados en esa categor&iacute;a, frente a porcentajes menores para las aproximaciones diagonales, horizontales y verticales.
    </p><p class="article-text">
        Y hay otra variable que puede cambiar por completo la escena: <strong>qui&eacute;n est&aacute; en el nido.</strong> Rivas Fuenzalida cuenta que, trabajando con halcones, descubrieron que determinadas aproximaciones pod&iacute;an realizarse durante la incubaci&oacute;n cuando solo estaba presente la hembra, siempre que se tomaran precauciones y hubiera otra persona observando el entorno para prevenir la llegada del macho, ya que se trata de una g&eacute;nero de aves muy veloz y riesgoso para los drones.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Hembra de águila harpía en el Chocó, en su nido a 35 metros de altura, fotografiada con cámara trampa instalada por el equipo del Proyecto Grandes Rapaces Colombia (PGRC). Foto: cortesía Mateo Giraldo Amaya"
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                Hembra de águila harpía en el Chocó, en su nido a 35 metros de altura, fotografiada con cámara trampa instalada por el equipo del Proyecto Grandes Rapaces Colombia (PGRC). Foto: cortesía Mateo Giraldo Amaya                            </span>
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        Aguiar-Silva encontr&oacute; algo parecido al comparar individuos. Algunas rapaces toleraban que el dron se acercara bastante, mientras otras reaccionaban cuando el aparato todav&iacute;a estaba lejos. Incluso dentro de una misma especie pod&iacute;a existir una gran variaci&oacute;n. La experiencia previa del individuo, su estado reproductivo y su historia de vida podr&iacute;an ayudar a explicar esas diferencias, dice la experta.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, la recomendaci&oacute;n de los investigadores no consiste simplemente en establecer una distancia fija y aplicarla a todas las aves.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es importante que previamente se observe el comportamiento de los individuos presentes en estos nidos antes de iniciar el vuelo&rdquo;, insiste Aguiar-Silva. &ldquo;La recomendaci&oacute;n general es realizar observaciones directas de las aves en los nidos con binoculares, para poder interrumpir el vuelo si se observa que este est&aacute; generando estr&eacute;s en el ave&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hay una regla que se repite con los investigadores:<strong> el piloto no deber&iacute;a estar solo.</strong> Mientras una persona opera el dron, otra deber&iacute;a observar al ave, el nido y los alrededores. La pantalla del control muestra lo que registra la c&aacute;mara, pero no necesariamente permite advertir que un adulto est&aacute; acerc&aacute;ndose desde otro &aacute;rbol o que un juvenil acaba de aparecer entre el follaje.
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                    alt="Un águila harpía se asoma detrás de un árbol. Foto: cortesía Tiago Junqueira"
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            <span class="title">
                Un águila harpía se asoma detrás de un árbol. Foto: cortesía Tiago Junqueira                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        El estudio establece precisamente que, <strong>si aparece una respuesta activa, el avance del dron debe detenerse.</strong> En 11 de los 14 ataques registrados, los investigadores interrumpieron el vuelo antes de que hubiera contacto. En tres casos, sin embargo, los drones resultaron da&ntilde;ados: dos ataques fueron protagonizados por &aacute;guilas arp&iacute;as y otro por un &aacute;guila crestada.
    </p><p class="article-text">
        Una an&eacute;cdota de campo de Giraldo Amaya ilustra el problema. En una ocasi&oacute;n, el equipo pensaba que un nido estaba vac&iacute;o. Levantaron el dron y descubrieron que hab&iacute;a un huevo. La hembra apareci&oacute; r&aacute;pidamente y atac&oacute; el aparato. El error no fue simplemente acercarse demasiado. <strong>Fue no saber qu&eacute; hab&iacute;a en el nido antes de despegar.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nos demoramos mucho para mover el dron y alejarlo, porque si hay un huevo la madre est&aacute; cerca&rdquo;, describe. &ldquo;En medio segundo lleg&oacute; el &aacute;guila <em>Spizaetus ornatus</em>, lo cogi&oacute; y lo catapult&oacute; al suelo. A la hembra no le pas&oacute; nada, sigui&oacute; volando, pero el dron lo destruy&oacute; completamente&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Los investigadores comenzaron a usar drones para llegar a nidos que desde el suelo son difíciles o incluso imposibles de observar, por estar a decenas de metros de altura o en árboles emergentes o zonas de montaña a las se llega caminando por horas. Foto: cortesía Mateo Giraldo Amaya"
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            <span class="title">
                Los investigadores comenzaron a usar drones para llegar a nidos que desde el suelo son difíciles o incluso imposibles de observar, por estar a decenas de metros de altura o en árboles emergentes o zonas de montaña a las se llega caminando por horas. Foto: cortesía Mateo Giraldo Amaya                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">El resultado que sorprendi&oacute; a los investigadores</h2><p class="article-text">
        Quiz&aacute; el hallazgo m&aacute;s inesperado apareci&oacute; cuando los investigadores analizaron los vuelos repetidos. Una de las hip&oacute;tesis era que las aves podr&iacute;an acostumbrarse al dron despu&eacute;s de verlo varias veces. <strong>Es lo que se conoce como habituaci&oacute;n:</strong> con exposiciones repetidas a un est&iacute;mulo que no representa una amenaza real, una respuesta puede disminuir.
    </p><p class="article-text">
        Pero ocurri&oacute; lo contrario. La probabilidad de que las rapaces reaccionaran aument&oacute; con los vuelos sucesivos. El an&aacute;lisis estad&iacute;stico encontr&oacute; un incremento significativo de la probabilidad de respuesta a medida que avanzaba el orden de los vuelos, <strong>un patr&oacute;n compatible con sensibilizaci&oacute;n</strong>, m&aacute;s que con habituaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Para Aguiar-Silva, una posible explicaci&oacute;n es que <strong>las aves interpreten el objeto volador como una amenaza persistente</strong>, semejante a un depredador o a un competidor. Las rapaces viven en ambientes donde las interacciones con otros depredadores y competidores forman parte de su historia evolutiva.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No se recomienda repetir vuelos&rdquo;, agrega la cient&iacute;fica. &ldquo;Lo ideal es tener un intervalo suficiente entre vuelos para reducir la probabilidad de respuestas activas derivadas del estr&eacute;s en las aves&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Restos de presas consumidas en un nido de águila harpía en el Chocó. Los investigadores reúnen los restos para saber de qué se alimenta el águila y cómo se está relacionando con el ecosistema. Foto: cortesía Mateo Giraldo Amaya"
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                Restos de presas consumidas en un nido de águila harpía en el Chocó. Los investigadores reúnen los restos para saber de qué se alimenta el águila y cómo se está relacionando con el ecosistema. Foto: cortesía Mateo Giraldo Amaya                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">La necesidad de protocolos adecuados</h2><p class="article-text">
        En los nidos estudiados no se observaron impactos reproductivos de mediano o largo plazo. El 71 % de los nidos fue monitoreado durante temporadas reproductivas posteriores y <strong>todos permanecieron activos.</strong> Los autores, por lo tanto, no concluyen que las respuestas conductuales observadas hayan provocado un da&ntilde;o reproductivo a largo plazo.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, Aguiar-Silva plantea que todav&iacute;a queda una pregunta m&aacute;s dif&iacute;cil por responder: qu&eacute; ocurre dentro del organismo cuando un ave se comporta como si estuviera bajo amenaza. El estudio observ&oacute; la conducta, <strong>pero no midi&oacute; variables fisiol&oacute;gicas como frecuencia card&iacute;aca u hormonas.</strong> Tampoco permite saber si respuestas repetidas podr&iacute;an tener consecuencias acumulativas despu&eacute;s de d&eacute;cadas.
    </p><p class="article-text">
        Las rapaces grandes pueden vivir muchos a&ntilde;os y utilizar los mismos territorios y nidos durante largos per&iacute;odos. Para conocer los efectos de una perturbaci&oacute;n que se repite durante toda una vida, diez a&ntilde;os de observaci&oacute;n pueden ser apenas el comienzo.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, la propuesta de los autores es <strong>que los futuros protocolos incorporen el comportamiento de cada especie y las condiciones espec&iacute;ficas de cada vuelo:</strong> etapa reproductiva, distancia, trayectoria, tama&ntilde;o del dron, duraci&oacute;n y presencia de aves alrededor del nido. <strong>Y, sobre todo, que antes de despegar exista una pregunta que justifique &eacute;tica y cient&iacute;ficamente hacerlo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        En el fondo, el cambio que propone esta investigaci&oacute;n es sencillo: dejar de pensar el dron &uacute;nicamente como una c&aacute;mara que vuela <strong>y empezar a considerarlo tambi&eacute;n como un est&iacute;mulo dentro del mundo de las aves.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Para quienes estudian rapaces, esa diferencia puede determinar si una herramienta extraordinariamente &uacute;til sirve para conocer mejor a las especies que se busca conservar o termina convirti&eacute;ndose en otra perturbaci&oacute;n que ellas deben aprender a enfrentar.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La investigaci&oacute;n no consiste solo en la recopilaci&oacute;n de datos&rdquo;, concluye Aguiar-Silva. &ldquo;Sino en generar conocimiento que contribuya efectivamente a la conservaci&oacute;n de estas especies y de este grupo de aves en la naturaleza&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>REFERENCIA</strong>
    </p><p class="article-text">
        Aguiar-Silva, F.H., Junqueira, T.G., Rivas-Fuenzalida, T. et al<em>. Behavioural responses of Neotropical raptors to drone approaches to nests. Sci Rep 16, 21841 (2026). https://doi.org/10.1038/s41598-026-47248-5</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>El art&iacute;culo original fue publicado por </em><a href="https://es.mongabay.com/by/astrid-arellano/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em><strong>Astrid Arellano</strong></em></a><em><strong> </strong></em><em>en Mongabay Latam. Puedes revisarlo </em><a href="https://es.mongabay.com/2026/08/rapaces-aves-drones-estudios-latinoamerica/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em><strong>aqu&iacute;</strong></em></a><em>.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Si quieres leer m&aacute;s noticias ambientales en Latinoam&eacute;rica, puedes revisar nuestra colecci&oacute;n de </em><a href="https://es.mongabay.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>art&iacute;culos</em></a><em>. Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam, puedes suscribirte al bolet&iacute;n aqu&iacute;, unirte a nuestro canal de </em><a href="https://www.whatsapp.com/channel/0029VaHRw3ULI8YUpy3Iyc0m/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>WhatsApp </em></a><em>o seguirnos en </em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Facebook</em></a><em>, </em><a href="https://x.com/MongabayLatam/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>X</em></a><em>, </em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Instagram</em></a><em>, </em><a href="https://www.tiktok.com/@mongabaylatam/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Tiktok </em></a><em>y </em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Youtube</em></a><em>. </em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Astrid Arellano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/relatos-ambientales/vuelo-inquieta-rapaces-reaccionan-aves-drones-decada-estudios-latinoamerica_132_13452257.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 17 Aug 2026 20:24:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El vuelo que inquieta a las rapaces: así reaccionan estas aves ante los drones, según una década de estudios en Latinoamérica]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Medioambiente,Aves,Biodiversidad,Bosques,Ciencias,Drones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Nació en la Argentina el primer cerdo clonado para trasplantes de Latinoamérica]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/ciencia/nacio-argentina-primer-cerdo-clonado-trasplantes-latinoamerica_1_13354990.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7a5fad6d-3dcf-4914-964f-4e14bd5f2ce2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Nació en la Argentina el primer cerdo clonado para trasplantes de Latinoamérica"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El avance es fruto de un consorcio científico conformado por la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y del Instituto de Investigaciones Biotecnológicas de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM) de Argentina.</p></div><p class="article-text">
        Cient&iacute;ficos de Argentina lograron el nacimiento de un cerdo gen&eacute;ticamente modificado con vistas a que sus &oacute;rganos puedan ser trasplantados a humanos, informaron este viernes fuentes acad&eacute;micas.
    </p><p class="article-text">
        Se trata del primer cerdo clonado de Latinoam&eacute;rica y el tercer caso documentado del mundo, despu&eacute;s de Estados Unidos y China.
    </p><p class="article-text">
        El avance es fruto de un consorcio cient&iacute;fico conformado por la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y del Instituto de Investigaciones Biotecnol&oacute;gicas de la Universidad Nacional de San Mart&iacute;n (UNSAM) de Argentina.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n destac&oacute; la UBA en un comunicado, se trata de un &ldquo;hito hist&oacute;rico&rdquo; al gestar un clon porcino con tres modificaciones gen&eacute;ticas adaptadas para burlar las defensas humanas, un paso crucial para el trasplante de &oacute;rganos.
    </p><p class="article-text">
        La etapa de clonaci&oacute;n molecular y edici&oacute;n de los embriones se llev&oacute; adelante en laboratorios de la UNSAM.
    </p><p class="article-text">
        All&iacute; los cient&iacute;ficos lograron un clon generado a partir de c&eacute;lulas modificadas en las que desactivaron los tres genes responsables de desencadenar la respuesta inmune agresiva que termina destruyendo al &oacute;rgano cuando es rechazado al ser trasplantado a un cuerpo humano.
    </p><p class="article-text">
        El equipo de la Facultad de Veterinaria de la UBA se encarg&oacute; de llevar a ese clon desde la inseminaci&oacute;n hasta el nacimiento en abril pasado de un primer lech&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Somos los responsables del mantenimiento de la gestaci&oacute;n y el parto, es decir, somos el eslab&oacute;n final del proyecto, pero tambi&eacute;n el inicio de la etapa de crianza de los lechones&rdquo;, cont&oacute; el veterinario Marcelo Acerbo, profesor de la Facultad de Veterinaria de la UBA.
    </p><p class="article-text">
        Los expertos ya tienen dos cerdas pre&ntilde;adas m&aacute;s a su cuidado y su plan es contar con cinco clones m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        El paso siguiente del proyecto ser&aacute; sumar siete genes para hacer que el &oacute;rgano del cerdo sea m&aacute;s compatible con el organismo humano receptor.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Esto incluir&aacute; el bloqueo de hormonas de crecimiento para moldear y adaptar el tama&ntilde;o del h&iacute;gado o el coraz&oacute;n porcino, que en animales adultos de m&aacute;s de 200 kilos excede la capacidad del cuerpo humano, asegurando que los &oacute;rganos sean completamente funcionales&rdquo;, explic&oacute; Acerbo.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Escasez de &oacute;rganos</strong></h2><p class="article-text">
        Con este proyecto, los expertos buscan ofrecer una alternativa viable ante la profunda escasez mundial de &oacute;rganos.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el Instituto Nacional Central &Uacute;nico Coordinador de Ablaci&oacute;n e Implante (INCUCAI, organismo de trasplantes de Argentina), unas 7.000 personas necesitan un trasplante en forma urgente en el pa&iacute;s suramericano y solo hay disponibles nueve donantes por cada mill&oacute;n de habitantes.
    </p><p class="article-text">
        En lo que va de 2026, se realizaron unos 900 trasplantes en Argentina.
    </p><p class="article-text">
        Una de las alternativas es el xenotransplante, que consiste en trasplantar c&eacute;lulas o tejidos animales a un ser humano, de acuerdo con los cient&iacute;ficos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si bien el uso de animales para trasplantes genera debates &eacute;ticos, lo cierto es que la medicina humana necesita urgente de una fuente de &oacute;rganos para evitar la muerte de decenas de miles de pacientes en espera&rdquo;, dijo la UBA en su comunicado.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n la universidad, llegado el caso ser&aacute; el INCUCAI el que certifique, mediante estudios precl&iacute;nicos, que los &oacute;rganos de origen porcino no desencadenan rechazo, antes de iniciar pruebas con humanos. 
    </p><p class="article-text">
        EFE
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/ciencia/nacio-argentina-primer-cerdo-clonado-trasplantes-latinoamerica_1_13354990.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 03 Jul 2026 14:39:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Nació en la Argentina el primer cerdo clonado para trasplantes de Latinoamérica]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ciencias,UBA,Clonación,UNSAM]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Gato andino reaparece en Argentina: alianza entre científicos, comunidades y ganaderos abre una ruta de esperanza]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/relatos-ambientales/gato-andino-reaparece-argentina-cientificos-comunidades-ganaderos-esperanza_132_13328126.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c5613046-c66b-4fd5-90df-caa4dd15d332_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Gato andino reaparece en Argentina: alianza entre científicos, comunidades y ganaderos abre una ruta de esperanza"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Este felino es el más vulnerable del continente americano y se estima que solo existen 2200 ejemplares entre Argentina, Bolivia, Chile y Perú. Fue captado por cámaras trampa cerca del área protegida La Payunia, en la provincia de Mendoza, en la Cordillera de los Andes de Argentina. Es el tercer año consecutivo que se ve al gato andino en esta zona.</p></div><p class="article-text">
        En Malarg&uuml;e, una ciudad argentina a los pies de la Cordillera de Los Andes, los pasos del gato andino (<em>Leopardus jacobita</em>) volvieron a dejar rastros de conservaci&oacute;n. Este es <strong>uno de los felinos m&aacute;s dif&iacute;ciles de ver y es el m&aacute;s amenazado del continente americano.</strong> Por tercer a&ntilde;o consecutivo se logr&oacute; registrar entre las rocas, a trav&eacute;s de c&aacute;maras trampa, su presencia cerca del &aacute;rea protegida La Payunia. En di&aacute;logo con <strong>Mongabay Latam</strong> expertos destacan los planes de conservaci&oacute;n en una zona.
    </p><p class="article-text">
        El gato andino es el &uacute;nico en la categor&iacute;a &ldquo;En Peligro de Extinci&oacute;n&rdquo; en el continente americano, seg&uacute;n la Uni&oacute;n Internacional para la Conservaci&oacute;n de la Naturaleza (UICN). Sus poblaciones<strong> se caracterizan por tener baja densidad y estar fragmentadas,</strong> dos factores que lo hacen particularmente vulnerable. Hasta hace poco tiempo, era conocido solo en altitudes superiores a los 3600 metros sobre el nivel del mar en Argentina, Bolivia, Chile y Per&uacute;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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        Su cola es larga, gruesa, cil&iacute;ndrica y de aspecto felpudo.&nbsp;En esta extremidad, adem&aacute;s, cuenta con entre seis y nueve anillos anchos de color que oscila entre caf&eacute; oscuro a negro. <strong>Tiene nariz negra, a diferencia del gato del pajonal (</strong><em><strong>Leopardus colocolo</strong></em><strong>),</strong> que tiene la nariz rosada. Ambos felinos comparten h&aacute;bitat. Las estimaciones internacionales indican que&nbsp;quedan menos de 2200 gatos andinos distribuidos en sectores monta&ntilde;osos de Argentina, Bolivia, Chile y Per&uacute;.
    </p><p class="article-text">
        El gato andino es ligeramente m&aacute;s grande que un gato dom&eacute;stico. Pesa en promedio cuatro kilogramos y mide alrededor de 60 cent&iacute;metros de longitud. <strong>El h&aacute;bitat de un macho puede llegar a tener el tama&ntilde;o de m&aacute;s de 5000 canchas de f&uacute;tbol.</strong> Es una especie con densidades poblacionales muy bajas y comparte espacios con el gato de pajonal.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Leer m&aacute;s: </strong><a href="https://es.mongabay.com/2026/06/seis-cientificas-indigenas-llevan-conocimiento-ancestral-academia/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Seis cient&iacute;ficas ind&iacute;genas llevan el conocimiento ancestral a la academia</strong></a>
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                    alt="El gato andino es el felino menos visto en la región y habita en Argentina, Bolivia, Chile y Perú. Foto: Juan Repucci/Alianza Gato Andino (AGA)/WCS Argentina"
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                El gato andino es el felino menos visto en la región y habita en Argentina, Bolivia, Chile y Perú. Foto: Juan Repucci/Alianza Gato Andino (AGA)/WCS Argentina                            </span>
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        Seg&uacute;n WCS Argentina, en 2005 fue registrado en el noroeste de la Patagonia, a 1800 metros sobre el nivel del mar, y recientemente se lo registr&oacute; nuevamente a 650 metros sobre el nivel del mar. De acuerdo a la misma organizaci&oacute;n, luego de realizar estudios gen&eacute;ticos <strong>se descubri&oacute; que la poblaci&oacute;n patag&oacute;nica y la del Altiplano est&aacute;n diferenciadas gen&eacute;ticamente</strong> por el&nbsp;escaso intercambio desde hace m&aacute;s de 200 000 a&ntilde;os, por lo que deben ser consideradas como dos unidades evolutivas separadas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cada hallazgo es una gran noticia y nos confirma que el gato andino contin&uacute;a en el &aacute;rea y que los esfuerzos de conservaci&oacute;n generan resultados concretos. [Malarg&uuml;e] es una zona donde no lo hab&iacute;amos registrado antes, pero<strong> lo est&aacute;bamos monitoreando desde hace a&ntilde;os a partir del testimonio</strong> <strong>de un productor que describi&oacute; con notable precisi&oacute;n un encuentro con un ejemplar</strong>&rdquo;, relat&oacute; a <strong>Mongabay Latam</strong> Mar&iacute;a Jos&eacute; Bolgeri, doctora en biolog&iacute;a y gerente de manejo regenerativo de WCS Argentina.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Junto al trabajo cient&iacute;fico, <strong>el avistaje de pobladores y productores ganaderos de la zona es esencial para completar el conocimiento</strong> de la distribuci&oacute;n de esta especie y las amenazas que enfrenta&rdquo;, agreg&oacute; la experta.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Registros de conservaci&oacute;n</strong></h2><p class="article-text">
        En los registros de las c&aacute;maras trampa&nbsp;se observa al gato andino <strong>movi&eacute;ndose entre formaciones rocosas, pr&aacute;cticamente camuflado con el paisaje &aacute;rido</strong> <strong>y volc&aacute;nico</strong>&nbsp;que caracteriza a esa zona del sur de la provincia de Mendoza, en la frontera con Chile. El &aacute;rea protegida La Payunia es una de las reservas m&aacute;s grandes de Argentina, con m&aacute;s de 665 000 hect&aacute;reas.
    </p><p class="article-text">
        Ese paisaje natural se caracteriza por la presencia de m&aacute;s de 800 conos volc&aacute;nicos y coloridas planicies. All&iacute; habitan una diversidad de especies vegetales y animales, como el c&oacute;ndor andino (<em>Vultur gryphus</em>), el puma (<em>Puma concolor</em>), el zorro colorado (<em>Lycalopex culpaeus</em>), el choique o &ntilde;and&uacute; petiso (<em>Rhea pennata</em>), la mara o liebre patag&oacute;nica (<em>Dolichotis patagonum</em>) y especies que solo pueden encontrarse en este lugar, como el lagarto de las rocas (<em>Phymaturus patagonicus</em>) de la Payunia. Adem&aacute;s, es el escenario de la mayor migraci&oacute;n de guanacos (<em>Lama guanicoe</em>) que existe, un proceso natural amenazado a escala global.
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                    alt="Las cámaras trampa registraron la presencia del gato andino en Malargüe, una ciudad argentina a los pies de la Cordillera de Los Andes. Foto: cortesía WCS Argentina"
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            <span class="title">
                Las cámaras trampa registraron la presencia del gato andino en Malargüe, una ciudad argentina a los pies de la Cordillera de Los Andes. Foto: cortesía WCS Argentina                            </span>
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        El gato andino enfrenta m&uacute;ltiples riesgos: <strong>caza por ganaderos&nbsp;para evitar p&eacute;rdidas de ganado,</strong> <strong>atropellamientos&nbsp;en carreteras y caminos,</strong> <strong>reducci&oacute;n de presas</strong>&nbsp;como el chinchill&oacute;n o vizcacha de monta&ntilde;a (<em>Lagidium viscacia</em>), <strong>degradaci&oacute;n del h&aacute;bitat</strong>&nbsp;por actividades extractivas e impactos del cambio clim&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        WCS Argentina estudia la distribuci&oacute;n del gato andino en el norte de la Patagonia desde 2005, encontrando que <strong>el 50 % de los registros eran de animales</strong> <strong>cazados por productores ganaderos</strong> con el fin de evitar p&eacute;rdidas de ganado por parte de estos depredadores silvestres.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El trabajo sostenido desde hace m&aacute;s de dos d&eacute;cadas permiti&oacute; a WCS Argentina identificar &aacute;reas prioritarias para implementar medidas de conservaci&oacute;n para la especie, generando desde entonces el 75 % de los registros confirmados hasta el momento, y la necesidad de sostener y <strong>expandir las medidas de coexistencia entre las actividades ganaderas y la fauna nativa</strong>&rdquo;, afirm&oacute; Bolgeri. 
    </p><p class="article-text">
        Los recientes registros en Mendoza y la provincia vecina de Neuqu&eacute;n refuerzan el valor estrat&eacute;gico de la reserva de La Payunia. Desde el &aacute;mbito cient&iacute;fico y de conservaci&oacute;n se remarca que<strong> estas im&aacute;genes&nbsp;aportan datos valiosos&nbsp;para fortalecer estrategias</strong> <strong>de protecci&oacute;n</strong> de la especie y del ecosistema en el que vive. Adem&aacute;s, el registro en esta zona argentina refuerza la importancia de las &aacute;reas protegidas y del monitoreo sostenido con tecnolog&iacute;a, como las c&aacute;maras trampa.
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            </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Para cuidar La Payunia y la vida silvestre que la habita, trabajamos en colaboraci&oacute;n con los gobiernos locales, comunidades, productores ganaderos, el sector privado, organizaciones de conservaci&oacute;n y de investigaci&oacute;n. <strong>Este es un claro ejemplo de la funci&oacute;n clave que cumple un &aacute;rea natural protegida</strong> que impacta positivamente m&aacute;s all&aacute; de su l&iacute;mite&rdquo;, explic&oacute; Fernando Mi&ntilde;arro, gerente de &aacute;reas protegidas terrestres de WCS Argentina.
    </p><p class="article-text">
        El experto a&ntilde;adi&oacute; que el gato andino necesita ser protegido dentro y fuera de un &aacute;rea natural protegida. &ldquo;Trabajar en la elaboraci&oacute;n e implementaci&oacute;n de planes de manejo que derraman<strong> buenas pr&aacute;cticas productivas hacia el exterior, como la ganader&iacute;a regenerativa o el turismo de naturaleza</strong>, asegura el &eacute;xito de la conservaci&oacute;n y la coexistencia&rdquo;, dijo Mi&ntilde;arro.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el experto, la ganader&iacute;a regenerativa es clave para proteger al gato andino. Esta actividad, tambi&eacute;n llamada sostenible, silvopastoril o rotacional intensiva, <strong>consiste en combinar &aacute;rboles, arbustos y pastos</strong> de calidad para mejorar la eficiencia ganadera, mitigar la sequ&iacute;a y aumentar la biodiversidad de la zona.
    </p><p class="article-text">
        Mi&ntilde;arro explic&oacute; que apuntan a <strong>evitar el pastoreo excesivo en &aacute;reas de roquer&iacute;os</strong> (espacio f&iacute;sico caracterizado por una gran acumulaci&oacute;n o abundancia de rocas y pe&ntilde;ascos) y <strong>bofedales para conservar el h&aacute;bitat de sus presas.</strong> Adem&aacute;s, dijo que la ganader&iacute;a regenerativa promueve la coexistencia pac&iacute;fica al implementar m&eacute;todos no letales para proteger reba&ntilde;os, evitando as&iacute; que los productores cacen al felino.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, el turismo de naturaleza es clave para conservar al gato andino porque transforma a esta especie en un activo econ&oacute;mico valioso para las comunidades locales. <strong>Este tipo de turismo fomenta el orgullo local, desalienta la caza tradicional,</strong> promueve la creaci&oacute;n de &aacute;reas protegidas y permite financiar programas de monitoreo en ecosistemas altoandinos.
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                El área protegida La Payunia se convierte en un refugio para el gato andino. Foto: cortesía Provincia de Mendoza                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>Un paisaje espectacular&nbsp;</strong></h2><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el Gobierno de Mendoza, La Payunia es uno de los principales atractivos naturales de esa regi&oacute;n.<strong> En esa zona hay un promedio de 10.6 volcanes cada 100 kil&oacute;metros cuadrados</strong> y tiene una vida silvestre impresionante, ya que los animales viven en condiciones extremas por la altura y las temperaturas bajas. Ah&iacute; est&aacute; el gato andino, caminando solitario.
    </p><p class="article-text">
        En Bolivia y Per&uacute;, la Fundaci&oacute;n Teko Kavi&nbsp;impulsa la conservaci&oacute;n de este felino dentro del proyecto Conservaci&oacute;n del Gato Andino. Josef Rechberger, bi&oacute;logo y director de esa organizaci&oacute;n, explic&oacute; a <strong>Mongabay Latam</strong> que la supervivencia de esta especie enfrenta serias amenazas, como la miner&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Aunque no afecta de manera directa al felino, contamina los cuerpos de agua de los cuales depende toda la fauna silvestre. A esto se suman la ganader&iacute;a extensiva de llamas y alpacas, que altera el equilibrio ecol&oacute;gico, y la presencia de perros y gatos dom&eacute;sticos sin control, que compiten por alimento e incluso transmiten enfermedades&rdquo;, detall&oacute; Rechberger.
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                    alt="En Bolivia, el gato andino está en peligro crítico de extinción. Existen diferentes planes de conservación para cuidar esta especie. Foto: Juan Reppucci/Alianza Gato Andino (AGA)/WCS Argentina"
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                En Bolivia, el gato andino está en peligro crítico de extinción. Existen diferentes planes de conservación para cuidar esta especie. Foto: Juan Reppucci/Alianza Gato Andino (AGA)/WCS Argentina                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        En Bolivia, acot&oacute; el tambi&eacute;n especialista en mastozoolog&iacute;a, se instalaron 40 c&aacute;maras trampas en 2023 en el &aacute;rea protegida de Apolobamba, en el departamento de La Paz. Tras la implementaci&oacute;n de ese m&eacute;todo se pudo catalogar a dicha reserva como una zona clave para la conservaci&oacute;n del gato andino, que <strong>en Bolivia tiene una clasificaci&oacute;n de &ldquo;En Peligro cr&iacute;tico&rdquo;, seg&uacute;n el Libro Rojo de Vertebrados</strong>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Este es un trabajo en equipo.</strong> Ac&aacute; se debe trabajar con el Estado, con las comunidades, con organizaciones, todo para evitar la desaparici&oacute;n de esta especie tan asombrosa&rdquo;, destac&oacute; Rechberger.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Una alianza transnacional por el gato andino</strong></h2><p class="article-text">
        Argentina, Bolivia, Chile y Per&uacute; son los &uacute;nicos pa&iacute;ses en el mundo habitados por esta especie, y existe un proyecto que promueve su conservaci&oacute;n: la Alianza Gato Andino. <strong>Esta iniciativa, que re&uacute;ne a profesionales, la mayor&iacute;a de ellos bi&oacute;logos, se cre&oacute; en 1999 y desde entonces</strong> <strong>gener&oacute; informaci&oacute;n cient&iacute;fica de esta especie,</strong> adem&aacute;s de una serie de campa&ntilde;as de difusi&oacute;n para sensibilizar a la audiencia y resaltar la importancia de su conservaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Entre los logros de AGA, est&aacute; el haber conseguido que el gobierno chileno nombre a este animal como<strong> embajador del D&iacute;a de la Fauna Nativa</strong>, que <strong>se celebra cada 5 de noviembre en Chile.</strong> Roc&iacute;o Palacios, doctora en Biolog&iacute;a y directora de AGA, explic&oacute; a<strong> Mongabay Latam</strong> que sus programas tienen una &ldquo;misi&oacute;n global&rdquo;, pero con un &ldquo;enfoque local&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Nosotros creamos una serie de intervenciones, que despu&eacute;s mostramos a cada comunidad con la que trabajamos y ellos deciden qu&eacute; implementar para tener m&aacute;s resultados en la conservaci&oacute;n del gato andino.</strong> No solo se trata de proteger al gato andino, sino tambi&eacute;n a todo el paisaje donde habita&rdquo;, resalt&oacute; Palacios.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n la experta, las comunidades locales son actores fundamentales para la conservaci&oacute;n del gato andino. Al ser los habitantes directos de su h&aacute;bitat en las altas monta&ntilde;as, su rol es vital para frenar amenazas como la caza y la miner&iacute;a, promoviendo el cuidado del medioambiente a trav&eacute;s de acciones de vigilancia y educaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Por ejemplo, <strong>en las culturas aymara y quechua locales,</strong> <strong>este felino es considerado un animal sagrado,</strong> s&iacute;mbolo de fertilidad y vinculado a los esp&iacute;ritus protectores de las monta&ntilde;as.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>El art&iacute;culo original fue publicado por </strong></em><a href="https://es.mongabay.com/by/ivan-paredes-tamayo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em><strong>Ivan Paredes</strong></em></a><em><strong> en Mongabay Latam. Puedes revisarlo </strong></em><a href="https://es.mongabay.com/2026/06/gato-andino-reaparece-argentina-alianza-cientificos-comunidades-ganaderos-conservacion/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em><strong>aqu&iacute;</strong></em></a><em><strong>.</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Si quieres leer m&aacute;s noticias ambientales en Latinoam&eacute;rica, puedes revisar nuestra colecci&oacute;n de </em><a href="https://es.mongabay.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>art&iacute;culos</em></a><em>. Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam, puedes suscribirte al bolet&iacute;n aqu&iacute;, unirte a nuestro canal de </em><a href="https://www.whatsapp.com/channel/0029VaHRw3ULI8YUpy3Iyc0m/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>WhatsApp </em></a><em>o seguirnos en </em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Facebook</em></a><em>, </em><a href="https://x.com/MongabayLatam/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>X</em></a><em>, </em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Instagram</em></a><em>, </em><a href="https://www.tiktok.com/@mongabaylatam/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Tiktok </em></a><em>y </em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Youtube</em></a><em>. </em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ivan Paredes Tamayo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/relatos-ambientales/gato-andino-reaparece-argentina-cientificos-comunidades-ganaderos-esperanza_132_13328126.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 24 Jun 2026 02:15:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Gato andino reaparece en Argentina: alianza entre científicos, comunidades y ganaderos abre una ruta de esperanza]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Medioambiente,Conservación,Ciencias,gato andino,Especies en extinción]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Trabajadores del Servicio Meteorológico rechazan 240 despidos y denuncian un riesgo para alertas, vuelos y producción]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/trabajar/gremiales/trabajadores-servicio-meteorologico-rechazan-240-despidos-denuncian-riesgo-alertas-vuelos-produccion_1_13130850.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/80561870-d900-4a4f-a1c8-5f43bb9103cf_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Trabajadores del Servicio Meteorológico rechazan 240 despidos y denuncian un riesgo para alertas, vuelos y producción"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La protesta incluye un paro nacional y un abrazo en la sede del organismo, ubicada en Palermo. ATE y meteorólogos advirtieron que el recorte alcanzó a más del 30% de la planta y podía cerrar estaciones, afectar mediciones nocturnas y debilitar el sistema de alerta temprana.</p></div><p class="article-text">
        Los trabajadores del Servicio Meteorol&oacute;gico Nacional (SMN) realizan este jueves un paro en todo el pa&iacute;s y un abrazo simb&oacute;lico en la sede central de Palermo para rechazar los 240 despidos que, seg&uacute;n denuncian la Asociaci&oacute;n de Trabajadores del Estado (ATE) y profesionales del organismo, <strong>ponen en riesgo funciones cr&iacute;ticas como el servicio meteorol&oacute;gico aeron&aacute;utico, el sistema de alertas tempranas y la red de observaciones clim&aacute;ticas del pa&iacute;s</strong>.
    </p><p class="article-text">
        La medida arranc&oacute; por la ma&ntilde;ana en la sede del organismo ubicada en el barrio porte&ntilde;o de Palermo y se extiende con cese total de actividades, asambleas permanentes y movilizaci&oacute;n, despu&eacute;s de que <strong>delegados gremiales afirmaran que la lista de cesant&iacute;as ya estaba definida y que equivale a m&aacute;s del 30% del plantel actual</strong>.
    </p><p class="article-text">
        El n&uacute;cleo del conflicto no pasa s&oacute;lo por la magnitud de los despidos sino por el <strong>impacto directo sobre quienes sostienen un servicio p&uacute;blico que funciona las 24 horas, los 365 d&iacute;as del a&ntilde;o</strong>. La conducci&oacute;n sindical de ATE en el organismo sostiene que el recorte afecta personal de estaciones meteorol&oacute;gicas y de la sede central, y advierte que, si se concreta en esos t&eacute;rminos, obligar&aacute; al cierre de 40 estaciones en distintos puntos del pa&iacute;s y dejar&aacute; sin mediciones nocturnas a parte del sistema, con consecuencias sobre el servicio aeron&aacute;utico. Sostienen que la lista habr&iacute;a sido confeccionada por la direcci&oacute;n del organismo a pedido del Ministerio de Desregulaci&oacute;n y Transformaci&oacute;n del Estado que encabez&oacute; Federico Sturzenegger.
    </p><p class="article-text">
        La preocupaci&oacute;n de los trabajadores tiene un fundamento operativo concreto: <strong>el SMN no s&oacute;lo elabora el pron&oacute;stico diario que consume la poblaci&oacute;n sino que tambi&eacute;n integra la infraestructura que produce observaciones, datos y alertas para la aviaci&oacute;n, la navegaci&oacute;n, el agro y la gesti&oacute;n de emergencias.</strong>
    </p><p class="article-text">
        En su sitio oficial, el propio organismo muestra que sostiene pron&oacute;sticos a siete d&iacute;as, pron&oacute;sticos semanales y trimestrales, radiaci&oacute;n UV, modelos num&eacute;ricos, monitoreo clim&aacute;tico, observaciones y boletines especiales; adem&aacute;s, su repositorio t&eacute;cnico describe el papel de las alertas meteorol&oacute;gicas ante fen&oacute;menos que pueden representar riesgo para la poblaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Esa estructura depende de trabajadores especializados cuya tarea no resulta sustituible de un d&iacute;a para otro. En materiales institucionales del SMN aparecen pronosticadores de alertas, servicios sectoriales y pron&oacute;sticos regionales que explican su trabajo en la elaboraci&oacute;n de alertas, pron&oacute;sticos mar&iacute;timos y seguimiento de eventos severos. <strong>Por eso, cuando delegados y meteor&oacute;logos hablan de &ldquo;apag&oacute;n meteorol&oacute;gico&rdquo;, no usan una f&oacute;rmula ret&oacute;rica: describen el riesgo de perder observaciones locales, discontinuar series de datos y reducir la capacidad de respuesta frente a tormentas, inundaciones u olas de calor.</strong>
    </p><p class="article-text">
        La dimensi&oacute;n del ajuste ya hab&iacute;a sido anticipada semanas antes por los propios trabajadores, cuando empleados del organismo denunciaron la preparaci&oacute;n de hasta <strong>700 despidos en un servicio que ya funcionaba por debajo de su dotaci&oacute;n necesaria</strong>.
    </p><p class="article-text">
        ATE y el Centro Argentino de Meteor&oacute;logos enmarcan el conflicto en el vaciamiento de &aacute;reas estatales estrat&eacute;gicas. <strong>El sindicato sostiene que el recorte no constituye una mera reducci&oacute;n administrativa sino un desguace de un organismo clave para la prevenci&oacute;n de riesgos y la seguridad p&uacute;blica.</strong> El ajuste compromete una funci&oacute;n p&uacute;blica sensible: sin observaciones de superficie, sin estaciones operativas y sin planteles completos, el Estado pierde capacidad para producir informaci&oacute;n indispensable en tiempo real.
    </p><p class="article-text">
        En el caso del SMN, esa pol&iacute;tica impacta sobre tareas cuyo valor social excede largamente la discusi&oacute;n presupuestaria. <strong>Menos personal significa menos observaci&oacute;n territorial, menor capacidad para sostener turnos y mayor fragilidad para un organismo que debe responder tanto a la vida cotidiana como a eventos extremos.</strong> En un pa&iacute;s atravesado por tormentas severas, incendios, olas de calor, actividad agropecuaria intensiva y una red a&eacute;rea que requiere informaci&oacute;n meteorol&oacute;gica permanente, el ajuste no cae sobre un &aacute;rea administrativa marginal sino sobre trabajadores que producen datos esenciales para anticipar riesgos.
    </p><p class="article-text">
        <em>JJD, con informaci&oacute;n de NA</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[trabajAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/trabajar/gremiales/trabajadores-servicio-meteorologico-rechazan-240-despidos-denuncian-riesgo-alertas-vuelos-produccion_1_13130850.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 09 Apr 2026 14:54:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Trabajadores del Servicio Meteorológico rechazan 240 despidos y denuncian un riesgo para alertas, vuelos y producción]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[SMN,Servicio Meteorológico Nacional,Despidos,Asociación de Trabajadores del Estado (ATE),Meteorología,Ciencias,Alertas rojas,Aviación,empleo público,Ajuste]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un embrión olvidado en un congelador desde 1994 se convirtió en un bebé sano en 2025]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/ciencia/embrion-olvidado-congelador-1994-terminado-convirtiendose-bebe-sano-2025-pm_1_12535818.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1a99474f-5fdb-4b00-b94f-42b5e56dafdc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un embrión olvidado en un congelador desde 1994 se convirtió en un bebé sano en 2025"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los embriones creados en los años 90 quedaron almacenados después de que la menopausia impidiera nuevos intentos, y la búsqueda de un hogar que mantuviera un vínculo familiar y espiritual resultó complicada.</p></div><p class="article-text">
        Las citas m&eacute;dicas se repet&iacute;an a&ntilde;o tras a&ntilde;o. Cambiaban los diagn&oacute;sticos, pero el<strong> resultado era siempre el mismo</strong>. Entre viajes a cl&iacute;nicas, papeleo interminable y tratamientos agotadores, el <strong>tiempo se acababa sin que llegara el hijo que tanto buscaban</strong>. La ilusi&oacute;n segu&iacute;a viva, aunque adaptada a la realidad de pruebas y esperas, y fue en ese punto cuando surgi&oacute; la posibilidad de intentarlo por <strong>una v&iacute;a que no hab&iacute;an considerado antes</strong>.
    </p><h2 class="article-text">Linda Archerd confi&oacute; en la donaci&oacute;n de sus embriones congelados tras d&eacute;cadas guard&aacute;ndolos</h2><p class="article-text">
        El <strong>caso de Lindsey y Tim Pierce</strong>, de Londres, en el estado de Ohio, comenz&oacute; a tomar forma cuando conocieron el programa <em><strong>Snowflakes</strong></em> de <em><strong>Nightlight Christian Adoptions</strong></em>, una agencia especializada en<strong> donaci&oacute;n de embriones</strong>. Llevaban siete a&ntilde;os intentando tener un hijo y hab&iacute;an probado opciones de adopci&oacute;n y tratamientos de fertilidad. En sus palabras para<em><strong> MIT Technology Review</strong></em>, Lindsey se&ntilde;al&oacute; que &ldquo;marcamos cualquier opci&oacute;n posible&rdquo;. Esa apertura permiti&oacute; que recibieran la<strong> propuesta de acoger embriones procedentes de otra familia</strong>, en este caso los de<strong> Linda Archerd</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        Archerd hab&iacute;a creado<strong> cuatro embriones mediante fecundaci&oacute;n in vitro en 1994</strong>, cuando la t&eacute;cnica a&uacute;n era poco conocida y el procedimiento de congelaci&oacute;n se realizaba de forma lenta. Uno fue transferido y dio lugar al nacimiento de su hija, mientras que los otros <strong>tres quedaron almacenados</strong>. La intenci&oacute;n inicial era utilizarlos ella misma, pero el paso de los a&ntilde;os y la llegada de la menopausia modificaron sus planes. Decidi&oacute; entonces <strong>buscar un destino que mantuviera un v&iacute;nculo personal con cualquier hijo que pudiera nacer de esos embriones</strong>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Los padres están muy felices y, en un futuro, es posible que conozcan a la madre donante                            </span>
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        La b&uacute;squeda no fue sencilla. Muchas cl&iacute;nicas descartaban la posibilidad de trabajar con material gen&eacute;tico congelado hac&iacute;a tanto tiempo, en parte por el <strong>riesgo de da&ntilde;os derivados de m&eacute;todos de conservaci&oacute;n antiguos</strong>. Seg&uacute;n explic&oacute; la propia Archerd, &ldquo;muchos lugares ni siquiera quer&iacute;an recoger mi informaci&oacute;n&rdquo;. El programa <em>Snowflakes</em> acept&oacute; el reto, siempre que pudiera recuperar los registros m&eacute;dicos originales. El m&eacute;dico que la trat&oacute; en los 90 a&uacute;n ejerc&iacute;a en Oreg&oacute;n y conservaba la documentaci&oacute;n en su s&oacute;tano.
    </p><p class="article-text">
        Con la documentaci&oacute;n lista, los<strong> embriones entraron en el sistema de asignaci&oacute;n</strong> de la agencia en 2022. La preferencia de Archerd era que la pareja receptora viviera en Estados Unidos, estuviera casada y compartiera su fe cristiana. El proceso llev&oacute; tiempo, pero finalmente <strong>se cruz&oacute; con la solicitud de los Pierce</strong>, que estaban registrados en la cl&iacute;nica<em> Rejoice Fertility </em>de Knoxville, enTennessee. Este centro, dirigido por el endocrin&oacute;logo reproductivo<strong> John Gordon</strong>, acepta embriones sin importar el tiempo que lleven congelados y colabora con varias agencias de adopci&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">El proceso de descongelaci&oacute;n permiti&oacute; que naciera un beb&eacute; tras tres d&eacute;cadas en nitr&oacute;geno l&iacute;quido</h2><p class="article-text">
        El laboratorio, dirigido por <strong>Sarah Atkinson</strong>, tuvo que trabajar con un vial de pl&aacute;stico sellado que conten&iacute;a los tres embriones. La descongelaci&oacute;n, realizada el 14 de noviembre, permiti&oacute; que<strong> todos sobrevivieran inicialmente</strong>, aunque uno dej&oacute; de desarrollarse poco despu&eacute;s. Los otros dos fueron transferidos a Lindsey, y de ellos uno se convirti&oacute; en el embarazo que dar&iacute;a lugar a <strong>Thaddeus Daniel Pierce</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Nacido el 26 de julio, <strong>Thaddeus lleg&oacute; tras m&aacute;s de tres d&eacute;cadas de almacenamiento en nitr&oacute;geno l&iacute;quido</strong>. La madre biol&oacute;gica reconoci&oacute; que, al ver las primeras fotos, percibi&oacute; un parecido inmediato con su hija. &ldquo;Saqu&eacute; mi &aacute;lbum de beb&eacute; y los compar&eacute;, y no hay duda de que son hermanos&rdquo;, afirm&oacute; Archerd. Aunque a&uacute;n <strong>no hay un encuentro previsto</strong>, manifest&oacute; su deseo de conocerlo alg&uacute;n d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        El nacimiento de Thaddeus no solo marc&oacute; un<strong> r&eacute;cord de longevidad para un embri&oacute;n congelado </strong>que llega a t&eacute;rmino, sino que tambi&eacute;n puso de relieve las cuestiones &eacute;ticas y pr&aacute;cticas que rodean a la fecundaci&oacute;n in vitro. Seg&uacute;n datos de la<strong> Sociedad para la Tecnolog&iacute;a de Reproducci&oacute;n Asistida en Estados Unidos</strong>, aproximadamente el 2% de los nacimientos actuales proceden de estos tratamientos, un porcentaje que asciende al 3,1 en Reino Unido.
    </p><p class="article-text">
        Mientras, millones de embriones permanecen guardados en tanques, a la espera de un destino que, como en este caso, puede tardar d&eacute;cadas en cumplirse. Y as&iacute;, en una casa de Ohio, un beb&eacute; duerme ajeno a que su vida empez&oacute; mucho antes de que sus padres pensaran siquiera en su existencia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/ciencia/embrion-olvidado-congelador-1994-terminado-convirtiendose-bebe-sano-2025-pm_1_12535818.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 14 Aug 2025 15:15:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un embrión olvidado en un congelador desde 1994 se convirtió en un bebé sano en 2025]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ciencias,Ciencia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un panel lleno de señores, digo de Premios Nobel]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/panel-lleno-senores-digo-premios-nobel_129_11721267.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c1082f2c-86d1-4df7-85f3-826c1931348f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un panel lleno de señores, digo de Premios Nobel"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El año pasado Claudia Goldin ganaba el galardón de Economía: "Sus estudios revelan las causas de la brecha de género. Las mujeres están muy infrarrepresentadas en el mercado laboral", decía entonces la Academia Sueca de Ciencias. A juzgar por los premiados en las categorías científicas, no sintieron muy interpelados</p><p class="subtitle">El ilustrativo caso de la esposa y “primera autora” que no ha recibido el premio Nobel
</p></div><p class="article-text">
        Si te llamas Rosalind y en alg&uacute;n momento se te ha pasado por la cabeza ganar un premio Nobel, est&aacute;s jodida. Especialmente si a lo que aspirabas era, encima, a uno de los galardones cient&iacute;ficos o al de econom&iacute;a. Lo mismo sucede si te llamas Paloma, Elizabeth, Mar&iacute;a, Juana o, por ser m&aacute;s espec&iacute;fica, si en general resulta que eres una mujer. Este mi&eacute;rcoles termin&aacute;bamos de conocer la tanda de <strong>premios Nobel de Ciencias </strong>y no podemos decir que el balance haya sido sorprendente en t&eacute;rminos de g&eacute;nero.
    </p><p class="article-text">
        <strong>David Baker, Demis Hassabis y John M. Jumper han recibido el de Qu&iacute;mica. El de F&iacute;sica es para John J. Hopfield y Geoffrey E. Hinton. Y Victor Ambros y Gary Ruvkun se han llevado el de Medicina.</strong> Todo hombres. Un <em>all male panel</em>, como dice la expresi&oacute;n inglesa que se acu&ntilde;&oacute; hace un tiempo con la intenci&oacute;n sarc&aacute;stica de se&ntilde;alar la hipermasculinizaci&oacute;n de los espacios de opini&oacute;n, encuentros, reconocimientos, congresos y dem&aacute;s saraos importantes. 
    </p><p class="article-text">
        No es nuevo y no es sorprendente porque los premiados de 2024 consolidan <strong>una tendencia en la que las mujeres son celebradas y sonadas excepciones,</strong> especialmente si nos referimos a los galardones cient&iacute;ficos, pero tambi&eacute;n al Nobel de Econom&iacute;a. Desde 1901, cuando comenzaron, <strong>el 97% de los Nobel de Ciencia han ido a parar a hombres.</strong> Tampoco es que el resto &ndash;Literatura y Paz&ndash; puedan presumir de paridad precisamente: en estos, las mujeres representan el 12% de los reconocimientos. Vamos, que hay m&aacute;s organizaciones (un 21%) que mujeres que han recibido el Nobel de la Paz. Y mira que los datos dan para quemar contenedores. 
    </p><p class="article-text">
        Este <em>all male panel</em> suma cada vez m&aacute;s cr&iacute;ticas, m&aacute;s miradas capaces de asumir una lectura de g&eacute;nero de esas cifras tan desequilibradas. Pero tambi&eacute;n trae los mismos comentarios de siempre, como los de quienes ven en nuestro se&ntilde;alamiento una potencial injusticia. &ldquo;Lo que no puede ser es que el premio se lo dieran a alguien solo por su g&eacute;nero&rdquo; o &ldquo;lo injusto ser&iacute;a que tuvieran que premiarlas por ser mujeres&rdquo; y comentarios similares. Y es que eso es justo lo que sucede: tan acostumbrados estamos que obviamos lo m&aacute;s evidente, que lo que es absolutamente anormal es que un premio &ndash;un espacio, un congreso, un gobierno, una ejecutiva&ndash; est&eacute; ocupada mayoritariamente por hombres.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, lo que asumen quienes hacen ese tipo de valoraciones es que, en serio, no existe ninguna mujer valiosa ni con los mismos m&eacute;ritos para recibir un premio, hablar en una tertulia, publicar un libro, participar en esa interesante mesa redonda, ocupar ese esca&ntilde;o o ese puesto. Solo desde la tan interiorizada mirada androc&eacute;ntrica, desde la rueda en la que unos brillan y otras limpian como si esa fuera la &uacute;nica manera posible de organizar el mundo, se puede dar por hecho que la participaci&oacute;n de un 70, 80 90 o 100% de hombres en cualquier espacio o lugar se debe a la falta de capacidades o m&eacute;ritos de las mujeres y no a las din&aacute;micas y asunciones machistas que sostienen la sociedad. 
    </p><p class="article-text">
        Por cierto, una de esas sonadas excepciones ocurri&oacute; el a&ntilde;o pasado: <strong>Claudia Goldin recibi&oacute; el premio Nobel de Econom&iacute;a por sus contribuciones pioneras a la conceptualizaci&oacute;n y explicaci&oacute;n de las brechas de g&eacute;nero en el mercado laboral.</strong> &ldquo;Sus estudios revelan las causas de la brecha de g&eacute;nero. Las mujeres est&aacute;n muy infrarrepresentadas en el mercado laboral mundial y, cuando trabajan, ganan menos que los hombres&rdquo;, dec&iacute;a la Academia Sueca de Ciencias para explicar el premio. Desde luego, si la leyeron no se sintieron muy interpelados.
    </p><h2 class="article-text">Rosalind, las invisibles y el trabajo en equipo</h2><p class="article-text">
        No obstante, la elecci&oacute;n del nombre Rosalind para iniciar este art&iacute;culo tiene un sentido. Este lunes, despu&eacute;s de revelar qui&eacute;nes eran los ganadores del Nobel de Medicina, la cuenta en la red social X de la Academia Sueca publicaba una foto de uno de los premiados, Victor Ambros, junto a una mujer y dec&iacute;a: &ldquo;Esta ma&ntilde;ana celebr&oacute; la noticia de su premio junto a su colega y esposa Rosalind Lee, quien tambi&eacute;n fue la primera autora del art&iacute;culo&nbsp;<em>Cell</em>&nbsp;de 1993 citado por el Comit&eacute; Nobel&rdquo;. Es decir, la investigadora tambi&eacute;n es autora del art&iacute;culo que el jurado cita como motivo para elegir a Ambros, pero a ella no la premia.
    </p><p class="article-text">
        Varios expertos y expertas cuestionan la decisi&oacute;n de la Academia y el 'olvido' que ha dejado fuera a Lee. &ldquo;La academia deber&iacute;a justificar por qu&eacute; a esta se&ntilde;ora no se la premia porque parece que contribuy&oacute; significativamente a los hallazgos&rdquo;, dice C&eacute;sar Tom&eacute;, Coordinador del Cuaderno de Cultura Cient&iacute;fica de la UPV/EHU. La matem&aacute;tica y editora del espacio digital&nbsp;<em>Mujeres con Ciencia</em>,&nbsp;Marta Macho, aventura que es posible que no sea el comit&eacute; del Nobel quien haya dejado fuera a Rosalind Lee, sino las personas o entidades que han propuesto la candidatura de Ambros.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sea de quien sea, la ausencia en el premio de la investigadora, a la que la propia Academia cita, es bien llamativa. Sobre todo teniendo en cuenta que los hallazgos de la pareja ya han recibido anteriormente otros premios de manera conjunta.
    </p><p class="article-text">
        Su 'ausencia' tampoco es una excepci&oacute;n: en distintas disciplinas las contribuciones y obras de las mujeres han ca&iacute;do sistem&aacute;ticamente en el olvido, la invisibilidad, el margen. Solo hay que mirar, ya no los premios, sino los libros de texto. Y un ejemplo tiene como protagonista a otra Rosalind, Rosalind Franklin. James Watson y Francis Crick tambi&eacute;n recibieron un Nobel por el descubrimiento de la estructura del ADN, para el que la contribuci&oacute;n de Franklin fue fundamental. Ella tampoco tuvo premio. Ni justo reconocimiento. 
    </p><p class="article-text">
        La ingeniera Lorena Fern&aacute;ndez &Aacute;varez comentaba en X otro asunto importante: el trabajo en equipo frente a la figura individual. &ldquo;A ra&iacute;z de las recientes (y siempre presentes) pol&eacute;micas de los <a href="https://x.com/hashtag/NobelPrize?src=hashtag_click" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">#NobelPrize</a>, adem&aacute;s de erradicar el machismo de la Academia, quiz&aacute;s deber&iacute;amos reconsiderar la pr&aacute;ctica de otorgar premios individuales, cuando la ciencia es un esfuerzo colectivo&rdquo;, dec&iacute;a. Es urgente replantear el concepto de algunos galardones, que tienden a premiar a personas concretas en &aacute;reas en las que el trabajo en equipo y las contribuciones de un grupo son normalmente fundamentales para que el hallazgo suceda. 
    </p><p class="article-text">
        La din&aacute;mica del premio individual refuerza la idea de que algunas personas &ndash;hombres&ndash; brillantes hacen grandes contribuciones por s&iacute; solos e invisibiliza a muchas otras que, quiz&aacute; por su estatus investigador, por jerarqu&iacute;a o porque su labor es menos agradecida o visible, no consiguen reconocimiento.
    </p><p class="article-text">
        De momento, una cosa est&aacute; clara: en el Nobel de la contenci&oacute;n, las mujeres somos las reinas.
    </p><p class="article-text">
        <em>DM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana Requena Aguilar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/panel-lleno-senores-digo-premios-nobel_129_11721267.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 10 Oct 2024 09:33:23 +0000]]></pubDate>
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