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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Agustina Espasandín]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/agustina-espasandin/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Agustina Espasandín]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Del grito ahogado a la canción feliz]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/grito-ahogado-cancion-feliz_129_11727004.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fc1e30b4-ae23-4fa9-87ef-44818b7cd2a3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Del grito ahogado a la canción feliz"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Dos jóvenes heroínas latinoamericanas van en busca de su liberación. Una lo hace a través de la reconquista del tiempo; la otra, enredando su cuerpo que crece en la vegetación tropical. Nuevas narrativas de corazones cautivos y lenguas sueltas. </p></div><p class="article-text">
        &ldquo;El universo se est&aacute; expandiendo y cada vez lo hace m&aacute;s r&aacute;pido. Hace un segundo era m&aacute;s chico. Hace 13.7000.000.000 de a&ntilde;os toda la energ&iacute;a estaba concentrada en un punto. Hubo una expansi&oacute;n violenta y las part&iacute;culas comenzaron a generarse viajando a la velocidad de la luz&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ante semejante movimiento, los humanos &ldquo;podr&iacute;amos ser invisibles o directamente no existir&rdquo;, piensa la protagonista de <em>Que pase algo pronto</em>, de <strong>Agustina Espasand&iacute;n</strong>. Grito ahogado y canci&oacute;n feliz, esta novela inici&aacute;tica escrita en primera persona por una hero&iacute;na de barrio da pie para algunas reflexiones.
    </p><p class="article-text">
        Frente a esta cosmogon&iacute;a independiente de nuestra voluntad, disponiendo de posibilidades tan maravillosas como la libertad, la decisi&oacute;n y la responsabilidad, &iquest;por qu&eacute; no hacer de este viaje que es nuestra existencia en la Tierra un pasaje menos hostil, m&aacute;s amoroso?
    </p><p class="article-text">
        Correrse del centro, abandonar el ego, mirarse y ver a los dem&aacute;s con sus posibilidades y necesidades para estar ah&iacute;, con lo que se puede dar. Recordar tambi&eacute;n que vamos a morir, para ser conscientes de nuestra real dimensi&oacute;n. Seguramente as&iacute; la vida ser&iacute;a algo m&aacute;s feliz.
    </p><p class="article-text">
        Poder pensar el planeta como una totalidad, con sus cielos, sus amaneceres y ocasos, sus mares, llanuras y monta&ntilde;as. Territorio que es unidad en la diversidad, donde la afectaci&oacute;n de cualquiera de sus habitantes, para bien o para mal, se derrama hacia los otros.
    </p><p class="article-text">
        Lo dice as&iacute; un antiguo proverbio chino: el aleteo de una mariposa se puede sentir al otro lado del mundo. M&aacute;s all&aacute; de su valor po&eacute;tico, la frase es el origen del llamado efecto mariposa, vinculado a la&nbsp;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Teor%C3%ADa_del_caos" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">teor&iacute;a del caos</a>, por el cual el movimiento de un insecto en Hong Kong puede desatar una tempestad en Nueva York. 
    </p><p class="article-text">
        Puede que el cambio sea peque&ntilde;o y provoque consecuencias totalmente divergentes. Una m&iacute;nima perturbaci&oacute;n inicial, al amplificarse, puede generar un efecto imprevisible a mediano y corto plazo. El movimiento desordenado de las estrellas, el desplazamiento de los peces y las algas en los oce&aacute;nos, el retraso de los aviones, la sincronizaci&oacute;n de las neuronas son&nbsp;<a href="https://ifisc.uib-csic.es/es/about-ifisc/blog-complex-systems/dinamica-y-caos/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sistemas din&aacute;micos no lineales</a>, caos habituales en la naturaleza, por ejemplo el clima, las epidemias o el valor fluctuante e irregular del d&oacute;lar.
    </p><p class="article-text">
        La teor&iacute;a del caos ayuda a explicar tambi&eacute;n v&iacute;nculos interpersonales, el comienzo s&uacute;bito de una relaci&oacute;n, y fen&oacute;menos sociales, como una decisi&oacute;n popular en apariencia incomprensible, dif&iacute;ciles de resolver en t&eacute;rminos de relaciones lineales causa-efecto.
    </p><p class="article-text">
        En <em>Que pase algo pronto</em>, la protagonista es una mujer sin nombre de treinta y tres a&ntilde;os, que hace un par&eacute;ntesis y se retira de la maquinaria laboral a la que pertenece como asistente de direcci&oacute;n en la industria del cine, para usar el tiempo <em>a piacere</em> &nbsp;y a una velocidad &nbsp;amable, diferenciada de la que requieren las tareas productivistas. Para ello ha logrado hacerse de unos ahorros.
    </p><p class="article-text">
        Descubre el sonido de la lluvia, aprecia la visita de las aves a su ventana, goza de las risas y la compa&ntilde;&iacute;a de una pareja de extra&ntilde;os, que son sus vecinos, aprecia la incondicionalidad de su perro, R&iacute;o, y disfruta de las an&eacute;cdotas de su flamante amigo, un sepulturero del cementerio de Chacarita.
    </p><p class="article-text">
        Lejos del mundanal ruido, vive el presente gozando de la persona &ldquo;que yo estaba siendo en ese momento&rdquo;. Pero esa calma, la introspecci&oacute;n que la enlaza consigo misma, &ldquo;ahora que el tiempo es todo m&iacute;o&rdquo;, tienen fin. El anhelo de algo que modifique sustancialmente su vida se intensifica, la melancol&iacute;a la invade.
    </p><p class="article-text">
        No es sencillo atravesar el tiempo sin tener nada que hacer cuando fuimos formateados para dar resultados, especular con que te est&aacute;s perdiendo algo (elegir es renunciar), aunque mucho m&aacute;s complejo es transitarlo bajo las &oacute;rdenes y el sometimiento de otros. Que pase algo pronto es el pedido desesperado de llenar los breves vac&iacute;os que nos regala la vida traqueteada. 
    </p><p class="article-text">
        La memoria musical y sensible del carnaval de Esmeraldas, Ecuador, renace en una nena llamada Ainhoa, que vive en la isla de Limones, en un contexto de secretos familiares y episodios de horror, en una cultura hundida por el patriarcado. De eso trata <em>Fiebre de Carnaval, de un mundo que parece desmedido, baila y se contagia en p&aacute;ginas donde cada palabra tiene su propio brillo, aunque refiera a eventos dram&aacute;ticos. </em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Me ensancho y tengo miedo de dejar esta casa y este patio en donde no solo est&aacute; enterrado mi ombligo, sino mi cabello, las u&ntilde;as que me cortan, mis meados, cartitas de amor que escribo para los &aacute;rboles y las preguntas que no me salen de la boca, pero s&iacute; se me escriben solas en los cuadernos. &iquest;Por qu&eacute; me late tanto el cuerpo? &iquest;Por qu&eacute; me duele la chepa cuando voy a mear? &iquest;Por&nbsp;qu&eacute; tengo el cuerpo abultado de respiraciones y baba espesa?&rdquo;, se pregunta Ainhoa, mientras se le inflama la cabeza de pensamientos, asiste al brote de su culo y los contornos se le redondean.&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>El cuerpo que habita Ainhoa es un cuerpo deseante, que tambi&eacute;n reproduce las ganas de vivir de aquellas </em>mujeres que se ocuparon de criarla. En una zona olvidada del tr&oacute;pico, el mar es orilla y expansi&oacute;n y el lenguaje una fiesta en boca de los migrantes, trabajado con delicadeza por su autora, <strong>Yuliana Ortiz Ruano</strong>, una poeta nacida en 1992 en la regi&oacute;n y formada, como Espasand&iacute;n en una universidad p&uacute;blica. Esas universidades donde florece la creatividad hoy est&aacute;n siendo duramente golpeadas en la Argentina por manos que se ensucian por&nbsp;viles monedas. Aunque nada es para siempre.
    </p><p class="article-text">
        Ainhoa vive en la casa de su abuela materna y<span class="highlight" style="--color:white;"> es obligada a salir de su refugio y crecer. Desde el centro del coraz&oacute;n rebosante del carnaval, entre la fiesta, el peligro y la tragedia, la nena se expresa con una voz c&aacute;ndida y sagaz. &ldquo;Paso todo el d&iacute;a encaramada en el &aacute;rbol que hay en el patio de la mami Nela, habl&aacute;ndole a las guayabas&rdquo;, escribe Ortiz Ruano. &ldquo;En realidad, les hablo m&aacute;s a los gusanos que viven dentro de las guayabas. Les pregunto c&oacute;mo llegaron hasta el coraz&oacute;n palo rosa de estas frutas, c&oacute;mo hab&iacute;a sido posible una vida latiendo dentro de una guayaba, que no tiene ning&uacute;n huequito por fuera, ninguna puerta de entrada. Poco despu&eacute;s de la conversa, me meto desesperada una guayaba agusanada en la boca y la hago m&iacute;a&rdquo;.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;"><em>LH/MF</em></span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Haimovichi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/grito-ahogado-cancion-feliz_129_11727004.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 12 Oct 2024 03:01:50 +0000]]></pubDate>
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