<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Meridian Brothers]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/meridian-brothers/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Meridian Brothers]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiarioar.com/rss/category/tag/1051971/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Baile, existencialismo y psicodelia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/baile-existencialismo-psicodelia_129_11728372.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6247d85b-e3f0-44b8-8255-8636c9f77085_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Baile, existencialismo y psicodelia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un porteño desprevenido pensaría que es una contradicción insalvable. Pero los Meridian Brothers, conducidos por el inclasificable Eblis Álvarez, orbitan alrededor de un planeta improbable: el de la cumbia experimental. Novedades y rescates en la red, entre las redes.
</p></div><p class="article-text">
        Los que bailan no escuchan, se pensaba en la Argentina de los 60. Hacer un &ldquo;rock serio&rdquo; implicaba una est&eacute;tica de discos y de recitales, pero no de bailes. Nada muy distinto de lo que <strong>Astor Piazzolla</strong> hab&iacute;a dicho, ya en los &rsquo;50, acerca de &ldquo;dejar de pensar en los bailarines&rdquo; o de lo que <strong>Manolo Ju&aacute;rez</strong> aseguraba sobre la necesidad del folklore de &ldquo;liberarse de las coreograf&iacute;as&rdquo;; de las repeticiones literales de secciones que derivaban del baile. De ah&iacute; &shy; su fundante &ldquo;Chacarera sin segunda&rdquo; &ndash;y de un chiste del <strong>Mono Villegas</strong>, que le pregunt&oacute;: &ldquo;&iquest;por qu&eacute; dicen &lsquo;se va la segunda&rsquo; si vuelven a tocar la primera?&rdquo;&shy;&ndash;.
    </p><p class="article-text">
        Tampoco hab&iacute;a, en la Argentina &ndash;o por lo menos en Buenos Aires y entre el p&uacute;blico que se auto percib&iacute;a culto&ndash;, una buena relaci&oacute;n con las m&uacute;sicas caribe&ntilde;as. La cumbia era m&uacute;sica de &ldquo;sirvientas&rdquo;, las congas eran infamantes (Piazzolla reneg&oacute; de su uso en el quinteto que form&oacute; en Nueva York en 1959) y el Mono Villegas hasta se ofendi&oacute; porque en los EEUU le propusieron &ndash;a &eacute;l, nada menos que a un argentino&ndash; grabar la m&uacute;sica de un cubano &ndash;el excelente compositor <strong>Ernesto Lecuona</strong>&ndash;. Algo cambi&oacute; en los ochenta pero m&aacute;s como inversi&oacute;n de los t&eacute;rminos que como integraci&oacute;n. Se festej&oacute; la liviandad y el abandono de la pose de seriedad a ultranza, pero, en rigor, sigui&oacute; vigente &ndash;y a&uacute;n lo hace&ndash; la identificaci&oacute;n del baile &ndash;y de lo caribe&ntilde;o, eventualmente&ndash; con la falta de pretensiones intelectuales. Si bien el baile &ndash;y lo latinoamericano popular, en t&eacute;rminos de popularidad y no de legitimidad cultural medida en las universidades&ndash; se ha adue&ntilde;ado del paisaje, para los que reivindican la escucha a la vieja usanza, la cumbia y, m&aacute;s cerca en el tiempo, la champeta y el trap, son sin&oacute;nimo de <em>lo malo en s&iacute;</em>. El punto de vista &ndash;o de escucha&ndash; de la Sudam&eacute;rica blanca acerca de lo caribe&ntilde;o (eso que los gringos llaman &ldquo;latino&rdquo;) queda expuesto con gracia en esa peque&ntilde;a obra maestra del <strong>Cuarteto de Nos</strong> llamada &ldquo;No somos latinos&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe style="border-radius:12px" src="https://open.spotify.com/embed/track/3Hh2NDo6xmxPZEVQ4E7NOT?utm_source=generator" width="100%" height="352" frameBorder="0" allowfullscreen="" allow="autoplay; clipboard-write; encrypted-media; fullscreen; picture-in-picture" loading="lazy"></iframe>
    </figure><p class="article-text">
        El baile es una forma de la escucha, escribi&oacute; por su parte el music&oacute;logo <strong>Simon Frith</strong>, mucho m&aacute;s afecto, adem&aacute;s, al punk que al fenecido <em>prog-rock</em>. Y un grupo colombiano, los <strong>Meridian Brothers</strong>, viene a mostrar no s&oacute;lo que el baile y la inteligencia &ndash;y la escucha atenta&ndash; no est&aacute;n re&ntilde;idos, sino que cumbia, experimentalismo y vanguardia pueden ser partes de un todo tan interesante como falto de impostaciones. &nbsp;&ldquo;Manual de autoindulgencias&rdquo;, subtitula el compositor <strong>Eblis &Aacute;lvarez</strong> al &uacute;ltimo disco de la banda, <em>Mi Latinoam&eacute;rica sufre</em>. Formado en la Academia Real de M&uacute;sica de Copenhagen y miembro de varios grupos de m&uacute;sica tradicional colombiana (aunque nunca demasiado tradicional), sus letras &ndash;una suerte de existencialismo a trav&eacute;s del espejo de la iron&iacute;a&ndash; se cruzan con los restos del rock, del minimalismo repetitivista, del experimento sonoro y de una especie de culto a la psicodelia &agrave; la Morricone. El estilo, desde el primer disco, el notable <em>El advenimiento del castillo mujer,</em> de 2005, se ha ido volcando m&aacute;s hacia lo bailable expl&iacute;cito. El contraste &ndash;pero tambi&eacute;n los puntos de contacto&ndash; pueden apreciarse escuch&aacute;ndolo espalda contra espalda con el concierto en el Tiny Desk de julio del a&ntilde;o pasado:
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe style="border-radius:12px" src="https://open.spotify.com/embed/album/1wHHbDw49ftCL4V6ScPxcM?utm_source=generator" width="100%" height="352" frameBorder="0" allowfullscreen="" allow="autoplay; clipboard-write; encrypted-media; fullscreen; picture-in-picture" loading="lazy"></iframe>
    </figure><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-m9jHZ_pa2PM-2824', 'youtube', 'm9jHZ_pa2PM', document.getElementById('yt-m9jHZ_pa2PM-2824'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-m9jHZ_pa2PM-2824 src="https://www.youtube.com/embed/m9jHZ_pa2PM?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de &Aacute;lvarez, en voz, guitarra y electr&oacute;nica, el grupo est&aacute; conformado por C&eacute;sar Quevedo en guitarra y bajo, el percusionista <strong>Dami&aacute;n Ponce</strong> (que tambi&eacute;n ostenta una importante carrera como compositor en el campo de la m&uacute;sica de tradici&oacute;n acad&eacute;mica), <strong>Alejandro Forero</strong> en electr&oacute;nica y sintetizadores y, en saxo, clarinete, percusi&oacute;n y sintetizador, <strong>Mar&iacute;a Ang&eacute;lica Valencia</strong>. <em>Mi Latinoam&eacute;rica sufre</em> es el d&eacute;cimo segundo de sus discos. El eje aparece un poco corrido hacia el lado del afrobeat y las letras han virado, desde la voluptuosidad volc&aacute;nica de &ldquo;La industria del deporte&rdquo; o la &ldquo;Canci&oacute;n del moderno templario&rdquo;, a una s&iacute;ntesis donde la repetici&oacute;n de unas pocas palabras alcanza para trazar un retrato preciso.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe style="border-radius:12px" src="https://open.spotify.com/embed/album/64fUUQ01HGk9FKTK57VnwZ?utm_source=generator" width="100%" height="352" frameBorder="0" allowfullscreen="" allow="autoplay; clipboard-write; encrypted-media; fullscreen; picture-in-picture" loading="lazy"></iframe>
    </figure><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>Diego Fischerman es autor del blog &ldquo;El sonido de los sue&ntilde;os&rdquo;: </em><a href="https://xn--sonidodesueos-skb.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>https://xn--sonidodesueos-skb.com/</em></a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Diego Fischerman]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/baile-existencialismo-psicodelia_129_11728372.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 12 Oct 2024 13:28:13 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/6247d85b-e3f0-44b8-8255-8636c9f77085_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="522155" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/6247d85b-e3f0-44b8-8255-8636c9f77085_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="522155" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Baile, existencialismo y psicodelia]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/6247d85b-e3f0-44b8-8255-8636c9f77085_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Meridian Brothers,cumbia]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
