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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Yasmina Reza]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/yasmina-reza/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Yasmina Reza]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[¿Estamos hechos/as de la misma materia que nuestros sueños?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/espectaculos/hechos-as-materia-suenos_1_11755422.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f32d7dc3-9be5-4116-a59b-f5b1b3632c78_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Estamos hechos/as de la misma materia que nuestros sueños?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La excéntrica comedia “James Brown usaba ruleros”, de Yasmina Reza, puesta en escena por Alfredo Arias, plantea preguntas de candente actualidad sin bajar línea.</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Napole&oacute;n es parte de nosotros&rdquo;, dijo tan fresco el presidente franc&eacute;s&nbsp;<strong>Emmanuel Macron</strong> al cumplirse, en 2021, el bicentenario de la muerte del celeb&eacute;rrimo&nbsp;emperador. &iquest;Se refer&iacute;a a la elevada cuota de megaloman&iacute;a de Bonaparte o a esa locura que es representada desde hace dos siglos por este personaje hist&oacute;rico? Porque lo cierto es que Napole&oacute;n se lleva el m&aacute;ximo estrellato como modelo de delirio de grandezas desde que en 1840 &ndash;10 a&ntilde;os despu&eacute;s de expirar&ndash; su cuerpo fue repatriado, y en los manicomios parisinos se multiplicaron los ciudadanos que asum&iacute;an a pleno su&nbsp;personalidad. M&aacute;s a&uacute;n, hasta hubo un cierto n&uacute;mero de mujeres que se inclinaron por Nap antes que hacerlo por Juana de Arco, favorita en escala muy menor.
    </p><p class="article-text">
        Bastante m&aacute;s adelante, el actor que encarn&oacute; apasionadamente a Napole&oacute;n en el cl&aacute;sico film de Abel Gance (1927), Albert Dieudonn&eacute;, fue habitado hasta tal punto por su rol que se hac&iacute;a pasar en p&uacute;blico por el emperador, dej&oacute; el cine para dar charlas sobre la &eacute;poca napole&oacute;nica y pidi&oacute; ser enterrado con el correspondiente traje. En 2019, al cumplirse 130 a&ntilde;os de su nacimiento, numerosas personas le rindieron honores militares en su&nbsp;tumba.&nbsp;
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                Adriana Pegueroles, la psi, en la obra de Yasmina Reza.                            </span>
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        Y hubo otro actor &ndash;muy a cuento en esta oportunidad&ndash; que se dej&oacute;&nbsp;vampirizar por su papel y devino &iacute;cono absoluto del cine de sangre y terror: <strong>Bela Lugosi,</strong> por siempre Dr&aacute;cula luego del film hom&oacute;nimo (1931) del genial Tod Browning. Habiendo interpretado varias veces derivaciones de la creaci&oacute;n de Bram Stoker, cuenta la leyenda que, en su decadencia, adicto a la morfina, Lugosi se calzaba la capa negra del conde, se resist&iacute;a a los espejos y dej&oacute; sentado su deseo, que se cumpli&oacute;, de yacer en el ata&uacute;d ataviado como el arist&oacute;crata chupasangre.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Yendo de Bela a C&eacute;line</strong></h2><p class="article-text">
        Pues bien, Alfredo Arias, creador fecundo de tantos y tan diversos espect&aacute;culos con suceso de cr&iacute;tica y de p&uacute;blico &ndash;en Buenos Aires y en Par&iacute;s&ndash; le hizo un entra&ntilde;able homenaje a comienzos de 2024 a Lugosi: <strong>Bela vamp</strong>, obra de su autor&iacute;a que imagina a este gran actor en su desdichado ocaso, cayendo en garras de una siniestra psi: Marcos Montes fue el protagonista absoluto en una actuaci&oacute;n descacharrante, en la sala El Ex.
    </p><p class="article-text">
        Y en estos d&iacute;as, en contadas funciones del FIBA previas a su estreno formal el pr&oacute;ximo 31 de octubre, Arias version&oacute; y dirige <strong>James Brown usaba&nbsp;ruleros</strong>, en cuyo elenco &ndash;en un personaje diametralmente opuesto a Bela&ndash; brilla otra vez el prodigioso Montes. Ahora que est&aacute; tan de moda decir&nbsp;&ldquo;todo tiene que ver con todo&rdquo;, vale remarcar que <strong>el papel que motoriza la narraci&oacute;n es el de un hombre joven, Jacob que, m&aacute;s que identificarse, desde los cinco a&ntilde;os se cree C&eacute;line Dion y act&uacute;a como tal con naturalidad</strong>, sin duda alguna, para tribulaci&oacute;n de sus padres de clase media aferrados al&nbsp;sentido com&uacute;n. Tambi&eacute;n para est&iacute;mulo de una psiquiatra <em>sui generis</em> y, a la vez, siendo aceptado por Philippe, un estudiante blanquito que se&nbsp;autopercibe negro y activista; ambos internados es un establecimiento rodeado de verde donde se supone que reciben tratamiento, si bien la psi&nbsp;parece alejada de toda ortodoxia y es portadora de un tocado con una&nbsp;gran pluma (&iquest;m&aacute;s loca que un plumero?), parte de magn&iacute;fico vestuario&nbsp;dise&ntilde;ado por ese gran artista llamado Julio Su&aacute;rez.
    </p><h2 class="article-text"><strong>&iquest;Qu&eacute; es la vida? Una ilusi&oacute;n, una sombra, una ficci&oacute;n</strong></h2><p class="article-text">
        Ya se sabe que a Yasmina Reza (<strong>Art</strong>, <strong>Un dios salvaje</strong>, etc&eacute;tera) le encanta moverle el piso a un p&uacute;blico que, a su vez le responde y acepta sus desaf&iacute;os tramados de manera seductora, casi siempre imprevista, entre el humor y el drama, quebrando convenciones narrativas, code&aacute;ndose con el absurdo y prest&aacute;ndose a diversas lecturas. Reza, esta semana de visita en Buenos Aires, participando de un conversatorio con Arias en el Teatro San&nbsp;Mart&iacute;n, desarroll&oacute; <strong>James Brown&hellip;</strong> como un desprendimiento de su novela&nbsp;<strong>Felices los felices</strong> (editada en castellano por Anagrama) donde la familia Hutner &ndash;padre, madre, hijo&ndash; ocupaba apenas un cap&iacute;tulo. 
    </p><p class="article-text">
        En el texto esc&eacute;nico se suman los personajes de la psi y Philippe. Aunque en esta pieza afloran temas como la transidentidad, el nacer en un cuerpo equivocado, las dificultades de determinadas autopercepciones en la vida real y las formas posibles de asumirlas, de&nbsp;tratarlas, de aceptarlas, el enfoque de la autora nunca recurre a las ya trilladas estrategias habituales de lo pol&iacute;ticamente correcto.
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                Claudia Cantero y Marcos Montes.                            </span>
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        Para la historia de Jacob, el muchacho que desde los 5 se asumi&oacute; sinvueltas como C&eacute;line Dion, aprendi&oacute; sus canciones, su acento, dio recitales y entrevistas en su cuarto, <strong>Reza se sale de los l&iacute;mites&nbsp;biempensantes marcados por el </strong><em><strong>wokismo</strong></em><strong> (estadounidense, universitario). No ofrece conclusiones definitivas</strong>, observa los motivos de cada personaje, circula desenfadadamente por la comicidad indirecta, por zonas pat&eacute;ticas en un relato no lineal donde no hay manique&iacute;smos y s&iacute; una fina&nbsp;comprensi&oacute;n de cada personaje, entre los cuales acaso los m&aacute;s inocentes y convencidos de sus acciones sean Jacob-C&eacute;line y Philippe. Uno entregado a su &ldquo;carrera&rdquo;, el otro a su activismo que incluye un compromiso sincero con incluso con la ecolog&iacute;a (en este terreno tambi&eacute;n hay una suerte de&nbsp;conversi&oacute;n, el trasplante de un sicomoro puesto en peligro por la&nbsp;burocracia y al que P se encadena para defenderlo).
    </p><p class="article-text">
        Pero Reza tambi&eacute;n se compadece de esa madre y ese padre extraviados, confusos, que no saben c&oacute;mo proceder con ese hijo que no los llama ni &ldquo;mam&aacute;&rdquo; ni &ldquo;pap&aacute;&rdquo;, que se volvi&oacute; el doble de una cantante canadiense&nbsp;&iacute;dola de multitudes, muy rica, muy premiada, que hace pop sensible en Ingl&eacute;s y en franc&eacute;s (y que, dicho sea de paso, ahora lucha con<a href="https://www.eldiarioar.com/espectaculos/celine-dion-cuenta-documental-calvario-sufre-enfermedad-rara-apeo-escenarios_1_11477163.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> una&nbsp;enfermedad neurol&oacute;gica que no le impidi&oacute; el gesto de cantar </a>el <strong>Himno al Amor</strong> de Piaf, el 26 de julio pasado en la Torre Eiffel para millones y millones de personas). Y tenemos a la exc&eacute;ntrica psi siempre tomando por atajos inesperados, capaz de dar una conferencia desopilante en jerga&nbsp;defendiendo a las hermanastras de Cenicienta &ndash;esta, defenestrada por linda, buenita y pura&ndash; &ldquo;nacidas en cuerpos equivocados, personajes del tercer mundo en la jerarqu&iacute;a de identidades, que ni siquiera tienen nombre (&hellip;)&nbsp;que se esforzaron por pertenecer&rdquo;. Claro que los pobres padre y madre de Jacob no entienden ni jota; ella trata de ser positiva, &eacute;l advierte que a su v&aacute;stago le faltan algunos jugadores&hellip;
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; estamos en el devenir de James <strong>Brown usaba ruleros</strong>, entre la sonrisa acaso escandalizada y una punzante melancol&iacute;a, la compasi&oacute;n y la &nbsp;intranquilidad. En todo momento, ausencia de realismo. De hecho, YR ha declarado que su obra es como una fantas&iacute;a musical. Es decir una forma libre, fuera de estructuras r&iacute;gidas, despegada de reglas para preguntarnos de qu&eacute; estamos hechos los seres humanos, qu&eacute;&nbsp;influencias nos han marcado, qui&eacute;nes son nuestros &iacute;dolos, qui&eacute;nes deciden por nosotros&hellip;
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                Dennis Smith y Juan Bautista Fernandini.                            </span>
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        &ldquo;Estamos hechos de la materia de los sue&ntilde;os y nuestra breve vida se desvanece en otro sue&ntilde;o&rdquo;, cifr&oacute; el m&aacute;s sabio y genial de los escritores hace m&aacute;s de cuatro siglos. Con un texto en sus manos que se podr&iacute;a prestar a una exacerbaci&oacute;n de su potencial c&oacute;mico, Arias elige cierta mesura siempre sugerente, sutil y elegante, rodeado &ndash;como es habitual en &eacute;l&ndash; de excelentes actores y actrices (el antes citado Montes, Claudia Cantero, Adriana Pegueroles, Dennis Smith y, gran revelaci&oacute;n, Juan Bautista Fernandini), y asimismo admirables creadores en la faz llamada t&eacute;cnica: la arquitecta escen&oacute;grafa&nbsp;Julia Freid reinventando el espacio con sus cabinas de precisos cristales&nbsp;Borges dixit de los palacios del &aacute;lgebra) y el verde del parque perfectamentesintetizado; el eximio vestuarista, sobre todo de cine, Julio Su&aacute;rez dando la nota de belleza intemporal; Mat&iacute;as Send&oacute;n, como eta de prever,&nbsp;impecable en las luces. Y los elogios se extienden a los dem&aacute;s&nbsp;colaboradores (porque, por ejemplo, hay que realizar y darle buena terminaci&oacute;n ese exigente vestuario).
    </p><p class="article-text">
        En fin, un espect&aacute;culo envuelto para regalo del p&uacute;blico teatrero, para conocedores y tambi&eacute;n desconocedores de Reza y Arias que quieran ampliar su visi&oacute;n, divertirse, emocionarse y, por qu&eacute; no, cuestionarse un cachito.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>James Brown usaba ruleros</strong></em><em>, en el Teatro Sarmiento</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>26 de octubre, a las 20. A partir del 31 de octubre, de jueves a domingo a las 20</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>MS/MG</em>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Moira Soto]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/espectaculos/hechos-as-materia-suenos_1_11755422.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 23 Oct 2024 09:44:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Estamos hechos/as de la misma materia que nuestros sueños?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Teatro,Cultura,Yasmina Reza]]></media:keywords>
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