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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - 2 de noviembre]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/2-de-noviembre/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - 2 de noviembre]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El regreso de las almas: rituales ancestrales en Santiago del Estero y la Puna]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/regreso-almas-rituales-ancestrales-santiago-estero-puna_1_11785287.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ef398e16-cb11-4280-9132-4b99d6b908ef_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El regreso de las almas: rituales ancestrales en Santiago del Estero y la Puna"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mientras Halloween domina en otras partes, en el norte argentino se honra a los difuntos con flores y banquetes, en un ritual de bienvenida a sus almas. Cada 2 de noviembre, las comunidades celebran a sus ancestros en ceremonias que mezclan espiritualidad y tradiciones andinas, uniendo lo terrenal con lo eterno en un encuentro de respeto y memoria.</p></div><p class="article-text">
        Mientras las calabazas de Halloween circularon en colegios y ciudades, en la profundidad del norte argentino se prendieron velitas junto a vasos con agua y flores de colores como hace siglos, en rituales en honor de las almas de los difuntos. Cada 2 de noviembre, las tradiciones de pueblos originarios tienen un sentido de homenaje celebratorio, lejos de la carga de sangre y terror de la tradici&oacute;n anglosajona.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ya en la madrugada del 1 al 2 de noviembre, casas y cementerios se preparan para recibir la visita de aquellos seres queridos que han abandonado el mundo terrenal.</strong> Para los antiguos, se trata de un espacio de conexi&oacute;n espiritual. <strong>Un puente manifiesto entre dos dimensiones conectadas.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;En zonas tradicionales de Santiago del Estero a la muerte se la entiende de forma natural, no hay una contradicci&oacute;n entre vida-muerte&rdquo;,</strong> cuenta a <strong>elDiarioAR</strong> Casilda Chazarreta, docente, quichuista, t&eacute;cnica en educaci&oacute;n biling&uuml;e de la Universidad Nacional de Santiago del Estero (UNSE) e integrante del Alero Quichua de esa provincia. &ldquo;La recibes sin desesperaci&oacute;n &mdash;se&ntilde;ala&mdash;. He tenido casos de vidaleras a quienes se le ha muerto un hijo y a la semana ten&iacute;an que cantar en alg&uacute;n encuentro. <strong>Y qu&eacute; dice: todos vamos a morir, unos antes otros despu&eacute;s. Mi hijo ya est&aacute; muerto, yo tengo que participar con ustedes cantando&rdquo;.</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Pancitos con forma de animales, instrumentos musicales, autitos. Estas ofrendas se amasan de a dos, la dualidad tierra-espíritu de la que estamos hechos según la cosmogonía andina."
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                Pancitos con forma de animales, instrumentos musicales, autitos. Estas ofrendas se amasan de a dos, la dualidad tierra-espíritu de la que estamos hechos según la cosmogonía andina.                            </span>
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        Entender a la muerte como parte de una continuidad es clave en la cosmogon&iacute;a de los pueblos originarios. <strong>Pasamos de ser &ldquo;tierra que anda&rdquo; a alma que trasciende.</strong> La m&uacute;sica y compositora Micaela Chauque vive en Tilcara, en la Quebrada de Humahuaca. <strong>&ldquo;La ceremonia para los difuntos es traer su memoria, honrarla y brindarles respeto&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Estos d&iacute;as se confirma que las almas de las personas queridas regresan a los hogares y se preparan distintas ceremonias para recibirlas&rdquo;, explica. Los rituales var&iacute;an seg&uacute;n las zonas. Pero el eje es preparar un banquete con las comidas y bebidas que m&aacute;s le gustaban. &ldquo;Se cree que despu&eacute;s de un a&ntilde;o vuelven con hambre entonces se preparan panes dulces, salados para que pueda disfrutarlos&rdquo;, acota.
    </p><p class="article-text">
        Pancitos con forma de animales, instrumentos musicales, autitos. Las ofrendas en pan se amasan de a dos, <strong>la dualidad tierra-esp&iacute;ritu de la que estamos hechos seg&uacute;n la cosmogon&iacute;a andina.</strong> &ldquo;He visto preparar panes hasta con cinco bolsas de harina, tortas, asados -cuenta-. <strong>Las casas se decoran con las flores y los colores que a ellos m&aacute;s les gustaban para recibirlos porque, se sabe, el 1 llegan y el 2 se van&rdquo;.</strong>
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Entender a la muerte como parte de una continuidad es clave en la cosmogonía de los pueblos originarios. Pasamos de ser “tierra que anda” a alma que trasciende</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>La mesa que se prepar&oacute; se acompa&ntilde;a con m&uacute;sica y bandas de sicuris.</strong> Es una ceremonia en donde el banquete se comparte con amigos y vecinos porque tambi&eacute;n que las almas regresen, es un s&iacute;mbolo de prosperidad. Casilda Chazarreta cuenta que en el Santiago rural &ldquo;se acostumbra a visitar a sus muertos en los cementerios en horas de la noche&rdquo;. <strong>Se prenden velitas blancas y, si son ni&ntilde;itos, &ldquo;velitas de todos los colores&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Sobre cada tumba cada familia le rinde su tributo, le reza &ldquo;le canta alabanzas contratando a la rezadora que ande en el cementerio y a esto lo he visto hasta no hace mucho en los cementerios del monte&rdquo;,</strong> acota. En Catamarca, en la regi&oacute;n geogr&aacute;fica de la Puna y la pre-Puna se sostienen ritos y patrimonios casi &uacute;nicos. &ldquo;Ante la muerte se dan dos circunstancias que tienen que ver con un entorno de puestos y ranchitos alejados. <strong>Esa peque&ntilde;a comunidad se paraliza y se toma como algo natural que viene dado ya por la vida misma&rdquo;, explica Eduardo Aroca, investigador, escritor y autor del libro &ldquo;Una copla en la Puna&rdquo;.</strong>
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                En el Santiago rural se acostumbra a visitar a sus muertos en los cementerios en horas de la noche. Se prenden velitas blancas y, si son niñitos, velitas de todos los colores.                            </span>
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        S&iacute; causa &ldquo;mucho dolor la muerte de &lsquo;un angelito&rsquo; como dicen ellos cuando muere un ni&ntilde;o o un beb&eacute; que conllevan rituales en donde se mezcla lo cat&oacute;lico y las creencias ancestrales&rdquo;, se reza, &ldquo;<strong>se le ponen alitas (hechas con papel), se le hace una escalera de pan para ayudarlo a subir&rdquo;.</strong> En esas regiones de la provincia, entre el 1 y 2 de noviembre, se preparan dos mesas separadas con abundante comida y bebida. &ldquo;Una es para los vivos y la otra, ofrenda para las almas &ndash; explica-. <strong>Una vez estando en la Puna, estaba todo el pueblito apretujado en una mesa y yo decid&iacute; irme a la que estaba vac&iacute;a&hellip; casi me han matado cuando empec&eacute; a comer de las ofrendas a los difuntos&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Estos d&iacute;as &ldquo;son de celebraci&oacute;n donde hay mucha presi&oacute;n de la cuesti&oacute;n religiosa sobre el dolor que llev&oacute; a que muchos rituales cambien&rdquo;. A&uacute;n as&iacute; &ldquo;<strong>se mantiene muy arraigada la tradici&oacute;n del respeto al difunto, del ajuar, de ofrendar y honrar a sus muertos en los humildes cementerios de la Puna</strong>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        S&iacute; se mantiene inalterable una ceremonia que a&uacute;n los j&oacute;venes conservan: <strong>siempre se ponen en las tumbas flores de papel o pl&aacute;stico con los colores m&aacute;s brillantes que puedan encontrar,</strong> un contraste tremendo con la tierra de volcanes y soles impiadosos. Dice Aroca, &ldquo;estas flores de colores tan fuertes son para que desde el cielo los miren a sus muertitos, como ellos dicen. <strong>Buscan que se destaquen para que mientras el Sol no las desti&ntilde;a, sus muertitos sean mirados&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ser mirados como continuidad de la existencia y no ser olvidados &ldquo;tanto por el Dios cat&oacute;lico como por los dioses nuestros, el sol, la luna, la Pacha, el viento&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>SA/JJD</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Silvana Avellaneda]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/regreso-almas-rituales-ancestrales-santiago-estero-puna_1_11785287.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 02 Nov 2024 03:01:20 +0000]]></pubDate>
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