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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - talleres literarios]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/talleres-literarios/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - talleres literarios]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Fabián Casas: “Un taller literario es pura incertidumbre y un estado de pregunta, nunca de respuesta”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/fabian-casas-taller-literario-pura-incertidumbre-pregunta-respuesta_1_11804288.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/51cac462-e9ed-49c3-b94e-440c1bb3cae3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Fabián Casas: “Un taller literario es pura incertidumbre y un estado de pregunta, nunca de respuesta”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Acaba de salir el libro 'Taller asintomático. 16 clases de Fabián Casas' que recupera una serie de encuentros virtuales del escritor con sus alumnos durante la pandemia. Su mirada sobre la escritura como un hecho colectivo, por qué piensa que rendirse “es buenísimo” y cómo fue que su vida lo llevó a ser “más un soldador que un soldado”.</p></div><p class="article-text">
        Una conversaci&oacute;n que puede comenzar con una escena de la pel&iacute;cula <em>Jumanji</em> y terminar con la lectura de un poema de <strong>Joaqu&iacute;n Giannuzzi</strong>. Un intercambio acalorado que arranca d&aacute;ndole vueltas a la serie <em>Cobra Kai</em>, de Netflix, y termina con el desmembramiento palabra por palabra de unas l&iacute;neas memorables de <strong>H&eacute;ctor Viel Temperley</strong>. En <em>Taller asintom&aacute;tico. 16 clases de Fabi&aacute;n Casas</em> (India Ediciones, 2024) lo que se destaca son los entramados, cierto desprejuicio y la uni&oacute;n de un grupo de personas que, durante la pandemia, debi&oacute; convertir el espacio que los reun&iacute;a semanalmente para leer, escribir y compartir una serie muy variada de textos en una suerte de fog&oacute;n virtual comandado por el escritor.
    </p><p class="article-text">
        Algunos a&ntilde;os despu&eacute;s, y por iniciativa de los asistentes a aquel curso inusual y mediado por las pantallas, <strong>el grupo decidi&oacute; publicar las clases en formato de libro en un tomo con formato de cuaderno universitario en el que se alternan las palabras de Casas con breves textos de los alumnos</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Referente de la llamada &ldquo;generaci&oacute;n de los &lsquo;90&rdquo; en la poes&iacute;a argentina, autor, entre otros, de libros como <em>Los Lemmings</em> y <em>Ocio</em>, periodista y guionista,<strong> Casas tambi&eacute;n se dedica desde hace a&ntilde;os a dar clases en lo que &eacute;l llama su Taller N&oacute;made, que en la actualidad re&uacute;ne cada semana a un centenar de personas</strong>.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DCB9haORkAz/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;Cu&aacute;ndo y por qu&eacute; empezaste a dar talleres literarios?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Durante mucho tiempo hice periodismo y termin&eacute; llegando a determinados puestos altos en los que me exigieron, por motivos distintos de recortes, que echara a personas. Me negu&eacute; un par de veces. <strong>Me pas&oacute; en dos momentos muy diferentes de mi vida, primero sin hijos y el segundo cuando ya ten&iacute;a dos hijos. Ah&iacute; me di cuenta de que ya no hab&iacute;a posibilidad para m&iacute; de quedarme en el periodismo porque me llevaba siempre a un lugar donde no quer&iacute;a estar.</strong> A su vez, yo no era un redactor estrella ni nada por el estilo, pero con el periodismo pod&iacute;a mantener a mis dos hijos y a la familia que ten&iacute;a en ese momento. Entonces ten&iacute;a que aceptar algunos escalafones y ascender hasta llegar a hacer cosas que a m&iacute; a priori no me interesaban para nada. No es que me interesara ser director, para nada, pero de esa manera pod&iacute;a generar m&aacute;s dinero. Porque el periodismo, como sabemos, no genera dinero.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Nunca paga, como el crimen.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Eso. El crimen no paga, el periodismo tampoco. Entonces, cuando esto de tener que echar a alguna gente me pas&oacute; por segunda vez, decid&iacute; que ya estaba. Ah&iacute; apareci&oacute; una cosa que hab&iacute;a estado siempre en germen que era la idea de armar talleres literarios. Empec&eacute; con algo muy chiquitito, con poca gente, en un lugar que se llamaba Enjambre. Ellos me lo hab&iacute;an propuesto antes y yo no hab&iacute;a aceptado porque no sab&iacute;a si iba a poder dar un taller y porque no hab&iacute;a dado nunca. <strong>Todo fue adquiriendo una forma medio extra&ntilde;a hasta hoy, que el taller debe tener unas 130 personas divididas en tres grupos. </strong>En todo este tiempo descubr&iacute; que el taller es como un g&eacute;nero en s&iacute; mismo. Es lo que m&aacute;s me gusta hacer. Me gusta mucho dar taller presencial. El del libro es una rareza porque vino la pandemia. Ah&iacute; mi hija Ana ten&iacute;a clases virtuales y yo la ayudaba con el Zoom de una manera elemental hasta que dije &ldquo;bueno, puedo hacer esto tambi&eacute;n con la gente del taller&rdquo;. Cost&oacute; pero lo hice, fueron 16 clases virtuales. A m&iacute; me agobiaba mucho no poder moverme. Yo doy clases caminando. Y es algo que me gusta much&iacute;simo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;Vos fuiste alguna vez a un taller como alumno?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;No. nunca. Pero cuando ten&iacute;amos una revista que se llamaba <em>18 Whiskys</em> (N. de la R.: se trata de <strong>una m&iacute;tica revista de poes&iacute;a de comienzos de los a&ntilde;os &lsquo;90 que Casas integr&oacute; junto a&nbsp;Alejandro Ricagno, Andi Nach&oacute;n, Laura Wittner, Gerardo Foia, Teresa Arij&oacute;n</strong>, entre otros, <a href="https://ahira.com.ar/revistas/18-whiskys" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en este enlace se pueden leer algunos ejemplares</a>) creo que algo de lo que pasaba ah&iacute; fue como un taller. Porque ah&iacute; nos junt&aacute;bamos, nos le&iacute;amos los poemas, nos dec&iacute;amos lo que nos parec&iacute;a. Est&aacute;bamos todo el tiempo ley&eacute;ndonos, leyendo a otros autores, trayendo a otros autores. Hay algo de esa pr&aacute;ctica que yo aprend&iacute; con los chicos y las compa&ntilde;eras de <em>18 Whiskys</em> y que ahora un poco se replica en el taller. Porque hab&iacute;a una cosa muy inestable, de traer autores nuevos, de querer traducirlos. Quer&iacute;amos traer al castellano que habl&aacute;bamos nosotros a autores que nos parec&iacute;a que no estaban bien traducidos. De alguna manera quer&iacute;amos hacerlos habitar en el lenguaje que habl&aacute;bamos en ese momento en los &lsquo;90. Tambi&eacute;n apropiarnos de ellos, no solo para traducirlos y que otros los leyeran sino tambi&eacute;n para afanarlos, copiarlos. Esto mismo ahora lo hago con el taller. <strong>O sea, en el taller podemos hacer cualquier cosa. Hemos trabajado en traducciones, en poemas, en cuentos, en filosof&iacute;a, en econom&iacute;a.</strong> Si hay alguien que sabe matem&aacute;ticas, y en alg&uacute;n texto aparece algo de matem&aacute;ticas, le pido a esa persona que me ayude. Nos ayudamos entre todos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Al recorrer el libro, en tus intervenciones y en las de los asistentes al taller se ve que pueden pasar de un poema a una pel&iacute;cula, del comentario de una serie a algo de m&uacute;sica. Los talleres, en general, est&aacute;n asociados a la idea de formaci&oacute;n. En este caso, la formaci&oacute;n de gente que tal vez quiere dedicarse a escribir. &iquest;C&oacute;mo deber&iacute;an formarse o c&oacute;mo pens&aacute;s de esto?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Nosotros en nuestros talleres eliminamos la idea de que de ah&iacute; van a salir escritoras y escritores. Tenemos una disponibilidad para que pueda salir cualquier cosa. De hecho, vino mucha gente a hacer cualquier cosa. Mir&aacute;, por ejemplo toda la clase de hoy fue sobre la reificaci&oacute;n. <strong>Pensamos c&oacute;mo nosotros nos reificamos todo el tiempo, estamos con la idea de que podemos controlar c&oacute;mo vamos a ser percibidos y en eso gastamos un mont&oacute;n de tiempo aunque no podamos controlar eso. </strong>Y gastamos un mont&oacute;n de tiempo porque b&aacute;sicamente las que est&aacute;n trabajando sobre vos son las reglas hegem&oacute;nicas del capitalismo que te dicen que ten&eacute;s que ser de una manera. Entonces, como no encaj&aacute;s en ninguna de esas, salvo que seas <strong>Brad Pitt, </strong>y ni siquiera Brad Pitt encaja porque tiene sus problemas de alcohol y de todo, y <strong>Marilyn Monroe</strong> se suicid&oacute;. Digo, estamos hablando solamente de belleza pero puede ser de todo tipo: padec&eacute;s y te debilitas un mont&oacute;n y perd&eacute;s potencia en la reificaci&oacute;n. <strong>Porque lo que nos ense&ntilde;aron de chiquitos no es solamente a comer y a hablar, a tener formas en la mesa, lo que sea, sino que te ense&ntilde;an a reificarte y a ver a las dem&aacute;s personas como medios y no como fines en s&iacute; mismos.</strong> Cuando pasa esto empez&aacute;s a alinearte, de esto habla la Escuela de Frankfurt. Y lo que ve&iacute;amos en el taller es que eso pasa tambi&eacute;n en los poemas o en los textos que alguno puede llevar. Vos escrib&iacute;s un poema porque te interesa investigar el poema, el misterio del poema y el hecho que sea, o en todo caso lo que vos quieras que se llame un poema. Porque un poema puede ser que quieras cortar la calle y hacer una fiesta, no solamente escribir en verso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;Un poema puede ser varias cosas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Un poema puede ser todo. El concepto de poema es re amplio. Hasta que vos lo cosific&aacute;s, entonces lo reific&aacute;s. &iquest;Por qu&eacute;? Porque quer&eacute;s que el poema no sea un fin en s&iacute; mismo. Ah&iacute; es cuando lo cosific&aacute;s, cuando lo hac&eacute;s para otra cosa. Entonces escrib&iacute;s poes&iacute;a para ser famoso, para ser el mejor poeta, para sorprender a la gente, para ir a la Feria de Frankfurt. Me parece mal&iacute;simo eso. Entonces a partir de que pensamos todo esto hoy por ejemplo en la clase empezamos a pensar c&oacute;mo es la ontog&eacute;nesis de un poema. Un poema, una novela, un cuento. Y a partir de eso empezamos a trabajar con filosof&iacute;as que han abordado estos temas, orientales y occidentales, y a su vez tambi&eacute;n con ideas que tengamos nosotros para trabajarlas despu&eacute;s con textos muy puntuales. Si trabaj&aacute;s con un poema, surge una pregunta muy r&aacute;pidamente: &iquest;el poema es sobre algo o es algo? Si es &ldquo;sobre&rdquo; algo, es probable que no te interese el poema si el tema del que trata no te interesaba. Por eso nosotros creemos que el poema es algo en s&iacute; mismo y que no importa sobre lo que sea. Es algo. Tiene una ontog&eacute;nesis propia. <strong>El poema es algo que vos ten&eacute;s que habitar con el misterio y que siempre est&aacute; en estado de pregunta. Bueno, todas esas cosas llegan a partir que hablamos todo esto. Eso puede ser un ejemplo de c&oacute;mo es una clase del taller. Para eso necesit&aacute;s que la gente venga en estado de disponibilidad. Porque si la gente viene para publicar y ser famosa, o lo que sea, no lo pod&eacute;s hacer.</strong> En mi caso, nunca estuve alineado con eso de ser c&eacute;lebre. Estuve alineado con otras cosas. Pero ya en <em>18 Whiskys</em> me daba cuenta de que mis amigos eran un fin en s&iacute; mismo, nunca fueron algo que yo utilizaba para hacer otra cosa. Y eso fue como un primer taller. Por eso hoy pienso que un taller literario es pura incertidumbre y un estado de pregunta, nunca de respuesta. Y tambi&eacute;n es ensayo. Cuando pienso un ensayo pienso, por ejemplo, en qu&eacute; se parecen Farmacity y Coldplay. Al principio no se parecen en nada Coldplay y Farmacity. Bueno, fijate, pens&aacute; un rato. Hasta que empez&aacute;s a encontrar un mont&oacute;n de cosas que se cruzan. Eso para m&iacute;, unir opuestos, supuestamente opuestos, aparentemente opuestos, es el arte de ensayar. Que tome la forma que tome. Y no precisamente para solucionar ni para resolver sino para instalar m&aacute;s y mejores preguntas. Es lo mismo que la poes&iacute;a.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Un poema puede ser todo. El concepto de poema es re amplio. Hasta que vos lo cosificás, entonces lo reificás. ¿Por qué? Porque querés que el poema no sea un fin en sí mismo. Ahí es cuando lo cosificás, cuando lo hacés para otra cosa. Entonces escribís poesía para ser famoso, para ser el mejor poeta, para sorprender a la gente, para ir a la Feria de Frankfurt. Me parece malísimo eso.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&ndash;En la contratapa del libro, que de por s&iacute; ya juega con la forma de uno de esos cuadernos universitarios y viene anillado, aparece una lista que podr&iacute;a pensarse como una especie de anti bibliograf&iacute;a. Hay autores cl&aacute;sicos, t&iacute;tulos de series, est&aacute;n Los Plateros y los Bee Gees. &iquest;Buscaron de alguna manera salirse de cierta solemnidad?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;No, fue s&uacute;per espont&aacute;neo. O sea, por supuesto que es algo que tengo siempre conmigo. Es que yo salgo de un matrimonio de clase media baja donde de alguna manera no hubo una especie de distinci&oacute;n entre la cultura alta y la cultura baja sino que siempre ten&iacute;amos todo cohesionado. En la casa de mi pap&aacute;, cuando &eacute;ramos chicos, vivi&oacute; Leonardo Favio. Mi pap&aacute;, que no era un intelectual y trabaj&oacute; como representante de Alberto Olmedo, tambi&eacute;n hac&iacute;a obras de (Jean Paul) Sartre. Entonces &iacute;bamos a ver a Olmedo y esas obras y todo eso me nutri&oacute;. <strong>Venir de ah&iacute; tambi&eacute;n me predispuso siempre a ser un soldador y no un soldado. Viste que los soldados toman una est&eacute;tica y pelean contra otra est&eacute;tica. En cambio yo, como un soldador,&nbsp; siempre me nutr&iacute; de lo que hac&iacute;an mis pap&aacute;s que era mezclar</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Un tipo de aleaci&oacute;n.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Claro. Por ejemplo, hab&iacute;a amigas de mi mam&aacute; que eran personas que no hab&iacute;an le&iacute;do nunca nada y, como mi mam&aacute;, no ten&iacute;an instrucci&oacute;n. Pero mi mam&aacute; era una persona tremendamente inteligente igual, porque la instrucci&oacute;n no te da inteligencia. Una de sus amigas era Elsa, una mujer que ven&iacute;a y fumaba mientras hablaba con mi mam&aacute;. Al rato sacaba de su cartera y me daba <em>Flores robadas en los jardines de Quilmes</em>, yo ten&iacute;a 10 a&ntilde;os. O <em>Tr&oacute;pico de C&aacute;ncer</em>, de Henry Miller. Yo no sab&iacute;a lo que me estaba dando porque si no le hubiese dicho que no. Me acuerdo que en esa &eacute;poca cuando mi primo, que viv&iacute;a en la pieza de adelante, me dio <em>El anticristo</em> se arm&oacute; un quilombo b&aacute;rbaro. Porque, aparte de eso, mi primo estaba en la guerrilla, estaba en la JP. As&iacute; que mi casa tambi&eacute;n fue atravesada por eso. Yo iba con &eacute;l a las marchas cuando ten&iacute;a 8, 9 a&ntilde;os. Tambi&eacute;n a las universidades tomadas. <strong>A m&iacute; me rompi&oacute; la cabeza todo eso. Y yo ahora veo que todo eso ten&iacute;a algo de literario. Salvo que alguien crea que lo literario solamente est&aacute; en una presentaci&oacute;n de libros.</strong> Y, no, pod&eacute;s estar en la presentaci&oacute;n de un libro y que no suceda nada po&eacute;tico. Y en una casa de alg&uacute;n barrio o en la parte de atr&aacute;s de una pizzer&iacute;a puede haber un mont&oacute;n de intercambios misteriosos y literarios.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Quer&iacute;a retomar algo que dec&iacute;s en la primera de las clases cuando hac&eacute;s una distinci&oacute;n entre rendirse y doblegarse a prop&oacute;sito de una experiencia personal tuya con tu padre en la pandemia cuando colgaste del balc&oacute;n la famosa bandera blanca de la que habl&aacute;s. &iquest;C&oacute;mo surgi&oacute; esto?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Sab&eacute;s que hay una canci&oacute;n de mi amigo el <em>Chango</em> (N. de la R: se refiere al m&uacute;sico Santiago Motorizado y su canci&oacute;n <em>Bandera blanca</em>, del disco <em>Cuatro canciones sobre una casa, cuatro amigos y un perro</em>). Yo le cont&eacute; lo que hab&iacute;a pasado, que un d&iacute;a dije &ldquo;basta&rdquo; y colgu&eacute; una bandera blanca del balc&oacute;n y &eacute;l hizo una canci&oacute;n con eso. <strong>Porque creo que sobre todo en la pandemia estaba la sensaci&oacute;n de que no nos pod&iacute;amos rendir. Que ten&iacute;amos que estar como enteros. Despu&eacute;s me di cuenta que no, &iexcl;rendirse es buen&iacute;simo! Y rendirse no es lo mismo que doblegarse. A m&iacute; lo que me pas&oacute; en esos d&iacute;as era que yo no pod&iacute;a pensar en el virus en t&eacute;rminos de qu&eacute; me iba a pasar, porque ten&iacute;a que cuidar a mi pap&aacute; que estaba solo, porque la persona que lo cuidaba a partir de la pandemia no pudo ir m&aacute;s a su casa.</strong> La imagen era: mi pap&aacute; tiene 90 a&ntilde;os, no puede morirse solo. Entonces sal&iacute;a todos los d&iacute;as con el auto, andaba por la ciudad vac&iacute;a, y no ten&iacute;a nada de miedo. No pod&iacute;a tener miedo. O sea, el miedo me hubiese debilitado un mont&oacute;n. No soy millonario y no tengo una mansi&oacute;n. Viv&iacute;a en un departamento muy chiquito que ten&iacute;a una pileta arriba, nada m&aacute;s. Y un balc&oacute;n para rendirme, muy pocas cosas. Me acuerdo que en esos d&iacute;as era verano y yo quer&iacute;a tener un pantal&oacute;n blanco, ayudar a mi pap&aacute; para que ascendiera en cuerpo y alma al cielo, tener una casa m&aacute;s grande para estar con mis hijos y terminar una novela. Y de las cuatro cosas, lo primero que pude fue conseguir un pantal&oacute;n blanco.
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                El escritor junto a uno de sus grupos del taller que coordina.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Una ambici&oacute;n m&oacute;dica (risas).</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;(risas). S&iacute;. Con el tiempo ayud&eacute; a mi pap&aacute; hasta el final en la pandemia. Lo lav&eacute;, lo cambi&eacute;. Lo internamos y nos despedimos de &eacute;l hasta que falleci&oacute;. Y me mud&eacute; a esa casa m&aacute;s grande cruzando la avenida a pocas cuadras de la anterior, lo hicimos caminando con mis amigos porque hab&iacute;an prohibido las mudanzas. La verdad que lo mejor que tengo son los amigos. O sea, la gente quiere tener guita, pero la verdad es que ten&eacute;s que tener amigos. Vos que ten&eacute;s un culto de la amistad, &iquest;viste lo que es? Entonces yo arm&eacute; todas las cosas, ellos las cruzaron por la avenida conmigo. La novela la pude terminar un poco despu&eacute;s, es <em>El parche caliente</em>. En esos momentos el estado de &aacute;nimo de la gente del taller fue de empuje, fue como decir &ldquo;ya transitamos un mont&oacute;n de cosas antes, vamos a transitar esto para que sea menos doloroso&rdquo;. <strong>A una isla desierta no te llev&aacute;s un libro, porque un libro es para estar entre la gente. A una isla desierta te llev&aacute;s un rev&oacute;lver y te peg&aacute;s un tiro.</strong> Para nosotros era re potente el taller en ese sentido: sab&iacute;amos que si nos gustaban la literatura, los libros, las canciones era para estar entre la gente, no para quedarnos aislados. O sea, hab&iacute;a un virus peor que era el virus del capitalismo que es el que produjo, un poco entre comillas, la pandemia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;En otra de las clases del libro te refer&iacute;s a la idea de &ldquo;optimismo cruel&rdquo; de Lauren Berlant. &iquest;Se necesita algo de eso  para escribir? Porque a veces puede llegar a ser doloroso.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Yo lo traje ah&iacute; porque hab&iacute;a una cosa que ten&iacute;a que ver con ciertos objetos o situaciones a las que la gente se apega, esos objetos que te sirven para vivir en realidad te producen dolor. <strong>Berlant dice que esto lo vio Freud: la gente no hace un mont&oacute;n de cosas porque le producen placer y alegr&iacute;a sino que muchos de nosotros hacemos cosas que nos producen dolor y experimentamos un goce en ese dolor y en ese displacer, &iquest;no? </strong>Y es que muchas veces esas cosas que nos producen dolor y displacer est&aacute;n encarnadas en objetos o situaciones que preservamos porque de alguna manera nos representan una especie de, entre comillas, continuismo para avanzar en la vida. Pero en realidad todos ellos tienen una crueldad encima: inicialmente son objetos que producen dolor.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;La escritura se vincula con esto de alguna manera?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Lo que pasa es que yo no pienso que haya cosas universales que se necesiten para ponerse escribir. <strong>Pienso que hay tantas cosas que te pueden dar deseo de escribir como subjetividades existen en el mundo. O sea, a m&iacute; me puede haber llevado a escribir algo muy puntual o cosas que me pasaron, que decid&iacute; o mam&eacute;, no s&eacute;, y a vos sin dudas otras.</strong> Inclusive hay un mont&oacute;n de cosas que son misteriosas, que ni uno sabe, &iquest;viste? Que no te pod&eacute;s dar cuenta. S&iacute; creo que a veces aparece un estado de disponibilidad que tiene que ver con sentirse un poco extranjero. Muchas veces te debe pasar de decir &ldquo;&iquest;y ahora qu&eacute; escribo? &iquest;qu&eacute; hago? Y es porque lo que pas&oacute; ah&iacute;, para m&iacute;, es que dejaste de ser extranjera. Cuando vos te convert&iacute;s en extranjera, inclusive en los ritos cotidianos de tu vida, empez&aacute;s a ver los ritos bajo otros colores. Es como si te tomaras un &aacute;cido: se desglosa el mundo. Yo escucho mucho a la gente que est&aacute; al lado m&iacute;o que son geniales, las amigas, amigos, la gente en la calle, son geniales, te dicen cualquier cosa y son como aperturas para ponerte a escribir o a pensar o a terminar el d&iacute;a de otra manera. Tambi&eacute;n, por supuesto, encontr&aacute;s gente que son como dementores que trabajan, por desgracia para ellos, para quitarte potencia y alegr&iacute;a. A esa gente hay que tratar de obturarla, ayudarla o escapar de ella porque destruyen. O sea, los dementores te aniquilan y tienen el locutor de la contra. Aunque en realidad, desde que nac&eacute;s, hay una estructura que te habla y te quita alegr&iacute;a y poder para que no hagas nada. Desde que vos te levantas ten&eacute;s que escuchar a ese locutor que te dice &rdquo;no pod&eacute;s hacer esto&ldquo;, &rdquo;ten&eacute;s que tener la panza m&aacute;s firme&ldquo;, &rdquo;te convendr&iacute;a hablar diez idiomas&ldquo;. Mal&iacute;simo. Mal&iacute;simo. Y despu&eacute;s termin&aacute;s angustiado porque no te dan el Nobel. Es una garcha, &iquest;entend&eacute;s? &iexcl;Es mal&iacute;simo! Lo considero lo contrario de la poes&iacute;a a todo ese ruido.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Casas nació en el barrio porteño de Boedo, en 1965. Es escritor, poeta y durante varios años se dedicó al periodismo."
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                Casas nació en el barrio porteño de Boedo, en 1965. Es escritor, poeta y durante varios años se dedicó al periodismo.                            </span>
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        <strong>&ndash;En este caso, lejos del ruido del mundo exterior que tira un poco para abajo, sacaron un libro es un libro colectivo, porque adem&aacute;s de tus clases est&aacute;n los textos de algunos de los asistentes.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;S&iacute;, es que para m&iacute; la literatura es colectiva y no es individual. Porque siempre trabaj&aacute;s con un mont&oacute;n de gente o le afan&aacute;s a un mont&oacute;n de gente o mucha gente te da un mont&oacute;n de cosas. No s&eacute;, no me imagino escribiendo solo. Pod&eacute;s salir y entrar y salir, entrar y salir, pero siempre viv&iacute; la escritura como algo colectivo. Esa fue mi formaci&oacute;n. <strong>Yo siento que son muy colectivos la poes&iacute;a, algunas formas de habitar el mundo y los actos de emancipaci&oacute;n. &iexcl;Vos no te emancip&aacute;s solo, te emancip&aacute;s porque hay alguien que te emancipa! </strong>Al menos en mi forma de aprender las cosas, siempre hubo gente oscura y luminosa e inclusive en una misma persona estaban las dos cosas, que me fue emancipando. O me fue ayudando.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;O te mudan cargando los muebles por la calle, como hicieron tus amigos.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iexcl;Claro! Y despu&eacute;s a m&iacute; me encanta ir y mudarle los muebles a otro. Ayudar. Ayudar a otros a que hagan otras cosas, estar disponible para las dem&aacute;s personas. <strong>O sea, aun con mis cadenas puestas puedo ayudar a otros y otras a liberarse. Esto lo podemos hacer todos.</strong> O sea, vos pod&eacute;s ser una esclava y padecer un mont&oacute;n de cosas y, sin embargo, me pod&eacute;s ayudar a m&iacute; a liberarme. De eso estoy seguro.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando pienso un ensayo pienso, por ejemplo, en qué se parecen Farmacity y Coldplay. Al principio no se parecen en nada Coldplay y Farmacity. Bueno, fijate, pensá un rato. Hasta que empezás a encontrar un montón de cosas que se cruzan. Eso para mí, unir opuestos, supuestamente opuestos, aparentemente opuestos, es el arte de ensayar. Que tome la forma que tome. Y no precisamente para solucionar ni para resolver sino para instalar más y mejores preguntas. Es lo mismo que la poesía.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&ndash;En este sentido, &iquest;c&oacute;mo ves este fen&oacute;meno actual que hace que existan tantos talleres de lectura y escritura?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Pienso que hay un mont&oacute;n de cosas, para empezar hay un deseo muy potente de dar pelea a la situaci&oacute;n en la que nosotros estamos.<strong> En los talleres las personas se encuentran con sus pares, entonces se convierten en lugares de v&iacute;nculo y de resistencia.</strong> Esa resistencia tambi&eacute;n yo la noto mucho en las ferias de literatura independiente. &iquest;Viste que hay una especie de florecimiento de las editoriales independientes?
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;S&iacute;. Volvieron los &lsquo;90 (risas).</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Claro, como en los &lsquo;90. Por eso me molesta un poco cuando queda la impresi&oacute;n de que los &lsquo;90 fueron solamente los a&ntilde;os de Menem. <strong>&iexcl;No le regalemos a Menem los &lsquo;90! Los &lsquo;90 tambi&eacute;n fueron un momento de hedonismo para nosotros. </strong>Yo era una persona muy hed&oacute;nica en los &lsquo;90, pero tambi&eacute;n era resistente. Despu&eacute;s vino una desgracia que fue la farandulizaci&oacute;n del rock que termin&oacute; con Croma&ntilde;&oacute;n. Son esas cosas que pasan, tambi&eacute;n, y de las que hay que aprender para asimilar la distorsi&oacute;n y devolverla multiplicada, como dijo (Le&oacute;nidas) Lamborghini.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>AL/DTC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 10 Nov 2024 03:00:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Fabián Casas: “Un taller literario es pura incertidumbre y un estado de pregunta, nunca de respuesta”]]></media:title>
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