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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Alejandra Laera]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Alejandra Laera]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Alejandra Laera: “La ficción tiene mucho para decirnos sobre el mundo en el que vivimos”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/alejandra-laera-ficcion-decirnos-mundo-vivimos_1_11824117.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/96167fa9-e52d-4da9-be11-c2b1576895c3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Alejandra Laera: “La ficción tiene mucho para decirnos sobre el mundo en el que vivimos”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La investigadora, crítica y docente especializada en literatura argentina acaba de publicar el ensayo “¿Para qué sirve leer novelas?”. Su mirada sobre el dinero, el tiempo y el trabajo en una serie de libros contemporáneos y sus conexiones con un capitalismo cada vez más descarnado. </p></div><p class="article-text">
        De diarios de escritores con apuros econ&oacute;micos a novelas recientes donde el anarquismo aparece de fondo con fuerza. De futuros imaginados que se proyectan desde organizaciones sociales novedosas, a historias donde se superponen cr&eacute;ditos, d&oacute;lares, hipotecas, trabajos precarios. <strong>A partir de una deslumbrante selecci&oacute;n de novelas publicadas entre 2007 y 2020, la investigadora, cr&iacute;tica cultural y docente Alejandra Laera se propone pensar qu&eacute; tiene para decir la literatura contempor&aacute;nea argentina</strong> en medio de lo que ella misma denomina una crisis del modelo capitalista &ldquo;que deja de ser coyuntural para ser vivida como un estado end&eacute;mico&rdquo;. Lo hace con lucidez, en estado de pregunta punzante, en su libro <em>&iquest;Para qu&eacute; sirve leer novelas? Narrativas del presente y capitalismo</em> (Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, 2024), donde, aparecen, organizadas alrededor del dinero, el trabajo y el tiempo, <strong>hip&oacute;tesis de lectura sobre textos recientes de autores y autoras tan diversos como Ricardo Piglia, Mar&iacute;a Sonia Cristoff, Sergio Bizzio, Samanta Schweblin, Juan Jos&eacute; Becerra y Rosario Bl&eacute;fari</strong>, entre otros y otras.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;C&oacute;mo surge este libro y esta forma de abordaje tan particular y pegada al presente?&nbsp;&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;De alguna manera se trata de un libro que se fue haciendo en el tiempo. Por un lado, mucho tiene que ver con una investigaci&oacute;n propia de largo aliento basada en la relaci&oacute;n entre novela y trabajo y, por supuesto, vinculada con el capitalismo o los capitalismos. La relaci&oacute;n entre literatura y econom&iacute;a siempre me interes&oacute; y la vengo trabajando desde hace mucho. De hecho la trabaj&eacute; en el libro anterior que publiqu&eacute;, <em>Ficciones del dinero</em>. En medio de mi b&uacute;squeda sobre trabajo y novela en la Argentina, que toma desde fines del siglo XIX hasta la narrativa contempor&aacute;nea, en un momento algo se reuni&oacute; y yo sent&iacute; que necesitaba salir del gabinete, como me gusta decir, para tomar una decisi&oacute;n fuerte y <strong>ver que en este momento aparec&iacute;a algo m&aacute;s urgente pens&aacute;ndolo desde la cr&iacute;tica cultural</strong>. Hay preocupaciones m&aacute;s urgentes, entonces necesito acotar el objeto, hacerlo un objeto bien contempor&aacute;neo, pensar una cr&iacute;tica cultural m&aacute;s de intervenci&oacute;n. Cuando digo &ldquo;intervenci&oacute;n&rdquo;, quiero decir participar desde la cr&iacute;tica cultural con la literatura, con la novela, con la ficci&oacute;n, para decir algo del presente. Para pensar el presente. As&iacute; surge este recorte, este conjunto de novelas contempor&aacute;neas que aparecen en el libro, que tiene al trabajo, al dinero y al tiempo entre sus ejes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;La pregunta de la que part&iacute;s, esa que propone pensar qu&eacute; puede decirnos la literatura en este presente de crisis lleno de precariedades, parece desafiante. &iquest;Qu&eacute; te impuls&oacute; a partir de ese interrogante?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;En principio, una convicci&oacute;n: yo <strong>creo realmente que la ficci&oacute;n tiene mucho para decirnos sobre el mundo que vivimos</strong>. Me refiero a la literatura, a las novelas puntualmente. Y lo pienso no porque crea que nos ense&ntilde;an alguna cosa, no se trata de eso. Lo pienso porque las novelas activan la imaginaci&oacute;n, es decir, contribuyen a dise&ntilde;ar imaginarios. Entonces participan activamente de varias construcciones, inclusive tambi&eacute;n teniendo en cuenta la lectura individual, la imaginaci&oacute;n individual sobre el mundo. Partir de ah&iacute;, como vos dec&iacute;s, podr&iacute;a ser desafiante, yo lo pienso algo como un poco provocativo al gesto de detenerse en esa pregunta. Precisamente en un momento como el actual, cuando parecer&iacute;a que la literatura no sirve para nada. <strong>A m&iacute; me gusta mucho y no le tengo miedo a la palabra &ldquo;servir&rdquo;</strong>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Recorriendo el libro aparece eso como una idea punzante, como si dijeras de alg&uacute;n modo &ldquo;si todo pareciera tener que ser utilitario en este mundo, repensemos qu&eacute; es servir&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Exactamente. Entonces, &iquest;por qu&eacute; vamos a resignar una utilidad de las novelas? Pero, claro, pienso en una utilidad que por supuesto es amplia y diversa. Con las novelas pasa, en general, que sirven para entretenernos, para distraernos, para acompa&ntilde;arnos, para convertirse en objeto de conversaci&oacute;n. Pero tambi&eacute;n <strong>hay un conjunto de novelas que en este momento, creo, tambi&eacute;n contribuyen, por el despliegue de su imaginaci&oacute;n narrativa, a comprender mejor este mundo capitalista en crisis.</strong> Hace tiempo que vengo pensando y volviendo a esa idea de funci&oacute;n. Por otra parte, creo que esto no obtura para nada otras relaciones que uno pueda tener con aquello que lee. Por eso pienso extensivamente, y no restrictivamente, para qu&eacute; sirve leer novelas. En paralelo, tambi&eacute;n creo que esto es algo que antes se daba por sentado. Eso se perdi&oacute; de alg&uacute;n modo y me parece que hay que recuperar esa confianza en la potencia de la ficci&oacute;n. Tambi&eacute;n <strong>es importante decir que la imaginaci&oacute;n que se despliega a partir de la lectura de las novelas es posible porque en ellas hay procedimientos literarios que son espec&iacute;ficos y fundamentales</strong>. Entonces, al pensar en la funci&oacute;n, no hay una renuncia a eso. De hecho, en las novelas del libro no hay un abordaje tem&aacute;tico y no est&aacute;n hablando directamente del capitalismo o de la crisis. Para nada. Se trata de novelas que apuestan a procedimientos espec&iacute;ficos, a composiciones sofisticadas en las cuales el capitalismo es un tel&oacute;n de fondo que obstaculiza y desaf&iacute;a a sus protagonistas.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                &quot;¿Para qué sirve leer novelas?&quot;, es el último ensayo de Alejandra Laera.                            </span>
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        <strong>&ndash;Como dec&iacute;s en el libro, el dinero es una suerte de &ldquo;insumo de la narraci&oacute;n&rdquo;, no se trata de textos de denuncia.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;S&iacute;, y ojo que se podr&iacute;a entrar a esos libros tambi&eacute;n desde las otras partes. Pero prioritariamente el dinero, el trabajo y el tiempo me permitieron, al menos a m&iacute;, leer mejor esos textos. Por otro lado, est&aacute; mi trabajo anterior con las ficciones y el dinero donde hab&iacute;a ficciones del siglo XIX cruzadas con las de principios del XX y las de la d&eacute;cada de 1990. Lo que ve&iacute;a en esas ficciones era que todas presentaban al dinero como una alegor&iacute;a m&oacute;dica. Y, es m&aacute;s, <strong>en las ficciones del &lsquo;90 en esa alegor&iacute;a m&oacute;dica casi que se condensaba lo que iba a ser la crisis tremenda que se desat&oacute; en el 2001</strong>. Como si hubiera ah&iacute; un nudo, un nudo aleg&oacute;rico y m&oacute;dico que despu&eacute;s estalla. No s&eacute;, est&aacute; <em>Plata quemada</em>, la imagen del billete falso. Despu&eacute;s me segu&iacute; preguntando qu&eacute; pasa con esto, si no hab&iacute;a m&aacute;s ficciones del dinero. Bueno, lo que empieza a haber es otra cosa, lo que yo llamo &ldquo;relatos calendarizados&rdquo;. En esos relatos el dinero est&aacute; atravesado por el calendario, es decir, por el tiempo. Y que atraviesan per&iacute;odos largos de la historia argentina. Entonces uno puede leer ah&iacute; la hiperinflaci&oacute;n, los cr&eacute;ditos, la indexaci&oacute;n, todas esas cosas que nos pasan en este pa&iacute;s todo el tiempo. <strong>Son una serie de textos m&aacute;s referenciales, como los diarios de Ricardo Piglia, el </strong><em><strong>Diario del dinero</strong></em><strong> de Rosario Bl&eacute;fari, y la novela </strong><em><strong>Historia del dinero</strong></em><strong> de Alan Pauls</strong>. Sobre todo en los que tienen la forma de diarios, uno puede ver c&oacute;mo se las arreglan para vivir el d&iacute;a a d&iacute;a. Despu&eacute;s, aparecen tambi&eacute;n las novelas anti capitalistas, un conjunto que se fue armando entre lo que ten&iacute;a ganas de leer y lo que apareci&oacute; buscando. Me pas&oacute; que en un a&ntilde;o, por motivos distintos, le&iacute; cuatro o cinco novelas contempor&aacute;neas donde aparec&iacute;a el anarquismo. Entonces algo pasaba y tom&eacute; b&aacute;sicamente dos, que son <em>Derroche</em>, de <strong>Mar&iacute;a Sonia Cristoff </strong>y <em>Modesta dinamita</em>, de <strong>V&iacute;ctor Goldgel</strong>.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las novelas activan la imaginación, es decir, contribuyen a diseñar imaginarios. Entonces participan activamente de varias construcciones, inclusive también teniendo en cuenta la lectura individual, la imaginación individual sobre el mundo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Algo que aparece en las novelas que tom&aacute;s y que tienen a escritores como protagonistas es que la cuesti&oacute;n del dinero siempre aparece en tensi&oacute;n con el trabajo cultural. &iquest;Por qu&eacute; cre&eacute;s que pasa? &iquest;Por qu&eacute; sigue existiendo esa tensi&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;S&iacute;, es una tensi&oacute;n que siempre me interes&oacute;. Por un lado, el trabajo que se escribe, que se figura o que se representa, que se construye el texto. Y el trabajo escrito, es decir, ese trabajo del propio escritor, la propia escritora, al escribir.&nbsp; Algo que a m&iacute; me interesa mucho y me parece que es una manera tambi&eacute;n de poner en cuesti&oacute;n los textos que uno trabaja es preguntarles cosas. Bueno, en estos casos autoras y autores est&aacute;n escribiendo sobre trabajo o haciendo una novela sobre el trabajo. &iquest;De qu&eacute; manera eso repercute en el trabajo que est&aacute;n haciendo? Por eso, y lo digo en el pr&oacute;logo, <strong>a m&iacute; no me interesa comentar los textos. Las novelas dicen las cosas muy bien por s&iacute; mismas. Y si son buenas, b&aacute;rbaro. No me necesitan a m&iacute; para que las comente. </strong>O sea, a m&iacute; lo que me interesa es pensar desde la perspectiva de la cr&iacute;tica cultural qu&eacute; puedo decir yo a partir de esas novelas. No me gusta ni hacer comentarios del mundo, porque para eso est&aacute;n los soci&oacute;logos, economistas, no s&eacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iexcl;Los periodistas! (risas).</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Claro. Bueno, tambi&eacute;n para comentarios para eso est&aacute;n los propios escritores. <strong>Entonces la idea es otra cosa. Es intervenir, intervenir en ese campo multidisciplinar donde hay teor&iacute;a econ&oacute;mica, pol&iacute;tica, sociolog&iacute;a, periodismo cultural, etc&eacute;tera, con la cr&iacute;tica cultural </strong>y con las novelas, las ficciones, como objeto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;Qu&eacute; espacio cre&eacute;s que tiene hoy la cr&iacute;tica? Pareciera ser bastante restringido.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Yo defiendo mucho el espacio de la cr&iacute;tica. Yo hago cr&iacute;tica cultural que es una actividad que incluye a la cr&iacute;tica literaria. Lo defiendo mucho. Creo que realmente hay mucho para decir desde la cr&iacute;tica cultural y que es importante. A veces me perturba en esa relaci&oacute;n entre el trabajo y la vida, el demasiado acercamiento entre cr&iacute;ticos y escritores, que son inevitables hoy en d&iacute;a, pero que tal vez adelgazan mucho la posibilidad de la cr&iacute;tica. Creo que es un fen&oacute;meno bastante nuevo y, en ese punto, siento que la cr&iacute;tica se debilita. <strong>Entonces, frente a esa realidad dada por la cercan&iacute;a afectiva con el objeto, el objeto ll&aacute;mese el libro o ll&aacute;mese escritor o escritora, se abre esa esa tendencia al comentario.</strong> Me parece que hay que ir en contra de eso dentro de lo que se pueda. Por lo menos esa tiene que ser la apuesta. Creo que venimos de, justamente, un descubrimiento en los &uacute;ltimos a&ntilde;os de lo que ser&iacute;a una suerte de cr&iacute;tica afectiva o cr&iacute;tica emp&aacute;tica. Se prioriz&oacute; mucho lo afectivo, lo sentimental en este terreno. Y bueno, yo pienso que los sentimientos surgen mientras que el pensamiento no, al pensamiento hay que fomentarlo. <strong>Por eso para m&iacute; hay que bregar por el espacio de la cr&iacute;tica y creo que esa dicotom&iacute;a entre sentir y pensar es falsa. </strong>Es falsa y realmente se ha resignado esa distancia en pos de una empat&iacute;a con el objeto, una afectividad entendida siempre en t&eacute;rminos &ldquo;empatizadores&rdquo;, digamos. Creo que, en el fondo, esto no ha sido muy conducente.&nbsp;
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                    alt="En su libro, Laera trabaja con textos de Ricardo Piglia, Rosario Bléfari, Juan José Becerra, Alan Pauls, María Sonia Cristoff y Samanta Schweblin, entre otros."
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                En su libro, Laera trabaja con textos de Ricardo Piglia, Rosario Bléfari, Juan José Becerra, Alan Pauls, María Sonia Cristoff y Samanta Schweblin, entre otros.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Otra l&iacute;nea curiosa que rescat&aacute;s en el libro tiene que ver con un par de novelas en las que a los protagonistas escritores se les deforma la cara por motivos distintos. En esos casos la literatura pareciera prefigurar algo del trabajo actual de autores y autoras, por ejemplo, en las redes sociales, donde aparecen mostrando lo que hacen. </strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;S&iacute;, eso me result&oacute; impresionante porque en su mayor&iacute;a son novelas entre 2015 y 2017, donde la presencia de las redes no era la actual. Pero s&iacute;, esos textos parecen una prefiguraci&oacute;n de esa exhibici&oacute;n desmesurada, descomunal que vemos hoy. La pregunta que aparece, entonces, es qu&eacute; pasa con el yo. Si el rostro es ese lugar privilegiado, el yo de la individualidad, de la individuaci&oacute;n, &iquest;qu&eacute; pasa cuando entr&aacute;s de lleno en eso? Yo creo que son momentos para hacernos estas preguntas. <strong>Frente a ciertos tipos de autofiguraci&oacute;n que se tienen en la exposici&oacute;n en las redes y que vemos en escritores, &iquest;qu&eacute; est&aacute; pasando? &iquest;Qu&eacute; pasa con el yo como marca autoral? Porque pareciera tratarse de un yo como marca autoral que implica una cara, una figura, una escritura y tambi&eacute;n una historia de vida. O una vida.</strong> Todo eso est&aacute; muy fuerte en algunas novelas y en casi todos los casos atravesadas por la cuesti&oacute;n pol&iacute;tica. Es un rostro politizado siempre.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">A veces me perturba en esa relación entre el trabajo y la vida, el demasiado acercamiento entre críticos y escritores, que son inevitables hoy en día, pero que tal vez adelgazan mucho la posibilidad de la crítica. Creo que es un fenómeno bastante nuevo y, en ese punto, siento que la crítica se debilita</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&ndash;El v&eacute;rtigo que proponen las redes promueve de alguna manera esa imposibilidad de dividir trabajo y vida tambi&eacute;n en el campo intelectual. Cuesta pensar, en tiempos de tanta autofiguraci&oacute;n, como marc&aacute;s, cu&aacute;nto es trabajo, cu&aacute;nto es vida y cu&aacute;nto es el rostro y cu&aacute;nto es la mism&iacute;sima explotaci&oacute;n.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;S&iacute;, tambi&eacute;n todo esto creo que afecta a la propia noci&oacute;n de trabajo que es hist&oacute;rica y que ha cambiado. No es una noci&oacute;n para siempre. Entonces, en ese sentido, <strong>&iquest;qu&eacute; es el trabajo de un escritor o de una escritora? &iquest;Es solamente la actividad de escribir?</strong> Esto tambi&eacute;n ha cambiado. Por supuesto hay una base que es s&uacute;per espec&iacute;fica del trabajo del escritor, despu&eacute;s hay un mont&oacute;n de otras cosas que acompa&ntilde;an eso y que son actividades igualmente, digamos, leg&iacute;timas dentro de lo que es trabajar como escritor o como escritora. <strong>Despu&eacute;s algunas actividades tendr&aacute;n una retribuci&oacute;n econ&oacute;mica o no. Tambi&eacute;n hay algo para discutir ac&aacute;: &iquest;todo trabajo es un trabajo por el que se recibe una retribuci&oacute;n econ&oacute;mica? &iquest;Que ocurra eso significa necesariamente que alguien est&eacute; siendo explotado?</strong> Porque tambi&eacute;n ocurre que cada tipo de actividad tiene sus propias caracter&iacute;sticas. En algunos casos, podemos elegir hacer cosas por las que nos pagan, mientras que la mayor&iacute;a de la gente no puede. O sea, la obrera de la f&aacute;brica de la novela <em>Boca de lobo</em>, de <strong>Sergio Chejfec</strong>, no puede. El suyo es un trabajo estrictamente asalariado. Me parece que ah&iacute; m&aacute;s que buscar respuestas lo interesante son las preguntas y ver c&oacute;mo le funcionan tambi&eacute;n a cada uno. Desde ya, yo estoy de acuerdo en que hay un mont&oacute;n de cosas en este tipo de trabajos que hacemos que no son recompensadas econ&oacute;micamente y que deber&iacute;an serlo. Esa es una cuesti&oacute;n. Pero tambi&eacute;n me parece que hay actividades que tienen una fuerte densidad simb&oacute;lica entonces ah&iacute; ya ten&eacute;s otra capa para la discusi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;En el libro afirm&aacute;s que algunas &ldquo;tretas de la escritura&rdquo; pueden servir para cuestionar al capitalismo actual y a la vez lidiar con &eacute;l porque pueden proponer activadores de pr&aacute;cticas de vida una vez que cerramos los libros. &iquest;Ten&eacute;s de alguna manera una mirada optimista sobre el poder de la ficci&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;No dir&iacute;a optimista, pero tengo confianza. Tengo esa creencia. Por eso me encanta leer novelas y siento que con las novelas todo es mejor. Por eso tambi&eacute;n me interesan las novelas que entran en tensi&oacute;n con el presente o que ofrecen otros modos de pensar el futuro, como <em>Las aventuras de la China Iron</em>, de <strong>Gabriela Cabez&oacute;n C&aacute;mara</strong>. En general a m&iacute; no me gustan las distop&iacute;as. En este momento menos todav&iacute;a, porque de alguna manera parece que le&eacute;s lo mismo que imagin&aacute;s cuando sal&iacute;s a la calle o cuando prend&eacute;s la tele. Y me parece que est&aacute; bueno activar una imaginaci&oacute;n diferente. Otro tipo de imaginaci&oacute;n. En este momento la crisis no es solo local o regional, sino global y de diferente orden.<strong> Entran en crisis desde lo clim&aacute;tico hasta lo social. Por eso me interesa pensar en novelas que entren en tensi&oacute;n con esto pero provocando otra cosa. Y para m&iacute; esa potencia es una potencia plena de politicidad. </strong>Por supuesto no es una politicidad inmediata pero bueno, las imaginaciones sobre el mundo, sobre la vida, sobre c&oacute;mo vivir en el mundo, no son de corto plazo y se van dise&ntilde;ando a mediano y a largo plazo. Si no, entender&iacute;amos de inmediato todo lo que est&aacute; pasando. Si no lo entendemos es porque hay algo subterr&aacute;neo o soterrado, que va ocurriendo mientras en la superficie parecen estar pasando otras cosas. A m&iacute; me interesa esa relaci&oacute;n entre lo que es m&aacute;s visible y lo que no, pero que se va haciendo lugar. Por eso pienso, y seguramente muchos escritores y escritoras me van a discutir esto, que hay una responsabilidad cuando uno escribe. Una responsabilidad sobre qu&eacute; es lo que escribe o qu&eacute; es lo que quiere contar, qu&eacute; es lo que ese escritor o escritora quiere que se lea. Y hay momentos, como ahora, en los que esa responsabilidad es una responsabilidad es a la vez pol&iacute;tica y social.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Las imaginaciones sobre el mundo, sobre la vida, sobre cómo vivir en el mundo, no son de corto plazo y se van diseñando a mediano y a largo plazo. Si no, entenderíamos de inmediato todo lo que está pasando. Si no lo entendemos es porque hay algo subterráneo o soterrado, que va ocurriendo mientras en la superficie parecen estar pasando otras cosas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Hablamos de dinero y de capitalismo en un  momento en que en la Argentina se cuestiona el financiamiento de las universidades p&uacute;blicas y pareciera que hay que estar explicando una vez m&aacute;s estas cuestiones. &iquest;Por qu&eacute; cre&eacute;s que ocurre? &iquest;Qu&eacute; le&eacute;s ah&iacute;?&nbsp;&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Creo que tiene que ver con esto que dec&iacute;a antes. Para llegar a este libro, por ejemplo, hay mucha investigaci&oacute;n atr&aacute;s, una investigaci&oacute;n de toda la vida, con todo eso que uno va decantando con el tiempo. Por supuesto para este tipo de tareas las instituciones son fundamentales. <strong>Pienso en instituciones estables, instituciones que produzcan creencia y confianza. Cuando digo confianza es una confianza en lo simb&oacute;lico, &iquest;no? Esa dimensi&oacute;n con la que trabajamos los que hacemos este tipo de tareas.</strong> Yo pude hacer mi investigaci&oacute;n porque soy investigadora del CONICET desde hace casi 20 a&ntilde;os. Hice toda la carrera de investigaci&oacute;n presentando informes, escribiendo, publicando en revistas nacionales e internacionales todos los a&ntilde;os. &iquest;Y d&oacute;nde investig&aacute;s? Investig&aacute;s en las bibliotecas que tambi&eacute;n requieren de fondos. Investig&aacute;s con otras personas, tambi&eacute;n. En mi caso, adem&aacute;s, ser titular de una c&aacute;tedra de literatura argentina en la Universidad de Buenos Aires, en la Facultad de Filosof&iacute;a y Letras, y eso implica tambi&eacute;n una responsabilidad de pensar que vas a ense&ntilde;ar, c&oacute;mo, qu&eacute; tipo de intercambio foment&aacute;s con los y las estudiantes. <strong>En este momento, esto est&aacute; totalmente en crisis porque lo que hay es una crisis de creencias, justamente. Es una crisis de creencias.</strong> Por eso yo puedo entender lo de la explicaci&oacute;n que se pide sobre el financiamiento de las instituciones.<strong> Pero creo que hay que construir creencia y confianza y eso no pasa necesariamente por explicarlo todo. Me niego a tener que explicarlo todo.</strong> Por eso escribo. Explico cuando doy clases. Explico cuando doy cursos. Explico ahora mismo en una entrevista, en una investigaci&oacute;n. Pero la explicaci&oacute;n, creo yo, no deber&iacute;a ser una exigencia para quienes hacemos esto. Por eso para m&iacute; la cuesti&oacute;n de la creencia es tan importante en este momento cr&iacute;tico. Pero conf&iacute;o en seguir trabajando y, sobre todo, en seguir pensando.
    </p><p class="article-text">
        <em>AL/CRM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 17 Nov 2024 03:00:23 +0000]]></pubDate>
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