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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Ego]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/ego/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Ego]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Tu vida no es una superproducción o cómo las redes potencian nuestro "síndrome" del personaje protagonista]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/tecnologia/redes-potencian-sindrome-personaje-protagonista_1_11843469.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1b52039d-a467-44d6-b043-f24a4b6fa1b8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tu vida no es una superproducción o cómo las redes potencian nuestro &quot;síndrome&quot; del personaje protagonista"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hasta la cuenta de Instagram más modesta puede filtrar la realidad desde una óptica narcisista, con la percepción de que la vida propia es una gran historia y en la que los elementos que pasen por ahí –una nueva pareja o cuestiones de actualidad—, serán reciclados en forma de tramas para tu audiencia.</p></div><p class="article-text">
        El ego es a las personas que necesitan Internet para visibilizar su trabajo como el orgullo para un caballero jedi o la audacia para un alumno de Hogwarts: necesitas un poco, la cantidad justa, para destacar, pero cualquier desequilibrio puede precipitarte al lado oscuro. Esos cent&iacute;metros morales que separan la virtud del vicio afectan hoy a m&aacute;s conciencias que nunca porque las redes sociales nos han convertido en expositores incandescentes de nuestra propia narrativa.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, hasta la cuenta de Instagram m&aacute;s modesta puede filtrar la realidad desde una &oacute;ptica narcisista emparentada con el denominado &ldquo;s&iacute;ndrome del personaje principal&rdquo;, fen&oacute;meno social de nuevo cu&ntilde;o basado en la percepci&oacute;n de que tu vida es una gran historia de la cual eres protagonista, y en la que el resto de elementos que pasen por ah&iacute; &ndash;desde una nueva pareja al suspenso de un examen de conducir; pero tambi&eacute;n grandes tragedias de actualidad, como la masacre en Gaza o la <a href="https://www.eldiarioar.com/temas/dana-depresion-aislada-en-niveles-altos/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">DANA en Valencia</a>&ndash; han de ser reciclados en forma de tramas org&aacute;nicas para una audiencia &ndash;los <em>followers</em>&ndash; sedienta de giros de guion.
    </p><p class="article-text">
        Bajo este paradigma, todo, absolutamente todo, es susceptible de ser comunicado. Vacaciones. Una ecograf&iacute;a. La muerte de una mascota. Los ritos de paso de una vida normativa se convierten en su propio subg&eacute;nero siguiendo los par&aacute;metros de la industria de la creaci&oacute;n de contenido, con la particularidad de que aqu&iacute; los creadores no son solo los <em>influencers</em> que comen y cenan y viajan gratis porque viven de patrocinios, sino cualquier persona con un tel&eacute;fono m&oacute;vil, aunque cobre 1.200 euros y viva de alquiler en un piso sin calefacci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La cuesti&oacute;n del sujeto como productor de contenidos se da desde que se democratiza la pantalla. Hoy cualquiera es capaz de grabar su vida sin depender de un equipo. La arquitectura digital construida sobre esa democratizaci&oacute;n ha generado un caldo de cultivo del que nace una sociedad hiperinformada&rdquo;, explica Rafa Fidalgo, profesor de Nuevos Medios Publicitarios en la Universidad de Vigo. Seg&uacute;n el docente, profesional tambi&eacute;n del mundo de la publicidad y el audiovisual, este nuevo ecosistema ha alterado la relaci&oacute;n que tenemos con el tiempo, porque en el medio digital se fomenta el consumo superficial de informaci&oacute;n, empuj&aacute;ndonos a generar contenido fragmentado, muy condensado y de duraci&oacute;n m&iacute;nima. 
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los ritos de paso de una vida normativa se convierten en su propio subgénero siguiendo los parámetros de la industria de la creación de contenido, con la particularidad de que aquí los creadores no son solo los &#039;influencers&#039;, sino cualquier persona con un teléfono móvil</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Adem&aacute;s, esta tendencia se recrudece por una obsesi&oacute;n creciente por la <em>datificaci&oacute;n</em>, por valorar las cosas desde un prisma cuantitativo: cu&aacute;ntos seguidores tienes, etc. El yo cuantificado es un fen&oacute;meno que se alimenta desde los propios dispositivos, que nos ofrecen datos biom&eacute;tricos de nuestro cuerpo de manera perturbadora&rdquo;. No se le puede reprochar a nadie que d&eacute; una importancia dram&aacute;tica exagerada al contenido de su desayuno &ndash;la famosa tostada de aguacate convertida por la mem&iacute;stica en paradigma de la comunicaci&oacute;n banal&ndash; cuando tu propio m&oacute;vil te cuenta desde la <em>app</em> de salud y bienestar cu&aacute;ntas horas de sue&ntilde;o efectivo duermes de media y cu&aacute;ntos pasos has dado hoy como si fuera informaci&oacute;n de &eacute;lite proporcionada por la CIA.
    </p><p class="article-text">
        Esta disoluci&oacute;n del individuo en la cuantificaci&oacute;n dat&iacute;stica infecta a todas las capas de la sociedad. No solo los <em>influencers</em> necesitan el escaparate de la pantalla para trabajar. De hecho, nunca antes hubo tantos oficios esclavos de la presencia digital, hasta el punto de que esa servidumbre est&aacute; hoy subvencionada: da igual si eres cerrajero, pintor o periodista <em>freelance, </em>ahora mismo, el gobierno de Espa&ntilde;a, <a href="https://www.acelerapyme.gob.es/sites/acelerapyme/files/2021-12/BOE-A-2021-21873.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>kit</em></a><a href="https://www.acelerapyme.gob.es/sites/acelerapyme/files/2021-12/BOE-A-2021-21873.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> digital</a> mediante, garantiza a todos los aut&oacute;nomos una ayuda econ&oacute;mica de 2.000 euros para tener su propio sitio web.
    </p><p class="article-text">
        La &eacute;pica de la &ldquo;marca personal&rdquo; ha dejado de ser material exclusivo para estudiantes de cine, dise&ntilde;o o artes pl&aacute;sticas que desean abrirse paso en sus mundillos; hoy, cualquier Carmen de Mercer&iacute;a Carmen y cualquier Lucas de Talleres Lucas tienen derecho a que un agente digitalizador les asesore sobre c&oacute;mo mejorar su posicionamiento SEO y su identidad <em>online. </em>&ldquo;Esa democratizaci&oacute;n tiene una parte muy positiva en la medida en que ayuda a profesionales a acceder a un entorno nuevo para ellos, ahora bien, es cierto que se est&aacute;n generando wordpress de manera indiscriminada para llenar un cupo. El <em>kit</em> digital tiene el valor que tenga el profesional, y la lluvia de webs corre el riesgo de ser un brindis al sol por valores dat&iacute;sticos&rdquo;, opina Fidalgo.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Mil ojos juzgadores sobre ti</strong></h2><p class="article-text">
        De esta proliferaci&oacute;n de yos en el mundo de la comunicaci&oacute;n y la empresa brota la paradoja m&aacute;s habitual de Internet. &iquest;Por qu&eacute; justo cuando habitamos ya esa diversidad l&iacute;quida que, en teor&iacute;a, fomenta la construcci&oacute;n de narrativas plurales, a cada cual m&aacute;s personal y espec&iacute;fica, con cientos de millones de personas en todo el mundo ejerciendo de sus propios medios de comunicaci&oacute;n, todas las cuentas de Instagram, X o TikTok acaban pareci&eacute;ndonos iguales? Hablamos de ese picor mental que te hace concluir, entre Story y Story, que todos esos amigos que en 2016 se pusieron de acuerdo por telepat&iacute;a para irse a Tailandia este a&ntilde;o se han ido a Jap&oacute;n. Seg&uacute;n un estudio reciente de eDreams, el <a href="https://www.europapress.es/economia/noticia-mitad-viajeros-espanoles-elige-destino-influenciado-redes-sociales-20240911111951.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">49% de los viajeros</a> espa&ntilde;oles han elegido alguna vez sus destinos vacacionales condicionados por las redes.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hoy cualquiera es capaz de grabar su vida sin depender de un equipo. La arquitectura digital construida sobre esa democratización ha generado un caldo de cultivo del que nace una sociedad hiperinformada</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Rafa Fidalgo</span>
                                        <span>—</span> profesor de Nuevos Medios Publicitarios Universidad de Vigo
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Las vacaciones, hoy en d&iacute;a, se planean pensando en la foto, y en eso han sido clave las <em>influencers</em> con su capa de aspiracionalidad&rdquo;, dice Lorena Mac&iacute;as, responsable de la cuenta @hazmeunafotoasi, popular perfil que deconstruye los c&oacute;digos <a href="https://www.eldiario.es/era/hazme-una-foto-asi-desmontar-pantomima-influencer_1_11775273.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>instagramers</em></a><a href="https://www.eldiario.es/era/hazme-una-foto-asi-desmontar-pantomima-influencer_1_11775273.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"> desde el humor</a>. &ldquo;Si antes era triste pasarte el verano en casa, ahora es doblemente triste porque hay constancia de ello. Se ha generado una demanda t&aacute;cita porque la gente siente que sus seguidores, aunque sean solo 26, est&aacute;n pensando: '&iquest;y esta persona por qu&eacute; no est&aacute; de viaje como yo?&rdquo;, asegura esta publicista, que acaba de publicar su primer libro,<em> Cien a&ntilde;os de mendigram</em> (Rocaeditorial).
    </p><p class="article-text">
        Adri&aacute;n, joven gallego detr&aacute;s de la cuenta Salseolog&iacute;a, otro de los templos de la observaci&oacute;n cr&iacute;tica sobre la fauna <em>influencer,</em> coincide al sorprenderse por esta m&iacute;mesis entre estructuras sociales opuestas: &ldquo;No podemos compararnos con personas que hacen de su vida un Vanity Fair. Estamos en un momento en que gente de a pie siente que tiene la necesidad de irse a Bali porque Mar&iacute;a Pombo se ha ido a Bali o de hacer tres cambios de vestido en su boda porque Mar&iacute;a Pombo tambi&eacute;n los ha hecho. Duplicar lo que vemos en redes no solo es cl&oacute;nico, es t&oacute;xico&rdquo;, sentencia.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Planear las vacaciones pensando en la foto. (Es Caló des Moro, Mallorca)."
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            <span class="title">
                Planear las vacaciones pensando en la foto. (Es Caló des Moro, Mallorca).                            </span>
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        Viajamos a los mismos sitios y subimos las mismas Stories: es inevitable. Pero no solo eso, sino que, por pura tracci&oacute;n globalizadora, acabamos replicando costumbres de culturas dominantes. &ldquo;El mundo<em> influencer</em> y el consumo de redes han sido decisivos en la importaci&oacute;n de celebraciones anglosajonas como el <em>baby shower</em> o el <a href="https://www.eldiario.es/nidos/nina-nino-fiestas-revelar-sexo-bebe-reproducir-patriarcado-tartas-regalos_1_10642007.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>gender reveal</em></a><a href="https://www.eldiario.es/nidos/nina-nino-fiestas-revelar-sexo-bebe-reproducir-patriarcado-tartas-regalos_1_10642007.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"> </a>y en todo el consumo relacionado con estas celebraciones que, hasta hace unos a&ntilde;os, nos sonaban a chino&rdquo;, se&ntilde;ala Mac&iacute;as.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Estamos en un momento en que gente de a pie siente que tiene la necesidad de irse a Bali porque María Pombo se ha ido a Bali o de hacer tres cambios de vestido en su boda porque María Pombo también los ha hecho</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Adrián</span>
                                        <span>—</span> creador de @salseología
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text"><strong>La cat&aacute;strofe como atrezo</strong></h2><p class="article-text">
        La urgencia que la actualidad imprime a nuestras vidas hiperinformadas tambi&eacute;n condiciona el 's&iacute;ndrome' del personaje principal en algunos casos. Estos d&iacute;as ha sido noticia el malestar generado en muchos sectores por <a href="https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/bulos-selfies-influencers-ultras-quieren-erigirse-heroes-dana_1_11798818.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">el vampirismo que la industria</a><a href="https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/bulos-selfies-influencers-ultras-quieren-erigirse-heroes-dana_1_11798818.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em> influencer</em></a><a href="https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/bulos-selfies-influencers-ultras-quieren-erigirse-heroes-dana_1_11798818.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"> ha hecho de la tragedia de la DANA</a>, sin ir m&aacute;s lejos. A la pregunta espinosa de c&oacute;mo seguir creando contenido superficial en medio de una temperatura medi&aacute;tica dominada por el luto, no son pocos los han resuelto convertirse en protagonistas de ese mismo luto. De pronto, una cat&aacute;strofe se convierte en un decorado.
    </p><p class="article-text">
        Para Lorena Mac&iacute;as, no se trata de un problema de f&aacute;cil abordaje. &ldquo;Si somos una sociedad capitalista, y asumimos que los<em> influencers</em> son una de las principales herramientas actuales del capitalismo, es l&oacute;gico que, al final, el enfoque que se haga de una tragedia sea capitalista, convirti&eacute;ndola en un parque tem&aacute;tico&rdquo;, admite. Ella misma, que es valenciana y ha estado ayudando en zonas afectadas, ha rehusado subir nada a sus redes sociales para no caer en la frivolidad. Pero, al mismo tiempo, como profesional del medio &ndash;Mac&iacute;as es publicista y tiene su propia agencia&ndash;, es consciente del impacto positivo que una publicaci&oacute;n de este tipo podr&iacute;a tener. &ldquo;&iquest;Hasta qu&eacute; punto puedes acreditar que una foto de <em>postureo</em> no se convierte, efectivamente, en donaciones?&rdquo;, se pregunta. La respuesta no es c&oacute;moda ni sencilla. 
    </p><p class="article-text">
        La consecuencia m&aacute;s anticlim&aacute;tica de este problema es encontrar luego cuentas que no tienen el alcance suficiente como para generar esas donaciones basando su contenido en la DANA &ndash;o en la guerra en Ucrania, o Gaza&ndash; porque <em>sienten</em> que tienen que hacerlo. Porque toca. El responsable de Salseolog&iacute;a, autor tambi&eacute;n del ensayo <em>Todo lo que hay detr&aacute;s que no se ve</em> (Somos B), apunta a una din&aacute;mica viciada entre p&uacute;blico y audiencia para explicarlo, incluso cuando esa audiencia no existe. &ldquo;Hay una ola de personas desconocidas, con algunos seguidores, pero sin apenas repercusi&oacute;n, pronunci&aacute;ndose sobre temas que les superan como si sintieran esa responsabilidad de manera artificial. Dan ganas de decirles: 'Amor, nadie te est&aacute; obligando a hacer nada&hellip;'. Dicho esto, tambi&eacute;n es cierto que, por las propias din&aacute;micas de las redes, hay un momento en que son los propios seguidores los que piden esos pronunciamientos. Lo que hacemos en las redes es replicar esos comportamientos&rdquo;. 
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay una ola de personas desconocidas, con algunos seguidores pero sin apenas repercusión, pronunciándose sobre temas que les superan como si sintieran esa responsabilidad de manera artificial</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Adrián</span>
                                        <span>—</span> responsable de la cuenta @salseología
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text"><strong>Ecosistema </strong><em><strong>microinfluencer</strong></em></h2><p class="article-text">
        Andrea Villa, codirectora del Carballo Interplay, festival de contenidos digitales que celebrar&aacute; en 2025 su duod&eacute;cima edici&oacute;n, tambi&eacute;n reconoce el peligro de caminar por el lado aspiracional del<em> influencerismo.</em> &ldquo;Sobre todo en t&eacute;rminos de popularidad y de validaci&oacute;n constante del entorno&rdquo;. Un entorno que muchas personas que juegan a este <em>role play</em> del estrellato digital, a veces, ni siquiera conocen, lo que deriva en una mec&aacute;nica que la experta define como &ldquo;vida plantilla&rdquo;. &ldquo;Se produce al mostrarte en las redes casi como quien cubre una subvenci&oacute;n, que tienes que cumplir equis cosas para que tu viaje sea divertido: foto de playa y pies en verano, todo el mundo hace escalada, todo el mundo viaja a pa&iacute;ses ex&oacute;ticos&hellip; Hay que tener muy claro que eso no es cierto. La composici&oacute;n de las redes es una ficci&oacute;n&rdquo;, advierte.
    </p><p class="article-text">
        Pese a todo, Villa saca la cara por esa capa intermedia del <em>influencerismo:</em> gente que parte de unos 1.000 seguidores, saldo suficiente para sentir que tienes un p&uacute;blico, una atenci&oacute;n constante, pero insuficiente para acceder a grandes patrocinios. &ldquo;Se les llama<em> microinfluencers. </em>Puede ser que s&iacute;, que repliquen los patrones formales de v&iacute;deos de <em>lifestyle</em> o de <em>beauty</em> de las grandes<em> influencers, </em>pero su trabajo es muy &uacute;til&rdquo;, reivindica.
    </p><p class="article-text">
        Para esta comunicadora, que ha sido testigo de primera mano de la evoluci&oacute;n del ecosistema digital, la clave es saber el lugar que ocupas en la cadena alimenticia del clic. &ldquo;Si estos <em>microinfluencers </em>saben lo que son, est&aacute;n haci&eacute;ndolo genial, porque para las marcas son gente de nicho que llega muy bien al p&uacute;blico que tiene. Sus seguidores son muy fieles, este tipo de<em> influencers</em> son personas que se perciben como mucho m&aacute;s reales, casi como amigos o amigas que sigues en las redes. Ahora, si no saben lo que son, puede ser frustrante querer imitar acciones en vano, porque ninguna marca te va a pagar tu 30&ordm; aniversario en Costa Rica&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">[La mecánica de reproducción de las &#039;vidas plantilla&#039;] se produce al mostrarte en las redes casi como quien cubre una subvención, que tienes que cumplir equis cosas para que tu viaje sea divertido: foto de playa y pies en verano, todo el mundo hace escalada, todo el mundo viaja a países exóticos…</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Andrea Villa</span>
                                        <span>—</span> codirectora de Carballo Interplay, festival de contenidos digitales
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Se puede cantar sin necesidad de entrar en los bares con la actitud de una Madonna que estrella su tac&oacute;n contra el cristal de su camerino porque no le han puesto toallas de seda; se puede ser actor sin verse a uno mismo como James Dean; y se puede utilizar Instagram, e incluso utilizar Instagram con recursos prestados de quienes viven de Instagram, sin hacer el rid&iacute;culo. Quiz&aacute;s la mejor forma de huir del 's&iacute;ndrome' del personaje principal sea abrazar el 's&iacute;ndrome' del personaje secundario. Pero &iquest;est&aacute; la red dise&ntilde;ada para que seamos conscientes del espacio microsc&oacute;pico que ocupamos en el mundo o todo lo contrario? &iquest;No trabaja acaso la algoritmia para estimular el delirio de grandeza? Seg&uacute;n Andrea Villa, el narcisismo es consustancial a la creaci&oacute;n, de cualquier clase. &ldquo;Los creadores sienten que hay algo en su cabeza que debe ser compartido con el mundo. Hay gente que utiliza las redes para hacer comedia, otros para promocionar su negocio, otras personas para generar opini&oacute;n&hellip; pero todo acaba siendo un producto cuando lo subes al escaparate que es Internet&rdquo;. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Anxo F. Couceiro]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 22 Nov 2024 12:42:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Tu vida no es una superproducción o cómo las redes potencian nuestro "síndrome" del personaje protagonista]]></media:title>
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