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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Wicked]]></title>
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      <title><![CDATA[‘Wicked: Parte II’ naufraga con un espectáculo anémico y se acerca al desastre]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/espectaculos/wicked-parte-ii-naufraga-espectaculo-anemico-acerca-desastre_129_12788557.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5cb20d94-5e25-47da-8de8-66e9dccbb28e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="‘Wicked: Parte II’ naufraga con un espectáculo anémico y se acerca al desastre"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La continuación de esta visión alternativa de ‘El mago de Oz’ sucumbe a todos los problemas que ya tenía el segundo acto de Broadway, y solo vuelven a brillar las actrices</p><p class="subtitle">Abismal terror kafkiano en un film fuera de serie</p></div><p class="article-text">
        Es una verdad universalmente aceptada que los segundos actos de los musicales de Broadway dejan mucho que desear. Hay excepciones, pero lo normal es que la parte del espect&aacute;culo correspondiente al Acto II, despu&eacute;s del descanso, sea mucho menos memorable y la decepci&oacute;n cunda en el patio de butacas. No hay una raz&oacute;n clara. La tradici&oacute;n del teatro musical neoyorquino es tan amplia como la variedad de circunstancias que pueden guiar la manufactura de un espect&aacute;culo concreto, as&iacute; que conviene tirar de alg&uacute;n caso especialmente transparente y, a partir de ah&iacute;, elucubrar.
    </p><p class="article-text">
        Por ejemplo,<em> Hamilton</em>. Una de las &uacute;ltimas y m&aacute;s colosales sensaciones de Broadway se concibi&oacute; hace cerca de diez a&ntilde;os a partir de una idea &mdash;la biograf&iacute;a de uno de los Padres Fundadores de EEUU&mdash; y una canci&oacute;n: Lin-Manuel Miranda ya hab&iacute;a llegado incluso a interpretar el tema <em>Alexander Hamilton</em> en la Casa Blanca antes de dise&ntilde;ar un esquema completo con el repertorio correspondiente. La semilla hab&iacute;a sido una canci&oacute;n, y no cualquier tipo de canci&oacute;n: una en&eacute;rgica presentaci&oacute;n de personaje. Podr&iacute;amos sugerir, entonces, que la gram&aacute;tica de Broadway rinde mejor en lo que se refiere a abrir tramas y &ldquo;prometer&rdquo; cosas. Es cuando una euforia muy palpable, la propia de contemplar el horizonte, alimenta las expectativas del p&uacute;blico y precipita su entusiasmo.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; por eso buena parte de los grandes temas del cancionero de Broadway est&aacute;n en el Acto I. Tambi&eacute;n suele ocurrir que los <em>medleys</em> &mdash;esos popurr&iacute;s tan satisfactorios integrados por canciones previas&mdash; figuren al final del Acto I, para acabar en lo m&aacute;s alto antes del descanso. Con lo cual el Acto II debe limitarse a cerrar tramas &mdash;algo mucho m&aacute;s ingrato que abrirlas&mdash; mientras sacrifica la alegr&iacute;a por lo desconocido y lo posible. Las canciones pierden aplomo en consecuencia. Se hacen m&aacute;s melanc&oacute;licas, acaso m&aacute;s &iacute;ntimas, y, en resumidas cuentas, no dan tanto la sensaci&oacute;n de que el musical de turno termine, como que en realidad se est&aacute; apagando. Consumiendo lentamente.
    </p><p class="article-text">
        El Acto I de <em>Wicked</em> &mdash;el otro gran &ldquo;megamusical&rdquo; antes de <em>Hamilton</em>&mdash; no concluye con un <em>medley</em>, aunque s&iacute; con su canci&oacute;n m&aacute;s famosa. <em>Defying Gravity</em> es una composici&oacute;n &eacute;pica, de feroz e intenso dramatismo, con el que originalmente en 2003 presum&iacute;an de chorro de voz Idina Menzel y Kristin Chenoweth, interpretando a Elphaba y Glinda. <em>Defying Gravity</em> es un tema imponente, un absoluto cl&aacute;sico pop &mdash;no es ning&uacute;n secreto que Disney se inspir&oacute; en &eacute;l para el <em>Let it Go</em> que Elsa entonaba en <em>Frozen</em>&mdash; capaz de agotar s&uacute;bitamente la energ&iacute;a de <em>Wicked</em>, y de ponerlo bastante dif&iacute;cil para que el consecutivo Acto II pueda estar a la altura. As&iacute; que no lo est&aacute;. Simplemente no lo est&aacute;.
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        Esto, entre los seguidores de Broadway, es algo as&iacute; como <em>vox p&oacute;puli</em>. Ahora que <em>Wicked</em> acaba de desembarcar en Madrid, en el Nuevo Teatro Alcal&aacute;, lo sabe un poco m&aacute;s de gente. Pero, por muy extendida que est&eacute; esta valoraci&oacute;n, nada ha evitado que Hollywood tome la peor decisi&oacute;n posible para <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/wicked-efectivo-musical-volver-mago-oz-anorar-esplendor-hollywood_129_11837650.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">llevar </a><a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/wicked-efectivo-musical-volver-mago-oz-anorar-esplendor-hollywood_129_11837650.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Wicked</em></a><a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/wicked-efectivo-musical-volver-mago-oz-anorar-esplendor-hollywood_129_11837650.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> al cine</a>: dividir la historia en dos pel&iacute;culas. Una por cada Acto. Terminando la primera <em>Wicked</em> con <em>Defying Gravity</em>, y sigui&eacute;ndole un a&ntilde;o despu&eacute;s <em>Wicked: Parte II</em> a partir de ah&iacute;.
    </p><h2 class="article-text">Dos pel&iacute;culas, &iquest;para qu&eacute;?</h2><p class="article-text">
        Puede que los ejecutivos de Universal se autoconvencieran de esta decisi&oacute;n al comprobar lo bien que le hab&iacute;a salido la jugada a Denis Villeneuv<a href="https://www.eldiarioar.com/espectaculos/ambicion-desbocada-denis-villeneuve-convierte-dune-parte-espectaculo-agotador_129_10963870.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">e con Dune </a>&mdash;dividida igualmente en dos partes, ambas con gran &eacute;xito de cr&iacute;tica y p&uacute;blico&mdash;; por eso se han esgrimido razones similares. Hay dos pel&iacute;culas de <em>Wicked</em> porque se supone que as&iacute; hay m&aacute;s tiempo para desarrollar a los personajes y los complejos temas de la novela en que se basaron Stephen Schwartz y Winnie Holzman para su espect&aacute;culo. Que no era <em>El mago de Oz</em> de L. Frank Baum, sino una historia posterior que escribi&oacute; &mdash;aprovechando que los personajes ya eran de dominio p&uacute;blico&mdash; Gregory Maguire.
    </p><p class="article-text">
        Como sabemos, en <em>Wicked: Memorias de una bruja mala</em> Maguire plante&oacute; una versi&oacute;n alternativa a <em>El mago de Oz</em> a trav&eacute;s del personaje de Elphaba, la Bruja Mala del Oeste. Con ello se pregunt&oacute; por el supuesto origen de la maldad y por la forma en que la propaganda llega a afectar a nuestra percepci&oacute;n de la realidad; as&iacute; resultaba que lo de &ldquo;Bruja Mala&rdquo; era una estratagema del Mago de Oz para mantener un r&eacute;gimen fascista, donde tanto Glinda (la Bruja Buena) como Dorothy llegaban a ejercer de &ldquo;tontas &uacute;tiles&rdquo;. Con lo que, s&iacute;, evidentemente el planteamiento de <em>Wicked</em> es potente y &mdash;ya que las <em>fake news</em> y los pol&iacute;ticos d&eacute;spotas est&aacute;n m&aacute;s a la orden del d&iacute;a en Occidente de lo que lo estaban en 2003&mdash; merece que se le quiera enriquecer y ampliar. La &eacute;poca lo merece, dir&iacute;amos.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, &iquest;es lo que han hecho las pel&iacute;culas dirigidas por Jon M. Chu? Por lo menos la primera <em>Wicked</em> gust&oacute;: lleg&oacute; a los Oscar y el a&ntilde;o pasado se convirti&oacute; en la adaptaci&oacute;n de un musical m&aacute;s taquillera de la historia. Aunque entonces ya percib&iacute;amos que este &ldquo;alargamiento&rdquo; no estaba sirviendo de mucho; pas&aacute;bamos m&aacute;s tiempo en la Academia Shiz con Elphaba y Glinda un poco porque s&iacute;, para poder disfrutar de una rutina escolar similar al Hogwarts de <em>Harry Potter</em>. Los apuntes pol&iacute;ticos se quedaban como estaban, ni m&aacute;s ni menos. Y ni siquiera hab&iacute;a nuevas canciones.
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        Cund&iacute;a la fidelidad al material de partida, y la historia conduc&iacute;a puntualmente (solo que con un ritmo m&aacute;s l&aacute;nguido) al cl&iacute;max de <em>Defying Gravity</em>. Con lo que era inevitable temer qu&eacute; pasar&iacute;a a continuaci&oacute;n. El <em>fandom</em> lo tem&iacute;a. Mientras Universal y su socia Lionsgate observan con mucha atenci&oacute;n el desempe&ntilde;o de <em>Wicked: Parte II</em> &mdash;si triunfa, seguramente confirmen acto seguido que <a href="https://www.youtube.com/watch?v=AuYmKbtnmEA" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">su </a><a href="https://www.youtube.com/watch?v=AuYmKbtnmEA" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>biopic</em></a><a href="https://www.youtube.com/watch?v=AuYmKbtnmEA" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> de Michael Jackson</a> programado para 2026 tambi&eacute;n se divida en dos partes&mdash;, los seguidores del musical son conscientes de que hay que arreglar muchas cosas para que el Acto II de <em>Wicked</em> sea satisfactorio como pel&iacute;cula. Porque, si el Acto II es mejorable dentro del contexto de un musical completo, adaptado como pel&iacute;cula independiente parece condenado al desastre.
    </p><p class="article-text">
        Y es que los problemas del Acto II de <em>Wicked</em> superan los habituales de esta f&oacute;rmula teatral. En efecto carece de grandes n&uacute;meros &mdash;la balada <em>For Good</em>, por mucho que se haya titulado as&iacute; la <em>Parte II</em> en EEUU, dista mucho de ser equiparable a la contundencia de <em>Defying Gravity</em>&mdash; y se resigna a cerrar tramas, pero hay m&aacute;s. La estrategia de adaptaci&oacute;n de la novela de Maguire pasaba en este Acto II por conectar sus personajes con la historia narrada en <em>El mago de Oz</em> &mdash;el viaje de Dorothy acompa&ntilde;ada de un Espantap&aacute;jaros, un Hombre de Hojalata y un Le&oacute;n Cobarde que puede que hayamos conocido ya&mdash;, as&iacute; que se deb&iacute;an encadenar m&uacute;ltiples giros y revelaciones aparatosas. 
    </p><p class="article-text">
        Surg&iacute;an los agujeros de guion, las soluciones narrativas de andar por casa, y se sacrificaba el logrado ritmo emocional del Acto I en aras de un cacao tremebundo, con lo que inevitablemente tambi&eacute;n se difuminaba el calado pol&iacute;tico de la lucha del Mago contra Elphaba. Como esto es lo que hay, y es lo que ha habido durante m&aacute;s de 20 a&ntilde;os, cualquiera habr&iacute;a pensado que Hollywood se esforzar&iacute;a en enderezarlo si quer&iacute;a dedicar toda una pel&iacute;cula a adaptar este desprop&oacute;sito. No es lo que ha ocurrido.
    </p><h2 class="article-text">Una cat&aacute;strofe anunciada</h2><p class="article-text">
        <em>Wicked: Parte II</em> es una adaptaci&oacute;n m&aacute;s fiel que la primera <em>Wicked</em> en el sentido de que apenas hay relleno. La partitura ahora s&iacute; que ha incorporado canciones &mdash;una para Glinda, <em>Girl in a Bubble</em>, y otra para Elphaba con el t&iacute;tulo <em>No Place Like Home</em>, en obvio homenaje a una de las frases m&aacute;s famosas de la adaptaci&oacute;n de <em>El mago de Oz</em> de 1939&mdash;, sin que esto denote alg&uacute;n esfuerzo por afrontar los problemas que arrastraba esta parte de <em>Wicked</em> desde el teatro. Son otras dos baladas, en realidad, y su ejecuci&oacute;n vuelve a depender en exclusiva del talento de las actrices para conmover. Pues la direcci&oacute;n de Chu, o ni est&aacute; ni se la espera, o es abismalmente mediocre.
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                Elphaba asume su papel como Bruja Mala del Oeste                            </span>
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        Ya era algo que llamaba la atenci&oacute;n de la primera <em>Wicked</em>: lo fea que era. Lo triste que era toparse con una pel&iacute;cula de acabado tan mustio en comparaci&oacute;n con su gran referente cinematogr&aacute;fico. Aquel <em>Mago de Oz</em> que protagoniz&oacute; Judy Garland, recordemos, se concibi&oacute; como un monumento al Technicolor y a la superaci&oacute;n del paradigma blanco/negro dentro del Hollywood cl&aacute;sico. As&iacute; que contrastaba poderosa y tristemente con una fotograf&iacute;a al&eacute;rgica al color capaz de desmerecer el dise&ntilde;o de Oz, tanto como un montaje a machetazos que emborronaba la coreograf&iacute;a de los n&uacute;meros musicales. Son problemas palmarios que se mantienen, incluso empeoran, en <em>Wicked: Parte II</em>.
    </p><p class="article-text">
        Ambas pel&iacute;culas se rodaron a la vez, al fin y al cabo. Los problemas de una son los de otra, aunque los motivos por los que <em>Wicked: Parte II</em> es un filme infinitamente peor saltan a la vista: no hay por donde tomar el material original. Nadie ha querido intentar arreglar el desastroso guion declamado originalmente en Broadway, as&iacute; que esta <em>Parte II</em> se resigna con plena docilidad (&iquest;y pereza?) a replicar cada uno de los giros absurdos que busquen alterar nuestra percepci&oacute;n de la historia de <em>El mago de Oz</em>. Como si ese fuera el aut&eacute;ntico centro gravitatorio de <em>Wicked</em> o lo que le interesa al p&uacute;blico, y no simplemente que nos encanta la relaci&oacute;n de Elphaba y Glinda.
    </p><p class="article-text">
        Esta bochornosa sucesi&oacute;n de conexiones con <em>El mago de Oz</em> acoge una gram&aacute;tica similar a la de las precuelas de Hollywood obsesionadas con la referencia y el gui&ntilde;o c&oacute;mplice, con la particularidad de que ya estaban todas en el musical de 2003 (antes de que Hollywood se pudriera). Y, en la medida en que hay muchos giros mientras no se ha querido alargar apenas nada, a la trama de <em>Wicked</em> le es imposible respirar. Sacrifica sus din&aacute;micas entre personajes, se condena a saltar de un lado a otro a conveniencia del esquema argumental. Los int&eacute;rpretes est&aacute;n perdid&iacute;simos como otra consecuencia. 
    </p><p class="article-text">
        Lo de Jonathan Bailey da verdadera pena. Ariana Grande, la gran revelaci&oacute;n de <em>Wicked</em>, apenas tiene nada con lo que trabajar. Su d&uacute;o con Erivo sigue siendo lo m&aacute;s destacable &mdash;es dif&iacute;cil no emocionarse un poco con el &uacute;ltimo plano del filme&mdash;, y aun as&iacute; no basta para aseverar que este proyecto cinematogr&aacute;fico haya merecido la pena. La versi&oacute;n cinematogr&aacute;fica de <em>Wicked</em> solo ha cuajado en la medida en que antes lo hac&iacute;a el material de partida. El cine apenas ha aportado nada, se ha limitado a ser un p&aacute;lido reflejo de lo que encandil&oacute; en el teatro, y de hecho ha exacerbado los problemas primarios con la absurda decisi&oacute;n de hacer dos pel&iacute;culas. Ojal&aacute; sirva de escarmiento, y ojal&aacute; haya alguien involucrado que entienda c&oacute;mo funciona Broadway la pr&oacute;xima vez.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Corona]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/espectaculos/wicked-parte-ii-naufraga-espectaculo-anemico-acerca-desastre_129_12788557.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 22 Nov 2025 03:01:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[‘Wicked: Parte II’ naufraga con un espectáculo anémico y se acerca al desastre]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Wicked,Cine]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Siempre nos quedará el consuelo del arte: Wicked en la ocasión]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/espectaculos/quedara-consuelo-arte-wicked-ocasion_129_11880804.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5ba6b441-1f0d-401a-ae39-61f7358ec4bb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Siempre nos quedará el consuelo del arte: Wicked en la ocasión"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Wicked cuenta una versión alternativa del clásico El Maravilloso Mago de Oz. Con guiños al primer film y al musical de Broadway, termina siendo también una historia original en la que las mujeres, buenas y malas, tienen un rol preponderante y aparecen narradas en todas sus dimensiones. El resultado, una de las películas mas taquilleras del año.</p></div><p class="article-text">
        Cuando el peso del mundo &ndash;el general y el particular&ndash; se hace insoportable, nos queda siempre el refugio, la protecci&oacute;n de creaciones art&iacute;sticas. A veces tiene que ver con vivir al extremo el dolor que nos asalta para, al menos, sabernos menos en soledad en nuestro sufrir. A veces, sencillamente se trata de escaparnos a universos fant&aacute;sticos y hacer un corte total con la vida real durante ese lapso.
    </p><p class="article-text">
        Y a veces, dichosamente, podemos hacer las dos al mismo tiempo.
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        Con agotamiento en lo f&iacute;sico y lo moral &ndash;el tango nos da letra tambi&eacute;n en esta oportunidad&ndash;&nbsp;por causa de la problem&aacute;tica cotidiana y buscando un oasis que me es muy familiar, me entregu&eacute; sin reservas a las casi tres horas de&nbsp;<strong>Wicked</strong>.&nbsp;Originalmente una novela de Gregory Maguire publicada en 1995,&nbsp;<strong>Wicked</strong>&nbsp;es una reinvenci&oacute;n de&nbsp;<strong>El Maravilloso Mago de Oz</strong>&nbsp;de L. Frank Baum, y de su versi&oacute;n cinematogr&aacute;fica de 1939. Narra la historia de la Bruja Mala del Oeste, pens&aacute;ndola como una rebelde que decide defender sus ideales y que se transforma en el chivo expiatorio de un gobierno que en realidad est&aacute; buscando oprimir a un sector de la sociedad. Como dicen en un momento de la pel&iacute;cula, no hay nada mejor que inventar un enemigo en com&uacute;n para unir a la gente (no s&eacute; si les suena...). El libro utiliza la tierra de Oz para reflexionar sobre la naturaleza de la maldad, la persecuci&oacute;n de las minor&iacute;as, y la manipulaci&oacute;n de los ciudadanos a trav&eacute;s de la propaganda pol&iacute;tica, entre otras artima&ntilde;as
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        Resulta interesante como Maguire usa el mismo recurso que la pel&iacute;cula de Fleming para introducir cambios en la historia original y transformarla. En esa versi&oacute;n cinematogr&aacute;fica, el viaje a Oz es un sue&ntilde;o de Dorothy, y por lo tanto los amigos y enemigos que aparecen en el camino no son otros que aquellos de su vida real: la Bruja Mala del Oeste es la terrible vecina que quiere llevarse a Toto, el Espantap&aacute;jaros, el Le&oacute;n y el Hombre de Hojalata son los trabajadores de la granja, el Mago es un ilusionista bastante berreta que Dorothy se encuentra en el camino de su rescate de Toto, y que la convence de volver a casa. Esto no sucede as&iacute; en la novela de Baum: Dorothy vive sola con sus t&iacute;os y su perro en un lugar triste, gris y desolado de Kansas, y su aventura no es producto de un golpe en la cabeza, sino que hay una ambig&uuml;edad (como sucede con Narnia, o tal vez m&aacute;s) que permite que el lector suspenda la incredulidad y crea que la odisea de la ni&ntilde;a es muy real.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Las artistas de Wicked, el musical de Broadway, junto a Cynthia Erivo y Ariana Grande                            </span>
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        En el caso del libro de Maguire, donde se cuenta una suerte de &ldquo;precuela&rdquo; de c&oacute;mo la Bruja Mala del Oeste llega a ser tal, y el resto de la historia del Mago de Oz desde su perspectiva, tambi&eacute;n hay elementos (personajes, situaciones) que claramente tendr&aacute;n su rol en la historia de Dorothy (evitemos los espoilers, aunque quienes hayan le&iacute;do a Baum y visto la pel&iacute;cula del &rsquo;39 podr&iacute;an reconocerlos f&aacute;cilmente).
    </p><p class="article-text">
        Otra cosa que conecta todas estas realizaciones es el rol de las mujeres en la historia. En una&nbsp;<a href="https://www.ted.com/talks/colin_stokes_how_movies_teach_manhood/transcript?subtitle=es&amp;lng=es&amp;geo=es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">excelente charla de Ted de 2012</a>&nbsp;que no pierde actualidad, Colin Stokes hace un valioso an&aacute;lisis sobre el personaje de Dorothy y resalta de qu&eacute; modo, a diferencia de lo que sucede con las pel&iacute;culas que tienen como objetivo a un p&uacute;blico de varones, ella logra triunfar en su aventura a partir de las amistades que gener&oacute;. Dorothy, se&ntilde;ala, es una l&iacute;der que entiende la importancia de lo grupal y de ayudarnos unos a otros para poder obtener no solo un prop&oacute;sito en com&uacute;n, sino tambi&eacute;n nuestros propios objetivos individuales. M&aacute;s a&uacute;n, relacionando el film con el test de Bechdel, Stokes destaca en qu&eacute; medida la pel&iacute;cula tiene mujeres buenas, mujeres malas, todas ellas personajes multidimensionales. Y si bien &eacute;l se basa particularmente en el film, esto es cierto tambi&eacute;n en la novela de 1900. Y no solo eso, sino que, si bien es cierto que las Brujas Malas del Este y el Oeste son claras villanas, el peor de los personajes no es otro que el Mago, que es un ilusionista que lleg&oacute; al poder a trav&eacute;s de mentiras, y que manipula a Dorothy (que, recordemos, en la novela original no es sino una ni&ntilde;a, y en la pel&iacute;cula ya est&aacute; entrando en la adolescencia) para que haga el trabajo sucio que &eacute;l no puede hacer a cambio de promesas que no puede cumplir. Y pese a que estas dos versiones no dimensionan del todo el problema que representa el Mago y lo dejan ir con una palmadita en la espalda y un &ldquo;no lo vuelvas a hacer&rdquo; (consideremos que se trata de&nbsp;dos productos de su tiempo, escritos y dirigidos por hombres), Maguire aprovecha esta zona narrativa para hablar de la manipulaci&oacute;n llevada a cabo por pol&iacute;ticos y otras personas en el poder.
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                Primera edición de Wicked, de Gregory Maguire.                            </span>
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        Volviendo al musical, fue en 2003 que Schwartz y Holtzman realizaron la adaptaci&oacute;n para Broadway, que fue un hitazo absoluto, al punto que todav&iacute;a sigue en cartel. Y ahora Universal la llev&oacute; a la pantalla grande en una excelente versi&oacute;n que se anima a desafiar la ley de gravedad y a elevar la obra a lo m&aacute;s alto posible. Porque adem&aacute;s de permitirse darle a la narraci&oacute;n el tiempo requerido (no solo son casi tres horas: es la primera parte de la historia, que culminar&aacute; el a&ntilde;o pr&oacute;ximo), el medio cinematogr&aacute;fico le otorga a la pel&iacute;cula la posibilidad de llenarla de referencias al cl&aacute;sico de 1939, desde los t&iacute;tulos del comienzo, que imitan la tipograf&iacute;a de la versi&oacute;n de MGM, hasta las placas del final, que tambi&eacute;n son un gui&ntilde;o. Y en el centro, el maravilloso mundo de Oz: los zapatos de la Bruja Mala del Este, que son plateados como en la novela de Baum, pero tambi&eacute;n se ven los de tono rub&iacute; que calz&oacute; Judy Garland (justo en el momento en el que Galinda/Glinda dice algo as&iacute; como &ldquo;ten&eacute;s un largo camino por andar&rdquo;), y hasta hay una aparici&oacute;n de Idina Menzel y Kristin Chenoweth (las Elphaba y Glinda originales de Broadway), entre otros incontables ejemplos.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1811039053338251724?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Estas facetas (la extensi&oacute;n, la cantidad de referencias) podr&iacute;an haberle jugado en contra a la pel&iacute;cula. Para nada. Est&aacute; tan, pero tan bien contada, es tan entretenida y atrapante, las canciones son tan buenas que se pasan los minutos sin que te des cuenta. Y las asociaciones pueden deleitar a los fans m&aacute;s regalados (como la que suscribe), pero no molestan en lo m&aacute;s m&iacute;nimo a quienes no las pesquen; incluso, tal vez debido a esa &ldquo;carencia&rdquo; disfruten especialmente las sorpresas de la segunda parte.
    </p><p class="article-text">
        Si les gustan (o si se les animan) a los musicales, no dejen de verla en cine, porque merece ser mirada en todo su esplendor en la pantalla grande, en rutilante Technicolor.
    </p><p class="article-text">
        <em>MS</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Este art&iacute;culo fue publicado originalmente en </em><a href="http://www.damiselasenapuros.com.ar" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Damiselas en Apuros</em></a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Moira Soto]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/espectaculos/quedara-consuelo-arte-wicked-ocasion_129_11880804.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 07 Dec 2024 03:00:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Siempre nos quedará el consuelo del arte: Wicked en la ocasión]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Wicked,Cine]]></media:keywords>
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