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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Contracultura]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Contracultura]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La caótica generación perdida que creó el mito libertario de Ibiza mucho antes que los ‘hippies’]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/caotica-generacion-perdida-creo-mito-libertario-ibiza-hippies_1_12387128.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e65fd193-b3f3-44a7-aa56-eb67b1c2c1f8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una de las actrices de Hallutination Generation (1966) basada en la historia de los &#039;beatniks&#039; en Ibiza."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los 'beatniks' llegaron durante la década de los 50 huyendo del capitalismo salvaje emergente en EE.UU. y del engaño del sueño americano. Su presencia manchaba la imagen de la isla en un momento de posguerra en que era necesario potenciar la zona como destino turístico.</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;A los habitu&eacute;s del Domino se les llama a veces los <em>beatniks</em> de Ibiza, pero la etiqueta s&oacute;lo se aplica a unos pocos. Altamente individualistas y extrovertidos, los peores oyentes del mundo, todos son demasiado at&iacute;picos para tener un denominador com&uacute;n, salvo en nimiedades pr&aacute;cticas: todos son pobres&rdquo;. El retrato sobre los asiduos del bohemio bar del puerto de Vila (Ibiza) lo hac&iacute;a el escritor londinense <strong>Patrick Pringle</strong> en su libro <em>Four Fair Isles</em>, donde dej&oacute; registradas todas sus impresiones de las cuatro Balears. 
    </p><p class="article-text">
        Hac&iacute;a apenas unos a&ntilde;os que <strong>Clive Clocker </strong>(fallecido en 2024), procedente de Bristol, hab&iacute;a fundado el antro donde se terminaron reuniendo personajes de todo tipo, casi todos extranjeros. Los clientes habituales del Domino constitu&iacute;an -describe Pringle- una de las &ldquo;coincidencias humanas m&aacute;s extra&ntilde;as que se puedan encontrar&rdquo;. A sus ojos, consist&iacute;a en un simposio de los exc&eacute;ntricos y egoc&eacute;ntricos m&aacute;s &ldquo;extravagantes&rdquo; de Greenwich Village, ST-Germain-des-Pr&egrave;s y la taberna londinense de Fitzroy antes de la Segunda Guerra Mundial. 
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        Era el principio de la d&eacute;cada de los sesenta y, para entonces, los aut&eacute;nticos miembros de la generaci&oacute;n <em>beat, </em>antecesores del movimiento <em>hippie</em>, ya iban dejando paso a los europeos &lsquo;hijos de pap&aacute;&rsquo; que llegaban a la isla buscando libertad, paz, amor y drogas. Un combo que caracterizar&iacute;a a Ibiza hasta hace poco. Pero, antes, a mediados de los 50, un ecosistema particular ya se hab&iacute;a empezado a caldear en la isla: apareci&oacute;, sobre todo en la ciudad, gente a la que los ibicencos poco estaban acostumbrados. Casi todos, norteamericanos y europeos de buenas familias y con algunas aspiraciones art&iacute;sticas.
    </p><p class="article-text">
        En Ibiza encontraron r&aacute;pido el refugio bohemio que buscaban desde su perspectiva dominada por la cultura existencialista. La premisa era desobedecer a los c&aacute;nones que se empezaban a imponer en Europa y en Estados Unidos. All&iacute; hab&iacute;a surgido la cultura bautizada como <em>beat</em> que provoc&oacute; un vasto movimiento migratorio. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El Domino era el lugar de referencia de la época. Allí se reunían los &#039;beats&#039;, era su refugio bohemio desde una perspectiva dominada por la cultura existencialista. ¿Su premisa? Desobedecer a los cánones de EEUU y Europa</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        De ellos se dec&iacute;a que lo menos extra&ntilde;o era su forma de vestir (con ojotas y bermudas), que les diferenciaba, a&uacute;n as&iacute;, de los espa&ntilde;oles entre el gent&iacute;o del Domino, local de referencia de la &eacute;poca junto al Clive&rsquo;s, tambi&eacute;n situado al lado del mar y propiedad de Clocker. Pero lo m&aacute;s bizarro eran sus costumbres derivadas del rechazo del &lsquo;sue&ntilde;o americano&rsquo; que les hab&iacute;a vendido su pa&iacute;s, as&iacute; como del modelo del capitalismo salvaje emergente en el mundo Occidental. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Uno de los reportajes en revistas alternativas estadounidenses que promocionaban la isla con imágenes de chicas desnudas.                            </span>
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                    alt="Las publicaciones hablaban de la pitiusa como un “pequeño paraíso español” con habitaciones y whisky baratos."
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            <span class="title">
                Las publicaciones hablaban de la pitiusa como un “pequeño paraíso español” con habitaciones y whisky baratos.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>Una imagen perjudicial para Eivissa</strong></h2><p class="article-text">
        En ese momento la isla buscaba potenciarse como destino tur&iacute;stico despu&eacute;s del periodo de posguerra, que trunc&oacute; las aspiraciones de los a&ntilde;os 30 (cuando se construyeron los primeros hoteles en la zona de Sant Antoni), y la imagen no le ven&iacute;a nada bien. &ldquo;Ibiza empezaba a despertar internacionalmente y el retrato del ambiente 'berreta' que mostraba la prensa le afectaba&rdquo;, explica el cineasta ibicenco Enrique Villalonga a elDiario.es. 
    </p><p class="article-text">
        La atm&oacute;sfera se achacaba a esa generaci&oacute;n de <em>beatniks</em> que, por distintos motivos, hab&iacute;a recalado en el lugar. Atra&iacute;dos, en muchos casos, por la lectura de reportajes sobre Ibiza en revistas estadounidenses contraculturales. Los reporteros que la hab&iacute;an visitado la describ&iacute;an como &ldquo;un peque&ntilde;o para&iacute;so espa&ntilde;ol donde una habitaci&oacute;n cuesta dos d&oacute;lares al mes y las mujeres son gratis&rdquo;. &iquest;Qui&eacute;n no iba a querer venir? Los textos, adem&aacute;s, iban acompa&ntilde;ados de im&aacute;genes de mujeres desnudas fotografiadas en el &ldquo;para&iacute;so&rdquo;. Fue entonces cuando naci&oacute; el concepto de la isla como un destino tur&iacute;stico donde pod&iacute;an entregarse al m&aacute;s puro hedonismo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Vinieron atraídos por el hedonismo que vendía la prensa estadounidense: &#039;[Eivissa] es un pequeño paraíso español donde una habitación cuesta dos dólares al mes y las mujeres son gratis&#039;</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El estilo de vida de los nuevos ciudadanos proven&iacute;a de la inspiraci&oacute;n de figuras como <strong>Jack Kerouac</strong> y <strong>Burroughs</strong>, con una visi&oacute;n introspectiva y existencial y un rechazo del materialismo y el conformismo imperantes. Todo esto, sin llegar a organizarse pol&iacute;ticamente. La rebeld&iacute;a <em>beatnik</em> era m&aacute;s personal que social o activista, muy distinta a la de la siguiente generaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Eso les llevaba a no tener ni lo m&aacute;s m&iacute;nimo para sobrevivir. Por lo menos, en el caso de aquellos que hab&iacute;an recalado en Ibiza (en muchas ocasiones desde Barcelona). Para hacerlo, se prestaban dinero unos a otros de modo que casi todos y casi siempre se encontraban en una situaci&oacute;n permanente de cr&eacute;dito y deuda. Y lo mismo ocurr&iacute;a con los escritores cuya principal producci&oacute;n literaria consist&iacute;a en &ldquo;escribir a casa para pedir dinero&rdquo;, ironiza en su libro Pringle. Por otro lado, la mayor&iacute;a estaban convencidos de que en Ibiza se pod&iacute;a hacer fortuna con su arte. Viv&iacute;an del mismo modo en que, a&ntilde;os m&aacute;s tarde, vivi&oacute; Escohotado, una especie de <em>beat</em> a la espa&ntilde;ola: con talante experimental, sobre todo en relaci&oacute;n a las sustancias estupefacientes. El madrile&ntilde;o se mantuvo de sus traducciones literarias hasta la fundaci&oacute;n de <a href="https://www.eldiario.es/illes-balears/sociedad/amnesia-discoteca-monto-filosofo-antonio-escohotado-contribuir-mafia-hippie_1_10499333.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Amnesia</a> (&lsquo;El taller del olvido&rsquo;), que inesperadamente s&oacute;lo le condujo a tener p&eacute;rdidas econ&oacute;micas, como cuenta en &lsquo;Mi Ibiza Privada&rsquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Un momento durante la grabación de Hallutination Generation en una cala de Eivissa.                            </span>
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        Desde Europa tambi&eacute;n llegaron otra multitud de personalidades -como <strong>el falsificador de arte h&uacute;ngaro Elmyr de Hory</strong>- a la isla con la intenci&oacute;n de refugiarse. &ldquo;Los turistas europeos que ven&iacute;an en esa &eacute;poca prefer&iacute;an hospedarse en Vila o en Sant Antoni porque en Santa Eul&agrave;ria ten&iacute;a fama de haber habladur&iacute;as, de que la gente era muy chismosa y no se pod&iacute;a actuar con libertad&rdquo;, relata el editor brit&aacute;nico <strong>Martin Davies</strong> a elDiario.es. 
    </p><p class="article-text">
        Una de las obras que edit&oacute; Davies es &lsquo;El camino de Sant Vicent&rsquo;, de Leif Borthen. El noruego abandon&oacute; en 1932 sus estudios de historia del arte en la Universidad de Oslo para dirigirse a Espa&ntilde;a, donde la mayor parte del tiempo la pas&oacute; en Balears. En el libro describe su primera visita prolongada a Ibiza en 1933 y su retorno a la isla en 1960, justo cuando los esfuerzos para crear un territorio atractivo para los turistas volv&iacute;an a aparecer.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La mayoría de ellos eran pobres y se prestaban dinero los unos a los otros y casi siempre se encontraban en deuda</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text"><strong>Una generaci&oacute;n de &ldquo;perdedores&rdquo;</strong></h2><p class="article-text">
        &ldquo;Se trataba de una generaci&oacute;n de perdedores, con un trasfondo m&aacute;s traum&aacute;tico y de car&aacute;cter muy individualista&rdquo;, explica Villalonga. De ese modo de ser se desmarcan los <em>hippies</em> cuando llegan a Ibiza a mediados y finales de los 60 con un activismo pol&iacute;tico m&aacute;s expl&iacute;cito. Sobre todo, en contra de la intervenci&oacute;n de Estados Unidos en la guerra civil de Vietnam y tambi&eacute;n con protestas en contra del maltrato del medio ambiente. <strong>El &uacute;nico punto en com&uacute;n entre ambas generaciones era el elevado consumo de drogas:</strong> era la &eacute;poca en la que se empez&oacute; a popularizar el LSD descubierto por el qu&iacute;mico <strong>Alfred Hofmann</strong> a&ntilde;os antes y en que las sustancias psicod&eacute;licas hab&iacute;an cobrado protagonismo.
    </p><p class="article-text">
        No se hab&iacute;a ni estrenado la d&eacute;cada de los setenta cuando los peri&oacute;dicos espa&ntilde;oles ya empezaban hablar del ascenso en Espa&ntilde;a tanto del tr&aacute;fico como del uso de sustancias. La nueva tendencia, se conclu&iacute;a, se daba la mano con el incremento del turismo en el pa&iacute;s. En un art&iacute;culo del diario ABC se retrataban las consecuencias m&aacute;s crudas de la nueva realidad, en la que se produc&iacute;an las &ldquo;muertes m&aacute;s absurdas&rdquo;, as&iacute; como asesinatos o suicidios cuyos protagonistas eran j&oacute;venes extranjeros v&iacute;ctimas de los efectos alucin&oacute;genos. 
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                Un reportaje explica las curiosidades del film que narró la realidad de mediados de los años 50.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Los polic&iacute;as afectos de las plantillas de Mallorca, de Ibiza, y de los m&aacute;s afamados rincones de nuestro litoral se ven obligados a intervenir en el esclarecimiento de unos hechos que, adem&aacute;s de alarmar, indignan [...]&rdquo;, expresaba el art&iacute;culo. La estampa no es muy diferente a la que se vive hoy, temporada tras temporada, en las zonas de ocio nocturno como Magaluf, Sant Antoni o Platja d'en Bossa.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ángela Torres Riera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/caotica-generacion-perdida-creo-mito-libertario-ibiza-hippies_1_12387128.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 16 Jun 2025 03:17:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La caótica generación perdida que creó el mito libertario de Ibiza mucho antes que los ‘hippies’]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ibiza,Contracultura,juventud]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Nuevos mapas para el futuro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/nuevos-mapas-futuro_129_11882315.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/41e3fe7a-fd8d-4951-bc2f-7f6e0fdf5069_16-9-discover-aspect-ratio_default_1107500.jpg" width="582" height="327" alt="Nuevos mapas para el futuro"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ante la posibilidad del colapso ambiental y en lo incierto que se avecina en el planeta, el periodista y escritor Juan Carlos Kreimer explora formas novedosas de conectarnos con nuestro entorno y con nosotros mismos. ¿La razón? Sí, pero también la intuición, la emoción y otras formas de comunicación no verbal que hemos desactivado.</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Para qu&eacute; pasamos por la tierra?, se pregunta <strong>Juan Carlos Kreimer</strong> (Buenos Aires, 1944) mientras va delineando nuevos mapas para buscarle sentido a la vida. Y nos entrega un volumen de casi 300 p&aacute;ginas donde intenta dar respuesta a las causas por las que nos fue dada la oportunidad de habitar durante un tiempo el cuerpo que somos y nuestras circunstancias.
    </p><p class="article-text">
        Kreimer es un periodista contracultural, el creador de la revista <em>Uno mismo</em>, una publicaci&oacute;n que en 1982 vino a poner en primer plano temas como la ecolog&iacute;a de la subjetividad, en tiempos en que cierto dogmatismo sosten&iacute;a que ocuparse de la persona era de burgueses reformistas. Tambi&eacute;n, con su iniciativa de libros<em> Para principiantes</em>, puso al alcance de la mano en forma de novelas gr&aacute;ficas las biograf&iacute;as de Nietzche, Eva Per&oacute;n, Freud, Lacan, Simone de Beauvoir y la teor&iacute;a de la relatividad, entre otras. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Dice el antrop&oacute;logo <strong>Eugenio Carutti</strong> en las palabras preliminares a la lectura del volumen que viene ocurriendo un terremoto en la Tierra y en la conciencia de la humanidad, que obliga m&aacute;s que nunca antes a rever ideas e ideales instalados como patrones de pensamiento. Uno de los s&iacute;ntomas es la angustia del siglo XXI, al habernos quedado sin caminos hacia el futuro, los mapas que ten&iacute;amos ya no nos orientan m&aacute;s y tenemos que soltarlos para darles lugar a nuevas cartograf&iacute;as. &ldquo;El agotamiento actual de muchos caminos proviene de que muchos nos dimos cuenta de que, como buscadores, ya no sabemos qu&eacute; buscamos&rdquo; y sugiere abrirnos al misterio profundo, sin modelos en los que converger, sin esperar que se nos revele una verdad sino actuando como antenas m&uacute;ltiples.
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">En tiempos de pensamientos radicales, Kreimer se empez&oacute; a dar cuenta de que el mundo no iba a cambiar masivamente, de manera uniforme y en simult&aacute;neo. Primero, deb&iacute;a ocurrir un cambio en cada uno, dejar de vivir en autom&aacute;tico, siendo consciente de que hab&iacute;a que movilizar el potencial humano cuidando el planeta, la alimentaci&oacute;n, a los semejantes, porque formamos parte de algo mayor.</span>
    </p><p class="article-text">
        Kreimer traz&oacute; un camino riesgoso, sin referentes absolutos ni l&iacute;deres a quienes seguir, entrando vivencialmente en los escenarios sin tomar nada como definitivo, con el prop&oacute;sito de pasar de humano a especie, de ser individual a colectivo. Y lo cuenta como cronista de un viaje, como lo hizo en sus libros <em>Bici Zen y Punk, la muerte joven</em>. Tal vez la lectura desestabilice &ldquo;pero puede generar un &eacute;xtasis al hacer entrar al lector en una resonancia con alguna b&uacute;squeda de sentido, aprendiendo a dialogar con lo indecible&rdquo;, se&ntilde;ala Carutti. 
    </p><p class="article-text">
        Inevitable referirse al miedo que nos gobierna en el Antropoceno. As&iacute; lo compara refiri&eacute;ndose a los ni&ntilde;os que no trepan &aacute;rboles la poeta <strong>Ankoku Hikari</strong>: &ldquo;El mismo miedo que los cuida de caer, les impide ver el mundo desde lo alto&rdquo;. Medio acobardados, olvidamos que tambi&eacute;n somos las opciones que dejamos de lado. 
    </p><p class="article-text">
        Frente a un futuro apocal&iacute;ptico, nuestra mente se estrecha, se defiende. Se prefieren las promesas (incumplibles) de los gobiernos y se niega a pensar. Nos domina la ecoansiedad, ese temor persistente ante la posibilidad de una cat&aacute;strofe ambiental. Mientras tanto, los centros de poder responsabilizan a los medios de exagerar datos que son alarmantes. Dif&iacute;cil procesarlo, aunque ese sentimiento nos pone en alerta y nos hace despertar y actuar para frenar las estrategias que nos manipulan. La direcci&oacute;n que ha tomado el planeta hacia las ideas de derecha, anarco y neoliberales parecen confirmarlo. Pero no son esas las &uacute;nicas ideas que circulan.
    </p><p class="article-text">
        La ideolog&iacute;a de &ldquo;gozar el presente&rdquo; nos distrae, pero la ecoansiedad, en tanto compa&ntilde;era de viaje, nos confronta con mentiras que compramos o construimos.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Es leg&iacute;timo el supuesto confort evolutivo si el costo es haber creado condiciones adversas para una parte de la humanidad y de los otros seres vivos?
    </p><p class="article-text">
        Tal vez dejar de ver a la Tierra como un ente mec&aacute;nico y admitirlo como organismo, como cuerpo, como un conjunto de partes vivas que laten y respiran, como nosotros, puede ser un comienzo en el cambio de paradigma. Tambi&eacute;n utilizar la tecnolog&iacute;a para darle al conjunto de seres una mejor calidad de vida, asumir otras corporalidades, y prepararnos para vivir otras realidades previas y posteriores a cualquier desenlace.
    </p><p class="article-text">
        Podemos replantearnos nuestras posibilidades de supervivencia, aunque muchos permanezcan indiferentes o dormidos. Aceptar que en la negrura hay resplandores de algo bello, habitando la casa no como un lugar f&iacute;sico sino como una frecuencia para so&ntilde;ar otros sue&ntilde;os que nos van conectando con memorias ancestrales.
    </p><p class="article-text">
        Antes de nacer, de ser configurados como humanos, hay una pulsi&oacute;n de vida, que nos habla a trav&eacute;s de la soledad. No llegamos ni nos vamos solos, nos acompa&ntilde;a todo lo que recibimos, todo lo que dimos. Esa soledad nos da una sensaci&oacute;n de pertenencia, de uni&oacute;n con el cosmos, de inmensidad en m&iacute;, caminamos con esa percepci&oacute;n interna.
    </p><p class="article-text">
        Y aunque a veces la tapamos con runrunes, actividades, relaciones sociales, si contamos con fortaleza interior, escuchamos el silencio propio, el que deja escuchar aquello a lo que nos resistimos. Es un sonido que es eco de un lenguaje de comprensi&oacute;n &iacute;ntima. Lo atravesamos y nos atraviesa en una uni&oacute;n sagrada, una expansi&oacute;n que es igual hacia el adentro y hacia el afuera. Una trama se revela bajo lo desconocido. Como dir&iacute;a Marguerite Yourcenar: &ldquo;un bien infinito, que ense&ntilde;a, hasta cierto punto, a prescindir de las personas y al mismo tiempo a amarlas m&aacute;s&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>LH/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Haimovichi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/nuevos-mapas-futuro_129_11882315.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 07 Dec 2024 03:00:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Nuevos mapas para el futuro]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ecología,Contracultura,Planeta Tierra]]></media:keywords>
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