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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Abu Mohammad Al Jolani]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/abu-mohammad-al-jolani/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Abu Mohammad Al Jolani]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[En busca de las celdas ocultas de la cárcel de Sednaya, el “matadero humano” de Siria]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/the-guardian/busca-celdas-ocultas-sednaya-matadero-humano-siria_1_11887419.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5024b397-99de-454e-9b6c-4c8c63489bbb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="En busca de las celdas ocultas de la cárcel de Sednaya, el “matadero humano” de Siria"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tras la caída de Bashar al Asad, se han abierto las puertas de la cárcel de Sednaya, el complejo de tortura más conocido en la extensa red de centros de detención del régimen sirio</p><p class="subtitle">Quién es Abu Mohammad Al Jolani, el líder islamista de los insurgentes sirios que derrocaron a Al Asad</p></div><p class="article-text">
        Las celebraciones en Damasco se vieron interrumpidas por un rumor: en las afueras de la ciudad hab&iacute;an encontrado una puerta que daba a<strong> un extenso complejo subterr&aacute;neo de cinco pisos de profundidad donde los &uacute;ltimos prisioneros </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/mundo/regimen-asad-colapsa-14-anos-guerra-rebeldes-abren-transicion-politica_1_11885303.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>del r&eacute;gimen de Al Asad </strong></a><strong>jadeaban en busca de aire.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los coches salieron corriendo hacia la prisi&oacute;n de Sednaya. <strong>Conocida como &ldquo;el matadero humano&rdquo;, es el complejo de tortura m&aacute;s conocido en la extensa red de centros de detenci&oacute;n del r&eacute;gimen sirio. </strong>Seguimos a los coches, con el tr&aacute;fico deteni&eacute;ndose y los rumores circulando entre las ventanillas bajadas. Son 1.500 los presos atrapados bajo tierra que necesitan ser rescatados, dec&iacute;a el rumor, y es posible que tus seres queridos est&eacute;n entre ellos. 
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        La gente dej&oacute; los coches a un lado de la carretera y empez&oacute; a caminar. Una procesi&oacute;n iluminada por la linterna de miles de tel&eacute;fonos m&oacute;viles atraves&oacute; las puertas del complejo penitenciario. Las mismas puertas por las que se entraba pero no se sal&iacute;a, hasta que a primera hora del domingo los rebeldes tomaron el control de las instalaciones.
    </p><p class="article-text">
        En los terrenos del complejo penitenciario, hab&iacute;a familias junt&aacute;ndose alrededor de hogueras para mantener el calor sin perder de vista la puerta de la c&aacute;rcel, por si pod&iacute;an reconocer a las personas que sal&iacute;an. Una multitud avanz&oacute; hacia la prisi&oacute;n sin inmutarse por las r&aacute;fagas que los militantes rebeldes disparaban al aire para que no entraran.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En el interior de las laber&iacute;nticas instalaciones, la gente iba de celda en celda buscando pistas que pudieran ayudarles a encontrar familiares y amigos.</strong> Empez&oacute; una carrera por localizar el ala subterr&aacute;nea oculta, a la que llamaban el &ldquo;ala roja&rdquo;, con el temor de que las personas recluidas en ella estuvieran sin comida y sin aire, asfixi&aacute;ndose y muri&eacute;ndose de hambre. &ldquo;Faltan tres miembros de mi familia, nos dijeron que hay cuatro niveles subterr&aacute;neos y que hay gente dentro asfixi&aacute;ndose, pero no sabemos d&oacute;nde est&aacute;&rdquo;, dec&iacute;a Ahmad al-Shnein mientras buscaba en un pasillo de la prisi&oacute;n. &ldquo;Los que salieron de aqu&iacute; parec&iacute;an esqueletos, imaginate el estado de los que siguen bajo tierra&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La prisi&oacute;n parece haber sido construida para infundir en sus residentes la sensaci&oacute;n de no estar en ning&uacute;n lugar.</strong> En el centro hay una escalera de caracol interminable, cuando se ve desde la planta baja, rodeada por barrotes met&aacute;licos. Tras ellos, grandes puertas acorazadas id&eacute;nticas dan paso a las tres alas de la instalaci&oacute;n. Seg&uacute;n los combatientes rebeldes, cada ala se especializaba en una forma diferente de tortura. No hay ventanas al exterior.
    </p><p class="article-text">
        El domingo, la gente se arremolinaba alrededor de la escalera met&aacute;lica. Entraban y sal&iacute;an por las puertas pero siempre terminaban regresando al centro. Aparentemente, los combatientes rebeldes no estaban mejor informados. Uno de ellos hab&iacute;a encontrado un mapa y la multitud se api&ntilde;aba a su alrededor mientras estudiaba con detenimiento el documento de cincuenta cent&iacute;metros, un garabato pr&aacute;cticamente ilegible sobre el papel.
    </p><h2 class="article-text">Palizas y torturas </h2><p class="article-text">
        Las celdas donde hab&iacute;an hacinado a los presos estaban llenas de mantas y de ropas, desechadas ese mismo d&iacute;a por los prisioneros tras su repentina liberaci&oacute;n. Algunas ten&iacute;an agujeros irregulares en las paredes, donde se hab&iacute;a encerrado a m&aacute;s prisioneros. <strong>Los v&iacute;deos mostraban el domingo a combatientes liberando a prisioneras, a las que hab&iacute;a que animar a salir, incapaces de creer que realmente pod&iacute;an hacerlo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Con pocos metros de ancho, las estrechas celdas hab&iacute;an sido llenadas con m&aacute;s de una docena de personas sin espacio para tumbarse, seg&uacute;n organizaciones de derechos humanos. Los gritos de los presos torturados resonaban en los pasillos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>De acuerdo con las estimaciones de Amnist&iacute;a Internacional, en Sednaya hubo hasta 20.000 presos</strong>. En su mayor&iacute;a, encarcelados tras un simulacro de juicio secreto que terminaba en cuesti&oacute;n de minutos. Entre las brutales palizas y torturas que los supervivientes dijeron haber sufrido a diario por parte de los guardias, hab&iacute;a violaciones y descargas el&eacute;ctricas. Muchos prisioneros fueron torturados hasta la muerte.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Dentro de la c&aacute;rcel, los guardias impon&iacute;an una regla de silencio absoluto. Los detenidos no pod&iacute;an hablar pero s&iacute; escribir y las paredes de las celdas est&aacute;n cubiertas de mensajes garabateados a mano. &ldquo;Ya basta, ll&eacute;vame&rdquo;, dec&iacute;a uno de esos mensajes. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Roto y pisoteado, un trozo de papel encontrado en el suelo detallaba la muerte de un preso. El texto ten&iacute;a la firma de Mohammed Abdulfatah al-Jassem, un recluso de 63 a&ntilde;os que aparentemente quer&iacute;a documentar la muerte de su amigo (su nombre es ilegible). La nota describ&iacute;a c&oacute;mo se hab&iacute;a ca&iacute;do y golpeado en la cabeza durante una convulsi&oacute;n. Agregaba un n&uacute;mero de tel&eacute;fono para la persona que encontrara el papel. Cuando llamamos a ese tel&eacute;fono, no hubo respuesta.
    </p><p class="article-text">
        En el caos que se produjo durante la salida de los prisioneros, las personas en busca de familiares se llevaron los libros de registro, llenos de nombres y de otros datos. Fuera de la c&aacute;rcel, las personas se agrupaban en torno a esos libros en busca de nombres conocidos. 
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                Equipos continúan investigando las denuncias de compartimentos secretos en la prisión militar de Sednaya, el 9 de diciembre de 2024.                            </span>
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        Las organizaciones de derechos humanos alertaron sobre la necesidad de conservar los registros de forma ordenada para documentar el destino de las aproximadamente 136.000 personas detenidas por el r&eacute;gimen de Al Asad.
    </p><p class="article-text">
        En alg&uacute;n lugar de la prisi&oacute;n empezaron a escucharse gritos y la gente comenz&oacute; a correr. Alguien hab&iacute;a roto una puerta. Dec&iacute;a que hab&iacute;a escuchado una voz que ven&iacute;a de abajo. Los combatientes ped&iacute;an calma a gritos mientras cientos de personas se agolpaban para ver qui&eacute;n pod&iacute;a estar abajo. Se pusieron manos a la obra y en la fortaleza met&aacute;lica reson&oacute; el ruido de una pala contra el candado.
    </p><p class="article-text">
        El lunes, la organizaci&oacute;n siria de defensa civil emiti&oacute; un comunicado: a pesar de la intensa b&uacute;squeda en las instalaciones, no se han encontrado prisioneros atrapados bajo tierra. Advert&iacute;an a la poblaci&oacute;n para que no se hicieran ilusiones por los rumores y las informaciones falsas que circulaban.
    </p><p class="article-text">
        Para muchos, Sednaya era la &uacute;ltima esperanza de encontrar a seres queridos desaparecidos. Yamen al-Alaay, un joven de 18 a&ntilde;os del campo de Damasco que sal&iacute;a de Sednaya, dijo que hab&iacute;a estado yendo de prisi&oacute;n en prisi&oacute;n buscando a su t&iacute;o desaparecido en 2017. &ldquo;Hemos llegado hoy y hemos buscado y buscado, pero no hemos encontrado nada; los del 'ala roja' todav&iacute;a no han sido encontrados&rdquo;, a&ntilde;adi&oacute; al-Alaay, proveniente de la periferia rural de Damasco. Al d&iacute;a siguiente volver&iacute;a, dijo.
    </p><p class="article-text">
        A altas horas de la noche mucha gente se iba de Sednaya y miles de personas segu&iacute;an llegando desde Damasco. Uno de los que ven&iacute;an le pregunt&oacute; a uno de los que se iban: &ldquo;&iquest;Has encontrado a alguien? &iquest;Ha aparecido alguien nuevo?&rdquo;. El hombre que se iba respondi&oacute; en voz baja: &ldquo;No, pero espero que ma&ntilde;ana s&iacute;&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[William Christou]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 09 Dec 2024 16:59:11 +0000]]></pubDate>
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