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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Antonio José de Sucre]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Antonio José de Sucre]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Ayacucho, 200 años: despertar la Memoria Histórica por un Destino Común]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/ayacucho-200-anos-despertar-memoria-historica-destino-comun_129_11887554.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/acb77569-734a-4155-ad18-73e824acc7dc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ayacucho, 200 años: despertar la Memoria Histórica por un Destino Común"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La conmemoración del bicentenario de la Batalla de Ayacucho es una oportunidad histórica para retomar el sueño de una Patria Grande capaz de plantarse frente a las potencias extranjeras como un bloque fuerte, soberano y justo.</p></div><p class="article-text">
        Entristece que no figure en la tapa de los diarios uno de los hitos m&aacute;s importantes de nuestra historia: la Batalla de Ayacucho. Entristece que no aparezca ni en las redes sociales de nuestros compa&ntilde;eros del campo nacional-popular-latinoamericanista. La batalla cultural empieza por nuestra memoria hist&oacute;rica. 
    </p><p class="article-text">
        La conmemoraci&oacute;n del bicentenario de la Batalla de Ayacucho no es simplemente un momento para recordar el pasado, sino una oportunidad hist&oacute;rica para retomar el sue&ntilde;o que impuls&oacute; a nuestros pr&oacute;ceres: la construcci&oacute;n de una <strong>Patria Grande</strong>, un Estado Plurinacional Latinoamericano que nos una desde M&eacute;xico hasta la Ant&aacute;rtida, capaz de plantarse frente a las potencias extranjeras como un bloque fuerte, soberano y justo. Este anhelo, compartido por gigantes como San Mart&iacute;n, Bol&iacute;var y Artigas, fue frustrado por las mismas fuerzas imperialistas que nos dividieron, y por las &eacute;lites locales que, por mezquindad o complicidad, se prestaron al juego de la fragmentaci&oacute;n. Pero hoy, cuando el mundo enfrenta una crisis de hegemon&iacute;as y las grandes potencias compiten por el control de nuestros recursos, es m&aacute;s urgente que nunca retomar el camino de la unidad. Los gobernantes que no entienden esto, quienes subestiman la integraci&oacute;n latinoamericana, no son otra cosa que <strong>idiotas o agentes extranjeros, o quiz&aacute;s ambas cosas al mismo tiempo</strong>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Hace 200 a&ntilde;os, en las llanuras de Ayacucho, se consolid&oacute; la independencia del continente. Sin embargo, esa victoria fue incompleta, porque mientras las armas derrotaban al colonialismo espa&ntilde;ol, el Reino Unido y otras potencias comenzaban a intervenir para evitar la unidad de nuestras naciones. Las rivalidades internas, las fronteras artificiales y los conflictos entre caudillos fueron fomentados para asegurar que la regi&oacute;n quedara dividida en peque&ntilde;os estados d&eacute;biles, f&aacute;cilmente manipulables y dependientes de las metr&oacute;polis extranjeras. Los sue&ntilde;os de la Gran Colombia de Bol&iacute;var, del proyecto artiguista en el R&iacute;o de la Plata o de una Am&eacute;rica federada bajo los ideales de San Mart&iacute;n fueron traicionados por las oligarqu&iacute;as criollas, que priorizaron sus intereses mezquinos sobre el bienestar com&uacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Hoy, el precio de esa divisi&oacute;n es evidente: 20 estados fragmentados en Am&eacute;rica Latina, con econom&iacute;as subordinadas, fuerzas militares incapaces de defender nuestra soberan&iacute;a frente a la injerencia extranjera, y gobiernos que, muchas veces, se enfrentan entre s&iacute; en lugar de cooperar. Pero, &iquest;qu&eacute; ser&iacute;amos si estuvi&eacute;ramos unidos? La respuesta es tan impactante como inspiradora. Un Estado Plurinacional Latinoamericano tendr&iacute;a un territorio de m&aacute;s de 20 millones de kil&oacute;metros cuadrados, abarcando la mayor riqueza en biodiversidad del planeta y una de las mayores reservas de recursos naturales, incluyendo litio, petr&oacute;leo, agua dulce y tierras cultivables. Su Producto Bruto Interno combinado superar&iacute;a los 10 billones de d&oacute;lares, ubic&aacute;ndolo entre las econom&iacute;as m&aacute;s grandes del mundo, con una poblaci&oacute;n de m&aacute;s de 650 millones de personas, cuya diversidad cultural y ling&uuml;&iacute;stica ser&iacute;a una de sus principales fortalezas. Una fuerza militar unificada podr&iacute;a garantizar la defensa de nuestra soberan&iacute;a, mientras que un mercado interno integrado permitir&iacute;a la industrializaci&oacute;n de la regi&oacute;n y el desarrollo econ&oacute;mico con justicia social.
    </p><p class="article-text">
        La posibilidad de esta unidad no es solo un sue&ntilde;o rom&aacute;ntico del pasado; es un objetivo estrat&eacute;gico del presente que debe retomarse desde abajo, concientizando a nuestra gente de nuestro destino com&uacute;n, de nuestra memoria hist&oacute;rica, de lo que podemos ser. 
    </p><p class="article-text">
        En ese sentido, el Colectivo por la Integraci&oacute;n del que somos parte lanz&oacute; la iniciativa de un concurso regional para un Himno Latinoamericano <a href="https://himnolatinoamericano.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>https://himnolatinoamericano.org/</strong></a>. Esta propuesta de un himno para la Patria Grande, que celebra la hermandad de nuestros pueblos, es una invitaci&oacute;n a imaginar un futuro en el que dejemos atr&aacute;s las fronteras impuestas y abracemos un proyecto de integraci&oacute;n que respete las particularidades de cada pueblo, pero que nos una en un objetivo com&uacute;n: la emancipaci&oacute;n definitiva del continente. Recordemos la idea de Francisco sobre el poliedro y la misi&oacute;n que le dio a los movimientos populares en 2015 en Bolivia &iexcl;unir la Patria Grande!
    </p><p class="article-text">
        La unidad latinoamericana no es una opci&oacute;n, es una necesidad hist&oacute;rica. Cada vez que nos dividimos, ganan los de afuera. Cada vez que priorizamos las agendas locales por sobre las regionales, perpetuamos nuestra dependencia. Por eso, quienes se oponen a este proyecto no merecen otro calificativo que el de <strong>traidores</strong>: ya sea por ignorancia, incapacidad o intereses creados, trabajan en contra de los pueblos que deber&iacute;an representar. El bicentenario de Ayacucho es el momento perfecto para recuperar este horizonte. Como dijo Bol&iacute;var, &ldquo;la unidad de nuestros pueblos no es simplemente el sue&ntilde;o de los hombres, es el destino de Am&eacute;rica&rdquo;. Ha llegado la hora de construirlo.
    </p><p class="article-text">
        <em>JG/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Grabois]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/ayacucho-200-anos-despertar-memoria-historica-destino-comun_129_11887554.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 09 Dec 2024 17:41:55 +0000]]></pubDate>
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