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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Onanismo]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Onanismo]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El Narciso onanista]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/narciso-onanista_129_11902542.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/179cb11e-2dd8-4216-ad22-fa43801103af_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Narciso onanista"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿De qué está hecha una época? Tal vez los habitantes de esta época, inmersos en sus pantallas y espejos virtuales, no puedan responder completamente qué la compone, pero dejan pistas: fragmentos de un mundo en el que lo personal se eleva al pedestal de lo absoluto.</p></div><p class="article-text">
        Qu&eacute; dif&iacute;cil es ver y contar de qu&eacute; est&aacute; hecha una &eacute;poca. Sobre todo, si se la ve cursando la actualidad como un r&iacute;o, digamos el Rio de la Historia, a un ritmo cada vez m&aacute;s acelerado en busca, como siempre, de su ilusi&oacute;n de progreso autodestructivo.
    </p><p class="article-text">
        La Historia es un poquito cocain&oacute;mana. Desea sucesos grandilocuentes para poder contarlos, y por lo general no tiene en cuenta los costos de su despliegue. Su avance no conoce la suspensi&oacute;n. Falopera vieja, va para adelante porque la misi&oacute;n de los humanos que la empujan es correr como locos el furg&oacute;n de cola del tiempo y, si fuese posible, adelantarlo. Y el presente, para seguir con la comod&iacute;sima met&aacute;fora del r&iacute;o, es el mirador desde el que lo vemos pasar llevando sus resplandores y su mugre. 
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                </figure><p class="article-text">
        Est&aacute; claro -para m&iacute;- que ayer estuve leyendo <em>Los &uacute;ltimos d&iacute;as de Nostradamus </em>(Neutrinos, 2022), de <strong>C&eacute;sar Aira</strong>, donde se dice que en el pacto de Nostradamus con el Tiempo, basado en el intercambio de dones, se le exige a aquel que aprenda los &ldquo;idiomas&rdquo; de la Naturaleza y la Historia. Qui&eacute;n pudiera adelantar los resultados, milagrosos o catastr&oacute;ficos, del acontecer en curso. Digamos, saber <em>antes</em>. 
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto, el libro de Aira no es sobre esa astilla que extrapolo para conveniencia de esta columna de sensaciones. Es m&aacute;s bien una nueva entrega de su extensa cripto-autobiograf&iacute;a, y una prueba m&aacute;s de que lo suyo es el hechizo por v&iacute;a del pensamiento entendido como una rama de la imaginaci&oacute;n. Una imaginaci&oacute;n pura (la especulaci&oacute;n hecha poes&iacute;a), en la que la gracia consiste en darle a las abstracciones un efecto irresistible de entretenimiento espont&aacute;neo, como si a trav&eacute;s de una transparencia m&aacute;s pr&iacute;stina que el aire lo vi&eacute;ramos a Aira en su laboratorio mental, especulando en vivo para nosotros (a diferencia de Borges, que especulaba en diferido).
    </p><p class="article-text">
        Sin el talento de Nostradamus, no podemos saber de antemano a d&oacute;nde estamos yendo a parar. Pero si lo tuvi&eacute;ramos y el futuro fuese nuestra materia, los lectores del presente, seg&uacute;n la observaci&oacute;n de Aira, no tendr&iacute;an &ldquo;d&oacute;nde hincar el diente&rdquo;. Por lo que solo queda la aspiraci&oacute;n modesta de inventariar los espejismos de la &eacute;poca, algunos de ellos bastantes concretos, para intentar un acercamiento por deducci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Hay -quiz&aacute;s- en el fondo del presente un punto de confluencia de ciertas l&iacute;neas que han venido extendi&eacute;ndose desde or&iacute;genes cronol&oacute;gicos distintos. En la restauraci&oacute;n literaria de esas l&iacute;neas, podr&iacute;a decirse que cada una trajo su elemento. 
    </p><p class="article-text">
        Una de esas l&iacute;neas es la del discurso de autoayuda, cuyo primer huevo empoll&oacute; el pioneer <span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Samuel Smiles</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> con su bodrio&nbsp;de 1859, </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Self-Help, </em></span>eufemismo que oculta bajo su enga&ntilde;oso llamado a la salvaci&oacute;n, los t&eacute;rminos que le caben mejor: autoestima, y autoestimulaci&oacute;n, un tipo de voluntad euf&oacute;rica tambi&eacute;n conocida como manijazo. 
    </p><p class="article-text">
        Desde entonces, esa sanata no ha parado de crecer al punto de que durante todo el siglo XX y las hilachas que van quedando del XXI encarna el g&eacute;nero m&aacute;s vendido (29 de los 60 t&iacute;tulos de mayor salida hoy mismo, seg&uacute;n el ranking de las librer&iacute;as de cadena) y el que mayor tr&aacute;fico de basura produce en el mundo a trav&eacute;s de los libros, sea que los firmen <span class="highlight" style="--color:white;"><strong>George Gurdjieff</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Jorge Bucay</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> o </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Robert Kiyosaki</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">. </span>
    </p><p class="article-text">
        Otra l&iacute;nea, la tecnol&oacute;gica, fue avanzando a gran velocidad, realizando una mutaci&oacute;n de caracter&iacute;sticas h&iacute;bridas, al cabo de la cual nos encontramos con una pr&oacute;tesis, casi un injerto o un implante d&iacute;gito-cerebral: el tel&eacute;fono touch screen, que es ese aparato en el que ahora est&aacute;n leyendo esto como descerebrados.
    </p><p class="article-text">
        Como tercera l&iacute;nea merece referirse el stand up, insoportable teatro del yo y de las identificaciones del yo. Se dir&aacute; que no es un g&eacute;nero tan popular respecto de otros que lo son m&aacute;s; pero que lo sea menos no le quita nada de su vanguardismo solipsista: alguien sube a un escenario y cuenta lo suyo &ldquo;universal&rdquo; para despertar en los otros un estado pleno de identificaci&oacute;n, o de imitaci&oacute;n. Un tipo de intercambio en estado de calamidad mental, glosado por <strong>Diego Capusotto</strong> en el sketch en el que un standuper describe un hecho banal de la vida cotidiana (&ldquo;pon&eacute;s la SUBE en el lector&rdquo;, &ldquo;vas a un ba&ntilde;o p&uacute;blico&rdquo;, etc) y el p&uacute;blico aulla: &ldquo;&iexcl;Es tal cual!&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Ha de haber m&aacute;s l&iacute;neas, seguramente, pero estas tres deber&iacute;an contarse como aportes a ese punto de confluencia de la &eacute;poca en la que vemos crecer un neonarcisismo de caracter&iacute;sticas abisales. Neo o retro. Porque por m&aacute;s &ldquo;moderno&rdquo; que sea, en el sentido de novedoso, no deja de tributar a la idea centenaria de narcisismo primario. Digamos un narcicismo que se contenta sin la existencia de terceros. El narcisismo per se. 
    </p><p class="article-text">
        All&iacute; donde hubo un narcisismo de ofrenda, por llamarlo as&iacute;, el narcisismo de hacerse amar por alguien, sea la amada, la madre, el perro o alguien que pasa por la esquina, arrecia en su lugar un narcisismo de amor propio en un mundo propio que empieza a deslizarse hacia una especie de psicosis &ldquo;sana&rdquo; porque todav&iacute;a sigue siendo funcional.
    </p><p class="article-text">
        La mitolog&iacute;a, incluyendo la b&iacute;blica, nos debe una lectura de ensamble de algunos de sus personajes. Vaya para esa deuda esta pregunta: &iquest;Qu&eacute; onda Narciso con On&aacute;n? &iquest;Qu&eacute; puentes sem&aacute;nticos los unen? Al margen de sus procedencias dis&iacute;miles, y de las vueltas de tuerca que ajustan sus auras, el saber popular no ignora que, b&aacute;sicamente, On&aacute;n (que en la Biblia no es un pajero sino que no eyacula en la viuda de su hermano) es onanista, as&iacute; como Narciso es narcisista en cualquiera de sus versiones: desde la atribuida a Caravaggio hasta la de James Whale, cuando lo lleva a Frankestein a mirarse en el lago (y verse lindo). 
    </p><p class="article-text">
        Lo que deriva en otras dos preguntas, m&aacute;s t&eacute;cnicas, de alcance dram&aacute;tico: &iquest;On&aacute;n es narcisista? &iquest;Narciso es onanista? &iquest;Narciso es narcisista y onanista? &iquest;On&aacute;n es onanista y narcisista? Las respuestas son cuatro s&iacute;. Ambos h&eacute;roes de la eternidad comparten el aprecio desmedido por lo propio, y llevan sus banderas a la victoria de esta &eacute;poca. Una victoria del yo, esa confusi&oacute;n de s&iacute; que despierta el amor de tanta gente por lo que cree que es. 
    </p><p class="article-text">
        Un programa extremo de estas &eacute;poca podr&iacute;a ser el de un ciudadano consumidor que abandona su encierro enarbolando el discurso de autoayuda para poder ser &eacute;l mismo (un &ldquo;el mismo&rdquo; fabril, igual a muchos otros), y lo hace solo porque amarse a s&iacute; mismo es mucho m&aacute;s conveniente y menos molesto que amar a otro; va al teatro a ver un stand up de iron&iacute;as e incorreciones (o sea: &ldquo;contestatario&rdquo;; digamos: &ldquo;disruptivo&rdquo;) que festeja una y otra vez con la exclamaci&oacute;n: &ldquo;&iexcl;Tal cual!&rdquo;, y termina la jornada de autoafirmaci&oacute;n scrolleando a dos pulgares el mundo propio que meti&oacute; en su tel&eacute;fono, hasta que lo gane el sue&ntilde;o, en el que so&ntilde;ar&aacute; que es &uacute;nico. 
    </p><p class="article-text">
        Esta escena, m&aacute;s o menos imaginaria, que no parece pol&iacute;tica ni social sino m&aacute;s bien art&iacute;stica, en la que un hombre aparenta hacer de su vida una obra personal es, posiblemente, un grano de arena clonado de la playa en que vivimos.
    </p><p class="article-text">
        <em>JJB/MF&nbsp;&nbsp;</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan José Becerra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/narciso-onanista_129_11902542.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 15 Dec 2024 03:13:29 +0000]]></pubDate>
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