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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Brian Thompson]]></title>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Las caras del sistema]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/caras-sistema_129_11902550.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/aaf88ef1-8beb-4df3-8661-401ccf5e2dbe_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las caras del sistema"></p><p class="article-text">
        Tengo dos amigos a los que hace d&iacute;as les mando sistem&aacute;ticamente todos los chistes buenos sobre <strong>Luigi Mangione</strong>, el joven norteamericano acusado de asesinar al CEO de seguros de salud <strong>Brian Thompson</strong>. Digo sistem&aacute;ticamente porque de verdad soy prolija, es casi como un mailing de prensa: dos o tres veces por d&iacute;a hago una curadur&iacute;a de los mejores y los env&iacute;o, sin ning&uacute;n comentario. Lo hago solamente porque divierte, y no veo nada extraordinario en esa diversi&oacute;n, ni en la m&iacute;a ni en la de los miles que hacen memes y tweets graciosos sobre el tema. La fascinaci&oacute;n con los asesinos es antiqu&iacute;sima. <strong>Ted Bundy</strong>, <strong>Jeffrey Dahmer</strong> y <strong>Charles Manson</strong> son estrellas de la cultura pop. <strong>Nahir Galarza</strong> no lleg&oacute; ni a terminar su condena que ya tiene su propia serie; y todos ellos, encima, asesinaron a v&iacute;ctimas que nadie ten&iacute;a ninguna raz&oacute;n para odiar. En la fascinaci&oacute;n que genera Mangione se mezclan dos figuras: la del asesino, por un lado, y la del justiciero, por el otro. No hay justificaci&oacute;n para matar a nadie, es cierto, y la ampl&iacute;sima mayor&iacute;a de la gente que comparte memes de Mangione lo sabe. Pero Mangione se meti&oacute; con una de esas personas que &ldquo;lucran con la salud de la gente&rdquo;, que viajan en aviones privados a costa de que una madre soltera se endeude de por vida por un accidente laboral. Es perfectamente posible que Brian Thompson fuera una excelente persona, e incluso si fuera la peor de todas quienes no creemos en la pena de muerte pensamos que no se merec&iacute;a que nadie lo matara. Y as&iacute; y todo, Thompson s&iacute; era una de las caras de un sistema injusto, violento e hip&oacute;crita. No hay nada extraordinario ni de &eacute;poca, reitero, en el hecho de que podamos hablar de eso con liviandad. 
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        Hay algunos aspectos de la conversaci&oacute;n en torno de Mangione, por supuesto, que s&iacute; son de &eacute;poca. Lo primero, su presencia online: un asesino centennial tuvo Instagram, tuvo Twitter, tuvo Tinder, Goodreads incluso. Ese morbo irrefrenable que explotaban los canales de televisi&oacute;n hablando con sus amigos y vecinos y mostr&aacute;ndole a la audiencia el intento de entender c&oacute;mo una persona aparentemente normal llega a hacer algo tan por fuera de la norma hoy es una investigaci&oacute;n que todos tenemos a la mano. Internet est&aacute; llena de huellas de Mangione: todos podemos entrar a jugar al detective y buscar las huellas del desborde en sus posteos de vacaciones o su rese&ntilde;a de una pel&iacute;cula.
    </p><p class="article-text">
        Una segunda cuesti&oacute;n, un poco m&aacute;s amplia, es el hecho de que la figura del <em>descastado</em> est&aacute; claramente teniendo un momento. Eso que mostr&oacute; la primera <em>Joker</em>, el culto a un tipo que se sustrae del sistema y hace todo lo que no estar&iacute;amos dispuestos a hacer; la desconfianza de las instituciones existe desde que existen las instituciones, pero tiene &eacute;pocas, y pocas &eacute;pocas han sido m&aacute;s desconfiadas que esta. Las creencias pol&iacute;ticas de Mangione parecen haber sido tanto <em>woke </em>como<em> antiwoke</em>, por lo que podemos encontrar en Internet, pero la pulsi&oacute;n antisistema es lo &uacute;nico que parecen tener de coherente; y quiz&aacute;s ese clivaje, el que separa a los conservadores institucionalistas de los tirapiedras (uso los t&eacute;rminos como descriptivos, sin ninguna valoraci&oacute;n), sea hoy m&aacute;s importante que el que separa a la izquierda de la derecha. En alg&uacute;n sentido, los derechistas que entendieron eso y se pararon en contra de <em>la casta </em>(Milei y Trump, paradigm&aacute;ticamente) entendieron algo sobre la &eacute;poca que va mucho m&aacute;s all&aacute; de estar en contra del progresismo, o del contenido de sus ideas pol&iacute;ticas en general. Pienso, tambi&eacute;n, que cierto tipo de cr&iacute;tica reformista entr&oacute; en una crisis total, y por eso quiz&aacute;s yo puedo decir con mucha liviandad que Brian Thompson es una cara del sistema y no el sistema, y que la violencia contra personas individuales consigue poco; pero las herramientas de la democracia liberal han conseguido, a ojos de mucha gente (y en especial de mucha gente joven) tan poco que no probar con el crimen parece sencillamente terco. Es curioso: no vivimos tiempos particularmente violentos (los asesinatos pol&iacute;ticos, en occidente al menos, son una rareza total), pero la gente se horroriza ante el caos mucho menos que antes. El caos aparece como un descanso, un destello de autenticidad en un mundo cansado de la hipocres&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Y pienso una &uacute;ltima cosa, porque la hipocres&iacute;a y el agotamiento que ella produce est&aacute;n en la ra&iacute;z de todo esto. Los seguros son el caso paradigm&aacute;tico de la hipocres&iacute;a cansadora; me pas&oacute; arregl&aacute;ndome los dientes y arreglando el auto, y no es culpa de la Argentina, por una vez en la vida, es el tipo de cosas que pasa en todos lados. 
    </p><p class="article-text">
        Una paga algo todos los meses, y tiene una suerte de fe absurda en el contrato firmado. Absurda, digo, porque es evidente que el contrato es desigual hasta el rid&iacute;culo, y que negociar con un seguro siempre es negociar con un secuestrador. &ldquo;Te cubrimos hasta ac&aacute;, si no hacelo por afuera&rdquo;, te dicen, y la realidad es que no hay nada que hacer m&aacute;s que aceptar lo que te ofrecen y pagar un dinero que no ten&eacute;s, o no aceptarlo y pagar 10 veces ese dinero que no ten&eacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        Es como si los seguros fueran la met&aacute;fora del trauma millennial: me prometieron que si hac&iacute;a las cosas bien (si terminaba la carrera, si pagaba la cuota) las cosas me iban a salir bien, porque hab&iacute;a un sistema que funcionaba as&iacute;, asign&aacute;ndoles recursos a las personas que se ocupan, pero no pas&oacute;, y ahora no hay a qui&eacute;n hacerle reclamo. Es po&eacute;tico, en alg&uacute;n sentido, que de todos los CEO Mangione haya elegido a uno de seguros. Si el sistema funcionara, parece decir, alguien leer&iacute;a la denuncia que escrib&iacute; en el libro de quejas; pero no funciona, as&iacute; que &iquest;para qu&eacute; molestarse con las palabras?&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>TT/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/caras-sistema_129_11902550.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 15 Dec 2024 03:13:28 +0000]]></pubDate>
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