<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Audre Lorde]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/audre-lorde/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Audre Lorde]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiarioar.com/rss/category/tag/1052780/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Cáncer: el tabú que dejó de serlo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/cancer-tabu-dejo-serlo_1_11941608.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4baa0244-8b97-4c2d-94fd-8783c7a19f21_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cáncer: el tabú que dejó de serlo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La enfermedad y su impacto en la vida, la literatura y el cine se reflejan en obras como Los diarios del cáncer de Audre Lorde, quien transformó su experiencia en un testimonio feminista. Películas como Tierra de Sombras, Mi vida sin mí o Vivir exploran la lucha, la muerte y el sentido de trascendencia frente a este desafío de vida.</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Iba a morir tarde o temprano. Mis silencios no me hab&iacute;an protegido. Tampoco las proteger&aacute;n a ustedes&rdquo;: frases muy citadas fuera de contexto que pertenecen a&nbsp;<strong>Los diarios del c&aacute;ncer</strong>, de Audre Lorde. Figura crucial del feminismo de la Segunda Ola, &ldquo;negra-lesbiana-madre-poeta-guerrera&rdquo;, como le gustaba definirse. Defensora de los derechos civiles de los afronorteamericanos y exploradora de la identidad femenina negra, Lorde empez&oacute; a hacer anotaciones en 1978, cuando recibi&oacute; el diagn&oacute;stico de c&aacute;ncer de seno. Un muy fuerte testimonio esos&nbsp;<strong>Diarios</strong>&nbsp;donde se interroga, entre otros temas, sobre la relaci&oacute;n entre enfermedad y el estatus de las mujeres. Audre, rodeada del amor de su pareja de entonces y de sus amigas, eligi&oacute; la ablaci&oacute;n despu&eacute;s de estudiar todas las chances y consecuencias de distintos tratamientos, manteniendo siempre el derecho a la autodeterminaci&oacute;n como paciente. Y se neg&oacute; a disimular su pecho faltante recurriendo a una pr&oacute;tesis. La pele&oacute; sin descanso, sin parar sus actividades hasta fines de 1992. Antes de morir fue bautizada en una ceremonia africana con el nombre de Gamba Adisa -la guerrera que se hace escuchar-.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/85488aa1-9af3-416a-adee-65768ddaedad_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/85488aa1-9af3-416a-adee-65768ddaedad_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/85488aa1-9af3-416a-adee-65768ddaedad_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/85488aa1-9af3-416a-adee-65768ddaedad_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/85488aa1-9af3-416a-adee-65768ddaedad_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/85488aa1-9af3-416a-adee-65768ddaedad_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/85488aa1-9af3-416a-adee-65768ddaedad_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La directora Isabel Coixet trató delicadamente el tema del cáncer en una etapa avanzada en una película muy lograda: Mi vida sin mí (2003), con la maravillosa Sarah Polley."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La directora Isabel Coixet trató delicadamente el tema del cáncer en una etapa avanzada en una película muy lograda: Mi vida sin mí (2003), con la maravillosa Sarah Polley.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Por&nbsp;aquellas fechas de fines de los '70, otra escritora, pensadora, cineasta que hab&iacute;a encarado un c&aacute;ncer de mama en 1975, dio a conocer en 1978 el ensayo&nbsp;<strong>La enfermedad y sus met&aacute;foras</strong>, donde se refer&iacute;a francamente a los fantasmas atados a esa dolencia y criticaba el lenguaje b&eacute;lico empleado al respecto. No es un castigo por una falta moral, dice Sontag eximiendo de responsabilidad a quienes contraen c&aacute;ncer. Hay que mirarlo de frente, sin met&aacute;foras. Seg&uacute;n la prestigiosa intelectual, la enfermedad es la zona de sombra de la vida, nacemos con esa doble nacionalidad.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Las mujeres, m&aacute;s afectadas en la ficci&oacute;n</strong></h2><p class="article-text">
        Un repaso r&aacute;pido y un tanto azaroso permite comprobar que el c&aacute;ncer -aunque presente ya en tiempos pret&eacute;ritos de Hip&oacute;crates- se demora en aparecer en la literatura, el teatro, el cine. Y cuando lo hace, se lo ofrece sin el halo rom&aacute;ntico que suele rodear a la tuberculosis. Para muestra, dos ficciones del siglo XIX, luego llevadas a la &oacute;pera con gran suceso:&nbsp;<strong>Escenas de la</strong>&nbsp;<strong>vida bohemia</strong>, de Henri Muger, versionada l&iacute;ricamente en&nbsp;<strong>La boh&egrave;me</strong>, de Puccini, 1896; y&nbsp;<strong>La</strong>&nbsp;<strong>dama de las camelias&nbsp;</strong>(1852), de Alejandro Dumas convertida en archipopular &oacute;pera por Verdi y su libretista Piave. Dos chicas tuberculosas de buen coraz&oacute;n pero de vida galante, Mim&iacute; y Violetta, que se mueren cantado. Tambi&eacute;n llevada al teatro y al cine -la mejor, la suprema Garbo-,&nbsp;<strong>La dama...</strong>&nbsp;encontr&oacute; una variaci&oacute;n sensiblera aggiornada en 1970, en&nbsp;<strong>Love Story,&nbsp;</strong>que&nbsp;propon&iacute;a una leucemia fulminante de la protagonista pobre mas decente -exaltada por Ali McGraw- que se casa con chico rico que desobedece a su padre millonario, etc&eacute;tera. Con m&aacute;s de 50 a&ntilde;os, este film basado en el best-seller de Boris Segal sigue empapando pa&ntilde;uelos desde plataformas, y hay quienes se atreven a repetir&nbsp;su lema: &ldquo;Amar es nunca tener que pedir perd&oacute;n...&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e0084454-d13b-4fb4-a486-e3770b586ebb_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e0084454-d13b-4fb4-a486-e3770b586ebb_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e0084454-d13b-4fb4-a486-e3770b586ebb_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e0084454-d13b-4fb4-a486-e3770b586ebb_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e0084454-d13b-4fb4-a486-e3770b586ebb_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e0084454-d13b-4fb4-a486-e3770b586ebb_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e0084454-d13b-4fb4-a486-e3770b586ebb_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La directora Agnès Varda narró en tiempo real la ansiosa espera del resultado de los análisis de una cantante girando por París en la pieza maestra Cléo de 5 a 7."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La directora Agnès Varda narró en tiempo real la ansiosa espera del resultado de los análisis de una cantante girando por París en la pieza maestra Cléo de 5 a 7.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        En el cine y en la tev&eacute;, el c&aacute;ncer atrap&oacute; a una mayor&iacute;a de mujeres desde&nbsp;<strong>Amarga Victoria&nbsp;</strong>(1939) con Bette Davis ocultando entre sonrisas su tumor cerebral. M&aacute;s tarde, el c&aacute;ncer de mama con consecuencias fatales arras&oacute; boleter&iacute;as v&iacute;a exitazos lacrim&oacute;genos como&nbsp;<strong>La fuerza del cari&ntilde;o&nbsp;</strong>(1983) o&nbsp;<strong>Qu&eacute;date a mi lado</strong>&nbsp;(1998).
    </p><p class="article-text">
        Una pionera sin demagogia y con genialidad, Agn&egrave;s Varda narr&oacute; en tiempo real la ansiosa espera del resultado de los an&aacute;lisis de una cantante girando por Par&iacute;s en la pieza maestra&nbsp;<strong>Cl&eacute;o</strong>&nbsp;<strong>de 5 a 7</strong>. Otra directora, Isabel Coixet, trat&oacute; delicadamente el tema del c&aacute;ncer en una etapa avanzada en dos films muy logrados:&nbsp;<strong>Mi vida sin m&iacute;</strong>&nbsp;(2003) con la maravillosa Sarah Polley, joven trabajadora con dos hijos que ante el diagn&oacute;stico que le anuncia tres meses de vida, elige emplear ese tiempo en cumplir varios deseos, en vez de hacer un tratamiento inconducente; y en&nbsp;<strong>Elegy</strong>, 2008, sobre novela de Philip Roth, otra notable int&eacute;rprete, Pen&eacute;lope Cruz, encarna a la novia de un maduro profesor que la acompa&ntilde;ar&aacute; en los tramos finales de su c&aacute;ncer de mama. Y ya que estamos entre actrices estupendas, bien vale nombrar a la Debra Winger de&nbsp;<strong>Tierra de</strong>&nbsp;<strong>sombras</strong>&nbsp;(1993), enamorada de otro acad&eacute;mico (Anthony Hopkins), ella tomada por la misma enfermedad. Un film altamente conmovedor&nbsp;basado en el hermoso libro autobiogr&aacute;fico de CS Lewis&nbsp;<strong>Una pena observada</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Entre la minor&iacute;a masculina de personajes arrasados por el c&aacute;ncer en otras zonas del cuerpo en el cine del siglo XX, c&oacute;mo no mencionar al protagonista de&nbsp;<strong>Vivir</strong>&nbsp;(1952) de Kurosawa, un funcionario mediocre que se abandona frente a al pron&oacute;stico de escasos meses de vida, pero reacciona cuando se compromete con una misi&oacute;n que sabe que va a mejorar la vida de muchos ni&ntilde;os. Y un a&ntilde;o antes, Robert Bresson presentaba la m&iacute;stica<strong>&nbsp;Diario de un cura de campa&ntilde;a&nbsp;</strong>donde un joven sacerdote muy enfermo lucha contra sus dudas sobre la fe para finalmente aceptar la voluntad de Dios y confiar en que &ldquo;todo es gracia&rdquo;. Y dos m&aacute;s por el mismo precio: el personaje masculino de&nbsp;<strong>Las</strong>&nbsp;<strong>invasiones b&aacute;rbaras</strong>&nbsp;(2003), de Denis Arcand, que opta por la eutanasia cuando ya no quedan esperanzas, y el inolvidable viejo, chinchudo por fuera pero tierno y justiciero por dentro, de&nbsp;<strong>Gran Torino&nbsp;</strong>(2008), de Clint Eastwood.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/81aa1d96-fde9-456f-a38e-34ec3519fc67_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/81aa1d96-fde9-456f-a38e-34ec3519fc67_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/81aa1d96-fde9-456f-a38e-34ec3519fc67_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/81aa1d96-fde9-456f-a38e-34ec3519fc67_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/81aa1d96-fde9-456f-a38e-34ec3519fc67_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/81aa1d96-fde9-456f-a38e-34ec3519fc67_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/81aa1d96-fde9-456f-a38e-34ec3519fc67_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Tierra de Sombras (Shadowlands), una película de 1993 dirigida por Richard Attenborough, narra la vida real del escritor británico C.S. Lewis y su relación con Joy Gresham, interpretada por Debra Winger. Anthony Hopkins da vida a C.S. Lewis."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Tierra de Sombras (Shadowlands), una película de 1993 dirigida por Richard Attenborough, narra la vida real del escritor británico C.S. Lewis y su relación con Joy Gresham, interpretada por Debra Winger. Anthony Hopkins da vida a C.S. Lewis.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        P&aacute;rrafo aparte para hacerle un homenaje a la exquisita Thelma Biral que en 2007 dio vida verdadera (esc&eacute;nica) a un ni&ntilde;o enfermo de c&aacute;ncer con los d&iacute;as contados en la obra teatral&nbsp;<strong>Oscar y la dama</strong>&nbsp;<strong>rosa</strong>, cuyo autor, Carl Emmanuel Schmitt, hab&iacute;a pedido que ese papel lo hiciera una actriz.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Una trinidad para hacer la cr&oacute;nica de esta Monta&ntilde;a</strong></h2><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de un coro familiar afectuoso y solidario, se necesitaban tres cari&aacute;tides para sublimar a trav&eacute;s de palabras e im&aacute;genes esa pl&eacute;tora de emociones que trae consigo un diagn&oacute;stico de c&aacute;ncer de mama a los 35, las vicisitudes de una cirug&iacute;a, la quimio y sus consecuencias... Tenemos en primera instancia a una protagonista indiscutida, Florencia Curi, la que puso &ndash;a su pesar&ndash; el cuerpo, la que sinti&oacute; el miedo en carne propia, la que tom&oacute; la pluma que la elevar&iacute;a por encima de una monta&ntilde;a de emociones. Una chica de Chajar&iacute;, Entre R&iacute;os, licenciada en realizaci&oacute;n de cine, fot&oacute;grafa profesional, ganadora de concursos, llena de proyectos, autora del corto&nbsp;<strong>Mujer de tierra</strong>&nbsp;y de los guiones de los largos&nbsp;<strong>So&ntilde;ando a Madame</strong>&nbsp;<strong>Editha</strong>&nbsp;y<strong>&nbsp;Paloma y Dora</strong>. Ella, que se abraza ahora con sonrisa de pura felicidad al libro<strong>&nbsp;Monta&ntilde;a. Cr&oacute;nica de un c&aacute;ncer,</strong>&nbsp;responde m&aacute;s abajo a las preguntas de&nbsp;<strong>Damiselas en apuros</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Florencia tuvo dos coprotagonistas imprescindibles en esta gesta, amigas de fierro con las que comparte ideario y visi&oacute;n del mundo, compa&ntilde;eras de estudios, dispuestas a poner los dos hombros en lo que hiciera falta. Y lo que hac&iacute;a falta, m&aacute;s all&aacute; de la cercan&iacute;a, los mimos, el incentivo, era precisamente concebir, dise&ntilde;ar, escribir, dibujar, editar un libro sobre esta contingencia del destino.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Marianela M&uuml;ller, creadora de las im&aacute;genes del libro, es gestora cultural, ilustradora mediante acuarelas y otros recursos, especializada en literatura infantil y juvenil, becada por el Fondo Nacional de las Artes por su proyecto de juegos Criaturas M&aacute;gicas, Personajes e Historias para Armar.&nbsp;Y Maite Diorio era justo la figura que faltaba para completar este plan: editora, licenciada en cine, productora, asistente de direcci&oacute;n en films de animaci&oacute;n, de ficci&oacute;n, documentales.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8f558fee-26b4-4c2c-b522-3ed42cedf0bd_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8f558fee-26b4-4c2c-b522-3ed42cedf0bd_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8f558fee-26b4-4c2c-b522-3ed42cedf0bd_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8f558fee-26b4-4c2c-b522-3ed42cedf0bd_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8f558fee-26b4-4c2c-b522-3ed42cedf0bd_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8f558fee-26b4-4c2c-b522-3ed42cedf0bd_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/8f558fee-26b4-4c2c-b522-3ed42cedf0bd_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Acuarela sobre papel de algodón de Marianela Müller"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Acuarela sobre papel de algodón de Marianela Müller                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Entonces, con Flor encabezando naturalmente el elenco, el terceto hizo este camino de aprendizaje, de maduraci&oacute;n, de rescate. Un recorrido sobre el que Florencia Curi aporta su sincero testimonio a continuaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Antes de recibir el diagn&oacute;stico &iquest;pensabas que el c&aacute;ncer era algo que solo le pod&iacute;a pasar&nbsp;a otras mujeres? Y luego, cuando supiste que lo ten&iacute;as, &iquest;sentiste que era una injusticia del destino, que no hab&iacute;as hecho nada para merecerlo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Antes del diagn&oacute;stico, nunca hab&iacute;a imaginado que algo as&iacute; pod&iacute;a sucederme. Siempre lo ve&iacute;a como una posibilidad lejos de m&iacute;, algo que les ocurr&iacute;a a otras personas. Pero cuando lleg&oacute;, lo primero que me pregunt&eacute; fue:&nbsp;&iquest;Por qu&eacute; a m&iacute;<em>&nbsp;</em>no?&nbsp;Finalmente &iquest;por qu&eacute; yo iba a ser la excepci&oacute;n?
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;Qu&eacute; respuesta encontraste?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Esa pregunta abri&oacute; un sinf&iacute;n de reflexiones. Me cuestion&eacute; mucho sobre mi vida: si estaba conforme con las decisiones que hab&iacute;a tomado, si realmente hab&iacute;a elegido lo que deseaba profundamente. Y s&iacute;, al principio lo sent&iacute; como una injusticia. En esas situaciones extremas, donde la vida y la muerte est&aacute;n en juego, solemos ser muy crueles con nosotros mismos. Nos preguntamos si lo merecemos o no, como si hubiera una l&oacute;gica detr&aacute;s de una enfermedad. Pero &iquest;qu&eacute; significa realmente &ldquo;merecerlo&rdquo;? &iquest;Qu&eacute; tan responsables somos de algo como el c&aacute;ncer?
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Susan Sontag te habr&iacute;a desculpabilizado.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Durante el tratamiento, lo que m&aacute;s me dol&iacute;a era no poder tener una vida cotidiana como los dem&aacute;s. Envidiaba las cosas simples: salir sin preocupaciones, sentirme sana. Todo eso que a menudo damos por sentado, se convirti&oacute; en mi mayor ambici&oacute;n. Estar sana era lo &uacute;nico que deseaba. Y ah&iacute; entend&iacute; que, m&aacute;s all&aacute; de culpas o justificaciones, lo importante era aprender a transitar ese camino en pos de la curaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;La decisi&oacute;n, el gesto de empezar a escribir &iquest;ya comenz&oacute; a transformar tu &aacute;nimo,&nbsp;tu enfoque? &iquest;Se te despertaron otras motivaciones?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Definitivamente, escribir marc&oacute; un antes y un despu&eacute;s. Fue una acci&oacute;n poderosa, como una forma de recuperar el control en medio del caos. Me permiti&oacute; transformar el dolor en algo tangible, darle un sentido a lo que estaba viviendo. Escribir no solo me ayud&oacute; a procesar lo que sent&iacute;a, sino que tambi&eacute;n me conect&oacute; con otras personas y sus historias, experiencia que me hizo sentir mejor, como si estuviera canalizando todo de una manera constructiva.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Hab&iacute;a otro proyecto en tu vida, adem&aacute;s de recuperar la salud...</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Escribir me puso una meta. Me ayud&oacute; a focalizarme en un&nbsp;<em>despu&eacute;s</em>, a imaginar un futuro m&aacute;s all&aacute; del presente que estaba atravesando. Fue una gu&iacute;a para mirar hacia adelante, un recordatorio de que hab&iacute;a algo por lo que val&iacute;a la pena seguir luchando. No era solo ponerle palabras al dolor, sino tambi&eacute;n abrir una puerta a la creatividad, a la posibilidad de que algo bello surgiera incluso en los momentos m&aacute;s dif&iacute;ciles.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;Cu&aacute;ndo entr&oacute; a tallar el tan saludable sentido del humor y cu&aacute;nto te ayud&oacute; en la&nbsp;comedia de la vida, que a veces es divertida y a veces viene con drama?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;El sentido del humor siempre ha sido parte de mi personalidad. Tengo un humor &aacute;cido desde que era ni&ntilde;a, es un rasgo que forma parte de mi car&aacute;cter. Los que me conocen bien saben que vengo con ese plus, y me aceptan tal cual soy. Soy capaz de hacer chistes de casi cualquier cosa.&nbsp;Con la enfermedad, el tono de mi acidez se intensific&oacute;, tal vez como una manera de fortalecerme frente a la situaci&oacute;n. Al principio no lo ve&iacute;a tan claro, pero con el tiempo me di cuenta de que mi humor ya no era tan gracioso para todo el mundo. Sin embargo, para m&iacute; era una forma de desdramatizar, de salir un poco del drama, de que dejaran de mirarme con l&aacute;stima. Lo usaba para sacar a la gente de su eje, para romper el hielo. Claro, hay momentos dram&aacute;ticos donde el chiste no tiene cabida, y ah&iacute; tambi&eacute;n aprend&iacute; a respetar el silencio. No es algo planeado ni programado, no es que diga &ldquo;ahora voy a meter un chiste&rdquo;. Simplemente me sale de manera natural, un enfoque para quitar solemnidad, para re&iacute;rme de m&iacute; misma y as&iacute; sobrellevar las contingencias de la vida. Esa mirada humor&iacute;stica siempre me ayud&oacute; a hacer que las cosas resultaran m&aacute;s livianas, a aligerar un poco el peso de la situaci&oacute;n.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
<script src="https://www.youtube.com/iframe_api"></script>
<script type="module">
    window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
        multimedia.initializeItem('yt-Gx1K7ynF1JM-1496', 'youtube', 'Gx1K7ynF1JM', document.getElementById('yt-Gx1K7ynF1JM-1496'));
    }]);
</script>

<iframe id=yt-Gx1K7ynF1JM-1496 src="https://www.youtube.com/embed/Gx1K7ynF1JM?enablejsapi=1" frameborder="0"></iframe>
            </figure><p class="article-text">
        <strong>&ndash;El haber desarrollado guiones de cine, tener proyectos en este arte &iquest;te sum&oacute;</strong>&nbsp;<strong>a la hora de ponerte a escribir tu non fiction? Que adem&aacute;s se completar&iacute;a con</strong>&nbsp;<strong>la gr&aacute;fica de Marianela M&uuml;ller. &iquest;Dir&iacute;as que fueron tal para cual en el trayecto?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Haber trabajado en guiones y proyectos cinematogr&aacute;ficos fue una ventaja clave para escribir&nbsp;<strong>Monta&ntilde;a.</strong>&nbsp;<strong>Cr&oacute;nica de un c&aacute;ncer</strong>. Desde el principio, el libro fue concebido como una novela ilustrada, una combinaci&oacute;n de texto e imagen, un procedimiento que para quienes venimos del &aacute;mbito audiovisual resulta m&aacute;s natural de desarrollar. Esto facilit&oacute; pensar los cap&iacute;tulos como unidades narrativas que integran palabras e ilustraciones con su propia l&oacute;gica y simbolismo.&nbsp;Y en este camino, Marianela M&uuml;ller y yo logramos una conexi&oacute;n creativa esencial. Su gr&aacute;fica complementa el texto, a&ntilde;adiendo un lenguaje visual cargado de significado. Pero adem&aacute;s de Marianela, el aporte de nuestra editora, Maite Diorio, fue crucial. Las tres formamos un equipo colaborativo donde cada decisi&oacute;n se tom&oacute; en conjunto, en un di&aacute;logo constante que correspond&iacute;a la delicadeza del tema. El libro no busca ofrecer recetas ni respuestas, sino ser un compa&ntilde;ero que invite a reflexionar y permita a la lectora, al lector sentirse acompa&ntilde;ados en su propia experiencia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;De qu&eacute; van los guiones de&nbsp;So&ntilde;ando a Madame Editah, y&nbsp;Paloma y Dora?&nbsp;&iquest;Est&aacute;s en plan de realizar pronto alguno de estos proyectos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Mis proyectos de largometraje, como&nbsp;<strong>So&ntilde;ando a</strong>&nbsp;<strong>Madame Editah</strong>&nbsp;y&nbsp;<strong>Paloma y Dora</strong>, son guiones cuya escritura parte desde una perspectiva de g&eacute;nero, algo que siempre est&aacute; presente en mis trabajos. Me interesa construir historias que no solo sean narrativas interesantes, sino que tambi&eacute;n aporten a visibilizar experiencias y problem&aacute;ticas vinculadas con la identidad, las emociones y las relaciones humanas.&nbsp;<strong>So&ntilde;ando a Madame Editah</strong>&nbsp;aborda la historia de Roberto, un hombre de pueblo que sue&ntilde;a con ser drag queen. La trama utiliza el humor como herramienta para explorar su transformaci&oacute;n personal y mostrar c&oacute;mo su decisi&oacute;n impacta en su entorno. Es un guion que escribimos en conjunto con Maite Diorio, que combina sensibilidad, comedia y cr&iacute;tica social, mostrando personajes con matices y vulnerabilidades, especialmente en un contexto de peque&ntilde;a comunidad donde las expectativas sociales son fuertes.&nbsp;Por otro lado,&nbsp;<strong>Paloma y Dora</strong>&nbsp;&nbsp;es una road movie que escribimos junto a Santiago Diorio del Prado y se centra en la relaci&oacute;n entre una mujer trans de 75 a&ntilde;os y una adolescente, explorando la complejidad de los v&iacute;nculos desde una mirada &iacute;ntima. Aunque es una historia diferente, comparte con otros de mis proyectos la intenci&oacute;n de destacar personajes femeninos diversos, potentes abordando temas que inviten a la reflexi&oacute;n.&nbsp;Ambos guiones a&uacute;n est&aacute;n en etapa de desarrollo y esperan su momento para ser llevados a la pantalla, pero representan el tipo de historias que quiero contar: humanas, inclusivas, atravesadas por una perspectiva que no solo se refleja en el contenido, sino tambi&eacute;n la forma en que son pensadas y construidas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;Qu&eacute; importancia tuvo la presencia, el sost&eacute;n de tus amigas en todo el proceso de recuperar&nbsp;la salud?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Tener cerca a mis amigas fue fundamental durante todo el transcurrir del tratamiento. Ellas estuvieron ah&iacute;, sosteni&eacute;ndome, acompa&ntilde;&aacute;ndome en los momentos m&aacute;s dif&iacute;ciles. Ese v&iacute;nculo fue clave, porque me record&oacute; permanentemente que no estaba sola, incluso en los d&iacute;as m&aacute;s oscuros. Siempre sent&iacute; que pod&iacute;a apoyarme en ellas, que pod&iacute;a contar con su fuerza y su empat&iacute;a, lo que me ayud&oacute; a enfrentar el miedo y la incertidumbre.&nbsp;Creo que el entorno cercano tiene un impacto enorme cuando atravesamos esta clase de experiencias. Para m&iacute;, el apoyo de mis amigas y mi familia fue un refugio emocional y una parte esencial de mi recuperaci&oacute;n. Y, a diferencia de esa idea rom&aacute;ntica que construyen algunas pel&iacute;culas donde un h&eacute;roe llega para salvarte, mis verdaderos h&eacute;roes y hero&iacute;nas fueron ellos: mi familia y mis amigos. En ellos descubr&iacute; una capacidad inmensa de hacer cualquier cosa por m&iacute;, de sostenerme sin reservas. Su amor y su cuidado marcaron la diferencia y me hicieron sentir que, a pesar de los malos momentos, no estaba sola en este brete.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Este art&iacute;culo </strong></em><a href="http://www.damiselasenapuros.com.ar/2024/12/cancer-el-tabu-que-dejo-de-serlo.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em><strong>se public&oacute; originalmente</strong></em></a><em><strong> en el sitio </strong></em><a href="http://www.damiselasenapuros.com.ar/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em><strong>Damiselas en apuros</strong></em></a><em><strong>.</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        <em>MS/JJD</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Moira Soto]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/cancer-tabu-dejo-serlo_1_11941608.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 04 Jan 2025 03:02:02 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/4baa0244-8b97-4c2d-94fd-8783c7a19f21_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1521781" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/4baa0244-8b97-4c2d-94fd-8783c7a19f21_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1521781" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Cáncer: el tabú que dejó de serlo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/4baa0244-8b97-4c2d-94fd-8783c7a19f21_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Cáncer,Lucha contra el cáncer,Audre Lorde,Cine,Literatura]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
