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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Gianni Vattimo]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/gianni-vattimo/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Gianni Vattimo]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[¿Qué es la inteligencia?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/inteligencia_129_11952436.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/86c2b343-5f1b-400f-83c6-6e8bd4797e22_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Qué es la inteligencia?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La crítica ha sido sustituida por la ironía, generando la idea errónea de que juzgar es simplemente destruir en lugar de analizar con profundidad. Hoy, la convicción se asocia con rigidez e intransigencia, emulando al fanatismo, donde no hay espacio para la duda.</p></div><p class="article-text">
        Con la muerte de <strong>Beatriz Sarlo</strong>, se hizo viral una definici&oacute;n suya de lo que significa ser una persona inteligente: &ldquo;Alguien que contemple siempre la capacidad de contradecir sus propias convicciones, es decir, que ponga en cuesti&oacute;n la seguridad con que afirma, o ponga en cuesti&oacute;n la seguridad con que niega. La inteligencia ser&iacute;a, para m&iacute;, la capacidad de pensar, en contra de lo que uno est&aacute; pensando&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Alcanza con leer esta definici&oacute;n para caer en la cuenta de que ya no vivimos en un mundo en el que haya suficientes personas inteligentes. Existen los creadores de consignas, los que r&aacute;pido se expiden, los que no saben y afirman, los que rechazan de antemano, en fin, todo tipo de existencias d&eacute;biles. &iexcl;Cu&aacute;ntas veces nos encontramos conversando con un amigo y decimos: &ldquo;Che, pero vos sos un tipo inteligente, &iquest;c&oacute;mo vas a decir eso?&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        La idea de inteligencia, de acuerdo con la frase de Sarlo, no remite m&aacute;s que a la noci&oacute;n de actitud cr&iacute;tica. Parad&oacute;jicamente, en tiempos en que se habla todo el tiempo de lo valioso del pensamiento cr&iacute;tico, es que m&aacute;s lo vemos desfallecer. Quiz&aacute; no sea una paradoja, sino un s&iacute;ntoma en el sentido psicoanal&iacute;tico del t&eacute;rmino.
    </p><p class="article-text">
        En cierta medida, esto ocurre porque a la cr&iacute;tica la reemplaz&oacute; la iron&iacute;a. Esta &uacute;ltima hizo que se est&eacute; mucho m&aacute;s dispuesto a creer que criticar es objetar destructivamente, antes que el an&aacute;lisis fino de la posici&oacute;n desde la que se critica; es decir, una verdadera cr&iacute;tica es la que explora la sensibilidad del cr&iacute;tico y, por lo tanto, incluye un proleg&oacute;meno auto-cr&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Esto se debe a que se modific&oacute; sustancialmente la noci&oacute;n de lo que implica tener una posici&oacute;n tomada. Nuestro modelo de la convicci&oacute;n es radicalizado e incuestionable; es decir, tiene como referente al fan&aacute;tico. Una persona convencida, pareciera, es la que no duda. Por cierto, este es un retroceso enorme, para los debates p&uacute;blicos y para las formas de vida. 
    </p><p class="article-text">
        Pienso que esto se debe a otra modificaci&oacute;n tambi&eacute;n significativa, m&aacute;s cultural, en el modo en que nos relacionamos con nuestras creencias y con los estilos de ser sujetos en nuestras sociedades. Lo ilustrar&eacute; con una reflexi&oacute;n del campo religioso.
    </p><p class="article-text">
        En el mundo actual todav&iacute;a se cree en Dios, se cree mucho en Dios, en muchos dioses, pero ya no en un Dios Padre. La cuesti&oacute;n del ate&iacute;smo no tiene tanto que ver con una cuesti&oacute;n de (no) creencia; se puede creer en el dinero, en la ciencia, en los planetas, para cualquier cosa puede haber una religi&oacute;n. Lo que no queda claro es qu&eacute; significa una religi&oacute;n del Dios Padre, sin la cual &ndash;por ejemplo&ndash; no existir&iacute;a la paranoia y mucho menos las neurosis. 
    </p><p class="article-text">
        Pero esta no es una reflexi&oacute;n psicopatol&oacute;gica. Si digo esto &uacute;ltimo es solo para apoyarme en la verificaci&oacute;n indirecta de que por algo estas posiciones subjetivas son menos frecuentes. En los 70&rsquo; ya Deleuze y Guattari dec&iacute;an que hab&iacute;a ganado la esquizofrenia como proceso social de subjetivaci&oacute;n. Hoy dir&iacute;amos que se quedaron cortos. 
    </p><p class="article-text">
        A m&iacute; me parece incre&iacute;ble la figura del Dios Padre. Como si no alcanzara que Dios fuese Dios; adem&aacute;s es necesario que sea Padre. Incluso es Dios porque es Padre. Esto &uacute;ltimo quiere decir diferentes cuestiones, pero la m&aacute;s importante est&aacute; en plantear que los conflictos subjetivos giran en torno a la experiencia de ser hijo, es decir, las v&iacute;as de filiaci&oacute;n, la herencia, el nombre, la sucesi&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Estas &uacute;ltimas son categor&iacute;as teol&oacute;gicas que fundan una cl&iacute;nica. Es cierto que una cl&iacute;nica de otra &eacute;poca. La cl&iacute;nica actual es ateol&oacute;gica, pero no por eso menos religiosa. Al contrario, es profundamente religiosa. Por ejemplo, mi esposa me contaba el otro d&iacute;a que se iba a comprar una maquinar de coser. Me cont&oacute; de una chica en las redes que cose y, adem&aacute;s, &ldquo;tiene toda una posici&oacute;n respecto del tema&rdquo;, porque invita a coser la propia ropa como gesto de resistencia al consumo y de cuidado ambiental. En definitiva, tiene un argumento que le da una justificaci&oacute;n ideol&oacute;gica al acto de coser. 
    </p><p class="article-text">
        Esta es la propuesta religiosa actual: ideologizar cualquier acto para que se vuelva una convicci&oacute;n. No solo se trata de hacerlo, ya no alcanza con la categor&iacute;a de &ldquo;trabajo&rdquo; (ella no es una simple y digna &ldquo;costurera&rdquo;) sino que adem&aacute;s es preciso creer en lo que se hace. Esta contaminaci&oacute;n del acto con la creencia &ndash;la ideologizaci&oacute;n absoluta de la identidad&ndash; es la nueva forma de la forclusi&oacute;n del sujeto deseante. El deseo es otra categor&iacute;a de la cl&iacute;nica de la religi&oacute;n del Dios Padre.
    </p><p class="article-text">
        Con este devenir, la inteligencia es cada vez m&aacute;s una propiedad de las m&aacute;quinas. El problema es que el uso de aquella que hacen estas es operacional. La inteligencia como crisis de lo sensible se pierde en el horizonte. El cambio que hubo en el modo en que cada quien se relaciona con lo que hace y con lo que cree, va a contramano de que pueda adoptar la postura que requiere la inteligencia. Solo quedan la impostura y la pose.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Dios ha muerto&rdquo;, dicen que dec&iacute;a Nietzsche. En absoluto, est&aacute; m&aacute;s vivo que nunca, pero ya no es el Dios padre. Es el Dios de las ideolog&iacute;as que van m&aacute;s all&aacute; de lo que alguien piensa, porque llegan al coraz&oacute;n de lo que alguien es. Ya no hay falsa conciencia, sino falso <em>self</em>. Fulano ya no solo cuida el ambiente, ahora es ambientalista. 
    </p><p class="article-text">
        Si somos inteligentes, nos vamos a dar cuenta de que este es el mundo de la religi&oacute;n sin religiones o, para decirlo parafraseando al fil&oacute;sofo <strong>Gianni Vattimo</strong>: despu&eacute;s de la cristiandad, al cristianismo no religioso se le opone la religi&oacute;n no cristiana &ndash;por supuesto que no hablo del cristianismo como dogma sino como civilizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        No es casual que esta formulaci&oacute;n recree, en otros t&eacute;rminos, la que planteara <strong>Walter Benjamin</strong>: a la estetizaci&oacute;n de la pol&iacute;tica se le opone la politizaci&oacute;n del arte. Parad&oacute;jicamente, ahora s&iacute;, la nueva estetizaci&oacute;n de la pol&iacute;tica est&aacute; en decir que todo es pol&iacute;tico y cambiar el marco del perfil de una red social. 
    </p><p class="article-text">
        Los debates actuales se diluyen si dejamos de tener en cuenta los tipos de sujetos que producen y los modos discursivos en que se los encarna. Cuando me enter&eacute; de la muerte de Sarlo, tuve un pensamiento intempestivo: se muri&oacute; una de las &uacute;ltimas personas que tiene una obra. Es cierto que hay muchas personas que escriben libros, algunos incluso hasta m&aacute;s valiosos que una obra; pero no cualquiera tiene una obra y son cada vez menos las personas con una obra. 
    </p><p class="article-text">
        Porque para tener una obra es necesario ser inteligente.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luciano Lutereau]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/inteligencia_129_11952436.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 Jan 2025 09:51:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Qué es la inteligencia?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Beatriz Sarlo,Gianni Vattimo,Walter Benjamin]]></media:keywords>
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