<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Walter Benjamin]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/walter-benjamin/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Walter Benjamin]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiarioar.com/rss/category/tag/1052822/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[El programa de radio con el que Walter Benjamin demostraba que se puede enseñar a los jóvenes sin ser aburrido]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/programa-radio-walter-benjamin-demostraba-ensenar-jovenes-aburrido_1_12813755.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f9d84fed-db1d-49df-a283-33f4ced4f659_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El programa de radio con el que Walter Benjamin demostraba que se puede enseñar a los jóvenes sin ser aburrido"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Entre 1927 y 1933, Walter Benjamin escribió y narró guiones didácticos de historia y cultura en un programa de radio. Ahora, un libro los recupera.
</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; le parecer&iacute;a asistir a una clase magistral de uno de los fil&oacute;sofos m&aacute;s importantes del siglo XX? Esto no es una invitaci&oacute;n a resucitarlo con inteligencia artificial, sino a algo mucho m&aacute;s al alcance: leerlo. Pero no en cualquier libro, sino en aquellas piezas concebidas con el prop&oacute;sito de instruir al p&uacute;blico al tiempo que lo entretiene, porque, como es bien sabido, cualquier lecci&oacute;n se recuerda mejor cuando quien la imparte es, adem&aacute;s de un docto profesor, un maestro de la elocuencia.
    </p><p class="article-text">
        Y no todos los grandes intelectuales lo han sido; no es tan sencillo bajar de la tribuna para dirigirse a un oyente menos versado. Por fortuna, hay sorpresas agradables, como Walter Benjamin (Berl&iacute;n, 1892-Portbou, 1940), el gran pensador alem&aacute;n del periodo de entreguerras, pr&oacute;ximo a la Escuela de Fr&aacute;ncfort. Su pensamiento marc&oacute; el devenir del siglo XX, pero, m&aacute;s all&aacute; de sus aportaciones te&oacute;ricas, fue un profesional polifac&eacute;tico y tenaz del que se siguen descubriendo caras menos conocidas. Como la radio, ese medio de comunicaci&oacute;n que se consolid&oacute; en los a&ntilde;os veinte y result&oacute; clave en los conflictos subsiguientes. 
    </p><p class="article-text">
        Benjamin escribi&oacute; y narr&oacute; cerca de un centenar de guiones para <em>Hora de la juventud</em>, un programa dirigido a los j&oacute;venes que se emit&iacute;a por la tarde en Radio Berl&iacute;n. En &eacute;l, aparcaba su lado de fil&oacute;sofo sesudo para adoptar un tono m&aacute;s ameno, con el que abarcaba multitud de temas hist&oacute;ricos y culturales; unas p&iacute;ldoras de sabidur&iacute;a de las que podemos disfrutar una selecci&oacute;n en <em>Radio Benjamin</em> (2025), un volumen editado por Libros del Zorro Rojo, traducido por Joaqu&iacute;n Chamorro Mielke e ilustrado por <a href="https://www.judykaufmann.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Judy Kaufmann</a>, artista chilena afincada en Barcelona.
    </p><p class="article-text">
        Este Benjamin guionista-locutor &ndash;por desgracia, no se han conservado las grabaciones&ndash; es tan riguroso como de costumbre, aunque sabe adoptar otro registro, adaptado al perfil del oyente y a cada tipo de contenido. Es consciente de que, para mantener la atenci&oacute;n, no basta con leer un texto enciclop&eacute;dico; se supone que un programa debe aportar algo m&aacute;s, o cuando menos algo diferente, singular, que un libro. &Eacute;l posee los recursos necesarios: a veces se dirige de forma directa al p&uacute;blico, y en general adec&uacute;a el orden de la exposici&oacute;n de los hechos para que no resulte mon&oacute;tona ni previsible.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ab15f6cf-ee44-4857-bfdc-97982886c992_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ab15f6cf-ee44-4857-bfdc-97982886c992_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ab15f6cf-ee44-4857-bfdc-97982886c992_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ab15f6cf-ee44-4857-bfdc-97982886c992_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ab15f6cf-ee44-4857-bfdc-97982886c992_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ab15f6cf-ee44-4857-bfdc-97982886c992_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/ab15f6cf-ee44-4857-bfdc-97982886c992_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La tumba de Walter Benjamin en el pueblo catalán de Portbou"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La tumba de Walter Benjamin en el pueblo catalán de Portbou                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Por ejemplo, para contar por qu&eacute; el terremoto en Lisboa del 1 de noviembre de 1775 fue &ldquo;lo que para nosotros ser&iacute;a hoy la destrucci&oacute;n de Chicago o de Londres&rdquo;, entra en la materia as&iacute;: &ldquo;Cualquiera que desee hablarnos del terremoto de Lisboa empezar&aacute; por el principio. Y luego ir&aacute; contando todo lo que pas&oacute;. Pero, si yo lo hiciera as&iacute;, no creo que lograra entreteneros&rdquo;. El entretenimiento como medio para instruir; ah&iacute; est&aacute; el quid del asunto. De modo que Benjamin enfila el relato a su manera: &ldquo;Pero el terremoto [&hellip;] no fue solo un desastre como otros miles, sino que en muchos aspectos fue &uacute;nico y extra&ntilde;o. Y ahora os contar&eacute; por qu&eacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Es posible que sorprenda que una de las piezas est&eacute; dedicada a esa cat&aacute;strofe. Las dem&aacute;s exploran cuestiones como la caza de brujas (&ldquo;La mayor&iacute;a cre&iacute;a en las brujas del mismo modo que los ni&ntilde;os creen en los cuentos&rdquo;), el dialecto berlin&eacute;s (&ldquo;No pens&eacute;is que no es m&aacute;s que una colecci&oacute;n de chistes. Es todo un idioma, y admirable adem&aacute;s&rdquo;), los perros (&ldquo;Contar siempre de ellos historias que pretenden demostrar algo, &iquest;no es ofenderlos? [&hellip;] &iquest;No tiene cada uno su propio y particular car&aacute;cter?&rdquo;) o las colmenas (&ldquo;Berl&iacute;n es el mayor colmenar de la Tierra. Hoy tratar&eacute; de explicaros c&oacute;mo a lo largo de los siglos se convirti&oacute; gradualmente en nuestra desgracia&rdquo;).
    </p><p class="article-text">
        Erudito siempre, y adem&aacute;s curioso, atento, ingenioso, persuasivo, accesible y, por qu&eacute; no decirlo, con chispa. Este es el Benjamin del lenguaje oral, alejado de la disquisici&oacute;n filos&oacute;fica al uso, pero con sus vastos conocimientos y su esp&iacute;ritu cr&iacute;tico inconfundibles, que aqu&iacute; emplea para tratar de despertar a su vez el inter&eacute;s de los j&oacute;venes por la historia y por el mundo que los rodea, que, al fin y al cabo, confluyen en un mismo r&iacute;o: para entender qui&eacute;nes somos, c&oacute;mo nos hemos construido, es necesario conocer el pasado.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Erudito siempre, y además curioso, atento, ingenioso, persuasivo, accesible y, por qué no decirlo, con chispa. Este es el Benjamin del lenguaje oral, alejado de la disquisición filosófica al uso</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &Eacute;l afronta el reto con voluntad ecl&eacute;ctica, pero sin caer nunca en lo trivial; hasta del tema m&aacute;s superfluo en apariencia saca petr&oacute;leo; son los trucos del orador perspicaz, que habla de t&uacute; a t&uacute; en programas de veinte minutos, sin perder jam&aacute;s el respeto por la inteligencia del oyente, sin infantilizarlo ni subestimarlo por la edad. Porque a un adolescente, hasta a un ni&ntilde;o mayorcito, se le puede hablar de todo; tan solo se debe encontrar el tono, que resulte claro, original en la medida de lo posible, y siempre con la teor&iacute;a bien digerida.
    </p><p class="article-text">
        Las ilustraciones de Judy Kaufmann juegan con el contraste entre los colores apagados de los fondos y el negro de las siluetas humanas, en una concepci&oacute;n que se nutre de las formas geom&eacute;tricas &ndash;espl&eacute;ndidos los dibujos de edificios y sus interiores&ndash;, que le dan un aire <em>vintage</em>, como de peri&oacute;dico antiguo, y hacen gala de su inventiva para poner im&aacute;genes a algo tan dif&iacute;cil de ilustrar como unos contenidos did&aacute;cticos tan variados.
    </p><p class="article-text">
        Ella misma, en la introducci&oacute;n, reflexiona sobre el reto de ilustrar la voz del fil&oacute;sofo: &ldquo;Existen pocas ediciones ilustradas con textos de Benjamin, quiz&aacute;s porque lo m&aacute;s representativo de su obra resulta dif&iacute;cil de visualizar&rdquo;. A este respecto merece la pena destacar el <a href="https://erratanaturae.com/product/manifiesto-incierto/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Manifiesto incierto</em></a> de Fr&eacute;d&eacute;ric Pajak (Errata naturae, 2016, trad. Regina L&oacute;pez Mu&ntilde;oz), un brillante ensayo gr&aacute;fico en tres tomos que recorre su vida y su pensamiento entreteji&eacute;ndolos con el contexto hist&oacute;rico.
    </p><p class="article-text">
        Judy Kaufmann revela asimismo algo que la une a Benjamin, m&aacute;s all&aacute; de esta propuesta profesional: &ldquo;No puedo evitar asociar su vida a la de mi abuelo&rdquo;, confiesa. &ldquo;Los veo cruz&aacute;ndose a principio de los a&ntilde;os treinta en Fr&aacute;ncfort: ambos alemanes, jud&iacute;os, amenazados por el nazismo y obligados a huir. [&hellip;] Al presentar este libro, se me hizo inevitable pensar en la cara oculta de las motivaciones, y acortar as&iacute; la distancia con lo que nunca estuvo unido salvo en mi imaginaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La memoria, s&iacute;, la indispensable memoria. Memoria para recordar qui&eacute;n fue Benjamin; y memoria de &eacute;l mismo al recuperar estos episodios hist&oacute;ricos para darlos a conocer a las nuevas generaciones: &ldquo;Os contar&eacute; algo que no hab&eacute;is o&iacute;do en vuestras clases de alem&aacute;n, ni de geograf&iacute;a, ni de educaci&oacute;n c&iacute;vica, pero que alg&uacute;n d&iacute;a podr&aacute; ser importante para vosotros&rdquo;. Con cada nueva edici&oacute;n de su obra, m&aacute;s si cabe si incorpora ilustraciones tan sugerentes como estas, se a&ntilde;aden matices distintos, que enriquecen la mirada e invitan a profundizar en los detalles. En este sentido no cabe duda del buen hacer de Libros del Zorro Rojo (Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial 2011).
    </p><p class="article-text">
        Dicen que uno no entiende del todo un tema hasta que no es capaz de explicarlo con sus propias palabras, y qu&eacute; mejor que probarse con un p&uacute;blico joven. El Benjamin cronista-narrador de la Rep&uacute;blica de Weimar es un ejemplo paradigm&aacute;tico de ello. Estas piezas no solo no han envejecido mal, prueba de que son obra de un escritor genuino, sino que constituyen un modelo para aprender a comunicar y hasta podr&iacute;an emitirse en una serie de podcasts. No importa si la materia interesa de antemano, puesto que el autor posee la mejor virtud del docente: el talento de hacer interesante todo cuanto aborda.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Ros]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/programa-radio-walter-benjamin-demostraba-ensenar-jovenes-aburrido_1_12813755.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 02 Dec 2025 11:57:14 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/f9d84fed-db1d-49df-a283-33f4ced4f659_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1308995" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/f9d84fed-db1d-49df-a283-33f4ced4f659_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1308995" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El programa de radio con el que Walter Benjamin demostraba que se puede enseñar a los jóvenes sin ser aburrido]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/f9d84fed-db1d-49df-a283-33f4ced4f659_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Walter Benjamin,Literatura,Radio]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué es la inteligencia?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/inteligencia_129_11952436.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/86c2b343-5f1b-400f-83c6-6e8bd4797e22_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Qué es la inteligencia?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La crítica ha sido sustituida por la ironía, generando la idea errónea de que juzgar es simplemente destruir en lugar de analizar con profundidad. Hoy, la convicción se asocia con rigidez e intransigencia, emulando al fanatismo, donde no hay espacio para la duda.</p></div><p class="article-text">
        Con la muerte de <strong>Beatriz Sarlo</strong>, se hizo viral una definici&oacute;n suya de lo que significa ser una persona inteligente: &ldquo;Alguien que contemple siempre la capacidad de contradecir sus propias convicciones, es decir, que ponga en cuesti&oacute;n la seguridad con que afirma, o ponga en cuesti&oacute;n la seguridad con que niega. La inteligencia ser&iacute;a, para m&iacute;, la capacidad de pensar, en contra de lo que uno est&aacute; pensando&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Alcanza con leer esta definici&oacute;n para caer en la cuenta de que ya no vivimos en un mundo en el que haya suficientes personas inteligentes. Existen los creadores de consignas, los que r&aacute;pido se expiden, los que no saben y afirman, los que rechazan de antemano, en fin, todo tipo de existencias d&eacute;biles. &iexcl;Cu&aacute;ntas veces nos encontramos conversando con un amigo y decimos: &ldquo;Che, pero vos sos un tipo inteligente, &iquest;c&oacute;mo vas a decir eso?&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c91b03d2-78bc-4519-9f28-88486fb0bb9c_16-9-aspect-ratio_50p_1109288.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c91b03d2-78bc-4519-9f28-88486fb0bb9c_16-9-aspect-ratio_50p_1109288.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c91b03d2-78bc-4519-9f28-88486fb0bb9c_16-9-aspect-ratio_75p_1109288.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c91b03d2-78bc-4519-9f28-88486fb0bb9c_16-9-aspect-ratio_75p_1109288.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c91b03d2-78bc-4519-9f28-88486fb0bb9c_16-9-aspect-ratio_default_1109288.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c91b03d2-78bc-4519-9f28-88486fb0bb9c_16-9-aspect-ratio_default_1109288.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/c91b03d2-78bc-4519-9f28-88486fb0bb9c_16-9-aspect-ratio_default_1109288.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        La idea de inteligencia, de acuerdo con la frase de Sarlo, no remite m&aacute;s que a la noci&oacute;n de actitud cr&iacute;tica. Parad&oacute;jicamente, en tiempos en que se habla todo el tiempo de lo valioso del pensamiento cr&iacute;tico, es que m&aacute;s lo vemos desfallecer. Quiz&aacute; no sea una paradoja, sino un s&iacute;ntoma en el sentido psicoanal&iacute;tico del t&eacute;rmino.
    </p><p class="article-text">
        En cierta medida, esto ocurre porque a la cr&iacute;tica la reemplaz&oacute; la iron&iacute;a. Esta &uacute;ltima hizo que se est&eacute; mucho m&aacute;s dispuesto a creer que criticar es objetar destructivamente, antes que el an&aacute;lisis fino de la posici&oacute;n desde la que se critica; es decir, una verdadera cr&iacute;tica es la que explora la sensibilidad del cr&iacute;tico y, por lo tanto, incluye un proleg&oacute;meno auto-cr&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Esto se debe a que se modific&oacute; sustancialmente la noci&oacute;n de lo que implica tener una posici&oacute;n tomada. Nuestro modelo de la convicci&oacute;n es radicalizado e incuestionable; es decir, tiene como referente al fan&aacute;tico. Una persona convencida, pareciera, es la que no duda. Por cierto, este es un retroceso enorme, para los debates p&uacute;blicos y para las formas de vida. 
    </p><p class="article-text">
        Pienso que esto se debe a otra modificaci&oacute;n tambi&eacute;n significativa, m&aacute;s cultural, en el modo en que nos relacionamos con nuestras creencias y con los estilos de ser sujetos en nuestras sociedades. Lo ilustrar&eacute; con una reflexi&oacute;n del campo religioso.
    </p><p class="article-text">
        En el mundo actual todav&iacute;a se cree en Dios, se cree mucho en Dios, en muchos dioses, pero ya no en un Dios Padre. La cuesti&oacute;n del ate&iacute;smo no tiene tanto que ver con una cuesti&oacute;n de (no) creencia; se puede creer en el dinero, en la ciencia, en los planetas, para cualquier cosa puede haber una religi&oacute;n. Lo que no queda claro es qu&eacute; significa una religi&oacute;n del Dios Padre, sin la cual &ndash;por ejemplo&ndash; no existir&iacute;a la paranoia y mucho menos las neurosis. 
    </p><p class="article-text">
        Pero esta no es una reflexi&oacute;n psicopatol&oacute;gica. Si digo esto &uacute;ltimo es solo para apoyarme en la verificaci&oacute;n indirecta de que por algo estas posiciones subjetivas son menos frecuentes. En los 70&rsquo; ya Deleuze y Guattari dec&iacute;an que hab&iacute;a ganado la esquizofrenia como proceso social de subjetivaci&oacute;n. Hoy dir&iacute;amos que se quedaron cortos. 
    </p><p class="article-text">
        A m&iacute; me parece incre&iacute;ble la figura del Dios Padre. Como si no alcanzara que Dios fuese Dios; adem&aacute;s es necesario que sea Padre. Incluso es Dios porque es Padre. Esto &uacute;ltimo quiere decir diferentes cuestiones, pero la m&aacute;s importante est&aacute; en plantear que los conflictos subjetivos giran en torno a la experiencia de ser hijo, es decir, las v&iacute;as de filiaci&oacute;n, la herencia, el nombre, la sucesi&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Estas &uacute;ltimas son categor&iacute;as teol&oacute;gicas que fundan una cl&iacute;nica. Es cierto que una cl&iacute;nica de otra &eacute;poca. La cl&iacute;nica actual es ateol&oacute;gica, pero no por eso menos religiosa. Al contrario, es profundamente religiosa. Por ejemplo, mi esposa me contaba el otro d&iacute;a que se iba a comprar una maquinar de coser. Me cont&oacute; de una chica en las redes que cose y, adem&aacute;s, &ldquo;tiene toda una posici&oacute;n respecto del tema&rdquo;, porque invita a coser la propia ropa como gesto de resistencia al consumo y de cuidado ambiental. En definitiva, tiene un argumento que le da una justificaci&oacute;n ideol&oacute;gica al acto de coser. 
    </p><p class="article-text">
        Esta es la propuesta religiosa actual: ideologizar cualquier acto para que se vuelva una convicci&oacute;n. No solo se trata de hacerlo, ya no alcanza con la categor&iacute;a de &ldquo;trabajo&rdquo; (ella no es una simple y digna &ldquo;costurera&rdquo;) sino que adem&aacute;s es preciso creer en lo que se hace. Esta contaminaci&oacute;n del acto con la creencia &ndash;la ideologizaci&oacute;n absoluta de la identidad&ndash; es la nueva forma de la forclusi&oacute;n del sujeto deseante. El deseo es otra categor&iacute;a de la cl&iacute;nica de la religi&oacute;n del Dios Padre.
    </p><p class="article-text">
        Con este devenir, la inteligencia es cada vez m&aacute;s una propiedad de las m&aacute;quinas. El problema es que el uso de aquella que hacen estas es operacional. La inteligencia como crisis de lo sensible se pierde en el horizonte. El cambio que hubo en el modo en que cada quien se relaciona con lo que hace y con lo que cree, va a contramano de que pueda adoptar la postura que requiere la inteligencia. Solo quedan la impostura y la pose.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Dios ha muerto&rdquo;, dicen que dec&iacute;a Nietzsche. En absoluto, est&aacute; m&aacute;s vivo que nunca, pero ya no es el Dios padre. Es el Dios de las ideolog&iacute;as que van m&aacute;s all&aacute; de lo que alguien piensa, porque llegan al coraz&oacute;n de lo que alguien es. Ya no hay falsa conciencia, sino falso <em>self</em>. Fulano ya no solo cuida el ambiente, ahora es ambientalista. 
    </p><p class="article-text">
        Si somos inteligentes, nos vamos a dar cuenta de que este es el mundo de la religi&oacute;n sin religiones o, para decirlo parafraseando al fil&oacute;sofo <strong>Gianni Vattimo</strong>: despu&eacute;s de la cristiandad, al cristianismo no religioso se le opone la religi&oacute;n no cristiana &ndash;por supuesto que no hablo del cristianismo como dogma sino como civilizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        No es casual que esta formulaci&oacute;n recree, en otros t&eacute;rminos, la que planteara <strong>Walter Benjamin</strong>: a la estetizaci&oacute;n de la pol&iacute;tica se le opone la politizaci&oacute;n del arte. Parad&oacute;jicamente, ahora s&iacute;, la nueva estetizaci&oacute;n de la pol&iacute;tica est&aacute; en decir que todo es pol&iacute;tico y cambiar el marco del perfil de una red social. 
    </p><p class="article-text">
        Los debates actuales se diluyen si dejamos de tener en cuenta los tipos de sujetos que producen y los modos discursivos en que se los encarna. Cuando me enter&eacute; de la muerte de Sarlo, tuve un pensamiento intempestivo: se muri&oacute; una de las &uacute;ltimas personas que tiene una obra. Es cierto que hay muchas personas que escriben libros, algunos incluso hasta m&aacute;s valiosos que una obra; pero no cualquiera tiene una obra y son cada vez menos las personas con una obra. 
    </p><p class="article-text">
        Porque para tener una obra es necesario ser inteligente.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luciano Lutereau]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/inteligencia_129_11952436.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 Jan 2025 09:51:24 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/86c2b343-5f1b-400f-83c6-6e8bd4797e22_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="127884" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/86c2b343-5f1b-400f-83c6-6e8bd4797e22_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="127884" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[¿Qué es la inteligencia?]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/86c2b343-5f1b-400f-83c6-6e8bd4797e22_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Beatriz Sarlo,Gianni Vattimo,Walter Benjamin]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
