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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Erección]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/ereccion/]]></link>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El hueso del pene: el tesoro que la evolución les negó a los hombres]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/hueso-pene-tesoro-evolucion-les-nego-hombres_1_11953350.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7be49e99-7616-4efe-8423-814f694f4aab_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El hueso del pene: el tesoro que la evolución les negó a los hombres"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La modalidad peneana humana es bastante excepcional, la mayoría de los mamíferos gozan de una “asistencia ósea” para mantener el pene erecto que posibilita al macho una penetración eficiente en cualquier momento pero que, sobre todo, favorece el alargamiento del tiempo de cópula</p></div><p class="article-text">
        A todos nos preocupa el buen funcionamiento de nuestro cuerpo. No obstante, no todas las deficiencias y patolog&iacute;as f&iacute;sicas las vivimos de la misma manera.
    </p><p class="article-text">
        La prioridad n&uacute;mero uno es que estemos vivos, por lo que, l&oacute;gicamente, &oacute;rganos como el cerebro, los pulmones y el coraz&oacute;n gozan de nuestro inter&eacute;s de una forma preferencial. En relaci&oacute;n al resto, y aunque no sean absolutamente vitales, que los engranajes biol&oacute;gicos que intervienen en nuestra fisiolog&iacute;a sexual funcionen adecuadamente genera muchas inquietudes. En el caso concreto del sexo masculino, que no tenga lugar una correcta erecci&oacute;n se puede llegar a vivir como un aut&eacute;ntico drama.
    </p><p class="article-text">
        Pero &iquest;qu&eacute; ocurre en otros animales? &iquest;Tambi&eacute;n manifiestan problemas de erecci&oacute;n?
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Qu&eacute; es, fisiol&oacute;gicamente, una erecci&oacute;n?</h2><p class="article-text">
        En condiciones normales, un entorno propicio para la pr&aacute;ctica sexual activa el sistema nervioso aut&oacute;nomo, lo que provoca el <a href="https://www.semanticscholar.org/paper/Effect-of-lithium-on-endothelium-dependent-and-of-Sadeghipour-Ghasemi/ab296198f06688f9c773415207b5a64af1a09d14" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aumento de los niveles de &oacute;xido n&iacute;trico</a> (un vasodilatador) en las arterias trabeculares y en la musculatura lisa del pene. La consecuencia es la afluencia de sangre a los cuerpos cavernosos peneanos y, en menor medida, al cuerpo esponjoso. Simult&aacute;neamente, los m&uacute;sculos isquiocavernoso y bulboesponjoso comprimen las venas de los cuerpos cavernosos, restringiendo la salida y circulaci&oacute;n de esta sangre hacia fuera del ap&eacute;ndice copulador.
    </p><p class="article-text">
        Como consecuencia de la apertura de la puerta de entrada de sangre y el cierre de las de salida, los cuerpos cavernosos se llenan de fluido, se esponjan por aumento progresivo de la presi&oacute;n sangu&iacute;nea (<a href="https://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0004-06142010000800003" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">que puede llegar a alcanzar varios cientos de mm Hg</a>) y el pene se pone erecto. Cuando disminuye la actividad parasimp&aacute;tica y se relajan los m&uacute;sculos, la sangre es drenada por las mencionadas venas y el pene retorna al estado de flacidez.
    </p><p class="article-text">
        Es evidente, entonces, que para que el pene entre en erecci&oacute;n son necesarios tiempo y estimulaci&oacute;n. No obstante, <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC1114344/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ante determinados problemas de salud, tanto f&iacute;sica (fundamentalmente cardiovascular) como psicol&oacute;gica</a>, este sistema deja de funcionar correctamente, imposibilitando la c&oacute;pula y fastidiando al usuario.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Existen mecanismos alternativos en la naturaleza?</h2><p class="article-text">
        Aunque parezca sorprendente, la modalidad peneana humana es bastante excepcional. De hecho, la mayor&iacute;a de los mam&iacute;feros gozan de una &ldquo;asistencia &oacute;sea&rdquo; para mantener el pene erecto. Se trata del llamado b&aacute;culo, un hueso localizado en el eje longitudinal del pene y que posibilita al macho una penetraci&oacute;n eficiente en cualquier momento pero que, sobre todo, favorece el alargamiento del tiempo de c&oacute;pula.
    </p><p class="article-text">
        Este sorprendente v&aacute;stago es de lo m&aacute;s variado. De hecho, &ldquo;el m&aacute;s diverso de todos los huesos&rdquo; (como se le ha llegado a denominar) no solo adquiere formas plurales sino que manifiesta tama&ntilde;os tambi&eacute;n muy distintos: de ser casi vestigiales en algunas especies de lemures a adquirir dimensiones sorprendentes, como los 65 cm de longitud que puede llegar a presentar en los machos de morsas.
    </p><p class="article-text">
        Por el contrario, los marsupiales, las hienas, algunos lagomorfos como los conejos, y tambi&eacute;n los &eacute;quidos comparten esta ausencia con los humanos. Este grupo de &ldquo;machos discriminados&rdquo; carecen adem&aacute;s de una segunda ventaja, puesto que el b&aacute;culo, cuando es alargado, protege la uretra en c&oacute;pulas prolongadas al limitar su constricci&oacute;n distal, mantenerla abierta y facilitar el flujo del esperma a su trav&eacute;s.
    </p><h2 class="article-text">Pero &iquest;por qu&eacute; los hombres carecen hueso peneano?</h2><p class="article-text">
        Si los primeros primates, emergidos a finales del Cret&aacute;cico, ten&iacute;an b&aacute;culo, y &eacute;ste se ha mantenido en la mayor&iacute;a de los grupos de mam&iacute;feros que han ido surgiendo, &iquest;por qu&eacute; se perdi&oacute; en la l&iacute;nea evolutiva que gener&oacute; nuestra especie?
    </p><p class="article-text">
        La explicaci&oacute;n podr&iacute;a estar en que el b&aacute;culo favorecer&iacute;a las estrategias reproductivas en poblaciones con altos niveles de selecci&oacute;n sexual postcopulatoria. De hecho, las especies de primates pol&iacute;gamas (donde la competencia sexual es muy intensa) tienen b&aacute;culos m&aacute;s largos que los de las mon&oacute;gamas, lo que les permitir&iacute;a alargar el coito. En otras palabras, se mantendr&iacute;a m&aacute;s tiempo &ldquo;ocupada&rdquo; a la hembra, evitando que copulara con otros machos y, consecuentemente, aumentando las probabilidades de que el afortunado &ldquo;baculado&rdquo; legara sus genes a la siguiente generaci&oacute;n. Esta hip&oacute;tesis se ha constatado en un curioso experimento con dos grupos de ratones, uno de ellos forzado a la monogamia.
    </p><p class="article-text">
        Y&hellip; &iexcl;premio! A lo largo de 27 generaciones se redujo el tama&ntilde;o del hueso peneano en el grupo mon&oacute;gamo. Parece ser, pues, que si nos hacemos mon&oacute;gamos se disminuye la presi&oacute;n de selecci&oacute;n a favor del mantenimiento del b&aacute;culo.
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, hace unos dos millones de a&ntilde;os, se perdi&oacute; el trozo de cromosoma que conten&iacute;a la secuencia de ADN codificante del b&aacute;culo. Esta mutaci&oacute;n (delecci&oacute;n) ocurri&oacute; cuando ya estaba bien avanzada nuestra l&iacute;nea de primates b&iacute;pedos (los homininos) y separada, desde 4 millones de a&ntilde;os antes, de la que origin&oacute; chimpanc&eacute;s y bonobos (que son pol&iacute;gamos y tienen b&aacute;culo).
    </p><p class="article-text">
        Esto nos llevar&iacute;a a la interesante conclusi&oacute;n de que los homininos nos hicimos mon&oacute;gamos en esa horquilla temporal, haciendo desaparecer las presiones evolutivas a favor del mantenimiento del b&aacute;culo.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Qui&eacute;n pierde realmente en esta historia, los hombres o las mujeres?</h2><p class="article-text">
        En <em>El Sexo Injusto</em>, de reciente publicaci&oacute;n, explico que las cosas no siempre son lo que parecen cuando se contemplan bajo el prisma evolutivo.
    </p><p class="article-text">
        En el caso del hueso peneano, aparentemente, parece una clara desventaja el tener que &ldquo;trabajar&rdquo; la erecci&oacute;n del pene, m&aacute;xime cuando cualquier contratiempo, f&iacute;sico o psicol&oacute;gico, puede generar m&aacute;s de una situaci&oacute;n comprometida para los hombres. Sin embargo, y analizando este hecho desde el punto de vista evolutivo, la cosa no estar&iacute;a tan clara. Al desaparecer los altos niveles de competencia sexual postcopulatoria, el &uacute;nico objetivo de los varones homininos durante la c&oacute;pula se restringir&iacute;a, exclusivamente, a la eyaculaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Si, en t&eacute;rminos de eficiencia biol&oacute;gica, ya da igual que los coitos sean &ldquo;rapiditos&rdquo;&hellip; &iquest;no podr&iacute;amos pensar que las que pierden realmente son las mujeres?
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <img src="https://counter.theconversation.com/content/246257/count.gif?distributor=republish-lightbox-advanced" alt="The Conversation" width="1" height="1" style="border: none !important; box-shadow: none !important; margin: 0 !important; max-height: 1px !important; max-width: 1px !important; min-height: 1px !important; min-width: 1px !important; opacity: 0 !important; outline: none !important; padding: 0 !important" referrerpolicy="no-referrer-when-downgrade" />
    </figure><p class="article-text">
        <em><strong>Este art&iacute;culo fue publicado originalmente en&nbsp;</strong></em><a href="https://theconversation.com/lucha-contra-el-cancer-deberian-incluir-las-bebidas-alcoholicas-advertencias-similares-a-las-del-tabaco-227813" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>The Conversation</em></a><em><strong>. Puedes leerlo&nbsp;</strong></em><a href="https://theconversation.com/el-hueso-del-pene-el-tesoro-que-la-evolucion-les-nego-a-los-hombres-246257" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;.</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[A. Victoria de Andrés Fernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/hueso-pene-tesoro-evolucion-les-nego-hombres_1_11953350.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 09 Jan 2025 21:32:04 +0000]]></pubDate>
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