<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Nosferatu]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/nosferatu/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Nosferatu]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiarioar.com/rss/category/tag/1052835/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[El mejor lenguaje para dar miedo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/mejor-lenguaje-dar-miedo_129_11957612.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9fe7874c-4ccf-4b3a-af48-e566a78134a7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El mejor lenguaje para dar miedo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿La muerte contada como tragedia monstruosa y simbólica o como experiencia humana cruda y tangible? “Nosferatu” de Robert Eggers y “La habitación de al lado” de Pedro Almodóvar ilustran extremos opuestos de esta exploración.</p></div><p class="article-text">
        Pienso mucho en eso que dice <strong>Michel Foucault</strong> sobre el tab&uacute; del sexo en el primer tomo de <em>Historia de la sexualidad</em> (y lo cito muy seguido, tambi&eacute;n, as&iacute; que perdonen, lectoras y lectores, si sienten que han le&iacute;do esto que voy a explicar hace demasiado poco): que es menos productivo afirmar que antes no se hablaba de sexo que preguntarse c&oacute;mo se habl&oacute; de sexo en cada &eacute;poca. Volv&iacute; a esta idea hace pocos d&iacute;as cuando vi la <em>Nosferatu</em> de <strong>Robert Eggers</strong>. Las historias de vampiros (igual que las de los hombres lobo, las de las bestias como la de <em>La bella y la bestia</em>, las de posesiones, las de sirenas y muchos otros mitos) son formas que encontrar diversas &eacute;pocas de pensar y conversar sobre sexualidad: mundos cargados de im&aacute;genes y s&iacute;mbolos que, al eludir la literalidad del asunto, permit&iacute;an investigar algunas de las fantas&iacute;as m&aacute;s indecibles con lo no humano, fuese lo animal o lo espiritual, lo monstruoso o lo ang&eacute;lico, lo que se vincula con la vida antes de la muerte y la vida despu&eacute;s de la muerte, o con la muerte misma. 
    </p><p class="article-text">
        Hace un rato discutimos con una amiga si esta &uacute;ltima versi&oacute;n de<em> Nosferatu</em> trataba sobre el abuso sexual. Como suele pasar en los relatos de vampiros, hay algo as&iacute; como una historia de amor entre un vampiro y una chica, pero en este caso se trata mucho m&aacute;s claramente de una historia de lujuria: Ellen (<strong>Lily Rose-Depp</strong>), la protagonista, est&aacute; casada con Thomas Hutter (Nicholas Hoult), un muchacho bueno y dulce, pero tiene unos impulsos irrefrenables que la dirigen sexualmente a una oscuridad que no sabe bien qu&eacute; es, pero de la que tiene una certeza inamovible y persistente en el tiempo. Si comprend&iacute; bien, Ellen invoc&oacute; a Nosferatu en sue&ntilde;os siendo adolescente, y desde entonces &eacute;l no se cansa de buscarla por las noches. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ee62b215-4317-4387-8913-987b57a76731_16-9-aspect-ratio_50p_1109345.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ee62b215-4317-4387-8913-987b57a76731_16-9-aspect-ratio_50p_1109345.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ee62b215-4317-4387-8913-987b57a76731_16-9-aspect-ratio_75p_1109345.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ee62b215-4317-4387-8913-987b57a76731_16-9-aspect-ratio_75p_1109345.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ee62b215-4317-4387-8913-987b57a76731_16-9-aspect-ratio_default_1109345.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ee62b215-4317-4387-8913-987b57a76731_16-9-aspect-ratio_default_1109345.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/ee62b215-4317-4387-8913-987b57a76731_16-9-aspect-ratio_default_1109345.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        En uno de sus extra&ntilde;os acercamientos enso&ntilde;ados, Ellen le dice al vampiro que &eacute;l no es capaz de amar, que ella ama a su marido y &eacute;l no puede saber nada de eso; el vampiro, en efecto, le reconoce que no puede amar, pero tambi&eacute;n que no estar&aacute; satisfecho hasta tenerla; en varios momentos de la pel&iacute;cula se da a entender que Ellen tampoco alcanzar&aacute; ninguna plenitud sin un aut&eacute;ntico encuentro con el monstruo. 
    </p><p class="article-text">
        Yo le&iacute; toda esta historia como un cuento de hadas sobre el deseo: esa sensaci&oacute;n de que siempre hay algo m&aacute;s, de que incluso si una est&aacute; enamorad&iacute;sima no est&aacute; completa, y que es esa incompletud la que te acecha por las noches y te hace sentir que a veces est&aacute;s m&aacute;s enganchada con la muerte y la destrucci&oacute;n que con la vida y su reproducci&oacute;n. Es cierto, tambi&eacute;n, que la trama del abuso est&aacute;; quiz&aacute;s, sobre todo, en tanto fantas&iacute;a, la fantas&iacute;a sexual de la sumisi&oacute;n e incluso de la violaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Digo &ldquo;sobre todo&rdquo; porque, en efecto, la pel&iacute;cula recupera un mito sobre los vampiros que es claramente un comentario sobre el consentimiento, la cuesti&oacute;n de la invitaci&oacute;n: es sabido que los vampiros no pueden entrar a una casa sin que alguien los invite a pasar. De la misma manera, el conde Orlok (<strong>Bill Skarsg&aring;rd</strong>, en esta encarnaci&oacute;n de <em>Nosferatu</em>) necesita el consentimiento de Ellen para acostarse con ella: no puede, dice, hacerlo a la fuerza, sino que necesita que ella acceda a que &eacute;l la destruya; es por eso que digo que lo que est&aacute; en juego es una fantas&iacute;a de violaci&oacute;n y no una violaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        En cualquier caso, lo que me result&oacute; m&aacute;s interesante que la discusi&oacute;n en s&iacute; fue la posibilidad de que existiera: que el lenguaje del tab&uacute; victoriano de la &eacute;poca hiciera posible un malentendido sobre el tema, en lugar de que la pel&iacute;cula tuviera una pol&iacute;tica sexual muy clara. De alguna manera, un vocabulario conceptual que hac&iacute;a que el sexo no reproductivo (porque el sexo con un no-muerto, a diferencia del sexo con el marido, parece apuntar hacia afuera de la reproducci&oacute;n) estuviera vinculado con lo demon&iacute;aco y lo inmoral parec&iacute;a, de todos modos, poder preguntarse por lo irrefrenable de ese deseo; en ese sentido, es un vocabulario que abre a la posibilidad de un claroscuro que el director Robert Eggers hace muy bien en subrayar sin desambiguar. Creo que este lenguaje es excelente para hacer pensar, justamente porque muestra los grandes dilemas de la vida, el amor y la muerte en una luz muy distinta de la de nuestra cotidianeidad; lo que no s&eacute; es si es el mejor lenguaje para dar miedo, me di cuenta de eso cuando alguien me pregunt&oacute; si te qued&aacute;s asustado. 
    </p><p class="article-text">
        Poco antes de ver Nosferatu vi <em>La habitaci&oacute;n de al lado</em>, la &uacute;ltima de <strong>Pedro Almod&oacute;var</strong>. Es una pel&iacute;cula &iacute;ntima y luminosa en la que, igual que en la m&aacute;s monumental <em>Dolor y gloria</em>, Almod&oacute;var se dispone a explorar los problemas de la vejez de gente que se le parece mucho; hombres y mujeres artistas, con vidas intensas, que se encuentran de pronto con un oleaje que est&aacute; cesando. <em>La habitaci&oacute;n de al lado</em>, que cuenta la historia de una mujer que ante un diagn&oacute;stico de c&aacute;ncer terminal decide que quiere elegir los t&eacute;rminos de su muerte, es una pel&iacute;cula que inequ&iacute;vocamente toma partido en favor de la muerte digna. No significa que no tenga ambig&uuml;edades o contradicciones, aunque se vean mucho menos tirantes que las de <em>Nosferatu</em>: hay algo dulce y esperanzador en la decisi&oacute;n de Martha (<strong>Tilda Swinton</strong>), pero tambi&eacute;n queda claro que no es una elecci&oacute;n que se tome con ni con toda la seguridad ni con toda la alegr&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        Lo que me qued&eacute; pensando sobre todo es esto: <em>La habitaci&oacute;n de al lado</em> da m&aacute;s miedo que <em>Nosferatu</em> porque all&iacute; la muerte no es un s&iacute;mbolo de nada. No es lo oscuro, ni tiene esa relaci&oacute;n con la tragedia y hasta con el sexo que parece tener cuando una es muy joven, como la Ellen de <em>Nosferatu</em>. No tiene con qu&eacute; producir intriga y fascinaci&oacute;n. Es la muerte de quien ya casi no se acuesta con nadie, de los que est&aacute;n cansados, de los que se juntan con amigos a recordar la &eacute;poca de los altos contrastes. Es una como la que probablemente nos vaya a tocar, y todav&iacute;a no se invent&oacute; ning&uacute;n mecanismo m&aacute;s aterrador que ese.
    </p><p class="article-text">
        <em>TT/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/mejor-lenguaje-dar-miedo_129_11957612.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 12 Jan 2025 03:00:55 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/9fe7874c-4ccf-4b3a-af48-e566a78134a7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="49096" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/9fe7874c-4ccf-4b3a-af48-e566a78134a7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="49096" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El mejor lenguaje para dar miedo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/9fe7874c-4ccf-4b3a-af48-e566a78134a7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Nosferatu,Pedro Almodóvar,muerte]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
