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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Absurdo]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/absurdo/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Absurdo]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[David Lynch: un corazón salvaje]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/david-lynch-corazon-salvaje_129_11974206.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6844e045-527f-4506-ab30-286170c01ff0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="David Lynch: un corazón salvaje"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Arquitecto de lo extraño, navegó un universo donde el absurdo reina y lo real se esconde. Su obra, un caleidoscopio de belleza, misterio y rareza, desdibuja los límites entre lo cotidiano y lo inquietante. Devoto de Kafka, Camus y la meditación trascendental, plasmó la búsqueda eterna de sentido en un mundo caótico, donde el lenguaje se ha vaciado de certezas.</p></div><p class="article-text">
        Todo se va disolviendo, como figuras de cera que se derriten ante el fuego. Hasta el lenguaje se ha degradado y las viejas palabras, esas que nos permit&iacute;an imaginar un mundo m&aacute;s s&oacute;lido y consistente, ya pueden significar cualquier cosa; lo que es lo mismo que no significar nada. Ahora a cualquier situaci&oacute;n burocr&aacute;tica se la designa &ldquo;kafkiana&rdquo;. La po&eacute;tica obra de Kafka, rica en significaciones complejas, que hizo del absurdo de la existencia la materia misma de su poder creativo, ahora ha quedado reducida a un modismo intrascendente. Justamente <strong>Kafka es una de las claves secretas que nos permiten adentrarnos en los universos flotantes que ha producido David Lynch a lo largo de medio siglo</strong>, creando una de las obras cinematogr&aacute;ficas m&aacute;s originales de la historia.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiarioar.com/espectaculos/muere-director-cine-david-lynch-autor-obras-maestras-terciopelo-azul-twin-peaks-78-anos_1_11970754.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">David Lynch muri&oacute; el mi&eacute;rcoles pasado (la noticia se divulg&oacute; el jueves) en la casa de una de sus hijas</a>. Tuvo que autoevacuarse de urgencia porque su casa estaba en riesgo: se encontraba en la zona de incendios voraces que est&aacute; sufriendo Los &Aacute;ngeles. Sufr&iacute;a de enfisema por d&eacute;cadas de fumador. Ya depend&iacute;a de la m&aacute;quina de ox&iacute;geno para poder trasladarse de un cuarto al otro. El final del gran artista podr&iacute;a ser filmado por el propio Lynch como otra escena sugerente e incomprensible (a la vez que tr&aacute;gicamente c&oacute;mica) de una trama que nunca se completa: el poeta que ya no puede respirar sin ayuda de la m&aacute;quina se ve cercado por el humo que incendia la Meca del Cine y muere ahogado de calor familiar en la casa de una hija.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El final del gran artista podría ser filmado por el propio Lynch como otra escena sugerente e incomprensible (a la vez que trágicamente cómica) de una trama que nunca se completa: el poeta que ya no puede respirar sin ayuda de la máquina se ve cercado por el humo que incendia la Meca del Cine y muere ahogado de calor familiar en la casa de una hija</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        M&aacute;s que surrealista &mdash;otro de los muchos t&eacute;rminos que han sido bastardeados hasta el hartazgo y que todas las rese&ntilde;as han gastado aun m&aacute;s respecto del cine de Lynch&mdash;, el creador de la primera versi&oacute;n f&iacute;lmica de Dune apela siempre al absurdo. Su amor por Kafka y Camus (era devoto de &ldquo;El mito de S&iacute;sifo&rdquo;, en el que el franc&eacute;s reflexiona sobre el absurdo de haber nacido e insistir en vivir &ldquo;arrastrando una piedra hasta la cima de la monta&ntilde;a con el &uacute;nico objeto de dejarla caer&rdquo;) est&aacute; presente casi en cada fotograma de cada una de sus producciones.
    </p><p class="article-text">
        Lynch era un renacentista: <strong>es famoso por su cine o por la serie Twin Peaks, pero hizo de todo</strong>. Dise&ntilde;&oacute; muebles, escribi&oacute; libros de todo tipo (algunos son considerados de autoayuda), fue publicista, trabaj&oacute; con grandes m&uacute;sicos (su amistad con David Bowie es legendaria).
    </p><p class="article-text">
        Nacido en Montana (pero con mudanzas constantes por el trabajo de su padre), de ni&ntilde;o fue <em>boy scout</em>, lo que lo mantuvo en contacto constante con la naturaleza y le dio la experiencia de orden y organizaci&oacute;n que le permiti&oacute; afrontar los m&aacute;s diversos proyectos a lo largo de una vida muy fecunda. A los 15 a&ntilde;os fue uno de los j&oacute;venes acomodadores que ubicaban a los invitados especiales en la Casa Blanca, con motivo de la asunci&oacute;n del presidente John Fitzgerald Kennedy.
    </p><p class="article-text">
        Como se ve en los films de los cineastas que Lynch admiraba (de Stanley Kubrick a Roman Polanski, pasando por Jacques Tati, Ingmar Bergman y Werner Herzog) debajo de las apariencias estalla lo Real. De all&iacute; que el &ldquo;clima lyncheano&rdquo; sea una mezcla de misterio y estupor, en el que parece que siempre se est&aacute; por develar un secreto, pero nunca se devela nada.
    </p><p class="article-text">
        Aunque los g&eacute;neros a los que pertenecen sus pel&iacute;culas son muy variados (desde lo metaf&iacute;sico a la ciencia ficci&oacute;n) todos sus films se basan en el suspenso, como si el relato policial fuera la &uacute;nica forma humana de interpretar lo Real cuando aparece desnudo ante nuestra mirada asombrada. El sentido del mundo (el sinsentido, en realidad) es lo que nos impulsa a investigar, pero lo que encontramos nunca es lo que busc&aacute;bamos.
    </p><p class="article-text">
        La gran diferencia del cine de Lynch con casi todo lo dem&aacute;s que se hizo tras la c&aacute;mara es que <strong>no importa ni qui&eacute;n es el asesino ni los motivos del crimen</strong>. Lo Real siempre es delictivo, siempre es mortal, siempre es peligroso, adem&aacute;s de que nunca terminamos de comprenderlo. Su cine pone en escena la b&uacute;squeda insaciable. B&uacute;squeda que es llevada al extremo de lo bello, lo raro y lo perfecto (todo al mismo tiempo) en los que, para m&iacute;, son sus dos grandes obras maestras: Blue Velvet y Wild at Heart.
    </p><p class="article-text">
        Justamente en Blue Velvet se repite todo el tiempo la frase que podr&iacute;a ser la clave de toda la obra de Lynch: &ldquo;Este es un mundo extra&ntilde;o&rdquo;. En varias entrevistas el cineasta dijo que lo que m&aacute;s le interesaba era hacer arte &ldquo;porque el universo en el que vivimos est&aacute; conformado por opuestos y en el arte podemos apelar al truco de reconciliar los opuestos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Lynch sosten&iacute;a que nuestra &eacute;poca ha vivido una degradaci&oacute;n radical del lenguaje y las frases ya no significan lo que antes cre&iacute;amos entender en ellas. Por eso ahora queda el arte para intentar no restaurar los viejos sentidos sino mostrar el sinsentido, el absurdo en el que estamos inmersos. Como en Esperando a Godot, de Samuel Beckett, en las pel&iacute;culas de Lynch los personajes est&aacute;n perdidos y buscan un redentor. A diferencia de los de Beckett, los personajes de Lynch logran, a veces (como en su primer film, Eraserhead, aunque tambi&eacute;n en Blue Velvet y Wild at Heart), una epifan&iacute;a o una trascendencia. No es casual que &eacute;l fuera practicante de la meditaci&oacute;n trascendental y que tuviera una fundaci&oacute;n que ense&ntilde;aba a realizarla en las c&aacute;rceles, en los hogares para personas indigentes y en los correccionales de muchachos que tienen muchos problemas con la ley.
    </p><p class="article-text">
        Es que <strong>para Lynch el gran secreto es dejar de flotar como motas de polvo en la oscuridad de un mundo absurdo</strong>; motas que son arrastradas por los vientos del caos, para encontrar en nuestro coraz&oacute;n lo &uacute;nico que vale la pena: la paz, que no es meramente una palabra (degradada como todas las otras) sino un estado de la mente.
    </p><p class="article-text">
        <em>DM/JJD</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Molina]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/david-lynch-corazon-salvaje_129_11974206.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 18 Jan 2025 03:00:34 +0000]]></pubDate>
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