<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Eraserhead]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/eraserhead/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Eraserhead]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiarioar.com/rss/category/tag/1052925/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Viaje al centro del misterio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/viaje-centro-misterio_129_11975357.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7ec9cd54-6341-4cae-9623-fec9e90233b7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Viaje al centro del misterio"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">David Lynch desconfiaba de la superficialidad que puebla el mundo de lenguaje sabihondo. Posando su mirada más allá de lo evidente, develó cómo el deseo se convierte en la vergüenza de las personas, oculto bajo un manto de silencio que solo puede romperse a través del chisme.</p></div><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de su &uacute;ltima pel&iacute;cula larga, <em>Inland Empire</em> (2006), hasta su muerte, que le lleg&oacute; en la casa de su hija hace unos d&iacute;as, <strong>David Lynch</strong> firm&oacute; dos antolog&iacute;as hechas con las escenas descartadas de <em>Inland Empire</em> (<em>More things that happened</em>, de 2007) y de la saga de Twin Peaks (<em>Twin Peaks: The missing pieces</em>, de 2014), inquietantes piezas de rejunte que producen temblores en las profundidades de las pel&iacute;culas &ldquo;terminadas&rdquo; de las que vienen. 
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s haya que hablar de un nuevo cine de autocartoneo, inaugurado bajo la apariencia del desd&eacute;n por el gran excursionista del lado oscuro de las cosas, entendi&eacute;ndose por cosas todas las cosas: desde el universo completo hasta los quarks que lo componen, pasando -o m&aacute;s bien deteni&eacute;ndose- en la oscuridad interior de los humanos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c91b03d2-78bc-4519-9f28-88486fb0bb9c_16-9-aspect-ratio_50p_1109670.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c91b03d2-78bc-4519-9f28-88486fb0bb9c_16-9-aspect-ratio_50p_1109670.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c91b03d2-78bc-4519-9f28-88486fb0bb9c_16-9-aspect-ratio_75p_1109670.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c91b03d2-78bc-4519-9f28-88486fb0bb9c_16-9-aspect-ratio_75p_1109670.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c91b03d2-78bc-4519-9f28-88486fb0bb9c_16-9-aspect-ratio_default_1109670.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c91b03d2-78bc-4519-9f28-88486fb0bb9c_16-9-aspect-ratio_default_1109670.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/c91b03d2-78bc-4519-9f28-88486fb0bb9c_16-9-aspect-ratio_default_1109670.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Este mensaje art&iacute;stico de Lynch, que vuelve a insistir de otro modo sobre lo mismo de siempre, que es la presencia masiva de lo desconocido (incluso lo desconocido de las pel&iacute;culas conocidas), fue apart&aacute;ndolo del clasicismo industrial dominado por los c&oacute;digos de duraci&oacute;n, e inclin&aacute;ndolo a un inter&eacute;s cada vez m&aacute;s creciente por el fragmento, es decir por la escena y por la idea.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, desde <em>Inland Empire</em> hasta hoy, film&oacute; diecisiete cortometrajes, de los cuales<span class="highlight" style="--color:white;"><em> What Did Jack Do? </em></span><span class="highlight" style="--color:white;">(2017), que todav&iacute;a puede verse en Netflix, es el m&aacute;s notorio. Dura poco m&aacute;s que un cuarto de hora, en el que David Lynch interroga por el crimen de una gallina a un mono capuchino llamado Jack. Lo hace en un idioma de noir mixto: mitad policial, mitad ontol&oacute;gico. Al final (pero toda la escena es un final y, por supuesto, un principio), la gallina por la que el mono dice haber enloquecido luego de un toqueteo de pechugas pasa por la cabina de interrogatorio y Jack enloquece de pasi&oacute;n, motor y prueba del crimen. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Antes canta en circunstancias de music hall la canci&oacute;n &ldquo;True love flame&rdquo;, compuesta por Lynch y </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Dean Harley</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">: &ldquo;Ella y yo encendimos la llama del amor./ La llama del amor verdadero/ arde tan intensamente&hellip;/ Es la delicia del amor. /Hace mucho tiempo bailamos./ Hace mucho tiempo nos arriesgamos,/ y as&iacute; nos enamoramos./Hace mucho tiempo./ Ahora ans&iacute;o ver el brillo./Desear&iacute;a realmente poder estar con ella/ y volver a ver el brillo/ de la llama del amor verdadero&rdquo;.&nbsp;&nbsp;&nbsp;</span>
    </p><p class="article-text">
        Lo que ocurre durante esa larga escena es que el mono enamorado que la canta, no es un mono sino -seguramente- el interior de un hombre. Hacia esa revelaci&oacute;n principal parece inclinarse el gag; y, tambi&eacute;n, hacia una revelaci&oacute;n secundaria: el amor es la fascinaci&oacute;n de un mono por una gallina que opera el milagro del encuentro profundo entre especies distintas, en este caso simios y aves. Y de fondo, un nuevo y merecid&iacute;simo ataque de Lynch a la percepci&oacute;n fenomenol&oacute;gica, esa trampa tira postas que nos hace creer que entendemos <em>porque</em> vemos, como si fuese posible comprender los hechos a simple vista. 
    </p><p class="article-text">
        El laboratorio de Lynch nos informa que en el interior de todas las cosas hay un misterio. Las posibilidades de acceder a alg&uacute;n tipo de conocimiento que merezca confianza son m&aacute;s o menos nulas. Pero si nada tiene sentido, bien se lo podr&iacute;a inventar por canales de expresi&oacute;n (o impresi&oacute;n) po&eacute;tica. 
    </p><p class="article-text">
        Esa postulaci&oacute;n del misterio en t&eacute;rminos de asunto excluyente de su obra, a la que Lynch le dio mil vueltas, puestos a considerarla en el interior de las personas, tiene un nombre ordinario llamado deseo, fuerza oscura y a menudo secreta de la vida, muchas veces condenada a la contenci&oacute;n por parte de propios y extra&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Para Lynch, el deseo es a sus personajes bestiales lo que el &aacute;tomo a la materia. Es el elemento de lo que est&aacute;n hechos y que, por principio de supervivencia, est&aacute; obligado a ocultarse de las cat&aacute;strofes de la contemplaci&oacute;n y el juicio. Es, para decirlo en el peor sentido sanitarista, una &ldquo;deformaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Como <strong>Lord Byron</strong>, David Lynch ten&iacute;a un pie zambo. Por lo que, aunque pueda recrearse con buenos argumentos el mapa de influencias y hermandades art&iacute;sticas que orientaron su obra (que compite cabeza a cabeza con Luis Bu&ntilde;uel en quien de los dos film&oacute; m&aacute;s sue&ntilde;os situados al mismo nivel material de la vigilia), tambi&eacute;n puede considerarse que ese pie fue su primer cine, lo que no dejaba de ver, o lo que evitaba ver, que es la manera supernumeraria de mirar.
    </p><p class="article-text">
        En los personajes de Lynch, la marca es la falla. Los ejemplos del beb&eacute; de <em>Eraserhead</em>&nbsp;(1977) y la recreaci&oacute;n de <strong>Joseph Merrick</strong> en <em>El Hombre Elefante </em>(1980), alcanzan para darle cierto vuelo a la sospecha de que ese pie ten&iacute;a algo que decirle de los misterios ocultos de la vida.
    </p><p class="article-text">
        El misterio de las cosas, llamado deseo en las personas, ambas luces negras de la naturaleza que despiertan la curiosidad enfermiza del que no es capaz de conformarse con la imagen superficial de los fen&oacute;menos, es lo que lo lleva a Lynch a moverse por caminos alternativos a la raz&oacute;n. Y la paradoja no es que la desconfianza en la imagen venga de un cineasta, sino que esa desconfianza no haya proliferado en sus colegas.
    </p><p class="article-text">
        Su manera de sospechar del encandilamiento que produce la superficialidad, y que puebla el mundo de lenguaje sabihondo (millones de palabras y argumentos descargados detr&aacute;s del &ldquo;yo lo vi&rdquo;), fue girando de las historias m&aacute;s bien &iacute;ntimas de sus primeras pel&iacute;culas, retomadas luego en su obra maestra, <em>Mulhollan drive</em> (2001), hacia la novela visual <em>Twin Peaks </em>(1991),<em> </em>que amplific&oacute; esas maquetas de misterio a la escala de un pueblo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Girando&rdquo; quiz&aacute;s sea una palabra delicada para describir un vuelco. Porque haber amplificado la escala de las historias con <em>Twin Peaks</em>, nos hace pensar que el misterio en el sentido del ocultamiento del deseo (el deseo es la verg&uuml;enza de las personas) es un producto social, cubierto por un manto de silencio que s&oacute;lo puede perforar el chisme. 
    </p><p class="article-text">
        La sociedad con <strong>Mark Frost</strong> explica en parte el boom de la serie. Pero lo explica mejor la relaci&oacute;n de Lynch con la materia social de Missoula, la peque&ntilde;a ciudad de Montana donde naci&oacute;. Tiene monta&ntilde;as, valles, r&iacute;os, un pasado industrial basado en la madera y su situaci&oacute;n es cercana a Canad&aacute;, caracter&iacute;sticas mellizas del Twin Peaks, que por lo visto no parece haber sido <em>tan</em> inventada. 
    </p><p class="article-text">
        <em>Twin Peaks</em> fue un &eacute;xito televisivo creciente en la medida en que iban creciendo las ramas de su misterio, salidas del tronco en el que se inscribieron simult&aacute;neamente dos preguntas: &iquest;qui&eacute;n mat&oacute; a Laura Palmer? Y, sobre todo, &iquest;qui&eacute;n <em>no</em> mat&oacute; a Laura Palmer? 
    </p><p class="article-text">
        En t&eacute;rminos de c&oacute;mo se cuentan las cosas sin observarlas demasiado, <em>Twin Peaks</em> es un policial del subg&eacute;nero &ldquo;&iquest;qui&eacute;n lo hizo?&rdquo;, pero esa identificaci&oacute;n tiene una importancia relativa. La clave, el elemento que Lynch introduce sin que en ese momento se hayan visto con claridad los antecedentes, puede deducirse por contraste con otras grandes series.
    </p><p class="article-text">
        Si, por ejemplo, se somete a <em>The Sopranos</em> (1999) y a <em>The Wire</em> (2002) a una lectura microsc&oacute;pica de su composici&oacute;n, veremos que la calidad dram&aacute;tica de sus personajes -digamos los bueyes de la trama- surge de una emulaci&oacute;n extraordinaria de las conductas humanas. Su modo de captar esa &ldquo;verdad&rdquo; es un naturalismo en estado de m&aacute;ximo refinamiento. Con la salvedad de que se trata de conductas humanas desplegadas en una sociedad acostumbrada a imponer reg&iacute;menes de conductas muy definidos, aun cuando se trate de conductas expresadas en profundidad. Y esos reg&iacute;menes est&aacute;n tan definidos que salirse de ellos implica adscribir tambi&eacute;n a reg&iacute;menes bien definidos (hasta para delinquir hay que tener una conducta). &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En <em>Twin Peaks</em>, en cambio, vemos a trav&eacute;s de la mirada de interiores de Lynch sobre sus personajes, qu&eacute; cosa podr&iacute;an ser los seres humanos, o qu&eacute; son <em>en el fondo</em> si se los sabe ver. Lo ayuda su decisi&oacute;n de convertirse en el director que m&aacute;s actos gratuitos film&oacute; en la historia del cine. Escurridos de una personalidad fija, derretidos como los retratos de <strong>George Dyer</strong> de <strong>Francis Bacon</strong>, los personajes de Lynch son informes por proliferaci&oacute;n de identidades. Cada uno es dos, diez, mil. Y nadie sabe nada de nadie.
    </p><p class="article-text">
        Pero se trata de un desconocimiento que conecta con la totalidad, lo que puede verse hasta el enloquecimiento mutuo de director y espectadores, en <em>Twin Peaks: the return</em> (2017), especialmente en la escena en la que el agente Cooper enchufa un artefacto en el tomacorriente y ese acto ordinario de la vida cotidiana deriva en un viaje directo a la negrura del universo. 
    </p><p class="article-text">
        Lynch se fue. Pero estuvo y sigue estando disponible para el mundo que quiera a verlo a la manera en que &eacute;l vio al mundo: como un misterio que, por suerte, nadie va a poder entender del todo por m&aacute;s lejos que llegue. Es que, en el coraz&oacute;n de las cosas, como dir&iacute;a el mono capuchino Jack, &ldquo;habita la incertidumbre&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan José Becerra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/viaje-centro-misterio_129_11975357.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 19 Jan 2025 02:58:26 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/7ec9cd54-6341-4cae-9623-fec9e90233b7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="519375" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/7ec9cd54-6341-4cae-9623-fec9e90233b7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="519375" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Viaje al centro del misterio]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/7ec9cd54-6341-4cae-9623-fec9e90233b7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[David Lynch,Twin Peaks,Blue velvet,Eraserhead]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
