<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - ´La Trova Rosarina]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/la-trova-rosarina/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - ´La Trova Rosarina]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiarioar.com/rss/category/tag/1053057/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Los silencios y las furias]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/silencios-furias_129_12012661.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/34b2925f-4276-4c3d-b8d0-90c22211baa5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los silencios y las furias"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Personajes y situaciones nuevas para el rock argentino. Oficinistas solitarios. Hombres que volvían de la cárcel. Embarazos perdidos. Pequeñas grandes historias. Un cantante, Juan Carlos Baglietto, de una teatralidad inédita. Y un disco que contaba tiempos difíciles y hablaba de una guerra sin nombrarla. Novedades y rescates en la red, entre las redes.

</p></div><p class="article-text">
        El disco que m&aacute;s y mejor habl&oacute; de Malvinas no las menciona ni una sola vez. Y la par&aacute;frasis a <strong>Jorge Luis Borges</strong> y sus camellos es inevitable porque tal vez esa sea la mejor manera argentina de hablar de algo: no nombrarlo en absoluto. Hubo, por supuesto, referencias expl&iacute;citas. <em>Reina madre</em>, de <strong>Ra&uacute;l Porchetto</strong>. Y, desde ya, esa manera tan Garc&iacute;a de decir lo que nadie se animaba a pronunciar: no bombardeen Buenos Aires. Pero el disco que cont&oacute; la guerra, ya en la (&iquest;involuntaria?) elipsis del t&iacute;tulo, fue <em>Tiempos dif&iacute;ciles</em>.
    </p><p class="article-text">
        Por muchos motivos fue un &aacute;lbum absolutamente at&iacute;pico para lo que ya desde hac&iacute;a m&aacute;s de una d&eacute;cada se llamaba &ldquo;rock nacional&rdquo;. El bautismo hab&iacute;a provenido de la revista m&aacute;s fuertemente reglamentadora de su &eacute;poca, <em>Pelo</em>, en una nota de 1970 en que se mencionaba a <strong>Luis Alberto Spinetta</strong> como &ldquo;uno de los j&oacute;venes m&aacute;s l&uacute;cidos del rock nacional&rdquo;. Y ese rock que ya desde sus inicios hab&iacute;a tenido, en muchos casos, rasgos musicales propios &ndash;&iquest;o es que acaso &ldquo;El tema de Pototo&rdquo;, &ldquo;Pato trabaja en una carnicer&iacute;a&rdquo; o &ldquo;Sue&ntilde;a y corre&rdquo; se parec&iacute;an a algo de lo que sonaba en los Estados Unidos o Gran Breta&ntilde;a?&ndash;&nbsp;por primera vez ocupaba un lugar verdaderamente p&uacute;blico. Malvinas obligaba al canto en castellano y el rock argentino inauguraba su posibilidad de conquistar espacios radiales y de difusi&oacute;n que hasta ese momento le hab&iacute;an estado vedados con carteles callejeros de gran tama&ntilde;o. <strong>Juan Carlos Baglietto</strong>, un rosarino que hab&iacute;a descollado en un grupo casi secreto, Irreal, aparec&iacute;a en el lugar de <strong>Carlos Chaplin</strong> en una famosa escena de <em>El pibe</em> (<em>The Kid</em>, 1921). Las letras, rojas contra el blanco y negro de la foto, anunciaban el nombre del solista y el t&iacute;tulo: unos tiempos dif&iacute;ciles que la imagen situaba en la pobreza, en la calle, en la ni&ntilde;ez, pero que las tapas de la revista <em>Gente</em>, mostrando bombardeos mar&iacute;timos y anunciando un improbable triunfo b&eacute;lico, situaban en otra parte. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/faf2c90f-0e3f-448f-af64-57e96426465b_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/faf2c90f-0e3f-448f-af64-57e96426465b_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/faf2c90f-0e3f-448f-af64-57e96426465b_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/faf2c90f-0e3f-448f-af64-57e96426465b_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/faf2c90f-0e3f-448f-af64-57e96426465b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/faf2c90f-0e3f-448f-af64-57e96426465b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/faf2c90f-0e3f-448f-af64-57e96426465b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        De las diez canciones del disco cinco llevaban la firma de <strong>Fito P&aacute;ez</strong> &ndash;una de ellas, &ldquo;La m&uacute;sica del R&iacute;o de la Plata&rdquo;, en conjunto con Baglietto&ndash;, que acababa de cumplir 19 a&ntilde;os, que ya hab&iacute;a formado parte de una banda notable, <strong>El Banquete</strong>, y que, en el disco, adem&aacute;s de tocar los teclados, se erig&iacute;a como director musical de un grupo que inclu&iacute;a a <strong>Rub&eacute;n Gold&iacute;n</strong> en guitarra, <strong>Sergio Sainz</strong> en bajo el&eacute;ctrico, <strong>Marco Pusineri</strong> en bater&iacute;a y <strong>Silvina Garr&eacute;</strong> en voz. Los otros t&iacute;tulos de su autor&iacute;a eran &ldquo;Aunque ma&ntilde;ana no est&eacute;s&rdquo;, &ldquo;Pu&ntilde;al tras pu&ntilde;al&rdquo;, &ldquo;Sobre la cuerda floja&rdquo; y &ldquo;La vida es una moneda. Los autores restantes eran Gold&iacute;n (tres canciones, &rdquo;Dulce p&aacute;jaro&ldquo;, &rdquo;Sin luna&ldquo;, y, en colaboraci&oacute;n con Juan Manuel Monfrini, &rdquo;Los nuevos brotes&ldquo;), <strong>Adri&aacute;n Abonizio</strong> (antecesor de Baglietto en Irreal) con &rdquo;Mirta de regreso&ldquo;, y <strong>Jorge Fandermole</strong>, con &rdquo;Era en abril&ldquo;.
    </p><p class="article-text">
        Si el rock nacional, en sus mejores expresiones, ya portaba una mezcla inusual e irrepetible en su ADN &ndash;<strong>The Beatles</strong>, tango, folklore (grupos vocales, <strong>Jorge Cafrune</strong>, <strong>Mercedes Sosa</strong>, <strong>Horacio Guarany,</strong> el <strong>Cuchi Leguizam&oacute;n</strong>), cantantes mel&oacute;dicos y el proto beat de Los Gatos&ndash;, Rosario, m&aacute;s parecida a Montevideo que a Buenos Aires, en su escala de bares donde poetas, novelistas, pintores y m&uacute;sicos se encontraban a diario, aport&oacute; una nueva rareza a la alquimia: ese rock que ven&iacute;a de all&iacute; era letrado. P&aacute;ez, Abonizio y Fandermole contaban historias. 
    </p><p class="article-text">
        Sus canciones no eran (s&oacute;lo) confesionales. Y abordaban los mismos temas y personajes que cierta literatura rioplatense que hab&iacute;a estado ausente en las lecturas del ya can&oacute;nico rock vern&aacute;culo. En <em>Tiempos dif&iacute;ciles</em> resonaban <strong>Roberto Arlt</strong>, el grupo de Boedo y sus oficinistas y soledades, y, por supuesto, Montevideo y la po&eacute;tica de lo cotidiano que <strong>Mario Benedetti</strong> hab&iacute;a patentado por esos a&ntilde;os y que <em>La tregua</em>&nbsp;&ndash;la novela de 1959 pero, sobre todo, el film de 1974 dirigido por <strong>Sergio Ren&aacute;n</strong>&ndash; convirti&oacute; en hit. 
    </p><p class="article-text">
        La mayor&iacute;a de las canciones del disco con el que comenz&oacute; la carrera solista de Baglietto estaba estructurada a la manera de cuentos cortos. Sus protagonistas estaban delineados con precisi&oacute;n. Tanto sus caracter&iacute;sticas psicol&oacute;gicas y sociales como las circunstancias por las que atravesaban se describ&iacute;an con detalle. En &ldquo;Mirta de regreso&rdquo;, la manera en que una escena &ndash;el di&aacute;logo que no sucede entre quien vuelve de la c&aacute;rcel y su mujer, de la que asoman los zapatos debajo de la cama&ndash; se proyecta hacia el pasado y hacia un futuro igualmente sombr&iacute;o (&ldquo;s&oacute;lo algunas noches, sal&iacute;s a trabajar&rdquo;) y la irrupci&oacute;n en la canci&oacute;n argentina de un coloquialismo sin impostaci&oacute;n (&ldquo;Hac&eacute; de cuenta que estuve navegando/ es casi lo mismo solo cambia el paisaje&rdquo;), junto con im&aacute;genes de una belleza y una potencia inusitadas. En &ldquo;Era en abril&rdquo;, se relataba la tristeza frente a un embarazo perdido. Quienes aparecen en estas canciones no son personajes del rock. Son personajes a secas. Personas normales que hablan como personas normales. El vecino que cay&oacute; en cana y la mujer que lo ha esperado o no lo ha hecho. El maestro o el empleado. Los amores chiquitos y, al mismo tiempo, inmensos de cada vida. 
    </p><p class="article-text">
        La otra gran anomal&iacute;a era el propio Baglietto. Una de las grandes tradiciones del rock era la de las baladas inglesa y escocesa (la otra era la del blues). La de la voz neutra. La de la renuncia a la pasi&oacute;n para cantar las pasiones. La de <strong>Paul McCartney</strong> dejando que fuera la propia historia la que cargara las tintas. La mujer que junta del piso el arroz que queda de los casamientos, en &ldquo;Eleanor Rigby&rdquo;, o la que dice &ldquo;Papi, ella se fue de casa&rdquo; en &ldquo;She&rsquo;s Leaving Home&rdquo;, son cantadas con una distancia extrema. 
    </p><p class="article-text">
        Baglietto, en cambio, toma fuentes argentinas. La teatralidad de algunos cantantes de tango, desde ya. Y las infinitas inflexiones que pon&iacute;a en juego Spinetta &ndash;esa manera de quebrar la voz en el final de &ldquo;Laura va&rdquo;; la congoja sin fronteras que atraviesa al Capit&aacute;n Beto&ndash;. En la voz y la manera de interpretar del rosarino, el componente narrativo de cada una de las canciones, esa manera de contar escenas, cobra vida propia. Y una y otra, la matriz de esas piezas concentradas y la forma en que el cantante las relata, palabra por palabra y matiz por matiz, se potencian mutuamente. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cada una de las canciones de <em>Tiempos dif&iacute;ciles</em> es extraordinaria y cada oyente tendr&aacute; una, o varias, como sus preferidas. Pero hay una que, por s&iacute; sola, rompe, o reformula, los protocolos del llamado rock nacional e, incluso, de la canci&oacute;n popular en su conjunto. &ldquo;Sobre la cuerda floja&rdquo; abr&iacute;a el segundo lado del LP. El protagonista era un oficinista, alguien abundante en la literatura pero ausente en el rock. Un oficinista olvidado y solitario, adem&aacute;s. Pero un personaje de quien P&aacute;ez no lo sabe todo. &Eacute;l es testigo de escenas privadas pero, aun as&iacute;, debe remitirse a lo que el personaje cuenta de s&iacute; mismo. &ldquo;&rsquo;El vino es casi como el amor&rsquo;, dec&iacute;a&rdquo;, dec&iacute;a uno que dec&iacute;a el otro. Y el recurso (&ldquo;Se subi&oacute; al primer taxi/ con la impotencia en quiebra/ la &uacute;ltima noche que estar&eacute; conmigo/ ser&aacute; una gran fiesta, dijo&rdquo;) volv&iacute;a a aparecer en el final de la primera parte. El momento del gran quiebre, tanto en la vida del oficinista como en la m&uacute;sica de la canci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        El vals inicial se transformaba, daba un vuelco. Y la nueva secci&oacute;n, mucho m&aacute;s teatral, desembocaba en una escala crom&aacute;tica descendente, a la manera de los madrigales de <strong>Carlo Gesualdo</strong> o <strong>Claudio Monteverdi</strong>. Ese pasaje se repet&iacute;a tres veces. La primera con la frase &ldquo;la &uacute;ltima noche que estar&eacute; conmigo&rdquo;, la segunda con &ldquo;mir&oacute; al reloj que lo observaba tenso&rdquo; y la &uacute;ltima con &ldquo;cerr&oacute; los ojos, no dud&oacute; un instante&rdquo;. All&iacute; llegaba la &uacute;ltima oraci&oacute;n: &ldquo;y apret&oacute; la carne, sangr&oacute; su pecho&rdquo;. Despu&eacute;s ya no hab&iacute;a m&aacute;s palabras. No pod&iacute;a haberlas. El corte de la carne se correspond&iacute;a con un corte musical. Su escuchaba (c&oacute;mo no escucharlo) un peque&ntilde;o silencio. &nbsp;Despu&eacute;s, la explosi&oacute;n del solo de guitarra el&eacute;ctrica tomaba el lugar del texto. Como en el disco mismo &ndash;un disco lleno de palabras&ndash;, lo m&aacute;s importante era lo no dicho.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe style="border-radius:12px" src="https://open.spotify.com/embed/album/37NSEn4idb7uJRjiDexLmM?utm_source=generator" width="100%" height="352" frameBorder="0" allowfullscreen="" allow="autoplay; clipboard-write; encrypted-media; fullscreen; picture-in-picture" loading="lazy"></iframe>
    </figure><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe style="border-radius:12px" src="https://open.spotify.com/embed/album/6k40J9alqYUpBjZuizLnnl?utm_source=generator" width="100%" height="352" frameBorder="0" allowfullscreen="" allow="autoplay; clipboard-write; encrypted-media; fullscreen; picture-in-picture" loading="lazy"></iframe>
    </figure><p class="article-text">
        <em>Diego Fischerman es autor del blog &ldquo;El sonido de los sue&ntilde;os&rdquo;: </em><a href="https://xn--sonidodesueos-skb.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>https://xn--sonidodesueos-skb.com/</em></a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Diego Fischerman]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/silencios-furias_129_12012661.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 01 Feb 2025 15:42:18 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/34b2925f-4276-4c3d-b8d0-90c22211baa5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="118251" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/34b2925f-4276-4c3d-b8d0-90c22211baa5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="118251" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Los silencios y las furias]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/34b2925f-4276-4c3d-b8d0-90c22211baa5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Juan Carlos Baglietto,Fito Páez,´La Trova Rosarina]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
