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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Gabriela Parigi]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/gabriela-parigi/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Gabriela Parigi]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Alto rendimiento]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/alto-rendimiento_129_12036284.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7bdceb2a-6ed3-4ac6-8ab5-62fd612b7763_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Alto rendimiento"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Gabriela Parigi fue embajadora argentina en cuatro mundiales de gimnasia artística. En su biodrama "Consagrada" representa los sufrimientos de la alta competencia, los fracasos del éxito. Los matices de una vida encaminada al triunfo permanente. </p></div><p class="article-text">
        Hace unos cuantos a&ntilde;os llev&eacute; a mi hijo a un entrenamiento de f&uacute;tbol en un club de barrio. Fue llegar, permanecer unos minutos y salir disparada para no regresar jam&aacute;s. Mientras chicos de 8 a 10 a&ntilde;os se divert&iacute;an jugando, algunos padres y madres los insultaban cuando se les escapaba una pelota, met&iacute;an un gol en contra o erraban un penal. Otros adultos discut&iacute;an en las tribunas, a matar o morir. Parec&iacute;a que se les iba la vida en cada movimiento de su progenie, acaso la ilusi&oacute;n de ser millonarios explotando a esas ni&ntilde;eces. El entrenador les chistaba y se agarraba la cabeza. La presi&oacute;n era insoportable. &iquest;Qu&eacute; efecto provocar&iacute;a la actitud de los grandes en las emociones infantiles? Estaba claro que esa atm&oacute;sfera estaba re&ntilde;ida con lo l&uacute;dico, como lo propio de la infancia, el modo ameno de aprender las reglas de la convivencia&nbsp;grupal.
    </p><p class="article-text">
        Record&eacute; esa experiencia materna cuando asist&iacute; a la funci&oacute;n de <em>Consagrada</em>, el unipersonal tragic&oacute;mico donde la ex gimnasta de elite <strong>Gabriela  Parigi</strong>, de 39 a&ntilde;os, representa parte de su biograf&iacute;a deportiva, con la direcci&oacute;n de <strong>Flor Micha</strong>, en el teatro Metropolitan y que a partir de marzo se mudar&aacute; a Timbre 4.
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                </figure><p class="article-text">
        la curiosidad sobre c&oacute;mo esta mujer cocin&oacute; a fuego lento el espect&aacute;culo en el que despliega sus habilidades corporales para dar cuenta de sus alegr&iacute;as y dolores dio motivo a una charla en la que me cont&oacute; que &ldquo;<em>Consagrada</em> es una condensaci&oacute;n de las tem&aacute;ticas que fueron norte en mi vida, con realismo, con caricaturas, con elementos grotescos. Hablo de la l&oacute;gica de la competencia, la meritocracia, el individualismo, el sacrificio y la exigencia. Durante 16 a&ntilde;os, entre mis 4 y mis 19, hice gimnasia art&iacute;stica y luego me dediqu&eacute; a las artes esc&eacute;nicas, a la docencia y a ser madre. Tengo mucha reflexi&oacute;n con respecto a lo pedag&oacute;gico&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">&ldquo;Por los mismos valores que evoco en </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Consagrada</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">, valores humanos, estudi&eacute; y soy entrenadora deportiva, para tratar de cambiar desde lo educativo esas l&oacute;gicas propias del alto rendimiento, que incitan a competir, que lo &uacute;nico que buscan es el &eacute;xito, el triunfo, la consagraci&oacute;n y la eliminaci&oacute;n del otro. Pero, claro, en un momento me di cuenta de que no pod&iacute;a cambiar del todo esa trama, que est&aacute; muy arraigada y es la m&eacute;dula espinal del deporte, y me mud&eacute; de ecosistema, migr&eacute; al arte esc&eacute;nico. Me form&eacute; en circo en La Arena, dirigida por Gerardo Hochman. Despu&eacute;s, me fui a Francia, aprend&iacute; el teatro f&iacute;sico y circo contempor&aacute;neo en el Centre des Arts du Cirque Le Lido, en Toulouse, y as&iacute; continu&eacute; conociendo otras posibilidades de ejercer la docencia para encontrar mi espacio y hacer las cosas de una manera diferente, sin repetir lo traum&aacute;tico&rdquo;.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">&ldquo;Las tem&aacute;ticas de la obra&rdquo;, cuenta Parigi, &ldquo;vienen resonando en m&iacute; desde el d&iacute;a en que pis&eacute; por primera vez un gimnasio y son el motor de la acci&oacute;n y creaci&oacute;n de otros proyectos, desde la forma en que ejerzo la maternidad, hasta la construcci&oacute;n de colectivos, como la cooperativa cultural Proyecto Migra, desde la que hackeamos las l&oacute;gicas productivistas y abusivas&rdquo;.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">De sus inicios, cuando viv&iacute;a con su familia de origen en Villa Devoto, cuenta que comenz&oacute; porque &ldquo;mis viejos, que siempre me apoyaron, advirtieron que era muy muy inquieta en casa, me mandaron a danza cl&aacute;sica a los 4 a&ntilde;os, pensando en darme una buena herramienta para controlar un poco&nbsp;el cuerpo. Me pasaba todo el tiempo probando hacer cosas, &nbsp;ten&iacute;a una actitud explosiva y la profesora recomend&oacute; que me llevaran a hacer gimnasia art&iacute;stica. Mis entrenamientos fueron en el gimnasio del Ateneo Bernasconi donde dos entrenadores vieron que ten&iacute;a talento y sugirieron que fuera a su propio espacio, desde donde hice carrera e ingres&eacute; como por un tubo a la selecci&oacute;n nacional.&rdquo;</span>
    </p><p class="article-text">
        De ese largo per&iacute;odo, evoca &ldquo;el disfrutar bastante el d&iacute;a a d&iacute;a de los entrenamientos y las exhibiciones, y padecer mucho las competencias. Cuando me iba bien, me gustaba, ten&iacute;a incorporado el relato social, lo simb&oacute;lico de ganar, pero internamente no estaba contenta, lo sufr&iacute;a. Adem&aacute;s, tanto yo como mis compa&ntilde;eras empezamos a padecer lesiones&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">&ldquo;Hoy puedo ver que no se sale indiferente de esa exigencia, sino herida o herido, porque adem&aacute;s existe mucho terrorismo psicol&oacute;gico, dado por la comparaci&oacute;n, la din&aacute;mica de la competencia con tus pares, la construcci&oacute;n de roles de poder de los entrenadores y los dirigentes, esas voces que&nbsp;les imponen reglas y valores a las chicos y a los chicos&rdquo;.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Justamente con Micha, buscaron un lenguaje com&uacute;n durante intensos ensayos con improvisaciones en las que se manifest&oacute; con fuerza el universo deportivo a trav&eacute;s de textos en los que se mezclaban ficci&oacute;n e informaci&oacute;n ver&iacute;dica, que hab&iacute;an surgido en un taller de dramaturgia con </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Ariel Barchil&oacute;n</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">. &ldquo;Lo parimos juntas, somos grandes amigas y contamos con un equipo m&aacute;gico, espectacular. Imaginaba la potencia de los trofeos, las medallas e incluso la estatua de la libertad envuelta en trapos como parte de la escenograf&iacute;a. Incorpor&eacute; corsets y el bast&oacute;n que hab&iacute;a sido de mi abuela, que ella usaba para sus dolores de espaldas, la met&aacute;fora de las radiograf&iacute;as y los elementos ortop&eacute;dicos para representar las lesiones&rdquo;.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">La belleza y el estilo refinado del deporte conviven en el espect&aacute;culo con lo monstruoso, las fallas y los l&iacute;mites que imponen las roturas. &ldquo;Pero no quisimos que el personaje se instaurara en el dolor o en el sufrimiento. Pensamos en alejarnos de lo dram&aacute;tico para que aparezca algo amplio, m&aacute;s monocrom&aacute;tico, que incluyera la risa como veh&iacute;culo que abre a distintas emociones y habilita la sensibilidad&rdquo;. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;"><em>"De lunes a viernes me mor&iacute;a de hambre. Despu&eacute;s me daba atracones e intentaba vomitar. Sent&iacute;a culpa de comer. Com&iacute;an pensando en sumas de calor&iacute;as".</em></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;"><em> </em></span><span class="highlight" style="--color:white;">Ella y sus compa&ntilde;eras se prepararon para competir y tener un alto rendimiento f&iacute;sico durante un trayecto vital en el que es habitual la vulnerabilidad. &ldquo;Tuvimos que elaborar el maltrato durante nuestra vida adulta para no repetirlo y poder construir de otra manera: nos dec&iacute;an mog&oacute;licas, cagonas, gorda como insulto, que se nos sal&iacute;an la panza y el pecho como a Maradona&rdquo;.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;"><em>"Ciento ocho torneos, treinta y siete exhibiciones, cuarenta y tres aeropuertos, seis entrenadores, triple fractura de tobillo, tres amigas, cuatro lesiones de columna, dos de rodilla, un novio",</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> dice en la obra mientras se mueve con precisi&oacute;n arriba y abajo de un banco de madera y se cuelga una sonrisa forzada en el rostro. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Si hubo marcas que lastimaron, tristeza, dolor y frustraci&oacute;n, asegura que pudo convertirlos en material para la creaci&oacute;n. &ldquo;Siempre supe que hab&iacute;a una vida fuera del deporte, que la gimnasia no era todo, que los deportistas somos seres humanos y que es importante, hablar, escucharnos, reflexionar&rdquo;.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Parigi se siente muy agradecida con su proyecto teatral, porque &ldquo;me estoy revinculando con deportistas &nbsp;con otra cabeza y con otras acciones, gente maravillosa &nbsp;con la que reescribo mi biodrama. Estos temas dejaron de estar tapados, se ocultarse en pos del discurso del &eacute;xito, de subirse al podio porque ganaste una medalla y te salvaste. Ahora hablamos, aunque nos quieran hacer sentir que somos pocos o que estamos alienados o desorganizados. Somos un mont&oacute;n de personas d&aacute;ndole respuesta a los discursos de odio, nos posicionamos m&aacute;s que nunca en la construcci&oacute;n de verdades coherentes, en dejar que emerjan la pulsi&oacute;n de vida, la ternura, la suavidad, el amor, el futuro&rdquo;.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;"><em>LH/MF</em></span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Haimovichi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/alto-rendimiento_129_12036284.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 08 Feb 2025 03:09:23 +0000]]></pubDate>
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