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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - David Foster Wallace]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/david-foster-wallace/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - David Foster Wallace]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Una crítica ingenua]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/critica-ingenua_129_12076682.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2e736e1a-1dfc-4eb4-a13e-89ac91fa56c7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una crítica ingenua"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Quizás la ventaja comparativa que tuvieron Javier Milei y los libertarios en las elecciones de 2023 fue que eran los únicos que hablaban convencidos y en serio en medio de los cortesanos irónicos de la vieja política. Esa “honestidad antiirónica”, percibida con simpatía tanto por sus seguidores como por votantes menos comprometidos, está ahora bajo significativa amenaza de pérdida.</p></div><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de muchos a&ntilde;os de recomendaciones de amigos me sent&eacute; a mirar <em>White Lotus</em>. La primera temporada, claro, porque no hab&iacute;a visto ninguna, aunque ahora est&eacute; todo el mundo comentando la tercera. No me enamor&oacute; porque claramente no aspira a tener alma, aunque s&iacute; divierte e interesa y funciona muy bien, y tiene algo as&iacute; como un &ldquo;alma residual&rdquo; dada por el talento de toda la gente involucrada que act&uacute;a, filma y escribe muy bien. Es una franquicia buena, como McDonald&acute;s, H&auml;agen-Dazs o los mismos ClubMed que la serie se propone parodiar. De eso se trata, entonces: un hotel de lujo distinto cada vez, los hu&eacute;spedes que llegan, el staff permanente que hace que todo suceda y un asesinato para darle una especie de ancla argumental (y un clima de misterio y tragedia) a cada temporada. 
    </p><p class="article-text">
        Supongo que mis amigos me la recomendaron, tambi&eacute;n, porque es un tema que me interesa: la obsesi&oacute;n contempor&aacute;nea con el turismo y el consumo de experiencias, la idea de que para descansar y relajarse hay que generar contextos muy costosos y muy espec&iacute;ficos que en general terminan siendo parad&oacute;jicamente estresantes (que si nos perdemos el desayuno, que la certificaci&oacute;n de buceo) y toda la bater&iacute;a de creencias que hay que sostener o suspender para participar de esta clase de vacaciones. 
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        La serie hace mucho hincapi&eacute; en esto &uacute;ltimo, de una manera inteligente: a diferencia de lo que sucede en los all inclusive de la vida real, al menos en la experiencia del hu&eacute;sped, los empleados del hotel son muy protagonistas. Si la gracia en el all inclusive es regresar a esa sensaci&oacute;n de calma infantil en la que el papel higi&eacute;nico se cambia solo, en <em>White Lotus</em> est&aacute; todo el tiempo a la vista la cantidad de trabajo precario y esforzado que hace falta para sostener esa apariencia de que todo funciona sobre ruedas. Est&aacute; claro que la serie tiene una intenci&oacute;n cr&iacute;tica respecto de ese turismo de lujo: para que los ricos se diviertan, hace falta que los pobres se sacrifiquen. No hay nada inocente, dice <em>White Lotus</em>, en el lujo. 
    </p><p class="article-text">
        Estuve pensando si la cr&iacute;tica que hace <em>White Lotus</em> cae en ese tipo de discurso que <strong>David Foster Wallace</strong> (que el viernes pasado hubiera cumplido 63 a&ntilde;os) llam&oacute;, de manera despectiva, iron&iacute;a autoconsciente. Estuve hace poco dando en taller el ensayo &ldquo;De Unibus Pluram&rdquo;, en el que Foster Wallace desarrolla este concepto, sobre todo en relaci&oacute;n con la televisi&oacute;n: para Foster Wallace, el problema de la autocr&iacute;tica ir&oacute;nica que hace la televisi&oacute;n, y que en los 90 permeaba a toda la cultura p&uacute;blica es que esa autocr&iacute;tica no solamente no construye nada: parece constituir una especie de blindaje c&iacute;nico contra el cambio. 
    </p><p class="article-text">
        Foster Wallace no lleg&oacute; a verlo, pero esa iron&iacute;a autoconsciente de la cultura pop no qued&oacute; confinada a la d&eacute;cada del noventa. Si hoy una sale a quejarse de que las mismas actrices que protagonizan pel&iacute;culas sobre la violencia de los est&aacute;ndares de belleza participan activamente de esos est&aacute;ndares lo m&aacute;s probable es que sea acusada de solemne o aguafiestas; lo mismo con las estrellas que se escandalizan ante cualquier cosa, pero viven arriba de un avi&oacute;n privado, dando lecciones de moral mientras sus huellas de carbono semanales sobrepasan lo que las personas normales hacemos en una d&eacute;cada. No es que no se pueda &ldquo;denunciar&rdquo; estas cosas: es que una se ve y e siente rid&iacute;cula. El problema del imperio de la iron&iacute;a es que hablar en serio pasa a ser de tontol&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Aunque creo que este sigue siendo el clima de &eacute;poca, creo que estamos en un momento de cambio. Nuestra cultura, y en especial la juventud, se est&aacute; cansando un poco de lo que Foster Wallace lleg&oacute; a llamar &ldquo;el autoritarismo&rdquo; de la iron&iacute;a y la imposibilidad de hablar en serio: tanto el fundamentalismo woke como la nueva derecha neoconservadora son sintom&aacute;ticas de ese cansancio. Por eso, si bien est&aacute; claro que en <em>White Lotus</em> hay iron&iacute;a sobre el turismo de lujo, creo que los personajes de los trabajadores representan una cr&iacute;tica seria y ya no ir&oacute;nica contra la industria tur&iacute;stica y relaciones desiguales que reproduce; una cr&iacute;tica ingenua, en el mejor de los sentidos.
    </p><p class="article-text">
        Foster Wallace hace pocas menciones en &ldquo;E Unibus Pluram&rdquo; al universo de la pol&iacute;tica profesional; creo que solo aparece el caso de Watergate como ejemplo de esta l&oacute;gica ir&oacute;nica en la que nadie dice la verdad de frente en el terreno de la pol&iacute;tica. Pasa r&aacute;pido esa alusi&oacute;n, pero Foster Wallace reconoce su gravedad, cuando la iron&iacute;a autoconsciente llega efectivamente a la pol&iacute;tica es porque ya no hay ning&uacute;n l&iacute;mite. Si ni los presidentes dicen la verdad, no tiene ni sentido jugar el juego de hablar en serio. 
    </p><p class="article-text">
        Vivimos, por supuesto, en el mundo post Watergate en el que nadie le cree a los pol&iacute;ticos, y en el que los pol&iacute;ticos piensan que les rinde m&aacute;s ser influencers que pol&iacute;ticos. Pero en el terreno de la pol&iacute;tica eso nunca termina de ser del todo verdad. La pol&iacute;tica se mueve siempre entre la l&oacute;gica de la espectacularizaci&oacute;n y de la seguir sosteniendo cierta formalidad del siglo XX; los pol&iacute;ticos todav&iacute;a usan traje; incluso los m&aacute;s iconoclastas de ellos todav&iacute;a dan discursos de apertura de sesiones y van a aparatosos eventos diplom&aacute;ticos. En pocas palabras: todav&iacute;a tienen que lograr que la gente, en alg&uacute;n sentido, crea que est&aacute;n diciendo la verdad, en el sentido al menos de decir <em>su </em>verdad, de estar hablando en serio sobre algo de lo que est&aacute;n convencidos. 
    </p><p class="article-text">
        Pienso que esa fue una de las principales ventajas que tuvieron los libertarios en las elecciones de 2023, la de ser los &uacute;nicos que, equivocados o no, hablaban convencidos y en serio entre los cortesanos ir&oacute;nicos de la vieja pol&iacute;tica. Importaba menos si ten&iacute;an raz&oacute;n que esa actitud lineal y sincera. No creo que la estafa de Milei vaya a tener consecuencias terminales para su gobierno, s&iacute; creo que le hizo perder en alguna medida esa ventaja comparativa, esa honestidad antiir&oacute;nica que al menos sus seguidores (y muchos votantes menos comprometidos) ve&iacute;an en &eacute;l. Y no soy analista pol&iacute;tica, pero yo no subestimar&iacute;a tan r&aacute;pido esta p&eacute;rdida.
    </p><p class="article-text">
        <em>TT/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/critica-ingenua_129_12076682.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 23 Feb 2025 03:02:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una crítica ingenua]]></media:title>
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