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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Apartheid]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/apartheid/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Apartheid]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[Israel rompe con la jefa de la diplomacia europea por comparar su trato a los palestinos con el apartheid de Sudáfrica]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/israel-rompe-jefa-diplomacia-europea-comparar-trato-palestinos-apartheid-sudafrica_1_13315229.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ef2c24fe-31f1-4e15-a921-2373e31d5d84_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Israel rompe con la jefa de la diplomacia europea por comparar su trato a los palestinos con el apartheid de Sudáfrica"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Kaja Kallas respondió que "la UE está siempre comprometida con una relación constructiva con Israel" y agregó que "para traer la paz a Oriente Medio, la solución de los Dos Estados sigue siendo el único camino viable. La UE condenó los asentamientos ilegales israelíes en Cisjordania que hacen cada vez más difícil alcanzar ese objetivo".</p></div><p class="article-text">
        El ministro de Exteriores de Israel, Gideon Saar, anunci&oacute; este jueves la ruptura de relaciones con la Alta Representante de Exteriores de la Uni&oacute;n Europea, Kaja Kallas, por unas supuestas declaraciones en las que habr&iacute;a comparado c&oacute;mo trata el Estado israel&iacute; a los palestinos con el r&eacute;gimen de 'apartheid' de Sud&aacute;frica. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La Alta Representante para la Pol&iacute;tica Exterior y de Seguridad de la Uni&oacute;n Europea, act&uacute;a desde hace tiempo de manera obsesiva y con una falta de decencia despreciable contra el Estado de Israel. Recientemente se ha publicado que, durante su visita a M&eacute;xico, equipar&oacute; a Israel con el r&eacute;gimen racista del apartheid que imperaba en Sud&aacute;frica&rdquo;, argument&oacute; Saar antes de anunciar que &ldquo;como ministro de Asuntos Exteriores del Estado de Israel, no tengo m&aacute;s opci&oacute;n que cortar todo contacto con la se&ntilde;ora Kallas, hasta que se retracte de la infame acusaci&oacute;n de sangre que lanz&oacute; contra el &uacute;nico Estado jud&iacute;o, que tambi&eacute;n es la &uacute;nica democracia en Oriente Medio. Y as&iacute; lo hago&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Kallas responmdi&oacute; en la red social X que &ldquo;la UE e Israel tienen mucho que nos une. Valoro nuestro di&aacute;logo y compromiso, y estoy abierto a continuar en ese esp&iacute;ritu, de manera respetuosa y constructiva. El di&aacute;logo es la base de la diplomacia, especialmente cuando surgen diferencias. La UE est&aacute; siempre comprometida con una relaci&oacute;n constructiva con Israel&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s la jefa de la diplomacia europea agreg&oacute; que &ldquo;para traer la paz a Oriente Medio, la soluci&oacute;n de los Dos Estados sigue siendo el &uacute;nico camino viable. La UE ha condenado los asentamientos ilegales israel&iacute;es en Cisjordania que hacen cada vez m&aacute;s dif&iacute;cil alcanzar ese objetivo. Esa es la posici&oacute;n de la UE&rdquo;.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/2067550712628760853?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Pero la respuesta no le pareci&oacute; suficiente al ministro israel&iacute; de Exteriores, que en otro mensaje de X se reafirm&oacute; en el distanciamiento. &ldquo;Usted se abstiene de negar o condenar lo que se le atribuye  p&uacute;blicamente. Eso habla por s&iacute; solo. Seg&uacute;n mi conocimiento, las declaraciones que se le atribuyen en el asunto del 'apartheid' no reflejan la posici&oacute;n de la Uni&oacute;n Europea. El asunto es simple: si efectivamente dijo esas cosas infames y difamatorias, defi&eacute;ndalas. Si no las dijo, ni&eacute;guelas. Mientras esta nube no se disipe, mi decisi&oacute;n se mantendr&aacute; firme&rdquo;.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/2067560932058751031?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Un portavoz de la Comisi&oacute;n Europea defendi&oacute; el papel de Kallas al asegurar que &ldquo;la Alta Representante y la Uni&oacute;n Europea siguen comprometidas con una relaci&oacute;n constructiva con Israel y, como se&ntilde;al&oacute; la propia Alta Representante, la UE e Israel tienen mucho que nos une.  Hay que recordar tambi&eacute;n que Israel es una democracia. El di&aacute;logo es la base de la diplomacia, especialmente cuando surgen diferencias&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Kallas est&aacute; siendo protagonista de controversias internas tras la publicaci&oacute;n de un informe en el que se atribu&iacute;a a varios pa&iacute;ses europeos la petici&oacute;n de eliminar o modificar el Servicio Europeo de Acci&oacute;n Exterior, ya que Kallas no estar&iacute;a recogiendo las posturas europeas ni estaba cubriendo las expectativas ante los nuevos retos geopol&iacute;ticos del momento. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rodrigo Ponce de León]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/israel-rompe-jefa-diplomacia-europea-comparar-trato-palestinos-apartheid-sudafrica_1_13315229.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 18 Jun 2026 12:53:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Israel rompe con la jefa de la diplomacia europea por comparar su trato a los palestinos con el apartheid de Sudáfrica]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Israel,Unión Europea,UE,Apartheid]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cómo fue el boicot a Sudáfrica por el apartheid y cómo inspira el bloqueo a Israel]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/boicot-sudafrica-apartheid-inspira-bloqueo-israel_1_12624968.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/53e567d6-e6db-47e2-ae79-1d37ddae276a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cómo fue el boicot a Sudáfrica por el apartheid y cómo inspira el bloqueo a Israel"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A partir de los años 80 el régimen segregacionista sudafricano sufrió sanciones y exclusiones que lo asfixiaron y lo condujeron al fin del sistema en 1994, con el objetivo conseguido de que la nación fuera libre.</p></div><p class="article-text">
        Mbuyisa Makhubo corr&iacute;a y corr&iacute;a pidiendo ayuda mientras llevaba en sus brazos a Hector Pieterson, de 12 a&ntilde;os. El 16 de junio de 1976, en Soweto, Sud&aacute;frica, miles de estudiantes se levantaron y salieron a manifestarse contra otra imposici&oacute;n del r&eacute;gimen del apartheid del Gobierno sudafricano: esa vez por querer implantar la lengua afrikaans en la educaci&oacute;n. Pieterson fue uno entre m&aacute;s de 500 ni&ntilde;os asesinados, pero su cuerpo sin vida fue fotografiado por un periodista &ndash;<a href="https://time.com/4365138/soweto-anniversary-photograph/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">uno que vio condenada toda su carrera en el momento en que hizo esa foto</a>&ndash; y la imagen instal&oacute; el conflicto en la conciencia global. A partir de ese momento, la presi&oacute;n internacional sobre el Gobierno de Sud&aacute;frica no par&oacute; de crecer &mdash;en forma de sanciones econ&oacute;micas, boicots a eventos deportivos, acontecimientos culturales...&mdash; y llev&oacute; al fin del sistema en 1994.
    </p><p class="article-text">
        El r&eacute;gimen del apartheid comenz&oacute; en 1948, tras las elecciones que gan&oacute; el Partido Nacional (PN), controlado por los afrik&aacute;ners, y en la que solo votaron los blancos &ndash;estos representaban en torno al <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Demographics_of_South_Africa" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">20% de la poblaci&oacute;n</a>&mdash;. Votaron la separaci&oacute;n (apartheid en afrikaans) o m&aacute;s bien su institucionalizaci&oacute;n, ya que la <a href="https://www.africamundi.es/p/que-fue-el-apartheid" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">segregaci&oacute;n racial exist&iacute;a antes</a>, desde que llegaron los colonos neerlandeses a las costas de Ciudad del Cabo sobre 1650.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Para 1987 las sanciones se habían convertido en una virtual prohibición de todo comercio con Sudáfrica</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Enrique Ojea</span>
                                        <span>—</span> &#039;Sudáfrica y el camino a la libertad&#039;
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El contexto internacional estaba marcado por el final de la Segunda Guerra Mundial y el comienzo de la Guerra Fr&iacute;a. En plena &eacute;poca de la descolonizaci&oacute;n, el apartheid choc&oacute; con la agenda global y fue quedando cada vez m&aacute;s aislado. Pero el primer cuestionamiento surgi&oacute; desde dentro: desde el principio los africanos violaron las leyes de segregaci&oacute;n. Seg&uacute;n el historiador Frederick Cooper, <a href="https://www.casadellibro.com/libro-historia-de-africa-desde-1940/9788432153167/12160548?campaignid=6513745351&amp;gad_source=1&amp;gad_campaignid=6513745351&amp;gbraid=0AAAAADya_kQSF9Is_KAr_w5FMYwKgQNQs&amp;gclid=CjwKCAjwlaTGBhANEiwAoRgXBU1IGy8pOEUDJim6fc8FDSQs3PhKL4yPjkV_DJGFy9lgsl2wDyQI0RoCTn0QAvD_BwE" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;las semillas para un desmontaje del apartheid estaban presentes desde la d&eacute;cada de 1950&rdquo;.</a>
    </p><p class="article-text">
        La <a href="https://www.casadellibro.com/libro-las-independencias-de-africa/9788490977088/9635667?srsltid=AfmBOor5KlvjZvD888aLPunbQT08LsbeBRdzqpabsdFKHFz490jUw16M" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">matanza de Shaperville</a> (69 muertos en 1960) no hizo retroceder al Gobierno sudafricano, sino todo lo contrario. Se ilegaliz&oacute; el CNA (Congreso Nacional Africano) y encarcelaron a Nelson Mandela &ndash;esto hizo que el partido pasara a la lucha armada. En 1973, la Asamblea General de la ONU aprob&oacute; una <a href="https://www.acnur.org/fileadmin/Documentos/BDL/2002/1426.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">convenci&oacute;n condenando el crimen del apartheid</a> y, tras el levantamiento de Soweto (1976) y la muerte de Steve Biko (1977), el Consejo de Seguridad impuso un embargo obligatorio de armas contra Sud&aacute;frica (Resoluci&oacute;n 418, 1977).
    </p><p class="article-text">
        A partir de 1980, el movimiento antiapartheid empez&oacute; a tomar la forma de sanciones econ&oacute;micas impuestas desde el extranjero al Gobierno sudafricano. En 1982 la empresa <a href="https://sahistory.org.za/sites/default/files/SQUEEZING%20APARTHEID,%20by%20Jennifer%20Davis.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">General Electric suspendi&oacute; una inversi&oacute;n de 138 millones</a> de d&oacute;lares en una inversi&oacute;n conjunta con una empresa minera sudafricana por la presi&oacute;n sufrida en su sede principal de Connecticut. Las primeras sanciones comerciales llegaron desde la Comunidad Econ&oacute;mica Europea y la Commonwealth en 1985. &ldquo;Y para 1987 las sanciones se hab&iacute;an convertido en una virtual prohibici&oacute;n de todo comercio con Sud&aacute;frica&rdquo;, como cuenta Enrique Ojea en &lsquo;Sud&aacute;frica y el camino a la libertad. Del apartheid a la democracia&rsquo; (Catarata, 2021).
    </p><p class="article-text">
        Un paquete de sanciones econ&oacute;micas muy relevante se activ&oacute; en 1986, cuando el Congreso de Estados Unidos logr&oacute; evitar el veto del presidente Reagan &ndash;que no quer&iacute;a castigar a Sud&aacute;frica&ndash; y aprob&oacute; con dos tercios de los votos la &ldquo;<a href="https://sahistory.org.za/sites/default/files/Anti-Apartheid%20Act%20against%20ANC.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Comprehensive Anti-Apartheid Act</a>&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Esta ley estableci&oacute; cinco condiciones que el gobierno de Sud&aacute;frica deb&iacute;a cumplir para que las sanciones fuesen levantadas, pero esto no se dio hasta 1991, cuando comenz&oacute; la transici&oacute;n democr&aacute;tica y tras la llegada de De Klerk. Estas eran la liberaci&oacute;n de presos pol&iacute;ticos (incluido Nelson Mandela), la legalizaci&oacute;n de organizaciones proscritas como el CNA, la derogaci&oacute;n de leyes clave del apartheid, el levantamiento del estado de emergencia y el inicio de negociaciones para una democracia no racial. 
    </p><p class="article-text">
        La ley vet&oacute; nuevas inversiones y pr&eacute;stamos al Gobierno de Pretoria, cort&oacute; vuelos (tanto de compa&ntilde;&iacute;as sudafricanas a EEUU como de compa&ntilde;&iacute;as estadounidenses a Sud&aacute;frica), anul&oacute; el tratado fiscal, bloque&oacute; cuentas oficiales y prohibi&oacute; importaciones claves a EEUU (monedas de oro Krugerrand, hierro y acero, carb&oacute;n, uranio, textiles, alimentos y az&uacute;car), adem&aacute;s de restringir exportaciones hacia Sud&aacute;frica sensibles (computaci&oacute;n, defensa, energ&iacute;a nuclear y petr&oacute;leo). 
    </p><p class="article-text">
        A estas medidas se a&ntilde;adieron boicots al consumo (como a las naranjas Outspan, a Shell), as&iacute; como una campa&ntilde;a de desinversi&oacute;n de compa&ntilde;&iacute;as privadas (universidades, iglesias, etc&eacute;tera). Este castigo econ&oacute;mico hizo mucho da&ntilde;o al r&eacute;gimen.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Imagen de protestas contra el tour por Nueva Zelanda del equipo de rugby de Sudáfrica en 1981                            </span>
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        El deporte actu&oacute; como altavoz del aislamiento. En 1977 la Commonwealth firm&oacute; el Acuerdo de Gleneagles para desalentar todo contacto deportivo con Sud&aacute;frica. Un a&ntilde;o antes, <a href="https://www.rfi.fr/es/deportes/20231103-juegos-ol%C3%ADmpicos-de-1976-en-montreal-el-a%C3%B1o-del-boicot-africano" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">22 pa&iacute;ses africanos hab&iacute;an boicoteado los Juegos Ol&iacute;mpicos de Montreal</a> despu&eacute;s de que el COI se negara a sancionar a Nueva Zelanda por la gira de los All Blacks en Sud&aacute;frica. El COI hab&iacute;a expulsado ya a su comit&eacute; ol&iacute;mpico y Sud&aacute;frica no volvi&oacute; a competir hasta Barcelona 1992. 
    </p><p class="article-text">
        En rugby, Sud&aacute;frica fue excluida de las dos primeras Copas Mundiales, en 1987 y 1991. En atletismo, fue apartada por la IAAF.  En el f&uacute;tbol, Sud&aacute;frica fue suspendida por la FIFA al principio de la d&eacute;cada de los sesenta por la decisi&oacute;n de hacer un equipo de blancos para el mundial del 62 y de negros para el 70. Luego fue expulsada del organismo tras los disturbios de Soweto y finalmente readmitida en 1992. En la Copa &Aacute;frica tambi&eacute;n se vio afectada: fue excluida desde el inicio en 1957 &mdash;de nuevo por no querer formar un equipo multirracial&mdash;, a pesar de ser una de los cuatro naciones fundadoras.
    </p><p class="article-text">
        Hoy las competiciones deportivas han vuelto a jugar un papel para visibilizar reivindicaciones pol&iacute;ticas. Se vio la semana pasada con <a href="https://www.eldiario.es/madrid/protestas-genocidio-gaza-paralizan-vuelta-madrid_1_12602386.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">la Vuelta ciclista a Espa&ntilde;a,</a> en la que numerosas protestas propalestinas &ndash;que dejaron 23 polic&iacute;as heridos&ndash; forzaron a cancelar la etapa final en Madrid. El objetivo era un boicot al equipo Israel-Premier Tech. Adem&aacute;s, el presidente del Gobierno, Pedro S&aacute;nchez, dio un pas&oacute; m&aacute;s y pidi&oacute; la exclusi&oacute;n de Israel de las competiciones deportivas internacionales &ldquo;mientras dure la barbarie&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En el terreno cultural, miles de profesionales del cine han firmado un compromiso de no trabajar con instituciones cinematogr&aacute;ficas israel&iacute;es. Lo hicieron afirmando que la <a href="https://www.theguardian.com/film/2025/sep/08/film-pledge-israeli-institutions-palestinians" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">inspiraci&oacute;n ven&iacute;a del boicot cultural</a> que contribuy&oacute; al apartheid en Sud&aacute;frica. Asimismo, RTVE anunci&oacute; ayer que Espa&ntilde;a no participar&aacute; en Eurovisi&oacute;n 2026 si Israel compite y, en ese caso, RTVE tampoco emitir&aacute; el certamen. Todo esto en una jornada en la que la comisi&oacute;n de investigaci&oacute;n independiente nombrada por la ONU concluy&oacute; que <a href="https://www.eldiario.es/internacional/comision-investigacion-onu-concluye-israel-comete-genocidio-estados-deben-actuar-pararlo_1_12605424.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Israel est&aacute; cometiendo un genocidio en Gaza</a>. 
    </p><p class="article-text">
        La semana pasada, las autoridades de Sud&aacute;frica anunciaron la reapertura de la investigaci&oacute;n por la muerte de Steve Biko, torturada a manos de las fuerzas de seguridad. Cincuenta a&ntilde;os despu&eacute;s, la lucha contra el apartheid sudafricano sigue viva.
    </p><h2 class="article-text">Las relaciones de Israel con el r&eacute;gimen del apartheid</h2><p class="article-text">
        En abril de 1976, dos meses antes de las muertes en Soweto, el entonces presidente sudafricano, John Vorster, hizo <a href="https://www.youtube.com/watch?v=qfcLU07MSQk" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una visita de Estado a Jerusal&eacute;n</a>. El encuentro ten&iacute;a la intenci&oacute;n de generar entre las partes un comercio bilateral que pasaban por el uso de materias primas sudafricanas y mano de obra israel&iacute; cualificada en proyectos conjuntos, as&iacute; como la intensificaci&oacute;n de las relaciones en el &aacute;mbito cient&iacute;fico. Esto traslad&oacute; una idea a una parte del panorama internacional: <a href="https://www.nytimes.com/1976/04/18/archives/vorster-visit-to-israel-arouses-criticism.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">que era dif&iacute;cil separar el movimiento sionista del racismo del apartheid</a>. 
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        Tras la reuni&oacute;n se habl&oacute; de extender la relaci&oacute;n en cuanto al suministro de armas, aunque ambos pa&iacute;ses lo negaron. M&aacute;s tarde, unos documentos sudafricanos desclasificados, <a href="https://www.theguardian.com/world/2010/may/23/israel-south-africa-nuclear-weapons" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">publicados por </a><a href="https://www.theguardian.com/world/2010/may/23/israel-south-africa-nuclear-weapons" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>The Guardian </em></a><a href="https://www.theguardian.com/world/2010/may/23/israel-south-africa-nuclear-weapons" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en 2010</a>, revelaron que en 1975 se discuti&oacute; una oferta israel&iacute; de ojivas nucleares para misiles Jericho, aunque el primer ministro israel&iacute; Shimon Peres lo neg&oacute; tajantemente. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, las relaciones ven&iacute;an de antes. El gobierno sudafricano vot&oacute; en 1948 a favor del plan de partici&oacute;n del Estado de Israel de la ONU. Aunque despu&eacute;s de esa fecha los v&iacute;nculos parecieron enfriarse, ya que Israel lanz&oacute; cr&iacute;ticas al apartheid en la ONU, el comercio bilateral sigui&oacute; creciendo y Sud&aacute;frica lleg&oacute; a ser su principal socio africano. Sobre todo tras la Guerra de los seis d&iacute;as (1967) y la de Yom Kipur (1973), que aisl&oacute; a Israel en &Aacute;frica. Bajo presi&oacute;n de EE UU tras la Comprehensive Anti-Apartheid Act, Israel anunci&oacute; en marzo de 1987 que no firmar&iacute;a nuevos contratos de armas con Sud&aacute;frica y que restringir&iacute;a los intercambios oficiales. 
    </p><p class="article-text">
        Con la transici&oacute;n democr&aacute;tica en Sud&aacute;frica, Israel levant&oacute; su embargo comercial el 15 de julio de 1991 y en noviembre de ese a&ntilde;o F. W. de Klerk hizo una visita de Estado a Israel. Ambos gobiernos firmaron un memorando para ampliar la cooperaci&oacute;n econ&oacute;mica y cient&iacute;fica.
    </p><p class="article-text">
        Tras la llegada de la democracia en 1994 al pa&iacute;s africano, la relaci&oacute;n vir&oacute;, marcada por los choques por la situaci&oacute;n en Palestina. En diciembre de 2023, fue Sud&aacute;frica quien demand&oacute; a Israel ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ), el principal &oacute;rgano judicial de la ONU, por violar sus obligaciones como firmante de la Convenci&oacute;n para la Prevenci&oacute;n y la Sanci&oacute;n del Delito de Genocidio. Este documento se redact&oacute; en 1948 precisamente a ra&iacute;z del Holocausto, para tipificar el exterminio de un pueblo y evitar su repetici&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Santiago Cañas Bonci]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/boicot-sudafrica-apartheid-inspira-bloqueo-israel_1_12624968.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 23 Sep 2025 10:58:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cómo fue el boicot a Sudáfrica por el apartheid y cómo inspira el bloqueo a Israel]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Palestina,Sudáfrica,Apartheid]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sahar Halaimzai, la activista que busca llevar a los talibanes a la justicia por apartheid de género en Afganistán]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/sahar-halaimzai-activista-busca-llevar-talibanes-justicia-apartheid-genero-afganistan_128_12536478.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/498d3272-3972-4184-ad07-9e8c77e0dc12_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x536y100.jpg" width="1200" height="675" alt="Sahar Halaimzai, la activista que busca llevar a los talibanes a la justicia por apartheid de género en Afganistán"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cuatro años después de la toma talibán de Afganistán, la activista británico-afgana Sahar Halaimzai explica a elDiario.es la campaña liderada por el Fondo Malala para codificar el apartheid de género en el próximo tratado internacional de crímenes de lesa humanidad</p><p class="subtitle">Resistencia afgana desde Barcelona: una activista refugiada lucha por la educación de las niñas bajo el régimen talibán</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;No estamos hablando de discriminaci&oacute;n. Es apartheid de g&eacute;nero. Una l&oacute;gica del r&eacute;gimen talib&aacute;n que les permite mantener el poder. Han borrado a las mujeres de la vida p&uacute;blica y ponerle un nombre abre la puerta al nivel adecuado de rendici&oacute;n de cuentas&rdquo;. La activista brit&aacute;nico-afgana Sahar Halaimzai no duda en pronunciar las palabras que, para ella, definen con precisi&oacute;n lo que ocurre en Afganist&aacute;n desde el regreso de los talibanes al poder hace justo cuatro a&ntilde;os en agosto de 2021. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Llamarlo apartheid de g&eacute;nero es estrat&eacute;gico, como tambi&eacute;n lo es que se incluya en el tratado de cr&iacute;menes de lesa humanidad </strong>que algunos pa&iacute;ses y organizaciones est&aacute;n intentando impulsar&rdquo;, insiste la activista en una entrevista con elDiario.es.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Este viernes se cumple el cuarto aniversario de </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/mundo/asalto-kabul-pasado-afganistan-pasado-rapido_1_8221682.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>la toma de Kabul por parte de los talibanes</strong></a><strong>. </strong>Desde su regreso al poder, la jerarqu&iacute;a integrista afgana ha borrado a las mujeres y a las ni&ntilde;as de la vida p&uacute;blica y<a href="https://www.eldiarioar.com/mundo/duele-veces-deseo-bebe-muera-drama-afganistan-ano-gobierno-taliban_1_9245572.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> les ha negado los derechos m&aacute;s b&aacute;sicos.</a> Lo ha hecho de forma sistem&aacute;tica y met&oacute;dica con un centenar de decretos que les han negado el derecho de asistir a la escuela secundaria, ir a la universidad, trabajar en la mayor&iacute;a de sectores o desplazarse solas, entre otros. Estas prohibiciones tienen un impacto devastador en las tasas de alfabetizaci&oacute;n, la pobreza, la salud maternoinfantil y el bienestar mental de las mujeres.
    </p><p class="article-text">
        Halaimzai, que dirige la Iniciativa para Afganist&aacute;n del Fondo Malala &mdash;la organizaci&oacute;n formada por la activista premio nobel de la paz <strong>Malala Yousafzai</strong>&mdash; sabe que las palabras importan, pero que en este caso tambi&eacute;n pueden ser una herramienta jur&iacute;dica. <strong>Su objetivo es que el t&eacute;rmino se codifique como un crimen en el nuevo Tratado sobre Cr&iacute;menes de Lesa Humanidad que Naciones Unidas</strong> ha comenzado a preparar. El reconocimiento no ser&iacute;a solo simb&oacute;lico: obligar&iacute;a a los Estados a actuar y abrir&iacute;a la puerta a que los l&iacute;deres talibanes pudieran ser perseguidos internacionalmente. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>A diferencia de los cr&iacute;menes de guerra, los cr&iacute;menes de lesa humanidad pueden cometerse tanto en tiempos de guerra como de paz, y de aprobarse el tratado podr&iacute;an incluir la desaparici&oacute;n forzada, la violaci&oacute;n y la esclavitud sexual, las ejecuciones extrajudiciales masivas y el apartheid.</strong>
    </p><p class="article-text">
        El Fondo Malala ha tejido alianzas con personas expertas en la lucha contra el apartheid de Sud&aacute;frica &mdash;la Fundaci&oacute;n Nelson Mandela les ha dado su apoyo desde el inicio&mdash; con el objetivo de dar pasos firmes hacia el fin de un sistema que niega los derechos m&aacute;s b&aacute;sicos a la mitad de la poblaci&oacute;n del pa&iacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        La activista subraya que el uso del t&eacute;rmino &ldquo;apartheid de g&eacute;nero&rdquo; no es ret&oacute;rico. &ldquo;Es el &uacute;nico que capta la naturaleza totalitaria del r&eacute;gimen talib&aacute;n&rdquo;, afirma. La expresi&oacute;n se inspira en el apartheid racial de Sud&aacute;frica. El paralelismo no es casual: como entonces, el sistema se basa en leyes y pr&aacute;cticas que buscan excluir de la vida p&uacute;blica a un grupo entero de personas por su condici&oacute;n, en el caso de Afganist&aacute;n, el g&eacute;nero.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Sin ese reconocimiento legal, se sigue tratando como una manifestaci&oacute;n cultural y no como un delito deliberado&rdquo;, advierte. El objetivo es cerrar esa brecha para que la comunidad internacional est&eacute; obligada a actuar, desde la pol&iacute;tica exterior hasta la ayuda humanitaria y la protecci&oacute;n a personas refugiadas.
    </p><p class="article-text">
        Halaimzai insiste en que no basta con denunciar. Es necesario actuar. &ldquo;El reconocimiento legal del apartheid de g&eacute;nero permitir&iacute;a una acci&oacute;n internacional coordinada, desde la pol&iacute;tica exterior hasta la distribuci&oacute;n de la ayuda humanitaria. Codificarlo como crimen de lesa humanidad dar&iacute;a herramientas para proteger a las v&iacute;ctimas y perseguir a los responsables&rdquo;. E<strong>se reconocimiento, afirma, permitir&iacute;a cerrar una brecha que ha permitido que la violencia de g&eacute;nero sistem&aacute;tica se trate como una cuesti&oacute;n cultural y no como una violaci&oacute;n del derecho internacional.</strong>
    </p><h2 class="article-text">Nombrar el crimen para acabar con la impunidad</h2><p class="article-text">
        Desde 2021, Afganist&aacute;n es el &uacute;nico pa&iacute;s del mundo que proh&iacute;be expresamente la educaci&oacute;n secundaria y universitaria a las ni&ntilde;as. Las mujeres tienen vetado trabajar, moverse libremente, acudir solas a un m&eacute;dico o aparecer en p&uacute;blico sin un acompa&ntilde;ante masculino. &ldquo;Esto no es una pr&aacute;ctica cultural o religiosa. Es una estrategia codificada de control&rdquo;, recalca Halaimzai.
    </p><p class="article-text">
        El marco para esa codificaci&oacute;n es el futuro Tratado sobre Cr&iacute;menes de Lesa Humanidad. La resoluci&oacute;n 79/122 de la Asamblea General fue aprobada por consenso en diciembre de 2024 y se prev&eacute;n conferencias diplom&aacute;ticas en 2028 y 2029 para cerrar el texto, tras un periodo de trabajo que incluir&aacute; la definici&oacute;n de cr&iacute;menes, jurisdicci&oacute;n y obligaciones de los Estados.
    </p><p class="article-text">
        Amnist&iacute;a Internacional ha subrayado que este tratado ofrecer&iacute;a &ldquo;la oportunidad de remediar algunos de los compromisos que se alcanzaron en Roma hace m&aacute;s de 25 a&ntilde;os. Tambi&eacute;n contribuir&iacute;a a incorporar los avances del derecho internacional producidos desde entonces, algo especialmente importante en lo que respecta a la igualdad de g&eacute;nero y a la protecci&oacute;n contra los delitos de g&eacute;nero&rdquo;. La nueva convenci&oacute;n mejorar&iacute;a los est&aacute;ndares internacionales en materia de justicia de g&eacute;nero, reconociendo cr&iacute;menes que han recibido poca atenci&oacute;n, como el apartheid de g&eacute;nero o el matrimonio forzado.
    </p><p class="article-text">
        En junio de 2024, durante el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas celebrado en Ginebra, el secretario general de la ONU, Ant&oacute;nio Guterres, se sum&oacute; al creciente n&uacute;mero de voces que reclaman reconocer formalmente que la situaci&oacute;n de las mujeres y ni&ntilde;as en Afganist&aacute;n constituye un apartheid de g&eacute;nero. Guterres inst&oacute; a la comunidad internacional a adoptar &ldquo;medidas efectivas&rdquo; para poner fin a esta discriminaci&oacute;n sistem&aacute;tica, comparables a las que contribuyeron a desmantelar el apartheid<strong> </strong>en Sud&aacute;frica.
    </p><p class="article-text">
        Halaimzai destaca que &ldquo;Espa&ntilde;a ha jugado un papel cr&iacute;tico en impulsar el tratado&rdquo;. &ldquo;Est&aacute; actuando con una claridad moral propia&rdquo;, afirma. Su expectativa es que el Gobierno espa&ntilde;ol mantenga el liderazgo pol&iacute;tico y diplom&aacute;tico hasta la adopci&oacute;n final. Para la activista, la posici&oacute;n espa&ntilde;ola es tambi&eacute;n una oportunidad para enviar un mensaje claro: ning&uacute;n Estado debe reconocer al r&eacute;gimen talib&aacute;n como leg&iacute;timo. &ldquo;Volvieron al poder no porque el pueblo afgano lo quisiera. Hubo una negociaci&oacute;n con Estados Unidos y el pueblo afgano no fue invitado a la mesa&rdquo;, recuerda. 
    </p><p class="article-text">
        En enero de este a&ntilde;o, El fiscal de la Corte Penal Internacional (CPI), Karim Khan, solicit&oacute; a los jueces del tribunal la aprobaci&oacute;n de dos &oacute;rdenes de arresto, una contra el l&iacute;der supremo de los talibanes, Haibatullah Akhundzada, y otra contra el presidente de la Corte Suprema, Abdul Hakim Haqqani, por persecuci&oacute;n por motivos de g&eacute;nero en Afganist&aacute;n.
    </p><h2 class="article-text">Una red de resistencia</h2><p class="article-text">
        El trabajo de Halaimzai no se limita al plano diplom&aacute;tico. El Fondo Malala ha redirigido sus programas para seguir apoyando la educaci&oacute;n de las mujeres y las ni&ntilde;as en un contexto de prohibiciones. Los programas de educaci&oacute;n alternativa del Fondo Malala tienen la capacidad de llegar a dos millones de ni&ntilde;as en el pa&iacute;s mediante clases clandestinas en casas particulares, clases por radio, televisi&oacute;n o plataformas digitales y aplicaciones. 
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                    alt="Alumnas de secundaria durante una clase de un programa de enseñanza alternativa apoyada por el Fondo Malala."
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                Alumnas de secundaria durante una clase de un programa de enseñanza alternativa apoyada por el Fondo Malala.                            </span>
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        Adem&aacute;s de formaci&oacute;n, ofrecen apoyo emocional en un pa&iacute;s donde, por primera vez, las cifras de suicidio de las mujeres superan a las de los hombres. &ldquo;Es un contexto incre&iacute;blemente complejo y nuestros socios son muy audaces y creativos para sortear las trabas&rdquo;, se&ntilde;ala Halaimzai quien, a pesar del amplio alcance de sus programas, subraya que &ldquo;no dejan de ser un recurso para mitigar un problema que es profundo y sist&eacute;mico&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las cifras confirman el colapso social. El 80% de la poblaci&oacute;n vive en la pobreza. El desempleo femenino ha empujado a muchas familias a la mendicidad. Las cl&iacute;nicas han cerrado. La venta de anticonceptivos ha sido prohibida. La mortalidad materna est&aacute; en uno de los niveles m&aacute;s altos del mundo. Seg&uacute;n el &uacute;ltimo &iacute;ndice de ONU Mujeres, el 78% de las mujeres afganas entre 18 y 29 a&ntilde;os no trabaja, no estudia ni recibe formaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Halaimzai se esfuerza tambi&eacute;n por cambiar algunos relatos falsos. &ldquo;Afganist&aacute;n es un pa&iacute;s conservador, pero la mayor&iacute;a de los hombres est&aacute;n a favor de la educaci&oacute;n de las mujeres y las ni&ntilde;as&rdquo;, plantea. La activista cita una encuesta sobre la opini&oacute;n p&uacute;blica afgana realizada por The Asia Foundation en 2017 que mostr&oacute; que la mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n, sin distinci&oacute;n de g&eacute;nero ni de grupo demogr&aacute;fico, considera que las mujeres deber&iacute;an tener las mismas oportunidades que los hombres en educaci&oacute;n y empleo. En concreto, el 72,4% estuvo de acuerdo en que las mujeres deber&iacute;an poder trabajar fuera del hogar y el 82,3% opin&oacute; que deber&iacute;an tener las mismas oportunidades educativas. Ese estudio se bas&oacute; en una muestra representativa de m&aacute;s de 10.000 personas de todas las provincias de Afganist&aacute;n y en distintos grupos &eacute;tnicos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La activista se&ntilde;ala que el sistema dise&ntilde;ado por los talibanes es perverso y obliga a colaborar a los hombres para que opriman a las mujeres.</strong> &ldquo;La noci&oacute;n de que los padres y hermanos oprimen a sus hijas y hermanas no es correcta. Es m&aacute;s complejo. Los talibanes tambi&eacute;n castigan a los hombres si las mujeres de su familia se atreven a desafiar las normas. Te pueden quitar el coche y eso puede significar no tener pan en casa&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La situaci&oacute;n de las mujeres y las ni&ntilde;as en Afganist&aacute;n es otra prueba de fuego para la comunidad internacional sobre cu&aacute;les son los l&iacute;mites de lo aceptable&rdquo;, se&ntilde;ala la activista. Naciones Unidas no reconoce a los talibanes como el gobierno leg&iacute;timo de Afganist&aacute;n. Hasta la fecha, solo Rusia ha otorgado ese reconocimiento formal, motivada por una combinaci&oacute;n de intereses geopol&iacute;ticos, estrat&eacute;gicos y de seguridad regional. 
    </p><p class="article-text">
        Mosc&uacute; acept&oacute; las credenciales del embajador talib&aacute;n y coloc&oacute; su bandera en la embajada afgana en julio de 2025. Otros pa&iacute;ses, como China, Ir&aacute;n, Pakist&aacute;n, Turkmenist&aacute;n, Emiratos &Aacute;rabes Unidos y Uzbekist&aacute;n, han aceptado a diplom&aacute;ticos designados por los talibanes &mdash;en calidad de embajadores o c&oacute;nsules&mdash; y, en algunos casos, han restablecido misiones diplom&aacute;ticas o entregado el control de las embajadas.
    </p><p class="article-text">
        El reto, dice, es convertir las palabras en acci&oacute;n sostenida: &ldquo;La comunidad internacional tiene que actuar con honestidad. Han creado las condiciones para el regreso de los talibanes. Ahora deben actuar con legalidad, con diplomacia, para apoyar a las mujeres y a las ni&ntilde;as y ayudar a la poblaci&oacute;n afgana dentro y fuera del pa&iacute;s&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sahar Halaimzai comparte su experiencia personal para mostrar una situaci&oacute;n que se repite generaci&oacute;n tras generaci&oacute;n en su pa&iacute;s. La activista naci&oacute; en Kabul y lleg&oacute; al Reino Unido con 13 a&ntilde;os, con su hermano y sin estudios formales. &ldquo;Llegamos solos como menores no acompa&ntilde;ados y no habl&aacute;bamos ingl&eacute;s&rdquo;, explica, y avisa: &ldquo;Es una situaci&oacute;n que se repite una y otra vez, y tuvimos la suerte de llegar a una sociedad que en ese momento nos acogi&oacute;. Ahora hay otra ola de familias de Afganist&aacute;n que se ven obligadas a marchar y lamentablemente se enfrentan a un clima mucho m&aacute;s hostil&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Emma Reverter]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/sahar-halaimzai-activista-busca-llevar-talibanes-justicia-apartheid-genero-afganistan_128_12536478.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 15 Aug 2025 03:02:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Sahar Halaimzai, la activista que busca llevar a los talibanes a la justicia por apartheid de género en Afganistán]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Afganistán,Talibanes,Apartheid,Violencia de género]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Elon Musk, Peter Thiel y la 'mafia de PayPal': el club de los tecnoligarcas con aroma supremacista]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/elon-musk-peter-thiel-mafia-paypal-club-tecnoligarcas-aroma-supremacista_1_12157483.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/87342929-2854-4ac4-b134-ddea9da30a9d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Elon Musk, Peter Thiel y la &#039;mafia de PayPal&#039;: el club de los tecnoligarcas con aroma supremacista"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El dueño de X creció con los privilegios de un orden racial que favorecía a los blancos. En la ciudad de Sudáfrica donde estudió Peter Thiel, cofundador de PayPal, se celebraba el cumpleaños de Hitler.</p><p class="subtitle">Los primeros años de Musk: así marcó su infancia la Sudáfrica del apartheid </p></div><p class="article-text">
        El saludo con el brazo derecho disparado hacia arriba de Elon Musk durante la investidura de Donald Trump suscit&oacute; una comparaci&oacute;n evidente entre una mayor&iacute;a de espectadores alarmados. La pol&eacute;mica subsiguiente y las especulaciones sobre las intenciones del hombre m&aacute;s rico del mundo (&eacute;l insiste en que el saludo no guarda relaci&oacute;n con el nazismo), se han centrado en sus a&ntilde;os de crianza en la Sud&aacute;frica del apartheid. &iquest;Sirven para entender lo que hizo?
    </p><p class="article-text">
        Musk viene insistiendo cada vez m&aacute;s en los &uacute;ltimos meses en teor&iacute;as de la conspiraci&oacute;n de la extrema derecha. Su animadversi&oacute;n por las instituciones democr&aacute;ticas va en aumento. Antes de las elecciones germanas, dio su apoyo a la formaci&oacute;n de extrema derecha Alternativa para Alemania (AfD, por sus siglas en alem&aacute;n). Ha mostrado un escabroso inter&eacute;s por la gen&eacute;tica. Se ha hecho eco de afirmaciones sobre un inminente &ldquo;<a href="https://x.com/elonmusk/status/1686037774510497792" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">genocidio blanco</a>&rdquo; en Sud&aacute;frica y ha apoyado publicaciones que hablan del 'gran reemplazo', una teor&iacute;a de la conspiraci&oacute;n racista.
    </p><p class="article-text">
        Su tono y lenguaje recuerdan cada vez m&aacute;s a la antigua Sud&aacute;frica, pero el de Musk no es un caso &uacute;nico. Forma parte de la 'mafia de PayPal', compuesta por multimillonarios defensores del liberalismo econ&oacute;mico extremo con ra&iacute;ces en la Sud&aacute;frica blanca que ejercen un poder descomunal sobre la pol&iacute;tica y la industria tecnol&oacute;gica de Estados Unidos.
    </p><p class="article-text">
        Uno de ellos es el multimillonario de origen alem&aacute;n Peter Thiel, due&ntilde;o de un fondo de capital riesgo y cofundador de PayPal. En la ciudad sudafricana donde se educ&oacute; todav&iacute;a se veneraba abiertamente a Hitler en los a&ntilde;os setenta. Thiel, que figura entre los principales donantes de la campa&ntilde;a de Trump, ha dicho que los programas de prestaciones sociales y el voto de las mujeres atentan contra el capitalismo. En una biograf&iacute;a publicada en 2021 con el t&iacute;tulo <em>The Contrarian</em>, recordaba haber defendido al apartheid mientras estudiaba en Stanford con el argumento de que era un sistema &ldquo;s&oacute;lido en lo econ&oacute;mico&rdquo;.
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                Peter Thiel, billetes de 100 dólares en mano, en la conferencia Bitcoin de 2022                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        David Sacks, exdirector de operaciones de PayPal, naci&oacute; en Ciudad del Cabo aunque desde joven se convirti&oacute; en un miembro de la di&aacute;spora sudafricana tras mudarse con la familia a Estados Unidos. Ahora es uno de los principales recaudadores de fondos en la campa&ntilde;a Trump.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Roelof Botha, exdirector financiero de PayPal, es el cuarto miembro de la 'mafia de PayPal'. Su abuelo, Pik Botha, fue el &uacute;ltimo ministro de Asuntos Exteriores en el r&eacute;gimen del apartheid. Aunque ha mantenido un perfil pol&iacute;tico m&aacute;s discreto, Botha sigue siendo cercano a Musk.
    </p><p class="article-text">
        Musk destaca por ser el propietario de X, una red social donde las opiniones tienden cada vez m&aacute;s a la extrema derecha, y por su cercan&iacute;a con Trump, que lo ha nombrado responsable del &ldquo;departamento de eficiencia gubernamental&rdquo; para arrasar la burocracia federal.
    </p><p class="article-text">
        Hay quien ve una conexi&oacute;n directa entre el Musk que hoy vemos junto a Trump y el de sus a&ntilde;os formativos como hombre blanco en Sud&aacute;frica, un pa&iacute;s con un gobierno cada vez m&aacute;s represivo que libraba una guerra contra s&iacute; mismo y en el que Musk ocupaba la c&uacute;spide de un complejo sistema de jerarqu&iacute;a racial.
    </p><p class="article-text">
        En la semana anterior a la investidura, el exasesor de Trump Steve Bannon calific&oacute; a los sudafricanos blancos como &ldquo;el pueblo m&aacute;s racista de la Tierra&rdquo; y cuestion&oacute; su influencia en la pol&iacute;tica de EEUU. <a href="https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/guerra-trumpismo-ultra-steve-bannon-llama-racista-elon-musk-promete-acabar_1_11958972.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Musk era una influencia malvada, dijo, y deber&iacute;a regresar a su pa&iacute;s de origen.</a>
    </p><p class="article-text">
        No todos creen que las opiniones cada vez m&aacute;s extremistas de Musk est&eacute;n relacionadas con su educaci&oacute;n en Pretoria. Referirse a la infancia de Musk durante el apartheid para explicar al hombre hoy es una &ldquo;mala idea&rdquo; porque da lugar a conclusiones &ldquo;f&aacute;ciles&rdquo;, dijo el aclamado escritor sudafricano Jonny Steinberg.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero para quien quiera escarbar, hay material. Desde los primeros a&ntilde;os de Musk junto a un abuelo neonazi que se mud&oacute; de Canad&aacute; a Sud&aacute;frica atra&iacute;do por el apartheid; hasta el bachillerato en un sistema contaminado por la ideolog&iacute;a de la supremac&iacute;a blanca.
    </p><p class="article-text">
        Sus a&ntilde;os de formaci&oacute;n transcurrieron en la d&eacute;cada de los 80, una &eacute;poca de ebullici&oacute;n y rebeli&oacute;n en los municipios con comunidades negras durante la que se declar&oacute; el estado de emergencia y hubo una violenta represi&oacute;n estatal. Algunos blancos huyeron del pa&iacute;s. Otros se unieron al neonazi Movimiento de Resistencia Afrik&aacute;ner que se opon&iacute;a a cualquier atisbo de aflojar el r&eacute;gimen.
    </p><p class="article-text">
        John Vorster, primer ministro de Sud&aacute;frica cuando naci&oacute; Musk (1971) y cuando Thiel se mud&oacute; all&iacute; de Alemania, hab&iacute;a sido general de la Ossewabrandwag (OB) tres d&eacute;cadas antes. Fundada poco antes de la Segunda Guerra Mundial, se trataba de una milicia fascista aliada con Hitler que se opon&iacute;a a que Sud&aacute;frica combatiese junto a Reino Unido en la contienda. Conchabada con el espionaje militar alem&aacute;n, la OB tram&oacute; un complot para asesinar a Jan Smuts, el primer ministro sudafricano, y organizar un levantamiento armado en apoyo de Hitler.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Vorster no ocultaba su simpat&iacute;a por el nacionalsocialismo, una ideolog&iacute;a que comparaba a la filosof&iacute;a pol&iacute;tica afrik&aacute;ner del nacionalismo cristiano. &ldquo;Defendemos al nacionalismo cristiano, que es aliado del nacionalsocialismo&rdquo;, dijo en 1942. &ldquo;Pueden llamar dictadura a este principio antidemocr&aacute;tico si quieren; en Italia se llama fascismo; en Alemania, nacionalsocialismo alem&aacute;n; y en Sud&aacute;frica, nacionalismo cristiano&rdquo;. El gobierno de Smuts no lo vio con buenos ojos y a las pocas semanas encerr&oacute; a Vorster por sus simpat&iacute;as nazis.
    </p><p class="article-text">
        Al final de la guerra, la OB fue absorbida por el Partido Nacional, que gan&oacute; las elecciones de 1948 con el compromiso de imponer el apartheid (los sudafricanos negros no ten&iacute;an voto). En 1961, Vorster se incorpor&oacute; al gobierno como ministro de Justicia y cinco a&ntilde;os m&aacute;s tarde se convirti&oacute; en primer ministro.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aunque el nazismo hab&iacute;a sido derrotado en Europa, el nacionalismo cristiano segu&iacute;a vivo en Sud&aacute;frica bajo el liderazgo de Vorster, con sus propias clasificaciones y estratificaciones raciales, y el argumento de que era necesario para mantener a raya al <em>swart gevaar</em> (el peligro negro).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En los colegios, la educaci&oacute;n nacionalista cristiana pretend&iacute;a forjar una identidad en torno a una versi&oacute;n particular de la historia del pa&iacute;s. A Musk y a Thiel les ense&ntilde;aron que las verdaderas v&iacute;ctimas de las luchas sudafricanas eran los afrik&aacute;ners, casi todos descendientes de colonos neerlandeses, que hab&iacute;an sufrido a manos de los imperialistas brit&aacute;nicos o de los traicioneros jefes zul&uacute;es.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Antiapartheid, pero no mucho</h2><p class="article-text">
        Bea Roberts creci&oacute; en el seno de una familia af&iacute;n al apartheid antes de rechazarlo y ponerse a trabajar para el Instituto por una Sud&aacute;frica Democr&aacute;tica. Seg&uacute;n Roberts, se hac&iacute;a mucho hincapi&eacute; en presentar a los afrik&aacute;ners como v&iacute;ctimas, con el apartheid como una forma de proteger su cultura y hasta su propia existencia. &ldquo;Era una combinaci&oacute;n extra&ntilde;a de 'los brit&aacute;nicos nos jodieron en la guerra [de los b&oacute;eres], y miles de nuestras mujeres y ni&ntilde;os murieron en los campos de concentraci&oacute;n, as&iacute; que vamos a reconstruir nuestra naci&oacute;n y a asegurarnos de que somos invencibles, y lo lograremos con medidas radicales'&rdquo;, explica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Durante la mayor parte del apartheid los colegios estaban divididos por razas, como muchas otras cosas. En teor&iacute;a, los alumnos blancos de toda Sud&aacute;frica recib&iacute;an la misma educaci&oacute;n nacionalista cristiana. Pero dentro de la propia sociedad blanca tambi&eacute;n hab&iacute;a divisiones. La versi&oacute;n que los colegios de habla afrik&aacute;ner hac&iacute;an de la historia provocaba a menudo que en los colegios angloparlantes se rechazaran de manera impl&iacute;cita las ideas que sosten&iacute;an al apartheid.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Musk estudi&oacute; en un instituto de Johannesburgo y luego en el Pretoria Boys High School, una instituci&oacute;n donde se formaron activistas tan destacados contra el apartheid como Edwin Cameron, juez del Tribunal Supremo de Sud&aacute;frica tras la ca&iacute;da del r&eacute;gimen blanco; y como Peter Hain, que luego se convirti&oacute; en uno de los principales activistas contra el apartheid en el Reino Unido y en ministro del gobierno laborista.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Phillip Van Niekerk es un antiguo director del peri&oacute;dico <em>Mail and Guardian</em>, que en Johannesburgo lider&oacute; la lucha contra el apartheid. Aunque sus padres eran afrik&aacute;ners, &eacute;l estudi&oacute; en un colegio angloparlante. En su opini&oacute;n, la versi&oacute;n oficial de la historia no ayudaba a que los angloparlantes apoyaran el apartheid, aunque se beneficiaban de &eacute;l y tampoco hicieron mucho por ponerlo en cuesti&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Odi&aacute;bamos al gobierno del Partido Nacional; incluso nuestros profesores se mostraban algo hostiles, lo ve&iacute;amos casi como una imposici&oacute;n; pero la cultura lo impregna a uno y la verdad es que no ve&iacute;amos a los negros como iguales, no era algo en lo que pens&aacute;ramos&rdquo;, dice.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Thiel recibi&oacute; todo este bagaje en los colegios de Sud&aacute;frica y de Sud&aacute;frica Occidental, la colonia <em>de facto</em> que con el nombre de Namibia se independiz&oacute; en 1990. Durante un tiempo vivi&oacute; en la ciudad de Swakopmund, donde estudiaba en un colegio germanoparlante mientras su padre trabajaba en una mina de uranio de la zona (Sud&aacute;frica Occidental, donde estaba Swakopmund, hab&iacute;a sido colonia de Alemania hasta el final de la Primera Guerra Mundial).
    </p><p class="article-text">
        Swakopmund era conocida entonces por haber seguido ensalzando al nazismo, con celebraciones del cumplea&ntilde;os de Hitler incluidas. En 1976, el peri&oacute;dico The New York Times <a href="https://www.nytimes.com/1976/10/30/archives/southwest-africa-city-remains-more-german-than-germany.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">inform&oacute;</a> de que algunos habitantes segu&iacute;an haciendo el saludo nazi y dici&eacute;ndose 'Heil Hitler'.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Recuerdos nazis en la tienda de la esquina</h2><p class="article-text">
        Van Niekerk cubri&oacute; como periodista Swakopmund cuando aquello era Sud&aacute;frica Occidental, todav&iacute;a bajo la &oacute;rbita de Sud&aacute;frica. &ldquo;Era la d&eacute;cada de los ochenta y en las tiendas de curiosidades se vend&iacute;an tazas con esv&aacute;sticas nazis; si eres alem&aacute;n y has estado en Swakopmund en la d&eacute;cada de los setenta, cuando Thiel estuvo all&iacute;, formas parte de esa comunidad&rdquo;, asegura.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Thiel, que a los 10 a&ntilde;os se mud&oacute; a Estados Unidos, ha dicho que su rechazo a las reglas y su liberalismo econ&oacute;mico extremo vienen de sus a&ntilde;os escolares en Swakopmund. Su padre trabajaba en una mina de uranio de R&ouml;ssing. Al igual que en las minas de oro y carb&oacute;n de los alrededores de Johannesburgo, los jefes blancos de R&ouml;ssing ten&iacute;an criados y llevaban una vida de lujo neocolonial, mientras los trabajadores negros cobraban lo justo para sobrevivir haciendo un trabajo peligroso en condiciones terribles.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La miner&iacute;a, entre otros, tambi&eacute;n era uno de los intereses de Errol Musk, el padre de Elon. Una vez alarde&oacute; de tener &ldquo;tanto dinero que la caja fuerte ni siquiera cerraba&rdquo; gracias a sus participaciones en las minas de esmeraldas de Zambia. Seg&uacute;n Maye, la madre de Elon Musk, la familia ten&iacute;a dos casas, un avi&oacute;n, un yate y unos cuantos coches de lujo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Errol ha dicho que se opuso al apartheid y fue miembro del Partido Federal Progresista, que abandon&oacute; porque no le gustaba la exigencia de que todos los votos valiesen lo mismo. En vez de eso, Errol cre&iacute;a en una reforma gradual donde hubiera parlamentos separados por raza. Dentro de la familia Musk, esa era la postura progresista.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Joshua Haldeman, el abuelo materno de Musk, se mud&oacute; de Canad&aacute; a Sud&aacute;frica en 1950 porque le gustaba el gobierno del apartheid que acababa de salir elegido. En los a&ntilde;os treinta, Haldeman hab&iacute;a liderado en Canad&aacute; el Technocracy Incorporated, un movimiento pol&iacute;tico marginal que ven&iacute;a de Estados Unidos y propon&iacute;a abolir la democracia en favor de un gobierno de t&eacute;cnicos de &eacute;lite.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Technocracy Incorporated adquiri&oacute; tintes fascistas en sus uniformes y saludos, y se declar&oacute; en contra de combatir a Hitler, lo que llev&oacute; al gobierno de Canad&aacute; a prohibir el movimiento durante la Segunda Guerra Mundial por representar una amenaza para la seguridad del pa&iacute;s. A Haldeman lo acusaron de publicar documentos contra la guerra y pas&oacute; dos meses en la c&aacute;rcel.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de la guerra, Haldeman dirigi&oacute; un partido pol&iacute;tico independiente que, entre otras cosas, se hac&iacute;a eco de la mentira antisemita de los Protocolos de los Sabios de Sion. Pero aquello no cuaj&oacute; y Haldeman se march&oacute; a Sud&aacute;frica, donde dijo sentir afinidad por el nacionalismo cristiano, la ideolog&iacute;a central del Partido Nacional que Vorster comparaba con el nazismo.
    </p><p class="article-text">
        Los padres de Maye eran tan extremistas, seg&uacute;n Errol Musk, que dej&oacute; de visitarlos. &ldquo;Eran muy fans del apartheid&rdquo;, dijo Errol en el programa <a href="https://www.youtube.com/watch?v=KH1U5x8LXgs" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Podcast and Chill</a>. &ldquo;Sus padres hab&iacute;an venido a Sud&aacute;frica desde Canad&aacute; porque simpatizaban con el gobierno afrik&aacute;ner; apoyaban a Hitler y todas esas cosas&rdquo;, cont&oacute; en ese espacio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Haldeman muri&oacute; en un accidente de avi&oacute;n cuando Elon ten&iacute;a tres a&ntilde;os, pero el ni&ntilde;o sigui&oacute; muy unido a su abuela y a su madre. Se ha distanciado de su padre, que seg&uacute;n Maye ha sido abusivo con ella y con sus hijos. &ldquo;Un ser humano terrible&rdquo;, dijo Musk de su padre. &ldquo;Casi cualquier cosa malvada que se te pueda ocurrir, &eacute;l la ha hecho&rdquo;, <a href="https://www.rollingstone.com/culture/culture-features/elon-musk-the-architect-of-tomorrow-120850/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dijo en 2017 sin entrar en detalles a la revista </a><a href="https://www.rollingstone.com/culture/culture-features/elon-musk-the-architect-of-tomorrow-120850/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Rolling Stone</em></a> (Errol Musk afirm&oacute; en una ocasi&oacute;n haber matado a tiros a tres personas que entraron a robar en su casa).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo que es indiscutible es que Musk y Thiel crecieron con privilegios incre&iacute;bles y una jerarqu&iacute;a racial clara. Hab&iacute;a personas que dec&iacute;an rechazar el apartheid pero trataban de justificar los privilegios como el orden natural de las cosas, logrado por sus propias capacidades y no como el resultado de la opresi&oacute;n racial sistem&aacute;tica. Eso fue lo que a su vez hizo que algunos sintieran que toda forma de gobierno era opresiva y que la verdadera libertad es una batalla individual por la supervivencia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De acuerdo con su biograf&iacute;a, Thiel compart&iacute;a una opini&oacute;n con los simpatizantes del apartheid de la &eacute;poca: que los sudafricanos negros estaban mejor que los africanos de otras partes del continente, aunque les negaran sistem&aacute;ticamente sus derechos. Thiel niega haber apoyado jam&aacute;s el apartheid.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Van Niekerk, oponerse al apartheid no significa necesariamente rechazar la supremac&iacute;a blanca ni sus privilegios, algo que la televisi&oacute;n brit&aacute;nica ya hab&iacute;a se&ntilde;alado en un documental de 1968 (Thiel naci&oacute; un a&ntilde;o despu&eacute;s) donde se dec&iacute;a que los angloparlantes que mandaban en las minas y otros industriales de habla inglesa de Johannesburgo se declaraban &ldquo;hostiles al apartheid, y se autodenominaban progresistas&rdquo;, pero hac&iacute;an poco por oponerse al sistema del que se beneficiaban.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Helen Suzman, que entonces era diputada del Parlamento y una de las pocas voces contra el apartheid, criticaba a estos poderosos industriales y hombres de negocios. &ldquo;Los que no hacen nada son responsables&rdquo;, acus&oacute;. Les reprochaba aprovecharse del apartheid para explotar a los trabajadores negros. &ldquo;No veo ninguna raz&oacute;n por la que los industriales no puedan mejorar las condiciones de vida de sus trabajadores&rdquo;, se&ntilde;al&oacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A Stanley Cohen, director general de la cadena de supermercados OK Bazaars (propiedad de su familia) le preguntaban en el documental por qu&eacute; s&oacute;lo contrataba a personas blancas para atender el mostrador. Lo hac&iacute;a para complacer los prejuicios racistas de los clientes blancos, reconoci&oacute; Cohen, aunque la ley no se lo exigiera. &ldquo;No hay ninguna raz&oacute;n por la que [los negros] no puedan trabajar atendiendo el mostrador, no hay ninguna ley que lo proh&iacute;ba, pero en este pa&iacute;s existe un prejuicio natural contra el que no se puede legislar&rdquo;, dijo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una d&eacute;cada despu&eacute;s, las tornas del poder estaban cambiando. En la d&eacute;cada de los ochenta, la rebeli&oacute;n comenzada en 1976 en Soweto se hab&iacute;a transformado en una crisis nacional del sistema. Comenzaba una guerra civil de baja intensidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El Estado reaccion&oacute; con m&aacute;s violencia y represi&oacute;n todav&iacute;a. La paranoia de los blancos aument&oacute; con el surgimiento, cada vez m&aacute;s cerca de Sud&aacute;frica, de Estados africanos negros e independientes con gobiernos de tendencia marxista. Angola y Mozambique, en la d&eacute;cada de los setenta. Zimbabue, en 1980.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Empez&oacute; a circular la teor&iacute;a de la conspiraci&oacute;n del genocidio blanco, que en los &uacute;ltimos tiempos ha vuelto a cobrar vida con las matanzas de granjeros blancos en Zimbabue y Sud&aacute;frica. Aument&oacute; el apoyo al neonazi Movimiento de Resistencia Afrik&aacute;ner [AWB, por sus siglas en afrik&aacute;ner], creado a principios de los a&ntilde;os setenta por Eugene Terre'Blanche para oponerse a la m&aacute;s m&iacute;nima relajaci&oacute;n de las reglas del apartheid.&nbsp;
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            <span class="title">
                Un sudafricano blanco irrumpe con una bandera del Movimiento de Resistencia Afrikáner (AWB) en un mitin del Partido Nacional en 1986.                            </span>
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        Terre'Blanche, un personaje imponente y extravagante dado a montar un caballo del que ocasionalmente se ca&iacute;a, no ocultaba el modelo que hab&iacute;a seguido para el AWB, cuya insignia ten&iacute;a un dise&ntilde;o y unos colores sorprendentemente similares a los de la esv&aacute;stica. A sus partidarios tambi&eacute;n les gustaba imitar el saludo hitleriano del brazo r&iacute;gido mientras desfilaban por las calles de Pretoria. Aparentemente, el AWB lleg&oacute; a contar con el apoyo de m&aacute;s del 10% de los sudafricanos blancos en su mejor momento.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Bea Roberts, la vida de los blancos privilegiados era &ldquo;claramente una burbuja de creencias afianzadas&rdquo;. Pero ignorar la realidad se le hac&iacute;a cada vez m&aacute;s dif&iacute;cil. &ldquo;Creo que Musk, en la Pretoria de los a&ntilde;os ochenta, deb&iacute;a de ser consciente de lo que viv&iacute;an los negros, y de los motivos por los que estaban enfadados&rdquo;, opina. &ldquo;Yo de joven era bastante conservadora, pero pude cambiar de opini&oacute;n; en los a&ntilde;os ochenta hab&iacute;a que ser bastante inflexible para seguir aferrado a la creencia de que el apartheid estaba bien, de que era correcto y beneficiaba a todo el mundo&rdquo;, indica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Musk se fue de Sud&aacute;frica en 1988, en plena ebullici&oacute;n. Dos a&ntilde;os despu&eacute;s, FW de Klerk iniciaba el camino a la libertad con la liberaci&oacute;n de Nelson Mandela. Si se hubiera quedado, Musk habr&iacute;a tenido que cumplir los dos a&ntilde;os de servicio militar, que era obligatorio para los varones blancos. Ello podr&iacute;a perfectamente haberle supuesto tener que luchar en la &ldquo;guerra fronteriza&rdquo; de Angola o de Namibia, o ser enviado a reprimir las protestas de los negros en las barriadas segregadas. En lugar de eso, Musk consigui&oacute; la nacionalidad canadiense gracias a su madre y se mud&oacute; a Ontario.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero Seg&uacute;n Van Niekerk, Musk tambi&eacute;n se llev&oacute; una parte de Sud&aacute;frica con &eacute;l, tanto si quiere reconocerlo como si no: &ldquo;Aunque no pens&aacute;ramos en ello de forma activa, por la propia naturaleza de nuestros privilegios y nuestro lugar en la jerarqu&iacute;a racial, todos [los sudafricanos blancos], crecimos creyendo que &eacute;ramos la raza superior&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Chris McGreal]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/elon-musk-peter-thiel-mafia-paypal-club-tecnoligarcas-aroma-supremacista_1_12157483.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 24 Mar 2025 03:01:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Elon Musk, Peter Thiel y la 'mafia de PayPal': el club de los tecnoligarcas con aroma supremacista]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Elon Musk,Nazismo,Apartheid,Estados Unidos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los primeros años de Elon Musk: así marcó su infancia la Sudáfrica del apartheid]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/the-guardian/primeros-anos-elon-musk-marco-infancia-sudafrica-apartheid_1_12138336.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d45e539c-07c9-4cfc-96f4-9d50f47ca90c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los primeros años de Elon Musk: así marcó su infancia la Sudáfrica del apartheid"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El multimillonario devenido en aliado y asesor de Trump creció cuando el régimen blanco se derrumbaba en su país.</p></div><p class="article-text">
        La imponente construcci&oacute;n de ladrillo rojo y dos alas del instituto Pretoria Boys es la versi&oacute;n sudafricana de los colegios privados ingleses que los fundadores ten&iacute;an en mente cuando la levantaron en 1901. Incorporaron hasta las canciones escolares del londinense Harrow School.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Elon Musk, devenido de la noche a la ma&ntilde;ana en una de las personas m&aacute;s poderosas de la pol&iacute;tica estadounidense, pas&oacute; en los a&ntilde;os ochenta sus &uacute;ltimos a&ntilde;os escolares en el arbolado campus de este centro de la capital sudafricana, donde era uno de los alumnos no internos. Cerca de all&iacute; estaba la gran casa familiar de su padre en Waterkloof, un acomodado barrio de Pretoria donde los jacarand&aacute;s de flor azul dan sombra en primavera.
    </p><p class="article-text">
        Las revueltas sacud&iacute;an Sud&aacute;frica en aquellos a&ntilde;os, los &uacute;ltimos del apartheid. En 1984 se produjo la rebeli&oacute;n de los municipios negros por todo el pa&iacute;s. En 1986, el gobierno de la minor&iacute;a blanca impuso el estado de emergencia. Pero en los apartados enclaves blancos, la vida era pr&oacute;spera y pac&iacute;fica.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El pa&iacute;s estaba en llamas y sumido en la confusi&oacute;n, pero nosotros segu&iacute;amos felizmente a salvo en nuestros peque&ntilde;os y arbolados suburbios, llevando una vida de lo m&aacute;s normal&rdquo;, dice Jonathan Stewart, que estaba un curso por encima de Musk en el Pretoria Boys. All&iacute; tambi&eacute;n estudiaron el pol&iacute;tico del Partido Laborista de Sud&aacute;frica Peter Hain; el novelista y ganador del premio Booker Damon Galgut, y el asesino y deportista paraol&iacute;mpico Oscar Pistorius. &ldquo;Estaba este grupo de gente rica, en t&eacute;rminos relativos, y todos los dem&aacute;s quedaban excluidos&rdquo;, cuenta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Nacido en Pretoria en 1971, Musk sostuvo en su red social X en febrero que hay &ldquo;leyes abiertamente racistas&rdquo; en el pa&iacute;s donde naci&oacute; y respondi&oacute; &ldquo;s&iacute;&rdquo; a la siguiente afirmaci&oacute;n: &ldquo;Los sudafricanos blancos son perseguidos por su raza en su pa&iacute;s de origen&rdquo;.&nbsp;
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            <blockquote class="twitter-tweet"><p lang="en" dir="ltr">Why do you have openly racist ownership laws? <a href="https://t.co/tHWVsmB04F">https://t.co/tHWVsmB04F</a></p>&mdash; Elon Musk (@elonmusk) <a href="https://twitter.com/elonmusk/status/1886321811937189902?ref_src=twsrc%5Etfw">February 3, 2025</a></blockquote> <script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script> 
    </figure><p class="article-text">
        Musk es ahora el director de DOGE, la unidad especial creada por Donald Trump (el nombre responde a las siglas en ingl&eacute;s de &ldquo;departamento de eficiencia gubernamental&rdquo;). Tras los posts de Musk sobre su pa&iacute;s de origen, el presidente estadounidense firm&oacute; una orden ejecutiva que acusaba al gobierno sudafricano de &ldquo;injusta discriminaci&oacute;n racial&rdquo; contra los afrik&aacute;ners [grupo &eacute;tnico de origen europeo asentado en Namibia y Sud&aacute;frica] por una ley que permite la expropiaci&oacute;n de tierras cuando se dan unas circunstancias determinadas. En su orden, Trump ofrec&iacute;a asilo a los afrik&aacute;ners y recortaba las ayudas a Sud&aacute;frica, que recibe de Estados Unidos el 17% de su presupuesto para la lucha contra el VIH/sida.
    </p><p class="article-text">
        No est&aacute; clara la relaci&oacute;n de Musk, que en 1989 se fue de Sud&aacute;frica para irse a Canad&aacute; (el pa&iacute;s de su madre) y luego a EEUU, con la decisi&oacute;n de Trump de emitir la orden.
    </p><p class="article-text">
        Trump lleva interes&aacute;ndose por la supuesta persecuci&oacute;n de los sudafricanos blancos desde su primera presidencia. Fue entonces cuando un grupo activista afrik&aacute;ner viaj&oacute; a EEUU para difundir la mentira de que el gobierno sudafricano era c&oacute;mplice en una campa&ntilde;a de asesinatos contra granjeros blancos con el objetivo de quedarse con sus tierras. Tras ver en Fox News una entrevista a uno de los l&iacute;deres del grupo, <a href="https://x.com/realDonaldTrump/status/1032454567152246785" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Trump expres&oacute; en Twitter su apoyo</a>.&nbsp;
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            <span class="title">
                Un grupo de sudafricanos blancos se manifiestan ante la embajada de EEUU en Pretoria en febrero de 2025.                            </span>
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        En Estados Unidos hay otros grupos de inter&eacute;s que han influido sobre Trump, como el de cr&iacute;ticos con Sud&aacute;frica por la demanda que el gobierno en Pretoria present&oacute; por la guerra de Gaza contra Israel ante el Internacional de Justicia (CIJ). Trump tambi&eacute;n se refiri&oacute; a esa demanda en su orden ejecutiva.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero parece poco probable que Musk no haya dado a conocer sus opiniones a Trump, siendo uno de sus asesores m&aacute;s cercanos y teniendo en cuenta que el tema afecta a sus intereses empresariales en Sud&aacute;frica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A pesar de que la minor&iacute;a blanca de Sud&aacute;frica representa hoy el 7% de la poblaci&oacute;n y acapara m&aacute;s del 70% de las tierras cultivables, Musk sostiene que las leyes de reforma agraria son racistas y equivalen a un robo. El multimillonario ha respaldado afirmaciones que caracterizan como genocidio los asesinatos de granjeros blancos que, seg&uacute;n las investigaciones, se explican por razones econ&oacute;micas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Musk ha recrudecido sus ataques justo cuando libra una batalla contra el gobierno sudafricano por unas leyes de discriminaci&oacute;n positiva que considera un obst&aacute;culo para llevar a Sud&aacute;frica el negocio de su red de sat&eacute;lites Starlink. El hombre m&aacute;s rico del mundo est&aacute; en contra de una ley del sector de las telecomunicaciones que exige la presencia de empresas propiedad de personas negras: el 30% del capital de la parte sudafricana debe pertenecer a estas empresas. La orden ejecutiva de Trump aumenta la presi&oacute;n sobre el gobierno sudafricano para que exima a Musk de leyes dise&ntilde;adas con el objetivo de dar poder a la comunidad negra.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ni el equipo de prensa de la red social X ni el abogado de Musk respondieron a solicitudes de entrevista y cuestionarios enviados por correo electr&oacute;nico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sigue siendo objeto de debate la relaci&oacute;n entre los a&ntilde;os de formaci&oacute;n de Musk bajo el r&eacute;gimen del apartheid y sus posturas actuales, desde el aparente saludo nazi durante las celebraciones por la investidura de Trump en febrero (&eacute;l niega que haya sido un saludo nazi), hasta su apoyo a partidos pol&iacute;ticos de extrema derecha como Alternativa por Alemania (AfD).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A los sudafricanos blancos angloparlantes, como la familia de Musk, les beneficiaba la jerarqu&iacute;a racial impuesta por el apartheid, pero sol&iacute;an vivir separados de los afrik&aacute;ners gobernantes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De los cinco a&ntilde;os que dura el bachillerato en Sud&aacute;frica, Musk curs&oacute; los dos primeros en el completamente blanco instituto Bryanston, que en los frondosos barrios del norte de Johannesburgo tiene su sede en edificios rectangulares de mediados de siglo. Fundado en 1968, es un colegio p&uacute;blico de pago, mixto y de lengua inglesa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como ocurr&iacute;a entonces en Sud&aacute;frica y sigue ocurriendo ahora, el instituto Bryanston estaba obsesionado por el deporte. &ldquo;Era un poco como la sociedad estadounidense&rdquo;, dice Lesley Burns, que en 1984 termin&oacute; sus estudios en el Bryanston (el primer a&ntilde;o de Musk). &ldquo;En el equipo de f&uacute;tbol estaban todos los atletas y chicos populares&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Un chico &ldquo;muy normal&rdquo; que sufri&oacute; maltratos en el instituto</h2><p class="article-text">
        Musk, que en 1985 formaba parte del equipo de ajedrez del Bryanston, fue ferozmente acosado all&iacute;. Un abuso que tuvo su punto culmen cuando lo tiraron por las escaleras y le dieron una paliza tan bestia que termin&oacute; hospitalizado. El colegio se neg&oacute; a conceder una entrevista.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El padre de Musk traslad&oacute; a Musk y a su hermano Kimbal al Pretoria Boys. Seg&uacute;n Gideon Fourie, que asisti&oacute; all&iacute; a clases de inform&aacute;tica con &eacute;l, era una persona querida: &ldquo;Ten&iacute;a una personalidad muy normal&rdquo;, dice. &ldquo;No era en modo alguno un superdeportista, ni un superempoll&oacute;n, ni un supergamberro... Ten&iacute;a su grupo de amigos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En esa &eacute;poca, los medios sudafricanos estaban sometidos a una estricta censura gubernamental. Los peri&oacute;dicos aparec&iacute;an con secciones enteras suprimidas, en particular las que publicaban informaciones sobre los crecientes disturbios en las &aacute;reas reservadas para personas negras y sobre detenciones masivas. Hasta que las protestas tambi&eacute;n se prohibieron.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El instituto Pretoria boys, p&uacute;blico pero de pago, era progresista para la &eacute;poca. En 1981 fue el primer colegio p&uacute;blico en admitir a un alumno negro. Malcolm Armstrong, que entonces lo dirig&iacute;a, aprovech&oacute; un vac&iacute;o legal que permit&iacute;a admitir a hijos de diplom&aacute;ticos de los territorios de Sud&aacute;frica que operaban como reservas tribales y eran considerados como estados independientes por el sistema del apartheid.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El enfrentamiento de Armstrong con las autoridades lleg&oacute; hasta encontrarse en Dakar con el CNA [el partido Congreso Nacional Africano] cuando a&uacute;n estaba prohibido&rdquo;, dice Patrick Conroy, compa&ntilde;ero de curso de Kimbal Musk (dos a&ntilde;os por debajo de Elon Musk). &ldquo;Armstrong sol&iacute;a hablar en las asambleas escolares sobre la importancia de la democracia, de los derechos humanos y de la justicia social&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Gregary Hassenkamp, el actual director del Pretoria Boys, tambi&eacute;n estaba en el curso de Kimbal. Sus recuerdos se parecen a los de su predecesor.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero no todos los profesores compart&iacute;an las opiniones progresistas de Armstrong, dice Hassenkamp durante una entrevista en su despacho, forrado con paneles de madera. &ldquo;Me acuerdo de &eacute;l [de Armstrong] haciendo pensar a los chicos sobre el pa&iacute;s en el que viv&iacute;amos y sobre las actitudes que ten&iacute;amos&rdquo;, dice Hassenkamp, vestido con un holgado traje negro, corbata, y calcetines rojos, verdes y blancos, los colores del colegio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Antes de pasarse a la derecha, Musk se describ&iacute;a a s&iacute; mismo como alguien &ldquo;no conservador&rdquo;. Desde la victoria de Barack Obama en 2008, apoyaba al candidato del Partido Dem&oacute;crata en todas las elecciones presidenciales. Pero Musk desconf&iacute;a claramente de la democracia y de los l&iacute;deres que produce.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En los a&ntilde;os treinta del siglo pasado, su abuelo encabez&oacute; en Canad&aacute; un movimiento antidemocr&aacute;tico de tintes fascistas que abogaba por un gobierno dirigido por una &eacute;lite tecnocr&aacute;tica. Despu&eacute;s se traslad&oacute; a la Sud&aacute;frica del apartheid porque le atra&iacute;a el sistema racista.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Musk parece haber aceptado ahora la versi&oacute;n estadounidense del &ldquo;hombre fuerte&rdquo; para el gobierno, haci&eacute;ndose eco de la afirmaci&oacute;n de Trump sobre lo primordial que es la voluntad del presidente. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Algunos compa&ntilde;eros de Musk dicen que su opini&oacute;n actual sobre Sud&aacute;frica puede deberse a que se perdi&oacute; los altibajos de las negociaciones para terminar con el apartheid y el &ldquo;milagro&rdquo; de que en 1994 Nelson Mandela se convirtiera en el primer presidente negro del pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Los sucesivos gobiernos dirigidos por el CNA, el partido de Mandela, no han conseguido revertir los peores &iacute;ndices de desigualdad econ&oacute;mica del mundo. Aunque sus pol&iacute;ticas para aumentar el poder econ&oacute;mico de la poblaci&oacute;n negra prev&eacute;n exenciones fiscales y contratos estatales a empresas de propiedad negra, una persona negra sigue teniendo cinco veces m&aacute;s probabilidades de estar en situaci&oacute;n de desempleo que una blanca. Sud&aacute;frica tambi&eacute;n tiene una de las peores tasas de homicidios del mundo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es frecuente escuchar a sudafricanos blancos quejarse por ser perjudicados debido a las leyes de discriminaci&oacute;n positiva. A mediados de febrero, cientos de personas se congregaron en Pretoria frente a la embajada de Estados Unidos con pancartas donde se le&iacute;a: &ldquo;Gracias a Dios por el presidente Trump&rdquo; y &ldquo;Make South Africa Great Again&rdquo;.
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                El padre de Elon Musk, Errol, en una imagen de 2022.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Aunque no es frecuente que un sudafricano blanco afirme que quiere volver al apartheid, s&iacute; es m&aacute;s com&uacute;n que las personas mayores digan sentir nostalgia de la &eacute;poca. &ldquo;Eran buenos tiempos porque no ten&iacute;amos delincuencia; no hab&iacute;a problemas; la gente, blancos y negros, se llevaban muy bien&rdquo;, responde Errol Musk en su espaciosa casa de Ciudad del Cabo durante una entrevista en v&iacute;deo sobre la infancia de su hijo Elon. &ldquo;Todo funcionaba, esa es la realidad, por supuesto que no es lo que la gente quiere o&iacute;r, pero esa es la verdad&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Musk, Kimbal y Tosca, los tres hermanos por parte de padre y de madre, han tenido una relaci&oacute;n tumultuosa con Errol Musk. Entrevistado por el bi&oacute;grafo de Elon, Walter Isaacson, Kimbal cont&oacute; que el padre pod&iacute;a gritarles durante dos o tres horas seguidas, dici&eacute;ndoles que eran pat&eacute;ticos y unos in&uacute;tiles. Maye, la madre de los tres, ha acusado a Errol de maltrato f&iacute;sico.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es mentira&rdquo;, dijo Errol cuando le preguntaron sobre unas acusaciones que ha negado sistem&aacute;ticamente.
    </p><p class="article-text">
        Los hermanos se distanciaron de su padre en 2017, y no era la primera vez. Ese fue el a&ntilde;o en que Errol Musk y su hijastra de 30 a&ntilde;os, Jana Bezuidenhout, tuvieron un hijo, cuenta Isaacson. En la versi&oacute;n de Errol, el enfado de los hijos viene de 2016, cuando expres&oacute; su apoyo a Trump durante una fiesta en Ciudad del Cabo organizada por su 70 cumplea&ntilde;os y el de Elon, que cumpl&iacute;a 45.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las cosas cambiaron cuando lleg&oacute; Biden y Elon se dio cuenta de que estaban intentando destruir a Estados Unidos&rdquo;, dice Errol, que a&ntilde;ade: &ldquo;Ahora intercambiamos mensajes casi todos los d&iacute;as; por supuesto, &eacute;l no siempre puede responder, as&iacute; que quien me contesta es su asistente personal&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Traducci&oacute;n de Francisco de Z&aacute;rate.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rachel Savage]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/the-guardian/primeros-anos-elon-musk-marco-infancia-sudafrica-apartheid_1_12138336.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 17 Mar 2025 10:17:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los primeros años de Elon Musk: así marcó su infancia la Sudáfrica del apartheid]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Elon Musk,Sudáfrica,Apartheid]]></media:keywords>
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