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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Richard Nant]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/richard-nant/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Richard Nant]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Lo que no puede hacer una máquina]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/no-maquina_129_12196806.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b55976e9-315b-4b08-9e8b-8bf15c28623e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lo que no puede hacer una máquina"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hay algo en la improvisación musical que escapa a la lógica programable: sucede en el presente, entre personas, con una trama de acuerdos invisibles y memorias ocultas.</p></div><p class="article-text">
        Hace bastante que estoy tratando de ver m&uacute;sica en vivo con m&aacute;s frecuencia, incluso varias veces por semana. Es un poco como volver a los diecisiete, cuando todos tus amigos y los amigos de tus amigos ten&iacute;an una banda o hab&iacute;an escuchado hablar sobre alguna banda y las ibas a ver a veces por obligaci&oacute;n, a veces por curiosidad, a veces para pasar el rato. 
    </p><p class="article-text">
        Es un poco parte de mi b&uacute;squeda para nada especial ni excepcional, porque est&aacute; todo el mundo en la misma, de usar menos el tel&eacute;fono. Pienso en la cuesti&oacute;n de la procrastinaci&oacute;n, problema que tengo, como todo el mundo, pero en una medida muy controlada; siempre digo lo mismo, que si una est&aacute; conectada er&oacute;ticamente con algo esa pulsi&oacute;n de vida en alg&uacute;n momento le gana al demonio ese que hace que la cabeza te pese en la almohada. 
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        Pens&eacute; que la soluci&oacute;n a la adicci&oacute;n al tel&eacute;fono, problema que s&iacute; tengo en una medida muy descontrolada, deb&iacute;a ser parecida. No se trata tanto de prohibirse el tel&eacute;fono como de organizarse para hacer cosas que aut&eacute;nticamente te interesen. El cansancio es una trampa: decimos que estamos demasiado sobreexplotados para ir a escuchar al bar donde toca no s&eacute; qui&eacute;n y nos quedamos en casa scrolleando hasta las 4 de la ma&ntilde;ana, para terminar sinti&eacute;ndonos culpables, in&uacute;tiles y envidiosos de lo que sea que nos mantuvo en Instagram hasta la madrugada. 
    </p><p class="article-text">
        No me gusta ponerlo en t&eacute;rminos imperativos, m&aacute;s porque suenan a autoayuda que por alg&uacute;n tono autoritario, pero no se me ocurre nada m&aacute;s preciso: hay que ganar la guerra contra la supuesta comodidad, vestirse, ponerse las zapatillas, levantarse, saludar. 
    </p><p class="article-text">
        Cuesti&oacute;n que entonces en los &uacute;ltimos d&iacute;as fui a escuchar bastante m&uacute;sica. Cosas chiquitas, no me gustan demasiado los festivales grandes y hace a&ntilde;os ya que las estrellas que traen esos festivales rara vez me interesan lo suficiente como para aguantarme uno (la &uacute;ltima vez fue el Primavera Sound al que vino <strong>Bj&ouml;rk</strong>). Fui a una escucha del nuevo disco de <strong>Fonso y Las Paritarias</strong>, al debut del nuevo proyecto del trompetista <strong>Richard Nant</strong> y a un espect&aacute;culo musical en Centro de Experimentaci&oacute;n del Teatro Col&oacute;n que ten&iacute;a por protagonistas, por primera vez, a los trabajadores t&eacute;cnicos del teatro. Disfrut&eacute; los tres eventos, y de todos aprend&iacute; algo.
    </p><p class="article-text">
        Tengo el disco nuevo de Fonso y Las Paritarias (que se llama igual que ellos) en loop en el est&eacute;reo del auto. Me gusta lo que armaron: colores del rock de los 80 y de los 90, sonidos sucios pero muy cuidados, rockandroles y baladas (muy lindas las baladas, qu&eacute; suerte que est&eacute;n volviendo) y letras ingeniosas, bien de &eacute;poca, que van del humor y la iron&iacute;a a la sinceridad inocente que pega la vuelta. Hay incluso una zamba, mucho juego con la argentinidad tanto ah&iacute; como en los temas m&aacute;s rockeros que recuerdan a los <strong>Ratones Paranoicos</strong>; y tambi&eacute;n, sin pudor, influencias m&aacute;s poperas que pueden venir de <strong>Soda Stereo</strong> o <strong>Charly Garc&iacute;a</strong>, pero tambi&eacute;n de bandas que los influyeron a ellos, <strong>The Police</strong> y esa clase de cosas. 
    </p><p class="article-text">
        Es potente y guitarrero el disco, pero as&iacute; como no le teme a las baladas ni a los ochentas tampoco le teme a lo femenino; la voz de la bajista suma un color medio <strong>Velvet Underground</strong> a los temas en los que aparece, y m&aacute;s all&aacute; incluso de la voz de ella, no hay una impostaci&oacute;n de masculinidad en la est&eacute;tica del disco, ni en la voz grave y discreta de Fonso. Es un disco trabajado y honesto, que es fresco y nuevo porque se acaba de hacer con trabajo y honestidad: no necesita, entonces, probar que es fresco y nuevo, simplemente lo es. 
    </p><p class="article-text">
        Sent&iacute; algo parecido en el concierto de <strong>Shaolin</strong>, la banda de Richard Nant, hist&oacute;rico trompetista de <strong>La Bomba de Tiempo</strong>. Nant retoma, comandando a un conjunto de j&oacute;venes con mucho protagonismo de los vientos (y tocando, &eacute;l mismo, lo que quiere) la idea de la Bomba de la improvisaci&oacute;n con se&ntilde;as, pero con una orientaci&oacute;n m&aacute;s hacia cerrar los ojos y experimentar lo picante de la m&uacute;sica que a bailar y entregarse a la fiesta. 
    </p><p class="article-text">
        Los temas, que se nutren del jazz y de los ritmos latinos pero tambi&eacute;n de unos matices rockeros que aparecen como por la ventana, empiezan como obras, vemos que los m&uacute;sicos leen partituras, pero las cosas van y&eacute;ndose de control con la sensaci&oacute;n de que nunca terminan de irse del todo, en la b&uacute;squeda e la mezcla perfecta entre una b&uacute;squeda consciente y un cierto darse al malentendido. 
    </p><p class="article-text">
        No queda del todo claro qu&eacute; est&aacute; escrito y qu&eacute; es espont&aacute;neo; la m&uacute;sica es buena, es linda de escuchar, compleja e interesante, y al mismo tiempo es lindo verla armarse; ni el juego es lo &uacute;nico divertido, ni la m&uacute;sica es lo &uacute;nico divertido, las dos cosas funcionan, y eso no es f&aacute;cil (mil veces a una le toca ver improvisaciones en las que los &uacute;nicos que se divierten son los que est&aacute;n arriba del escenario). 
    </p><p class="article-text">
        Cuando pienso en las cosas que la inteligencia artificial no va a poder reemplazar y van a revalorizarse en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os pienso mucho en la improvisaci&oacute;n, la m&uacute;sica que sucede en el presente; las improvisaciones que est&aacute;n hechas de acuerdos, pero tambi&eacute;n de los m&uacute;sicos que casualmente est&aacute;n sentados ah&iacute; en ese momento preciso Est&aacute;n hechas de la contingencia, de las canciones y los ritmos que ni esos artistas saben que recuerdan. 
    </p><p class="article-text">
        Y en esa misma l&iacute;nea, supongo, en la de lo que no puede hacer una m&aacute;quina, est&aacute; <em>Experimentum Mundi</em>, el espect&aacute;culo dirigido por <strong>Lucas Urdampilleta</strong> en el que diversos trabajadores del Teatro Col&oacute;n (zapateros, alba&ntilde;iles, afiladores, hasta una cocinera) convierten sus oficios en una performance del ritmo y del cuerpo. La obra tiene dulzura, y a la vez tiene su humor: es gracioso ver el vocabulario de la m&uacute;sica contempor&aacute;nea utilizado como forma de volver extra&ntilde;os los trabajos m&aacute;s cotidianos. Se alcanza esa extra&ntilde;eza, se logra la m&uacute;sica, y a la vez nunca se pierde la idea de que lo que vemos son los trabajos de todos los d&iacute;as, la m&uacute;sica urbana de un taller o de una cocina, la sensaci&oacute;n de que el ritmo es justamente, eso que podemos hacer todos, aunque nunca hayamos le&iacute;do una partitura y no podamos afinar ni el <em>Feliz cumplea&ntilde;os</em>; el ritmo no es, en<em> Experimentum Mundi</em>, una cualidad de la m&uacute;sica, sino que es una cualidad de la vida que toma prestada la m&uacute;sica.
    </p><p class="article-text">
        El vicio del columnista es encontrar lo com&uacute;n entre eventos que aparentemente no tienen nada en com&uacute;n, como estos tres, solo porque los tres sucedieron cerca de la columna que una que tiene que entregar. Pero, muchas veces, los vicios son buenos consejeros, y en este caso tengo la sensaci&oacute;n de que lo que herman&oacute; a los tres conciertos que escuch&eacute; en estos d&iacute;as fue el deseo de experimentar con un lenguaje (sea el del rock, sea el del jazz, sea el de la m&uacute;sica acad&eacute;mica contempor&aacute;nea) y entregarse a su potencial, sin empujarlo ni achatarse en lo que ese lenguaje ya trae de por s&iacute;. 
    </p><p class="article-text">
        Vivimos en una &eacute;poca nost&aacute;lgica que, parad&oacute;jicamente, no conf&iacute;a en las posibilidades innovadoras de sus tradiciones. A veces la m&uacute;sica, en su relaci&oacute;n con vocabularios no verbales, y as&iacute; no tan ensuciados por la informaci&oacute;n, puede contestarle a esa falta de fe en el futuro con mucha m&aacute;s altura que las palabras.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>TT/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/no-maquina_129_12196806.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 06 Apr 2025 03:19:17 +0000]]></pubDate>
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