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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Flor Sichel]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/flor-sichel/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Flor Sichel]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Flor Sichel, filósofa: “Sentimos mucha culpa por no estar todo lo felices que nos dicen que deberíamos siendo madres”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/flor-sichel-filosofa-sentimos-culpa-no-felices-dicen-deberiamos-madres_128_12207554.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/47dd949d-dcdd-4607-bda1-8ae6e118ce13_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Flor Sichel, filósofa: “Sentimos mucha culpa por no estar todo lo felices que nos dicen que deberíamos siendo madres”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Filósofa y divulgadora argentina, Sichel cuestiona los mandatos y exigencias que recaen sobre las madres y reivindica que el conocimiento "también se gesta" entre pañales y chupetes o en un trayecto en colectivo.</p></div><p class="article-text">
        Cuando alguien pregunta a las hijas de <strong>Flor Sichel</strong> (Buenos Aires, 1989) a qu&eacute; se dedica su mam&aacute;, responden sin problema que es &ldquo;fil&oacute;sofa&rdquo;. En cambio, a la propia Sichel le cost&oacute; muchos a&ntilde;os reconocerse como tal. Es profesora de Filosof&iacute;a por la Universidad de Buenos Aires, <em>pero </em>adem&aacute;s es divulgadora sobre temas de crianza y maternidad, y lo hace desde <a href="https://florsichel.tiendup.com/page/newsletter" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">su </a><a href="https://florsichel.tiendup.com/page/newsletter" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>newsletter</em></a><a href="https://florsichel.tiendup.com/page/newsletter" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a><a href="https://florsichel.tiendup.com/page/newsletter" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Harta(s)</em></a>, desde su cuenta de Instagram, desde <a href="https://florsichel.tiendup.com/page/mis-libros" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sus libros</a>, desde los escenarios. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La filosof&iacute;a es tambi&eacute;n un trabajo, y no solo la estatua de Plat&oacute;n que aparece en Google&rdquo;, plantea Sichel durante esta entrevista. Y, sin embargo, ella tuvo que aguantar que la llamaran &ldquo;la ni&ntilde;era, de forma peyorativa&rdquo; cuando empez&oacute; a ense&ntilde;ar Filosof&iacute;a a ni&ntilde;os y ni&ntilde;as de cinco a&ntilde;os. Si esos 'puristas' hubieran sido conscientes de la verdadera importancia de los cuidados &ndash;en este caso, a las infancias&ndash;, sabr&iacute;an que &ldquo;ni&ntilde;era&rdquo; no es ning&uacute;n insulto, y mucho menos para Flor Sichel.
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                </figure><p class="article-text">
        <strong>&mdash;Teniendo un </strong><em><strong>newsletter</strong></em><strong> que se titula </strong><em><strong>Harta(s),</strong></em><strong> la primera pregunta es obligada: &iquest;de qu&eacute; est&aacute; harta?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;El <em>newsletter </em>tiene ya cinco a&ntilde;os, pero yo sigo estando harta, y reivindico un poco ese hartazgo. El <em>newsletter </em>surge en la pandemia, en el primer encierro de 2020. Acababa de ser madre y sent&iacute;a que no entend&iacute;a nada; las condiciones hab&iacute;an cambiado para todos y para m&iacute;, porque me hab&iacute;a convertido en madre. No estaba harta de mi hija, sino de la conciliaci&oacute;n tan imposible que resultaba: aprender a ser madre estando tan sola, aunque &eacute;ramos mi pareja y yo, sosteniendo a mi hija y haciendo todas las dem&aacute;s tareas, que no se hab&iacute;an interrumpido. Estaba harta de esa sensaci&oacute;n de no poder con todo, con todas las exigencias que nos imponen. Hoy soy otra persona, entre medias tuve otra hija m&aacute;s y pas&oacute; el tiempo, pero sigo estando un poco harta de eso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;Su &uacute;ltima charla se titula </strong><em><strong>Todas las exigencias del mundo</strong></em><strong> y alude a los muchos mandatos que soportan las madres, entre otros ser &ldquo;mega productivas, tener buena presencia, ser buena madre y buena hija tambi&eacute;n&rdquo;, dice. Y adem&aacute;s de todo eso hay que ser feliz, o parecerlo&hellip; &iquest;Qu&eacute; pasa si no lo somos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Hay una omnipresencia de la felicidad en el ambiente: todo el tiempo, o todo lo que hacemos, se nos exige que sea de manera feliz. Cuando lo pongo en duda parece que soy una amargada: &iquest;qu&eacute; te cuesta ponerle una sonrisa a la vida? No estoy en contra de que sonriamos a la vida, lo que me parece un poco problem&aacute;tico es qu&eacute; deja afuera todo este mandato y esta exigencia. Para empezar, deja afuera a un mont&oacute;n de emociones con las que convivimos, a un mont&oacute;n de dificultades e incertidumbres con las que lidiamos, propias de la vida, con las que pareciera que no quisi&eacute;ramos tener contacto. Me parece que tenemos miedo de angustiarnos, y no hablo de ponernos a llorar, sino de animarnos a habitar una angustia existencial propia de la vida.
    </p><p class="article-text">
        Lo que termina pasando es que sentimos mucha culpa cuando no nos sentimos todo lo felices que nos prometen que nos deber&iacute;amos sentir. Porque, adem&aacute;s, es una promesa: cuando seas madre conocer&aacute;s el verdadero amor; cuando tengas pareja vas a saber lo que es sentirse acompa&ntilde;ada; cuando tengas el trabajo de tus sue&ntilde;os no vas a sentir que trabaj&aacute;s. Los que vamos habitando esos lugares sabemos que no es cierto, entonces lo que termina pasando es que lo sent&iacute;s como un fracaso personal, cuando en el fondo es mucho m&aacute;s com&uacute;n y m&aacute;s humano. La vida es m&aacute;s compleja que solo sentir emociones positivas.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Seguimos oprimidas, cansadas, con un montón de culpa y de carga mental, pero se nos muestra de otra manera, a modo de exigencia de buena voluntad y predisposición</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&mdash;En Espa&ntilde;a se hizo viral el discurso del guionista Eduard Sola, que al recibir un Goya criticaba la idea de las 'supermadres' pero, sobre todo, ese dar por sentado que una madre va a estar ah&iacute; y se va a sacrificar porque s&iacute;. &ldquo;Apostemos por una crianza que no necesite supermadres&rdquo;, dijo. &iquest;Qu&eacute; piensa cuando escucha algo as&iacute;?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;En primer lugar, quiero reivindicar el derecho de todas las personas de ser cuidados y de cuidar. No todas las personas somos madres o padres pero todas somos o fuimos hijos y, de alguna manera, estamos vivos porque fuimos cuidados. M&aacute;s all&aacute; de la decisi&oacute;n individual de querer o no ser madre, se trata de entender que los cuidados tienen que tener un lugar fundamental en la sociedad, tienen que ver con ese derecho a ser cuidados. Y eso pareciera no ser visto, o no ser valorado. Ese discurso ten&iacute;a que ver con dar el reconocimiento a esas mujeres y esas madres que estuvieron cuid&aacute;ndonos y que pareciera que no hac&iacute;an nada, entre comillas.
    </p><p class="article-text">
        Hasta el d&iacute;a de hoy me escriben mujeres que dicen: no me siento valorada porque no recibo un ingreso. El cuidado es un trabajo fundamental y es lo que permite que tantas infancias est&eacute;n vivas. Y no debiera recaer sobre una sola persona, deber&iacute;a importarnos como sociedad. Hasta que eso no suceda, vamos a seguir con maternidades sacrificadas o invisibles.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En parte dejamos atr&aacute;s cierta maternidad m&aacute;s abnegada o sacrificada, y est&aacute; buen&iacute;simo. El tema es hacia d&oacute;nde fuimos: yo pongo en duda que sea hacia un lugar de mayor liberaci&oacute;n. Muchas veces, creo que estamos de una manera distinta, pero que seguimos oprimidas, cansadas, cargando con un mont&oacute;n de culpa y de carga mental, pero que se nos muestra de otra manera, a modo de exigencia de buena voluntad y predisposici&oacute;n.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No es solo que el padre ejecute una tarea que yo le digo, es justamente no tener que decírsela</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&mdash;El cuidado debe recaer sobre m&aacute;s de uno, pero si tengo que decirle a mi pareja qu&eacute; es lo que tiene que hacer, no es equitativo, &iquest;no?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Este es un tema redif&iacute;cil. Siento que estoy yendo constantemente sobre desigualdades que se me escapan. Incluso con todas las lecturas feministas que puedo tener, todo el tiempo est&aacute; esa idea de pelearme contra esa madre que soy y que no quiero ser: la que carga todo, la que absorbe todo. Para que eso no suceda, por supuesto necesitamos de la otra persona, si es que son dos, y que haya una verdadera corresponsabilidad. No es solo que el padre ejecute una tarea que yo le digo, es justamente no tener que dec&iacute;rsela. La famosa carga mental con la que todav&iacute;a lidiamos las mujeres y las madres: incluso construyendo parejas corresponsables, muchas veces el entorno o la sociedad te lo hacen ver. En la escuela, si mi hija se olvida la vianda, me llaman a m&iacute; primero. O crean un chat y le ponen chat de madres, no de cuidadores. Todo el tiempo hay que estar prestando atenci&oacute;n a esas cuestiones, lo cual a veces es agotador. Y si no ten&eacute;s a la otra parte que sea lo suficientemente corresponsable, una termina haciendo cosas por cansancio. 'Dej&aacute;, ya lo hago yo antes que tener que explic&aacute;rtelo'. Las madres necesitamos poder delegar y, para eso, necesitamos cuidadores corresponsables.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Flor Sichel                            </span>
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        <strong>&mdash;Usted saca pecho, con humor, de ser una madre &ldquo;promedio&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Quer&iacute;a hacer una nueva versi&oacute;n de <a href="https://pellapell.com/una-madre-suficientemente-buena/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la madre &lsquo;suficientemente buena&rsquo; de Winnicott</a>. A la maternidad hay que ponerle humor y re&iacute;rnos de estas contradicciones; pero adem&aacute;s no me interesa ponerme en estos ideales de las redes sociales que est&aacute;n te&ntilde;idos de una moralizaci&oacute;n de la maternidad. No quiero ponerme en el lugar de la buena madre, de la mala madre, de si esto es una buena pr&aacute;ctica o una mala pr&aacute;ctica, constantemente estamos moralizando. Lo que me interesa, y son gajes del oficio de la filosof&iacute;a, es justamente salir a observar, a hacer preguntas, mostrar d&oacute;nde est&aacute;n las contradicciones, mostrar m&aacute;s de un punto de vista, corrernos de esos lugares en donde la madre monopoliza todos los discursos y ya es o la superhero&iacute;na que salva todo o la culpable de todos los males. En estas narrativas, por suerte hay m&aacute;s personajes aparte de la madre, y a m&iacute; no me interesa ocupar el lugar de la buena madre ni de la mala. Me sienta c&oacute;modo el promedio.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Necesitamos desarmar los arquetipos de las madres que hemos aprendido... No sos peor madre por no cocinar los panqueques de chía un jueves a la noche, nos pasa a todas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&mdash;Luego est&aacute; el tema de la culpa. &iquest;Por qu&eacute; es algo que atraviesa a las madres, o a las mujeres en general?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Adrienne Rich habla de que la culpa es la mayor herramienta de control social. Todas tenemos culpa; no puede ser que nos vayamos a dormir pensando que nunca es suficiente. Para m&iacute;, tampoco es f&aacute;cil decir 'no tengas culpa', porque la culpa aparece. A m&iacute; lo que me ayuda es entender el contexto, porque criamos en un contexto determinado y eso hace enmarcar y entender d&oacute;nde estoy parada. No para eliminar la culpa, pero s&iacute; para empezar de a poco a sentirme m&aacute;s acompa&ntilde;ada. La culpa la podemos contrarrestar d&aacute;ndole un contexto, acerc&aacute;ndola a otras madres, que nos sentimos igual, y entendiendo que no sos peor madre por no cocinar los panqueques de ch&iacute;a un jueves a la noche, que es algo que nos pasa a todas.
    </p><p class="article-text">
        Pero no basta con decirlo: necesitamos, otra vez, poner los cuidados al centro y desarmar los arquetipos de las madres que hemos aprendido. Entender que existe la madre promedio tiene que ver con traer otros modelos de maternidad que fracasan un poco en el mejor de los sentidos: nos equivocamos, erramos, pero de alguna manera eso tambi&eacute;n habla de que nos involucramos. Se trata de aprender sobre el camino y lidiar con esas complejidades.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Escribo los libros que escribo no en una biblioteca encerrada, sino a la noche, entre pañales, entre chupetes, mientras espero para la actuación de mi hija; el conocimiento se gesta también desde estos lugares</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&mdash;A lo largo de su trayectoria fue rompiendo con prejuicios y estereotipos en torno a la figura de fil&oacute;sofa y a qu&eacute; debe hacer alguien que estudia Filosof&iacute;a. &iquest;Tuvo que enfrentarse a otros adicionales por el hecho de crear contenido sobre maternidad y divulgar en redes?&nbsp;&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;El mayor prejuicio al que me enfrent&eacute; es al propio. Estudi&eacute; en la Universidad y aprend&iacute; un modelo de fil&oacute;sofo y fil&oacute;sofa que se dedicaba a la academia, a la investigaci&oacute;n y que, si se dedicaba a la docencia, era a la docencia universitaria. Yo, desde que sal&iacute;, hice todo lo contrario: empec&eacute; a dar clases de Filosof&iacute;a a chicos de cinco a&ntilde;os, lo que para muchos fil&oacute;sofos era un delirio. Me llegaron a decir directamente si yo era la ni&ntilde;era, de forma muy peyorativa, y volvemos de nuevo a la idea de los cuidados como algo menor. Y precisamente desde la Filosof&iacute;a, que siempre fue un pensamiento can&oacute;nico y de varones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero el mayor prejuicio fue propio porque yo misma, muchas veces, me pregunto si lo que estoy haciendo es Filosof&iacute;a. Y lo hago porque en alg&uacute;n costado lidio tambi&eacute;n con el s&iacute;ndrome de la impostora, y con un mont&oacute;n de arquetipos de lo que deber&iacute;a hacer un fil&oacute;sofo. Pero le batallo a eso en la pr&aacute;ctica diaria, entendiendo que la filosof&iacute;a est&aacute; tambi&eacute;n en lo cotidiano. Yo escribo los libros que escribo no en una biblioteca encerrada, sino a la noche, entre pa&ntilde;ales, entre chupetes, los escribo tomando un caf&eacute; mientras espero para la actuaci&oacute;n de mi hija; las entrevistas que doy ocurren en esos contextos tambi&eacute;n. Me encantar&iacute;a que fueran en otros, pero justamente se topan con quien soy. Lo que m&aacute;s me interesa es mostrar estas cosas: las mujeres tambi&eacute;n podemos producir de esta manera, y el conocimiento se gesta tambi&eacute;n desde estos lugares. Es desordenado, se corta un poco, pero tambi&eacute;n es as&iacute; como yo produzco. Me gustar&iacute;a estar en una torre, teniendo disponibilidad plena, pero no ocurre, no es mi realidad, y creo que no es la de nadie. Se trata de mostrar, otra vez, las condiciones de producci&oacute;n hoy en d&iacute;a. Casi no quedan esos fil&oacute;sofos que puedan filosofar todo el d&iacute;a sin que nadie los interrumpa: la mayor&iacute;a estamos con varios trabajos, corriendo de un lado a otro.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Flor Sichel                            </span>
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        <strong>&mdash;Entonces s&iacute; se puede filosofar mientras se da la teta.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Totalmente. Ahora ya dej&eacute; de hacerlo, porque adem&aacute;s ya no doy la teta, pero en los primeros correos [de su <em>newsletter Harta(s)</em>], en vez de poner eso de 'la lectura de este art&iacute;culo te llevar&aacute; ocho minutos', yo pon&iacute;a el tiempo que me hab&iacute;a llevado de cuidados: este correo me llev&oacute; tres lactancias, o lo que fuera. Era la forma real que ten&iacute;a de medir el tiempo. Literalmente, escrib&iacute;a mientras daba la teta o mientras dorm&iacute;a a mi hija. Y un poco me sigue pasando: subo el contenido mientras voy en el colectivo o mientras duermo a mis hijas. Muchas veces digo: si me vieran en las condiciones en las que escribo lo que escribo&hellip; Es una manera desordenada, desorganizada, contaminada.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Aprendí, contra todos los prejuicios, que en la maternidad hay un montón de filosofía</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&mdash;Y </strong><em><strong>a pesar de</strong></em><strong> esas condiciones, esa maternidad, esa vida que 'contamina' su trabajo, &iquest;tambi&eacute;n aportaron algo a su formaci&oacute;n como fil&oacute;sofa?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Totalmente. Pienso que hay que hacer de la maternidad, y de los cuidados, un motor de lucha y, en mi caso, de inspiraci&oacute;n, de escritura. No me interesa ser fil&oacute;sofa, por un lado, y madre, por el otro. Tenemos que dejar de pensarnos como si fu&eacute;ramos m&oacute;nadas, aisladas, y entender que somos eso, todo junto. Cuesta mucho, porque todo el tiempo nos dicen que tenemos que hacer lo contrario. Yo aprend&iacute;, contra todos los prejuicios, que en la maternidad hay un mont&oacute;n de filosof&iacute;a. Y hoy, gracias a eso, puedo trasladarlo a otros escenarios, entonces me pregunto sobre las condiciones en el trabajo, las condiciones en la pareja, y todo eso lo aprend&iacute; gracias a la vida cotidiana. &iquest;C&oacute;mo no voy a pensar que eso es un insumo para la filosof&iacute;a? Y viceversa, claro. La filosof&iacute;a me permite entender que el mundo, tal y como lo conozco, puede ser repensado, y que vale la pena hacernos preguntas sobre esto, aunque sean dolorosas. Para m&iacute;, hay algo de reivindicar ese dolor como potencia y como motor de cambio necesario.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marina Velasco]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/flor-sichel-filosofa-sentimos-culpa-no-felices-dicen-deberiamos-madres_128_12207554.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 23 Apr 2025 09:01:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Filosofía,Maternidad,Flor Sichel]]></media:keywords>
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