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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Osvaldo Baigorria]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/osvaldo-baigorria/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Osvaldo Baigorria]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Osvaldo Baigorria: “La pandemia trajo muchos cambios en nuestra relación con los cuerpos”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/osvaldo-baigorria-pandemia-trajo-cambios-relacion-cuerpos_1_12213860.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/460c6bd8-3c69-4e20-95dd-fba13b420121_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Osvaldo Baigorria: “La pandemia trajo muchos cambios en nuestra relación con los cuerpos”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El escritor acaba de publicar “Terminal 2020”, una novela donde cruza de manera magistral una experiencia personal durante el confinamiento, la enfermedad, el sexo, la ficción, la pareja, el cuidado y el duelo particular que surge con la muerte de la persona amada.</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;El amor tambi&eacute;n es un acto de fe. Elegir &ndash;con bastante irracionalidad&ndash; a alguien para amar, confiar en esa persona, abrirse a ella. <strong>No tenemos conocimiento de ese alguien, al principio simplemente nos gusta, lo deseamos, cultivamos expectativas y ficciones personales de escenas, situaciones, relaciones a construir.</strong> Si seguimos adelante, en alg&uacute;n momento diremos &lsquo;te amo&rsquo;, entre otros fragmentos del discurso amoroso (Barthes), discurso que sigue una estricta determinaci&oacute;n alocutoria: siempre hay alguien a quien nos dirigimos, aunque ese alguien haya pasado al estado de fantasma o de criatura venidera (...) Y confiamos en la persona amada sin conocerla realmente. Es un fantasma con la apariencia de un cuerpo que puede parecer bello o sano aunque sin certezas&rdquo;, apunta el narrador de <em>Terminal 2020</em> (Seix Barral, 2025), la nueva novela de <strong>Osvaldo Baigorria</strong>. Una voz cercana a la del escritor y a la vez distorsionada, exagerada, ficcional.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Porque recorre una experiencia dolorosa que le toc&oacute; atravesar, Baigorria dice que se trata de un libro &ldquo;basado en hechos reales&rdquo; y al mismo tiempo &ndash;como el amor&ndash; una f&aacute;bula encantadora. Despu&eacute;s de haber transitado la vida juntos por m&aacute;s de 20 a&ntilde;os &ndash;ella m&eacute;dica y de alg&uacute;n modo cuidadora de quienes la rodean, &eacute;l escritor&ndash; el planeta se ve asediado por el surgimiento de un virus. Es, durante esos d&iacute;as de confinamiento, de meterse adentro, de &ldquo;quedate en casa&rdquo; (&ldquo;una casa es un constructo, una ilusi&oacute;n, una entelequia que vive adentro de uno m&aacute;s de lo que uno vive adentro de ella&rdquo;, dice el narrador) que a ella, que en el libro se llama Beatriz, le detectan un tumor y debe empezar un tratamiento contra el c&aacute;ncer. <strong>El acto de fe amoroso, entonces, empieza a tomar distintas formas: la del cuidado, la del miedo, la del sue&ntilde;o, la del fantasma, la de la despedida, la del recuerdo.</strong> Estremecedor, luminoso, profundo, <em>Terminal 2020</em> recorre magistralmente todos esos lugares a partir de la prosa potente y excepcional de Baigorria, quien adem&aacute;s de abrir sus propios diarios en el texto propone lecturas muy l&uacute;cidas de otros autores que escribieron sobre la muerte, el erotismo y el duelo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; </strong><em><strong>Terminal 2020</strong></em><strong> engloba varias paradojas. Una de ellas justamente la enuncia el narrador, que en distintos tramos del libro habla de su imposibilidad. &Eacute;l dice varias veces a lo largo del relato &ldquo;&iquest;podr&eacute; escribir este libro?&rdquo; o &ldquo;este libro es imposible&rdquo;. Quer&iacute;a preguntarte, entonces, c&oacute;mo surgi&oacute; Terminal 2020 y qu&eacute; te llev&oacute; a escribirlo finalmente, a que no sea tan imposible.</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        &ndash; En la construcci&oacute;n del narrador hay un procedimiento similar al que puse en pr&aacute;ctica en el libro <em>Sobre S&aacute;nchez </em>en el cual arm&eacute; la ficci&oacute;n en torno a la construcci&oacute;n del narrador y al mismo tiempo hice un retrato lo m&aacute;s fiel posible del protagonista, <strong>N&eacute;stor S&aacute;nchez</strong>. En este caso lo hice con Beatriz: ser lo m&aacute;s fiel posible a una persona que inspir&oacute; ese personaje, que es una mujer con la que estuve en pareja durante casi un cuarto de siglo y que muri&oacute; de la forma que all&iacute; se relata. <strong>En el caso de este narrador exager&eacute; ciertos rasgos. Es as&iacute; como se arman las ficciones, &iquest;no? O por invenci&oacute;n o por exageraci&oacute;n.</strong> La voz del narrador es la de un hombre que era f&oacute;bico a la relaci&oacute;n de pareja, a la convivencia conyugal, a la monogamia, y que va cayendo hacia la pareja. Cae dentro de esa burbuja a lo largo del relato hasta el momento del desenlace. Por lo tanto, esta es una ficci&oacute;n basada en hechos reales, inspirada en una experiencia. Hubo dos momentos, uno inmediatamente despu&eacute;s del a&ntilde;o 2020 en el que sent&iacute; la necesidad de procesar la experiencia de haber transitado la pandemia y ver la muerte de cerca y aprender a cuidar al otro, a la otra en este caso. En ese momento algo escrib&iacute;, pero con forma muy de borrador que qued&oacute; ah&iacute; cajoneado. Despu&eacute;s, durante un taller de lectura que di durante el 2023 en el Filba en el que trabajamos algunos relatos del duelo, como los de <strong>Roland Barthes</strong> y <strong>Joan Didion</strong>, entre otros, se me ocurri&oacute; a empezar a desarrollar el relato de un duelo, un duelo personal en el marco de un duelo colectivo como fue el de la pandemia. <strong>Es decir, c&oacute;mo un individuo puede enfrentarse a todo lo que se puso en juego en la pandemia. El fin de la vida en pareja. El fin de muchas ilusiones que uno pod&iacute;a hacerse hasta ese a&ntilde;o</strong>.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="&quot;Terminal 2020&quot;, el nuevo libro del escritor argentino Osvaldo Baigorria."
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            <span class="title">
                &quot;Terminal 2020&quot;, el nuevo libro del escritor argentino Osvaldo Baigorria.                            </span>
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        <strong>&ndash;&nbsp;Hacia el final del libro, de hecho, el narrador dice &ldquo;este relato es definitivamente autobiogr&aacute;fico&rdquo; y a la vez agrega &ldquo;pero no es toda la verdad&rdquo; y &ldquo;esto tambi&eacute;n es f&aacute;bula&rdquo;. Otra vez la paradoja dando vueltas, &iquest;no? En los &uacute;ltimos tiempos se podr&iacute;a decir que cierta escena literaria fue tomada por lo autobiogr&aacute;fico. No s&eacute; c&oacute;mo pens&aacute;s este asunto vos.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Mir&aacute;, en casi todos mis libros hay algo autobiogr&aacute;fico. En algunos m&aacute;s, en otros menos. Yo no me he puesto a calcular los porcentajes (risas).<strong> Creo que lo interesante del g&eacute;nero novela es que es una caja fabulosa, extraordinaria, en la que pueden entrar distintos g&eacute;neros, texturas y procedimientos. Puede entrar la no ficci&oacute;n como sabemos desde Manuel Puig o Truman Capote. Puede entrar definitivamente el ensayo.</strong> O la poes&iacute;a, en el sentido de prosa po&eacute;tica, si quer&eacute;s, entre comillas. La semblanza biogr&aacute;fica. La informaci&oacute;n. El diario. Es decir, puede entrar todo eso. Y tambi&eacute;n la fantas&iacute;a, desde luego, la conjetura sobre realidades que no pueden ser verificadas, como los sue&ntilde;os. Lo que hacen los sue&ntilde;os es romper el paradigma entre ficci&oacute;n y no ficci&oacute;n porque son inverificables. La persona que so&ntilde;&oacute; solo puede contarlos utilizando los recursos de la narrativa de ficci&oacute;n para que sean inteligibles para el que los escucha. Y, encima, esa forma en la que son contados los sue&ntilde;os va cambiando seg&uacute;n uno lo cuenta a la persona con la que pas&oacute; la noche o a su psicoanalista, o a s&iacute; mismo a&ntilde;os despu&eacute;s de haberlo so&ntilde;ado. Entonces, en este sentido no, yo no tengo prejuicios. Lo que s&iacute; me parece importante, cuando entra lo autobiogr&aacute;fico, es que se relaten an&eacute;cdotas o peripecias que valga la pena ser relatadas. Es decir, que uno no crea que puede relatar cualquier cosa y de cualquier manera. O es algo extraordinario lo que sucedi&oacute; o uno lo narra de una manera extraordinaria. Porque si no, si todos creemos que somos (Marcel) Proust, nos ponemos a relatar c&oacute;mo fueron nuestros desayunos, o nuestras meriendas y no es as&iacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Claro. La apuesta por la forma en este libro es notable. De hecho viene el relato de una manera y hacia la segunda parte de la novela se trastoca, cuando incorpor&aacute;s fragmentos de un diario &iacute;ntimo, con fechas, d&iacute;as y dem&aacute;s.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; S&iacute;, el diario es, dir&iacute;amos, lo m&aacute;s autobiogr&aacute;fico que tiene la novela y est&aacute; hacia la mitad.<strong> En los dos primeros cap&iacute;tulos hay una ficcionalizaci&oacute;n de una relaci&oacute;n de pareja y de pronto se sumerge en lo m&aacute;s autobiogr&aacute;fico, cuando aparece la amenaza de lo real-real. Es decir, la pandemia. La enfermedad. La agon&iacute;a. La muerte.</strong> All&iacute; el diario es un registro. Pero de todas formas el diario, que fue escrito con transcripciones de audios de WhatsApp que envi&eacute; o recib&iacute; durante los meses de agosto, septiembre, octubre de 2020, tambi&eacute;n fue elaborado. En algunos casos elaborado mucho despu&eacute;s, y elaborado incluso con reflexiones de libros que le&iacute; despu&eacute;s y a los cuales se hace referencia. Como un gui&ntilde;o a lecturas del futuro. A lecturas que puedan trascender los tiempos pasado, presente y futuro.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lo que hacen los sueños es romper el paradigma entre ficción y no ficción porque son inverificables. La persona que soñó solo puede contarlos utilizando los recursos de la narrativa de ficción para que sean inteligibles para el que los escucha. Y, encima, esa forma en la que son contados los sueños va cambiando según uno lo cuenta a la persona con la que pasó la noche o a su psicoanalista, o a sí mismo años después de haberlo soñado.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Otra de las paradojas del libro: la historia recorre ese tiempo del confinamiento que trajo la pandemia, de sustracci&oacute;n de cuerpo, al mismo tiempo que se centra en un cuerpo muy central, que es el cuerpo de Beatriz. &iquest;C&oacute;mo se hace para escribir en tiempos sin cuerpo o de confinamiento, sobre el cuerpo de otro, de otra?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; La pandemia trajo muchos cambios en nuestra relaci&oacute;n con los cuerpos. Y no solo porque la pandemia introdujo esto de hablar a distancia por videollamada o el <em>home working</em>, o todas las relaciones mediadas por pantallas. Tambi&eacute;n porque, a mi juicio, aquel confinamiento hizo que mucha gente adquiriera un resentimiento, un odio y un temor al cuerpo del otro que despu&eacute;s se ha manifestado en este surgimiento de las ultraderechas.&nbsp; En aquel momento gobiernos progresistas, de centroizquierda o de derecha moderada, tuvieron que gestionar la pandemia e imponer tremendas restricciones a las libertades civiles, con errores o aciertos. Eso produjo un tremendo resentimiento que dio auge a unas ultraderechas que, si bien exist&iacute;an, no exist&iacute;an de maneras tan ostentosas como despu&eacute;s de la pandemia. Y esto en todo el mundo occidental. As&iacute; que, claro, empieza una nueva relaci&oacute;n con el cuerpo. De cierta forma el cuerpo es temido. Empieza una relaci&oacute;n con las burbujas, pensando en las burbujas virtuales, que son las que piensan como nosotros. Y, desde luego, la burbuja de la pareja, que es una cosa tremenda. <strong>Creo que para cualquier pareja transitar el confinamiento por la pandemia sin poder salir de esa burbuja fue una carga tremenda.</strong> Si encima uno de los miembros de esa pareja est&aacute; enfermo, es m&aacute;s tremendo. Porque aparece la relaci&oacute;n con el cuidado, que el otro no se enferme, que el otro no termine en un hospital, que no termine aislado muri&eacute;ndose detr&aacute;s de una cortina de pl&aacute;stico alejado de sus seres queridos.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Baigorria nació en Buenos Aires, en 1948. Además de escritor, ha sido también dibujante, periodista, artesano, sembrador de árboles, traductor, obrero y profesor universitario."
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                Baigorria nació en Buenos Aires, en 1948. Además de escritor, ha sido también dibujante, periodista, artesano, sembrador de árboles, traductor, obrero y profesor universitario.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        <strong>&ndash; El narrador de </strong><em><strong>Terminal 2020</strong></em><strong> puede hacer peque&ntilde;as salidas, pero tambi&eacute;n est&aacute; como reticente a circular, a que alguien le tosa cerca mientras piensa en ese cuerpo amado y enfermo que est&aacute; encerrado en ese momento.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Exactamente. Est&aacute; planteado ah&iacute; varias veces, trato de hacer una reflexi&oacute;n sobre la cuesti&oacute;n del cuidado. Del cuidado y su relaci&oacute;n con la muerte. <strong>Porque hay personas para quienes el cuidado se les ha planteado como una vocaci&oacute;n, un llamado, un sentido &uacute;nico que va del nacimiento a la muerte. No es mi caso, pero s&iacute; hay personas que se dedican a esto y escribir el libro, reflexionar, pensar sobre el tema, me hizo advertir el significado pleno de lo que implica cuidar como gesto de amor. </strong>Un m&iacute;stico podr&aacute; amar a toda la humanidad. Yo solo puedo amar a unas pocas personas. Pero me parec&iacute;a que es una hermosa idea la de ayudar y ayudarnos unos a otros a seguir vivos o a disminuir el sufrimiento, en la medida de lo posible, como un sentido de la vida. Me parece que es una idea hermosa. A la vez es una par&aacute;frasis de una idea de Hannah Arendt, que plantea que el cuidado es una labor, pero no es un trabajo productivo porque el resultado de cuidar se consume casi tan r&aacute;pido como se gasta su esfuerzo. Porque la gente vuelve a enfermarse, vuelve a morirse, y tradicionalmente era una labor de esclavos, de sirvientes. Una tarea que parece improductiva, o que es improductiva en sentido directo, es decir que no est&aacute;s produciendo mercanc&iacute;a al cuidar a alguien y al sanar, porque hay una misma etimolog&iacute;a. La cura, el cuidado y el sanar comparten la etimolog&iacute;a latina <em>curare</em>. <strong>Uno podr&iacute;a decir que al curar a un trabajador la m&eacute;dica o el m&eacute;dico hace que ese trabajador vuelva a vender su fuerza de trabajo en el mercado laboral. Entonces, la tarea de cuidar es productiva en un sentido diferido, pero no en forma directa.</strong> En forma directa uno cuida y la otra persona puede morirse. Esto m&aacute;s todav&iacute;a en el caso de los cuidados paliativos que son los cuidados de alguien que definitivamente se va a morir. Y, sin embargo, uno cuida porque quiere disminuir el sufrimiento, que la persona transite lo que le queda de vida lo mejor posible. Es muy parad&oacute;jico porque el amor, la vida, lo mejor para la vida que queda, dependen de una tarea improductiva.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&nbsp;Mencionabas antes es una serie de lecturas alrededor del duelo y en el libro cit&aacute;s a la pel&iacute;cula </strong><em><strong>Bleu</strong></em><strong> de Kieslowski, donde aparece esta idea de que &ldquo;toda libertad empieza por un duelo&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&nbsp;S&iacute;, tambi&eacute;n Roland Barthes se plantea la cuesti&oacute;n de la libertad a partir de un duelo. Y s&iacute;, un duelo no es algo que empieza y termina en determinada fecha, sino que cuando se instala, seg&uacute;n la profundidad de la p&eacute;rdida, puede ser para toda la vida y aparecer o desaparecer por momentos, en forma discontinua. La discontinuidad del duelo. Yo lo he vivido en carne propia a esto. <strong>Hay momentos en los que uno se olvida por completo de su aflicci&oacute;n, porque duelo viene de </strong><em><strong>dolor</strong></em><strong>, (Gustave) Flaubert dec&iacute;a que </strong><em><strong>aflicci&oacute;n</strong></em><strong> era una mejor palabra para duelo.</strong> Esta aflicci&oacute;n uno la tiene, pero no la siente todo el tiempo y hay momentos en que la siente plenamente. Entonces, claro, hay libertad porque de pronto uno ya no est&aacute; con la persona o situaci&oacute;n por la cual se est&aacute; duelando, por la cual uno est&aacute; doliente. Entonces uno debe de elegir. Por ejemplo, seguir vivo, amar de nuevo, lo que sea. Por otro lado, hay libertad porque pronto, tambi&eacute;n seg&uacute;n la profundidad de la p&eacute;rdida, uno comienza a ver a todo el mundo como muertos que caminan. Muertos en potencia. Mortales. Realmente, a partir del duelo y la intensidad con que sea vivido, uno empieza a ver a las dem&aacute;s personas como personas que son mortales. Y mortales en poco tiempo adem&aacute;s, no dentro de mucho. En poquito tiempo nos vamos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&nbsp;Estamos todos un poco haciendo la fila de Migraciones en el aeropuerto.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; S&iacute;. Y por eso es interesante. Me parece que hay una libertad. Ahora, es dif&iacute;cil hablar del duelo en general. Est&aacute;, por ejemplo, el duelo por la p&eacute;rdida de una ilusi&oacute;n, una idea, un ideal. O el del propio yo, como es el caso de lo que se llama el duelo por el cuerpo adolescente que perdimos. O el duelo por una pareja de la que uno se ha separado. Es muy distinto a otros tipos de duelos. Incluso los duelos ante la muerte difieren seg&uacute;n la muerte de qui&eacute;n. La muerte de los padres es esperable. Es algo que est&aacute; en nuestro horizonte de expectativas. <strong>La muerte de un hijo no es esperable, es una cat&aacute;strofe extraordinaria. Pero la muerte de la pareja, la muerte de la persona amada, del cuerpo amado y deseado, tiene una especificidad que se me hace dif&iacute;cil de comparar con otros.</strong> Porque la muerte all&iacute; lo que arrebata es la posibilidad de volver a encontrar el cuerpo f&iacute;sico. La persona puede volver, yo creo que puede volver en forma de fantasma, de recuerdo, como quieras, pero lo que se impide es el reencuentro de los amantes. Se rompe el erotismo. Es por el car&aacute;cter er&oacute;tico de esa p&eacute;rdida que este duelo resulta m&aacute;s espec&iacute;fico. <strong>Se rompe all&iacute; lo que (Georges) Bataille llamaba el erotismo de los corazones. </strong>Bataille dice que hay tres grandes formas de erotismo, el erotismo de la org&iacute;a, por escritura, por lecturas o por experiencias personales. El erotismo de la uni&oacute;n m&iacute;stica, una divinidad: es lo que sienten las personas m&iacute;sticas, tienen una relaci&oacute;n carnal con la entidad. Y el erotismo de los corazones, de dos que se aman. Bueno, este es un erotismo muy espec&iacute;fico que la muerte rompe de una forma muy dolorosa porque impide al que ama y desea encontrarse con el cuerpo del otro.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lo que sí me parece importante, cuando entra lo autobiográfico, es que se relaten anécdotas o peripecias que valga la pena ser relatadas. Es decir, que uno no crea que puede relatar cualquier cosa y de cualquier manera. O es algo extraordinario lo que sucedió o uno lo narra de una manera extraordinaria. Porque si no, si todos creemos que somos (Marcel) Proust</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&ndash; &iquest;C&oacute;mo es la experiencia de narrar algo tan cercano en un sentido espiritual y f&iacute;sico y personal como lo que te ocurri&oacute;? Hay muchas escenas dolorosas en el libro, me acuerdo de una puntual donde el narrador se despide de la mujer que ama y se oye un beb&eacute; que llora a lo lejos en el edificio.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;A veces lo que hago, para recuperar m&aacute;s tarde un hecho o una circunstancia que me peg&oacute; emocionalmente o que me parece que es importante, es anotar algo en un diario. Anoto. Aunque sea una escena muy breve, una l&iacute;nea. Despu&eacute;s eso por ah&iacute; queda perdido y hay que ver si lo puedo recuperar. Pero a veces anotarlo me permite a m&iacute; tenerlo m&aacute;s presente en la memoria m&aacute;s adelante. Esa escena que vos relat&aacute;s est&aacute; dentro de lo que es el diario de la novela. Por lo tanto s&iacute;, <strong>es una escena muy apegada a lo que realmente sent&iacute;: un velorio at&iacute;pico porque en ese momento no estaban permitidos los velorios. Un velorio unipersonal. Yo con el cuerpo muerto de la persona que hab&iacute;a amado. Con el cuerpo de la persona amada muerta ah&iacute; en forma personal, unipersonal quiero decir, como eran los velorios en ese momento. </strong>Y, s&iacute;, recuerdo que hab&iacute;a un beb&eacute; que lloraba en el edificio y, nada, me pareci&oacute; interesante esta tensi&oacute;n, este choque entre el beb&eacute; que est&aacute; naciendo y un cuerpo muerto. Me pareci&oacute; que hab&iacute;a algo que me estaba diciendo alguna cosa sobre la vida y la muerte. Una coincidencia significativa, que creo que anot&eacute; en su momento y despu&eacute;s la recuper&eacute; en la escritura. As&iacute; fue. No s&eacute; si recuerdo algo m&aacute;s de esa experiencia.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Un duelo no es algo que empieza y termina en determinada fecha, sino que cuando se instala, según la profundidad de la pérdida, puede ser para toda la vida y aparecer o desaparecer por momentos, en forma discontinua</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Habl&aacute;bamos antes de la libertad, hoy tan presente en el discurso pol&iacute;tico argentino. </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/autores/osvaldo-baigorria/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Ten&eacute;s una columna en este diario que se llama </strong></a><a href="https://www.eldiarioar.com/autores/osvaldo-baigorria/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em><strong>Yo, libertario</strong></em></a><strong>, es un t&eacute;rmino que podr&iacute;amos decir que es muy tuyo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; A ver, evidentemente las palabras est&aacute;n ah&iacute; para ser usadas y las usan libremente personas con distintos objetivos. Los nazis utilizaron la palabra <em>socialismo</em> para nombrar a su partido, nacionalsocialista, y de socialistas no ten&iacute;an nada. Pese a que ten&iacute;an algo de socialismo de Estado, para decirlo as&iacute;, en el sentido de un Estado que quer&iacute;a controlar en forma totalitaria la vida de toda la ciudadan&iacute;a. Pero no ten&iacute;an nada de socialistas en cuanto a la relaci&oacute;n con las clases sociales, si el socialismo es algo que pretend&iacute;a &ndash;y yo voy a poner tiempo pasado&ndash; la abolici&oacute;n o reducci&oacute;n de las diferencias de clases. Los nazis no cre&iacute;an esto, las acentuaban. <strong>Porque para los nazis hab&iacute;a personas que eran superiores a otras. Los nazis de socialistas no ten&iacute;an nada y sin embargo usaban la palabra.</strong> En Argentina somos expertos en esto porque los radicales han sido un partido, digamos, en el mejor de los casos moderado, por lo tanto de radicales tampoco tuvieron mucho&hellip; Quiz&aacute;s lo tuvieron en la &eacute;poca de (Leandro N.) Alem, a principios del siglo XX, fines del siglo XIX. Pero hoy de radicales no tienen nada. Y los liberales en Argentina tampoco de liberales tienen nada porque han sido generalmente bastante conservadores. Entonces, &iquest;qu&eacute; se puede decir de la palabra <em>libertario</em>? La palabra <em>libertario</em> fue al principio sin&oacute;nimo de anarquista en una &eacute;poca. De hecho se usaba en forma peyorativa en el siglo XVIII para designar a los librepensadores. <strong>Pero las personas que la empezaron a usar en forma positiva fueron anarquistas. Entre ellos, si mal no recuerdo Joseph D&eacute;jacque, un anarquista franc&eacute;s exiliado en Estados Unidos que le puso </strong><em><strong>El libertario</strong></em><strong> a su peri&oacute;dico y a los primeros panfletos que escribi&oacute;.</strong> Bueno, los tiempos fueron cambiando y de pronto hay libertarios de ultraderecha. De modo que yo estoy acostumbrado a ver que las palabras se usen de maneras diferentes a aquellas por las que fueron inventadas o dise&ntilde;adas, o acu&ntilde;adas. Se acu&ntilde;aron de una manera y despu&eacute;s se usaron de otra. Bueno, ahora se est&aacute; usando de otra manera. De todas formas no renuncio al t&eacute;rmino. <em>Yo libertario</em>, s&iacute;, me considero libertario. Y bueno, qu&eacute; m&aacute;s puedo decir sobre esto, es lo que es.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; &iquest;C&oacute;mo se hace entonces para seguir escribiendo en estos tiempos de palabras acu&ntilde;adas de un modo y usadas de otro? &iquest;C&oacute;mo se hace para seguir escribiendo a pesar de o con esto encima?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Bueno, obviamente cuando se habla de escribir, la escritura puede ser muchas cosas &iquest;no? Uno puede escribir sobre historia. Puede escribir un manual m&eacute;dico. Estamos hablando de escribir literatura.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Claro.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Bueno, est&aacute; el periodismo. Y a veces el periodismo es literatura, pero no siempre. <strong>A m&iacute; me parece que habr&iacute;a que tomar como una discusi&oacute;n saldada aquella discusi&oacute;n que hab&iacute;a en los a&ntilde;os &lsquo;70 en la cual ten&iacute;a que haber una literatura comprometida y que, por lo tanto, ten&iacute;a que dar cuenta de las realidades.</strong> Si la literatura da cuenta de algo que est&aacute; ocurriendo, bienvenida sea. Pero si no, si da cuenta de otra cosa, tambi&eacute;n bienvenida. Porque uno no puede subordinar la creaci&oacute;n art&iacute;stica en general y literaria en particular a las noticias que lo atraviesan por estar viviendo en una determinada &eacute;poca. En ese sentido, a ver, si hay que tomar partido, estoy a favor del arte por el arte. Ahora, si en el arte o en la literatura que uno est&aacute; produciendo se introducen elementos de la realidad, bueno, es lo que es. Bienvenido sea. <strong>Yo soy enemigo de decir &ldquo;en este momento lo &uacute;nico que hay que hacer es esto&rdquo; o &ldquo;hay que escribir sobre esto que est&aacute; pasando, porque es muy abrumador y por lo tanto debemos actuar&rdquo;.</strong> Como un <em>deber ser</em>, digamos, como un deber ser de la literatura. Si ocurre, bienvenido, Por ejemplo, yo me imagino que mucha gente en Palestina, en Gaza, debe estar escribiendo ahora poemas que tienen que ver con lo que est&aacute;n sufriendo. Bueno, es as&iacute;. Pero el problema siempre es el <em>deber ser</em>, me parece. Bueno, en ese sentido, nada, sigo mi vida como siempre.
    </p><p class="article-text">
        <em>AL/MG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/osvaldo-baigorria-pandemia-trajo-cambios-relacion-cuerpos_1_12213860.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 13 Apr 2025 03:28:59 +0000]]></pubDate>
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