<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Tumba]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/tumba/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Tumba]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiarioar.com/rss/category/tag/1053677/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Una 'casa' modesta en el Esquilino, el barrio multicultural y en conflicto que el papa eligió como última morada]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/casa-modesta-esquilino-barrio-multicultural-conflicto-papa-eligio-ultima-morada_1_12246339.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4136c42e-783c-47a7-a974-9ed3238f825e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una &#039;casa&#039; modesta en el Esquilino, el barrio multicultural y en conflicto que el papa eligió como última morada"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Situado en el corazón de Roma, de espaldas a la céntrica estación Termini, en la zona conviven con dificultad la belleza clásica que reivindican los artistas e intelectuales que se han propuesto recuperarla, las oleadas migratorias y la realidad de cientos de personas sin hogar que viven en sus calles </p><p class="subtitle">Las mujeres de la villa más visitada por Francisco honran su legado: “Abrazó a nuestros hijos como si fueran suyos”</p></div><p class="article-text">
        La plaza Vittorio Emanuele II, casi siempre llamada sencillamente Piazza Vittorio, es la m&aacute;s grande de Roma, con 60.000 metros cuadrados, casi 10.000 m&aacute;s que San Pedro. Es el coraz&oacute;n del Esquillino, el barrio que ha elegido el papa Francisco como &uacute;ltima morada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este s&aacute;bado su cuerpo ser&aacute; trasladado desde <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/santa-maria-mayor-basilica-vinculada-monarquia-espanola-destino-final-francisco_1_12237781.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la bas&iacute;lica de San Pedro a la de Santa Maria Maggiore</a>, ya que a diferencia de otros papas, este ha elegido ser enterrado fuera del Vaticano. La bas&iacute;lica preferida de Bergoglio est&aacute; a escasos ocho minutos a pie de Piazza Vittorio, y ambos puntos marcan de alguna manera los l&iacute;mites de una de las siete colinas de Roma, la que le da nombre al <em>quartiere</em>. Una zona c&eacute;ntrica encaramada a espaldas de la estaci&oacute;n Termini, multicultural y repleta de contrastes y desigualdades. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Casualidad o no, la &uacute;ltima morada del Papa ser&aacute; un tel&oacute;n de fondo adecuado para el mensaje p&oacute;stumo de Francisco sobre la pobreza, la inclusi&oacute;n y las migraciones</strong>.&nbsp;O quiz&aacute; una evocaci&oacute;n del barrio en el que naci&oacute;, Flores, tambi&eacute;n metamorfoseado a fuerza de cambios sociales y movimientos migratorios, y con una de las <em>villas </em> m&aacute;s grandes de Argentina: la llamada 1-11-14. 
    </p><p class="article-text">
        Ajeno a las filas que se multiplican frente a la bas&iacute;lica, el parque de Piazza Vittorio estalla de primavera y de gente. Cuesta encontrar un banco libre, y en el c&eacute;sped conviven una familia de turistas n&oacute;rdicos en pleno picnic con un grupo de hombres indios de mediana edad que juegan a las cartas sentados sobre cartones. M&aacute;s all&aacute;, madres que pasean a sus hijos pasan junto a personas sin hogar que buscan un rinc&oacute;n tranquilo para colocar sus b&aacute;rtulos o para compartir una cerveza.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/664c89f0-ce4e-47ed-8a6d-12790f4a8c2d_source-aspect-ratio_50p_1116338.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/664c89f0-ce4e-47ed-8a6d-12790f4a8c2d_source-aspect-ratio_50p_1116338.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/664c89f0-ce4e-47ed-8a6d-12790f4a8c2d_source-aspect-ratio_75p_1116338.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/664c89f0-ce4e-47ed-8a6d-12790f4a8c2d_source-aspect-ratio_75p_1116338.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/664c89f0-ce4e-47ed-8a6d-12790f4a8c2d_source-aspect-ratio_default_1116338.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/664c89f0-ce4e-47ed-8a6d-12790f4a8c2d_source-aspect-ratio_default_1116338.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/664c89f0-ce4e-47ed-8a6d-12790f4a8c2d_source-aspect-ratio_default_1116338.jpg"
                    alt="El parque de la Piazza Vittorio."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El parque de la Piazza Vittorio.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La de los <em>clochard</em>, como se les llama tambi&eacute;n aqu&iacute;, utilizando la palabra francesa como sin&oacute;nimo de mendigo, se ha convertido en una presencia constante &ndash;y conflictiva&ndash; en el c&eacute;ntrico Esquillino, cuyos se&ntilde;oriales edificios en decadencia conviven con tiendas al por mayor y puestos callejeros regentados por personas de origen indio o chino, y otros <em>palacios</em> dignos de la monumentalidad cinematogr&aacute;fica de Roma.  
    </p><p class="article-text">
        Precisamente, la casa del director de cine Paolo Sorrentino se asoma a Piazza Vittorio, pero el creador de &lsquo;La gran belleza&rsquo;, p&uacute;blico defensor de este barrio en el que viven numerosos artistas, es una de las voces conocidas que se han alzado contra su &ldquo;degradaci&oacute;n&rdquo; y sus problemas de convivencia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por la noche, la estampa buc&oacute;lica del parque muta en territorio de trapicheo y consumo de drogas, y los imponentes soportales a su alrededor en techo improvisado para decenas de personas, un paisaje que se repite en las calles que los separan de la estaci&oacute;n Termini y las v&iacute;as del tren.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hace a&ntilde;os que la estaci&oacute;n, a dos pasos del centro hist&oacute;rico de la capital italiana, se convirti&oacute; en territorio para quienes esta ciudad ha dejado fuera, a quienes la sociedad &ldquo;ha olvidado conscientemente&rdquo;, como lleg&oacute; a decir Francisco en uno de sus discursos m&aacute;s recordados.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1868aeb8-3e43-4a00-a377-3499319993eb_16-9-aspect-ratio_50p_1116340.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1868aeb8-3e43-4a00-a377-3499319993eb_16-9-aspect-ratio_50p_1116340.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1868aeb8-3e43-4a00-a377-3499319993eb_16-9-aspect-ratio_75p_1116340.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1868aeb8-3e43-4a00-a377-3499319993eb_16-9-aspect-ratio_75p_1116340.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1868aeb8-3e43-4a00-a377-3499319993eb_16-9-aspect-ratio_default_1116340.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1868aeb8-3e43-4a00-a377-3499319993eb_16-9-aspect-ratio_default_1116340.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/1868aeb8-3e43-4a00-a377-3499319993eb_16-9-aspect-ratio_default_1116340.jpg"
                    alt="El Papa habilitó un edificio para el cuidado de las personas sin hogar que dormían bajop las columnatas del Vaticano."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El Papa habilitó un edificio para el cuidado de las personas sin hogar que dormían bajop las columnatas del Vaticano.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Hace solo unos d&iacute;as, un hombre sin techo cay&oacute; desplomado &ndash;dicen los peri&oacute;dicos que muri&oacute; &ldquo;probablemente&rdquo; por causas naturales&ndash; en una de las calles adyacentes a Termini. No se pudo hacer nada por &eacute;l. D&iacute;as antes, los bomberos rescataron a un migrante en un soportal de la plaza cuya bolsa de dormir se estaba incendiando. Un episodio causado &ndash;otra vez, &ldquo;probablemente&rdquo;&ndash; por una colilla arrojada al descuido.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Veo una ciudad que ha sobrevivido a milenios de historia, pero ofendida y herida cotidianamente por las noticias&rdquo;, asegur&oacute; Sorrentino cuando le preguntaron qu&eacute; ve&iacute;a desde su ventana.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando hablo de la ciudad, aunque soy famoso por una pel&iacute;cula que cuenta Roma de manera abstracta, prefiero hablar como ciudadano: necesitamos una administraci&oacute;n que tenga un proyecto para este lugar&rdquo;, se quejaba Sorrentino en esa entrevista con <em>Il Messagero.</em>&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1454cd6b-5cf6-4e52-9d96-ab77a8b747d7_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1454cd6b-5cf6-4e52-9d96-ab77a8b747d7_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1454cd6b-5cf6-4e52-9d96-ab77a8b747d7_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1454cd6b-5cf6-4e52-9d96-ab77a8b747d7_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1454cd6b-5cf6-4e52-9d96-ab77a8b747d7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1454cd6b-5cf6-4e52-9d96-ab77a8b747d7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/1454cd6b-5cf6-4e52-9d96-ab77a8b747d7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Los soportales de la Piazza Vittorio."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Los soportales de la Piazza Vittorio.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        A falta quiz&aacute; de un gran proyecto, el Gobierno municipal del dem&oacute;crata Roberto Gualtieri aprovech&oacute; unas obras de renovaci&oacute;n de la Piazza del Cinquecento, a las puertas de la estaci&oacute;n, para colocar unos bancos de m&aacute;rmol con divisiones de hierro para evitar que pudieran ser utilizados para dormir, una &ldquo;arquitectura hostil&rdquo; criticada por la izquierda y los colectivos de derechos humanos, y que ha sido reiteradamente &ldquo;intervenida&rdquo; ilegalmente para quitar esas barreras.
    </p><h2 class="article-text">Entre la &ldquo;humanidad&rdquo; y la &ldquo;belleza&rdquo;</h2><p class="article-text">
        As&iacute;, <strong>el barrio se debate entre la &ldquo;humanidad&rdquo; y &ldquo;la belleza&rdquo;,</strong> dos argumentos que usa una vecina que prefiere no decir su nombre al analizar la situaci&oacute;n. Est&aacute; sentada en un cl&aacute;sico caf&eacute; romano junto a la oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los refugiados. En la coqueta terraza, la &uacute;ltima mesa tiene vistas a una alambrada sobre la que alguien ha puesto a secar unos vaqueros.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A eso me refiero &ndash;dice mirando hacia all&iacute;&ndash; esta gente no puede vivir as&iacute; y nosotros tampoco podemos ver c&oacute;mo el barrio se vuelve cada vez m&aacute;s feo y nos da miedo salir por la noche&rdquo;, se queja. El dilema llega al indagar sobre posibles soluciones; entonces el discurso no est&aacute; tan claro. Un grupo de vecinos, entre ellos varios escritores, actores y m&uacute;sicos, crearon un grupo de vigilantes, Rete Esquilino vivo, para informar a la polic&iacute;a de incidentes y proponer mejoras.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Unas calles m&aacute;s all&aacute; de la mesa del bar, el papa Francisco parece lanzar un mensaje m&aacute;s al barrio y a la ciudad. Este s&aacute;bado, cuando su cuerpo llegue Santa Maria Maggiore, <strong>ser&aacute; recibido en las escalinatas por &ldquo;un grupo de personas pobres&rdquo;</strong>, seg&uacute;n la informaci&oacute;n distribuida por la oficina vaticana, sin dar m&aacute;s detalles.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/88ce211a-82f9-4a9e-bd65-f21b09e0ff1b_source-aspect-ratio_50p_1116339.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/88ce211a-82f9-4a9e-bd65-f21b09e0ff1b_source-aspect-ratio_50p_1116339.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/88ce211a-82f9-4a9e-bd65-f21b09e0ff1b_source-aspect-ratio_75p_1116339.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/88ce211a-82f9-4a9e-bd65-f21b09e0ff1b_source-aspect-ratio_75p_1116339.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/88ce211a-82f9-4a9e-bd65-f21b09e0ff1b_source-aspect-ratio_default_1116339.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/88ce211a-82f9-4a9e-bd65-f21b09e0ff1b_source-aspect-ratio_default_1116339.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/88ce211a-82f9-4a9e-bd65-f21b09e0ff1b_source-aspect-ratio_default_1116339.jpg"
                    alt="Imagen de cómo quedará la tumba de Francisco difundida por el Vaticano."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Imagen de cómo quedará la tumba de Francisco difundida por el Vaticano.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        En la bas&iacute;lica las colas son constantes, y la entrada est&aacute; vigilada por <em>carabinieri</em> que al ver el pase de prensa advierten de que dentro no se pueden hacer fotograf&iacute;as &ldquo;ni hablar con nadie&rdquo;, so pena de perder una acreditaci&oacute;n que, con m&aacute;s de 4.000 periodistas registrados, obliga a pasar por un <em>purgatorio</em> de tr&aacute;mites, filas y esperas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero como nadie puede impedir hablar en la cola, mientras se espera, Bianca cuenta que ella y su familia vinieron de viaje desde Como por el Jubileo, y les sorprendi&oacute; la noticia. Vienen a ver la que ser&aacute; la &uacute;ltima morada de Francisco, &ndash;&ldquo;el Papa de los desvalidos&rdquo;, lo llama&ndash; pero no puede esperar a su llegada. Deben volver a casa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Dentro, pocos hacen caso de la indicaci&oacute;n de no tomar im&aacute;genes. La enorme bas&iacute;lica &ndash;una de las cuatro de peregrinaci&oacute;n de Roma&ndash; es un c&uacute;mulo de estilos arquitect&oacute;nicos que dan cuenta de lo dilatado de su historia y de los gustos de los diferentes pont&iacute;fices que han &lsquo;intervenido&rsquo; con alg&uacute;n encargo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2b15c402-825a-4daf-82ea-89cfd1e6205b_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2b15c402-825a-4daf-82ea-89cfd1e6205b_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2b15c402-825a-4daf-82ea-89cfd1e6205b_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2b15c402-825a-4daf-82ea-89cfd1e6205b_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/2b15c402-825a-4daf-82ea-89cfd1e6205b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/2b15c402-825a-4daf-82ea-89cfd1e6205b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/2b15c402-825a-4daf-82ea-89cfd1e6205b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Fieles esperan para confesarse junto a la que será la tumba de Francisco."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Fieles esperan para confesarse junto a la que será la tumba de Francisco.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La aportaci&oacute;n de Francisco promete destacar en esa mescolanza que va del rom&aacute;nico al barroco, en este caso por su sencillez. Este jueves ha trascendido el proyecto de tumba que encarg&oacute; en sus voluntades: una l&aacute;pida blanca hecha de una piedra llamada ardesia, t&iacute;pica de la Liguria, la regi&oacute;n de origen de su familia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De momento, solo se puede ver una valla de madera que tapa el lugar donde estar&aacute; la tumba, justo al lado de la capilla Paulina, dedicada a la peque&ntilde;a pintura de Maria <em>Salus Populi Romani</em>, que seg&uacute;n cuentan sacaban los romanos en procesi&oacute;n para implorar ayuda en tiempos dif&iacute;ciles. La misteriosa obra de arte, que no tiene autor conocido, era la preferida de Bergoglio.<strong> Igual de misterioso es el benefactor que pagar&aacute; el entierro del pont&iacute;fice, que don&oacute; todo su dinero para ayudar a los presos de Roma</strong>.&nbsp;A falta de tumba en la que visitar al Papa, los visitantes toman fotos de la 'zona de obras' o hacen fila para confesarse junto a las vallas.
    </p><p class="article-text">
        Cae la noche sobre el Esquilino. El parque empieza a vaciarse y pronto se cerrar&aacute;n sus portones de hierro. Varias personas van acomodando sus cartones y mantas en los soportales. Y en Santa Maria Maggiore miran al cielo para que la lluvia no inutilice las sillas que han colocado delante de la entrada. Cada d&iacute;a se reza un rosario para preparar la llegada del vecino m&aacute;s famoso y compasivo del Esquilino.&nbsp; 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Natalia Chientaroli]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/casa-modesta-esquilino-barrio-multicultural-conflicto-papa-eligio-ultima-morada_1_12246339.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 25 Apr 2025 10:05:21 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/4136c42e-783c-47a7-a974-9ed3238f825e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="3947863" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/4136c42e-783c-47a7-a974-9ed3238f825e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="3947863" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Una 'casa' modesta en el Esquilino, el barrio multicultural y en conflicto que el papa eligió como última morada]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/4136c42e-783c-47a7-a974-9ed3238f825e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[La muerte del papa Francisco,Roma,Tumba]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
