<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Apatía]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/apatia/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Apatía]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiarioar.com/rss/category/tag/1053912/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[El efecto de acostumbrarnos a todo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/efecto-acostumbrarnos_129_12347830.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7ab6f6f2-00a9-4f06-b1bf-06101e13e04a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El efecto de acostumbrarnos a todo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Ya nada te sorprende? La capacidad de adaptación, que nos puede proteger del agotamiento emocional, puede desembocar en desensibilización y llevarnos a una apatía en la que no reaccionemos ante nada. </p></div><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;ndo fue la &uacute;ltima vez que una noticia te sorprendi&oacute;? No porque fuera algo inesperado, sino que dijeras &ldquo;no puede ser que est&eacute; pasando esto, no lo puedo creer&rdquo;. &iquest;Hubo alguna en lo que va del a&ntilde;o?, &iquest;el a&ntilde;o pasado? Es posible que nos cueste m&aacute;s y m&aacute;s encontrar noticias que realmente nos generen una emoci&oacute;n fuerte, como escandalizarnos. Y es que a medida que vamos normalizando m&aacute;s y m&aacute;s cosas, nuestra capacidad de shock disminuye. Tiene que ser algo realmente excepcional para que nos movilice.&nbsp;Una situaci&oacute;n en la que se puede ver claramente es frente a cat&aacute;strofes. &ldquo;En situaciones como grandes incendios, guerras o cat&aacute;strofes humanitarias, la repetici&oacute;n de noticias puede hacer que en alg&uacute;n momento apaguemos la sensibilidad, es una forma del cerebro de sobrevivir&rdquo;, explica <strong>Claudio Waisburg</strong>, neur&oacute;logo y director m&eacute;dico del instituto SOMA. Esto puede ocurrir tambi&eacute;n con otros temas: &ldquo;hay un grado de desensibilizaci&oacute;n, por ejemplo, en Argentina cuando se ven ciertas noticias de robos o cr&iacute;menes, una habituaci&oacute;n que va anestesi&aacute;ndonos&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La p&eacute;rdida de sensibilidad a punta de repetici&oacute;n es algo que se estudi&oacute; mucho con los videojuegos y el efecto que pod&iacute;an tener sobre la tolerancia a la violencia. En <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0022103106000825" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un estudio</a>, dividieron a los participantes y les pidieron que jugaran a un videojuego durante 20 minutos. Algunos eran violentos y otros no. Luego les pasaron videos de violencia real, como personas siendo golpeadas o apu&ntilde;aladas, mientras les med&iacute;an sus reacciones f&iacute;sicas, como los latidos del coraz&oacute;n o la transpiraci&oacute;n. Encontraron que quienes ven&iacute;an de pasar tiempo en un video juego violento ten&iacute;an menos reacci&oacute;n que los otros. Cuando nos acostumbramos a ver agresiones, aunque sea ficci&oacute;n, sube la vara de lo que tiene que ocurrir para que una situaci&oacute;n nos horrorice.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/444a8515-0cff-4eca-86d2-c8440d69b8f4_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/444a8515-0cff-4eca-86d2-c8440d69b8f4_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/444a8515-0cff-4eca-86d2-c8440d69b8f4_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/444a8515-0cff-4eca-86d2-c8440d69b8f4_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/444a8515-0cff-4eca-86d2-c8440d69b8f4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/444a8515-0cff-4eca-86d2-c8440d69b8f4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/444a8515-0cff-4eca-86d2-c8440d69b8f4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        El mismo proceso que ocurre con los videojuegos puede darse con las noticias. Un <a href="https://journals.sagepub.com/doi/10.1177/09567976231180578" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio </a>que investig&oacute; esto reclut&oacute; a un grupo de personas a quienes les iba mandando distintos titulares a su celular sobre actitudes inmorales, que pod&iacute;an ir desde pago de coimas por parte del director de una empresa a una compa&ntilde;&iacute;a que produjo auriculares de mala calidad que podr&iacute;an explotar. En algunos casos les mandaban un solo titular sobre el tema, en otros se los mandaban varias veces a lo largo de varios d&iacute;as. Luego les preguntaban cu&aacute;n poco &eacute;tico les parec&iacute;a el hecho y cu&aacute;nto los enojaba. Encontraron que cuando la noticia se iba repitiendo, las personas se enojaban menos y les parec&iacute;a menos grave lo que hab&iacute;an hecho. Se iban acostumbrando a la idea y ya no las shockeaba tanto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es l&oacute;gico que vayamos adaptando nuestras reacciones a lo que pasa alrededor nuestro. Si algo que nos parece fuera de lo com&uacute;n se vuelve com&uacute;n, no vamos a saltar en cada caso. Adem&aacute;s, ser&iacute;a emocionalmente agotador indignarse cada cinco minutos con cosas que pasan todo el tiempo, por lo que inconscientemente subimos la vara. Y tambi&eacute;n est&aacute; influido por nuestros sesgos: es probable que seamos m&aacute;s tolerantes cuando las malas conductas involucran a personas o grupos con los que nos identificamos.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, esta capacidad de adaptaci&oacute;n, que nos puede proteger del agotamiento emocional, puede ir demasiado lejos. La desensibilizaci&oacute;n puede llevarnos a una apat&iacute;a en la que no reaccionemos ante nada, y a la sensaci&oacute;n de que no podemos cambiar las cosas. Una situaci&oacute;n en la que sentimos que no tenemos ning&uacute;n control, algo que los especialistas llaman 'desesperanza aprendida'.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Algunas investigaciones muestran bien c&oacute;mo se desarrolla esta 'desesperanza aprendida' a peque&ntilde;a escala. En estos <a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/458750/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudios</a> ponen a los participantes a resolver un problema: armar una palabra con una serie de letras. Lo hac&iacute;an en dos instancias, y a uno de los grupos, en la primera tanda, le daban series de letras con las que no pod&iacute;an armar ninguna palabra. Al segundo grupo, en cambio, le daban ejercicios normales (letras con las que pod&iacute;an formar palabras). Luego le daban el mismo tipo de ejercicios a los dos grupos. Quienes primero hab&iacute;an pasado por la tarea imposible ten&iacute;an peores resultados despu&eacute;s. Pareciera que una vez que pierden la fe, dejan de intentarlo, asumen que no son buenos y, efectivamente, se vuelven peores. Si creemos que el resultado ya est&aacute; dado, que no est&aacute; en nuestro control cambiarlo, soltamos. Por eso es tan importante c&oacute;mo definimos qu&eacute; est&aacute; bajo nuestro control.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En ese proceso, consumir noticias negativas que se repiten permanentemente, nos puede afectar. A medida que vemos todo el tiempo las mismas noticias, nos podemos ir acostumbrando. Nos dejan de impresionar y empezamos a sentir que lo que ocurre es inevitable, nos supera por completo. &ldquo;Si el cerebro es invadido por noticias negativas, se puede entrar en una situaci&oacute;n de estr&eacute;s que afecta la capacidad de toma de decisiones y genera impotencia&rdquo;, explic&oacute; Waisburg. Por eso, es importante &ldquo;buscar espacios de desconexi&oacute;n y limitar la exposici&oacute;n de manera consciente&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No se trata de escondernos de lo que pasa para evitar acostumbrarnos, pero tampoco es necesario estar inmersos de manera permanente en un mar de noticias repetidas para estar informados. Y ser conscientes del efecto que pueden tener sobre nosotros, y como su consumo nos puede adormecer, es un primer paso para no volvernos indiferentes.
    </p><p class="article-text">
        <em>OS/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Olivia Sohr]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/efecto-acostumbrarnos_129_12347830.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 02 Jun 2025 09:32:48 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/7ab6f6f2-00a9-4f06-b1bf-06101e13e04a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="64656" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/7ab6f6f2-00a9-4f06-b1bf-06101e13e04a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="64656" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El efecto de acostumbrarnos a todo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/7ab6f6f2-00a9-4f06-b1bf-06101e13e04a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Infodemia,Apatía]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
