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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Planetas]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/planetas/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Planetas]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[La "Nueva Tierra" es helada, potencialmente habitable, está a 146 años luz de nuestro planeta y tiene atmósfera propia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/ciencia/nueva-tierra-helada-potencialmente-habitable-146-anos-luz-planeta-atmosfera-propia_1_12949779.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2361622d-9aad-4f91-8909-c313f70d4908_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La &quot;Nueva Tierra&quot; es helada, potencialmente habitable, está a 146 años luz de nuestro planeta y tiene atmósfera propia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El expoplaneta hallado por astrónomos fue denominado HD 137010 b, presenta un tamaño muy similar al terrestre que conocemos, un período orbital casi idéntico al año terrestre y podría contar con una atmósfera capaz de modificar sus condiciones extremas.</p></div><p class="article-text">
        Astr&oacute;nomos identificaron un&nbsp;<strong>exoplaneta</strong>&nbsp;ubicado a unos 1<strong>46 a&ntilde;os luz de la Tierra</strong>&nbsp;que, por sus caracter&iacute;sticas f&iacute;sicas y orbitales, es considerado uno de los candidatos m&aacute;s cercanos a ser un &ldquo;gemelo&rdquo; de nuestro planeta. La &ldquo;<strong>Nueva Tierra</strong>&rdquo;, un objeto, denominado&nbsp;<strong>HD 137010 b</strong>, presenta un tama&ntilde;o muy similar al terrestre que conocemos, un&nbsp;<strong>per&iacute;odo orbital&nbsp;</strong>casi id&eacute;ntico al a&ntilde;o terrestre y podr&iacute;a contar con una atm&oacute;sfera capaz de modificar sus condiciones extremas.
    </p><p class="article-text">
        El hallazgo se logr&oacute; a partir del rean&aacute;lisis de <a href="https://science.nasa.gov/universe/exoplanets/discovery-alert-an-ice-cold-earth/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">datos hist&oacute;ricos del telescopio espacial&nbsp;Kepler de la NASA</a>, en particular de su segunda misi&oacute;n, conocida como K2. La investigaci&oacute;n fue publicada en la revista cient&iacute;fica&nbsp;<a href="https://iopscience.iop.org/article/10.3847/2041-8213/adf06f/pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">The Astrophysical Journal Letters</a>&nbsp;y est&aacute; liderada por un equipo internacional de investigadores.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/2016624071580983462?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Aunque las estimaciones indican que<strong>&nbsp;la temperatura superficial del planeta ronda los &ndash;70 grados cent&iacute;grados</strong>, los especialistas aclararon que este valor no descarta por completo la posibilidad de&nbsp;<strong>condiciones compatibles con la vida</strong>, ya que el escenario depende en gran medida de la composici&oacute;n y densidad de su atm&oacute;sfera, un aspecto que todav&iacute;a no pudo confirmarse.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Por qu&eacute; se habla de una &ldquo;Nueva Tierra&rdquo;?</h2><p class="article-text">
        El exoplaneta HD 137010 b gener&oacute; un fuerte inter&eacute;s cient&iacute;fico por la combinaci&oacute;n poco frecuente de varios factores clave.&nbsp;<strong>Su tama&ntilde;o es apenas un 6 % mayor que el de la Tierra</strong>, lo que sugiere que se trata de un planeta rocoso y no de un gigante gaseoso, una condici&oacute;n fundamental en la b&uacute;squeda de mundos similares al nuestro.
    </p><p class="article-text">
        Otro rasgo llamativo es su&nbsp;<strong>per&iacute;odo orbital, de aproximadamente 355 d&iacute;as.</strong>&nbsp;Esta duraci&oacute;n, muy cercana al a&ntilde;o terrestre, resulta inusual entre los exoplanetas conocidos y refuerza la comparaci&oacute;n con la Tierra desde el punto de vista din&aacute;mico y astron&oacute;mico.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El planeta orbita una estrella enana de tipo K, m&aacute;s fr&iacute;a y menos luminosa que el Sol</strong>. Como consecuencia, recibe menos de un tercio de la energ&iacute;a que llega a la Tierra, lo que explica sus temperaturas extremadamente bajas.
    </p><h2 class="article-text">Las principales caracter&iacute;sticas del planeta HD 137010 b</h2><p class="article-text">
        Los datos disponibles hasta el momento de la Nueva Tierra permiten delinear un perfil preliminar del planeta identificado por los astr&oacute;nomos:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Distancia a la Tierra: unos 146 a&ntilde;os luz</li>
                                    <li>Tama&ntilde;o estimado: alrededor de un 6 % mayor que la Tierra</li>
                                    <li>Per&iacute;odo orbital: aproximadamente 355 d&iacute;as</li>
                                    <li>Temperatura superficial estimada: cerca de &ndash;70 &deg;C</li>
                                    <li>Clasificaci&oacute;n: planeta rocoso candidato</li>
                                    <li>Ubicaci&oacute;n orbital: borde de la zona habitable de su estrella</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Estas caracter&iacute;sticas lo convierten en&nbsp;<strong>uno de los mundos m&aacute;s parecidos a la Tierra detectados hasta ahora en torno a una estrella similar al Sol</strong>.
    </p><h2 class="article-text">Qu&eacute; significa que est&eacute; en la &ldquo;zona habitable&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Los cient&iacute;ficos explicaron que la denominada zona habitable es la regi&oacute;n alrededor de una estrella donde, bajo ciertas condiciones,<strong>&nbsp;podr&iacute;a existir agua l&iacute;quida en la superficie de un planeta</strong>. En el caso de HD 137010 b, los modelos indican que existe entre un 40 % y un 50 % de probabilidad de que se encuentre dentro de esa franja, seg&uacute;n se utilicen criterios conservadores u optimistas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La posibilidad de habitabilidad depende en gran medida de la atm&oacute;sfera del planeta</strong>. Una atm&oacute;sfera rica en di&oacute;xido de carbono podr&iacute;a generar un efecto invernadero suficiente para elevar la temperatura superficial y permitir la presencia de agua l&iacute;quida.
    </p><p class="article-text">
        En ausencia de ese escenario, los investigadores se&ntilde;alaron que el planeta podr&iacute;a ser un mundo completamente helado, con&nbsp;<strong>eventuales oc&eacute;anos l&iacute;quidos bajo capas de hielo</strong>, un tipo de ambiente que tambi&eacute;n resulta de inter&eacute;s para la astrobiolog&iacute;a.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Se puede ver la Nueva Tierra desde Argentina?</h2><p class="article-text">
        Pese a lo llamativo del hallazgo, los especialistas aclararon que<strong>&nbsp;el planeta HD 137010 b no puede observarse desde la Tierra</strong>, ni a simple vista ni con telescopios amateurs. Su enorme distancia y su brillo extremadamente d&eacute;bil hacen que&nbsp;<strong>solo pueda ser detectado mediante instrumentos cient&iacute;ficos de alta precisi&oacute;n</strong>.
    </p><p class="article-text">
        En la Argentina, su estudio queda limitado a observatorios astron&oacute;micos y centros de investigaci&oacute;n que participan en el an&aacute;lisis de datos espaciales, sin ning&uacute;n impacto visible para la poblaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Desde la&nbsp;<strong>NASA</strong>&nbsp;subrayaron que el planeta no representa ning&uacute;n tipo de fen&oacute;meno observable ni riesgo para la Tierra. Su importancia es exclusivamente cient&iacute;fica, ya que permite mejorar la comprensi&oacute;n sobre la formaci&oacute;n y evoluci&oacute;n de planetas rocosos similares al nuestro.
    </p><p class="article-text">
        La Tierra seguir&aacute; siendo, por ahora, el &uacute;nico mundo habitable conocido. Sin embargo, el descubrimiento de HD 137010 b refuerza la idea de que el sistema solar no es una rareza y que, a escala gal&aacute;ctica, podr&iacute;an existir muchos otros planetas con rasgos comparables.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/ciencia/nueva-tierra-helada-potencialmente-habitable-146-anos-luz-planeta-atmosfera-propia_1_12949779.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 30 Jan 2026 12:26:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Astronomía,Planetas,Nueva Tierra,Planeta Tierra]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La NASA confirma 6.000 exoplanetas y ya busca cuál se puede parecer más a la Tierra]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/ciencia/nasa-confirma-6-000-exoplanetas-busca-tierra_1_12641799.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1721fd94-e481-4645-8d98-b32d13c9cfc1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La NASA confirma 6.000 exoplanetas y ya busca cuál se puede parecer más a la Tierra"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Algunos poseen atmósferas venenosas, temperaturas que funden su superficie o mares globales, y cada uno aporta información sobre las condiciones en que surgen los planetas y sobre la posible existencia de otros parecidos a la Tierra.</p></div><p class="article-text">
        La <strong>Tierra</strong> sostiene la vida que conocemos y la <strong>Luna</strong> junto con <strong>Marte</strong> aparecen como los destinos m&aacute;s cercanos que inspiran misiones humanas. El inter&eacute;s en ellos despierta otra cuesti&oacute;n a&uacute;n mayor, porque si nuestro planeta es habitable, tal vez <strong>existan otros con condiciones similares</strong>, quiz&aacute; ocultos entre los miles de estrellas que iluminan el cielo. Esa expectativa abri&oacute; la puerta a la<strong> b&uacute;squeda de mundos parecidos en otros sistemas</strong>, un empe&ntilde;o que ahora ha alcanzado un n&uacute;mero hist&oacute;rico.
    </p><h2 class="article-text">Sistemas estelares ins&oacute;litos muestran una variedad que rompe con lo conocido</h2><p class="article-text">
        La <strong>NASA</strong> confirm&oacute; que ya se han identificado<strong> 6.000 exoplanetas</strong>, es decir, mundos situados fuera del Sistema Solar. El recuento lo gestiona el <strong>Instituto de Ciencia de Exoplanetas</strong>, dependiente del Instituto de Tecnolog&iacute;a de California en Pasadena, que a&ntilde;ade nuevas entradas de forma continua gracias al trabajo de equipos internacionales. No existe un planeta se&ntilde;alado como el n&uacute;mero 6.000, porque el registro crece de manera constante, y adem&aacute;s<strong> hay m&aacute;s de 8.000 candidatos que esperan verificaci&oacute;n oficial</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Los cat&aacute;logos reunidos muestran un abanico sorprendente. Entre ellos figuran gigantes gaseosos tan cercanos a sus estrellas que completan &oacute;rbitas en pocos d&iacute;as, bautizados como <strong>J&uacute;piter calientes</strong>. Tambi&eacute;n aparecen <strong>supertierras</strong> y<strong> mini neptunos</strong>, clases de planetas ausentes en nuestro entorno inmediato. Otros sistemas contienen<strong> mundos que giran alrededor de dos soles</strong>, o bien vagan libres sin estar ligados a ninguna estrella.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Tres décadas de búsquedas han disparado las cifras y abierto una nueva etapa"
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                Tres décadas de búsquedas han disparado las cifras y abierto una nueva etapa                            </span>
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        Esa diversidad ha transformado la visi&oacute;n que ten&iacute;amos del firmamento. Tal como afirm&oacute; <strong>Shawn Domagal-Goldman</strong>, director en funciones de la Divisi&oacute;n de Astrof&iacute;sica en la sede de NASA en Washington, &ldquo;este hito r<strong>epresenta d&eacute;cadas de exploraci&oacute;n c&oacute;smica impulsada por telescopios espaciales de NASA</strong>, exploraci&oacute;n que ha cambiado por completo la forma en que la humanidad contempla el cielo nocturno&rdquo;. El cient&iacute;fico a&ntilde;adi&oacute; que lo<strong>s pr&oacute;ximos pasos los liderar&aacute;n el telescopio Nancy Grace Roman y el Observatorio de Mundos Habitables</strong>, con el objetivo de estudiar entornos similares al nuestro.
    </p><h2 class="article-text">Algunos mundos ex&oacute;ticos muestran condiciones que desaf&iacute;an la l&oacute;gica terrestre</h2><p class="article-text">
        Los descubrimientos no se deben a observaciones directas en la mayor&iacute;a de los casos. La t&eacute;cnica m&aacute;s extendida es la de los <strong>tr&aacute;nsitos</strong>, que mide las ca&iacute;das peri&oacute;dicas de brillo cuando un planeta pasa por delante de su estrella. Otra es la <strong>velocidad radial</strong>, que detecta el movimiento oscilante de la estrella por la atracci&oacute;n gravitatoria de un planeta cercano. Ambas requieren <strong>observaciones posteriores con diferentes telescopios para confirmar que no se trata de fen&oacute;menos estelares o fallos instrumentales</strong>.
    </p><p class="article-text">
        La historia de estas detecciones comenz&oacute; en 1992 con los primeros hallazgos alrededor de un p&uacute;lsar. En <strong>1995 se anunci&oacute; el descubrimiento de un planeta en torno a una estrella similar al Sol</strong>, lo que abri&oacute; una nueva era. Desde entonces misiones como Kepler y TESS dispararon la cifra, con<strong> hitos como el planeta n&uacute;mero 1.000 en 2015 y el n&uacute;mero 5.000 en 2022</strong>. La curva de crecimiento sigue en aumento y los <strong>especialistas esperan miles m&aacute;s en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os</strong>.
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            </figure><p class="article-text">
        El cat&aacute;logo es muy extenso. Existen mundos que podr&iacute;an tener nubes formadas por minerales, atm&oacute;sferas t&oacute;xicas o densidades tan bajas que se comparan con el poliestireno expandido. Algunos incluso podr&iacute;an estar recubiertos de oc&eacute;anos globales, mientras otros exhiben temperaturas capaces de fundir su superficie.
    </p><p class="article-text">
        Para <strong>Dawn Gelino</strong>, responsable del Programa de Exploraci&oacute;n de Exoplanetas de NASA en el Laboratorio de Propulsi&oacute;n a Chorro de California, cada hallazgo resulta esencial porque &ldquo;<strong>cada uno de los diferentes tipos de planetas que descubrimos nos da informaci&oacute;n sobre las condicione</strong>s bajo las cuales pueden formarse los planetas y, en &uacute;ltima instancia, sobre cu&aacute;n comunes<strong> pueden ser mundos como la Tierra y d&oacute;nde deber&iacute;amos buscarlos</strong>&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Los nuevos telescopios se preparan para rastrear planetas con opciones de vida</h2><p class="article-text">
        Las perspectivas se ampl&iacute;an con proyectos que ya est&aacute;n en marcha. El<strong> telescopio Nancy Grace Roman probar&aacute; un coron&oacute;grafo experimental</strong> que permitir&aacute; aislar la luz de estrellas y obtener im&aacute;genes directas de planetas grandes. El Observatorio de Mundos Habitables apunta a ir m&aacute;s all&aacute; y centrarse en la<strong> detecci&oacute;n de planetas terrestres </strong>dentro de zonas aptas para la vida. Al mismo tiempo, los datos del <strong>sat&eacute;lite Gaia de la Agencia Espacial Europea siguen aportando candidatos mediante astrometr&iacute;a</strong>.
    </p><p class="article-text">
        La b&uacute;squeda se ha vuelto m&aacute;s selectiva con el tiempo y el<strong> inter&eacute;s ya se concentra en planetas rocosos </strong>que orbitan estrellas parecidas al Sol. Encontrar en ellos rastros qu&iacute;micos que indiquen procesos biol&oacute;gicos ser&iacute;a un salto inmenso. Y la cifra alcanzada de 6.000 mundos confirmados sirve como ejemplo de que <strong>cada nuevo planeta hallado nos empuja un poco m&aacute;s all&aacute; en esa direcci&oacute;n</strong>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/ciencia/nasa-confirma-6-000-exoplanetas-busca-tierra_1_12641799.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 29 Sep 2025 13:33:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La NASA confirma 6.000 exoplanetas y ya busca cuál se puede parecer más a la Tierra]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Planetas,Tierra,Exoplanetas,NASA]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cómo se forman los minerales que darán lugar a planetas como la Tierra]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/ciencia/captan-primera-vez-forman-minerales-daran-lugar-planetas-tierra-pm_1_12492867.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a386363b-1354-4d30-b466-3e620a70b317_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cómo se forman los minerales que darán lugar a planetas como la Tierra"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La presencia simultánea de silicio en forma gaseosa y sólida en el disco protoplanetario de HOPS-315 sugiere que ese sistema joven ya está dando los primeros pasos hacia la formación de cuerpos planetarios similares a los del Sistema Solar.</p><p class="subtitle">Las revelaciones de la NASA que complican los planes de Elon Musk para llegar a Marte
</p></div><p class="article-text">
        Apenas han pasado unos 100.000 a&ntilde;os desde que la<strong> joven estrella HOPS-315</strong> comenz&oacute; a condensar materia a su alrededor. Ese tiempo, insignificante en t&eacute;rminos astron&oacute;micos, basta para que empiece a formarse un disco protoplanetario estable. Lo que hasta ahora se intu&iacute;a a partir de meteoritos antiguos, ha comenzado a verse directamente. El hallazgo ha llegado con una imagen captada en mitad del proceso: justo cuando lo<strong>s primeros minerales s&oacute;lidos surgen alrededor de una estrella en crecimiento</strong>.
    </p><h2 class="article-text">Una protoestrella joven muestra por primera vez c&oacute;mo surgen minerales alrededor de un astro</h2><p class="article-text">
        Las observaciones, publicadas en la revista <em><strong>Nature</strong></em>, recogen los datos obtenidos por el<strong> telescopio espacial James Webb y el radiotelescopio ALMA</strong>, instalado en el desierto chileno de Atacama. Ambos instrumentos enfocaron sus sensores hacia HOPS-315, una protoestrella situada a unos 1.300 a&ntilde;os luz de la Tierra, en plena fase de desarrollo. En torno a este cuerpo celeste se encuentra un <strong>disco de gas y polvo </strong>que ha empezado a producir granos minerales ricos en silicio, materiales similares a los que componen la corteza terrestre.
    </p><p class="article-text">
        La se&ntilde;al que ha llamado la atenci&oacute;n de los investigadores se localiza en una zona muy concreta del disco. En ese punto, las <strong>temperaturas alcanzan niveles extremos</strong>, suficientes para provocar la condensaci&oacute;n del mon&oacute;xido de silicio en forma s&oacute;lida. En palabras del astr&oacute;nomo<strong> Edwin Bergin</strong>, recogidas por la Universidad de M&iacute;chigan, &ldquo;este proceso <strong>no se hab&iacute;a observado nunca antes</strong> en un disco protoplanetario ni en ning&uacute;n otro sistema fuera del nuestro&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">La detecci&oacute;n de silicio cristalizado confirma que ya ha comenzado la evoluci&oacute;n hacia nuevos planetas</h2><p class="article-text">
        La identificaci&oacute;n del silicio tanto en estado gaseoso como cristalino llev&oacute; al equipo a una conclusi&oacute;n clara: estaban viendo c&oacute;mo<strong> empezaban a formarse los primeros materiales que dar&iacute;an lugar a planetas</strong>. La autora principal del estudio <strong>Melissa McClure</strong>, que es investigadora de la Universidad de Leiden, explic&oacute; a la agencia <em>AP</em> que &ldquo;por primera vez podemos decir con certeza que los <strong>primeros pasos de la formaci&oacute;n planetaria est&aacute;n ocurriendo ahora mismo</strong>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hasta ahora, la &uacute;nica forma de estudiar esas fases tan tempranas consist&iacute;a en <strong>analizar meteoritos antiguos llegados a la Tierra</strong>. Estas rocas conservan en su interior vestigios minerales que se generaron cerca de la posici&oacute;n actual de la &oacute;rbita terrestre, cuando el Sistema Solar ten&iacute;a apenas unos cientos de miles de a&ntilde;os. Sin embargo, hasta la llegada de telescopios como el JWST o ALMA, <strong>nunca se hab&iacute;a conseguido observar en tiempo rea</strong>l ese mismo proceso en otros sistemas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                El sistema HOPS-315 se convierte en un modelo excelente para estudiar los orígenes solares                            </span>
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        El an&aacute;lisis de la se&ntilde;al permiti&oacute; determinar que el material detectado se encuentra a una distancia de la estrella equivalente a la que ocupa el cintur&oacute;n de asteroides en nuestro propio sistema. Seg&uacute;n explic&oacute; <strong>Logan Francis</strong>, tambi&eacute;n investigador en Leiden, &ldquo;realmente estamos viendo estos minerales en la misma ubicaci&oacute;n en este sistema extrasolar que donde los vemos en los asteroides del Sistema Solar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La comparaci&oacute;n con el entorno donde se originaron los planetas del Sol no es casual. <strong>Merel van &rsquo;t Hoff</strong>, astrof&iacute;sica en la Universidad de Purdue, explic&oacute; a la agencia <em>AP</em> que esta protoestrella se considera uno de los<strong> mejores ejemplos conocidos para investigar qu&eacute; ocurri&oacute; en los primeros compases</strong> de nuestro sistema: &ldquo;Este sistema es uno de los m&aacute;s adecuados que conocemos para estudiar algunos de los procesos que sucedieron en el Sistema Solar&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">La tecnolog&iacute;a actual ya permite observar con nitidez lo que antes solo pod&iacute;a imaginarse</h2><p class="article-text">
        El descubrimiento no solo permite observar los primeros granos s&oacute;lidos en plena formaci&oacute;n, sino que demuestra que ese <strong>tipo de procesos pueden identificarse y analizarse directamente </strong>con las herramientas actuales. <strong>John Tobin,</strong> investigador del Observatorio Nacional de Radioastronom&iacute;a, ajeno al estudio, declar&oacute; en <em><strong>Nature</strong></em> que &ldquo;creo que es la primera vez que obtenemos una imagen de este proceso&rdquo;, aunque tambi&eacute;n matiz&oacute; que &ldquo;apenas estamos empezando a ara&ntilde;ar la superficie&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esta observaci&oacute;n abre nuevas v&iacute;as para entender c&oacute;mo se desarrollan los sistemas planetarios m&aacute;s all&aacute; del Sol. En palabras de van &rsquo;t Hoff, recogidas por la agencia <em>AP</em>, &ldquo;el descubrimiento puede llevar a <strong>encontrar m&aacute;s sistemas en formaci&oacute;n</strong> e incluso a comprender mejor cu&aacute;l es nuestro lugar en el universo&rdquo;. La imagen de esos primeros minerales en pleno nacimiento no solo ampl&iacute;a lo que se sabe sobre los planetas en otros sistemas, tambi&eacute;n establece una conexi&oacute;n directa con los mismos materiales que dieron forma al suelo que pisamos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/ciencia/captan-primera-vez-forman-minerales-daran-lugar-planetas-tierra-pm_1_12492867.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 25 Jul 2025 15:20:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cómo se forman los minerales que darán lugar a planetas como la Tierra]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Tierra,Astronomía,Planetas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuerpos extraños en el Sistema Solar: lo que nos enseñan los objetos que nos visitan desde el espacio profundo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/ciencia/cuerpos-extranos-sistema-solar-ensenan-objetos-visitan-espacio-profundo_1_12443039.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9803ca1d-858d-40bb-8271-232604b807db_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuerpos extraños en el Sistema Solar: lo que nos enseñan los objetos que nos visitan desde el espacio profundo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La detección del tercer objeto procedente del medio interestelar nos ayudará a conocer mejor a estos viajeros que llegan hasta nosotros en un ‘pinball’ cósmico, tras rebotar de estrella en estrella.</p></div><p class="article-text">
        Lo que para usted es una simple lucecita que se mueve en una pantalla para los astr&oacute;nomos es la noticia del a&ntilde;o. A finales de esta semana, como adelant&oacute; <a href="http://elDiario.es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elDiario.es</a>, los telescopios de todo el mundo <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/telescopios-mundo-apuntan-nuevo-objeto-parece-proceder-fuera-sistema-solar_1_12433237.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se fijaron en una de estas luces</a>, que result&oacute; ser un nuevo cometa procedente de fuera del Sistema Solar al que ya han bautizado como<strong> 3I/ATLAS</strong>, el tercer <em>intruso</em> c&oacute;smico que detectamos despu&eacute;s del asteroide <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/1I/%CA%BBOumuamua" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Oumuamua</a> (2017) y <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/2I/Borisov" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el cometa 2I/Borisov</a> (2019).
    </p><p class="article-text">
        Estos misteriosos objetos <strong>viajan en la oscuridad del vac&iacute;o c&oacute;smico durante millones de a&ntilde;os</strong>, rebotando gravitatoriamente de un sistema a otro como bolas en una m&aacute;quina de <em>pinball</em>. Hasta que, de vez en <strong>cuando, uno de ellos entra a toda velocidad en el Sistema Solar, </strong>cargado de informaci&oacute;n sobre c&oacute;mo se fabrica el material celeste <em>all&aacute; fuera</em>, y <strong>dispara nuestra imaginaci&oacute;n.</strong> 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        En 2017, cuando se detect&oacute; ese primer objeto interestelar en forma de puro llamado Oumuamua, los astr&oacute;nomos lo vieron <em>rebotar</em> y acelerar m&aacute;s de lo esperado, lo que desat&oacute; las especulaciones sobre la posibilidad de que se tratara de una nave alien&iacute;gena. Muchos medios y alg&uacute;n investigador de prestigio con ganas de llamar la atenci&oacute;n, como <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Abraham_Loeb" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Avi Loeb</a>, enloquecieron con el tema, aunque se demostr&oacute; que hab&iacute;a <a href="https://danielmarin.naukas.com/2020/06/04/es-oumuamua-un-iceberg-interestelar-de-hidrogeno/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">explicaciones mucho menos fantasiosas</a>.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Estos objetos son fruto de auténticas carambolas entre las estrellas y a la vez son eslabones perdidos, soñados objetos de tránsito y contacto entre distantes sistemas planetarios</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Josep Maria Trigo</span>
                                        <span>—</span> Investigador del Instituto de Ciencias del Espacio del CSIC/IEEC
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Tras el paso de Borisov en 2019, un cometa con caracter&iacute;sticas m&aacute;s parecidas a los miles que orbitan alrededor de nuestro Sol, las aguas se calmaron. Y el nuevo I3/ATLAS, con mucha m&aacute;s pinta de cometa que de nave espacial, nos devuelve al camino de la cordura, aunque <strong>quedan un mont&oacute;n de inc&oacute;gnitas cient&iacute;ficas por resolver </strong>igual de fascinantes. <strong>&ldquo;Estos objetos son fruto de aut&eacute;nticas carambolas entre las estrellas y a la vez son eslabones perdidos, so&ntilde;ados objetos de tr&aacute;nsito y contacto entre distantes sistemas planetarios&rdquo;,</strong> apunta <a href="https://www.ice.csic.es/research?view=article&amp;id=53&amp;catid=2" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Josep Maria Trigo</a>, investigador del Instituto de Ciencias del Espacio del CSIC/IEEC. &ldquo;Explicando su origen y naturaleza aprenderemos de los procesos que los originaron&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Como mosquitos en el parabrisas</h2><p class="article-text">
        Nuestros telescopios solo pueden ver estos cuerpos cuando son lo suficientemente grandes o est&aacute;n lo suficientemente cerca como para reflejar la luz del Sol. Dos caracter&iacute;sticas los delatan: una &oacute;rbita hiperb&oacute;lica, desligada de nuestra estrella, y una velocidad endiablada, mucho mayor que el resto de habitantes de nuestro vecindario. &ldquo;Estos objetos han abandonado su sistema y para ello han alcanzado una velocidad m&iacute;nima de escape que les permita abandonar la influencia gravitatoria de su estrella&rdquo;,  apunta <a href="https://scholar.google.es/citations?user=jGVFW5QAAAAJ&amp;hl=en" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jos&eacute; Mar&iacute;a Madiedo</a>, investigador del Instituto de Astrof&iacute;sica de Andaluc&iacute;a (IAA-CSIC).  
    </p><p class="article-text">
        Este &uacute;ltimo objeto, detectado en primer lugar <strong>por los telescopios del sistema ATLAS en Chile</strong>, viene disparado a unos 68 kil&oacute;metros por segundo (unos 250.000 km/h). &ldquo;Una velocidad muy similar a la que tendr&iacute;a un cuerpo que ha penetrado mucho en el Sistema Solar acerc&aacute;ndose al Sol, a pesar de que ahora est&aacute; muy lejos, a la altura de J&uacute;piter&rdquo;, comenta Madiedo.
    </p><iframe src="https://geo.dailymotion.com/player/x8zbz.html?video=x9m7s0q" allowfullscreen allow="fullscreen; picture-in-picture; web-share"></iframe><p class="article-text">
        Desde del observatorio del Teide, el equipo de <a href="https://home.iaa.csic.es/cienciasplanetarias/iac_ssolar.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Javier Licandro</a>, del Instituto Astrof&iacute;sico de Canarias (IAC), sigui&oacute; el recorrido de 3I/ATLAS desde el primer minuto y &eacute;l y su equipo ya est&aacute;n obteniendo informaci&oacute;n muy interesante: ese puntito que se mueve en la pantalla es en realidad la enorme nube de gas y polvo, de unos 25.000 km de largo por 22.400 km de ancho, que va dejando el cometa a medida que se acerca al Sol. Su cola queda justo detr&aacute;s de nuestra vista. &ldquo;En este caso se extiende <em>hacia atr&aacute;s</em>, con lo que no podemos medir su tama&ntilde;o&rdquo;, explica el cient&iacute;fico. &ldquo;Es como querer medir el largo de un coche que vemos de frente. Cuando pase m&aacute;s cerca, y lo veamos <em>de costado,</em> podr&aacute; hacerse&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Imagen combinada del cometa interestelar 3I/ATLAS formada por 239 exposiciones de 50 segundos tomadas con el telescopio Two-meter Twin Telescope (TTT3) del Observatorio del Teide.                            </span>
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        &ldquo;Tanto Borisov como Oumuamua eran bastante peque&ntilde;os&rdquo;, recuerda <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Julia_de_Le%C3%B3n" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Julia de Le&oacute;n</a>, astrof&iacute;sica del IAC experta en asteroides. &ldquo;Aunque todav&iacute;a hay mucha incertidumbre, parece que este tendr&iacute;a un n&uacute;cleo cometario bastante grande, por encima del kil&oacute;metro&rdquo;. Esto no quiere decir necesariamente que nos vaya a dar m&aacute;s informaci&oacute;n, advierte, pero el hallazgo es muy prometedor. &ldquo;Lo verdaderamente alucinante es que hayamos detectado tres en tan poco tiempo, porque<strong> son diminutos y el espacio es inmenso: es como localizar un mosquito en mitad del oc&eacute;ano Pac&iacute;fico</strong>&rdquo;. 
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Vienen a toda castaña, porque en realidad nosotros vamos a toda castaña. Es como si nos hubiéramos encontrado en el camino con el bicho que se nos pega en el parabrisas</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Javier Licandro</span>
                                        <span>—</span> Investigador del Instituto Astrofísico de Canarias (IAC)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Sobre la velocidad de nuestro encuentro, Licandro relativiza. &ldquo;Vienen a toda velocidad, porque en realidad nosotros vamos a toda velocidad&rdquo;, argumenta. &ldquo;Es como si nos hubi&eacute;ramos encontrado en el camino con el bicho que se nos pega en el parabrisas. Basta con que estos objetos se escapen de su estrella y se queden deambulando en el espacio interestelar. Si justo pasamos por ah&iacute;, nos lo vamos a encontrar&rdquo;. &ldquo;El Sistema Solar se mueve&rdquo;, a&ntilde;ade <a href="https://home.iaa.es/~duffard/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ren&eacute; Duffard</a>, experto en asteroides del IAA-CSIC. &ldquo;El Sol y todos sus acompa&ntilde;antes giran alrededor de la galaxia y en ese movimiento es normal que el sistema se lleve por delante material formado y expulsado en otras estrellas&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Escombros planetarios </h2><p class="article-text">
        &iquest;De d&oacute;nde vienen entonces estos misteriosos objetos? Sabemos, por la f&iacute;sica de Bachillerato, que un cuerpo que recibe un impulso en el vac&iacute;o puede estar viajando potencialmente para siempre, de modo que pueden ser muy antiguos y venir desde muy lejos, aunque los principales candidatos son las estrellas m&aacute;s cercanas. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En el Sistema Solar la mayor&iacute;a de los asteroides ocupan una regi&oacute;n que conocemos como el cintur&oacute;n de asteroides y los cuerpos de hielo, los progenitores de los cometas, ocupan otras regiones en la zona externa, como la <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Nube_de_Oort" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nube de Oort</a>&rdquo;, asegura Licandro. &ldquo;Estamos estudiando <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/telescopio-espacial-james-webb-localiza-primer-exoplaneta-disco-escombros-estrella_1_12407488.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estructuras similares en otras estrellas</a>, donde no puedes ver los cometas y asteroides individuales, pero s&iacute; puedes puedes ver el anillo en que estos objetos se producen&rdquo;. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="El cometa 2I/Borisov fotografiado por el Hubble en diciembre de 2019."
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            <span class="title">
                El cometa 2I/Borisov fotografiado por el Hubble en diciembre de 2019.                            </span>
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        Los cient&iacute;ficos creen que estos objetos podr&iacute;an proceder de estructuras parecidas a nuestra nube de Oort y que muchos sistemas en formaci&oacute;n sueltan estos <em>ladrillos</em> primigenios a su paso. &ldquo;Los cuerpos interestelares detectados hasta ahora parecen proceder de estrellas situadas en el <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Disco_delgado" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">disco gal&aacute;ctico delgado</a>, quiz&aacute;s procedentes de estrellas j&oacute;venes que sufren procesos din&aacute;micos internos de reestructuraci&oacute;n por dispersi&oacute;n gravitatoria en sus respectivas nubes de Oort&rdquo;, explica Trigo. &ldquo;Hay modelos que calculan que cada estrella deber&iacute;a haber eyectado aproximadamente cinco masas terrestres en forma de planetesimales&rdquo;, destaca <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Eva_Villaver_Sobrino" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Eva Villaver</a>, astrof&iacute;sica y subdirectora del IAC.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay modelos que calculan que cada estrella debería haber eyectado aproximadamente cinco masas terrestres en forma de planetesimales</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name"> Eva Villaver</span>
                                        <span>—</span> Astrofísica y subdirectora del IAC
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Como parte de la evoluci&oacute;n de nuestro propio Sistema Solar, cuando un objeto peque&ntilde;o, como un asteroide o cometa, se acerca demasiado a un planeta o al propio Sol, puede ser expulsado del sistema&rdquo;, observa Duffard. &ldquo;Si este fen&oacute;meno pas&oacute; en nuestro Sistema Solar, tambi&eacute;n podr&iacute;a haber pasado en otros. <strong>As&iacute; como hay planetas errantes que no est&aacute;n girando alrededor de ninguna estrella, ya sea porque fueron expulsados de sus estrellas o porque se formaron </strong><em><strong>en soledad</strong></em><strong>, tambi&eacute;n podr&iacute;a haber objetos sueltos, no relacionados a otras estrellas&rdquo;</strong>.
    </p><p class="article-text">
        El astr&oacute;nomo y divulgador <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Javier_Armentia" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Javier Armentia</a> recuerda que ya hemos sido testigos de una de estas expulsiones, dentro de nuestro propio sistema. <strong>&ldquo;El </strong><a href="https://en.wikipedia.org/wiki/C/1980_E1_(Bowell)" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>cometa Bowell</strong></a><strong>, detectado en 1980, se acerc&oacute; a J&uacute;piter y sali&oacute; acelerado por encima de la velocidad de escape rumbo al espacio interestelar</strong>&rdquo;, apunta. Tambi&eacute;n hay varios objetos que ahora est&aacute;n en &oacute;rbita solar y que se sospecha que llegaron como vagabundos y se quedaron a <em>vivir </em>con nosostros, capturados por su gravedad. 
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Quizás estos cometas son supervivientes de lugares muy especiales que han generado estas bolas de ping-pong, capaces de viajar enormes distancias y llegar a otros sistemas</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Javier Armentia</span>
                                        <span>—</span> Astrónomo y divulgador
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Para Armentia, el hallazgo de un tercer objeto de este tipo es fascinante, teniendo en cuenta todo lo que ya hemos aprendido de los dos anteriores. &ldquo;Ambos pasaron cerca del Sol sin fragmentarse, lo que nos habla de la consistencia del material y podr&iacute;a explicar que hayan llegado hasta aqu&iacute;&rdquo;, relata. &ldquo;Y el alto contenido en mon&oacute;xido de carbono en el cometa Borosov llev&oacute; a especular con que se formara <a href="https://www.jhuapl.edu/news/news-releases/200420-interstellar-comet-borisov-likely-comes-from-red-dwarf-star" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en nubes ultrafr&iacute;as de estrellas m&aacute;s peque&ntilde;as</a>, como las enanas rojas&rdquo;, a&ntilde;ade. &ldquo;Quiz&aacute;s estos cometas son supervivientes de lugares muy especiales que han generado estas bolas de ping-pong, capaces de viajar enormes distancias y llegar a otros sistemas&rdquo;, especula.  
    </p><p class="article-text">
        Otra realidad inquietante es que nunca sabremos con certeza de qu&eacute; lugar concreto proviene cada uno de estos asteroides o cometas. &ldquo;Se puede especular un poquito por la trayectoria de d&oacute;nde vienen, de qu&eacute; estrella o de qu&eacute; zona, pero no se podr&aacute; determinar fehacientemente ni ahora ni en el futuro&rdquo;, subraya Licandro. &ldquo;Despu&eacute;s de rebotar de un sistema a otro, la trayectoria original no tiene nada que ver y <strong>es imposible determinar de qu&eacute; lugar exacto proceden&rdquo;</strong>.
    </p><h2 class="article-text">Una misi&oacute;n de ciencia ficci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Sobre la cantidad de objetos que seremos capaces de detectar, gracias a los sistemas de vigilancia planetaria como ATLAS, los expertos son muy optimistas. &ldquo;Llevamos tres en muy poquitos a&ntilde;os y ha sido gracias a que los programas de seguimiento de cuerpos cercanos a la Tierra se han expandido y est&aacute;n escudri&ntilde;ando mejor la b&oacute;veda celeste&rdquo;, afirma Madiedo. &ldquo;Seguro que en el pasado nos hemos perdido muchos de estos objetos y, llevando tres en tan poco espacio de tiempo, lo que podemos estimar es que no son tan raros&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="La cámara del observatorio Vera C. Rubin, con uno de los filtros de color en posición."
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            <span class="title">
                La cámara del observatorio Vera C. Rubin, con uno de los filtros de color en posición.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        El estreno de instrumentos como la gigantesca c&aacute;mara del <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Observatorio_Vera_C._Rubin" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">observatorio Vera C. Rubin</a>, en Chile, promete ampliar el cat&aacute;logo y a&ntilde;adir entre uno y diez de estos viajeros interestelares al a&ntilde;o. &ldquo;Rubin llega mucho m&aacute;s profundo y ver&aacute; objetos mucho m&aacute;s d&eacute;biles, por lo que podremos ver cuerpos que pasan m&aacute;s lejos o que son m&aacute;s peque&ntilde;itos&rdquo;, adelanta Licandro. 
    </p><p class="article-text">
        La otra gran promesa es <strong>la misi&oacute;n </strong><a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Comet_Interceptor" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em><strong>Comet Interceptor</strong></em></a><em><strong>,</strong></em><strong> de la ESA, programada para 2029</strong>, y que pretende colocar una sonda agazapada en el <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Puntos_de_Lagrange#El_punto_L2" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">punto Lagrange 2</a> del Sol a la espera de uno de estos objetos para poder seguirlo y estudiarlo de cerca. Seguramente no encontraremos una civilizaci&oacute;n extraterrestre que viaje en su interior, como ocurr&iacute;a en la novela <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Cita_con_Rama" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Cita con Rama</em></a>, pero el momento ser&aacute; igual de emocionante y m&aacute;s riguroso que las fantas&iacute;as de Avi Loeb y sus seguidores.
    </p><p class="article-text">
        La lecci&oacute;n que nos deja este hallazgo, reflexiona Eva Villaver, es que nos movemos en un entorno gal&aacute;ctico donde son frecuentes las interacciones entre estrellas y esas estrellas comparten el material con el que se forman sus planetas y nosotros mismos. &ldquo;Nos produce una tremenda angustia la idea de estar solos  y aislados &mdash;concluye&mdash;, pero estos pedazos de roca, de planetas frustrados viajando en la inmensidad del cosmos, vienen a recordarnos que sucede todo lo contrario&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Martínez Ron]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/ciencia/cuerpos-extranos-sistema-solar-ensenan-objetos-visitan-espacio-profundo_1_12443039.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 06 Jul 2025 13:49:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuerpos extraños en el Sistema Solar: lo que nos enseñan los objetos que nos visitan desde el espacio profundo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Astronomía,Planetas,Sistema Solar,Asteroide,Telescopio,investigación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El hallazgo de un planeta gigante que orbita una estrella diminuta pone en jaque las teorías de formación planetaria]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/hallazgo-planeta-gigante-orbita-estrella-diminuta-pone-jaque-teorias-formacion-planetaria_1_12357695.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/137292ba-f73d-4ec8-8b2e-8d339d4b2054_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El hallazgo de un planeta gigante que orbita una estrella diminuta pone en jaque las teorías de formación planetaria"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El descubrimiento, realizado desde el Observatorio de Sierra Nevada (OSN), rompe con las teorías actuales sobre la formación de planetas gigantes y abre una vía prometedora para futuras investigaciones</p></div><p class="article-text">
        Los planetas nacen a partir del material que rodea a las estrellas j&oacute;venes, en lo que se conoce como disco protoplanetario. Si el polvo y el gas de este disco se agrupa y alcanza suficiente masa, puede dar lugar a planetas gigantes. Sin embargo, este proceso depende en gran medida de la masa de la estrella: cuanto menor es la estrella, menos material tiene disponible para formar planetas grandes.  
    </p><p class="article-text">
        Por eso resulta tan sorprendente el reciente descubrimiento de un exoplaneta gigante orbitando una estrella diminuta: TOI-6894, una enana roja con solo un 20% de la masa del Sol. Este hallazgo, publicado en <a href="https://www.nature.com/articles/s41550-025-02552-4" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Nature Astronomy</em></a>, desaf&iacute;a las teor&iacute;as actuales en torno a la formaci&oacute;n planetaria y abre nuevas preguntas sobre c&oacute;mo y d&oacute;nde pueden surgir los planetas gigantes. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo singular es que, seg&uacute;n las teor&iacute;as actuales, estrellas tan peque&ntilde;as no deber&iacute;an tener planetas tan grandes, porque no tendr&iacute;an suficiente material a su alrededor como para formarlos&rdquo;, confirma <a href="https://scholar.google.com/citations?user=_MbZUzkAAAAJ&amp;hl=en" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Francisco J. Pozuelos</a>, investigador del IAA-CSIC que participa en el estudio.
    </p><h2 class="article-text">Un planeta mayor que Saturno</h2><p class="article-text">
        TOI-6894b es un planeta gigante gaseoso de baja densidad, con un radio algo mayor que el de Saturno, pero con solo la mitad de su masa. Su estrella, TOI-6894, es la de menor masa en la que se descubri&oacute; un planeta gigante en tr&aacute;nsito, con apenas el 60% del tama&ntilde;o de la siguiente estrella m&aacute;s peque&ntilde;a conocida con un planeta similar. 
    </p><p class="article-text">
        El descubrimiento se enmarca dentro de un proyecto de investigaci&oacute;n a gran escala que analiza los datos de la<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Sat%C3%A9lite_de_Sondeo_de_Exoplanetas_en_Tr%C3%A1nsito" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> misi&oacute;n TESS </a>(<em>Transiting Exoplanet Survey Satellite</em>) de la NASA, en busca de planetas gigantes alrededor de estrellas de baja masa. &ldquo;Analizamos observaciones de m&aacute;s de 91.000 estrellas enanas rojas de baja masa en los datos de TESS en busca de planetas gigantes&rdquo;, explica el dr. <a href="https://embryant.github.io/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Edward Bryant</a>, astrof&iacute;sico y primer autor del estudio. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Pudimos detectar que el tránsito de este planeta, es decir, su paso por delante de la estrella, bloquea un 17% de su luz, algo poco común que nos permitirá estudiar su atmósfera con gran precisión</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Francisco J. Pozuelos</span>
                                        <span>—</span> IAA-CSIC
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El Instituto de Astrof&iacute;sica de Andaluc&iacute;a (IAA-CSIC) tuvo un papel destacado en el an&aacute;lisis de los datos obtenidos por la misi&oacute;n espacial TESS. &ldquo;Pudimos detectar que el tr&aacute;nsito de este planeta, es decir, su paso por delante de la estrella, bloquea un 17% de su luz, algo poco com&uacute;n que nos permitir&aacute; estudiar su atm&oacute;sfera con gran precisi&oacute;n&rdquo;, se&ntilde;ala Francisco J. Pozuelos (IAA-CSIC). Este indicio fue el punto de partida de toda la campa&ntilde;a de observaci&oacute;n y an&aacute;lisis que culmin&oacute; en el descubrimiento.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, el IAA-CSIC contribuy&oacute; de forma clave con observaciones realizadas desde el telescopio de 1,5 metros del Observatorio de Sierra Nevada (OSN), en distintas bandas de luz y en coordinaci&oacute;n con otros telescopios internacionales. &ldquo;Estas observaciones nos permitieron descartar que se tratara de una estrella doble eclipsante &mdash;un sistema formado por dos estrellas que orbitan entre s&iacute; y, al pasar una por delante de la otra, producen eclipses mutuos&mdash; y confirmar que, en efecto, est&aacute;bamos ante un planeta gigante&rdquo;, detalla <a href="https://orcid.org/0000-0003-2036-8999" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">V&iacute;ctor Casanova</a>, investigador del IAA-CSIC.
    </p><h2 class="article-text">Una atm&oacute;sfera reveladora</h2><p class="article-text">
        Una de las claves para entender c&oacute;mo se form&oacute; TOI-6894b est&aacute; en el estudio detallado de su atm&oacute;sfera. Analizar c&oacute;mo se distribuyen los materiales en su interior puede revelar la estructura de su n&uacute;cleo y ayudar a determinar si se origin&oacute; por acreci&oacute;n &mdash;acumulando lentamente gas y polvo&mdash; o por colapso gravitacional de un disco inestable.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, su atm&oacute;sfera presenta una caracter&iacute;stica poco habitual en este tipo de planetas: es sorprendentemente fr&iacute;a. Mientras que la mayor&iacute;a de los gigantes gaseosos descubiertos hasta ahora son los llamados &ldquo;J&uacute;piteres calientes&rdquo;, con temperaturas entre 1000 y 2000 kelvin, TOI-6894b apenas alcanza los 420 kelvin. Su baja temperatura, junto con otras particularidades como tr&aacute;nsitos especialmente profundos, lo convierte en uno de los candidatos m&aacute;s prometedores para investigar atm&oacute;sferas fr&iacute;as en exoplanetas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Por la irradiaci&oacute;n que recibe de su estrella, se espera que la atm&oacute;sfera de TOI-6894b est&eacute; dominada por procesos qu&iacute;micos ligados al metano, algo muy poco com&uacute;n&rdquo;, se&ntilde;ala el profesor <a href="http://www.amaurytriaud.net/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Amaury Triaud</a>, de la Universidad de Birmingham.  &ldquo;Estas bajas temperaturas hacen posible que detectemos no solo metano, sino incluso amon&iacute;aco, lo que ser&iacute;a un hito: nunca se ha observado este compuesto en la atm&oacute;sfera de un exoplaneta&rdquo;, a&ntilde;ade Pozuelos. TOI-6894b se perfila as&iacute; como un planeta de referencia para el estudio de atm&oacute;sferas dominadas por metano y uno de los mejores laboratorios naturales para explorar atm&oacute;sferas ricas en carbono, nitr&oacute;geno y ox&iacute;geno fuera del Sistema Solar. 
    </p><p class="article-text">
        Gracias a todas estas particularidades, TOI-6894b fue seleccionado para futuras observaciones con el telescopio espacial James Webb (JWST), previstas en los pr&oacute;ximos meses. &ldquo;Estos datos nos permitir&aacute;n poner a prueba las distintas teor&iacute;as sobre su formaci&oacute;n y, en general, avanzar en la comprensi&oacute;n de c&oacute;mo se forman planetas gigantes en entornos extremos&rdquo;, concluye Pozuelos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiario.es]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 04 Jun 2025 18:57:10 +0000]]></pubDate>
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