<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Sergio De Loof]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/sergio-de-loof/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Sergio De Loof]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiarioar.com/rss/category/tag/1053969/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuando la historia del arte cruza miseria, belleza y mitología del proletariado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/cuando-historia-arte-cruza-miseria-belleza-mitologia-proletariado_129_12365662.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/896f98d1-4cb9-48ef-89c7-d4b7e6bfba46_16-9-discover-aspect-ratio_default_1119423.jpg" width="2381" height="1340" alt="Cuando la historia del arte cruza miseria, belleza y mitología del proletariado"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Del 30 de abril al 29 de junio, el Museo Nacional de Arte Decorativo (Palacio Errázuriz) presenta "Vecino – Versalles", la nueva muestra individual de Nahuel Vecino. Pinturas que hibridan la tradición pictórica francesa con escenas del conurbano, retratos de dioses linyeras, ninfas con smartphones y decapitaciones simbólicas. Un cruce barroco y contemporáneo que tensiona el canon desde adentro.</p></div><p class="article-text">
        El realismo socialista fue una corriente art&iacute;stica oficial en la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica que ten&iacute;a como objetivo representar la realidad de forma idealizada y exaltar las virtudes del socialismo. Se caracterizaba por una representaci&oacute;n figurativa, formalmente realista, pero con tem&aacute;ticas artificiales y al servicio de la ideolog&iacute;a oficial. Un instrumento de propaganda y educaci&oacute;n para moldear la conciencia de las masas. Desde el 30 de abril y hasta el 29 de junio en las salas del Palacio Err&aacute;zuriz, sede del Museo Nacional de Arte Decorativo, se presenta <em>Vecino &ndash; Versalles</em>, la nueva exhibici&oacute;n individual de <strong>Nahuel Vecino</strong> (Buenos Aires, 1978). El nombre de la muestra hace referencia a la capital del reino de Francia (desde finales del siglo XVII y durante casi todo el siglo XVIII) y en simultaneo al barrio porte&ntilde;o de la comuna 10. &ldquo;Esa operaci&oacute;n ya la hab&iacute;a hecho en 2008 en una muestra en el Recoleta que se llamaba Pompeya, donde obviamente alud&iacute;a a la Pompeya romana y al barrio de Pompeya. Esa tensi&oacute;n y ese desplazamiento es algo que atraviesa toda mi obra, &iquest;no?&rdquo;, expresa Vecino y contin&uacute;a: &ldquo;De alg&uacute;n modo todo el tiempo hay una pregunta sobre el lugar o el espacio, ya sea un espacio ps&iacute;quico o un espacio f&iacute;sico, si es realidad o sue&ntilde;o, si es pasado o presente&rdquo;. Seg&uacute;n <strong>Patricio Orellana</strong>, curador de la muestra, ese realismo socialista es el fantasma con el cual este conjunto de pinturas se arrogan la tarea de representar al pueblo y a los despose&iacute;dos. &ldquo;En Versalles los tipos de figuraci&oacute;n que Nahuel recupera de la tradici&oacute;n son otros, sobre todo la pintura francesa de los siglos XVII y XIX, pero su trabajo sigue teniendo algo de la l&oacute;gica de los fantasmas. Personajes del pasado que regresan como si hubiera una deuda pendiente con ellos. O como si vinieran en nuestra ayuda para resolver algo&rdquo;.  
    </p><p class="article-text">
        El recorrido comienza con pinturas al &oacute;leo y al pastel en el interior de un cubo montado en el centro del hall principal, planteando una dial&eacute;ctica del adentro y el afuera. Una reserva de biosfera para la casa la casa Err&aacute;zuriz-Alvear, donde todav&iacute;a se respira el modo en que la aristocracia local supo emular a la europea. Una resoluci&oacute;n extraordinaria del dise&ntilde;ador museogr&aacute;fico Iv&aacute;n R&ouml;sler para exagerar la l&oacute;gica de una muestra dentro de otra muestra. O de una clase social dentro de otra. El recurso, considerando la arquitectura del Palacio, tambi&eacute;n remite a la l&oacute;gica hacker de infiltrarse en las estructuras para dinamitar todo desde adentro. La tapa de un libro de <strong>Andr&eacute; Malraux</strong> sobre &Aacute;frica suma la idea de centro y periferia, tanto como podr&iacute;a imaginarlo el Se&ntilde;or Lanari en el cuento de <strong>Germ&aacute;n Rozenmacher</strong>. Le siguen una serie de decapitados y una cabeza de bronce, que conectan la dimensi&oacute;n tr&aacute;gica de la Revoluci&oacute;n Francesa con el cuadro La muerte acecha en cada esquina, de <strong>Antonio Berni</strong>, donde un aparente rostro de Lenin pasa por la guillotina y se antepone a la V. De Victoria o de Vendetta. &ldquo;Yo pienso que en la pintura argentina hay un problema y es que no hay un Borges. Berni ser&iacute;a de alg&uacute;n modo uno de los lugares m&aacute;s altos. Alguien con un oficio muy potente, con un despliegue conceptual y con ciertas referencias que yo amo. Alguien que pudo traducir el arte europeo, que pudo traducir ciertas visiones del arte como un elemento de lucha&rdquo;, aporta Vecino.   
    </p><p class="article-text">
        La segunda parte contin&uacute;a en el comedor, con una serie de retratos con citas que van desde <strong>Alfred de Dreux</strong> hasta <strong>Sergio De Loof</strong>, a quien Vecino le rinde homenaje desde el t&iacute;tulo de la obra. &ldquo;Para m&iacute; &eacute;l fue como una especie de maestro. La historia del arte y el arte contempor&aacute;neo se me presentaban como algo muy contradictorio. Me resultaba muy dif&iacute;cil adaptarme y el me abri&oacute; las puertas al juego, a c&oacute;mo ser un monarca del palacio pobre. Cuando entend&iacute; ese humor y ese desparpajo me pareci&oacute; genial. Fue el modo que yo encontr&eacute; para hacer un concepto de mi contenido&rdquo;. Las im&aacute;genes nos presentan personajes barriales transformados en seres mitol&oacute;gicos. Ninfas con smartphones como or&aacute;culos. Un Zeus linyera emergiendo en el conurbano bonaerense con flores y mariposas. O como extraer dosis de poes&iacute;a visual en las escenas y personajes de la vida cotidiana. Puede ser Fragonard con Daniel Santoro o De Chirico con Spilimbergo. La tensi&oacute;n entre formas altas y contenidos bajos comprueba que esas dos esferas siempre se contaminan entre s&iacute;. Al igual que el humor, la cr&iacute;tica y la contradicci&oacute;n, que conviven delante del espectador que cree haber superado la distinci&oacute;n entre &eacute;lite intelectual y cinismo comercial. El lujo de la vulgaridad y viceversa. &ldquo;Yo soy un pintor que conoci&oacute; la alta cultura europea y la historia del arte a trav&eacute;s de fasc&iacute;culos heredados de mi padre, que de alg&uacute;n modo eran baratos, para la clase media. Finalmente yo terminaba so&ntilde;ando el sue&ntilde;o de los grandes pintores y las grandes obras desde un lugar muy alejado, en Sudam&eacute;rica, en Buenos Aires, donde pude generar esta obra&rdquo;, se&ntilde;ala Vecino. 
    </p><p class="article-text">
        En <em>Dial&eacute;ctica de la Ilustraci&oacute;n</em>, publicado en 1947, <strong>Theodore W. Adorno</strong> sostiene que el arte debe conservar su independencia frente a intereses econ&oacute;micos o pol&iacute;ticos. Pero un arte aut&oacute;nomo no significa necesariamente alejado de la realidad, sino que es cr&iacute;tico y por eso mismo, potente pol&iacute;ticamente. En una &eacute;poca donde la subjetividad se moldea con flujos de informaci&oacute;n electr&oacute;nica como experiencia visual, estos retratos van en el sentido inverso y recurren a la tradici&oacute;n pict&oacute;rica barroca para transformar la trivialidad en un hecho sublime. Los grandes pintores glorifican lo marginal. En el Jard&iacute;n de Invierno (la tercera secci&oacute;n) encontramos una instalaci&oacute;n titulada <em>Suite algor&iacute;tmica</em>, que nos trae al presente con un cuerpo humano envuelto cual cad&aacute;ver. Suponemos que alguien muri&oacute; leyendo la revista Art Now mientras unos manuscritos avanzan con titulares en un scroll anal&oacute;gico de Instagram. &ldquo;Habla un poco sobre las fantas&iacute;as contempor&aacute;neas de crear para&iacute;sos artificiales, que son nuestros entornos tecnol&oacute;gicos y que nos dejan un poco secuestrados a merced de esos sentimientos paralizantes como el FOMO, el miedo a quedar afuera&rdquo;, agrega Orellana. O la tragedia social entendida en clave <strong>Truman Capote</strong> vs. <strong>The Swans</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        Hacia el final, nuevamente un cubo. Esta vez con los azulejos portugueses caracter&iacute;sticos de Vecino, rodeados de sanguinas cargadas de sexo, violencia y romanticismo. Los textos se&ntilde;alan como referencia <em>El Desprecio</em> (1963), la forma en que  <strong>Jean-Luc Godard</strong> planteaba las relaciones entre poder, trabajo intelectual y mercantilizaci&oacute;n del arte. Podr&iacute;a ser Goya haciendo el cover de Goo o Raymond Pettibon haciendo el 3 de mayo de 1808 en Madrid. El espectro del cross over es amplio.  &ldquo;Esta muestra se gest&oacute; en relaci&oacute;n a ciertas pinturas que yo estaba haciendo en un di&aacute;logo muy fluido con pintores de mi devoci&oacute;n. Como Camille Corot, &Eacute;douard Manet o Paul Cezanne. Pintores que viv&iacute;an esa bohemia y que hicieron el sal&oacute;n de los rechazados frente a la gran academia francesa. Hoy claramente el arte contempor&aacute;neo no dignifica el saber. Y yo fui formando en esa dimensi&oacute;n, o con ese tipo de sensibilidad y me veo a m&iacute; mismo como una especie de rechazado de ese gran arte acad&eacute;mico contempor&aacute;neo. Lo que hicimos en el hall central es un peque&ntilde;o sal&oacute;n de los rechazados. O de este rechazado, que es como me veo a m&iacute; mismo&rdquo;, explica Vecino sobre esta propuesta que imagina nuevas jerarqu&iacute;as del arte y de la sociedad para recordarnos que vivimos en una cultura donde los signos se mezclan, se contradicen y se reapropian para construir nuevos signos y que todo siga funcionando.  
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Despu&eacute;s de m&aacute;s de dos d&eacute;cadas trabajando junto a artistas, galer&iacute;as, museos, instituciones culturales y ferias de arte, producir de manera integral una exhibici&oacute;n era un paso natural y estrat&eacute;gico. Versalles representa ese salto: una apuesta por propuestas de alto impacto visual y conceptual, enmarcadas en instituciones de relevancia patrimonial y simb&oacute;lica&rdquo;, se&ntilde;ala <strong>Micaela Carlino</strong> de Grupo Mass, co-productora de la muestra junto a <strong>Facundo Garayalde</strong>. &ldquo;Tambi&eacute;n quer&iacute;amos abrir el juego a p&uacute;blicos m&aacute;s amplios, activar el museo con una propuesta contempor&aacute;nea y consolidar nuestra capacidad para producir contenidos culturales de calidad&rdquo;, agrega.  
    </p><p class="article-text">
        Para Malraux, el socialismo encarnaba la posibilidad de una justicia social y de una dignidad para los despose&iacute;dos, pero tambi&eacute;n advirti&oacute; el riesgo de que, en su forma burocr&aacute;tica y autoritaria, se convirtiera en un dogma que asfixiara al individuo y en particular a la libertad creadora del artista. A diferencia de las vanguardias experimentales, que eran percibidas como elitistas, el realismo socialista propon&iacute;a una imagen clara, monumental y heroica de la clase trabajadora, pero siempre subordinados a los l&iacute;deres. En estas obras, la simbolog&iacute;a del partido es reemplazada por el universo m&aacute;gico del proletariado, con envases tetra brick como joyas que redefinen la l&iacute;nea que separa lo exclusivo de lo inclusivo. El propio artista lo dice con sus palabras: &ldquo;Yo siento que en este juego voy como tensionando la realidad. El pasado, el presente, la historia del arte o el arte contempor&aacute;neo. De alg&uacute;n modo el sue&ntilde;o o la vigilia. Toda la narrativa de la obra parece ser una historia y como toda historia es un poco &eacute;pica. Es una historia interior tambi&eacute;n, donde la miseria de un cartonero puede ser la miseria de todos&rdquo;. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Matías Repar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/cuando-historia-arte-cruza-miseria-belleza-mitologia-proletariado_129_12365662.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 07 Jun 2025 13:30:05 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/896f98d1-4cb9-48ef-89c7-d4b7e6bfba46_16-9-discover-aspect-ratio_default_1119423.jpg" length="1635073" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/896f98d1-4cb9-48ef-89c7-d4b7e6bfba46_16-9-discover-aspect-ratio_default_1119423.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1635073" width="2381" height="1340"/>
      <media:title><![CDATA[Cuando la historia del arte cruza miseria, belleza y mitología del proletariado]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/896f98d1-4cb9-48ef-89c7-d4b7e6bfba46_16-9-discover-aspect-ratio_default_1119423.jpg" width="2381" height="1340"/>
      <media:keywords><![CDATA[Nahuel Vecino,Sergio De Loof]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
