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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Sirens]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Sirens]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Porno de ultra ricos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/porno-ultra-ricos_129_12366148.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5f3fb69a-9f32-4d1c-977c-9173d82e3afa_16-9-discover-aspect-ratio_default_1119443.jpg" width="644" height="362" alt="Porno de ultra ricos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cada vez más series y películas se dedican a retratar a los millonarios con una mezcla de sátira y fascinación, quizás porque es más fácil y divertido reírse de gente que no produce ninguna culpa porque tiene la vida resuelta. Sin embargo, mientras nos burlamos de sus excesos, googleamos, con cierto morbo, cuánto saldría alojarse en el hotel en el que están filmando o buscamos unos zapatos parecidos por un diez por ciento del precio.</p></div><p class="article-text">
        Hace unos a&ntilde;os (&iquest;diez? &iquest;veinte? &iquest;cinco? Ya es imposible calcular cu&aacute;nto dura nada) el concepto de &ldquo;porno pobreza&rdquo; circulaba mucho entre la cr&iacute;tica cultural, especialmente en la cr&iacute;tica de cine. No es tan sencillo explicar a qu&eacute; refiere, pero s&iacute; es f&aacute;cil entender el tipo de objeci&oacute;n moral que representa el t&eacute;rmino: la idea de que ciertas maneras de mirar, mostrar y filmar a la marginalidad o a la pobreza son revictimizadoras o explotadoras, en el sentido de que contribuyen a alg&uacute;n tipo de goce perverso en el espectador. Puede ser el goce en estar mejor que los personajes de la pel&iacute;cula (&ldquo;hay que agradecer la suerte que uno tiene&rdquo;, decimos al salir del cine), o en sentirnos magn&aacute;nimos y compasivos por el solo hecho de mirar la pel&iacute;cula y &ldquo;tomar conciencia&rdquo;, o alg&uacute;n tipo de disfrute m&aacute;s morboso e inexplicable en ver gente pas&aacute;ndola mal. 
    </p><p class="article-text">
        El hecho es que, aunque se entienda m&aacute;s o menos de qu&eacute; habla, es un concepto complicado: no solo porque la misma obra puede ser le&iacute;da como porno pobreza por un espectador y no por otro, sino principalmente porque el &ldquo;mensaje&rdquo; que da este t&eacute;rmino es que representar la marginalidad en el cine es un asunto delicado y problem&aacute;tico, sobre todo si uno no es ni naci&oacute; pobre. M&aacute;s todav&iacute;a: no solo es dif&iacute;cil hacer una pel&iacute;cula sobre la marginalidad; es dif&iacute;cil verla y opinar sin caer en alg&uacute;n tipo de juego explotador burgu&eacute;s. Mejor, entonces, no hablar de ciertas cosas. 
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        Quiz&aacute;s me equivoco, pero creo que esta mezcla de culpa y solemnidad que se arm&oacute; en torno de la representaci&oacute;n de la pobreza es uno de los elementos clave del furor inverso que estamos viviendo en el cine y las series de los &uacute;ltimos a&ntilde;os: eso que algunos llaman hoy &ldquo;el porno de los ultra ricos&rdquo;, programas de televisi&oacute;n dedicados a consumir la vida y las miserias de los multimillonarios. Por supuesto hay otro componente central: los ricos llevan, en general, una vida que nos gustar&iacute;a vivir. Nos gusta ver sus casas porque son lindas, nos gusta ver su ropa porque es linda, nos gusta hasta ver sus caras porque suelen ser lindas. 
    </p><p class="article-text">
        Ese aspiracional m&aacute;s o menos l&oacute;gico se suma, entonces, a que la libertad para burlarnos de los ricos es muy amplia, por no decir infinita. Dicho de otro modo: es m&aacute;s f&aacute;cil y divertido escribir buenas historias sobre personajes que podemos mostrar todo lo defectuosos y miserables que queramos que sobre personajes y mundos que hay que tratar <em>con cuidado</em>. Incluso como espectador, es m&aacute;s f&aacute;cil re&iacute;rse de gente que no te produce ninguna culpa, porque igual tiene la vida resuelta. No quiero decir que<em> White Lotus</em>, <em>Saltburn</em>, <em>Succession</em>, <em>Your Friends &amp; Neighbors</em> o las much&iacute;simas otras series y pel&iacute;culas sobre ricos que andan dando vueltas no est&eacute;n buenas; de hecho, varias son buen&iacute;simas. Pero algo de la insistencia empieza a aburrir. Tambi&eacute;n se empiezan a ver los hilos: empiezo a notar que la misma gente que se entusiasma con burlarse de la banalidad de los personajes de<em> White</em> <em>Lotus </em>googlea, con cierto morbo, cu&aacute;nto saldr&iacute;a alojarse en el hotel en el que est&aacute;n filmando. Las mismas personas que podemos divertirnos con <em>Succession</em> despu&eacute;s tratamos de vestirnos con esos b&aacute;sicos estilo lujo silencioso que llevan ellos. Se hace demasiado evidente que el mismo producto cultural que se autoblinda en t&eacute;rminos progres porque critica a los ricos en lugar de avalarlos en el fondo te sigue vendiendo ese estilo de vida.
    </p><p class="article-text">
        Vi dos producciones que ubicar&iacute;a en esta tendencia en las &uacute;ltimas semanas: la comedia rom&aacute;ntica <em>The Idea of You</em>, del a&ntilde;o pasado, y la serie <em>Sirens</em> (la empec&eacute; en estos d&iacute;as, todav&iacute;a no la termin&eacute;). <em>The Idea of You</em> es una pel&iacute;cula rara para incluir en este art&iacute;culo, porque a diferencia de las otras series y pel&iacute;culas que mencion&eacute; no se trata expl&iacute;citamente sobre tener dinero: es una cl&aacute;sica comedia rom&aacute;ntica que podr&iacute;a haberse filmado en 2003, y se trata de los ricos como se trataban de los ricos las comedias rom&aacute;nticas en 2003. <strong>Anne Hathaway</strong> hace de una mujer de 40 a&ntilde;os que tiene un caser&oacute;n y un autazo y trabaja en una galer&iacute;a peque&ntilde;&iacute;sima que vende artistas locales; se enamora de un muchachito de veintipico que es un &iacute;dolo adolescente en una banda pop, famoso y multimillonario. 
    </p><p class="article-text">
        Me hizo acordar a esta tendencia, de todos modos, porque en este caso se me hizo evidente que el hecho de que los dos fueran gente tan acomodada era una oportunidad desperdiciada para la pel&iacute;cula. Tengo 36 a&ntilde;os, as&iacute; que tengo muchas amigas de cuarenta y pico, y s&eacute; que es perfectamente real la tendencia (que viene a reflejar esta pel&iacute;cula) de que los chicos de veintis andan con ganas de salir con ellas. Por eso mismo tambi&eacute;n s&eacute; que parte de lo m&aacute;s interesante, gracioso, conflictivo e inc&oacute;modo de esas relaciones es la diferencia econ&oacute;mica: que lo invit&eacute; a comer y no trajo un vino, o que trajo uno intomable, o que no ten&iacute;a plata para el taxi, o que fui a su casa y es una mugre. La verdad es que si los dos son tan ricos y exitosos el 90 por ciento de los problemas de la diferencia de edad desaparecen; ella tiene plata para parecer de treinta y &eacute;l para pagar todas las cuentas sin que en ning&uacute;n momento ella se pregunte &ldquo;qu&eacute; estoy haciendo&rdquo;. Hubiera sido tanto m&aacute;s divertido ver una pel&iacute;cula sobre una chica de 40 que hace malabares para pagar la cuota del colegio de la hija y encima ahora siente que termina gast&aacute;ndose lo poco que le queda en invitarlo a comer al chongo porque si elige &eacute;l la lleva a comer pancho de kiosco. Es en esos momentos en que pienso que este porno de ultra ricos se queda muy corto para hablar de la existencia: es como ver gente jugando a vivir en modo f&aacute;cil.  
    </p><p class="article-text">
        No termin&eacute; todav&iacute;a <em>Sirens</em>, ya lo he dicho, pero por ahora creo que viene bien evadiendo las trampas del subg&eacute;nero, fundamentalmente por dos razones. La primera es que, a diferencia de lo que pas&oacute; con<em> White Lotus</em>, que fue perdiendo el foco en el staff del hotel para entusiasmarse demasiado con la vida de los hu&eacute;spedes, <em>Sirens</em>, todo indica, mantiene en el centro de la escena a dos hermanas nacidas en una familia de clase media baja, observadoras m&aacute;s o menos externas del estilo de vida de la benefactora exc&eacute;ntrica y perversa que encarna <strong>Julianne Moore</strong>. Pero la otra raz&oacute;n por la que <em>Sirens</em> hace una buena trampa a la premisa es que una de estas dos hermanas, la que trabaja para Moore, representa justamente al espectador de este g&eacute;nero: una chica normal fascinada con la vida de los ricos, que solo quiere que la acepten como una de ellos y vivir de las migajas que le arrojen. En el retrato de ese personaje aparece algo interesante, entonces, original e incluso inc&oacute;modo: una perspectiva poco halag&uuml;e&ntilde;a sobre nosotros, los que nos hacemos los progres ri&eacute;ndonos de los millonarios en las series, pero despu&eacute;s googleamos d&oacute;nde compraron esos zapatos y d&oacute;nde podemos conseguir unos parecidos por un diez por ciento del precio.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/porno-ultra-ricos_129_12366148.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 08 Jun 2025 03:07:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Sirens,Julianne Moore]]></media:keywords>
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