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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Rock británico]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/rock-britanico/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Rock británico]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Oasis: el reencuentro que hizo llorar a los hijos de los 90]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/oasis-reencuentro-hizo-llorar-hijos-90_129_12774200.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8a2757ef-8849-4783-8d0b-7d91ce899aa1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Oasis: el reencuentro que hizo llorar a los hijos de los 90"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El regreso a la Argentina de la banda de los hermanos Gallagher superó la nostalgia y revivió los sueños que tuvieron treintañeros y cuarentones en su niñez y adolescencia.</p></div><p class="article-text">
        <em>Live Forever</em> pas&oacute; a ser en los fan&aacute;ticos de Oasis una categor&iacute;a del alma. As&iacute; lo demostraron muchos de los que concurrieron al regreso de la banda brit&aacute;nica que rompieron en llanto luego de 16 a&ntilde;os del &uacute;ltimo show, <strong>momento en que Oasis pas&oacute; a ser un mito y sus temas, himnos.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        El recital de rock m&aacute;s importante de la &uacute;ltima d&eacute;cada se convirti&oacute; a la vez en un espect&aacute;culo existencial <strong>cuando se proyect&oacute; desde la pantalla la imagen de Diego Maradona</strong>, con una expresi&oacute;n en la mirada que condensa el ego de un pa&iacute;s. &ldquo;Vos y yo vamos a vivir para siempre&rdquo;, cant&oacute; Liam Gallagher y dio la vuelta para ovacionar al astro con sus maracas y pandereta. Entonces, toda la emoci&oacute;n del Monumental se le vino encima al p&uacute;blico.&nbsp;
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1990108078134403506?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Algunos se mostraban impolutos y a otros se les frunc&iacute;a la pera. Hab&iacute;a sutiles que se limpiaban la comisura de un ojo y sensibles que directamente quebraban. Despu&eacute;s estaban los m&aacute;s exaltados, generalmente centennials que abrazaban, saltaban y agitaban. Pero, acaso, la mayor&iacute;a produjo lo que Manuel Vicent denomina &ldquo;l&aacute;grimas del cerebro&rdquo;, que van por dentro y justifican una existencia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando son&oacute;<em> Fade away</em>, la s&eacute;ptima canci&oacute;n de la noche que sali&oacute; por primera vez en 1994 cuando escuchar un tema o descubrir una banda representaba un acontecimiento, el humo del tiempo baj&oacute; desde las alturas y se esparci&oacute; por todo el estadio de River hasta inmiscuirse en el fondo de las 80 mil cabezas que asistieron.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Debajo de los pilusos y dentro de las remeras negras que era el uniforme de la noche, <strong>anidaban los sue&ntilde;os que tuvieron treinta&ntilde;eros y cuarentones en su ni&ntilde;ez y adolescencia</strong>, cuando vivieron el esplendor Noel y Liam Galligher en los 90 y 2000.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es" data-conversation="none"><a href="https://twitter.com/X/status/1990108131901227337?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Esta generaci&oacute;n, que el fin de semana logr&oacute; ejecutar un pogo intenso durante los dos primeros temas (<em>Hello</em> y <em>Acquiesce</em>) y luego mantuvo un ritmo moderado durante toda la jornada, vivi&oacute; momentos emotivos. Porque muchos de los espectadores asocian a Oasis con los veranos felices o con los amores que se consumieron igual que los cigarros.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En medio de ese mundo que se fue desvaneciendo en el recuerdo, aparecieron en el escenario Liam y Noel, de 53 y 58 a&ntilde;os. &ldquo;No puedo creer, ellos tambi&eacute;n envejecen&rdquo;, dijo un fan&aacute;tico peleado con el paso del tiempo. &ldquo;Iggy Pop o Bowie nunca tuvieron edad o siempre fueron viejos. Pero ellos no&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El tiempo, no obstante, puli&oacute; el talento de los hermanos Gallagher. </strong>Brindaron un recital con la misma precisi&oacute;n y claridad que un disco con sus mejores temas. &ldquo;Ustedes son el mejor p&uacute;blico, est&aacute;n locos, y sin alcohol&rdquo;, dijo Liam en referencia a que solo circulaban botellas de agua mineral. &ldquo;Y vos, s&iacute; vos, sos mi favorita&rdquo;, le dijo a una fan&aacute;tica arriba de los hombros de otra persona del p&uacute;blico.&nbsp;
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es" data-conversation="none"><a href="https://twitter.com/X/status/1990108183323398574?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        La gran pasi&oacute;n que acab&oacute; diluy&eacute;ndose con los a&ntilde;os en la vida cotidiana revivi&oacute; cuando son&oacute; <em>Rock &rsquo;n&rsquo; Roll Star</em>, el decimonoveno tema. El p&uacute;blico adulto sac&oacute; fuerzas para poguear un poquito y se levantaron desde distintos &aacute;ngulos los vientos de sus historias personales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Durante ese viaje alrededor de uno mismo,<strong> lleg&oacute; el final con </strong><em><strong>Champagne supernova</strong></em>, que comienza con el sonido del agua fluyendo. Esa melod&iacute;a del movimiento ayer oper&oacute; como un oleaje que arrastr&oacute; todas las formas en que se pudo vivir y no se vivi&oacute;. &ldquo;Estoy movilizada&rdquo;, admiti&oacute; cerca de finalizar el tema una treinta&ntilde;era en pleno campo.
    </p><p class="article-text">
        Cuando el recital termin&oacute;, Oasis fue para muchos una prolongaci&oacute;n de momentos importantes de su vida. La &ldquo;oasisman&iacute;a&rdquo; que se vivi&oacute; durante el a&ntilde;o estuvo alimentada por el regreso de la banda, por la nostalgia y por ese fen&oacute;meno denominado FOMO. El &ldquo;miedo a perderse algo&rdquo; es la imposibilidad de vivir en el presente por la sensaci&oacute;n de que la fiesta siempre est&aacute; pasando en otro lugar. Sin embargo<strong> la fiesta, este fin de semana, ocurri&oacute; en el Monumental.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>MC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[León Nicanoff]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/oasis-reencuentro-hizo-llorar-hijos-90_129_12774200.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 17 Nov 2025 13:32:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Oasis: el reencuentro que hizo llorar a los hijos de los 90]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Oasis,Rock británico]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[El viejo truco de las voces distintas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/viejo-truco-voces-distintas_129_12385131.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/590980ed-865a-4ee5-9339-27d7677dd4b8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El viejo truco de las voces distintas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un grupo de nuevo rock. Un grupo que encuentra una verdad en el viejo rock: la idea de que allí caben todas las músicas. Caroline es un octeto británico, de instrumentaciones novedosas y siempre cambiantes, que acaba de sacar su segundo disco. El título es tan minimalista como algunos de sus riffs, caroline 2. Novedades y rescates en la red, entre las redes.
</p></div><p class="article-text">
        <em>El oto&ntilde;o en Pek&iacute;n</em>, la novela publicada por <strong>Boris Vian</strong> en 1947, no sucede ni en oto&ntilde;o ni en Pek&iacute;n. Y <strong>Caroline</strong>, uno de los grupos m&aacute;s interesantes del rock actual &ndash;est&aacute;n quienes lo llaman post-rock&ndash; no incluye a ninguna Caroline y acostumbra escribir su nombre sin may&uacute;sculas, como en los t&iacute;tulos de sus dos discos editados hasta el momento, <em>caroline</em>, en 2022, y el reciente <em>caroline 2</em>. Podr&iacute;a tratarse de un homenaje a Carolina (del norte o del sur), al fin y al cabo hubo bandas llamadas <strong>Kansas</strong> o <strong>Chicago</strong>, pero el inusual octeto es brit&aacute;nico. Y, afortunadamente, su nombre no es lo &uacute;nico capaz de sorprender.
    </p><p class="article-text">
        El hecho de que se trate de un grupo extendido, incluyendo cellos, violines, trompeta, clarinete bajo y tromb&oacute;n &ndash;adem&aacute;s de guitarra, bajo y percusi&oacute;n&ndash; entre sus instrumentos posibles ya funciona como una cierta declaraci&oacute;n de principios en cuanto a la intencionalidad de las composiciones. Pero lo m&aacute;s novedoso es -y ah&iacute; es donde difiero con lo de post-rock&ndash; su fe en el rock, entendido un poco a la antigua, m&aacute;s como un universo capaz de contener mundos dispares &ndash;y hacerlos convivir con elegancia&ndash; que como manual de instrucciones para la cerraz&oacute;n est&eacute;tica. Como en todo aquello que se precie de arte, en su m&uacute;sica jam&aacute;s hay un &uacute;nico nivel de sentido. La vieja y buena entente entre melod&iacute;a y acompa&ntilde;amiento se construye, en su caso, con tensiones muchas veces extremas, entre gestos contrastantes e, incluso, entre estilos &ndash;y sistemas de valor&ndash; divergentes. En el primer tema de <em>caroline 2</em>, &ldquo;Total euphoria&rdquo;, por ejemplo, dos guitarras desma&ntilde;adas y casi punk, que empiezan respondi&eacute;ndose, en un esquema repetitivo, y acaban apenas desplazada una de la otra, se superponen con una bater&iacute;a explosiva y con l&iacute;neas vocales sumamente cuidadas y una melod&iacute;a tan folk que s&oacute;lo podr&iacute;a pertenecer al rock brit&aacute;nico, hasta desembocar en un pasaje con una textura densamente opresiva, donde abundan las disonancias e irrumpen el ruido y la distorsi&oacute;n. &ldquo;&iquest;Alguna vez hablamos de esto? &iquest;Por qu&eacute; los dejaste&rdquo;, se pregunta la letra.
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        Otra de las originalidades de esta m&uacute;sica es el uso de las cuerdas, m&aacute;s cercanas a un efecto de sonido hendrixiano que a los colchones azucarados que el pop identifica de manera autom&aacute;tica con la mera visi&oacute;n de esas cajas resonantes de madera de diversos tama&ntilde;os y con cuatro cuerdas atornilladas a su clavijero. Incidentalmente, en la tercera canci&oacute;n del disco, &ldquo;Tell me I never knew that&rdquo;, aparece como invitada, una Caroline, la cantante y productora estadounidense <strong>Caroline Polachek</strong>. En Caroline &ndash;y en <em>caroline 2</em>&ndash; hay texturas siempre cambiantes, riqueza en las concepciones de cada tema como unidad, el uso de tromb&oacute;n y trompeta &ndash;generalmente en su registro grave&ndash; siempre m&aacute;s cerca del coral de un &oacute;rgano de iglesia que de efluvios solistas, la alternancia entre momentos de una delgadez extrema, con acordes solitarios con un punteo repetitivo y una voz tarareando en susurros desembocando en un himno al que el ruidismo de las guitarras aporta otro estrato de sentido, para terminar en dos voces a capella (en &ldquo;When I Get Home&rdquo;). Hasta el <em>autotune</em> est&aacute; utilizado de manera creativa (en la amplia l&iacute;nea vocal de &ldquo;U R UR ONLY ACHING&rdquo;).  
    </p><p class="article-text">
        En <em>caroline 2</em> nada est&aacute; fijado de antemano, si siquiera el sonido del grupo, un octeto donde no tocan siempre los ocho al mismo tiempo, y en que, adem&aacute;s, cuando est&aacute;n, no necesariamente tocan permanentemente los mismos instrumentos. La planta principal est&aacute; conformada por <strong>Casper Hughes</strong> y <strong>Jasper Llewellyn</strong> en guitarras y voces &ndash;Llewellin ocasionalmente agrega el cello), <strong>Hugh Aynsley</strong> en bater&iacute;a y coros,  <strong>Oliver Hamilton</strong> en viol&iacute;n, voz y guitarra ac&uacute;stica,  <strong>Magdalena McLean</strong> en voz y viola, Alex McKenzie en clarinete bajo y coros,  Mike O'Malley en guitarras y banjo y <strong>Frederick Wordsworth</strong> en bajo, tromb&oacute;n, trompeta, voz y coros. A ellos se agrega, adem&aacute;s de la mencionada Caroline Polachek en una canci&oacute;n, un numeroso grupo de invitados en coros para otros dos temas. Desde ya no se trata del lado m&aacute;s liviano del rock, aunque aparecen aqu&iacute; y all&aacute; &ndash;&iquest;como gui&ntilde;os?&ndash; algunas luminosas melod&iacute;as pop. El secreto es que nunca aparecen solas. Cuando en una l&iacute;nea se dice algo, alguna otra la pone en duda. En Caroline, eventualmente, no hay mucho de festivo. Pero en el arte no suele haberlo.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        <em>DF/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Diego Fischerman]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/viejo-truco-voces-distintas_129_12385131.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 14 Jun 2025 12:06:09 +0000]]></pubDate>
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