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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Tendencias]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Tendencias]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Mantenerse calvo en un mundo que quiere que te pongas pelo a toda costa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mejor-vivir/mantenerse-calvo-mundo-quiere-pongas-pelo-costa-han-dicho-rendirse-pronto_1_13286820.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3336779e-2439-4d7c-9583-ced0efeaf21f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mantenerse calvo en un mundo que quiere que te pongas pelo a toda costa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La proliferación de anuncios y clínicas que promocionan los injertos de pelo incitan a los hombres calvos a operarse en un momento en que la alopecia pasó a verse como un defecto a remediar más que como lo que es: una patología que no entraña ningún riesgo.</p></div><p class="article-text">
        Motivo de ligera chanza, que los hombres pierdan pelo a edades tempranas dej&oacute; de ser un fen&oacute;meno visto como algo natural a ser tratado como un defecto a remediar. La proliferaci&oacute;n de cl&iacute;nicas y publicidad que incitan al injerto comienza a hacer su efecto en unos varones que se debaten entre aceptar su naturaleza o intentar retocarla, en ocasiones derivado de la presi&oacute;n externa. El incremento del uso de medicamentos como el minoxidil y la finasterida dan buena cuenta de c&oacute;mo la preocupaci&oacute;n por la alopecia fue a m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        La calvicie tiene ahora otra lectura social. El psic&oacute;logo Glen Jankowski, profesor en la Universidad de Dubl&iacute;n, investiga precisamente eso: en <em>Branding Baldness</em> (Construyendo la imagen de la calvicie), expone c&oacute;mo esa insatisfacci&oacute;n masculina fue explotada con la proliferaci&oacute;n de medicamentos y tratamientos est&eacute;ticos en los &uacute;ltimos a&ntilde;os hasta reconfigurar su percepci&oacute;n. Lo que antes se asum&iacute;a como destino, ahora se presenta como elecci&oacute;n. En una entrevista con The New York Times, el investigador explic&oacute; que los hombres calvos saben que su apariencia f&iacute;sica es normal, &ldquo;pero se encuentran en un entorno que les dice que eso es un problema, que les acabar&aacute; afectando&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a es el pa&iacute;s con m&aacute;s calvos del mundo, <a href="https://medihair.com/es/estadisticas-47-paises-con-mas-hombres-calvos/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el 44,5% de los hombres</a> presenta alg&uacute;n grado de calvicie, seg&uacute;n la plataforma Medihair. Adem&aacute;s, el 90% de los casos se debe a la alopecia andr&oacute;gina, impulsada por factores gen&eacute;ticos y hormonales. Pablo Garc&iacute;a, que vive en Madrid y tiene 58 a&ntilde;os, es uno de ellos. Cuando estaba a punto de dejar los 40 atr&aacute;s, empez&oacute; a notar ca&iacute;da del cabello: &ldquo;Yo fui siempre muy peludo, as&iacute; que fue una frustraci&oacute;n. La tentaci&oacute;n es peinarte de tal forma que se tapen los espacios sin pelo, pero no es una soluci&oacute;n definitiva&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La experiencia que vivi&oacute; un amigo que se someti&oacute; a los injertos anim&oacute; a este profesional de la publicidad a repetir la haza&ntilde;a hace tres a&ntilde;os. &ldquo;Desde entonces hago un proselitismo descarado. Lo digo hasta en el vestuario del gimnasio. Veo a alguien joven que se empieza a quedar sin pelo y pienso que d&oacute;nde va as&iacute;, que se vaya a la cl&iacute;nica ya&rdquo;, dice.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Veo a alguien joven que se empieza a quedar sin pelo y pienso que dónde va así, que se vaya a la clínica ya</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Pablo García</span>
                                        <span>—</span> excalvo, 58 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Hacerse fuerte en la calvicie</h2><p class="article-text">
        Esta falta de pudor a la hora de hablar de los injertos de pelo que marca las palabras de Garc&iacute;a &mdash;&eacute;l mismo reconoce que llega a ser &ldquo;obsceno&rdquo; con el tema&mdash; se contrapone a otras experiencias ligadas a la alopecia. La aparici&oacute;n de las distintas opciones para combatir la calvicie se convirti&oacute; en una forma de presi&oacute;n est&eacute;tica hacia los varones. V&iacute;ctor Yusty empez&oacute; a perder pelo con 22 a&ntilde;os. Ahora tiene 31 y, tras &ldquo;aguantar de las rentas un tiempo&rdquo;, como recuerda, al final decidi&oacute; raparse. &ldquo;Vi c&oacute;mo se hac&iacute;an los injertos, me dio temor y pas&eacute;&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la presi&oacute;n lleg&oacute; por parte de su madre, que le dec&iacute;a que ten&iacute;a que tener pelo s&iacute; o s&iacute;, o hacer algo para evitar su ca&iacute;da. Este vigilante de seguridad tambi&eacute;n se vio expuesto a numerosos anuncios sobre cl&iacute;nicas de injerto capilar que le aparec&iacute;an en redes sociales, col&aacute;ndose entre <em>storie</em> y <em>storie</em> de Instagram, y que llegaban a mostrar fotos del antes y el despu&eacute;s de un hombre que se hab&iacute;a realizado injertos. &ldquo;Como estaba buscando informaci&oacute;n sobre lo que me pasaba, el algoritmo me ense&ntilde;aba esa publicidad&rdquo;, cuenta.
    </p><p class="article-text">
        Cuando hace cuatro a&ntilde;os Iv&aacute;n cumpli&oacute; los 24, se le empez&oacute; a caer el pelo. &Eacute;l ya sospechaba que podr&iacute;a pasar: todos los varones de su familia experimentaron un proceso similar. &ldquo;Cuando pas&oacute;, a m&iacute; me doli&oacute;&rdquo;, se sincera este profesor de academia. A pesar de que se inform&oacute;, descart&oacute; el injerto porque le parec&iacute;a una cosa &ldquo;desagradable en todos los sentidos&rdquo;. &ldquo;S&iacute; tuve algo de miedo cuando pensaba en salir con alguien, pero eso es algo de tu autopercepci&oacute;n, no tanto por los dem&aacute;s&rdquo;, a&ntilde;ade este onubense vecino de Sevilla.
    </p><p class="article-text">
        Pero, &iquest;la alopecia es un problema que va m&aacute;s all&aacute; de la cuesti&oacute;n est&eacute;tica? Mar&iacute;a Garayar Cantero, dermat&oacute;loga y tric&oacute;loga, la define como una patolog&iacute;a capilar: &ldquo;Se produce porque los receptores de los fol&iacute;culos pilosos experimentan un adelgazamiento progresivo hasta que se hacen tan finos que desaparecen&rdquo;. De todas formas, apunta que la alopecia no entra&ntilde;a ning&uacute;n peligro para la salud, m&aacute;s all&aacute; de que se pierde protecci&oacute;n contra el sol en la cabeza.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Iván, de 28 años, cuenta que cuando se empezó a quedar calvo le dolió –‘fue un momento chunguillo’–, pero descartó el implante por parecerle ‘desagradable en todos los sentidos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esta experta precisa que cada vez es mayor la preocupaci&oacute;n en los hombres j&oacute;venes: &ldquo;Es positivo porque se puede tratar m&aacute;s a tiempo y poner medidas menos invasivas&rdquo;. De cara a un posible injerto, Garayar afirma que es una cirug&iacute;a capilar &ldquo;bastante segura y con pocos riesgos&rdquo;. Y apunta que muchos pacientes le comentaron c&oacute;mo despu&eacute;s de ponerse pelo recuperaron su confianza, autoestima y seguridad.
    </p><h2 class="article-text">Los medicamentos como freno</h2><p class="article-text">
        Al alicantino Francisco Ruzafa, tambi&eacute;n de 31 a&ntilde;os, le empieza a clarear la cabeza. Siempre fue de los que menos pelo y densidad tuvo en su entorno: &ldquo;Cuando lo pensaba con unos 18 a&ntilde;os, s&iacute; me era algo m&aacute;s limitante. Me ve&iacute;a muy mayor para lo joven que era&rdquo;. No opt&oacute; por raparse porque piensa que se ver&aacute; con mucha cabeza. Y es que, en el mundo de los calvos, tener el coco redondo parece que tambi&eacute;n se premia. &ldquo;Esto hay que llevarlo con dignidad y no forzar las cosas. Mi padre tuvo una cortina de cuatro pelos, en plan Torrente, y yo por supuesto que me rapar&iacute;a antes de llegar a ese punto&rdquo;, confiesa.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;S&iacute; que me vi incitado a ponerme pelo, no tanto presionado. Algo que s&iacute; me dijeron es que estar calvo a esta edad es como rendirse muy pronto a ser mayor. Ahora todos queremos alargar la etapa de la juventud y tener moto, y ser calvo es un lastre para eso&rdquo;, desarrolla este ingeniero industrial afincado en Madrid, que reconoce que la obligatoriedad de medicarse durante a&ntilde;os con minoxidil y finasterida tras el implante lo aleja de la idea operarse.
    </p><p class="article-text">
        Jordi Magriny&agrave;, vocal del Col&middot;legi de Farmac&egrave;utics de Barcelona (COFB), precisa que &ldquo;son medicamentos que uno los tiene que tomar con la prescripci&oacute;n exacta del m&eacute;dico y la indicaci&oacute;n del dermat&oacute;logo, ya que tienen muchos posibles efectos secundarios que desde la farmacia comentamos a la hora de dispensarlos&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En los dos últimos años, casi se ha duplicado el uso de productos como el minoxidil y la finasterida</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Jordi Magrinyà</span>
                                        <span>—</span> Col·legi de Farmacèutics de Barcelona
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Pudiera parecer que los calvos se hacen fuertes a la hora de aceptar su realidad, y lo es sin duda en algunos casos, pero la experiencia de los especialistas en consulta apunta en otra direcci&oacute;n. El mismo Magriny&agrave; confirma que desde hace a&ntilde;os se vio un gran incremento de aquellos j&oacute;venes que a partir de los 24 a&ntilde;os comienzan a tratarse las alopecias. &ldquo;En los dos &uacute;ltimos a&ntilde;os, casi se duplic&oacute; el uso de productos como el minoxidil y la finasterida&rdquo;, asegura el tambi&eacute;n farmac&eacute;utico comunitario. Asimismo, sostiene que en este fen&oacute;meno opera una &ldquo;gran presi&oacute;n est&eacute;tica&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Un estudio que <a href="https://www.actasdermo.org/es-prescribing-habits-for-androgenetic-alopecia-articulo-S0001731026000281" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">analiz&oacute;</a> la prescripci&oacute;n para la alopecia andr&oacute;gina entre m&aacute;s de 200 dermat&oacute;logos espa&ntilde;oles en 2024 se&ntilde;ala que el minoxidil oral fue el tratamiento m&aacute;s prescrito (89,1%) para este tipo de patolog&iacute;a. En comparaci&oacute;n con los datos recogidos en 2019-2020, se aprecia c&oacute;mo aumenta la prescripci&oacute;n de minoxidil oral y una disminuci&oacute;n en el uso de minoxidil t&oacute;pico, pues en aquella ocasi&oacute;n el minoxidil oral fue prescrito por el 50,6% de los encuestados.
    </p><p class="article-text">
        La misma investigaci&oacute;n certifica que la dutasterida oral ha reemplazado a la finasterida como el antiandr&oacute;geno m&aacute;s recetado para esta alopecia. Y si hace siete a&ntilde;os solo el 4,9% de los dermat&oacute;logos afirmaron realizar trasplantes capilares, en 2024 la cifra aument&oacute; al 18,5%. &ldquo;Este aumento podr&iacute;a reflejar una mayor concienciaci&oacute;n y demanda de procedimientos de restauraci&oacute;n capilar, si bien no se puede descartar un posible sesgo en la encuesta&rdquo;, apuntan.
    </p><h2 class="article-text">Calva con gusto no pica</h2><p class="article-text">
        La presi&oacute;n externa por ponerse pelo se dej&oacute; ver hasta en artefactos de entretenimiento como el <em>docureality</em> <em>Pombo</em>, que sigue la vida de la familia de la archiconocida <em>influencer</em> patria Mar&iacute;a Pombo, donde el marido de Luc&iacute;a Pombo, el empresario &Aacute;lvaro L&oacute;pez Huerta, termina accediendo a hacerse un injerto de pelo por insistencia de la piloto. En el video en el que la pareja anuncia su embarazo, as&iacute; como en otras apariciones en sus redes sociales, L&oacute;pez Huerta aparece con las marcas propias de la cabeza posinjerto.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Esto hay que llevarlo con dignidad y no forzar las cosas. Mi padre tuvo una cortinilla de cuatro pelos, en plan Torrente, y yo por supuesto que me raparía antes de llegar a ese punto</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Francisco Ruzafa</span>
                                        <span>—</span> 31 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Por el contrario, Pep Molina es un ac&eacute;rrimo defensor de los calvos como &eacute;l. Este mallorqu&iacute;n de 33 a&ntilde;os, guionista y creador digital, lleg&oacute; a parodiar la primera convenci&oacute;n de calvos con barba de Espa&ntilde;a, un <em>sketch</em> que realiz&oacute; para El Peri&oacute;dico. &ldquo;Yo empec&eacute; muy pronto con la alopecia, a los 12 a&ntilde;os, y justo me empez&oacute; a salir barba a saco&rdquo;, recuerda. Cuatro a&ntilde;os despu&eacute;s, decidi&oacute; dejar de tratarse con productos como el minoxidil. En torno a los 20 a&ntilde;os se decant&oacute; por el rapado. &ldquo;Soy extrovertido, pero mis interacciones estaban condicionadas por el hecho evidente de que me estaba quedando calvo y era demasiado joven&rdquo;, reconoce.
    </p><p class="article-text">
        Se define antes como calvo que rapado. &ldquo;Una parte de mi cabeza es terreno yermo donde han echado sal&rdquo;, comenta con gracia. Aquella inseguridad juvenil ha quedado atr&aacute;s. Tanto, que Molina convoc&oacute; a varios calvos con barba para abordar lo que &eacute;l denomina como &ldquo;tribu urbana sin diagnosticar, en donde hay una compensaci&oacute;n rara entre el pelo que tienes en la barba en comparaci&oacute;n con el de la cabeza&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A partir de un<em> frame</em> de aquella producci&oacute;n alg&uacute;n avispado cre&oacute; el meme ya convertido en <em>sticker</em> en el que aparecen varios de los participantes abrazados con el texto &ldquo;qu&eacute; calvario&rdquo;. La misma sorna aparece en el meme que tilda de &ldquo;barbarie&rdquo; a los calvos con barba, a quienes Jordi Ganchitos dedic&oacute; una canci&oacute;n: &ldquo;Calvo con barba, si justifica lo que falta en la calva, tiene el cabello del rev&eacute;s. Alejate de un calvo con barba bailando reguet&oacute;n en una disco de pachanga, alejate de un calvo con barba y si lleva un pendiente mejor hu&iacute; para tu casa&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Qué calvario, en versión &#039;sticker&#039;.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de las bromas sobre los hombres que sufren alopecia, la proliferaci&oacute;n de cl&iacute;nicas est&eacute;ticas que ofertan injertos capilares y su publicidad supone una de las principales presiones est&eacute;ticas para aquellos que no tienen pelo en la cabeza. Mientras que unos aseguran que recuperaron la seguridad en s&iacute; mismos tras someterse a la intervenci&oacute;n, otros pugnan por mejorar su autopercepci&oacute;n y superar c&aacute;nones superficiales. Sea como sea, la cuesti&oacute;n es gustarse a uno mismo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Guillermo Martínez]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 09 Jun 2026 10:29:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Mantenerse calvo en un mundo que quiere que te pongas pelo a toda costa]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Tendencias,Alopecia,Calvicie]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ahora vemos 'red flags' por todas partes: ¿tiranía o una forma más sabia de afrontar las relaciones?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/ahora-vemos-red-flags-partes-tirania-forma-sabia-afrontar-relaciones_1_13187659.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7a088990-ddb2-4737-b510-0921ebdd158a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ahora vemos &#039;red flags&#039; por todas partes: ¿tiranía o una forma más sabia de afrontar las relaciones?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Entre la protección y la hipervigilancia o cómo los conceptos virales de internet permean en nuestras vidas.</p><p class="subtitle">'Stack dating' o por qué hay gente que tiene tres citas la misma tarde: “Es muy artificial y poco justo, pero óptimo”</p></div><p class="article-text">
        Al final de la pel&iacute;cula <em>Alta fidelidad, </em>el protagonista, un mel&oacute;mano empedernido, va a cenar a casa de una pareja que le cae muy bien. All&iacute;, descubre horrorizado que los discos que coleccionan son, para &eacute;l, lo peor de lo peor. M&uacute;sica que, hasta el momento, asociaba a gente con la que no quer&iacute;a tener nada que ver. Si la cinta, que se estren&oacute; en el a&ntilde;o 2000, se hubiera rodado ahora, el espectador dir&iacute;a que el personaje de Rob Gordon (interpretado por John Cusack) se hab&iacute;a encontrado con lo que hoy denominamos como <em>&ldquo;red flag&rdquo;, </em>una se&ntilde;al de que ah&iacute; no es y que, en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, se populariz&oacute; a trav&eacute;s de <em>reels </em>en Instagram y TikTok para descartar de inmediato relaciones incipientes. Sobre todo en los terrenos del coqueteo.
    </p><p class="article-text">
        El concepto, de origen anglosaj&oacute;n, est&aacute; documentado desde el siglo XVIII y proviene del uso hist&oacute;rico de banderas rojas como se&ntilde;ales de peligro, riesgo o alto al fuego en contextos mar&iacute;timos, militares y de seguridad. Una se&ntilde;alizaci&oacute;n sencilla y directa que, con el tiempo, se fue adaptando al lenguaje cotidiano para referirse a cualquier indicio de riesgo, dando el salto definitivo en la era del lenguaje de internet; pasando de advertencia general a etiqueta para identificar comportamientos problem&aacute;ticos y, en muchas ocasiones, simplificarlos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;B&aacute;sicamente, es una heterodefinici&oacute;n. O sea, una adscripci&oacute;n de ciertos rasgos, muchas veces negativos, que hacemos sobre cierto colectivo sin contar con &eacute;l. Lo peculiar del entorno digital creo que es su carga ir&oacute;nica&rdquo;, explica <strong>C&eacute;sar Rendueles</strong>, soci&oacute;logo e investigador del CSIC, adem&aacute;s de ensayista.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, Rendueles se&ntilde;ala que ese medio en serio medio en broma al que todos recurrimos a veces se convierte en un veh&iacute;culo para &ldquo;pr&aacute;cticas bastante cuestionables&rdquo;. &ldquo;Al final, lo de la <em>red flag</em> es el prejuicio que se puede permitir alguien progresista que, en principio, ve con malos ojos los prejuicios&rdquo;, explica para a&ntilde;adir que, aunque es un t&eacute;rmino que puede resultar inocuo y formar parte de un juego, dentro del contexto actual (con <em>apps,</em> m&uacute;ltiples opciones y elecci&oacute;n constante) favorece que haya una mayor intolerancia a la hora de relacionarse con alguien, y m&aacute;s en un entorno de flirteo. &ldquo;La cultura digital hegem&oacute;nica es tan hostil y proclive a un conflicto muy descarnado (linchamientos, acosos, ridiculizaci&oacute;n&hellip;) que nos vuelve muy intolerantes a cualquier clase de desavenencia, incluso conflictos menores que forman parte de cualquier tipo de interacci&oacute;n social&rdquo;, desarrolla el soci&oacute;logo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La cultura digital hegemónica es tan hostil y proclive a un conflicto muy descarnado (linchamientos, acosos, ridiculización…) que nos vuelve muy intolerantes a cualquier clase de desavenencia, incluso conflictos menores que forman parte de cualquier tipo de interacción social</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">César Rendueles</span>
                                        <span>—</span> sociólogo
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Vidas a la carta</h2><p class="article-text">
        Eduardo, 47 a&ntilde;os, lleva poco tiempo en las <em>apps </em>buscando pareja tras haberse separado y dice que, cada vez, cuenta menos de s&iacute; mismo a las personas con las que tiene citas. &ldquo;Me cuesta mucho conectar y tuve malentendidos al hacer alguna broma al intentar conectar&rdquo;, explica para recordar que, en una ocasi&oacute;n, tras una cita, la chica con la que qued&oacute; le dijo que si la canci&oacute;n que &eacute;l le hab&iacute;a recomendado se la hab&iacute;a ense&ntilde;ado a &eacute;l otra mujer. &ldquo;Le dije que s&iacute; y aquello no le gust&oacute;&rdquo;, comenta para se&ntilde;alar que, con otras dos personas, tuvo una relaci&oacute;n intensa de varias semanas hablando todos los d&iacute;as, hasta que desaparecieron de su chat diario.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A medida que tuve estas experiencias lo que menos quiero es mostrarme de verdad. &iquest;Para qu&eacute;? &iquest;Para que la gente pierda inter&eacute;s? Gente desconocida con la que qued&aacute;s un rato y te descartan sin que sepas muy bien por qu&eacute;&rdquo;, se queja el entrevistado, que prefiri&oacute; no dar su verdadero nombre. &ldquo;Yo estoy muy al inicio, pero pienso en c&oacute;mo estar&aacute; la gente que lleva a&ntilde;os teniendo varias experiencias as&iacute; cada mes. A veces tengo la sensaci&oacute;n de que vas con expectativas prefijadas de lo que te vas a encontrar y busc&aacute;s hiperest&iacute;mulos y ten&eacute;s la sensaci&oacute;n de que siempre puede haber algo mejor de lo que est&aacute;s consiguiendo en este momento&rdquo;, opina Eduardo tras confesar que cada vez ve con mayor recelo las interacciones ante potenciales encuentros.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En 2004, el psic&oacute;logo norteamericano Barry Schwartz publicaba el libro <em>La paradoja de la elecci&oacute;n, </em>en el que relacionaba la satisfacci&oacute;n humana en relaci&oacute;n con la libertad de decisi&oacute;n. Schwartz sosten&iacute;a que el ser humano tiende a estar menos satisfecho con las decisiones que toma cuantas m&aacute;s alternativas tenga donde elegir. Aplicando su teor&iacute;a al mercado de las aplicaciones de citas, que multiplican potencialmente las opciones disponibles, las <em>red flags </em>funcionan como atajos para filtrar.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">En el mercado de las aplicaciones de citas, que multiplica potencialmente las opciones disponibles, las &#039;red flag&#039; funcionan como atajos para filtrar</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Un teor&iacute;a que adscribe <strong>Oriol Erausquin</strong>, doctorando en sociolog&iacute;a por el CSIC y la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y autor del ensayo <em>La rabia es nuestra</em> (Siglo XXI, 2025), quien se&ntilde;ala el fen&oacute;meno, de entrada, como una buena herramienta, ya que, a su juicio,&nbsp;la concepci&oacute;n actual de las <em>red flags</em> naci&oacute; de la necesidad de nombrar ciertos comportamientos para los que no ten&iacute;amos nombre y que dej&aacute;bamos que ocurrieran, &ldquo;sobre todo en cuanto a las actitudes de los hombres hacia las mujeres&rdquo;. Pero que, con el tiempo, se fue problematizando: &ldquo;Al final se relaciona con una econom&iacute;a sexual y afectiva que trata al resto de las personas como si formaran parte de un cat&aacute;logo en el que aplicamos criterios de filtraje porque es a lo que nos empujan las aplicaciones: es la &uacute;nica manera de navegarlas&rdquo;, argumenta.
    </p><p class="article-text">
        Algo as&iacute; le ocurri&oacute; a Ra&uacute;l, de 32 a&ntilde;os, cuando conoci&oacute; a una chica que, sobre el papel, era todo lo que pod&iacute;a gustarle. &ldquo;Pero se me fueron las ganas de golpe cuando me propuso hacer una entrevista por videollamada antes de vernos, para no perder el tiempo&rdquo;, relata. &ldquo;Adem&aacute;s, me coincidi&oacute; justo con un proceso de selecci&oacute;n para un puesto de trabajo y sent&iacute; que estaba siendo entrevistado por partida doble&rdquo;, contin&uacute;a para recordar que la chica le dijo que era mucho mejor ver si hab&iacute;a qu&iacute;mica por videollamada para as&iacute; no perder el tiempo teniendo que ir a tomarse un caf&eacute; o una cerveza.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me pareci&oacute; una locura, nunca hab&iacute;a visto a nadie querer optimizar el tiempo de esta manera. Adem&aacute;s de que lo lindo de coquetera es eso, quedar con alguien para ver qu&eacute; ocurre&rdquo;, finaliza Ra&uacute;l.
    </p><h2 class="article-text">Lo que no se nombra no existe</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Este es un tema en el que pens&eacute; mucho y me dan mucha envidia las nuevas generaciones, que tienen en su vocabulario t&eacute;rminos que en mi adolescencia o primera juventud no exist&iacute;an&rdquo;, apunta Delia Rodr&iacute;guez, periodista especializada en la relaci&oacute;n entre tecnolog&iacute;a, medios y sociedad. &ldquo;De entrada me parece muy bueno que el t&eacute;rmino <em>'red flag' </em>sea hoy parte de nuestro vocabulario&rdquo;, contin&uacute;a para se&ntilde;alar que, con una clara econom&iacute;a de lenguaje, se puso nombre y se se&ntilde;alaron cosas que antes se pasaban por alto en el terreno de las relaciones, como la luz de gas<em> (gaslighting)</em> o los comportamientos narcisistas, entre otros. &ldquo;Me parece muy bien que esto sea una cosa que las chicas j&oacute;venes tienen en la cabeza porque te puede ahorrar muchos disgustos de cara al futuro&rdquo;, comenta Rodr&iacute;guez.
    </p><p class="article-text">
        La pregunta ahora es qu&eacute; ocurre, cuando los <em>reels </em>de TikTok e Instagram se llenan de consejos sobre c&oacute;mo indentificar <em>red flags</em> y se produce, desde las pantallas, una tipificaci&oacute;n muy veloz de los comportamientos humanos de un primer vistazo, llegando al uso com&uacute;n de t&eacute;rminos m&eacute;dicos y terap&eacute;uticos en conversaciones de a pie, como la calificaci&oacute;n de los tipos de&nbsp;apego en ansioso y evitativo, entre otros.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">De entrada me parece muy bueno que el término &#039;red flag&#039; sea hoy parte de nuestro vocabulario (...) y que sea una cosa que las chicas jóvenes tienen en la cabeza porque te puede ahorrar muchos disgustos de cara al futuro</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Delia Rodríguez</span>
                                        <span>—</span> periodista y ensayista
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Esto es algo que pasa cuando se convierte en contenido, cuando la din&aacute;mica de las redes convierte algo en contenido&rdquo;, dice Delia Rodr&iacute;guez, y a&ntilde;ade que es algo que se viraliza porque nos interesa a todos mucho, porque es chisme puro. &ldquo;Y el chisme se demostr&oacute; que, evolutivamente, tiene muchas ventajas sociales&rdquo;, apunta.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, precisamente por eso, porque es contenido, la periodista se&ntilde;ala la importancia de tener en cuenta los incentivos econ&oacute;micos que hay detr&aacute;s de los relatos de las pantallas. &ldquo;Si la historia de tu TikTok consigue much&iacute;simo &eacute;xito es posible que la exageres, que la vuelvas a contar o te hac&eacute;s una serie, precisamente animado por el impacto conseguido. Y esas historias tenemos que tomarlas un poco con pinzas porque, quiz&aacute;s, no est&aacute; pasando tanto como creemos, sino que est&aacute; dentro de las l&oacute;gicas del contenido&rdquo;, desarrolla para se&ntilde;alar que, no obstante, la etiqueta del otro en un primer vistazo no deja de ser una de las primeras fases del coqueteo. &ldquo;Puede resultar cruel, s&iacute;, pero todos desechamos a gente por intuiciones, por cosas absurd&iacute;simas&rdquo;, apunta Rodr&iacute;guez.
    </p><p class="article-text">
        Como hizo Irene, que no se llama Irene pero prefiere no dar su verdadero nombre: &ldquo;Una vez fui a la casa de un tipo que cre&iacute;a que me gustaba y con el que llevaba ya varias citas de horas de conversaci&oacute;n intensa, y al abrirme la puerta decid&iacute; que no porque se hab&iacute;a puesto una musculosa y un pantal&oacute;n blanco. Lo siento, pero no puedo&rdquo;. Irene cuenta que, en otra ocasi&oacute;n, no se fue a casa de otro porque se dio cuenta de que llevaba puesto un colgante como de <em>El se&ntilde;or de los anillos</em>. Y eso a ella no le va.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Dos universos cada vez m&aacute;s alejados&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Tampoco hay que olvidar otro fen&oacute;meno, que va de la mano del uso de las <em>red flags; </em>la vuelta con fuerza de la idealizaci&oacute;n de la familia tradicional frente a otros modelos relacionales y c&oacute;mo estos chocan en el 'mercado del ligue'.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n datos de Centro de Investigaciones Sociol&oacute;gicas (CIS), que pregunta mensualmente a los ciudadanos espa&ntilde;oles por su orientaci&oacute;n pol&iacute;tica, pidi&eacute;ndoles que se ubiquen dentro de una escala del uno al diez, siendo el uno la &ldquo;extrema izquierda&rdquo; y el diez la &ldquo;extrema derecha&rdquo;, desde hace dos a&ntilde;os los caminos entre las mujeres y los hombres j&oacute;venes (de 18 a 24 a&ntilde;os en su estudio) se separan; ellos hacia la derecha y ellas hacia la izquierda, una tendencia internacional.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, tal y como se&ntilde;ala el an&aacute;lisis, en 2025, de los datos electorales de los 27 pa&iacute;ses europeos, un 21% de los hombres menores de treinta a&ntilde;os hab&iacute;a apoyado a partidos de ultraderecha, cuando solo el 14% de mujeres lo hizo.<strong>&nbsp;</strong>&ldquo;Hay una brecha enorme sentimental entre chicos y chicas j&oacute;venes, que es pol&iacute;tica y de forma de ver la vida, que est&aacute; pasando en muchos pa&iacute;ses. Ellas se fueron hacia la izquierda y ellos son de derecha. Ellas son m&aacute;s abiertas sexualmente y ellos no. Entonces, en cuanto a las <em>red flags</em> aplicadas al amor, es normal que, en esta coyuntura que vivimos, tanto ellos como ellas est&eacute;n viendo <em>red flags</em> constantemente en el otro porque ven la vida de manera muy distinta&rdquo;, interpreta Rodr&iacute;guez.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay una brecha enorme sentimental entre chicos y chicas jóvenes, que es política y de forma de ver la vida. Ellas se fueron hacia la izquierda y ellos son de derecha. Ellas son más abiertas sexualmente y ellos no. Es normal que, en esta coyuntura, tanto ellos como ellas estén viendo &#039;red flags&#039; constantemente</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Delia Rodríguez</span>
                                        <span>—</span> periodista y ensayista
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Esta diferencia ideol&oacute;gica entre hombres y mujeres est&aacute; alimentando lo que se denomin&oacute; bajo el nombre de &lsquo;heteropesimismo&rsquo;. Un t&eacute;rmino que se acu&ntilde;&oacute; en 2019, pero que est&aacute; cada vez m&aacute;s presente en la manera en la que chocan las expectativas de unas y otros&rdquo;, apunta, por su parte, Erausquin, quien opina que, en la actualidad, aunque suene parad&oacute;jico, se est&aacute; virando hacia un &ldquo;esencialismo de g&eacute;nero&rdquo;, como ilustran la popularizaci&oacute;n de memes como el de &ldquo;monogamia o bala&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para el soci&oacute;logo, todo ello est&aacute; fundamentado en la precariedad en la que est&aacute;n sumidas las generaciones m&aacute;s j&oacute;venes. &ldquo;Parad&oacute;jicamente, las din&aacute;micas del capitalismo que nos hiperindividualizan son las mismas que blindan la familia como unidad b&aacute;sica de la reproducci&oacute;n de la vida&rdquo;, apunta el soci&oacute;logo para zanjar con que &ldquo;la vuelta con fuerza entre los m&aacute;s j&oacute;venes de los discursos rom&aacute;nticos y mon&oacute;gamos y de la idealizaci&oacute;n de la familia tradicional, no puede separarse de este contexto econ&oacute;mico marcado por la precariedad e inestabilidad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Eso s&iacute; que es una <em>red flag,</em> que venga un tipo y te diga que quiere una familia tradicional, as&iacute;, de la nada, cuando ni siquiera lo viste en persona&rdquo;, apunta &Aacute;ngela, de 25 a&ntilde;os, que se queja de que es un discurso que ve cada vez m&aacute;s. &ldquo;Supongo que es una idea vieja que, a muchos, les sirve como un clavo ardiendo al que aferrarse porque est&aacute; claro que, hoy, si a los 40 est&aacute;s soltero muy dif&iacute;cil lo vas a tener para no vivir compartiendo departamento&rdquo;, argumenta la entrevistada, que vive con otras tres amigas. 
    </p><p class="article-text">
        En ese contexto, quiz&aacute;, las<em> red flags </em>no son solo un lenguaje heredado de las redes sociales, una herramienta para detectar comportamientos problem&aacute;ticos, o una cuesti&oacute;n de exigencia e intolerancia. Sino que hablan, tambi&eacute;n, de c&oacute;mo las condiciones materiales est&aacute;n redefiniendo la manera en que nos vinculamos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Clara Nuño]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/ahora-vemos-red-flags-partes-tirania-forma-sabia-afrontar-relaciones_1_13187659.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 02 May 2026 03:01:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ahora vemos 'red flags' por todas partes: ¿tiranía o una forma más sabia de afrontar las relaciones?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Tendencias]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Vuelta a lo analógico: por qué crecen los “dumbphones” y la nostalgia noventosa en plena era digital]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/vuelta-analogico-crecen-dumbphones-nostalgia-noventosa-plena-digital_1_13117052.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/690efd37-6af2-417a-adf5-f5a50440f858_16-9-discover-aspect-ratio_default_1140018.jpg" width="1038" height="584" alt="Vuelta a lo analógico: por qué crecen los “dumbphones” y la nostalgia noventosa en plena era digital"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Entre el cansancio digital y la búsqueda de experiencias más conscientes, nuevas generaciones y adultos recuperan dispositivos y hábitos del pasado: escuchar música en formato físico, usar teléfonos básicos o volver al VHS se convierten en formas de desconexión, presencia y resistencia cultural.</p></div><p class="article-text">
        En medio de la hiperconectividad y el consumo permanente de pantallas, <strong>resurgen tecnolog&iacute;as que parec&iacute;an obsoletas: celulares &ldquo;tontos&rdquo;, tel&eacute;fonos de l&iacute;nea, c&aacute;maras anal&oacute;gicas y m&uacute;sica en formato f&iacute;sico</strong>. M&aacute;s que una moda retro, el fen&oacute;meno expresa un <strong>cambio cultural</strong> -especialmente entre j&oacute;venes- que buscan desacelerar, recuperar experiencias tangibles y resistir la l&oacute;gica de los algoritmos que organizan y saturan la vida cotidiana.
    </p><p class="article-text">
        Volvieron los celulares que no son inteligentes: se usan solo para llamadas o mensajes. Son los &ldquo;dumbphones&rdquo; y aparecen como una forma de evitar el uso constante de pantallas y limitar el tiempo frente al tel&eacute;fono. Tambi&eacute;n reaparecieron los tel&eacute;fonos de l&iacute;nea entre adolescentes y, en Jap&oacute;n, hace unos meses presentaron una reedici&oacute;n de los walkman, ahora con bluetooth y USB.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Los teléfonos sin Internet vuelven a ser furor"
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            <span class="title">
                Los teléfonos sin Internet vuelven a ser furor                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Una investigaci&oacute;n de una empresa brit&aacute;nica revel&oacute; que el 59% de las personas de entre 18 y 24 a&ntilde;os consume m&uacute;sica en formatos f&iacute;sicos. Puede ser una manera de salir del consumo pasivo, el deseo de tener algo concreto de su artista favorito o, simplemente, la experiencia de sostener un soporte, mirar su dise&ntilde;o y prestar atenci&oacute;n plena, algo cada vez menos com&uacute;n. <strong>Eligen qu&eacute; escuchar, cu&aacute;ndo y c&oacute;mo, en lugar de dejar que un algoritmo lo decida.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las c&aacute;maras anal&oacute;gicas tambi&eacute;n volvieron, con el error y la falta de segundas oportunidades al disparar. Es, en parte, una respuesta de la generaci&oacute;n Z a una cultura obsesionada con los filtros y la perfecci&oacute;n. La imagen deja de ser editable y pasa a ser un resultado que puede fallar y que, justamente por eso, se vuelve m&aacute;s significativo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Las cámaras que no permitían errores                            </span>
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        El regreso de los tel&eacute;fonos fijos tambi&eacute;n aparece como una estrategia entre padres que buscan proteger a sus hijos de los smartphones. Incluso hay startups que promueven el uso de esta tecnolog&iacute;a para fomentar una comunicaci&oacute;n m&aacute;s sana en la infancia.
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Hartazgo de la hiperconectividad&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Consultada sobre el tema, la periodista especializada en cultura digital <strong>Irina Sternik</strong> se&ntilde;al&oacute;: &ldquo;Hay un hartazgo de la hiperconectividad, de la exposici&oacute;n en redes y de esta forma ef&iacute;mera de consumir cultura. Estos dispositivos permiten hacer una sola cosa: un tel&eacute;fono bobo, un reproductor de m&uacute;sica, una c&aacute;mara. Esa mezcla de nostalgia, simplicidad y presencia explica parte del fen&oacute;meno. En la era de la IA, lo aut&eacute;ntico y lo anal&oacute;gico cobran m&aacute;s valor&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los noventa no fueron solo ne&oacute;n y promesa de futuro. Tambi&eacute;n fueron una d&eacute;cada contradictoria: consumo, apertura al mundo y sensaci&oacute;n de progreso, pero al mismo tiempo privatizaciones y cambios profundos en la vida social. Una &eacute;poca que dej&oacute; marcas materiales y simb&oacute;licas que hoy vuelven a circular. En <em>Escenas de la vida posmoderna</em>, <strong>Beatriz Sarlo</strong> describe esa ambig&uuml;edad: una cultura atravesada por el shopping, el zapping, los videojuegos y las pantallas, junto con una transformaci&oacute;n del tejido social. El shopping como templo, los videojuegos como posibilidad de ganarle al infinito y el zapping como borramiento de uno mismo, algo que hoy podr&iacute;a pensarse como el scroll.
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            <span class="title">
                ¿Volverán los videoclubes?                            </span>
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        El soci&oacute;logo y periodista <strong>Hern&aacute;n Vanoli</strong> explica que la nostalgia tiene varias capas: &ldquo;Creo que la nostalgia por los noventa puede tener significados diferentes seg&uacute;n los grupos que la comparten. Para quienes la vivieron en una edad madura, puede representar una &eacute;poca de estabilidad, consumo e integraci&oacute;n al mundo, m&aacute;s all&aacute; de que sus consecuencias hayan sido dolorosas para gran parte de la sociedad. Esta a&ntilde;oranza de certezas tambi&eacute;n puede aparecer en una generaci&oacute;n m&aacute;s joven, que recuerda un clima cultural m&aacute;s cercano, m&aacute;s ligado a las relaciones cara a cara y a cierto optimismo. En los m&aacute;s j&oacute;venes, que no la experimentaron, la atracci&oacute;n puede ser m&aacute;s est&eacute;tica que experiencial, vinculada a un momento en el que exist&iacute;an avances y expectativas, pero en el que la digitalizaci&oacute;n a&uacute;n no hab&iacute;a alcanzado el nivel actual&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Espacios que permiten viajar en el tiempo</h2><p class="article-text">
        Hay negocios de esa d&eacute;cada que siguen resistiendo. <strong>Feelings</strong> es uno de los pocos -quiz&aacute;s el &uacute;ltimo- videoclub que sigue existiendo. Lo atiende Enrique desde hace m&aacute;s de 30 a&ntilde;os. &iquest;Qu&eacute; viene a buscar la gente? Los cl&aacute;sicos, lo que ya no se consigue en las plataformas. Tambi&eacute;n, dice, hay quienes llegan por curiosidad, por primera vez, para ver c&oacute;mo funcionaba ese sistema. Hoy el videoclub tiene cien socios. Afirma que cada mes le va mejor que el anterior, aunque no sabe hasta cu&aacute;ndo seguir&aacute; abierto. &ldquo;Ma&ntilde;ana no s&eacute; si voy a estar&rdquo;, dice con una sonrisa resignada.
    </p><p class="article-text">
        Esa b&uacute;squeda de lo f&iacute;sico tambi&eacute;n aparece en experiencias. En la ciudad de Buenos Aires empezaron a abrir locales que recrean espacios de los a&ntilde;os noventa: salas con arcade, bares con torneos de tetris y lugares que imitan casas de la &eacute;poca del uno a uno, como Arcade Club Social en Villa Crespo, Destello Bar en Palermo y Retroclub en Colegiales, entre otros. Son espacios donde el consumo no pasa tanto por comprar como por permanecer, interactuar y compartir: algo que parec&iacute;a haber quedado obsoleto, como sentarse con amigos a jugar.
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                Jugar como en los 90 es posible en Buenos Aires                            </span>
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        Fui a <strong>Retroclub</strong> a meterme en su c&aacute;psula del tiempo. Es una sala ambientada como una vivienda de los noventa, con un cuarto con PC, objetos de adolescente, un living con sof&aacute; y un peque&ntilde;o cyber. Se pueden ver pel&iacute;culas en VHS, usar una computadora con MSN o mirar MTV. Todo est&aacute; dispuesto para replicar una experiencia que, para algunos, es recuerdo y, para otros, descubrimiento.
    </p><p class="article-text">
        Le pregunto a David, el due&ntilde;o, qu&eacute; viene a buscar la gente: &ldquo;El tiempo lento, sin notificaciones, el estar. Algunos vienen a mostrarles a sus hijos c&oacute;mo era el mundo antes, otros a revivirlo. Hay algo en el hacer de esa &eacute;poca: sentarse en la computadora, elegir un disco. Se perdieron esas acciones. El hecho de enfocarse en algo, de esperar, de poner un CD, de atender un tel&eacute;fono&rdquo;. Dentro de la sala, me sent&eacute; frente a una PC. Son&oacute; un tel&eacute;fono de l&iacute;nea y, de fondo, Kurt Cobain cantaba &ldquo;Smells Like Teen Spirit&rdquo;: estar ah&iacute; era como volver a casa.
    </p><p class="article-text">
        Tal vez una de las razones por las que las nuevas generaciones -o quienes vivieron esa &eacute;poca- la extra&ntilde;an es la sensaci&oacute;n de libertad: sin notificaciones constantes, sin la exigencia de responder todo el tiempo, sin esa demanda permanente de atenci&oacute;n. Porque, como dice la frase, cuando no te venden un producto es porque el producto sos vos. Es decir, nuestro tiempo. En ese sentido, la nostalgia por los 90 tambi&eacute;n puede leerse como <strong>una forma de resistencia</strong>.
    </p><p class="article-text">
        <em>LS/CRM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lucía Sanguinetti]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/vuelta-analogico-crecen-dumbphones-nostalgia-noventosa-plena-digital_1_13117052.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 04 Apr 2026 03:01:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Vuelta a lo analógico: por qué crecen los “dumbphones” y la nostalgia noventosa en plena era digital]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Década del 90,Videojuegos,Tendencias]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pokémon demuestra en su 30 aniversario que todavía puede conquistar a todos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/pokemon-demuestra-30-aniversario-todavia-conquistar_1_13028219.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b29661af-fe03-4fdf-90b3-47c95e2fe328_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Pokémon demuestra en su 30 aniversario que todavía puede conquistar a todos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El coleccionismo, la comunidad y la diversificación permitieron a la exitosa franquicia japonesa celebrar una fecha tan especial en plena forma.
</p><p class="subtitle">Más de 16 millones de dólares: este es el precio por el que se vendió la carta de Pokémon más cara de la historia</p></div><p class="article-text">
        Un 27 de febrero de 1996 el mundo del videojuego cambi&oacute; para siempre con la publicaci&oacute;n en Jap&oacute;n de<em> Pok&eacute;mon Rojo</em> y <em>Pok&eacute;mon Verde</em>. Treinta a&ntilde;os despu&eacute;s, celebra su aniversario siendo <strong>la franquicia de entretenimiento con m&aacute;s ingresos del mundo</strong>. Para llegar a ese punto, primero tuvo que conquistar a una generaci&oacute;n que se enamorar&iacute;a de aquellas criaturas y su universo. El hecho de que se lanzaran a la vez dos versiones distintas de la misma obra, en la que los objetivos consist&iacute;an en ser <em>el mejor entrenador que habr&aacute; jam&aacute;s</em> y hacerse con todos es significativo, ya que estas siguen siendo las piedras angulares que definen una estrategia que demostr&oacute; con creces su &eacute;xito.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Pok&eacute;mon presenta de forma digerible algunas tradiciones muy arraigadas del juego de rol japon&eacute;s m&aacute;s cl&aacute;sico, ofreci&eacute;ndolas en un paquete muy accesible y en el que aun as&iacute; hay bastante espacio para la complejidad&rdquo;, explica el periodista de videojuegos <strong>V&iacute;ctor Mart&iacute;nez</strong>. Para la ilustradora y fan&aacute;tica de la saga <strong>Inanilux</strong>, su continua notoriedad reside en que &ldquo;sus juegos son generacionales&rdquo;, lo que le permite estar &ldquo;siempre presente&rdquo;. Los hermanos detr&aacute;s del proyecto Umbral Friki comentan precisamente que, gracias a que &ldquo;se adapt&oacute; muy bien sin perder su esencia&rdquo;, mucha gente mantiene el inter&eacute;s y captan nuevos fans. Como agrega el aficionado <strong>Juan Marcos Segura</strong>, &ldquo;es una franquicia que, si te agarra a una buena edad, te atrae con monstruitos graciosos y ya te qued&aacute;s siempre en ella&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El amor de un ni&ntilde;o por capturar y analizar bichos fue el origen de todo. La nostalgia por una afici&oacute;n que estaba desapareciendo debido a la p&eacute;rdida de naturaleza en las ciudades niponas llev&oacute; al dise&ntilde;ador <strong>Satoshi Tajiri </strong>a desarrollar un concepto que emulase aquel sentimiento. Por tanto, ese af&aacute;n de acumulaci&oacute;n y exploraci&oacute;n es intr&iacute;nseco a Pok&eacute;mon, que &ldquo;supo explotar muy bien la mec&aacute;nica del coleccionismo, ya que desde el principio te invita a &lsquo;hacerte con todos&rsquo;, a construir tu propio equipo y a ponerte a prueba contra otros entrenadores&rdquo;. &ldquo;Esa mezcla de colecci&oacute;n, personalizaci&oacute;n y competici&oacute;n lo hace muy rejugable y culturalmente relevante&rdquo;, considera la divulgadora <strong>Anna Morales Melgares</strong> sobre los atractivos del videojuego.
    </p><p class="article-text">
        A esto se suma que &ldquo;funciona a varios niveles, y cada persona puede tener una experiencia completamente distinta&rdquo;, seg&uacute;n describe Segura, quien tambi&eacute;n destaca c&oacute;mo la compilaci&oacute;n, lejos de quedarse en una acci&oacute;n individual, est&aacute; muy relacionada con la comunidad. La desarrolladora <strong>Game Freak</strong> publica dos ediciones del mismo t&iacute;tulo a la vez porque determinadas criaturas solo aparecen en una de ellas, de manera que para conseguir todas es necesario el intercambio. En su momento hac&iacute;a falta un cable especial que conectara dos consolas Game Boy, pero la irrupci&oacute;n del modo online facilit&oacute; la creaci&oacute;n de comunidades globales. &ldquo;El intercambio es su mayor lastre y su mayor virtud. Cuando jug&aacute;s, es molesto tener que hablar con alguien que tenga la otra versi&oacute;n para conseguir los que te faltan, pero inevitablemente termin&aacute;s creando comunidad, ya sea &lsquo;en la vida real&rsquo; en Reddit, en Telegram, en el barrio con gente que juega a Pok&eacute;mon Go&hellip; el coleccionismo de Pok&eacute;mon te termina haciendo crear much&iacute;simos lazos diferentes&rdquo;, relata Segura.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Bien lo demuestra el citado fen&oacute;meno surgido en 2016, cuando debut&oacute; la aplicaci&oacute;n <em>Pok&eacute;mon Go</em>, que devolvi&oacute; al intercambio su fisicidad, desencadenando una nueva oleada de <em>pokeman&iacute;a</em> que, pese a haber perdido algo de fuerza, sigue celebrando eventos recurrentes que congregan a multitud de aficionados. &ldquo;Es bastante divertido, yo suelo ir sola a algunas reuniones. Todos te reciben sin problema. Al fin y al cabo, estamos haciendo lo mismo y necesitamos la ayuda del otro&rdquo;, reconoce Inanilux, quien se confiesa &ldquo;encantada&rdquo; con esta comunidad, &ldquo;porque se nota que no hay esa hostilidad como puede haber en VGC [Campeonato de Videojuegos Pok&eacute;mon, es decir, competiciones oficiales] o TCG [el Juego de Cartas Coleccionables Pok&eacute;mon]&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Especulaci&oacute;n, te elijo a vos</strong></h2><p class="article-text">
        Las mec&aacute;nicas de coleccionismo e intercambio tienen una vertiente tangencial m&aacute;s all&aacute; del videojuego a trav&eacute;s del juego de cartas que ya triunf&oacute; tras su lanzamiento en los 90. &ldquo;Las cartas Pok&eacute;mon (en gran medida gracias a las falsificaciones, omnipresentes y mucho m&aacute;s accesibles que las cartas leg&iacute;timas) son otro buen ejemplo de por qu&eacute; la serie es exitosa: se pueden usar para jugar, y es un buen juego de cartas, pero tambi&eacute;n se pueden intercambiar, se pueden coleccionar, se pueden tener porque te gustan las ilustraciones, son un lugar com&uacute;n alrededor del que hacer grupo, son m&aacute;s o menos unisex&hellip;&rdquo; expone Mart&iacute;nez, quien define la afici&oacute;n a Pok&eacute;mon como &ldquo;una que se retroalimenta con mucha facilidad, y que no tiene un &lsquo;origen&rsquo; claro u obligatorio: pod&eacute;s empezar con las cartas, con los videojuegos, con las series o simplemente porque te gustan las ilustraciones que hay en la ropa o en las mochilas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero, si las cartas se pusieron tan de moda ahora es debido a los precios astron&oacute;micos que est&aacute;n alcanzando algunas piezas. Recientemente, el <em>youtuber</em> Logan Paul vendi&oacute; a AJ Scaramucci &ndash;hijo del ex director de comunicaciones de la Casa Blanca&ndash; una rareza dise&ntilde;ada por Atsuko Nishida, la creadora original de Pikachu, por <strong>una cifra r&eacute;cord que supera los 16 millones de d&oacute;lares</strong>. &ldquo;Claramente es un problema, much&iacute;sima gente que desconoce el <em>hobby</em> est&aacute; entrando a sacar provecho de la situaci&oacute;n, dejando sin <em>stock</em> a verdaderos coleccionistas o quienes realmente les gustar&iacute;a iniciarse en el coleccionismo de toda la vida, y tambi&eacute;n est&aacute; provocando que algunos lo dejen por la dificultad y el costo del producto&rdquo;, alegan desde Umbral Friki, conocedores del sector ya que tienen una m&aacute;quina de <em>vending</em>. 
    </p><p class="article-text">
        Desde el proyecto familiar tambi&eacute;n declaran que &ldquo;mucha gente fan de la franquicia empez&oacute; a abrir sobres digitales en el videojuego para celulares <em>JCC Pok&eacute;mon Pocket </em>[estrenado en octubre de 2024] y luego decidieron hacerlo tambi&eacute;n en f&iacute;sico&rdquo;. Adem&aacute;s, asegura, &ldquo;la cantidad de <em>influencers</em> que empezaron a hacer aperturas buscando las cartas m&aacute;s raras&rdquo; y las &ldquo;colecciones nuevas con protagonistas como Pikachu o Eevee&rdquo; crearon un &ldquo;<em>hype</em> imposible de parar&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Todo el foco que la franquicia pone en el coleccionismo llev&oacute; a que las 151 criaturas iniciales hayan dado paso a 1.025 especies actuales, en cuyos dise&ntilde;os est&aacute; gran parte del encanto. Para Inanilux, que ya dibujaba los Pok&eacute;mon que ve&iacute;a en la televisi&oacute;n cuando ten&iacute;a dos a&ntilde;os, &ldquo;funcionan porque no son criaturas complejas, son monstruos muy reconocibles&rdquo;. Considera adem&aacute;s que el &ldquo;dise&ntilde;o juega un papel crucial en todos los aspectos&rdquo;, y que no es casualidad que &ldquo;todos los Pok&eacute;mon iniciales tengan en su paleta de color rojo, azul o verde, dependiendo del tipo, para que sea identificable enseguida&rdquo;. Mart&iacute;nez a&ntilde;ade que &ldquo;a lo largo de estas d&eacute;cadas consiguieron, y todav&iacute;a consiguen de vez en cuando, llegar a abstracciones muy evocadoras que hacen que los Pok&eacute;mon, que a estas alturas son ya tantos que casi es imposible conocerlos a todos, tengan m&aacute;s vida de lo que tendr&iacute;an si fueran solo dibujos, si no existieran primero dentro de un videojuego&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El atractivo de las criaturas dio lugar a colecciones ingentes de <em>merchandising</em>, pero tambi&eacute;n a creaciones m&aacute;s interesantes, como las realizadas por la cient&iacute;fica Anna Morales Melgares, para quien &ldquo;Pok&eacute;mon es una buena excusa para divulgar sobre casi cualquier cosa&rdquo;. Ella, de hecho, emplea este universo en muchos de sus videos para hablar de la f&iacute;sica detr&aacute;s de los ataques o del algoritmo de captura de los videojuegos. &ldquo;Llevo tiempo usando la ficci&oacute;n como puente para hablar de la realidad y como Pok&eacute;mon es una de las sagas que m&aacute;s jugu&eacute; desde chica -y adem&aacute;s es tan conocida-, me sali&oacute; de forma natural&rdquo;, comenta. Aclara que su p&uacute;blico es &ldquo;relativamente espec&iacute;fico&rdquo; porque &ldquo;suele ser gente interesada en cultura pop y en ciencia&rdquo;, aunque a veces la sigue &ldquo;gente que no consume contenido cient&iacute;fico habitualmente&rdquo;, algo que le gusta porque su &ldquo;objetivo es acercar la ciencia tambi&eacute;n a quienes creen que &lsquo;no es para ellos&rsquo;&rdquo;. En definitiva, el carisma que desprenden estos seres es capaz de romper muchas barreras.
    </p><h2 class="article-text"><strong>30 a&ntilde;os m&aacute;s de Pikachu</strong></h2><p class="article-text">
        Como parte de las celebraciones de aniversario, Pok&eacute;mon opt&oacute; por mantenerse fiel a su lema e intentar hacerse con todos, m&aacute;s incluso que antes. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os se sucedieron propuestas de todo tipo, desde <em>merchandising</em> variado hasta aplicaciones para medir el sue&ntilde;o. La apertura hace unas semanas del parque de atracciones Pok&eacute;Park Kanto en Jap&oacute;n &ndash;que emula algunas &aacute;reas de los videojuegos originales, con r&eacute;plicas de cientos de criaturas&ndash; e incluso su campa&ntilde;a con famosos como Lady Gaga o Lamine Yamal debutada en la Super Bowl son claras muestras de este empe&ntilde;o globalista. Una nueva colecci&oacute;n de Lego o colaboraciones con otras grandes marcas como Adidas, adem&aacute;s de eventos presenciales y el inminente estreno de <em>Pok&eacute;mon Pokopia</em>, una propuesta que recuerda m&aacute;s a <em>Animal Crossing</em> y <em>Minecraft</em> que a los videojuegos originales, demuestran que no hay barreras que frenen a Pikachu.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A veces casi da la sensaci&oacute;n de que se diversific&oacute; m&aacute;s de la cuenta; llevo siguiendo Pok&eacute;mon desde sus inicios, y muchas veces parece que la cara m&aacute;s creativa y feliz de la serie est&aacute; fuera de los videojuegos, con los que es f&aacute;cil sentir que est&aacute;n en un segundo plano o, por no ser muy apocal&iacute;ptico, que para The Pok&eacute;mon Company son iguales que el resto de <em>merchandising</em>&rdquo;, se&ntilde;ala Mart&iacute;nez. Agrega que cada vez tiene &ldquo;menos claro que los videojuegos sean realmente nucleares&rdquo; y que &ldquo;hay una falta de ambici&oacute;n que hace que se pueda hablar de algo as&iacute; como potencial desaprovechado, especialmente desde que las consolas port&aacute;tiles que eran hogar de Pok&eacute;mon (y donde era menos relevante &lsquo;estar a la altura&rsquo; en lo t&eacute;cnico) desaparecieron&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Como consecuencia, &ldquo;la serie avanza a un ritmo que no es el que se esperar&iacute;a de ella&rdquo;. Juan Marcos Segura resalta que &ldquo;hubo un estancamiento&rdquo;, ya que &ldquo;cada juego nuevo ofrece una mejora sustancial a cambio de dejar atr&aacute;s algo que ya parec&iacute;a mejorado&rdquo;, detalle que achaca a &ldquo;los cortos ciclos de producci&oacute;n, para que la franquicia siga siendo relevante&rdquo;. A la vez, opina que la saga &ldquo;es pura nostalgia, y es dif&iacute;cil que los <em>treinteenagers</em> enganchados consigamos escapar de ella&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, Inanilux plantea que &ldquo;tuvo una gran estrategia de <em>marketing</em>, porque cada generaci&oacute;n es totalmente distinta a la anterior y no necesit&aacute;s jugar los anteriores juegos para poder comprar el nuevo&rdquo;, lo que invita al relevo generacional. &ldquo;Como padre, te podr&iacute;a decir que, con estas cosas, a veces tengo la sensaci&oacute;n de que somos los adultos los que nos parapetamos detr&aacute;s de la idea de la nostalgia para darle un sentido a nuestras aficiones, o para justificarlas, como si fueran una debilidad o una anomal&iacute;a&rdquo;, razona V&iacute;ctor Mart&iacute;nez, para quien &ldquo;muy mal tiene que darse para que Pok&eacute;mon no mantenga su popularidad, teniendo en cuenta que es la IP m&aacute;s lucrativa del mundo y que tiene incluso el apoyo institucional del gobierno japon&eacute;s&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Eso s&iacute;, el periodista destaca que a t&iacute;tulo personal querr&iacute;a que &ldquo;se reconciliara con sus or&iacute;genes en el videojuego y que buscara recuperar algo de relevancia creativa, sobre todo teniendo en cuenta que la relevancia comercial parecen tenerla m&aacute;s o menos asegurada&rdquo;. Como bien resume Anna Morales Melgares, &ldquo;si algo demostr&oacute; Pok&eacute;mon es que sabe mantener el inter&eacute;s en una f&oacute;rmula con 30 a&ntilde;os de recorrido&rdquo;, por lo que la clave es que con ella &ldquo;siga atrayendo a p&uacute;blico joven&rdquo;. &ldquo;Mientras esa rueda siga girando, no parece una franquicia que vaya a frenarse pronto&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elena Crimental]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/pokemon-demuestra-30-aniversario-todavia-conquistar_1_13028219.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 27 Feb 2026 19:24:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Pokémon demuestra en su 30 aniversario que todavía puede conquistar a todos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Pokémon,Tendencias,Videojuegos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Quienes son Tirone y Roberto? Los encargados de que el Italo Disco sea exactamente lo que querés escuchar y ver]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/son-tirone-roberto-encargados-italo-disco-sea-exactamente-queres-escuchar-ver_1_12414996.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/22553b96-ea71-4549-a9c3-fd6aa3615b89_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Quienes son Tirone y Roberto? Los encargados de que el Italo Disco sea exactamente lo que querés escuchar y ver"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Virales - La recreación de interiores, objetos y texturas genera una ambientación que va más allá de la nostalgia, apostando por una reconstrucción detallada que convierte cada clip en una cápsula estética cuidadosamente diseñada</p></div><p class="article-text">
        Un posavasos de Martini colocado con cuidado sobre una mesa de formica marr&oacute;n. A su lado, un cenicero con el logotipo de Cinzano, una botella de Ricard y una radio port&aacute;til con altavoces integrados. Todo encuadrado con una precisi&oacute;n que parece casual pero no lo es. As&iacute; arranca uno de los videos que <strong>Mind Enterprises</strong> publica en redes, con una est&eacute;tica tan reconocible que convierte cada detalle en una se&ntilde;a de identidad.
    </p><p class="article-text">
        La<strong> ambientaci&oacute;n ochentera </strong>no se limita al mobiliario. Las im&aacute;genes, grabadas con<strong> filtros granulados </strong>que emulan el metraje casero de d&eacute;cadas pasadas, est&aacute;n repletas de camisetas con estampados veraniegos, calzas ajustadas y anteojos espejados. Detr&aacute;s de esta puesta en escena est&aacute;n <strong>Andrea Tirone</strong> y <strong>Roberto Conigliaro</strong>. Sus publicaciones convirtieron una pasi&oacute;n musical en <strong>fen&oacute;meno viral</strong>.
    </p><h2 class="article-text">M&uacute;sica de baile con sintetizadores y un envoltorio de cinta de video</h2><p class="article-text">
        Aunque ahora su contenido circula masivamente por TikTok e Instagram, el proyecto Mind Enterprises comenz&oacute; mucho antes. Tirone, natural de Tur&iacute;n, se traslad&oacute; a Londres en 2012 en busca de nuevas influencias. Tras a&ntilde;os en la escena afrofunk y electr&oacute;nica de la capital brit&aacute;nica, en 2017 se instal&oacute; en<strong> Las Palmas de Gran Canaria</strong>. Fue all&iacute; donde compuso <em><strong>Monogamy</strong></em>, el tema que defini&oacute; su nuevo rumbo art&iacute;stico y sirvi&oacute; como germen de la colaboraci&oacute;n con Conigliaro.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DK1kdaZoQeI/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Desde 2020 act&uacute;an como <strong>d&uacute;o</strong>, y en sus sesiones <strong>fusionan Italo Disco con elementos contempor&aacute;neos</strong> sin perder la esencia original. La f&oacute;rmula combina sintetizadores anal&oacute;gicos, bases bailables y una est&eacute;tica que imita con minuciosidad el estilo audiovisual de finales del siglo XX. Sus videos no s&oacute;lo replican ese ambiente: tambi&eacute;n lo amplifican. Cada plano, cada objeto de atrezzo y cada gesto parece<strong> sacado de una cinta VHS</strong> recuperada de un caj&oacute;n familiar.
    </p><p class="article-text">
        Ese<strong> inter&eacute;s por recuperar sonidos y c&oacute;digos visuales del pasado</strong> no surgi&oacute; de un d&iacute;a para otro. Tirone llevaba a&ntilde;os explorando ese universo antes de su salto viral. En 2016, firm&oacute; un contrato con el sello Because Music, especializado en <strong>propuestas europeas con identidad propia</strong>, y consolid&oacute; una trayectoria que lo llev&oacute; a<strong> actuar en distintas ciudades</strong> junto a Conigliaro, manteniendo siempre su v&iacute;nculo con la Italo Disco como n&uacute;cleo creativo.
    </p><p class="article-text">
        El impacto visual no eclips&oacute; la m&uacute;sica. En 2025, lanzaron <em><strong>Human Dance</strong></em> junto al productor belga The Magician, conocido por sus remezclas de temas de Lykke Li y Years &amp; Years. Ese lanzamiento coincidi&oacute; con un<strong> impulso algor&iacute;tmico que dispar&oacute; su visibilidad digital</strong>. A partir de entonces, los videos de estos italianos comenzaron a aparecer en bucle en miles de perfiles de redes sociales, acompa&ntilde;ados de comentarios que destacaban tanto su sonido como el aura casi muse&iacute;stica de su est&eacute;tica.
    </p><h2 class="article-text">El universo Mind Enterprises crece a una velocidad de v&eacute;rtigo</h2><p class="article-text">
        El periodista <strong>Ryan Broderick</strong>, especializado en cultura digital, explic&oacute; en su bolet&iacute;n <em><strong>Garbage Day </strong></em>que &ldquo;existen buenas posibilidades que hay&aacute;is visto a estos dos tipos fumando cigarrillos y bebiendo Aperol&rdquo;. Con esa frase alud&iacute;a a la facilidad con la que los clips de Mind Enterprises se colaron en las pantallas de usuarios de todo el mundo, incluso aquellos poco familiarizados con la m&uacute;sica electr&oacute;nica italiana de los ochenta.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DKRjde5MuU7/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Las cifras lo confirman: su cuenta oficial de Instagram acumula m&aacute;s de 220.000 seguidores. Entre sus publicaciones m&aacute;s virales, destacan montajes grabados en cocinas de azulejos blancos, balcones que dan a patios interiores y habitaciones con l&aacute;mparas de lava y televisores CRT. El conjunto parece dise&ntilde;ado para<strong> recrear una &eacute;poca concreta</strong>, aunque algunas peque&ntilde;as incongruencias delatan que se trata de una<strong> producci&oacute;n actual con atenci&oacute;n extrema </strong>al detalle.
    </p><p class="article-text">
        La prensa especializada encuadr&oacute; su propuesta dentro del<strong> retrofuturismo sonoro</strong>. La revista <em><strong>1883</strong></em>, por ejemplo, describi&oacute; su estilo como &ldquo;nost&aacute;lgico y avanzado al mismo tiempo&rdquo;. En sus propias palabras, Tirone se&ntilde;al&oacute; en su web que su m&uacute;sica se inspira en &ldquo;el Italo chispeante y potenciado por sintetizadores que define esa &eacute;poca&rdquo;, una definici&oacute;n que condensa el esp&iacute;ritu de sus producciones m&aacute;s recientes.
    </p><p class="article-text">
        Mind Enterprises no s&oacute;lo revive un g&eacute;nero que marc&oacute; a Europa hace d&eacute;cadas. Lo reformula con herramientas actuales, envoltorios vintage y un o&iacute;do afinado para que el pasado siga bail&aacute;ndose en presente.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/son-tirone-roberto-encargados-italo-disco-sea-exactamente-queres-escuchar-ver_1_12414996.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Jun 2025 17:31:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Quienes son Tirone y Roberto? Los encargados de que el Italo Disco sea exactamente lo que querés escuchar y ver]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Música,Tendencias]]></media:keywords>
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