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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Benjamin Britten]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Benjamin Britten]]></description>
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      <title><![CDATA[Entre la ley y la justicia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/ley-justicia_1_12430048.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4729a8a1-1d72-4ba0-a339-98114700ace2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Entre la ley y la justicia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hoy se estrena en la Argentina “Billy Budd”, una de las óperas más importantes del siglo XX, basada en un texto de Herman Melville. Marcelo Lombardero, el director de escena, habla de su visión acerca de una obra compleja, que “presenta una conjunción genial entre libreto y música”.</p></div><p class="article-text">
        Billy Budd es tartamudo. Billy Budd es bello como un &aacute;ngel. Ha matado a John Claggart, el maestro de armas. El oficial hab&iacute;a mentido, acus&aacute;ndolo de un mot&iacute;n. El capit&aacute;n Vere, sabiendo que es inocente, convoca un consejo de guerra y convalida la condena a la horca. &ldquo;Es una nota discordante en ese mundo de crueldad y poderes inconmovibles&rdquo;, define <strong>Marcelo Lombardero</strong>, el responsable de la puesta en escena de la &oacute;pera de <strong>Benjamin Britten</strong>, inspirada en la nouvelle de <strong>Herman Melville</strong>, que se estrena hoy en el Teatro Col&oacute;n. Ser&aacute;n en total 8 funciones, a lo largo de casi dos semanas (ver recuadro). 
    </p><p class="article-text">
        El proyecto de estrenar en la Argentina esta &oacute;pera naci&oacute; cuando Lombardero era el director del Teatro Argentino de La Plata. &ldquo;En 2012 sale una serie de subsidios de la Fundaci&oacute;n Britten-Pears para coproducciones de &oacute;peras de Britten. Entramos con el Argentino de La Plata junto con el Municipal de Santiago de Chile y ganamos ese concurso. Luego el Argentino fue desfinanciado, yo me fui del teatro y, finalmente, se hizo con R&iacute;o de Janeiro&rdquo;, cuenta el director de escena que, actualmente, est&aacute; al frente de la Opera de M&eacute;xico. &ldquo;Estoy contento de que finalmente pueda estrenarse en la Argentina y en el Col&oacute;n&rdquo;, comenta. &ldquo;Es una obra que me gusta mucho y es fundamental en el repertorio. Adem&aacute;s, es terriblemente compleja. Son 22 roles solistas y ocho grupos corales distintos. Si no la hace el Col&oacute;n no la puede hacer nadie. En esta ocasi&oacute;n tendr&aacute; dos elencos fant&aacute;sticos y el director musical es muy bueno.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Estrenada en una primera versi&oacute;n, en cuatro actos, en 1951, y revisada una d&eacute;cada despu&eacute;s, se present&oacute; en su forma actual, en dos actos con un pr&oacute;logo y un ep&iacute;logo, en 1964. El libreto fue escrito por <strong>Edward Morgan Forster</strong> y un colaborador habitual de Britten, <strong>Eric Cozier</strong>, y presenta algunos cambios con respecto al texto de Melville. El m&aacute;s importante es el protagonismo del capit&aacute;n &ndash;y es que un personaje principal tartamudo era sumamente dificultoso para una &oacute;pera&ndash; y el hecho de que en esta ocasi&oacute;n no muera al poco tiempo de la ejecuci&oacute;n de Billy, pronunciando su nombre, sino que es quien, tiempo despu&eacute;s, recuerda los hechos. &ldquo;Lo que a m&iacute; me interesa mostrar de esta obra, m&aacute;s all&aacute; de la par&aacute;bola b&iacute;blica, y de la lucha del bien contra el mal, como dos absolutos, es c&oacute;mo un ser humano imperfecto, como todos, hasta mediocre, por decirlo de alguna manera, se ve enfrentado a discernir entre el orden legal y lo justo&rdquo;, explica Lombardero. &ldquo;El Capit&aacute;n Vere est&aacute; entre la disyuntiva que le presenta cumplir con una ley que preserva el orden establecido pero que sabe que significar&aacute; un acto de injusticia. Un orden que existe para reprimir a la base social y que defiende, finalmente, privilegios de casta y de clase. En este mundo, que es un barco de guerra ingl&eacute;s, esa base est&aacute; constituida por marineros reclutados a la fuerza, tratados con brutalidad, por el orden de los oficiales, y del capit&aacute;n, que es el representante del rey, y por debajo de ellos, por la fuerza policial corporizada en los oficiales menores como Claggart.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        El director de escena remarca que &ldquo;pocas veces, muy pocas veces, en una obra l&iacute;rica se presenta una conjunci&oacute;n tan genial entre libreto y m&uacute;sica&rdquo;. Celebrado en vida por los grandes teatros, Britten carg&oacute; con el sayo de &ldquo;m&uacute;sico oficial&rdquo; en un siglo signado por la idea de las revoluciones y por la parad&oacute;jica canonizaci&oacute;n de las vanguardias. La mayor&iacute;a de los libros escritos en esa centuria acerca de la m&uacute;sica contempor&aacute;nea de tradici&oacute;n acad&eacute;mica directamente pasaba por arriba de la figura de Britten, asign&aacute;ndole el peor de los calificativos posibles: conservador. Lo cierto es que no lo fue. Afirmado en una fuerte tradici&oacute;n inglesa, la del teatro, fue el creador de obras maestras que no solo presentan un funcionamiento dram&aacute;tico impecable &ndash;y, s&iacute;, tradicional&ndash; sino una arquitectura musical tan perfecta como indudablemente moderna. A la luz del posmodernismo &ndash;y del pos posmodernismo&ndash;, Britten se adelant&oacute; a su &eacute;poca en la manera de releer la historia y resignificarla. Mal que le pesara a los ep&iacute;gonos de las vanguardias, las obras de Britten &ndash;y su fuerte relaci&oacute;n con la literatura&ndash;, la complejidad musical y la riqueza de interpretaciones que los textos de sus &oacute;peras permiten, s&oacute;lo podr&iacute;an pertenecer al siglo XX.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Obviamente es un buque de guerra. Obviamente es una obra de hombres. No hay all&iacute; mujeres. Y obviamente el compositor es Britten y el libretista es Forster, ambos homosexuales, y la tentaci&oacute;n es convertir la obra en un manifiesto, a partir de todas las tensiones sexuales y homoer&oacute;ticas que est&aacute;n latentes&rdquo;, pormenoriza Lombardero. &ldquo;Como dije antes, est&aacute; lo b&iacute;blico, esas tres monedas de oro, la aparici&oacute;n de Claggart, que es una especie de Judas, del capit&aacute;n como un Poncio Pilatos que se lava las manos y Billy como el &aacute;ngel ajusticiado y sacrificado. Pero es imposible hablar de todo y yo decid&iacute; que tanto all&iacute; como en el contenido de lo homosexual reprimido, fuera el texto &ndash;y sus ocultamientos y ambig&uuml;edades&ndash; el que hablara. No es com&uacute;n que haga una puesta buscando la reconstrucci&oacute;n de &eacute;poca y la literalidad en relaci&oacute;n con el texto pero, en este caso, hubo una intenci&oacute;n consciente de que la obra transcurriera en el lugar y en la &eacute;poca de la novela corta de Melville. En un barco y en 1797, en los albores de la Revoluci&oacute;n Francesa, donde este grupo de ingleses, que son sojuzgados por la corona, van a defender a esa misma corona. Se trata de crear un mundo a partir de un espacio reducido y con un g&eacute;nero determinado. No hay aqu&iacute; historias de amor. Es una obra donde, sobre el final, el capit&aacute;n dice haber visto la bondad frente a sus ojos y haberse sentido aterrado. No es la maldad lo que lo asusta. Es la presencia de la bondad.&rdquo;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Diego Fischerman]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/ley-justicia_1_12430048.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 01 Jul 2025 15:39:43 +0000]]></pubDate>
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