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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Gustavo Álvarez Núñez]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/gustavo-alvarez-nunez/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Gustavo Álvarez Núñez]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Gustavo Álvarez Núñez: “En un mundo lleno de ruido, prefiero la literatura que desconfía de las certezas”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/gustavo-alvarez-nunez-mundo-lleno-ruido-prefiero-literatura-desconfia-certezas_1_12440434.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/249cd27a-d435-4889-a706-050b369023b0_16-9-discover-aspect-ratio_default_1121136.jpg" width="2659" height="1496" alt="Gustavo Álvarez Núñez: “En un mundo lleno de ruido, prefiero la literatura que desconfía de las certezas”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las fantasías alrededor del rock, la burguesía, las jóvenes promesas y la reflexión alrededor de las canciones se superponen en “Qué hago con la noche”, la primera novela del escritor y periodista. Cómo fue contar una historia a partir de un personaje al costado del camino y por qué prefiere eludir cualquier tipo de nostalgia.</p><p class="subtitle">Soy parte del mar, las notas de Gustavo Álvarez Núñez en elDiarioAR</p></div><p class="article-text">
        Un libro en estado de pregunta. Desde su t&iacute;tulo, que lejos de lo asertivo propone un interrogante &ndash;qu&eacute; hacer con: la duda del momento, la inquietud de todos los tiempos&ndash; <em><strong>Qu&eacute; hago con la noche</strong></em><strong>, del escritor y periodista Gustavo &Aacute;lvarez N&uacute;&ntilde;ez, le escapa a las certezas</strong>. O mejor: las pone magistralmente sobre la mesa para ver de qu&eacute; est&aacute;n hechas, en una novela que tiene como protagonista a Gervasio Meschengieser, un tipo que trabaj&oacute; tiempo atr&aacute;s como agente de prensa de grandes artistas del rock. Retirado de ese universo y cerca de los 60 a&ntilde;os, pasa sus d&iacute;as observando a los que, como &eacute;l, fueron parte de una maquinaria que ahora eligen mirar de costado. <strong>En simult&aacute;neo, varios tembladerales lo sacuden: una pareja que apenas se sostiene, un cuerpo que le cobra facturas, un universo que le ofrece sonidos, m&uacute;sica y escenas que le cuesta escuchar.</strong> Lo intenta, sin embargo, mientras toma notas en sus libretas, contempla a sus gatas y se mueve por un barrio que se va enrareciendo ante sus ojos.
    </p><p class="article-text">
        Dividida en <em>rounds</em> que marcan su pulso encantador, <em>Qu&eacute; hago con la noche</em> intercala, gracias a la gran sensibilidad narrativa de su autor, secuencias a veces crudas o muy perturbadoras con escenas di&aacute;fanas. Es que, con el mismo arrojo que ofrecen las mejores canciones, <strong>la novela se detiene en un mundo que cruje para capturar alg&uacute;n eco, para hacerle lugar a sus resonancias, para recatar, aunque sea por un rato, alg&uacute;n gesto vital en medio del ruido</strong>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                &quot;Qué hago con la noche&quot;, de Gustavo Álvarez Núñez, salió por Tusquets.                            </span>
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        <strong>&ndash; &iquest;C&oacute;mo empez&oacute; </strong><em><strong>Qu&eacute; hago con la noche</strong></em><strong>? &iquest;Fue una imagen, un personaje, alguna insistencia en particular?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Siempre tuve reparos para escribir acerca del rock y su mundo como en esas novelas donde hay m&uacute;sicos y se va contando el lado neur&oacute;tico o pasado de esas personas en t&eacute;rminos de h&eacute;roes o antih&eacute;roes. Pero s&iacute; me atra&iacute;a escribir algo donde apareciese el problema de la m&uacute;sica como horizonte porque me parec&iacute;a que hab&iacute;a algo ah&iacute; que un&iacute;a y desun&iacute;a gente. Casi como la pol&iacute;tica o la religi&oacute;n. Cuando escribo nunca s&eacute; si hay algo primigenio, pero esta vez s&eacute; que empez&oacute; mientras estuve en M&eacute;xico una temporada: ah&iacute; empec&eacute; a tomar anotaciones y me pareci&oacute; que ten&iacute;a que escribir algo en relaci&oacute;n con la m&uacute;sica y al rock. En esos d&iacute;as iba mucho al Z&oacute;calo y pensaba en lo alucinante que deb&iacute;a ser un lugar as&iacute; lleno de gente coreando una canci&oacute;n tuya. Creo que Paul (McCartney) cont&oacute; alguna vez una an&eacute;cdota de esa sensaci&oacute;n ah&iacute;. Despu&eacute;s volv&iacute; al pa&iacute;s y segu&iacute; pensando c&oacute;mo contar algo en relaci&oacute;n al rock. <strong>Yo tengo un gran amigo que de alguna manera es o fue la imagen de la joven promesa. Un guitarrista incre&iacute;ble del que todo el mundo hablaba maravillas, un tipo que iba a ser como el nuevo no s&eacute; qu&eacute; en su momento. Y escrib&iacute; un ensayo sobre esto, de hecho se lo mostr&eacute; y empezamos a hablar mucho sobre eso que se ve como el talento perdido, sobre qu&eacute; es sentir eso de tenerlo todo y no saber qu&eacute; hacer con ese poder. </strong>En un punto fui escribiendo de &eacute;l, pero enseguida me di cuenta de que era poco. O que iba a terminar en un atolladero y ten&iacute;a que buscarle una vuelta para que esa mirada que yo ten&iacute;a fuera el componente de un gran cuadro. Sin darme cuenta creo que busqu&eacute; entre las personas que conozco de ese mundo, y conozco un mont&oacute;n, d&oacute;nde estar&iacute;a el personaje. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; &iquest;Hiciste una combinaci&oacute;n de varios conocidos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; En realidad me cruc&eacute; con la imagen de un amigo productor, manager y agente de prensa y empec&eacute; como a tirar de un hilo. Pero nunca fue hablando de su vida sino de eso que la sociedad cree que es ese tipo de personaje de la m&uacute;sica o de la noche. As&iacute; que trabaj&eacute; mucho con arquetipos, aunque los humanic&eacute; en un punto y tambi&eacute;n fui s&aacute;dico a veces. Creo que hab&iacute;a que jugar con esa tensi&oacute;n y que ese gesto ten&iacute;a que ver tambi&eacute;n con el ritmo de lo que estaba escribiendo: <strong>una novela donde aparece la imagen ligada al rock pero donde no hay ni drogas, ni sexo, ni rock n&rsquo; roll.</strong> De alguna manera me parec&iacute;a que a todos esos elementos, no los llamar&iacute;a lugares comunes sino fantas&iacute;as, ten&iacute;a que responderle con otra fantas&iacute;a. Y en el medio yo era un poeta que escrib&iacute;a una novela. O por lo menos alguien que viene de la poes&iacute;a y que tiene sus problemas para narrar.
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        <strong>&ndash; &iquest;Siempre fue una novela? O mejor dicho: &iquest;por qu&eacute; pensaste en que esto fuera una novela separada en &ldquo;rounds&rdquo;?</strong> 
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Porque era hora de tomar ese desaf&iacute;o. Pero era justamente muy desafiante pensar en la estructura, en qu&eacute; trama le daba o c&oacute;mo sustentaba la trama alguien como yo que se pelea todo el tiempo con las tramas. &iexcl;Yo odio las tramas! (risas). <strong>Odio las novelas que son con grandes tramas o argumentos. &iexcl;Odio los argumentos! Todo eso me parec&iacute;a del siglo XIX. Tal vez porque vengo de la escuela (C&eacute;sar) Aira, del siglo XX. O porque pienso en Mart&iacute;n Kohan o Ferm&iacute;n Rodr&iacute;guez y en la idea de poner en duda el artefacto novela. </strong>Y, a la vez, no puedo perder de vista la maravilla que es la novela. Nos ponemos a leer ficci&oacute;n y muchas veces nos dice m&aacute;s cosas que la propia realidad, &iquest;no? Me gusta esta idea de que la escritura sabe m&aacute;s de uno que uno mismo. Hace poco le&iacute; a <strong>Nick Cave</strong> que dec&iacute;a que una canci&oacute;n le adelant&oacute; cosas que no sab&iacute;a que iban a pasarle. <em>Far from Me</em> se llama, justo. Bueno, todo ese quilombo en un momento hubo que desmalezarlo y lleg&oacute; a esto que hoy es <em>Qu&eacute; hago con la noche</em>, con personajes que son mal que mal conocidos y que pueden estar a la vuelta de la esquina. Pero, a la vez, trat&eacute; de darles entre malicia y sensibilidad. <strong>Todos estamos atravesados por esa tensi&oacute;n y muchas veces en nuestra intimidad somos muy, muy violentos aunque no podemos reconocerlo. </strong>Y en el medio hay una violencia expl&iacute;cita en el mundo donde vivimos que tambi&eacute;n nos lleva a tener que atravesar varios rounds todos los d&iacute;as.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No puedo perder de vista la maravilla que es la novela. Nos ponemos a leer ficción y muchas veces nos dice más cosas que la propia realidad, ¿no? Me gusta esta idea de que la escritura sabe más de uno que uno mismo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Gervasio se hace preguntas todo el tiempo como &ldquo;para qu&eacute; escuch&eacute; tanta m&uacute;sica&rdquo; o &ldquo;para qu&eacute; le&iacute; tantos libros&rdquo;. El propio t&iacute;tulo del libro es una pregunta alrededor de qu&eacute; hacer con la noche. &iquest;Por qu&eacute; pens&aacute;s que elegiste preguntas para mover la acci&oacute;n de la novela?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Por ah&iacute; porque quer&iacute;a pensar en lo que es una novela, que siempre tiende a ser asertiva. El narrador que cuenta la acci&oacute;n, el drama, ese ir para adelante. Me parec&iacute;a que estaba bueno ofrecer como un error en la matrix con pocas certezas. Mi novela siempre va para adelante, pero en un momento, cuando te tiene que tirar el final te deja ah&iacute;, rebotando. Pero no es que lo pens&eacute; as&iacute;, <strong>creo que a ese factor lo tengo incorporado porque no soy un novelista que anota todo lo que va a pasar</strong>. Al principio la novela era un bodoque, un bosque. Se la pas&eacute; a algunos amigos para que la leyeran y ninguno me dec&iacute;a que era maravillosa (risas). Hasta que en alg&uacute;n momento me di cuenta de que hab&iacute;a algo que ped&iacute;a el texto: una estructura que fuese menos sinuosa y m&aacute;s transparente en su oscuridad. Porque es una novela oscura, se mete con la neurosis, con el &iacute;nfimo detalle y le da una relevancia a eso que a veces asusta. Pero meterme con todo eso me encanta, me parece que si no, no tiene sentido escribir o hay que dejarle la escritura &uacute;nicamente a las almas caritativas. Y yo no pertenezco a ese mundo, no vengo de ah&iacute;, y tampoco me interesa.  
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; De todos los roles posibles en el mundo del rock, no elegiste al l&iacute;der de una banda o a una estrella de la m&uacute;sica. Gervasio trabaj&oacute; como agente de prensa y aunque tuvo una vida llena de giras y se supone que conoci&oacute; lugares incre&iacute;bles, vio todo un poco de costado. Entonces es rock o fue rock, pero a la vez no tanto. &iquest;Por qu&eacute; contar la historia desde ah&iacute;, desde ese margen?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Porque en general ese tipo de historias te la cuentan los m&uacute;sicos todo el tiempo en las entrevistas. Y el pacto con esa persona es si le cre&eacute;s o no. Pero ac&aacute; prefer&iacute;a esos ojos que vieron todo, que estuvieron ah&iacute; adentro, pero que no son el actor principal. En ese punto, ese gesto se emparenta con los modos en que yo vengo produciendo obra. En (el libro de relatos) <em>Vidas epif&aacute;nicas</em> opt&eacute; por todos personajes centrales de la cultura, pero en momentos m&iacute;nimos de sus biograf&iacute;as. <strong>Algo parecido con la poes&iacute;a: de alg&uacute;n modo estoy al margen de las grandes corrientes que hacen a los nombres de la gran poes&iacute;a argentina de los &uacute;ltimos 30 a&ntilde;os. Si me busc&aacute;s en la poes&iacute;a de los a&ntilde;os 90, estuve y salgo en la antolog&iacute;a que hizo Arturo Carrera, pero nadie se acuerda mucho. Tuve una banda de rock y muchos de mis colegas periodistas ni saben que hice m&uacute;sica. Y despu&eacute;s, si vamos al periodismo, no es que estuve en </strong><em><strong>Rolling Stone</strong></em><strong>.</strong> Algo bien o algo mal debo hacer (risas), no s&eacute; cu&aacute;l de las dos. Pero bueno, esa cuesti&oacute;n de correrme la transport&eacute; al personaje. Y ya saliendo de mi caso particular, s&eacute; de actitudes similares de un mont&oacute;n de gente que ha hecho eso como para salvaguardarse. Despu&eacute;s hay cosas que vienen conmigo y tienen que ver mucho con la observaci&oacute;n. Digo, lo que traigo de la poes&iacute;a es la contemplaci&oacute;n. El poeta en general siempre tiene como un radar puesto a lo inservible, a la minucia, a lo in&uacute;til. E intenta con eso hacer algo. Esa es una suerte de ense&ntilde;anza que nos dej&oacute; el haiku. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Una de las preguntas que se hace Gervasio tiene que ver con la idea del legado, de dejar una obra.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; S&iacute;. No tengo muy en claro por qu&eacute; fui por ese lado. Pero s&iacute;, de vuelta, en este imaginar a ciertos amigos que por ah&iacute; tienen la vida hecha, yo me preguntaba cu&aacute;l es el drama que los despierta a la ma&ntilde;ana, d&oacute;nde ubican la zanahoria que les quema el bocho, pero que a la vez hace que sigan vivos, cu&aacute;l es el factor confianza que hace que se despierten. Tambi&eacute;n, aunque esto lo veo ahora y no cuando escrib&iacute;a, pensar en el talento. El talento y el cuerpo, el cuerpo y el rock. Se ha visto eso de la joven promesa que es uno que tiene 15 y que era talentoso, pero despu&eacute;s la vida, el ego, las malas decisiones, o lo que sea, lo boicotearon. <strong>&iquest;Pero qu&eacute; pasa con el talento que por ah&iacute; no se despert&oacute; a los 15 a&ntilde;os, a los 20, como les pas&oacute; a Luis Alberto Spinetta, Charly Garc&iacute;a o Adri&aacute;n D&aacute;rgelos o Daniel Melero? </strong>Pienso por ejemplo en <strong>Federico Moura</strong>, que empez&oacute; m&aacute;s grande. O el Indio Solari. Sin embargo, los hacemos j&oacute;venes todo el tiempo.  Entonces aparece tambi&eacute;n esa discusi&oacute;n, que yo no s&eacute; si existe o no, pero a m&iacute; me parec&iacute;a v&aacute;lida porque hay un mont&oacute;n de obra buen&iacute;sima de escritores o de m&uacute;sicos que, como ya son grandes, no se les da el lugar porque no tienen el desparpajo. <strong>Esa frescura o esa cosa de romper todo que supuestamente viene con la juventud, &iquest;no? M&aacute;s ahora, cuando la cultura rock est&aacute; como medio en retirada porque la m&uacute;sica urbana, toda una caterva de chicos y chicas y el surgimiento de todo tipo de m&uacute;sicas la est&aacute;n opacando.</strong> Han opacado al rock o lo han dejado al costado del camino, como dec&iacute;a la canci&oacute;n de Fito P&aacute;ez.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El poeta en general siempre tiene como un radar puesto a lo inservible, a la minucia, a lo inútil. E intenta con eso hacer algo. Esa es una suerte de enseñanza que nos dejó el haiku. </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&ndash; &iquest;C&oacute;mo hiciste para correrte de un lugar que era m&aacute;s c&oacute;modo en un punto, como el de la nostalgia?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; No s&eacute;, porque est&aacute; en mi ADN no sentir nostalgia. Como dice una canci&oacute;n que escrib&iacute; alguna vez, &ldquo;hoy como ayer pienso en ma&ntilde;ana&rdquo;. Parece que es muy com&uacute;n que la gente diga &ldquo;en mi &eacute;poca tal cosa&rdquo;. No lo entiendo bien, me parece un embole la nostalgia. Salvo por pocas excepciones, es un embole. Cuando vos sos exitoso sab&eacute;s que sos exitoso porque est&aacute;s en el medio de la ola. Como el surfer, cuando est&aacute; ah&iacute; arriba la est&aacute; viviendo. Despu&eacute;s pod&eacute;s reflexionar, pero ya lo diste todo y a veces no tenemos ese clic para decir &ldquo;bueno, esto se va a pasar&rdquo;. Va a pasar cuando termin&aacute;s vomitando en el inodoro. Ah&iacute;. O est&aacute;s en un geri&aacute;trico. O ten&eacute;s que ir a la prepaga y no te cubre la rotura de un diente, ponele. Entonces bueno, ah&iacute; en ese mecanismo que se da en el arco de la memoria yo no me quer&iacute;a subir a la vieja gloria, nunca fui nost&aacute;lgico o evocativo. Es m&aacute;s, si hubiera hecho el ejercicio de recordar algo lo iba a recordar mal porque tengo muy mala memoria. <strong>En uno de los textos de </strong><em><strong>Vidas epif&aacute;nicas</strong></em><strong> recupero el t&iacute;tulo de una canci&oacute;n de Jona Lewie: </strong><em><strong>You'll Always Find Me in the Kitchen at Parties</strong></em><strong>, siempre en las fiestas vas a encontrarme en la cocina.</strong> Ese es el concepto y en eso pienso siempre: en vez de estar en medio de la pista de baile, pienso en el que se ubica a un costado charlando o mirando. Creo que el personaje de Gervasio reproduce ese tipo de arquitectura existencial y narrativa.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Repasando algunas escenas y algunos movimientos de Gervasio, se podr&iacute;a pensar que la novela tambi&eacute;n podr&iacute;a llamarse &ldquo;qu&eacute; hago con la burgues&iacute;a&rdquo;. </strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; S&iacute;, creo que algo de est&aacute; trabajado. Y creo que, tambi&eacute;n, el personaje de su pareja, Sabrina, hace el contrapunto. Ella le dice todo lo que su conciencia le dice a &eacute;l, pero que &eacute;l no quiere asimilar o de lo que no quiere hacerse cargo. &Eacute;l tiene un problema grav&iacute;simo con la palabra. Con la palabra dicha. Entonces, en su rumiar eterno, ella le pone los puntos siempre. <strong>En este sentido la novela s&iacute; entreteje las bondades, las miserias o las peripecias de ser progre burgu&eacute;s, ese tema con la palabra, con decir. Entreteje tambi&eacute;n esto de c&oacute;mo en un punto podemos ser m&aacute;s da&ntilde;inos que los que supuestamente son de derecha o son malos para nuestras almas bellas. </strong>Y me hago cargo, uso la primera persona del plural. Me parece que tambi&eacute;n la novela entra en esa discusi&oacute;n, en esa conversaci&oacute;n, y me parece que hay que darla siempre. Porque, si no, es como quedarse con una parte de la historia y el rock como gran fantas&iacute;a que es, es mostrado como algo que todo el tiempo te est&aacute; casi denunciando el lado oscuro de la burgues&iacute;a. &iquest;Y entonces, qu&eacute; hacemos desde que los Rolling Stones o los Beatles se hicieron ultra millonarios y pasaron a tener esa vida dist&oacute;pica? Encima, en el medio, el rock arma una estructura, y creo que ah&iacute; es donde se entronca con la burgues&iacute;a, con todos esos que estamos en el medio con distintas tareas. Entonces parece ser que los que formamos parte de esa estructura vivimos impunes de un mont&oacute;n de cosas y eso hace que seamos almas bellas y buenas. Creo que la novela se mete en ese lodazal tambi&eacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Trabaj&aacute;s con canciones en dos sentidos, por un lado desde tu costado de musicalizador, por el otro porque escrib&iacute;s sobre m&uacute;sica. El libro trae varias reflexiones en este terreno, alrededor de esa unidad m&iacute;nima, vital y m&oacute;vil que son las canciones. &iquest;Qu&eacute; son las canciones para vos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Es una linda pregunta. Una canci&oacute;n tiene el poder de simplificarte, de sintetizarte en menos de tres minutos un mont&oacute;n de ruidos que tu cerebro viene llevando, que viene trabajando sin cesar. Entonces como que las canciones te ponen ac&aacute; algo y te cierra todo ese runr&uacute;n. Y, a la vez, una canci&oacute;n tiene la suerte, la particularidad dir&iacute;a, de unir a gente que no se conoce y hacer que sintamos que a veces somos todos bastante parecidos, bastante incompletos y bastante truncos con nuestras emociones. Sin embargo esa canci&oacute;n es como lo que te devuelve al centro de la sensibilidad. <strong>Las canciones, entonces, no es que dicen algo o quieren decir. Nunca me interesa el lado mensajero de las cosas, (Alfred) Hitchcock dec&iacute;a que eso de los mensajes hay que dej&aacute;rselo a los carteros. </strong>Me pasa con alumnos en los talleres, que me dicen &ldquo;yo quise decir esto&rdquo;. Y a m&iacute; no me importa lo que quisiste decir, me importa lo que escribiste y todas las sensaciones que despierta eso que escrib&iacute;s. Las mejores canciones son esas que parece que est&aacute;n diciendo una cosa, pero dicen otra. <strong>Entonces, m&aacute;s all&aacute; de esta f&aacute;brica maravillosas de canciones que son Charly Garc&iacute;a o Luis Alberto Spinetta o Lito Nebbia, o Gustavo Cerati o Adri&aacute;n D&aacute;rgelos o Daniel Melero, siempre al fin y al cabo lo que nos queda de las canciones es que nos hablaron personalmente.</strong> No s&eacute; por qu&eacute;, qu&eacute; mecanismo aparece ah&iacute;. Pero cuando tienen esa singularidad, cuando pasa eso, ah&iacute; entend&eacute;s que hay algo que nunca entendemos, ah&iacute; ves por qu&eacute; alguien escribi&oacute; una canci&oacute;n y por qu&eacute; eso est&aacute; dando vueltas y por qu&eacute; eso une a un mont&oacute;n de gente que por ah&iacute; no ten&iacute;a en claro un problema determinado, pero la canci&oacute;n se lo termin&oacute; de cerrar o de despertar.
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                Álvarez Núñez nació en 1968. Fue, entre otras cosas, editor musical de la revista Los Inrockuptibles y lideró el grupo de roc Spleen a mediados de los &#039;90.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        <strong>&ndash; En el libro y en otros de tus trabajos, hay tambi&eacute;n muchas ideas alrededor del silencio. Gervasio lo ama y lo odia a la vez. &iquest;Qu&eacute; te pasa a vos con el silencio?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Creo que el silencio es una actividad dif&iacute;cil y placentera. Y es una actividad que nos salva ante la voracidad de est&iacute;mulos con los que convivimos.<strong> El silencio es un lugar donde ese estr&eacute;pito frena. Y es muy dif&iacute;cil llegar, al final, porque estamos todo el tiempo atravesados por ruido. No s&eacute; si voluntariamente quer&iacute;a hacerlo en el libro, pero digamos que me gustaba la idea de incluir el silencio como una m&uacute;sica m&aacute;s. </strong>Me parece que tiene una belleza particular, pensaba en John Cage, por ejemplo, y en que el silencio es un mecanismo poderoso al fin y al cabo. Porque el silencio que contrarresta a empresas muy s&oacute;lidas que nos incitan a no reflexionar. Me refiero a ciertos est&iacute;mulos como los algoritmos, la IA y otros. Aparece un miedo a reflexionar, que es una bisagra. Pero, qu&eacute; s&eacute; yo, el silencio me encanta. El otro d&iacute;a Pablo Schanton me dec&iacute;a que en el teatro Col&oacute;n la gente tose porque el cuerpo no soporta estar escuchando sentado. Que la m&uacute;sica se escucha parado o bailando o en movimiento. Y estoy a favor. <strong>Pero el silencio tiene una particularidad, es que te habla. Todo el tiempo te habla. Y el silencio que te habla a veces es un bot de la peor cala&ntilde;a. </strong>Pero, cuando logr&aacute;s amainarlo, cuando logras serenarlo, cuando logr&aacute;s ponerlo de tu lado, me parece que te mejora la calidad de vida. Y hoy por hoy, en el marketing de las sensaciones, no es poca cosa.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Una canción tiene la suerte, la particularidad diría, de unir a gente que no se conoce y hacer que sintamos que a veces somos todos bastante parecidos, bastante incompletos y bastante truncos con nuestras emociones. </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Hablando de lo contrario, es decir, de las voces, en la novela inclu&iacute;s citas o voces muy diversas, que son las anotaciones literarias muy diversas que hace Gervasio. Hay citas a Cristina Peri Rossi o a Atahualpa Yupanqui. &iquest;Por qu&eacute; decidiste incorporarlas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; &iexcl;Soy fan&aacute;tico, fan&aacute;tico, de los subrayados! Y me parec&iacute;a que la novela es tambi&eacute;n un homenaje a los subrayados. A los textos de subrayados. A la noci&oacute;n de subrayado. A la idea de separar algo y que cobre otra vida. O separar algo y que, como una canci&oacute;n, te sintetice un rumiar. En los talleres de escritura que hago en general jugamos mucho con la frase de heladera, como las llamamos. Algo que se escribe como la frase de heladera, pero no como algo malo o negativo, sino eso que logra salir del com&uacute;n de la gente.<strong> Me parece que el subrayado es tambi&eacute;n un homenaje a varios autores, desde Kafka y Borges a Proust y Juan L. Ortiz.</strong> La idea de una obra que se escribe sobre otra obra que se va montando sobre otra obra. Lo que hicieron los hermanos Lamborghini, por ejemplo. Son tambi&eacute;n capas residuales que conviven con mi acto de escritura. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; En la contratapa del libro, Dami&aacute;n Huergo habla de una historia que se arma alrededor de la noche, la m&uacute;sica o el amor cuando ninguna de esas coordenadas pareciera ordenar m&aacute;s o del todo la vida de nadie. Sumar&iacute;a el factor trabajo y cierta noci&oacute;n de comunidad, aunque al final la novela apueste a cierta idea de futuro. &iquest;Qu&eacute; pens&aacute;s?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; S&iacute;, me parece que estos interrogantes entran en el conflicto de la novela porque justamente la novela no es para nada asertiva. No conf&iacute;a en las certezas. Detesta las certezas. <strong>Y eso me parece que es maravilloso: en este mundo lleno de ruido, me interesa la literatura que desconf&iacute;a de las certezas. </strong>Y eso entronca con la poes&iacute;a. Pero es ese tipo de poes&iacute;a que se lee caminando. &iquest;Viste como la tristeza que se baila? Bueno, es una tristeza que se baila la poes&iacute;a que m&aacute;s me atrae.
    </p><p class="article-text">
        <em>AL/MG</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>La novela </strong><em><strong>Qu&eacute; hago con la noche</strong></em><strong> se presenta el pr&oacute;ximo jueves 10 de julio, </strong><a href="https://x.com/ganposta/status/1941192523982279043" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>en la librer&iacute;a Fetiche, Thames 744, CABA</strong></a><strong>, a partir de las 19. El autor dialogar&aacute; con Alberto Fuguet.</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/gustavo-alvarez-nunez-mundo-lleno-ruido-prefiero-literatura-desconfia-certezas_1_12440434.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 06 Jul 2025 03:15:37 +0000]]></pubDate>
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