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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Iván Schargrodsky]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Iván Schargrodsky]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Sobre la camaradería peneana]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/camaraderia-peneana_129_12460264.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cc01f91a-8bb5-4d79-8804-e04958f72b44_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sobre la camaradería peneana"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Es posible llegar a comprender esos desacuerdos de una discusión entre diferentes para intentar o bien superarlos o bien pensar cómo construir una sociedad que haga lugar a ese disenso?</p></div><p class="article-text">
        La semana pasada escrib&iacute; sobre <em>Viudas negras</em> y dej&eacute; afuera, a prop&oacute;sito, la discusi&oacute;n que hab&iacute;a inaugurado <strong>Malena Pichot</strong> sobre el concepto de la &ldquo;camarader&iacute;a peneana&rdquo; en una entrevista con <strong>Iv&aacute;n Schargrodsky</strong>. Lo hice con intenci&oacute;n, justamente, por eso mismo que dije en la columna de la semana pasada: las obras de Pichot encaran los debates pol&iacute;ticos de la &eacute;poca, pero siempre de una manera oblicua, sin &ldquo;opinar&rdquo;, y por eso no tiene ning&uacute;n sentido mezclar el an&aacute;lisis de esas obras con el de sus opiniones. Pero eso no significa que sus posiciones no sean tambi&eacute;n valiosas e interesantes, sobre todo por esa frontalidad que le permite hacer entrar a la esfera p&uacute;blica posiciones que estaban en el aire pero nadie se animaba a enunciar de manera expl&iacute;cita y, sobre todo, en los &aacute;mbitos pertinentes. Cuando digo &ldquo;nadie&rdquo; hablo tambi&eacute;n por m&iacute;; hay que tener la piel gruesa en un sentido muy particular para deslizar una opini&oacute;n justamente frente a la gente a la que esa opini&oacute;n se refiere, d&aacute;ndoles as&iacute; la posibilidad de contestar en tiempo real. Yo no tengo tanto coraje para el conflicto y por eso escribo ac&aacute;, en diferido y en un lenguaje mucho m&aacute;s impersonal, incluso si a veces estoy personalmente m&aacute;s cerca de la posici&oacute;n pol&eacute;mica que de la cort&eacute;s y moderada. 
    </p><p class="article-text">
        En esa entrevista con Schargrodsky, entonces, Malena esboza este concepto de &ldquo;camarader&iacute;a peneana&rdquo;, en clara referencia al registro de las conversaciones que streamers y periodistas progresistas tienen en sus plataformas con colegas o pol&iacute;ticos de derecha; la conversaci&oacute;n empieza desde el reconocimiento de la distancia ideol&oacute;gica, dice Malena, pero r&aacute;pidamente empiezan los chistes y todos se sienten c&oacute;modos, porque cada uno se da cuenta de que el otro es &ldquo;otro chab&oacute;n&rdquo; y &ldquo;antes que las izquierdas y las derechas, est&aacute; la verga&rdquo;. No me interesan quienes se enojaron ni quienes negaron que esto fuera as&iacute;: la que me interesa es la discusi&oacute;n que se arm&oacute; con quienes afirmaban que eso es efectivamente cierto pero que representa un rasgo valioso de la masculinidad, uno que hace posible conversaciones con &ldquo;el que piensa diferente&rdquo; que fortalecen el debate p&uacute;blico y, as&iacute;, la democracia.
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                </figure><p class="article-text">
        Entiendo a lo que se refieren; y en defensa de muchos de estos muchachos (sobre todo los j&oacute;venes, como el ya mentado Schargrodsky) en general su entendimiento de la masculinidad, en la pr&aacute;ctica conversacional, es mucho m&aacute;s cultural que biologicista. Quiero decir: si una se sienta a charlar y les habla culturalmente &ldquo;en idioma de var&oacute;n&rdquo; (con humor, sin susceptibilidades, exponi&eacute;ndose al chascarrillo y proponiendo un registro de<em> descanso</em> mutuo) es muy probable que efectivamente concedan el trato de var&oacute;n. Lo s&eacute; porque lo hago; mejor, modestamente, creo, que muchos varones m&aacute;s t&iacute;midos o aparatos que yo. El que pierde es el solemne, porte el g&eacute;nero que porte; y los varones (y las mujeres blancas de clase media como yo) tienen en general m&aacute;s chances de no llegar a una entrevista con una posici&oacute;n sensible o defensiva sabiendo que lo m&aacute;s probable es que los traten bien. Creo que es cierto en la pr&aacute;ctica, entonces, que este sesgo hacia el registro del humor y la camarader&iacute;a beneficia a los hombres, y a cierto particular de hombres. Pero no es eso lo que m&aacute;s me preocupa del asunto.
    </p><p class="article-text">
        Es valioso que exista la conversaci&oacute;n entre personas de distintos partidos, sectores pol&iacute;ticos, ideol&oacute;gicos o sociales; pero hace falta descomponer esa afirmaci&oacute;n, entender qu&eacute; es lo que nos parece valioso de esa conversaci&oacute;n, para qu&eacute; nos importa que exista, qu&eacute; queremos que produzca, para entender si cualquier conversaci&oacute;n entre <em>distintos</em> es en efecto igual de valiosa. Hay dos tipos de respuesta a esta pregunta que circulan y tienen, adem&aacute;s, m&eacute;rito. La primera es la que dice que la conversaci&oacute;n entre dos personas que son muy <em>otras</em> la una para la otra es valiosa porque hace que ambas reconozcan a la otra como un ser humano. Personalmente creo que esto es importante, y por eso mismo como progresistas queremos alternar &aacute;mbitos de socializaci&oacute;n p&uacute;blica lo m&aacute;s diversos posibles: queremos una escuela p&uacute;blica en la que se crucen los credos y las clases sociales, espacios de ocio en los que interact&uacute;en personas que nacieron en circunstancias muy diferentes. Lo que no s&eacute; es si cuando hablamos de reconocer la humanidad ajena nos interesa que estas personas, de hecho, puedan construir consensos y tener discusiones sobre justicia y pol&iacute;tica p&uacute;blica. A veces creo que s&iacute;, que de hecho queremos eso de la sociedad civil en general; y otras veces pienso que no, que para la vida en com&uacute;n alcanza con menos, y nos conformamos con ese respeto a la humanidad del otro que viene de conocerlo en persona, aunque eso no derive en ninguna elevaci&oacute;n del nivel del debate (como cuando en un barrio, por ejemplo, interact&uacute;an con una persona que vive en la calle y lo defienden y cuidan porque &ldquo;no es un fisura&rdquo; como esos otros an&oacute;nimos). 
    </p><p class="article-text">
        Es cierto que estamos en un momento en que el odio est&aacute; muy banalizado (al menos como expresi&oacute;n discursivo) y la discusi&oacute;n pol&iacute;tica muy moralizada: puede que hasta nuestros periodistas y funcionarios necesiten reconocer que la persona que tienen enfrente puede ser una buena persona y un buen ciudadano con el que sencillamente tienen desacuerdos profundos, pero eso solo habla de la pobreza intelectual de nuestros referentes. Dije que hab&iacute;a dos tipos de cosa que pod&iacute;amos esperar de esa discusi&oacute;n entre diferentes: una ser&iacute;a ese reconocimiento de la humanidad ajena, y otra, la m&aacute;s dif&iacute;cil, ser&iacute;a la posibilidad de construir consensos sobre los desacuerdos, de comprender esos desacuerdos hasta intentar o bien superarlos o bien pensar c&oacute;mo construir una sociedad que haga lugar a ese disenso, que sea igual de justa con unos y con otros. Creo que si se trata de lo primero, las charlas de camarader&iacute;a peneana son perfectas; si se trata de lo segundo, en cambio, que es lo que solemos esperar de una conversaci&oacute;n entre personas informadas y socialmente reconocidas como referentes pol&iacute;ticos, los chistecitos sobre si se puede aprender a manejar, a hacer pol&iacute;tica o a coger despu&eacute;s de la primera juventud se quedan un poco cortos. El registro del humor c&iacute;nico, el que niega las diferencias en asuntos cruciales para maximizar los acuerdos en otros banales, es perfecto para pasar una comida con tu t&iacute;o fascista y que sea m&aacute;s un evento que un calvario; pero dif&iacute;cilmente produzca alg&uacute;n tipo de aprendizaje o nueva idea, dif&iacute;cilmente construya un consenso donde lo que hab&iacute;a era una diferencia irreconciliable; m&aacute;s bien deja todo como est&aacute;, m&aacute;s all&aacute; del aplauso que podamos granjearnos por haber logrado sobrevivir una cerveza con ese que todos nuestros amigos detestan.  
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tamara Tenenbaum]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/camaraderia-peneana_129_12460264.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 13 Jul 2025 03:48:14 +0000]]></pubDate>
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