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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Torre Pacheco]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/torre-pacheco/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Torre Pacheco]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Influencers ultras: así es como los mercenarios del algoritmo monetizan crisis de odio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/influencers-ultras-mercenarios-algoritmo-monetizan-crisis-odio-torre-pacheco_1_12477994.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9138bf04-1caf-4f23-945d-a0ddc9653e40_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Influencers ultras: así es como los mercenarios del algoritmo monetizan crisis de odio"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">
Los agitadores de ultraderecha convirtieron las crisis sociales en su modelo de negocio, transformando conflictos –como el de Torre Pacheco en España contra los migrantes– o catástrofes –ocurridas a raiz de fenómenos meteorológicos– en contenido viral que monetiza el miedo y la polarización.</p></div><p class="article-text">
        &mdash; Yo solo quiero dar mi valoraci&oacute;n como profesional independiente de lo que dice el pueblo, porque yo he venido aqu&iacute; a entrevistar al pueblo. 
    </p><p class="article-text">
        &mdash; &iquest;Pero t&uacute; a qu&eacute; te dedicas? &iquest;Eres creador de contenido?
    </p><p class="article-text">
        &mdash; A esto. Entrevistas, actualidad...
    </p><p class="article-text">
        &mdash; &iquest;Formas parte de los convocantes?
    </p><p class="article-text">
        &mdash; &iexcl;No, no! Yo tengo mi canal de YouTube, yo vivo de esto, de las visitas, y ya est&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        &mdash; Pero con calma, &iquest;vale?
    </p><p class="article-text">
        &mdash; Tienes mi palabra de que voy a ir con todo el respeto del mundo. De hecho, le voy a pedir a la gente que se calme porque quiero trasladar su voz.
    </p><p class="article-text">
        &mdash; &iquest;Y cu&aacute;l es su voz? 
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Su voz es que hay gente que est&aacute; muy harta de que la califiquen como ultraderecha y simplemente est&aacute;n hartos de la inseguridad perpetua que hay en Torre Pacheco (Murcia, Espa&ntilde;a) debido a una inmigraci&oacute;n que no se adapta a esta ciudad y a este pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        No es sencillo definir el fen&oacute;meno de los agitadores de la ultraderecha. Sin embargo, esta conversaci&oacute;n entre Adri&aacute;n de Oliveira, alias RescueYou (<em>te rescato</em>, en ingl&eacute;s), y una reportera de La Sexta, es paradigm&aacute;tica. El influencer revela su triple cara en una sola interacci&oacute;n: se viste de profesional independiente, para reconocer segundos despu&eacute;s que el algoritmo es su patr&oacute;n y que vive de alimentarlo. Por &uacute;ltimo, deja bien claro su mensaje ultra, que asciende a &ldquo;la voz del pueblo&rdquo; a pesar de que en la protesta donde la recogi&oacute; hab&iacute;a m&aacute;s polic&iacute;as y periodistas que manifestantes.
    </p><p class="article-text">
        En el momento de la conversaci&oacute;n apenas medio centenar de personas rodeaban a De Oliveira. Pero el influencer ultra era la conexi&oacute;n entre dos mundos: al otro lado de la pantalla, una multitud de 45.000 personas jaleaban sus comentarios racistas (&ldquo;vienen de pa&iacute;ses donde hay mutilaci&oacute;n genital femenina, donde hay matrimonio infantil, son culturas incompatibles&rdquo;) y machistas (&ldquo;ha visto que soy un t&iacute;o importante y se est&aacute; acercando. Se est&aacute; relamiendo la hembra hacia el macho alfa&rdquo;), recompens&aacute;ndolos con donaciones de dinero en directo. 
    </p><p class="article-text">
        Es una c&aacute;mara de eco de la extrema derecha e influencers como De Oliveira son sus soldados sobre el terreno. Son su c&aacute;mara y su micr&oacute;fono, pero tambi&eacute;n su pu&ntilde;o. Si la cosa decae no temen en dar un paso al frente y provocar el conflicto por su cuenta. Lo hacen habitualmente en el Congreso espa&ntilde;ol, donde se dedican a reventar las ruedas de prensa de diputados de la izquierda. La &uacute;ltima que De Oliveira consigui&oacute; suspender <a href="https://cadenaser.com/nacional/2025/06/10/un-agitador-ultra-boicotea-la-rueda-de-prensa-de-la-portavoz-de-sumar-en-el-congreso-cadena-ser/?utm_source=chatgpt.com" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">con sus gritos</a> fue la Ver&oacute;nica Mart&iacute;nez, portavoz de Sumar, en junio.  
    </p><p class="article-text">
        Crisis como la de Torre Pacheco son el terreno m&aacute;s f&eacute;rtil para esta estrategia. La localidad murciana en Espa&ntilde;a se ha convertido esta semana en el &uacute;ltimo laboratorio sobre c&oacute;mo transformar conflictos locales en contenido viral, monetizando el miedo y la polarizaci&oacute;n social. Contra la izquierda, contra los periodistas, contra la inmigraci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En la primera l&iacute;nea de la protesta hab&iacute;a una decena de influencers como De Oliveira. Muchos s&iacute; ejercieron el papel de convocantes, como Daniel Esteve, l&iacute;der de Desokupa, que llevaba varios d&iacute;as haciendo declaraciones extremas. &ldquo;Muy pronto estaremos en Torre Pacheco&rdquo;, avisaba a trav&eacute;s de YouTube: &ldquo;Solo hay una puta soluci&oacute;n. Patrullas de vecinos. Gente con cojones y en la mano, palos. &iexcl;Palos!&rdquo;, <a href="https://youtu.be/hrhqseC9dok?si=OmNw21Mqu3tFWiWE&amp;t=340" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">vociferaba</a>. &ldquo;Patrullas, palos y hospital. Esa es la combinaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los influencers calentaron los &aacute;nimos agitando el odio en sus redes sociales y convocando una &ldquo;manifestaci&oacute;n masiva en contra de la inmigraci&oacute;n irregular&rdquo; y por la &ldquo;seguridad de los vecinos&rdquo;. Sin embargo, eran ellos y no los vecinos los que se turnaron durante la protesta para tener el rol de protagonista, pas&aacute;ndose el micr&oacute;fono para dar m&iacute;tines y gritar consignas. Todos necesitaban mostrar a sus seguidores que hab&iacute;an estado en la primera l&iacute;nea, aunque ninguno repiti&oacute; los comentarios violentos que llevaban d&iacute;as vertiendo en redes.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                El agitador Bertrand Ndongo, dando un discurso ante los manifestantes anti-inmigración en Torre Pacheco.                            </span>
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        Agitadores como Vito Quiles o Bertrand Ndongo protagonizaron incidentes desde por la ma&ntilde;ana. Con todo, otro de los pinchazos de la manifestaci&oacute;n fue que ni Quiles ni Esteve participaron. El l&iacute;der de Desokupa y sus tres acompa&ntilde;antes abandonaron el pueblo cuando esta iba a comenzar, mientras que el joven lo hizo poco despu&eacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        Ante la prensa explic&oacute; que lo hac&iacute;a voluntariamente, pero en sus redes afirm&oacute; que la Guardia Civil lo hab&iacute;a obligado. &ldquo;No nos podemos pasear por las calles de Murcia y Torre Pacheco para informar de lo que est&aacute; pasando, pero Puigdemont se puede pasear tranquilamente por las calles de Barcelona con una orden de detenci&oacute;n. &iquest;Pero qu&eacute; Espa&ntilde;a es esta?&rdquo;, se quejaba. 
    </p><p class="article-text">
        El espect&aacute;culo para las redes continu&oacute; sin dos de sus m&aacute;ximos exponentes, con los influencers oscilando toda la jornada entre la retransmisi&oacute;n, la arenga y los ataques al Gobierno, a los inmigrantes y a los periodistas. &ldquo;&iquest;Y saben qu&eacute; es lo mejor? &iexcl;Que no me han tenido que pagar el sueldo, a diferencia de a estos!&rdquo;, proclamaba De Oliveira sobre estos &uacute;ltimos en uno de los habituales momentos en los que giraba la c&aacute;mara y convert&iacute;a la retransmisi&oacute;n en un mit&iacute;n, logrando el aplauso general.
    </p><h2 class="article-text">Agitadores para los descre&iacute;dos </h2><p class="article-text">
        Torre Pacheco ha sido un s&iacute;ntoma de un fen&oacute;meno global. Una profunda crisis de desconfianza que afecta tanto a los pol&iacute;ticos como a los medios tradicionales. Seg&uacute;n los<strong> datos del &uacute;ltimo informe del Instituto Reuters </strong>de la Universidad de Oxford, publicado este junio, el 56% de los espa&ntilde;oles considera a los pol&iacute;ticos como la principal fuente de desinformaci&oacute;n, mientras que la confianza en los medios est&aacute; en el 37%, un m&iacute;nimo hist&oacute;rico. 
    </p><p class="article-text">
        Los datos son similares en la mayor&iacute;a de pa&iacute;ses analizados. <strong>&ldquo;Nuestros hallazgos apuntan a una ca&iacute;da continua en el consumo de medios tradicionales como la televisi&oacute;n, la prensa escrita y las webs de noticias, mientras crece la dependencia de las redes sociales, las plataformas de v&iacute;deo y los agregadores online</strong>&rdquo;, apunta el Instituto. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Estas tendencias parecen estar fomentando el crecimiento de un sector de medios alternativos centrado en la figura del creador, que a menudo se posiciona en oposici&oacute;n a los medios de comunicaci&oacute;n tradicionales&rdquo;, contin&uacute;a el informe. &ldquo;Aunque en la pr&aacute;ctica muchas de sus caras m&aacute;s visibles provienen precisamente de esos medios&rdquo;, avisa.
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a sigui&oacute; esa tendencia. Rostros como el de Daniel Esteve han pasado a&ntilde;os apareciendo en determinados programas de televisi&oacute;n, familiariz&aacute;ndose con la audiencia. Lo mismo ocurri&oacute; con Javier Negre, uno de los pioneros en llevar el doble sombrero de comunicador y activista de la extrema derecha. Figuras que aprovecharon su exposici&oacute;n en medios tradicionales para saltar a las redes y empezar a monetizar el odio y la violencia dial&eacute;ctica sin ning&uacute;n obst&aacute;culo.
    </p><p class="article-text">
        Es desde esa conexi&oacute;n directa con una audiencia que ya los vio en medios tradicionales desde donde despliegan su estrategia de las tres caras. Proponen su propia agenda informativa apoyada en un mensaje ultra potenciado por los algoritmos. <strong>&ldquo;Buenos d&iacute;as, familia, est&aacute;is en Desokupa News, las noticias como son y no como las cuentan en el mierd&oacute;n de la televisi&oacute;n&rdquo;,</strong> dice Esteve en cada uno de sus <em>informativos</em>, con periodicidad casi diaria. Negre, por su parte, sigue dirigiendo EDATV, cantera de muchos de estos agitadores, como Vito Quiles. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Sus contenidos est&aacute;n dise&ntilde;ados para alimentar los algoritmos de recomendaci&oacute;n, que premian la polarizaci&oacute;n, la indignaci&oacute;n y el </strong><em><strong>engagement </strong></em><strong>emocional. </strong>Al producir v&iacute;deos casi a diario, con mensajes extremos y ataques constantes a gobiernos, minor&iacute;as o medios tradicionales, logran que las plataformas los muestren constantemente a los usuarios. Una estrategia que no solo maximiza su visibilidad, sino que tambi&eacute;n se traduce en rentabilidad directa: monetizaci&oacute;n por visualizaciones, patrocinios ideol&oacute;gicamente afines, donaciones de suscriptores y venta de productos propios. 
    </p><p class="article-text">
        En la pr&aacute;ctica, <strong>su modelo de negocio depende de mantener un nivel constante de crispaci&oacute;n, que los algoritmos amplifican y recompensan. </strong>En muchas ocasiones, como en el caso del propio Esteve o  los influencers ultras que tomaron la palabra en la manifestaci&oacute;n de Torre Pacheco, la violencia que comparten para seducir al algoritmo no se repite en la vida real: es un conflicto producido, editado y consumido dentro del mismo circuito cerrado que lo alimenta.
    </p><h2 class="article-text">Los bulos y las termitas</h2><p class="article-text">
        Lo que s&iacute; tiene una influencia directa en la vida real es la desinformaci&oacute;n que comparten en momentos de crisis. <strong>&ldquo;Creadores e influencers est&aacute;n, en algunos pa&iacute;ses, desempe&ntilde;ando un papel significativo en la configuraci&oacute;n de los debates p&uacute;blicos&rdquo;, avisa el informe del Instituto Reuters. </strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Durante la cat&aacute;strofe de la DANA, </strong>figuras como &Aacute;ngel Gait&aacute;n, Rub&eacute;n Gisbert o Alvise P&eacute;rez <a href="https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/bulos-selfies-influencers-ultras-quieren-erigirse-heroes-dana_1_11798818.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">convirtieron la tragedia en contenido viral</a>. Recaudaron dinero, grabaron v&iacute;deos dram&aacute;ticos, organizaron env&iacute;os de ayuda e inundaron las redes con bulos. <strong>Afirmaron que hab&iacute;a cientos de cad&aacute;veres en el parking de Bonaire &mdash;lo que fue desmentido por los buzos&mdash;, acusaron a C&aacute;ritas y Cruz Roja de bloquear la ayuda, o difundieron que la ropa donada estaba siendo tirada por las autoridades</strong>. Una actuaci&oacute;n que ellos monetizaron, pero que dificult&oacute; el trabajo de las autoridades. 
    </p><p class="article-text">
        El patr&oacute;n se repite en otros pa&iacute;ses.<strong> Los disturbios xen&oacute;fobos del Reino Unido de 2024 </strong>comenzaron tras la viralizaci&oacute;n de una noticia  falsa que aseguraba que un inmigrante hab&iacute;a asesinado a dos ni&ntilde;as en Southport, al sur del pa&iacute;s. Tras varias noches de enfrentamientos entre polic&iacute;a y manifestantes antiinmigraci&oacute;n, la Polic&iacute;a revel&oacute; que el principal sospechoso era un menor brit&aacute;nico que ya hab&iacute;a sido detenido, en un intento de calmar la tensi&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>En Estados Unidos, la reciente oleada de incendios en Los &Aacute;ngeles fue utilizada por figuras de la derecha radical para difundir noticias falsas que culpaban a pol&iacute;ticas de diversidad e inclusi&oacute;n, desviando la atenci&oacute;n del cambio clim&aacute;tico. </strong>Desde Elon Musk o Alex Jones hasta influencers con comunidades m&aacute;s peque&ntilde;as, la narrativa se centr&oacute; en responsabilizar a la primera jefa de bomberos abiertamente LGBTQ+ de la ciudad, acus&aacute;ndola de <a href="https://www.theguardian.com/us-news/2025/jan/10/rightwing-misinformation-los-angeles-fire" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;anteponer la ideolog&iacute;a a la seguridad&rdquo;</a>, mientras esparc&iacute;an falsedades sobre recortes inexistentes, fondos desviados a Ucrania o migrantes culpables de recibir ayudas que supuestamente deber&iacute;an ir a los afectados por los fuegos. 
    </p><p class="article-text">
        Noticias falsas que son combustible para el algoritmo y pegamento para sus c&aacute;maras de eco. Lo que comenz&oacute; como una estrategia para monetizar la desconfianza se ha convertido en una maquinaria capaz de transformar tensiones locales en crisis nacionales, conflictos vecinales en contenido viral y rumores en movilizaci&oacute;n social. <strong>La pregunta ya no es si estos agitadores influyen en la opini&oacute;n p&uacute;blica, sino hasta qu&eacute; punto est&aacute;n redefiniendo el espacio p&uacute;blico</strong>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carlos del Castillo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/influencers-ultras-mercenarios-algoritmo-monetizan-crisis-odio-torre-pacheco_1_12477994.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 20 Jul 2025 03:02:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Ultraderecha,Algoritmo,Polarización,conflicto,Torre Pacheco,DANA (Depresión Aislada en Niveles Altos),España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Crecí odiando a los marroquíes hasta que me casé con uno”: cuando la convivencia real vence al relato ultra]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/creci-odiando-marroquies-case-convivencia-real-torre-pacheco-vence-relato-ultra_1_12475877.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f6a7c501-8360-4ad8-b878-6892b1d8e335_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“Crecí odiando a los marroquíes hasta que me casé con uno”: cuando la convivencia real vence al relato ultra"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Comerciantes, entrenadores de fútbol sala, matrimonios mixtos y jóvenes empresarios explican cómo era y es la vida en común en el municipio de Torre Pacheco, España, antes de que la tensión alentada por grupos de ultraderecha se extendiera por él. </p></div><p class="article-text">
        Desde su hall en una casa de campo a pocos minutos en auto del barrio de San Antonio, Jessica reconoce que su entorno familiar la educ&oacute; en el rechazo a los marroqu&iacute;es desde muy peque&ntilde;a. &ldquo;Fui educada en una familia cristiana, racista y de campo. Mi madre trabajaba en los invernaderos, ten&iacute;a una cuadrilla de diez o doce marroqu&iacute;es a su cargo y los odiaba solo por ser quienes eran. Le molestaba que no la entendieran, c&oacute;mo se vest&iacute;an, dec&iacute;a que ol&iacute;an mal. Yo crec&iacute; con esa base, rechazando todo lo que tuviera que ver con ellos&rdquo;, cuenta. Su madre falleci&oacute; cuando Jessica ten&iacute;a 12 a&ntilde;os, pero ese legado de prejuicio permaneci&oacute; en ella durante a&ntilde;os. 
    </p><p class="article-text">
        Tiempo despu&eacute;s, conoci&oacute; a su actual marido, Munir, un joven marroqu&iacute; con quien ahora lleva seis a&ntilde;os casada y con quien tiene una hija. &ldquo;Al principio yo no quer&iacute;a saber nada de relaciones, menos a&uacute;n con un marroqu&iacute;, porque hab&iacute;a tenido una experiencia muy mala con otro chico. Pero Munir fue insistente, paciente y generoso. Incluso antes de saber si estar&iacute;amos juntos, ven&iacute;a en bicicleta desde San Cayetano solo para ayudarme a reformar mi casa, que estaba en ruinas. Poco a poco me demostr&oacute; que era una buena persona y empezamos a salir, y nos casamos&rdquo;, cuenta Jessica.
    </p><p class="article-text">
        Jessica defiende que la convivencia en Torre Pacheco es mucho mejor de lo que a menudo se dice, aunque reconoce que la sociedad local a&uacute;n est&aacute; segmentada por niveles socioecon&oacute;micos. &ldquo;Aqu&iacute;, los ricos van con los ricos, los pobres con los pobres, sean espa&ntilde;oles o marroqu&iacute;es. Pero eso no impide que haya buena convivencia diaria. Yo misma compro en tiendas marroqu&iacute;es y espa&ntilde;olas por igual, y jam&aacute;s he tenido problemas&rdquo;, asegura.
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                Vecinos del barrio de San Antonio de Torre Pacheco (Murcia). EFE/ Marcial Guillen                            </span>
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        Sobre los conflictos recientes, Jessica cree que no reflejan la realidad cotidiana del municipio y denuncia que la tensi&oacute;n surgida responde m&aacute;s a la provocaci&oacute;n de peque&ntilde;os grupos ultra que al sentir general de la poblaci&oacute;n. &ldquo;Yo misma fui al barrio de San Antonio durante los enfrentamientos a pedir calma, y los vecinos, en su mayor&iacute;a marroqu&iacute;es, me protegieron y me respetaron. Lo que ha pasado estos d&iacute;as no representa lo que realmente somos aqu&iacute;&rdquo;, concluye.
    </p><h2 class="article-text">Lo que el deporte une</h2><p class="article-text">
        En Torre Pacheco hay censadas 96 nacionalidades diferentes. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, su poblaci&oacute;n ha crecido significativamente hasta alcanzar las 40.000 personas, lo que ha generado, irremediablemente, cambios en la din&aacute;mica social del municipio. Seg&uacute;n explica Jos&eacute; Andr&eacute;s, entrenador de f&uacute;tbol sala local, esta transformaci&oacute;n demogr&aacute;fica ha cambiado las relaciones sociales: &ldquo;Cuando yo era un cr&iacute;o, todo el mundo nos conoc&iacute;a. Ahora ya no es as&iacute;, porque somos muchos m&aacute;s. Esto provoca cierta sensaci&oacute;n de inseguridad, pero no por culpa de los inmigrantes, sino por el crecimiento general&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El deporte, y especialmente el f&uacute;tbol, se ha convertido en un espacio clave para la integraci&oacute;n real entre j&oacute;venes espa&ntilde;oles y marroqu&iacute;es. Jos&eacute; Andr&eacute;s, que tiene 21 a&ntilde;os, lleva once temporadas vinculado al club local, primero como jugador y ahora como entrenador, y asegura que la convivencia es natural y fluida: &ldquo;Aqu&iacute; los chavales juegan juntos sin problemas. Es com&uacute;n ver amistades que nacen en el deporte y luego se trasladan fuera, a la vida cotidiana&rdquo;. Los lazos generados en torno al deporte tambi&eacute;n implican directamente a las familias. Seg&uacute;n el entrenador, no es raro ver c&oacute;mo los padres de diferentes nacionalidades interact&uacute;an y conviven con normalidad: &ldquo;He tenido chavales marroqu&iacute;es cuyos padres se han integrado perfectamente, participando en comidas o cenas con las familias espa&ntilde;olas. Estas relaciones permanecen en el tiempo y fortalecen la convivencia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Jos&eacute; Andr&eacute;s reconoce que la presencia de jugadores marroqu&iacute;es ha ido aumentando progresivamente, aunque siempre sin generar conflictos espec&iacute;ficos: &ldquo;La conducta problem&aacute;tica de un chico no tiene nada que ver con su origen. En el club se interviene igual con cualquier chaval que cause problemas, independientemente de su procedencia&rdquo;. Adem&aacute;s, destaca que el p&uacute;blico que asiste regularmente a los partidos tambi&eacute;n refleja la diversidad del municipio, creando un ambiente de integraci&oacute;n visible y real que dista mucho de las narrativas de tensi&oacute;n que suelen difundirse.
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Para hacernos socios no nos miramos el color de piel&rdquo;</h2><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Marouan y Toni son socios desde hace dos años                            </span>
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        Marouan y Toni se conocieron hace un par de a&ntilde;os en el mercadillo de Los Alc&aacute;zares. Toni ten&iacute;a en mente montar un puesto de grifer&iacute;a, aprovechando que su padre formaba parte de una empresa relacionada con productos como platos de ducha y grifos. As&iacute;, decidi&oacute; probar suerte en el mercadillo donde trabajaba el padre de Marouan. Fue precisamente el padre de Marouan quien se convirti&oacute; en uno de sus primeros clientes y quien r&aacute;pidamente valor&oacute; la habilidad comercial de Toni.
    </p><p class="article-text">
        Ambos j&oacute;venes conectaron desde el primer momento: &ldquo;Nos parecimos mucho desde el principio, somos chicos avispados, con ganas de trabajar y con la idea clara de emprender&rdquo;, explica Toni. La sinton&iacute;a personal pronto deriv&oacute; en una sociedad empresarial. Comenzaron con una peque&ntilde;a tienda piloto en Los Alc&aacute;zares, de apenas 70 metros cuadrados. &ldquo;Lo hicimos con miedo, porque pusimos todos nuestros ahorros. Mi padre nos ayud&oacute; algo, pero b&aacute;sicamente nos lanzamos por nuestra cuenta&rdquo;, recuerda Toni. La apuesta funcion&oacute; mejor de lo esperado y, en solo nueve meses, trasladaron su negocio a Torre Pacheco, ampliando la superficie a 310 metros cuadrados. Hoy tienen una tienda consolidada y hasta han abierto un canal de ventas online a nivel nacional.
    </p><p class="article-text">
        Marouan tiene 24 a&ntilde;os, Toni apenas 20. El emprendimiento siendo tan j&oacute;venes les ha llevado a madurar muy deprisa. &ldquo;Hay cosas del d&iacute;a a d&iacute;a, facturas, impuestos, proveedores, que aprendes a golpes. Es muy complicado, pero estamos decididos a sacarlo adelante&rdquo;, se&ntilde;ala Toni. &ldquo;Nuestros padres ten&iacute;an miedo al principio&rdquo;, reconoce, &ldquo;pero sab&iacute;amos que si no nos lanz&aacute;bamos nunca aprender&iacute;amos. Esto te obliga a crecer r&aacute;pido, a base de mucho esfuerzo&rdquo;. Ahora trabajan ma&ntilde;ana y tarde, reparten personalmente sus pedidos online y gestionan juntos cada decisi&oacute;n del negocio, ubicado frente a un cartel publicitario de Vox con Abascal dando un mitin en la plaza del Cardenal Belluga de Murcia.
    </p><p class="article-text">
        Marouan, cuyo padre emigr&oacute; a Espa&ntilde;a hace treinta a&ntilde;os, resalta el esfuerzo extra que implica emprender siendo joven y migrante: &ldquo;Mi padre lleg&oacute; primero y estuvo seis a&ntilde;os trabajando duro sin vernos para traernos. Somos otro ejemplo del trabajo constante que caracteriza a la mayor&iacute;a de los inmigrantes aqu&iacute;&rdquo;. Ambos socios se oponen con firmeza a cualquier forma de violencia y defienden la convivencia pac&iacute;fica y cotidiana que, pese a todo, predomina en Torre Pacheco.
    </p><p class="article-text">
        Tanto Toni como Marouan rechazan tajantemente que la localidad sea presentada como un foco de conflicto permanente. &ldquo;Da pena que algunos incidentes aislados puedan poner en duda a&ntilde;os de convivencia pac&iacute;fica. Nosotros mismos somos prueba de que nunca valoramos nuestro origen al decidir ser socios&rdquo;, explica Toni. Y su compa&ntilde;ero a&ntilde;ade: &ldquo;La mayor&iacute;a de los marroqu&iacute;es que estamos aqu&iacute; venimos a trabajar duro, igual que cualquier espa&ntilde;ol. Pero cuando alguien comete un delito, autom&aacute;ticamente se nos se&ntilde;ala a todos&rdquo;. Considera que esto es injusto y que perjudica gravemente la imagen de todos los migrantes que, como &eacute;l, solo desean sacar adelante su vida y sus proyectos.
    </p><h2 class="article-text">Chilaba y mercer&iacute;a</h2><p class="article-text">
        El bazar de Rachid, en pleno centro de Torre Pacheco, es un hervidero discreto donde entran y salen vecinos de toda procedencia. Mientras conversa con este peri&oacute;dico, un par de mujeres espa&ntilde;olas revolotean entre las estanter&iacute;as, comentan en voz alta los colores de unos vestidos y se llevan varias piezas. A ratos, se escucha tambi&eacute;n alg&uacute;n cliente que pide un producto en &aacute;rabe. La escena transcurre con absoluta normalidad, igual que en cualquier tienda de barrio.
    </p><p class="article-text">
        Rachid lleva once a&ntilde;os al frente del negocio, tras pasar otros tantos en el campo y en los mercadillos. &ldquo;Aqu&iacute; viene todo el mundo: espa&ntilde;oles, colombianos, marroqu&iacute;es... Nunca ha habido problemas con nadie&rdquo;, asegura mientras despacha y atiende. A lo largo de la entrevista, interrumpe varias veces para guiar a clientes que le preguntan por una direcci&oacute;n o por d&oacute;nde queda tal o cual tienda. &ldquo;Si alguien me pregunta, sea quien sea, yo paro y le ayudo. As&iacute; nos llevamos aqu&iacute;&rdquo;, explica con naturalidad.
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                Dos hombres pasan por la puerta de un comercio en la localidad murciana de Torre Pacheco. EFE/Marcial Guillén                            </span>
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        Durante los disturbios racistas recientes, Rachid lleg&oacute; a cerrar unos d&iacute;as por precauci&oacute;n. &ldquo;Esa semana s&iacute;, mejor cerrar. Pero en el pueblo nunca hab&iacute;a pasado esto antes&rdquo;, lamenta. Reivindica el papel de quienes, como &eacute;l, contribuyen a la vida econ&oacute;mica del municipio sin m&aacute;s ruido que el de la caja registradora. &ldquo;Aqu&iacute; somos como hermanos, con respeto. El que ayuda, ayuda, da igual de d&oacute;nde sea&rdquo;, resume mientras coloca g&eacute;nero en los estantes.
    </p><p class="article-text">
        La poca asistencia a las concentraciones, la procedencia for&aacute;nea, aunque espa&ntilde;ola, de buena parte de los ultras de los pogromos y el ambiente paralelo de normalidad que se respira en Torre Pacheco contrasta mucho con el relato que circula por redes hasta sublimarlo. Torre Pacheco, despu&eacute;s de una semana de disturbios, recupera una normalidad de la que la mayor&iacute;a de sus vecinos nunca se ha desapegado; el municipio del Campo de Cartagena y sus habitantes han resultado ser un pueblo que muy poco tiene que ver con la guerra que estos d&iacute;as se ha librado en &eacute;l. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Álvaro García Sánchez / Aldo Conway]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/creci-odiando-marroquies-case-convivencia-real-torre-pacheco-vence-relato-ultra_1_12475877.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 18 Jul 2025 13:51:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“Crecí odiando a los marroquíes hasta que me casé con uno”: cuando la convivencia real vence al relato ultra]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Torre Pacheco,España,Racismo,Migración]]></media:keywords>
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