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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Juan Carrá]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Juan Carrá]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Los Molfino, una familia arrasada por la dictadura: “La ficción y la investigación ayudan a recuperar verdad y memoria”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/molfino-familia-arrasada-dictadura-ficcion-investigacion-ayudan-recuperar-memoria_1_12476424.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d20f9c85-253a-4a9d-9504-7634047112ac_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los Molfino, una familia arrasada por la dictadura: “La ficción y la investigación ayudan a recuperar verdad y memoria”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">
El escritor y periodista Juan Carrá acaba de publicar “Salvate vos”, un libro notable en el que reconstruye la vida de una madre y seis hermanos víctimas de uno de los mayores crímenes internacionales del terrorismo de Estado.
</p></div><p class="article-text">
        Ropa sin estrenar y de invierno, en medio de una ola de calor insoportable. Pasaportes con su foto y nombres distintos. Dinero de varios pa&iacute;ses. Un bolso beige con cosm&eacute;ticos. Un juguete de beb&eacute; sin usar. Rodeada de esos objetos, entre ins&oacute;litos y sospechosos, una mujer aparece muerta el 21 de julio de 1980 en un hotel de Madrid. <strong>Se llama Noem&iacute; Esther Giannetti de Molfino, le dicen Mima, y mucho tiempo despu&eacute;s se sabr&aacute; que lleg&oacute; hasta all&iacute; luego de ser secuestrada en Lima, Per&uacute;, por agentes de inteligencia de la dictadura que tom&oacute; el poder en 1976 y desde ese momento siembra el terror con secuestros, desapariciones y muerte. </strong>Por aquellos d&iacute;as, el caso toma relevancia local e internacional mientras que las denuncias por las desapariciones se empiezan a escuchar con m&aacute;s fuerza y el r&eacute;gimen militar busca estrategias para frenarlas. Una, por ejemplo, fue presentar a esta mujer como alguien que paseaba tranquilamente por Europa con pasaportes falsos y dinero de grupos denominados &ldquo;subversivos&rdquo; por los militares.
    </p><p class="article-text">
        A 45 a&ntilde;os de su asesinato, la historia de Mima y de sus seis hijos fue reconstruida por el escritor <strong>Juan Carr&aacute;</strong> en su notable libro <em>Salvate vos</em> (Sudamericana, 2025). Se trata, como el propio autor se&ntilde;ala, de un texto de no ficci&oacute;n que parte de esa escena macabra plantada por el r&eacute;gimen militar para narrar la historia de una familia arrasada por el terrorismo de Estado. Es que, mientras el cad&aacute;ver de Mima era encontrado en Madrid, el mayor de sus hijos era un preso pol&iacute;tico y v&iacute;ctima de la tortura en Argentina, el m&aacute;s joven viv&iacute;a en la clandestinidad entre Espa&ntilde;a y Per&uacute; llevando adelante tareas para Montoneros, <strong>una hija embarazada y su yerno fueron secuestrados y desaparecidos y otra hija debi&oacute; exiliarse</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Contada a partir de una exhaustiva investigaci&oacute;n y con un ritmo narrativo impactante, en <em>Salvate vos</em> <strong>se superponen militancia, intimidad, contradicciones, silencios, v&eacute;rtigo, armas, escenas de clandestinidad, persecuciones y complicidades entre gobiernos de facto de Latinoam&eacute;rica. </strong>Un libro que a partir de narrar los vaivenes de una familia atravesada por el compromiso pol&iacute;tico y v&iacute;ctima de uno de los mayores cr&iacute;menes internacionales de la dictadura, ofrece un riguroso retrato de &eacute;poca. 
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                Salvate vos, de Juan Carrá, salió por Sudamericana.                            </span>
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        <strong>&ndash; Por tus trabajos previos investigaste muchas historias que tienen lugar en la dictadura o con los &lsquo;70 en un sentido amplio. &iquest;C&oacute;mo fue que llegaste a la de los Molfino y que decidiste contarla?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; En los &lsquo;90 cuando yo era muy pibe y empec&eacute; a militar, me puse a leer mucho. En un momento me topo con un libro en el que hay un testimonio de un ex militante montonero que cuenta todo lo que le pas&oacute; a su familia en la dictadura y habla ah&iacute; un poco del Plan C&oacute;ndor. Cuenta que su mam&aacute; hab&iacute;a sido secuestrada en Per&uacute; y que apareci&oacute; asesinada en un hotel de Madrid. Era Gustavo Molfino, que es el hermano m&aacute;s chico. Ah&iacute; me di cuenta de que hab&iacute;a una historia familiar que condensaba en s&iacute; misma te dir&iacute;a la tragedia total: la desaparici&oacute;n de su hermana y su cu&ntilde;ado, el exilio de su otra hermana, la vida en clandestinidad de varios de ellos, la tortura, el asesinato de su madre, la persecusi&oacute;n al hermano que estaba en una c&aacute;rcel como preso pol&iacute;tico. Y algo que descubren mucho despu&eacute;s: el sobrino que nace en Campo de Mayo y es robado hasta que descubre su identidad de grande. <strong>Por supuesto que en ese momento yo no estaba ni cerca de escribir. Era otra vida m&iacute;a, pero de alguna manera me qued&oacute; el apellido Molfino en la cabeza.</strong> Muchos a&ntilde;os despu&eacute;s, yo ya era escritor, y en un par de festivales me empiezo a cruzar a Miguel Molfino que es escritor, una especie de gran referente de la novela policial para las nuevas generaciones. En un festival literario hay una mesa sobre c&aacute;rcel, dictadura y terror donde est&aacute;n &eacute;l y Ra&uacute;l Argem&iacute; que fueron compa&ntilde;eros de celda. Los dos estuvieron presos en la Unidad Penal de La Plata y recordaron que los dejaban tener pocos libros. En un momento van a trasladar a uno de ellos, ten&iacute;an <em>No habr&aacute; m&aacute;s penas ni olvido</em>, de (Osvaldo) Soriano, y como no llegaban a terminarlo los dos, se pusieron a leerlo esas &uacute;ltimas horas en voz alta, turn&aacute;ndose, para terminarlo. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; La escena est&aacute; contada en </strong><em><strong>Salvate vos</strong></em><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; S&iacute;, porque me pareci&oacute; que ah&iacute; se condensaba algo muy interesante. Por un lado, el rol de la literatura en esos momentos de soledad. Pero tambi&eacute;n su potencia en la resistencia. Una forma de resistencia al interior de la c&aacute;rcel, tambi&eacute;n de compa&ntilde;erismo, un gesto de amor en esa lectura. Fuimos a tomar al caf&eacute; <em>La Paz</em> un whisky y hablamos mucho de esa escena. &Eacute;ramos varios hasta que nos fuimos quedando solos. Y en un momento menciona algo de su familia y empieza a contar la historia de su mam&aacute;. Entonces ah&iacute; yo digo par&aacute;, &ldquo;esto lo le&iacute; en alg&uacute;n lado&rdquo;. Tambi&eacute;n me doy cuenta de que parte de su historia tambi&eacute;n estaba contada en <em>La Voluntad</em> (N. de la R. el libro de <strong>Eduardo Anguita</strong> y <strong>Mart&iacute;n Caparr&oacute;s</strong>).
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                Juan Carrá es escritor y periodista. Nació en Mar del Plata, en 1978.                            </span>
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        <strong>&ndash; &iquest;Algo de la historia familiar en particular te hab&iacute;a llamado la atenci&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Me parece que en la familia Molfino se muestra algo que es generacional: esto de que son familias antiperonistas que van mutando al calor de los &lsquo;60 y los &lsquo;70. Y es algo que no solo pasa en Argentina sino tambi&eacute;n de lo que se vive a nivel internacional, con el Che, el Mayo Franc&eacute;s, las luchas de liberaci&oacute;n nacional y social a nivel del Tercer Mundo, qu&eacute; s&eacute; yo. Todo eso va mutando y el peronismo, en paralelo, entra ah&iacute; tambi&eacute;n a tallar. Me interesaba ese doble juego y ah&iacute; nos empezamos a vincular hasta que me hago muy amigo de Miguel. &Eacute;l, de hecho, escribi&oacute; la contratapa de un libro m&iacute;o de cuentos sobre la dictadura. <strong>En un momento yo ten&iacute;a ganas de escribir una novela de espionaje. Estaba en eso y se me ocurre utilizar algo de la historia personal de Miguel.</strong> Entonces lo llam&eacute; para decirle &ldquo;che, mira, me gustar&iacute;a usar estas partes, qu&eacute; s&eacute; yo&rdquo;. &Eacute;l me dice que no ten&iacute;a ning&uacute;n problema y ah&iacute; le pregunto si hab&iacute;a algo que pudiera leer sobre su familia porque todo lo que iba apareciendo era muy fragmentado. Me dice que no hab&iacute;a nada que condensara todo. Y me agrega: &ldquo;Yo nunca voy a poder escribir algo as&iacute;&rdquo;. Entonces, en plena conversaci&oacute;n telef&oacute;nica, se me ocurre preguntarle si me dejar&iacute;a hacerlo a m&iacute;. Me dice que ten&iacute;a que hablarlo con los hermanos y, con el ok de todos, as&iacute; llegamos a <em>Salvate vos</em>. Ah&iacute; me empiezo a juntar con ellos. Ah&iacute; empieza el proceso de investigaci&oacute;n m&aacute;s pensando en una novela de no ficci&oacute;n. Y se vuelve como una especie de compromiso de amistad con Miguel para contar algo que &eacute;l me dice que &eacute;l no va a poder contar nunca. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Decidiste armar el libro con la madre, Mima, en el centro. &iquest;Por qu&eacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Pasan varias cosas, por un lado pensando en esto de las historias que condensan el horror en varios sentidos me empec&eacute; a preguntar por lo que les pasaba a las madres de aquellos j&oacute;venes que crecieron entre los &lsquo;50 y los &lsquo;70. Muchas de ellas, como Mima, vienen de una mirada muy distante de la pol&iacute;tica. Hasta que empiezan a ver que sus hijos deciden abrazar ideas que les son ajenas pero que, a la vez, dan muestras de una entrega muy fuerte de ellos por el otro. <strong>Sobre todo en aquellos militantes que hac&iacute;an trabajo territorial. Ah&iacute; ellas pueden ir viendo que ah&iacute; hay algo muy positivo de entrega hacia los dem&aacute;s. Se da una verdadera transformaci&oacute;n de esa generaci&oacute;n tambi&eacute;n.</strong> En este caso particular, adem&aacute;s, hablo solo de ella porque queda viuda muy joven. Para contarlo en el libro era ella la &uacute;nica que pod&iacute;a ir hilvanando la historia, porque es la &uacute;nica que en alg&uacute;n punto va manteniendo contacto permanente con todos sus hijos, que por distintos motivos van desperdig&aacute;ndose. Mientras una se va a Francia al exilio el otro queda exiliado internamente en Buenos Aires. Hay un hijo que se queda en Chaco pero que se va primero a la Patagonia a trabajar, casi como una especie de retaguardia familiar cuidando la cosa. Hay otra hija que se va con el marido clandestina a Tucum&aacute;n. De repente la familia se vuelve una di&aacute;spora y ella es la &uacute;nica que puede unirlos. Entonces, narrativamente, deb&iacute;a ser en alg&uacute;n punto as&iacute;. Pero tambi&eacute;n porque todo esto termina con la aparici&oacute;n de su cuerpo en un montaje sin precedentes. Entonces creo que hay en alg&uacute;n punto una transformaci&oacute;n permanente de esa mujer por lo que sus hijos van viviendo, por lo que van eligiendo y por lo que van sufriendo. Ella los acompa&ntilde;a en sus movimientos hasta que en un momento empieza a tomar decisiones propias. <strong>Algunas incluso que sus hijos no pueden explicar: cuando ella ya est&aacute; por primera vez en Europa no hay una certeza de c&oacute;mo decide vincularse de manera directa y colaborar con Montoneros. </strong>Nadie sabe hasta hoy qui&eacute;n la involucr&oacute;. Gustavo sigue diciendo &ldquo;yo no fui&rdquo; y &eacute;l tampoco sab&iacute;a que ella iba a viajar a Per&uacute; cuando lo hizo. La frase que se repet&iacute;a en el exilio, como cuento en el libro, siempre era no preguntes, no dejes que te pregunten. En el caso de los Molfino no era por desconfianza sino por protecci&oacute;n al otro. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Mima Molfino y su hijo menor, Gustavo, en París, tiempo antes de su secuestro y asesinato.                            </span>
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        <strong>&ndash; Elegiste para empezar el libro justamente con ella, cuando aparece muerta en el hotel de Madrid, en 1980. &iquest;C&oacute;mo fue reconstruir esa escena tan compleja y de la que hay tan pocos testigos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Esa escena y en realidad todo el libro est&aacute; basado en un trabajo de investigaci&oacute;n exhaustivo no s&oacute;lo testimonial sino tambi&eacute;n documental. Hay muchos expedientes judiciales. Para el caso puntual del asesinato de Mima hay un expediente judicial espa&ntilde;ol al que tuve acceso. Ah&iacute; est&aacute; toda la descripci&oacute;n de la escena y toda la situaci&oacute;n. Tambi&eacute;n hay un libro que se llama <em>Asesinos sin fronteras</em>, que es una compilaci&oacute;n documental y de an&aacute;lisis jur&iacute;dico de Eduardo Luis Duhalde, que fue uno de los abogados que inicialmente estuvo cerca de la familia. Tambi&eacute;n hay otro libro muy importante, que es un libro peruano. Se llama <em>Muerte en el Pentagonito</em>, de Ricardo Uceda, y reconstruye la etapa del secuestro y la tortura en Per&uacute; y c&oacute;mo los peruanos ayudaron en ese procedimiento de la dictadura argentina a partir del testimonio de un militar peruano que particip&oacute;. <strong>As&iacute; que me nutr&iacute; de la bibliograf&iacute;a existente y tambi&eacute;n de mi propia investigaci&oacute;n. Entrevist&eacute; a otras personas del entorno de la militancia y de la familia. Viaj&eacute; a Chaco en varias oportunidades a buscar a los hermanos. Viaj&eacute; a Per&uacute;, busqu&eacute; mucho en las hemerotecas all&aacute; y ac&aacute;</strong>. Sali&oacute; en los diarios de la &eacute;poca toda la movida internacional que deriva en el secuestro de Mima con tres personas m&aacute;s, y despu&eacute;s la aparici&oacute;n de su cuerpo en un montaje de inteligencia y de la Canciller&iacute;a argentina para tratar de instalar r&aacute;pidamente que estos desaparecidos en realidad estaban paseando en Europa. Con ella se monta una campa&ntilde;a internacional muy grande: para derribar lo que se empezaba a hablar de las desapariciones la dictadura ten&iacute;a que armar algo. Y con ella lo intentan: quer&iacute;an mostrarla en una escena m&aacute;s propia de una persona que vive en la absoluta clandestinidad y un poco de desparpajo con guita, pasaportes, toda una serie de cosas armadas, en un hotel donde supuestamente la lleva otro montonero. Toda una serie de cosas que logran instalar los militares para decir &ldquo;estos que ustedes llaman desaparecidos est&aacute;n dando vueltas por Europa y se est&aacute;n matando entre ellos&rdquo;. 
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                Mima Molfino enviudó muy joven y tuvo seis hijos: José, Marcela, Alejandra, Liliana, Miguel y Gustavo.                            </span>
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        <strong>&ndash; En el libro y tambi&eacute;n en algunas entrevistas te refer&iacute;s a </strong><em><strong>Salvate vos</strong></em><strong> como una &ldquo;novela de no ficci&oacute;n&rdquo;. &iquest;C&oacute;mo pens&aacute;s esa categor&iacute;a? &iquest;Qu&eacute; es para vos una novela de no ficci&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Bueno, en principio en una novela de no ficci&oacute;n digamos que hay una apropiaci&oacute;n o reconstrucci&oacute;n de acontecimientos reales, con una base de investigaci&oacute;n muy importante que viene a sustentar lo narrativo. En la reconstrucci&oacute;n siempre opera un narrador que reconstruye mucho m&aacute;s all&aacute; de lo que puede dar el testimonio en base a cruzar elementos. Yo entrevist&eacute; a muchas personas del entorno de la militancia, por ejemplo<strong>. Lo que buscaba era, m&aacute;s all&aacute; de episodios puntuales que hab&iacute;an vivido, saber qu&eacute; les gustaba, qu&eacute; com&iacute;an, qu&eacute; m&uacute;sica escuchaban. Y a veces el entrevistado me miraba como diciendo &ldquo;&iquest;pero no me viniste a preguntar por la Contraofensiva, por la militancia?&rdquo;. </strong>Bueno, s&iacute;, pero estas preguntas boludas tambi&eacute;n me sirven despu&eacute;s para la construcci&oacute;n narrativa apegada lo m&aacute;s posible a lo que requiere la no ficci&oacute;n. Lo que pasa es que cuando la reconstrucci&oacute;n te lleva a indagar en personas desaparecidas o asesinadas siempre quedan huecos. En esos huecos, a la vez, por ah&iacute; aparecen indicios de lo que pudo haber sucedido. En algunos casos esos indicios son m&aacute;s fuertes, en otros no. Esos huecos son exponentes de lo arrasador que fue el terrorismo de Estado, los silencios que provoc&oacute;. Yo creo que ah&iacute; es donde la ficci&oacute;n y la investigaci&oacute;n period&iacute;stica vienen a ayudar a recuperar verdad y memoria. Es a partir de esos silencios donde aparecen las posibilidades de reconstrucci&oacute;n. Pero no invent&eacute; nada, es lo mismo que hace (Rodolfo) Walsh en <em>Operaci&oacute;n Masacre</em>. Esas escenas que &eacute;l construye cotidianas de los trabajadores que despu&eacute;s van a ser fusilados es la reconstrucci&oacute;n, muy ficcionalizada en t&eacute;rminos de escenas, a partir de testimonios. Bueno, cuando se publicaron los diarios de <strong>Enriqueta Mu&ntilde;iz </strong>uno se da cuenta ah&iacute; del gran trabajo de ficci&oacute;n fuerte que hay en esa escritura. No hablo de inventar, ni de mentir. En el caso de los Molfino, pude tener acceso, por ejemplo, a muchas cartas. Hay, tambi&eacute;n, mucho trabajo con la prensa de la &eacute;poca, en especial con la prensa del movimiento revolucionario. <strong>Me parece que ah&iacute; opera la ficci&oacute;n. La ficci&oacute;n en t&eacute;rminos de reconstrucci&oacute;n. Un poco ese es siempre el juego: hacer jugar la literatura como una herramienta muy fuerte para poder contar la historia no como un informe destemplado sino como una novela</strong>. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando la reconstrucción te lleva a indagar en personas desaparecidas o asesinadas siempre quedan huecos. En esos huecos, a la vez, por ahí aparecen indicios de lo que pudo haber sucedido.  Esos huecos son exponentes de lo arrasador que fue el terrorismo de Estado, los silencios que provocó.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&ndash; Buena parte de los hechos que cont&aacute;s en el libro transcurren alrededor o a partir de la llamada Contraofensiva de Montoneros, una decisi&oacute;n que sigue siendo discutida hasta hoy. &iquest;Qu&eacute; pensaste vos despu&eacute;s de haber le&iacute;do y trabajado tanto sobre ese episodio?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; En principio <strong>me parece que cualquier an&aacute;lisis de los &lsquo;70 siempre es f&aacute;cil con el diario del lunes</strong>. Por eso lo que me interesa un poco es recuperar tanto material documental de &eacute;poca, ver c&oacute;mo situar cada episodio, qu&eacute; pod&iacute;an pensar y analizar quienes viv&iacute;an en ese momento, en ese devenir hist&oacute;rico, en el proceso de lucha de ese momento. No casi 50 a&ntilde;os despu&eacute;s, con las consecuencias sobre la mesa. No digo que sea f&aacute;cil, pero en alg&uacute;n punto es un poco simplista decir solamente que la Contraofensiva &ldquo;fue una locura&rdquo; y listo. La mayor&iacute;a de las personas con las que habl&eacute; de la Contraofensiva, que participaron de alguna u otra manera, no me dec&iacute;a que en ese momento consideraba que estaba haciendo una locura. Incluso muchos de ellos ten&iacute;an muchas intenciones de volver al pa&iacute;s a luchar contra la dictadura, casi como una especie de mandato, de mandato de decir hay que volver a luchar contra la dictadura. Despu&eacute;s, claramente, uno puede decir que se trat&oacute; de un an&aacute;lisis pol&iacute;tico incorrecto. Eso visto desde hoy es clave. Como lo hubo tambi&eacute;n en la Operaci&oacute;n Monte Chingolo del ERP. &iquest;Hubo an&aacute;lisis o decisiones incorrectas? S&iacute;, por supuesto. Dir&iacute;a errores de lectura pol&iacute;tica. Algunos, incluso, de los que la propia organizaci&oacute;n se da cuenta. Tarde. Hay cuadros de la organizaci&oacute;n que van avisando &ldquo;che, guarda porque est&aacute; todo mal&rdquo;. Uno de ellos es Federico Fr&iacute;as Alberga, que hace un informe desde adentro y avisa &ldquo;che, esto no est&aacute; funcionado tan bien como pens&aacute;bamos&rdquo;. Tambi&eacute;n hay una cr&iacute;tica a la conducci&oacute;n en un documento y sin embargo contin&uacute;a el proceso revolucionario. Tambi&eacute;n para entonces hay rupturas muy grandes, con gente que se va de la organizaci&oacute;n. Lo que quiero decir, a partir de la investigaci&oacute;n y de los testimonios, es que  siento que ah&iacute; hay todo un devenir de una organizaci&oacute;n en un proceso pol&iacute;tico muy denso que comete errores. Errores que, por supuesto, en ese contexto cuestan un mont&oacute;n de vidas y aparecen el horror y la tragedia. Por eso la historia necesita ser le&iacute;da desde varias aristas, para poder hacer un an&aacute;lisis m&aacute;s detenido, m&aacute;s situado, m&aacute;s pensado. Y ah&iacute;, en todo caso, s&iacute; encontrar los errores.<strong> Pero este, como varios otros, es un episodio de la historia militante de los 70 donde va a seguir habiendo contradicciones y no va a haber nunca una posici&oacute;n unificada. Yo creo que ah&iacute; es donde se vuelve dif&iacute;cil la idea de la verdad o la idea de cu&aacute;l es la verdad sobre este hecho hist&oacute;rico. Lo que a m&iacute; me importa en todo caso es pensar en esas verdades a partir de mostrar que exist&iacute;an personas que cre&iacute;an que, por ejemplo, la Contraofensiva estaba bien y hay otras personas que dec&iacute;an &ldquo;che no, esto no va&rdquo;</strong>. Incluso en el mismo marco de la din&aacute;mica familiar que yo narro en el libro. Despu&eacute;s me parece que, m&aacute;s all&aacute; de lo que haya pasadoen la Contraofensiva por las decisiones de la conducci&oacute;n de Montoneros y de sus cuadros intermedios, me parece importante desmarcar esa cuesti&oacute;n interna de la intensidad sofocante del genocidio sobre los militantes que volvieron al pa&iacute;s.
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                Carrá es autor de siete novelas, entre las que se destacan &quot;No permitas que mi sangre se derrame&quot;, Cuatro caballos negros y La Cuadrada.                            </span>
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        <strong>&ndash; De hecho cit&aacute;s, al final, el alegato de una fiscal del juicio por la Contraofensiva que trae la noci&oacute;n del &ldquo;derecho a la resistencia contra la dictadura militar&rdquo;. </strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Claro. Bueno, eso es el valor grande que tuvo ese juicio: exponer que existi&oacute; la necesidad del derecho de resistir a un gobierno dictatorial, ileg&iacute;timo, que mont&oacute; el aparato represivo del Estado en su m&aacute;ximo nivel. <strong>Que nada de todo lo que sucedi&oacute; durante esa &eacute;poca es leg&iacute;timo porque es absolutamente parte de un gobierno que usurp&oacute; la democracia</strong>, que termin&oacute; con la democracia, que termin&oacute; con la justicia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; El libro sale en un contexto en el que desde el gobierno nacional se cuestiona no solo a la militancia de los &lsquo;70, sino a la pol&iacute;tica en general. La pol&iacute;tica vista como gran fantasma, una casta, un lugar para delincuentes. Y, al mismo tiempo, hay en el Poder Ejecutivo una vicepresidenta como Victoria Villarruel con un discurso negacionista a veces y a veces reivindicatorio de la dictadura. &iquest;C&oacute;mo pens&aacute;s que puede dialogar una historia como la que escribiste con estos tiempos? </strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Es muy dif&iacute;cil aventurar c&oacute;mo dialoga. S&iacute; creo que es muy importante seguir contando historias sobre lo que pas&oacute;. Me interesa mucho la posibilidad de seguir repensando cr&iacute;ticamente y anal&iacute;ticamente qu&eacute; pas&oacute; en la d&eacute;cada del &lsquo;60 y &lsquo;70 en la Argentina. Pensar cr&iacute;ticamente solo es posible a partir de contar historias. A veces pareciera que est&aacute; todo contado pero lo cierto es que no. Y que a veces, tambi&eacute;n, se tiene la sensaci&oacute;n de que porque se lograron determinadas pol&iacute;ticas p&uacute;blicas en un determinado momento hist&oacute;rico el proceso de memoria est&aacute; terminado. Pero no. El proceso de memoria, que va de la mano del proceso de la verdad, es un proceso hist&oacute;rico permanente. Los delitos que se cometieron son de lesa humanidad por esto. Estos cr&iacute;menes produjeron, entre otras cosas, la ausencia. Y en esas ausencias hay ausencia tambi&eacute;n de posibilidad de relato y de an&aacute;lisis. <strong>Gran parte de la generaci&oacute;n que incidi&oacute; de manera fundamental en la pol&iacute;tica argentina de aquellos a&ntilde;os hoy no est&aacute; para formar parte de debates pol&iacute;ticos, para poder discutir qu&eacute; pas&oacute;. No est&aacute;n. Est&aacute;n desaparecidos o asesinados, Eso es producto del terrorismo de Estado tambi&eacute;n.</strong> <strong>Nos robaron esa posibilidad. Nos quitaron esa posibilidad.</strong> Nos quitaron la posibilidad de hacerles preguntas a esas personas, de decirles a esas personas &ldquo;che, te equivocaste&rdquo; o &ldquo;qu&eacute; pas&oacute; ac&aacute;&rdquo; si alguien tuviera esa inquietud. Eso a m&iacute; tambi&eacute;n me estremece del terrorismo de Estado. Pertenezco a una generaci&oacute;n posterior que no vivi&oacute; algunos episodios de manera directa. Pero s&iacute; me siento parte de una sociedad que tambi&eacute;n fue v&iacute;ctima de eso: la falta de un fragmento muy importante de su historia. Por un delito como la desaparici&oacute;n forzada, las reconstrucciones que intentamos trabajar todos en distintas &eacute;pocas nunca van a ser del todo acabadas porque faltan voces que el terrorismo de Estado se llev&oacute;. A esa falta de voces se le suma que los genocidas tienen un pacto de silencio con el que ocultan informaci&oacute;n. Entre otras cosas, informaci&oacute;n sobre d&oacute;nde est&aacute;n los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as apropiados por la dictadura. En el caso de los Molfino, naci&oacute; Guille, una persona a la que no se buscaba porque pocos sab&iacute;an que su madre estaba embarazada cuando fue secuestrada. &iquest;Cu&aacute;ntas personas como Guille habr&aacute; dando vueltas por ah&iacute;? No sabemos. <strong>Ante toda esta cosa de horror permanente, creo que contar historias en la &eacute;poca que sea es la &uacute;nica manera que tenemos de seguir manteniendo vivo ese proceso de memoria y verdad. Creo tambi&eacute;n que a determinados discursos reivindicatorios del exterminio y del genocidio, la mejor manera que tenemos para contrarrestarlos es contar historias que abarquen arcos narrativos un poco m&aacute;s amplios de los que ellos proponen.</strong> O que ellos priorizan para quedarse solo con aquello que quieren. As&iacute; que pienso que las &eacute;pocas no son condicionantes y en todo caso en todas las &eacute;pocas habr&aacute; nuevos desaf&iacute;os. Pero tambi&eacute;n siempre hay lectores que quieren entrar a estos temas y estos libros quedan para ahora o para que se pueda volver despu&eacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        <em>AL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/molfino-familia-arrasada-dictadura-ficcion-investigacion-ayudan-recuperar-memoria_1_12476424.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 20 Jul 2025 03:02:29 +0000]]></pubDate>
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