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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Labubu]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/labubu/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Labubu]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El fenómeno Labubu tendrá su propia película y esto es todo lo que sabemos por ahora]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/espectaculos/fenomeno-labubu-tendra-propia-pelicula-pm_1_12872370.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ee52d4b3-bfd2-43f8-a00b-b73f52a32e7f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El fenómeno Labubu tendrá su propia película y esto es todo lo que sabemos por ahora"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los muñecos que causaron furor llegarán a los cines por parte del director de ‘Wonka’ y ‘Paddington’.</p></div><p class="article-text">
        La empresa china <strong>PopMart</strong> alcanz&oacute; un valor de mercado de 40.000 millones de d&oacute;lares por delante de compa&ntilde;&iacute;as veteranas de la industria de los juguetes como <em>Bandai</em>, <em>Hasbro</em> o <em>Mattel</em>, y todo por el fen&oacute;meno causado por los <strong>Labubus</strong>, unos mu&ntilde;ecos entre lo adorable y lo macabro que fueron llevados a la fama en parte porque aparecieron en los bolsos de algunas <em>celebrities</em>.
    </p><p class="article-text">
        Al igual que pas&oacute; en su d&iacute;a con otros productos que causaron furor como &lsquo;<strong>Minecraft</strong>&rsquo; o &lsquo;<strong>Angry</strong> <strong>Birds</strong>&rsquo;, los Labubu no pudieron escapar de la industria cinematogr&aacute;fica y tendr&aacute;n su propia pel&iacute;cula en un proyecto que est&aacute; dando sus primeros pasos y que podr&iacute;a todav&iacute;a ampliar m&aacute;s su fama en todas las generaciones.
    </p><h2 class="article-text">La pel&iacute;cula de los Labubu ser&aacute; del mismo director que 'Paddington'</h2><p class="article-text">
        Hace apenas un mes, <strong>Sony</strong> se hab&iacute;a hecho con los derechos cinematogr&aacute;ficos del personaje de los Labubu, y la compa&ntilde;&iacute;a ya estar&iacute;a poniendo en marcha el proyecto para que la pel&iacute;cula de estos mu&ntilde;ecos sea realidad, con la primera piedra establecida como es la de su director.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, el fen&oacute;meno Labubu dar&aacute; el salto a la gran pantalla de la mano del director <strong>Paul King </strong>conocido por '<strong>Wonka</strong>' y '<strong>Paddington'</strong>, y en el que se conf&iacute;a consiga trasladar lo peculiar de estos mu&ntilde;ecos, viendo adem&aacute;s el &eacute;xito y la experiencia con el oso amante de la mermelada que lleg&oacute; a tomarse el t&eacute; con la reina <strong>Isabel II de Reino Unido</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Por el momento poco m&aacute;s se sabe sobre la pel&iacute;cula de los Labubu, ya que se encuentra todav&iacute;a en fase muy temprana de desarrollo, aunque s&iacute; se conoce que Paul King entrar&aacute; tambi&eacute;n como productor junto a <strong>Department M, Wenxin She</strong>, y que PopMart est&aacute; en colaboraci&oacute;n directa con Sony. El siguiente punto relevante ser&aacute; el de tener guionista para que se desarrolle el argumento sobre el que ir&aacute; este largometraje que busca tener el &eacute;xito de adaptaciones de juguetes como la de Barbie.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;De d&oacute;nde viene la fama de los Labubu?</h2><p class="article-text">
        Desde que la cantante del grupo K-pop Blackpink <strong>Lalisa Manobal (Lisa)</strong> fuera vista con un mu&ntilde;eco colgado de su bolso, los Labubu se convirtieron en el juguete de moda. Estos juguetes nacieron de la mano del artista <strong>Kasing Lung</strong>, nacido en Hong Kong y afincado en Europa, y que empez&oacute; su recorrido como parte de una l&iacute;nea de figuras de monstruos.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, todo cambi&oacute; cuando Pop Mart asumi&oacute; su producci&oacute;n y distribuci&oacute;n en 2019 cuando se transform&oacute; en un objeto global, especialmente gracias a su venta en cajas sorpresa, un sistema que alimenta tanto el coleccionismo compulsivo como un mercado secundario en el que se manejan cifras de dinero astron&oacute;micas. El universo de los Labubu est&aacute; compuesto por estas figuras junto a otras como <strong>Zimomo, Mokoko y Tycoco </strong>que ampl&iacute;an su imaginario y podr&iacute;an parecer en la pel&iacute;cula en desarrollo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrea Blez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/espectaculos/fenomeno-labubu-tendra-propia-pelicula-pm_1_12872370.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 28 Dec 2025 03:02:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Labubu,Juguetes,Cine]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Dentro del mercado clandestino de los Labubu falsos: cómo China convirtió un muñeco en interés nacional]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/mercado-clandestino-labubu-falsos-china-convertido-muneco-interes-nacional_1_12507042.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ae04c15b-1815-44a2-844f-661b435260cf_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Dentro del mercado clandestino de los Labubu falsos: cómo China convirtió un muñeco en interés nacional"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los muñecos 'feos y adorables' son una historia de éxito en la proyección del poder blando de China y las autoridades, deseosas de protegerlo, están tomando medidas enérgicas contra las falsificaciones Lafufu.</p></div><p class="article-text">
        Carritos repletos hasta arriba de las monstruosas cabezas de silicona, traficantes tatuados esperando en un callej&oacute;n, bolsas de basura con el material de contrabando escondidas tras los mostradores de un comercio: bienvenidos al mundo de los Lafufus. 
    </p><p class="article-text">
        Los Labubu falsos, tambi&eacute;n conocidos como Lafufus, inundan el mercado clandestino. La demanda de estos llaveros peludos y coleccionables se dispar&oacute; y en el n&uacute;cleo comercial del sur de Shenzhen los empresarios no tardaron en buscar proveedores de imitaciones para vender a los ansiosos cazadores de Labubu.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pero la del Labubu es una historia de &eacute;xito poco com&uacute;n en la proyecci&oacute;n del poder blando de China y las autoridades, deseosas de protegerlo, est&aacute;n tomando medidas en&eacute;rgicas contra las falsificaciones.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El tema de los Labubus se volvi&oacute; muy delicado&rdquo;, dice una vendedora no oficial en su peque&ntilde;a tienda de art&iacute;culos de dise&ntilde;o falsos. Su local no tiene ning&uacute;n distintivo y est&aacute; ubicado en la planta 17 de un anodino edificio de oficinas en Huaqiangbei, un barrio de Shenzhen conocido por el comercio de productos electr&oacute;nicos baratos. &ldquo;No nos atrevemos a hablar del tema&rdquo;, a&ntilde;ade una compa&ntilde;era. 
    </p><p class="article-text">
        Promocionados por celebridades como Rihanna o como Lisa, de la banda de K-pop Blackpink, estos elfos peludos con orejas de conejo desarrollados por la empresa china de juguetes Pop Mart se volvieron extremadamente populares en 2025. En Reino Unido, por ejemplo, estos mu&ntilde;ecos &lsquo;feos y adorables&rsquo; tuvieron tanta demanda que Pop Mart tuvo que retirar de todas las tiendas a los monstruos sonrientes para evitar el riesgo de peleas entre clientes. All&iacute; se venden a 17,50 libras (algo m&aacute;s de 20 d&oacute;lares), mientras que en China las versiones oficiales se venden a un precio que oscila entre los 99 y los 399 yuanes (entre 15 y 50 d&oacute;lares), con precios de reventa que se disparan muy por encima.
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                Una mujer lleva colgado un  Labubu con una funda protectora                            </span>
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        Las autoridades chinas se sumaron al entusiasmo y aclaman a Pop Mart como la &uacute;ltima empresa china en ganar una popularidad inmensa fuera del pa&iacute;s, despu&eacute;s de la empresa de inteligencia artificial <a href="https://www.xataka.com/basics/deepseek-que-como-funciona-que-opciones-tiene-esta-inteligencia-artificial" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">DeepSeek</a>, y el exitoso videojuego <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Black_Myth:_Wukong" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&lsquo;Black Myth: Wukong&rsquo;</a>, que tambi&eacute;n se hizo viral.
    </p><p class="article-text">
        El <em>Diario del Pueblo</em>, medio oficial del Partido Comunista de China, elogi&oacute; en junio<a href="https://en.people.cn/n3/2025/0613/c90000-20327367.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"> a los Labubus</a> y dijo que representaban un cambio: del &lsquo;Made in China&rsquo; [Fabricado en China] al &lsquo;Created in China&rsquo; [Creado en China]. &ldquo;El auge de Labubu fusiona la s&oacute;lida base manufacturera de China con la innovaci&oacute;n creativa, aprovechando las necesidades emocionales de los consumidores globales&rdquo;, recog&iacute;a el art&iacute;culo.
    </p><p class="article-text">
        En un pa&iacute;s que intenta librarse de su reputaci&oacute;n como tierra de imitaciones, la elevaci&oacute;n de Pop Mart al estatus de h&eacute;roe nacional parece haber motivado a las autoridades a tomar medidas en&eacute;rgicas contra las falsificaciones. Seg&uacute;n los medios estatales, las autoridades aduaneras de la ciudad oriental de Ningbo interceptaron en abril un lote de 200.000 art&iacute;culos sospechosos de infringir la propiedad intelectual de los Labubu. En otra redada de junio interceptaron m&aacute;s de 2.000 art&iacute;culos falsificados.
    </p><p class="article-text">
        Li Yang (nombre ficticio) tiene 59 a&ntilde;os y vive a unos 40 kil&oacute;metros de la tienda de Huaqiangbei. Nunca oy&oacute; hablar de los Labubu pero, todos los d&iacute;as, se pasa horas en un taburete de pl&aacute;stico de su edificio de apartamentos cortando cabezas de monstruos moldeadas en silicona que m&aacute;s tarde se convertir&aacute;n en Lafufus. Wang Bi (nombre ficticio), vecina de Li, es otra mujer mayor que se queda en casa dedicada a este laborioso trabajo, rodeada por pilas de componentes color piel clara que se desparraman por el pasillo de su apartamento. &ldquo;Como nos quedamos en casa, cuidando a los ni&ntilde;os y haciendo las tareas dom&eacute;sticas, quer&iacute;amos encontrar alg&uacute;n trabajo temporal&rdquo;, dice Li.
    </p><p class="article-text">
        Li no sab&iacute;a de d&oacute;nde ven&iacute;an las cabezas de los monstruos ni a d&oacute;nde se enviaban. El jefe de una f&aacute;brica cercana, que seg&uacute;n los medios chinos produc&iacute;a Lafufus, neg&oacute; rotundamente cualquier implicaci&oacute;n, pese a la pila de cabezas sospechosamente parecidas a Labubus que hab&iacute;a apiladas en el pasillo.
    </p><h2 class="article-text">De inter&eacute;s comercial a inter&eacute;s nacional</h2><p class="article-text">
        &ldquo;China nunca estuvo tan decidida a ponerle fin a los robos de propiedad intelectual, no solo por la contribuci&oacute;n que hacen los Labubu como juguete superventas en todo el mundo, sino como herramienta de poder blando&rdquo;, dice Seg&uacute;n Yaling Jiang, analista china de tendencias de consumo. &ldquo;Defender la propiedad intelectual de Labubu ya no es solo un tema de inter&eacute;s comercial, sino de inter&eacute;s nacional&rdquo;. 
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                Clientes eligen cajas con figuras del juguete en la primera tienda Pop Mart proveedora de Labubu en Berlín                            </span>
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        La consecuencia es que el mercado de los Lafufus est&aacute; pasando a la clandestinidad. Hace poco, las autoridades de Huaqiangbei, en Shenzhen, anunciaron inspecciones en las tiendas en busca de Labubus &ldquo;falsificados y de mala calidad&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Pero encontrar un distribuidor no es complicado. Tras la breve llamada telef&oacute;nica de uno de los vendedores ambulantes que ofrecen bolsos y relojes de dise&ntilde;o falsos, un hombre delgado y tatuado aparece de la nada, con su bolsa de lona cubierta por cursis llaveros de peluche. El hombre lleva a la periodista de <a href="https://www.theguardian.com/world/2025/jul/29/lafufu-chinese-fake-labubu-plush-toy-doll-popmart" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>The Guardian</em></a><em> </em>hasta el mostrador de un concurrido centro comercial donde se venden secadores de pelo y gafas de sol. Tras unas cuantas miradas furtivas, el elegante dependiente saca de debajo del mostrador una bolsa de pl&aacute;stico negra llena de Lafufus: se venden a 168 yuanes la unidad (unos 23 d&oacute;lares).
    </p><p class="article-text">
        Es probable que las falsificaciones procedan de varios fabricantes, pero el modelo de negocio de Li funciona as&iacute;: cada pocos d&iacute;as, un mensajero lleva a su edificio de apartamentos un carrito con bolsas repletas de cientos de cabezas de monstruos. Las cabezas fueron moldeadas por una m&aacute;quina pero el proceso de dividirlas en dos para rellenarlas despu&eacute;s y luego montarlas en un juguete terminado es complejo: hace falta un cuchillo afilado y cortar a mano el borde curvo de la cabeza del juguete.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que Li y sus vecinas, todas ellas mujeres mayores, se encargan de cortar a mano las cabezas, y la misteriosa f&aacute;brica les paga 0,04 yuanes por pieza (unos 0,0050 d&oacute;lares). Cada vez que llega el mensajero, Li baja varias bolsas grandes de cabezas abiertas y recoge un nuevo lote, listas para ser diseccionadas. Seg&uacute;n los c&aacute;lculos de una de las mujeres, es posible cortar entre 800 y 1000 cabezas al d&iacute;a, ganando hasta 40 yuanes (unos 5 d&oacute;lares).
    </p><p class="article-text">
        Ninguna de las trabajadoras entrevistadas por <em>The Guardian </em>sabe lo que es un Labubu. Wang se sorprende al saber que los productos terminados, falsos o no, se venden por cientos de yuanes. Pero en una de las f&aacute;bricas caseras hay una persona que s&iacute; sab&iacute;a exactamente lo que son los juguetes: la nieta peque&ntilde;a de Li. Cuando entra en el pasillo y ve a su abuela revisando un juguete terminado, grita: &ldquo;&iexcl;Labubu!&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        <em>Con la colaboraci&oacute;n de Lillian Yang.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Traducci&oacute;n por Francisco de Z&aacute;rate.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Amy Hawkins]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/mercado-clandestino-labubu-falsos-china-convertido-muneco-interes-nacional_1_12507042.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 31 Jul 2025 16:05:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Dentro del mercado clandestino de los Labubu falsos: cómo China convirtió un muñeco en interés nacional]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[China,Labubu]]></media:keywords>
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