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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Anastasio Somoza]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/anastasio-somoza/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Anastasio Somoza]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Gioconda Belli y la situación en Nicaragua: "Nunca pensé que Daniel Ortega sería un peor tirano que Somoza"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/latinoamerica/gioconda-belli-situacion-nicaragua-pense-daniel-ortega-seria-peor-tirano-somoza_1_12518037.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/94a09cf2-24d2-40fe-81e3-9f8cc473bc52_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Gioconda Belli y la situación en Nicaragua: &quot;Nunca pensé que Daniel Ortega sería un peor tirano que Somoza&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Ortega regresó al poder en 2007, en apariencia más moderado. Pero al poco tiempo puso manos a la obra para desmantelar la democracia que con tanto esfuerzo habíamos construido". Fragmento del ensayo publicado por la escritora en The New York Times. El texto completo.</p></div><p class="article-text">
        La escritora nicarag&uuml;ense exiliada en Espa&ntilde;a Gioconda Belli dijo este martes que nunca pens&oacute; de que el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, en el poder desde 2007, &ldquo;ser&iacute;a un peor tirano&rdquo; que el dictador Anastasio Somoza Debayle.
    </p><p class="article-text">
        En un escrito publicado por The New York Times y replicado en sus redes sociales con el t&iacute;tulo: &ldquo;El dictador de mi pa&iacute;s me quit&oacute; la ciudadan&iacute;a. Lo que me pas&oacute; es una advertencia&rdquo;, la escritora cont&oacute; que fue privada de su nacionalidad hace m&aacute;s de dos a&ntilde;os por el Gobierno que preside Ortega junto con su esposa, Rosario Murillo, y pese que sab&iacute;a lo que era el exilio, no estaba preparada para vivirlo otra vez despu&eacute;s de cumplir sus 70 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        La novelista y poeta tambi&eacute;n alert&oacute; sobre el alcance del r&eacute;gimen sandinista en el exilio y puso como ejemplo el asesinato del opositor nicarag&uuml;ense desnacionalizado y militar en retiro Roberto Samcam, ocurrido hace 47 d&iacute;as en Costa Rica.
    </p><h2 class="article-text"><strong>No estaba preparada para su segundo exilio</strong></h2><p class="article-text">
        En su escrito, Belli record&oacute; que ten&iacute;a 26 a&ntilde;os la primera vez que tuvo que exiliarse. Era 1975, y sali&oacute; de Nicaragua por ser parte de la resistencia al r&eacute;gimen de Somoza Debayle, &ldquo;el &uacute;ltimo dictador de una dinast&iacute;a que hab&iacute;a gobernado el pa&iacute;s durante casi medio siglo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En ese entonces, dijo, era una revolucionaria comprometida, dispuesta a morir por su pa&iacute;s en la lucha contra la tiran&iacute;a somocista.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El exilio en el que me encuentro ahora, obligada a empezar una nueva vida en Madrid, es un exilio que nunca habr&iacute;a imaginado, un exilio que me impuso (Ortega) quien ayud&oacute; a derrocar a Somoza con la promesa de que Nicaragua nunca volver&iacute;a a estar bajo el yugo de un dictador&rdquo;, reproch&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        En febrero de 2023, Belli, junto con el escritor Sergio Ram&iacute;rez y otros cientos de intelectuales y disidentes nicarag&uuml;enses, fueron despojados de su nacionalidad acusados por &ldquo;traici&oacute;n a la patria&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Darme cuenta de que no ten&iacute;a donde vivir me sacudi&oacute;. No olvido cuan desorientada me sent&iacute;&rdquo;, confes&oacute; la autora, quien asegur&oacute; que sus &ldquo;amigos y lectores espa&ntilde;oles&rdquo; la hicieron sentir bienvenida en Madrid.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Belli: Ortega ha demostrado ser un dictador</strong></h2><p class="article-text">
        Por otro lado, seg&uacute;n Belli, aun quienes han encontrado refugio en el extranjero &ldquo;ya no nos sentimos seguros&rdquo; y cit&oacute; el caso de Samcam, un mayor en retiro del ej&eacute;rcito y cr&iacute;tico declarado de Ortega, quien fue asesinado en su casa en San Jos&eacute;, Costa Rica, el 19 de junio pasado.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nadie ha sido detenido, a pesar de que se trata de al menos el sexto disidente nicarag&uuml;ense atacado, secuestrado o asesinado en Costa Rica desde 2018&rdquo;, advirti&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Para Belli, el asesinato de Samcam &ldquo;revela que nada queda del Ortega que luch&oacute; por la libertad y del que fue compa&ntilde;ero en la batalla contra la tiran&iacute;a&rdquo; de los Somoza.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&Eacute;l (Ortega) ha demostrado ser, sin duda, un dictador. Igual que otros aut&oacute;cratas en el pasado ha usado el despojo de la ciudadan&iacute;a y la inmovilidad como armas para castigar a sus oponentes pol&iacute;ticos&rdquo;, argument&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Para colmo, ahora, parece que Nicaragua est&aacute; entre los Estados que van m&aacute;s all&aacute; de sus fronteras para silenciar las voces que perciben como amenazas a su poder&rdquo;, alert&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Para ella, &ldquo;el r&eacute;gimen de Ortega est&aacute; extendiendo su largo brazo m&aacute;s all&aacute;&rdquo; de las fronteras y &ldquo;lo que le pas&oacute; a Samcam se lee como una advertencia de que hasta quienes vivimos en el exilio estamos vigilados&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es el mismo mensaje de los m&aacute;s sangrientos dictadores del mundo de que nadie est&aacute; fuera de su alcance&rdquo;, anot&oacute; la escritora, quien enfatiz&oacute; que &ldquo;nunca pens&eacute; que Ortega ser&iacute;a un peor tirano que Somoza&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A juicio de Belli, que form&oacute; parte del primer Gobierno sandinista (1979-1990), Ortega y Murillo &ldquo;han dado rienda suelta a su paranoia&rdquo; porque viven &ldquo;temerosos de su propio pueblo&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">El art&iacute;culo completo publicado en <a href="https://www.nytimes.com/es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia"><strong>The New York Times en Espa&ntilde;ol</strong></a></h2><p class="article-text">
        <a href="https://www.nytimes.com/es/2025/08/04/espanol/opinion/nicaragua-ciudadania-dictador.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El dictador de mi pa&iacute;s me quit&oacute; la ciudadan&iacute;a. Lo que me pas&oacute; es una advertencia</a>
    </p><p class="article-text">
        Sab&iacute;a lo que era el exilio, pero nada me prepar&oacute; para vivirlo otra vez despu&eacute;s de cumplir los 70.
    </p><p class="article-text">
        Ten&iacute;a 26 a&ntilde;os la primera vez que tuve que exiliarme. Era 1975, y sal&iacute; de Nicaragua por ser parte de la resistencia al r&eacute;gimen de Anastasio Somoza Debayle, el &uacute;ltimo dictador de una dinast&iacute;a que hab&iacute;a gobernado el pa&iacute;s durante casi medio siglo. En ese entonces, era una revolucionaria comprometida, dispuesta a morir por mi pa&iacute;s en la lucha contra la tiran&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        El exilio en el que me encuentro ahora, obligada a empezar una nueva vida en Madrid, es un exilio que nunca habr&iacute;a imaginado, un exilio que me impuso quien ayud&oacute; a derrocar a Somoza con la promesa de que Nicaragua nunca volver&iacute;a a estar bajo el yugo de un dictador.
    </p><p class="article-text">
        En 2023, junto con otros cientos de intelectuales y disidentes nicarag&uuml;enses, fui despojada de mi ciudadan&iacute;a por el presidente Daniel Ortega, quien ha gobernado Nicaragua durante casi dos d&eacute;cadas. Aun quienes encontramos refugio en el extranjero ya no nos sentimos seguros. Roberto Samcam Ruiz, mayor retirado del ej&eacute;rcito y cr&iacute;tico declarado de Ortega, <a href="https://www.nytimes.com/es/2025/06/29/espanol/america-latina/asesinato-refugiados-nicaragua-costa-rica-ortega.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">fue asesinado</a> en su casa en San Jos&eacute;, Costa Rica, el 19 de junio. Nadie ha sido detenido, a pesar de que se trata de al menos el <a href="https://www.nytimes.com/es/2025/06/29/espanol/america-latina/asesinato-refugiados-nicaragua-costa-rica-ortega.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sexto disidente nicarag&uuml;ense</a> atacado, secuestrado o asesinado en Costa Rica desde 2018.
    </p><p class="article-text">
        Este hecho revela que nada queda del Ortega que luch&oacute; por la libertad y del que fue compa&ntilde;ero en la batalla contra la tiran&iacute;a. &Eacute;l ha demostrado ser, sin duda, un dictador. Igual que otros aut&oacute;cratas en el pasado ha usado el despojo de la ciudadan&iacute;a y la inmovilidad como armas para castigar a sus oponentes pol&iacute;ticos. Para colmo, ahora, parece que Nicaragua est&aacute; entre los Estados que van m&aacute;s all&aacute; de sus fronteras para silenciar las voces que perciben como amenazas a su poder.
    </p><p class="article-text">
        Ha sido muy doloroso ver caer a mi pa&iacute;s de nuevo en la violencia y la represi&oacute;n. La primera vez que sal&iacute; de Nicaragua para eludir la represi&oacute;n de los Somozas, tambi&eacute;n viv&iacute; en Costa Rica. Cuatro a&ntilde;os m&aacute;s tarde, despu&eacute;s de que los sandinistas, el movimiento de izquierda del que Ortega y yo &eacute;ramos parte, derroc&oacute; a la dictadura en 1979, pude regresar. Fue un momento de grandes esperanzas, y yo me dispuse a trabajar para construir el sue&ntilde;o de un pa&iacute;s libre y democr&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        La guerra de guerrillas de la Contra, milicias de derecha respaldadas por Estados Unidos para deponer a los sandinistas, dej&oacute; claro muy pronto que ese sue&ntilde;o era una fantas&iacute;a. El conflicto, que Ortega presidi&oacute; durante su primer gobierno, de 1985 a 1990, dej&oacute; a los nicarag&uuml;enses exhaustos por la muerte y la escasez, y por las tendencias cada vez m&aacute;s autoritarias de Ortega, que vi de primera mano como parte de su gobierno.
    </p><p class="article-text">
        Cuando Violeta Barrios de Chamorro, la candidata de la oposici&oacute;n, lo derrot&oacute; de manera contundente en las elecciones de 1990, muchos sintieron alivio. Para sorpresa de sus cr&iacute;ticos, Chamorro se empe&ntilde;&oacute; en lograr una transici&oacute;n pac&iacute;fica del poder y promovi&oacute; la reconciliaci&oacute;n de una sociedad profundamente polarizada. Pero Ortega nunca super&oacute; su derrota, y sus ataques al nuevo gobierno alejaron a muchos sandinistas del movimiento, yo incluida.
    </p><p class="article-text">
        Ortega regres&oacute; al poder en 2007, en apariencia m&aacute;s moderado. Pero al poco tiempo puso manos a la obra para desmantelar la democracia que con tanto esfuerzo hab&iacute;amos construido. &Eacute;l y su esposa, Rosario Murillo, quien fue nombrada vicepresidenta en 2017, centralizaron el poder, eliminaron los l&iacute;mites a los mandatos presidenciales y llenaron el gabinete, los tribunales y el ej&eacute;rcito de personas leales mientras manten&iacute;an una fachada democr&aacute;tica. Los acuerdos beneficiosos con la Venezuela de Hugo Ch&aacute;vez sirvieron para sostener la fr&aacute;gil econom&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        El espejismo de una Nicaragua pr&oacute;spera y democr&aacute;tica se hizo trizas en la primavera de 2018. Cuando el r&eacute;gimen intent&oacute; modificar el sistema de seguridad social, hubo protestas pac&iacute;ficas que fueron reprimidas por la fuerza y manifestantes recibieron disparos. <a href="https://www.nytimes.com/es/2018/05/05/espanol/america-latina/protestas-nicaragua-ortega-muertes.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Hubo muertos</a>. Lo que sigui&oacute; fue un estallido nacional y espont&aacute;neo impulsado por la represi&oacute;n y por el descontento acumulado en silencio por largo tiempo. Miles de nicarag&uuml;enses salieron a las calles para exigir la renuncia de Ortega y Murillo. La pareja respondi&oacute; con sangre y fuego. Las protestas, declararon, eran un intento de golpe de Estado orquestado por el imperialismo y los c&oacute;mplices traidores, de la oposici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Grupos de paramilitares sembraron el miedo en los barrios, dispararon a civiles desarmados y derribaron barricadas que la gente hab&iacute;a construido para protegerse. M&eacute;dicos y otros trabajadores de la salud en los hospitales p&uacute;blicos que hab&iacute;an atendido manifestantes heridos fueron despedidos. La imagen de hombres armados y encapuchados en camionetas y de cuerpos sin vida tendidos en las calles evoc&oacute; recuerdos del terror de la dictadura de los Somoza. Para julio, la bandera nicarag&uuml;ense se hab&iacute;a convertido en un s&iacute;mbolo de la resistencia. El miedo invadi&oacute; los hogares. Miles de personas, entre ellas Samcam, se exiliaron en Costa Rica, como hab&iacute;an hecho antes generaciones de nicarag&uuml;enses.
    </p><p class="article-text">
        Yo permanec&iacute; en Nicaragua. Aunque hab&iacute;a roto con el sandinismo desde 1993, nunca pens&eacute; que Ortega ser&iacute;a un peor tirano que Somoza.
    </p><p class="article-text">
        Cuando en mayo de 2021 dej&eacute; mi casa en Managua para visitar a mis hijas en Oreg&oacute;n, Estados Unidos, no sab&iacute;a que me marchaba para siempre. Mi marido y yo empacamos poca ropa porque esper&aacute;bamos regresar en julio. Pero conforme se acercaban las elecciones previstas para noviembre de ese a&ntilde;o, Ortega y Murillo empezaron una redada y encarcelaron a posibles candidatos de la oposici&oacute;n, adem&aacute;s de a periodistas independientes, empresarios y defensores de los derechos humanos.
    </p><p class="article-text">
        Mis amigos me alertaron del peligro y aconsejaron que no regresara, as&iacute; que no lo hicimos. Darme cuenta de que no ten&iacute;a donde vivir me sacudi&oacute;. No olvido cuan desorientada me sent&iacute;. Casi un a&ntilde;o despu&eacute;s, nos trasladamos a Madrid con una oferta de trabajo. Alquilamos nuestra casa en Managua. Mis amigos y lectores espa&ntilde;oles me hicieron sentir bienvenida. No estaba exiliada de mi lengua, y eso era una bendici&oacute;n. Durante un tiempo, me sent&iacute; segura.
    </p><p class="article-text">
        Pero, en febrero de 2023, recib&iacute; la llamada de un amigo de Nicaragua. Lo que me dijo me dej&oacute; anonadada: el r&eacute;gimen de Ortega nos despojaba de nuestra ciudadan&iacute;a a m&iacute; y a decenas de nicarag&uuml;enses, entre ellos mi hijo. Sin derecho a la defensa nos declararon traidores. Adem&aacute;s, confiscaron nuestros bienes, anularon nuestras pensiones y m&aacute;s tarde borraron tambi&eacute;n nuestros nombres de muchos registros p&uacute;blicos.
    </p><p class="article-text">
        Al d&iacute;a de hoy, el nicarag&uuml;ense que viaja corre el riesgo de que se le proh&iacute;ba regresar a su pa&iacute;s sin ninguna explicaci&oacute;n. En el aeropuerto para retornar a Managua, las compa&ntilde;&iacute;as a&eacute;reas les impiden abordar y les informan que &ldquo;no est&aacute;n autorizados&rdquo; para volver. Los funcionarios de migraci&oacute;n est&aacute;n legalmente facultados para denegar la entrada a cualquiera que se considere una amenaza para la paz y la seguridad. Incluso una publicaci&oacute;n cr&iacute;tica en las redes sociales puede desencadenar una prohibici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Temerosos de su propio pueblo, Ortega y Murillo han dado rienda suelta a su paranoia. Agentes de polic&iacute;a patrullan las calles. Las reuniones p&uacute;blicas, incluso las procesiones religiosas, est&aacute;n sujetas a restricciones. Una <a href="https://confidencial.digital/politica/ortega-reforma-a-la-constitucion-de-nicaragua/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">reforma constitucional</a> reciente convirti&oacute; a la pareja en copresidentes y oficializ&oacute; la existencia de una fuerza paramilitar. En medio de rumores sobre el deterioro de la salud de Ortega, Murillo parece tener prisa para asegurarse de que nadie desaf&iacute;e su sucesi&oacute;n. La semana pasada, se dio a conocer que el excomandante sandinista Bayardo Arce, un rico y poderoso aliado de Ortega, hab&iacute;a sido detenido, una medida que muchos entienden como una purga de la &eacute;lite dirigente del pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Para impedir la resistencia de la sociedad civil, el r&eacute;gimen ha cerrado miles de organizaciones no gubernamentales. Decenas de sacerdotes y misioneros cat&oacute;licos han sido detenidos o expulsados del pa&iacute;s. Las universidades han sido tomadas. La Prensa, el peri&oacute;dico nicarag&uuml;ense que tiene casi una centena de a&ntilde;os y ha sido un faro de la libertad de expresi&oacute;n, se vio obligado a trasladarse al extranjero despu&eacute;s de que sus oficinas fueran allanadas y gran parte de su personal tuviera que salir del pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Ahora, el r&eacute;gimen de Ortega est&aacute; extendiendo su largo brazo m&aacute;s all&aacute;. Lo que le pas&oacute; a Samcam se lee como una advertencia de que hasta quienes vivimos en el exilio estamos vigilados. Es el mismo mensaje de los m&aacute;s sangrientos dictadores del mundo de que nadie est&aacute; fuera de su alcance.
    </p><p class="article-text">
        EFE y <a href="https://www.nytimes.com/es/2025/08/04/espanol/opinion/nicaragua-ciudadania-dictador.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">The New York Times</a>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiarioAR]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/latinoamerica/gioconda-belli-situacion-nicaragua-pense-daniel-ortega-seria-peor-tirano-somoza_1_12518037.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 06 Aug 2025 11:54:10 +0000]]></pubDate>
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