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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Tali Goldman]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/tali-goldman/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Tali Goldman]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Tali Goldman: “La crónica se volvió un lugar de resistencia para un periodismo que pide tiempo”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/tali-goldman-cronica-volvio-lugar-resistencia-periodismo-pide-tiempo_1_12551339.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e4e5a2c7-0917-41cc-9020-a4c895c2744d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tali Goldman: “La crónica se volvió un lugar de resistencia para un periodismo que pide tiempo”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">
La escritora y periodista acaba de publicar “Cómo se puede querer tanto a alguien”, un libro compuesto por tres textos de no ficción donde aborda, a partir de retratos impactantes, las esquirlas que dejaron la dictadura y el atentado a la AMIA.
</p><p class="subtitle">Entrevista - Los Molfino, una familia arrasada por la dictadura: “La ficción y la investigación ayudan a recuperar verdad y memoria”</p></div><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Cuando leemos que hubo cien mil v&iacute;ctimas en un maremoto de Bangladesh, el dato nos asombra pero no nos conmueve. Si ley&eacute;ramos, en cambio, la tragedia de una mujer que ha quedado sola en el mundo despu&eacute;s del maremoto y sigui&eacute;ramos paso a paso la historia de sus p&eacute;rdidas, sabr&iacute;amos todo lo que hay que saber sobre ese maremoto y todo lo que hay que saber sobre el azar y sobre las desgracias involuntarias y repentinas. Hegel primero, y despu&eacute;s Borges, escribieron que la suerte de un hombre resume, en ciertos momentos esenciales, la suerte de todos los hombres&rdquo;</em>. Con esas palabras de <strong>Tom&aacute;s Eloy Mart&iacute;nez</strong> abre <em>C&oacute;mo se puede querer tanto a alguien</em> (Paisanita Editora, 2025), flamante libro de la periodista y escritora <strong>Tali Goldman</strong>. El ep&iacute;grafe ofrece una clave de lectura para los textos de una autora que se especializa en eso de ir detr&aacute;s de huellas, en ofrecer cr&oacute;nicas que nacen del movimiento, de la inquietud, de volver sobre las esquirlas de episodios supuestamente muy conocidos o narrados.
    </p><p class="article-text">
        Las tres cr&oacute;nicas que integran la publicaci&oacute;n tienen en su centro a tres personas que, por motivos bien diversos, s<strong>intetizan la suerte de varios en circunstancias dolorosas para la historia argentina reciente</strong>, como la dictadura militar o el atentado contra la AMIA. Contados con rigor, pero tambi&eacute;n con proximidad y una prosa di&aacute;fana, los textos singularizan, aproximan, le ponen voz a distintas heridas.
    </p><p class="article-text">
        El primero de los textos es un retrato conmovedor &ndash;y tambi&eacute;n revelador, por algunas escenas poco conocidas de su vida&ndash; de<strong> Diana Wassner de Malamud</strong>, quien perdi&oacute; a su esposo en el atentado contra la AMIA y se volvi&oacute;, con el tiempo, en una referente de la asociaci&oacute;n Memoria Activa. En el segundo, Goldman, que es experta en ir detr&aacute;s de historias poco conocidas, <strong>reconstruye las andanzas de Dany Recanati, un hombre israel&iacute; que arriesg&oacute; su vida para salvar a alrededor de 400 argentinos durante la dictadura desde su trabajo sigiloso en la Agencia Jud&iacute;a para Israel </strong>en Buenos Aires. 
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                    alt="&quot;Cómo se puede querer tanto a alguien&quot; salió por el sello independiente Paisanita Editora."
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                &quot;Cómo se puede querer tanto a alguien&quot; salió por el sello independiente Paisanita Editora.                            </span>
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        La tercera de las cr&oacute;nicas, narrada con un pulso vertiginoso y tambi&eacute;n estremecedor, recapitula la historia de <strong>Ezequiel Rochistein</strong>, un hombre nacido en un centro clandestino de detenci&oacute;n durante el gobierno de facto, que creci&oacute; con una identidad falsa y reci&eacute;n pudo conocer de grande su verdadero origen. <strong>En plena pandemia, Rochistein termin&oacute; siendo uno de los encargados del operativo internacional de captura de Gonzalo &ldquo;Chispa&rdquo; S&aacute;nchez</strong>, un represor sobre el que pesan acusaciones por m&aacute;s de 900 secuestros en diversas causas que investigan delitos de lesa humanidad, entre otros la de la desaparici&oacute;n del escritor <strong>Rodolfo Walsh</strong>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; En tu pen&uacute;ltimo libro, </strong><em><strong>Larga distancia</strong></em><strong>, te conocimos como autora de ficci&oacute;n, de cuentos espec&iacute;ficamente. Ahora estas tres cr&oacute;nicas que escribiste forman parte de un nuevo libro con el que volv&eacute;s a sorprender. &iquest;Qu&eacute; te ofrece la cr&oacute;nica, por qu&eacute; cre&eacute;s que est&aacute;s siempre d&aacute;ndole vueltas a este g&eacute;nero?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Mi primer libro, <em>Marea sindical</em>, ya hab&iacute;a sido de cr&oacute;nica. Dir&iacute;a que la ficci&oacute;n, en realidad, fue como algo raro, como en mi vida, que ahora tambi&eacute;n se instal&oacute; en m&iacute;. La cr&oacute;nica, en cambio, siempre estuvo y por lo general prefiero definirme como periodista. De hecho, a veces me parece un mont&oacute;n llamarme escritora. <strong>En cambio, me encanta definirme como periodista porque es lo que esencialmente soy. Siempre me dediqu&eacute; al periodismo escrito.</strong> Adem&aacute;s, trabaj&eacute; en varias redacciones, digamos que me form&eacute; en el periodismo gr&aacute;fico, me cri&eacute; en todo sentido ah&iacute;. Yo viv&iacute; la &eacute;poca de las redacciones: pas&eacute; por las de las revistas 7 d&iacute;as y Veintitr&eacute;s y por la del diario El argentino. Tambi&eacute;n hice radio, pero nunca me termin&oacute; de enamorar la radio, a m&iacute; me enamoraba y me enamora escribir. De hecho extra&ntilde;o un poco la redacci&oacute;n como espacio, aunque hoy ser&iacute;a dif&iacute;cil tambi&eacute;n pensar en una redacci&oacute;n porque se est&aacute;n extinguiendo. As&iacute; que en ese sentido, se dio naturalmente esto de volver a publicar no ficci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; La particularidad de </strong><em><strong>C&oacute;mo se puede querer tanto a alguien</strong></em><strong> es que son cr&oacute;nicas que ya hab&iacute;an sido publicadas o que hab&iacute;an circulado de distintos modos</strong>.
    </p><p class="article-text">
        &ndash; S&iacute;, me pareci&oacute; lindo dir&iacute;a que como experiencia sensorial: no es lo mismo leer una cr&oacute;nica en en la computadora o en un celular que en un formato libro. Por otro lado, me parec&iacute;a interesante ver la conexi&oacute;n o este hilo que creo que hay entre estas tres cr&oacute;nicas, que es algo que sale de manera inconsciente. Porque no es que yo te hice estas tres cr&oacute;nicas diciendo <em>&ldquo;Bueno, esto va a ser un libro&rdquo;</em>. Sin embargo, en las tres evidentemente hay una zona que me interesa y que aparece en mucho de lo que escribo, que tiene que ver con historias o tem&aacute;ticas alrededor de la dictadura. <strong>Y, &uacute;ltimamente, tambi&eacute;n lo lo jud&iacute;o o algo de la cultura jud&iacute;a me empez&oacute; a interesar. Primero, concretamente, desde los cuentos, y eso se traslad&oacute; tambi&eacute;n  al periodismo</strong>.
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                Tali Goldman nació en Buenos Aires, en 1987.                            </span>
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        <strong>&ndash; Pensando en esos puntos de contacto entre las tres historias y asoci&aacute;ndolo con esto que mencion&aacute;s de las redacciones en extinci&oacute;n, el libro trae retazos del siglo XX y algunos de sus modos de circulaci&oacute;n que tambi&eacute;n se van perdiendo. La dictadura, de todas formas, est&aacute; presente en las tres cr&oacute;nicas. &iquest;Por qu&eacute; volv&eacute;s siempre ah&iacute;? &iquest;Sent&iacute;s que todav&iacute;a hay mucho para contar o reconstruir?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Siento por un lado la dictadura es un periodo muy narrado, pero tambi&eacute;n me fascina ver que siguen apareciendo historias ocultas de ese per&iacute;odo, o personajes que todav&iacute;a no se contaron. Tambi&eacute;n creo que hay algo de la mirada: pasa el tiempo y los protagonistas y yo misma tenemos reflexiones completamente distintas sobre cosas supuestamente conocidas o muy narradas. Entonces uno aborda este tema de maneras nuevas. Pienso, por ejemplo, en lo que pas&oacute; con el libro<em> La llamada</em>, de <strong>Leila Guerriero</strong>. Para m&iacute; ese es un texto que tiene valor por un mont&oacute;n de cosas, y que tambi&eacute;n tiene un valor porque se escribe casi a 50 a&ntilde;os de lo que ah&iacute; se cuenta. <strong>Entonces yo creo que mucho de lo que pasa en ese libro tiene que ver con que pasaron muchos a&ntilde;os y sus protagonistas tienen nuevas reflexiones sobre lo que vivieron.</strong> En mi libro, por ejemplo, pienso en la cr&oacute;nica sobre Diana (Malamud). Si yo hubiera contado esa historia hace 15 a&ntilde;os seguramente hubiera sido otra cr&oacute;nica porque enganchaba a Diana en otro proceso. <strong>Ella ahora cumpli&oacute; 65 a&ntilde;os y del atentado pasaron 30. Sus reflexiones son otras y mi mirada sobre ella tambi&eacute;n</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; De hecho ah&iacute; se nota una suerte de mirada tuya sobre este personaje que conocemos por sus discursos en los actos del 18 de julio cada a&ntilde;o, pero vos, m&aacute;s all&aacute; del personaje p&uacute;blico, abr&iacute;s la pregunta sobre la maternidad de esta mujer que pierde de un d&iacute;a para el otro y queda sola con dos hijas.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Esto lo pens&eacute; con el tiempo, pero creo que en el fondo este texto parte de mi propia maternidad. Yo fui madre hace casi cuatro a&ntilde;os y cuando empec&eacute; a pensar esta historia mi hija ten&iacute;a 1 o 2 a&ntilde;os. De alguna manera mi cabeza explot&oacute; cuando, m&aacute;s all&aacute; de que cre&iacute;a conocer la historia de Diana porque es una persona conocida que habla todos los a&ntilde;os, pens&eacute; en su miedo al quedarse sola con dos hijas. Pens&eacute; <em>&ldquo;claro, era m&aacute;s chica que yo y ten&iacute;a dos hijas&rdquo;</em>. De un momento para otro me cambi&oacute; la perspectiva que siempre hab&iacute;a tenido de la AMIA. Que era algo que para m&iacute; siempre fue un tema cercano y muy presente durante toda mi vida, porque me cri&eacute; en la comunidad jud&iacute;a de Buenos Aires, en instituciones jud&iacute;as. Tal vez porque yo era muy chica cuando fue el atentado, siempre la vi a Diana hablando como una adulta y en esa fantas&iacute;a de chica pensaba que ser adulto es tener una vida resuelta o saber c&oacute;mo actuar ante determinados hechos. <strong>Algo de de mi maternidad y de mi edad actual me hizo repensar a Diana y al atentado, me hizo sentir que quer&iacute;a contar un costado de la intimidad a partir del atentado. No s&eacute;, Diana tambi&eacute;n era una mujer que queda sola, que ten&iacute;a a su familia viviendo en M&eacute;xico, que ten&iacute;a que rearmarse en todo sentido, no solamente desde lo econ&oacute;mico, una mujer que no sab&iacute;a manejar, por ejemplo. </strong>A m&iacute; me interesaba contar estos aspectos, porque me parece que en algunos detalles tambi&eacute;n una puede ver la dimensi&oacute;n de la tragedia. Yo doy taller y hace poco invit&eacute; a una clase al periodista <strong>Juan Crist&oacute;bal Pe&ntilde;a</strong>. &Eacute;l se&ntilde;al&oacute; algo muy interesante sobre los perfiles period&iacute;sticos. &Eacute;l dijo que el perfil es como una trenza donde se cruzan tres mechones, digamos: lo p&uacute;blico, lo privado y lo &iacute;ntimo. Creo que es esa b&uacute;squeda la que me interesa cuando voy escribiendo un perfil. Lo p&uacute;blico, que por lo general es lo que se conoce, trenzado con privado y, sobre todo, lo &iacute;ntimo. Me interesaba en esa cr&oacute;nica particular retratar esas tres dimensiones. 
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DIjHOUqx5DL/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        <strong>&ndash; El segundo texto tiene como protagonista a Daniel Recanati, este hombre israel&iacute; que trabajando en Buenos Aires en los &lsquo;70 para la sede argentina de la Agencia Jud&iacute;a para Israel rescat&oacute; a unas 400 personas durante la dictadura. &iquest;C&oacute;mo te acercaste a esta historia y c&oacute;mo fue el trabajo de reconstrucci&oacute;n de la vida de Recanati?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Se iban a cumplir 40 a&ntilde;os de democracia en 2023 y Leila Guerriero, sabiendo mi inter&eacute;s por estos temas, me dice que le proponga notas para la revista Gatopardo. En ese momento me propuse encontrar, entre muchas comillas, alguna historia luminosa, alg&uacute;n personaje que salve a otros, algo que redima, no s&eacute;, andaba muy obsesionada con encontrar una especie de Schindler argentino. Me acuerdo que lo llam&eacute; a mi pap&aacute; (N. de la R.: <strong>Daniel Goldman</strong>, rabino de la Comunidad Bet El) y le pregunt&eacute;: <em>&ldquo;&iquest;vos no conoc&eacute;s a alguna persona salvado gente en la dictadura?&rdquo;</em>. Y mi pap&aacute;, que hab&iacute;a escrito un libro que se llama S<em>er Jud&iacute;o en los 70</em>, que yo nunca hab&iacute;a le&iacute;do, me dijo: <em>&ldquo;Hay un tipo que se llamaba Dany Recanati&rdquo;.</em> Al principio no encontr&eacute; casi nada, apenas un art&iacute;culo perdido en un dossier. As&iacute; que empec&eacute; una b&uacute;squeda medio detectivesca que me llev&oacute; no solo a leer ese libro de mi pap&aacute; sino a conectarme con un mont&oacute;n de historias de personas que se pudieron exiliar gracias a Recanati. <strong>Fue muy quir&uacute;rgico todo, llegu&eacute; a un investigador exiliado en Israel hasta que termin&eacute; finalmente hablando con las hijas de Recanati. </strong>Fue de alguna manera espectacular ir atando cabos, viendo c&oacute;mo se cruzaban algunos puntos. De hecho, cuando estaba con esta investigaci&oacute;n alguien me dice <em>&ldquo;che, fijate que Diana Malamud tambi&eacute;n estuvo exiliada&rdquo;</em>. Ah&iacute; empec&eacute; a ver c&oacute;mo se juntaban varias cosas que nunca hab&iacute;a notado. En general fue muy movilizante dar con la gente que fue rescatada por Recanati, todos lo recordaban con mucho cari&ntilde;o porque realmente le deb&iacute;an su vida a &eacute;l. <strong>Creo que en esa cr&oacute;nica se dio, tambi&eacute;n, algo interesante para pensar que es una mirada del exilio, una experiencia de la dictadura que tal vez fue menos narrada. </strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash; &iquest;Y la tercera de las cr&oacute;nicas? &iquest;C&oacute;mo lleg&aacute;s a la historia de Ezequiel Rochistein, este hombre nacido en un centro clandestino de detenci&oacute;n, al que le cambian la identidad los militares y quien, ya de grande y conociendo su verdadera historia, tiene como misi&oacute;n ir a capturar a un represor?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; La verdad es que este caso lo doy como ejemplo en mis clases porque naci&oacute; de una manera muy simple. En plena pandemia, me acuerdo de leer creo que en <em>P&aacute;gina 12</em>, que hab&iacute;an logrado extraditar a un represor vinculado con la desaparici&oacute;n de Rodolfo Walsh. Me qued&oacute; en la memoria una imagen entre rid&iacute;cula y bizarra de este tal <em>Chispa</em> S&aacute;nchez porque eran los comienzos de la pandemia y en la foto se ve&iacute;a al tipo en una especie de pelopincho con un mameluco, una escafandra y gente tir&aacute;ndole desinfectante. Obviamente me interesaba la causa de Walsh, pero en ese momento no ten&iacute;a claro que segu&iacute;a la investigaci&oacute;n, que quedaba todav&iacute;a este tipo y que lo estaban buscando. Unos d&iacute;as despu&eacute;s aparece tambi&eacute;n, creo que en una nota de P&aacute;gina 12, que una persona, un nieto recuperado por los organismos de derechos humanos, hab&iacute;a estado atr&aacute;s del operativo para traerlo a Argentina. Justo ten&iacute;a un amigo que trabajaba en Canciller&iacute;a, le pregunt&eacute; y me confirm&oacute; que s&iacute;, que hab&iacute;a sido as&iacute;. <strong>Al poco tiempo contact&eacute; a Ezequiel para entrevistarlo y enseguida me dijo &ldquo;dale, avancemos&rdquo;. Como era pandemia me acuerdo que habl&aacute;bamos por tel&eacute;fono los s&aacute;bados, que era un d&iacute;a que &eacute;l ten&iacute;a libre. Estuvimos un mes as&iacute;. </strong>En el transcurso de la investigaci&oacute;n me di cuenta de que la historia no era <em>Chispa</em> S&aacute;nchez, la historia era la de Ezequiel, su identidad, su recorrido hasta llegar a la extradici&oacute;n del represor. Fue la primera vez que escrib&iacute; para <em>Gatopardo</em> y por eso le tengo un cari&ntilde;o enorme a ese texto.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Yo doy taller y hace poco invité a una clase al periodista Juan Cristóbal Peña. Él señaló algo muy interesante sobre los perfiles periodísticos. Él dijo que el perfil es como una trenza donde se cruzan tres mechones, digamos: lo público, lo privado y lo íntimo. Creo que es esa búsqueda la que me interesa cuando voy escribiendo un perfil.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&ndash; En todos los casos les dedicaste much&iacute;simas horas a las historias, mencion&aacute;s esto de estar un mes hablando con un protagonista, en el caso de la primera cr&oacute;nica ni siquiera ten&iacute;as un lugar para publicarla. &iquest;C&oacute;mo es escribir en este contexto, en el que adem&aacute;s hay cada vez menos espacios para este tipo de periodismo? </strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash; La verdad es que lo vivo dram&aacute;ticamente. Casi no hay lugares para para escribir cr&oacute;nicas o est&aacute;n en extinci&oacute;n, como dec&iacute;amos antes. Adem&aacute;s este tipo de trabajos es muy raro que se paguen lo que salen, en el sentido de que por ah&iacute; est&aacute;s meses buscando algo, no se mide ni en caracteres ni en p&aacute;ginas. Por mi parte, yo hago malabares con otros trabajos y actividades vinculadas con la escritura, como dar talleres de no ficci&oacute;n, que es algo que me est&aacute; gustando mucho. Me parece que en el fondo lo hago para poder seguir con estas cr&oacute;nicas que es b&aacute;sicamente lo que m&aacute;s me gusta en el mundo. La de Diana, al final, la pude presentar en un concurso y gan&oacute;. <strong>En el fondo me parece que la cr&oacute;nica se convirti&oacute; en un lugar de resistencia para un tipo de periodismo que pide tiempo, que se desmarca de lo supuestamente urgente. En este mundo que reclama tanta inmediatez, tanta bola a las redes sociales o a que cuentes todo r&aacute;pido en un reel de Instagram, hay que seguir insistiendo con esto.</strong> Claro que hay que tener mucha paciencia y tambi&eacute;n algo de creatividad para crear nuevos espacios donde podamos seguir contando estas historias.
    </p><p class="article-text">
        <em>AL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 24 Aug 2025 03:03:26 +0000]]></pubDate>
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