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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Maria Bethania]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Maria Bethania]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Los hermanos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/hermanos_129_12582338.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1c230993-1952-4fe1-a5fd-586969676364_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los hermanos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Maria Bethânia y Caetano Veloso, son dos de los nombres más importantes de la música de los últimos 60 años. Son hermanos. Siempre estuvieron cerca y participaron juntos de varios discos pero, como dúo, solo grabaron dos y ambos en vivo, separados entre sí por 46 años. El segundo, extraordinario, acaba de ser publicado. Novedades y rescates en la red, entre las redes.</p></div><p class="article-text">
        Voy a trangredir todo lo que aprend&iacute;, ya hace a&ntilde;os, acerca del periodismo. En particular, la pretensi&oacute;n de impersonalidad. Ese hablar de la emoci&oacute;n como si fuera algo que no fue sentido por uno. Junto con las de mis hermanas y mis primos, la de <strong>Paul McCartney</strong> y la de <strong>Chico Buarque</strong>, las de <strong>Maria Bethania</strong> y <strong>Caetano Veloso</strong> son las voces vivas m&aacute;s antiguas de mi vida. Por lo tanto, nada de lo que se lea a partir de este momento ser&aacute; &ndash;ni intentar&aacute;&ndash; ser impersonal. No podr&iacute;a serlo con un disco que escuch&eacute; al borde del llanto desde el principio hasta el final. 
    </p><p class="article-text">
        Dos hermanos, tambi&eacute;n cada uno de ellos la voz m&aacute;s antigua, entre las de las personas vivas, que est&aacute; en sus vidas respectivas. En agosto del a&ntilde;o pasado &eacute;l ten&iacute;a 83 a&ntilde;os y ella 79. Ambos, Beth&acirc;nia y Caetano, est&aacute;n entre los artistas m&aacute;s importantes de los &uacute;ltimos sesenta a&ntilde;os. Y decidieron grabar una de las actuaciones de su gira (&iquest;de despedida?). Si quisiera, como antes, o como en otras ocasiones, ser impersonal, dir&iacute;a, de todas maneras, que, en cualquier caso, a&uacute;n si no se supiera nada del pasado de quienes cantan, ni hubiera el entretejido &ndash;que hay&ndash; entre ese pasado y el de quien escucha; incluso si se ignoraran sus edades &ndash;y el prodigio de su afinaci&oacute;n, de la intacta cualidad de sus voces, de la energ&iacute;a&ndash;, se trata de un disco extraordinario. 
    </p><p class="article-text">
        Lo es, en efecto, por el solo hecho de que sean Caetano y Beth&acirc;nia quienes est&aacute;n all&iacute;. Pero no lo es solo por eso. Est&aacute; la maravilla, por supuesto, de esos artistas inmensos y ya octogenarios, que cantan y se mueven en escena como en aquellos <em>doces barbaros</em> que revolucionaron la m&uacute;sica brasile&ntilde;a &ndash;y con ella la del mundo&ndash; hace ya tantos a&ntilde;os. Pero nada m&aacute;s lejano de un auto homenaje indulgente, o de un lastimoso acto de nostalgia, que este disco &ndash;y toda la gira, por lo que puede vislumbrarse en Youtube, donde hay registro de lo sucedido en varias locaciones&ndash;. El comienzo de Beth&acirc;nia en &ldquo;Margin&aacute;lia II&rdquo;, o su conmocionante interpretaci&oacute;n de &ldquo;Un indio&rdquo; &ndash;y el un&iacute;sono final con su hermano&ndash;, por ejemplo, dif&iacute;cilmente podr&iacute;an ser m&aacute;s precisas en lo expresivo y exactas en el terreno musical, si es que se trata de cosas distintas.
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    </figure><p class="article-text">
        Pero, como se ha dicho, es imposible que su propia naturaleza le permita a este disco ser s&oacute;lo su perfecci&oacute;n, sus canciones bellas de toda belleza. Que pueda sustraerse del efecto del p&uacute;blico cantando &ldquo;Sozinho&rdquo; o &ldquo;Le&acirc;ozi&ntilde;ho&rdquo; junto con Caetano, o de la <em>r</em>electura, y la reescucha de &ldquo;Alegria Alegria&rdquo;, de los nombres propios de &ldquo;Gente&rdquo;, esos salvadores entre quienes Caetano menciona a Beth&acirc;nia, de &ldquo;N&acirc;o identificado&rdquo;, que se enlaza con &ldquo;Motriz&rdquo;, cuyo punto de partida fue un recuerdo infantil de ella, o &ldquo;Tropic&aacute;lia&rdquo;. O, en otro sentido, y en el final, del estreno de la antib&eacute;lica &ldquo;Um Baiana&rdquo;. Y algo que se percibe &ndash;o que yo percibo, tal vez por mi propia historia&ndash;: esa cercan&iacute;a, ese reconocimiento inmediato entre hermanos, independientemente de la frecuencia con la que los encuentros tengan lugar. Beth&acirc;nia y Veloso cantaron en d&uacute;o, junto con con otros, numerosas veces. Ambos lo hicieron, cada uno por su lado, con Chico Buarque, ella lo hizo con <strong>Edu Lobo</strong> y &eacute;l con <strong>Gal Costa</strong>, casi al principio de sus carreras, y en algunos casos <strong>Gilberto Gil</strong> fue de la partida.&nbsp;No fueron tantas las ocasiones, sin embargo, en que esa presencia siempre adivinable &ndash;Caetano cantando desde Londres eso de &ldquo;better, better, Beth&acirc;nia&rdquo; o creando para ella &ldquo;Os Argonautas&rdquo;, sobre un fragmento de un poema de <strong>Fernando Pessoa</strong> que ella recordaba&ndash; se plasm&oacute; en encuentros musicales. Quiz&aacute; porque no fuera preciso que estuvieran juntos, porque de todas maneras lo estaban, reci&eacute;n aparecieron a d&uacute;o en 1976, en <em>Doces barbaros</em>, ya con m&aacute;s de diez a&ntilde;os de carrera cada uno de ellos y, dos a&ntilde;os despu&eacute;s, en <em>Maria Beth&acirc;nia e Caetano Veloso ao Vivo</em> y, entre algunas participaciones aqu&iacute; y all&aacute; se destaca la de ambos en <em>Brasil</em>, grabado por <strong>Jo&acirc;o Gilberto</strong> en 1981 y publicado el a&ntilde;o siguiente. 
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        Y, como en esos fen&oacute;menos astron&oacute;micos donde dos cuerpos celestes siempre cercanos s&oacute;lo coinciden en sus derroteros tras lapsos prolongados &ndash;aunque calculables&ndash;, 46 a&ntilde;os despu&eacute;s de su primer disco en vivo y a d&uacute;o, los hermanos registraron el segundo. Entre uno y otro se despliega un cosmos. 
    </p><p class="article-text">
        <em>DF/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Diego Fischerman]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 06 Sep 2025 03:01:40 +0000]]></pubDate>
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