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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Arquímides]]></title>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Los monjes que borraron un libro de Arquímedes que contenía la semilla de la inteligencia artificial para copiar oraciones]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/ciencia/monjes-borraron-libro-arquimedes-contenia-semilla-inteligencia-artificial-copiar-oraciones_1_12604801.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6a9df6f6-4780-4a24-9ca9-8129aaeb0eec_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los monjes que borraron un libro de Arquímedes que contenía la semilla de la inteligencia artificial para copiar oraciones"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Pergamino reutilizado - Las páginas revelaron obras sobre geometría y combinatoria que anticipaban conceptos de gravedad y de infinito real, mucho antes de Newton y Leibniz, lo que modificó la visión de la historia matemática.</p></div><p class="article-text">
        Un pergamino raspado en Constantinopla cambi&oacute; el destino del conocimiento humano. El objeto, fr&aacute;gil y oscuro por el desgaste, pas&oacute; de <strong>contener c&aacute;lculos avanzados a servir como soporte de salmos</strong>. Esa reutilizaci&oacute;n inmediata asegur&oacute; la desaparici&oacute;n de escritos que anticipaban avances de siglos.
    </p><p class="article-text">
        El origen de aquella p&eacute;rdida estuvo en manos de monjes que, sin plena conciencia de lo que hac&iacute;an,<strong> copiaron oraciones sobre las ideas de Arqu&iacute;medes</strong>, con lo que condenaron a la humanidad a caminar mucho m&aacute;s despacio hacia descubrimientos que podr&iacute;an haber llegado mucho antes.
    </p><h2 class="article-text">Un fil&oacute;logo dan&eacute;s descubri&oacute; bajo los rezos un tratado matem&aacute;tico perdido</h2><p class="article-text">
        El fil&oacute;logo dan&eacute;s <strong>Johan Ludvig Heiberg </strong>fue quien identific&oacute; en 1906 que tras los cantos religiosos se escond&iacute;a uno de los textos perdidos del sabio de Siracusa. Reconoci&oacute; pasajes de <em><strong>El m&eacute;todo de los teoremas mec&aacute;nicos</strong></em> en un volumen que parec&iacute;a corriente. Sin embargo, la Primera Guerra Mundial interrumpi&oacute; su labor, y el <strong>manuscrito desapareci&oacute; poco despu&eacute;s de ser fotografiado</strong>. El rastro del c&oacute;dice qued&oacute; difuso durante d&eacute;cadas, como si se hubiese evaporado entre guerras y traslados de bibliotecas.
    </p><p class="article-text">
        Hubo que esperar hasta 1998 para que el <strong>libro reapareciera en una subasta en Nueva York</strong>. Un comprador an&oacute;nimo pag&oacute; 2 millones de d&oacute;lares y lo entreg&oacute; al Walters Art Museum de Baltimore. En ese lugar, un grupo de <strong>especialistas aplic&oacute; t&eacute;cnicas de luz ultravioleta, infrarroja y rayos X</strong>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El códice salió a la luz en 1998 y reveló obras que se creían desaparecidas para siempre                            </span>
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        Bajo esas exploraciones afloraron <strong>p&aacute;ginas ocultas que hab&iacute;an permanecido veladas </strong>casi mil a&ntilde;os, con c&aacute;lculos geom&eacute;tricos y razonamientos matem&aacute;ticos que se cre&iacute;an imposibles para la &eacute;poca en que fueron escritos.
    </p><p class="article-text">
        El resultado de esas pruebas revel&oacute; mucho m&aacute;s que un tratado. Los investigadores hallaron <strong>hasta siete obras de Arqu&iacute;medes, un comentario sobre las Categor&iacute;as de Arist&oacute;teles y discursos del orador ateniense Hiperides</strong>. Entre los fragmentos destac&oacute; el <em><strong>Stomachion</strong></em>, en el que Arqu&iacute;medes explor&oacute; las posibilidades de recomponer un cuadrado a partir de 14 piezas. El resultado fue sorprendente, ya que <strong>describ&iacute;a 17.152 disposiciones posibles</strong>, lo que se considera un <strong>primer ejemplo de matem&aacute;tica combinatoria</strong>.
    </p><h2 class="article-text">Los hallazgos mostraron a un Arqu&iacute;medes adelantado a c&aacute;lculos modernos</h2><p class="article-text">
        La importancia de esos hallazgos se entiende mejor al recordar que Arqu&iacute;medes trabajaba en Siracusa en el siglo III a. C. y que sus planteamientos anticiparon conceptos asociados al c&aacute;lculo moderno. Entre sus razonamientos incluy&oacute; <strong>aproximaciones al centro de gravedad de figuras geom&eacute;tricas como paralelogramos, trapecios o segmentos de par&aacute;bola</strong>. Aunque rudimentarios en apariencia, esos m&eacute;todos abrieron un camino hacia soluciones que, siglos m&aacute;s tarde, se vincular&iacute;an con el<strong> desarrollo de puentes, rascacielos o incluso la exploraci&oacute;n espacial</strong>.
    </p><p class="article-text">
        El propio <strong>Michael Sharp</strong>, editor del proyecto de publicaci&oacute;n de los resultados, explic&oacute; en la Universidad de Cambridge que en esas p&aacute;ginas<strong> Arqu&iacute;medes lleg&oacute; a considerar la idea de infinito real</strong>. Seg&uacute;n Sharp, &ldquo;el pasaje que hace esto evidente es uno que Heiberg fue incapaz de leer por completo&rdquo;. Ese punto se valor&oacute; como trascendental, ya que el <strong>concepto se cre&iacute;a desarrollado &uacute;nicamente a partir del siglo XIX, mucho despu&eacute;s de Newton y Leibniz</strong>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Los hallazgos mostraron que Arquímedes se adelantó siglos al cálculo moderno                            </span>
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        Los responsables de la investigaci&oacute;n se&ntilde;alaron que el<strong> trabajo requiri&oacute; a&ntilde;os de paciencia y tecnolog&iacute;a</strong>. En palabras recogidas por el Walters Museum, &ldquo;las im&aacute;genes obtenidas con luz multiespectral mostraron <strong>fragmentos invisibles al ojo humano </strong>que cambiaron nuestra comprensi&oacute;n de la historia de las matem&aacute;ticas&rdquo;. Ese proceso demostr&oacute; c&oacute;mo la combinaci&oacute;n de t&eacute;cnicas f&iacute;sicas modernas pod&iacute;a rescatar conocimiento milenario del olvido.
    </p><h2 class="article-text">La reutilizaci&oacute;n medieval del pergamino alter&oacute; el rumbo del conocimiento</h2><p class="article-text">
        El origen del problema, sin embargo, se situ&oacute; en el siglo XIII, cuando los<strong> monjes cristianos de un convento reciclaron aquel c&oacute;dice</strong>. El pergamino era caro y escaso, de modo que <strong>desmantelaron el libro antiguo</strong>, lo prensaron con hojas de otros seis vol&uacute;menes y escribieron sus oraciones encima.
    </p><p class="article-text">
        El resultado fue un <strong>palimpsesto</strong>, t&eacute;rmino que define exactamente esa pr&aacute;ctica de reutilizaci&oacute;n. Con ello lograron su objetivo inmediato, que era <strong>disponer de material para su liturgia</strong>, aunque el coste real para el futuro fue incalculable.
    </p><p class="article-text">
        La historia del Palimpsesto de Arqu&iacute;medes es un claro ejemplo de hasta qu&eacute; punto la fragilidad de un soporte material pudo cambiar el curso de la ciencia. Los c&aacute;lculos borrados siglos atr&aacute;s aparecieron demasiado tarde para alterar el camino seguido por Newton o Leibniz, pero su recuperaci&oacute;n sirvi&oacute; para <strong>comprobar que las semillas de conceptos avanzados ya estaban plantadas en el mundo antiguo</strong>. Y tambi&eacute;n para entender que, en ocasiones, el destino del saber dependi&oacute; de algo tan tangible como la mano que raspaba un pergamino.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 15 Sep 2025 15:55:54 +0000]]></pubDate>
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