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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - CeDinCi]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/cedinci/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - CeDinCi]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El legado de Beatriz Sarlo: cómo se conservan sus papeles personales y los cuatro mil libros de su biblioteca]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/legado-beatriz-sarlo-conservan-papeles-personales-cuatro-mil-libros-biblioteca_1_12617811.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b71d99f3-c7e6-4c69-b626-69c1e45dafad_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El legado de Beatriz Sarlo: cómo se conservan sus papeles personales y los cuatro mil libros de su biblioteca"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El material quedó al cuidado del prestigioso Centro de Documentación e Investigación de la Cultura de Izquierdas (CeDinCi), la entidad elegida por la intelectual para hacerse cargo de su archivo. Algunas curiosidades entre sus cartas, libretas y apuntes.</p></div><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Tarcus, yo no tengo un gran archivo, yo no soy papelera, no soy de juntar papeles. Yo no guardo&rdquo;</em>. Con esas palabras, entre la honestidad y ese sello de discreci&oacute;n que la caracterizaba, <strong>Beatriz Sarlo insist&iacute;a ante Horacio Tarcus, director del Centro de Documentaci&oacute;n e Investigaci&oacute;n de la Cultura de Izquierdas (CeDinCi) en que no se hiciera muchas ilusiones con sus papeles personales.</strong> Tampoco con sus libros. La charla tuvo lugar en mayo de 2024, cuando en la sede principal de esa instituci&oacute;n, ubicada en el centro porte&ntilde;o, <a href="https://www.youtube.com/live/Avl9LU-FjrM?si=B_NN0B3qhvkDlmVu" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se present&oacute; el libro Punto de vista, de </a><a href="https://www.youtube.com/live/Avl9LU-FjrM?si=B_NN0B3qhvkDlmVu" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Sof&iacute;a Mercader</strong></a>, sobre la historia de la c&eacute;lebre revista que Sarlo fund&oacute; en 1978 junto a <strong>Carlos Altamirano</strong> y <strong>Ricardo Piglia</strong>. Sarlo, presente en ese encuentro, prefiri&oacute; quedarse sentada entre el p&uacute;blico y hablar luego con algunos de los que se acercaron hasta el lugar. <strong>Meses despu&eacute;s, la salud de la intelectual sufri&oacute; un deterioro, que la llev&oacute; a estar internada por un tiempo.</strong> Fue en esos d&iacute;as en los que, trabajando en los &uacute;ltimos detalles de <em>No entender</em> (Siglo XXI, 2025), el libro con sus memorias publicado p&oacute;stumamente, la conversaci&oacute;n sobre el futuro de su archivo y sobre su biblioteca volvi&oacute;. Sin dudar, la autora de <em>Una modernidad perif&eacute;rica</em> se&ntilde;al&oacute; a sus amigos m&aacute;s cercanos: &ldquo;Que vaya todo para el CeDinCi&rdquo;.
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                    alt="Beatriz Sarlo, una lectora audaz, entre la literatura y la política, murió en Buenos Aires en diciembre de 2024."
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                Beatriz Sarlo, una lectora audaz, entre la literatura y la política, murió en Buenos Aires en diciembre de 2024.                            </span>
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        A finales de 2024, luego de la muerte de la ensayista, <a href="https://www.eldiarioar.com/cultura/beatriz-sarlo-lectora-incandescente-escena-cultural-politica-argentina_1_11908578.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la lectora incandescente de la escena cultural y pol&iacute;tica de la Argentina</a>, esos mismos amigos, entre quienes <strong>se encuentran Adriana Amante, Adri&aacute;n Gorelik, David Oubi&ntilde;a, Sylvia Sa&iacute;tta, Ada Solari, Eduardo Stup&iacute;a y Hugo Vezzetti</strong>, se encargaron de cumplir su voluntad. Tanto aquel archivo que para Sarlo no era muy grande, como los m&aacute;s de cuatro mil libros que ten&iacute;a en su oficina de la calle Talcahuano, empezaron a ser catalogados y luego enviados para que quedaran al resguardo de la instituci&oacute;n que se dedica a la recuperaci&oacute;n, preservaci&oacute;n, conservaci&oacute;n y difusi&oacute;n de diversas producciones pol&iacute;ticas y culturales.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nos honra que el CeDinCi haya sido el lugar escogido por la propia Beatriz Sarlo, en primer lugar.<strong> Y, segundo lugar, porque de alg&uacute;n modo la totalidad de la comunidad intelectual aprob&oacute; la decisi&oacute;n, que luego se motoriz&oacute; y se pudo concretar con sus amigos</strong> del c&iacute;rculo m&aacute;s &iacute;ntimo&rdquo;, cuenta Tarcus en su oficina del CeDinCi ante <em>elDiarioAR</em>. &Eacute;l mismo, doctor en Historia y especialista en historia del libro, archivos y patrimonio cultural, <strong>se est&aacute; encargando por estos d&iacute;as de ubicar los libros de la ensayista, tal como ella los ten&iacute;a en su biblioteca</strong>, en un espacio especialmente preparado por la instituci&oacute;n.
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                    alt="El historiador Horacio Tarcus es el fundador del CeDinCi y uno de los mayores expertos en archivos y patrimonio cultural del país."
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                El historiador Horacio Tarcus es el fundador del CeDinCi y uno de los mayores expertos en archivos y patrimonio cultural del país.                            </span>
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        La tarea, con los m&aacute;s de cuatro mil ejemplares que conservaba Sarlo en su espacio de trabajo, no resulta sencilla, entre la falta de recursos &ndash;buena parte de los estantes fueron adquiridos por los amigos de Sarlo&ndash; y los recortes generalizados para la cultura en los &uacute;ltimos tiempos. &ldquo;Adem&aacute;s de una honra, esta tarea tambi&eacute;n es una responsabilidad grande porque <strong>implica gestionar los recursos para trasladarla, ordenarla, alojarla en en mobiliario adecuado, catalogarla y el el futuro poder abrirla a la consulta</strong>&rdquo;, cuenta Tarcus y agrega: &ldquo;Esto va a requerir de tener personal disponible para recibir a los investigadores, a los que quieran consultar tanto los libros como los papeles, porque <strong>ya hay mucha gente que nos est&aacute; pidiendo venir a ver f&iacute;sicamente todo esto</strong>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sobre la biblioteca, Tarcus afirma que se trata de <strong>&ldquo;una biblioteca en construcci&oacute;n&rdquo;</strong>. &ldquo;Estamos en proceso de catalogaci&oacute;n. Todav&iacute;a estamos gestionando los recursos en una situaci&oacute;n global y sobre todo con una situaci&oacute;n nacional donde la cultura est&aacute; viviendo una grav&iacute;sima devastaci&oacute;n. <strong>Todo esto ocurre en un contexto, adem&aacute;s, en el que el libro es un bien desvalorizado y la biblioteca, como conjunto, ha perdido su aura. Me refiero al aura que ten&iacute;a para las familias o los intelectuales del siglo XX, aquel aura de prestigio.</strong> Si a esto le agregamos la l&oacute;gica productivista que est&aacute; imperando en la educaci&oacute;n, en la investigaci&oacute;n, en la cultura, en la salud, esta idea de que todo lo que no es rentable para el capital tiene que tiene que cesar, entonces se abre la pregunta m&aacute;s general sobre cu&aacute;l es el destino de las bibliotecas&rdquo;, afirma.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DMs78SQRh3x/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><h2 class="article-text"><strong>Cuatro mil libros</strong></h2><p class="article-text">
        Los libros que se destacan en los estantes, dispuestos a lo largo de un pasillo largo del CeDinCi, son mayoritariamente libros de autores y autoras argentinos. <strong>Tambi&eacute;n hay, como era de esperarse, muchas publicaciones de cr&iacute;tica literaria.</strong> Sin embargo, al recorrer con la mirada los ejemplares, se puede observar cierta austeridad en la selecci&oacute;n de Sarlo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La biblioteca de Beatriz <strong>es la biblioteca de una persona que vivi&oacute; con intensidad la segunda mitad del siglo XX y el principio del siglo XXI </strong>y que compr&oacute; libros contempor&aacute;neos a su propia vida. Sin embargo, no es la biblioteca del bibli&oacute;filo cl&aacute;sico ni la biblioteca del coleccionista ni mucho menos la biblioteca del bibli&oacute;mano. <strong>Viendo lo que decidi&oacute; conservar, uno intuye a alguien que tiene muy claro qu&eacute; quiere hacer con los libros, alguien que no pierde tiempo en buscar en librer&iacute;as de viejo o en pagar fortunas por una edici&oacute;n antigua</strong>&rdquo;, apunta Tarcus y agrega: &ldquo;Cuando necesitaba una edici&oacute;n antigua iba al Instituto de Literatura Argentina o Latinoamericana, si la dejaban fotocopiar, fotocopiaba. Entre sus papeles, de hecho, hay una cantidad acotada, pero una cantidad al fin, de fotocopias de primeras ediciones de Borges, por ejemplo. <strong>Esto es interesante porque permite observar que ella no tiene  el menor atisbo de bibliofilia</strong>&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El experto destaca <strong>el buen estado en que se encuentran los ejemplares, que se pueden observar con anotaciones prolijas o subrayados, pero en buen estado</strong>. &ldquo;Ac&aacute; tenemos parte de la biblioteca de <strong>David Vi&ntilde;as</strong>. David tomaba el libro a 360 grados y lo marcaba con marcador y sacaba papeles. Lo hemos visto hacer eso en la librer&iacute;a Gandhi, en Los Galgos o en Cl&aacute;sica y Moderna. <strong>Beatriz, en cambio, era cuidadosa con los libros. Pero para ella eran instrumentos de trabajo.</strong> Ten&iacute;a claro cu&aacute;les eran los que necesitaba tener a mano, los que ten&iacute;an que estar disponibles para preparar una clase, para llevar adelante una investigaci&oacute;n. Incluso hay entre sus papeles testimonios de pr&eacute;stamos, de libros que van y que vienen sin problemas. No hay en ella una actitud de retener&rdquo;, cuenta Tarcus.
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                    alt="Antes de morir, Sarlo había dejado ordenada su correspondencia."
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                Antes de morir, Sarlo había dejado ordenada su correspondencia.                            </span>
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        Sobre los autores y autoras de los que la intelectual conserv&oacute; su obra completa, el experto asegura que hay &ldquo;unos diez o quince t&iacute;tulos&rdquo; de los que ella consideraba centrales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Son los autores que ella trabaj&oacute;, como <strong>Walter Benjamin</strong>, <strong>Roland Barthes</strong>, <strong>Jorge Luis Borges</strong> o <strong>Juan Jos&eacute; Saer</strong>&rdquo;, enumera Tarcurs y apunta: &ldquo;En muchos casos est&aacute;n todos sus libros y&nbsp;tambi&eacute;n la obra cr&iacute;tica sobre esos autores. Despu&eacute;s, de otros pensadores cl&aacute;sicos y contempor&aacute;neos, prefiri&oacute; tener dos o tres libros. <strong>Es encomiable esa capacidad de selecci&oacute;n. Trabajando personalmente con su biblioteca, dir&iacute;a que Beatriz eligi&oacute; muy racionalmente, muy estrat&eacute;gicamente qu&eacute; 4000 libros quer&iacute;a leer y leer bien. Libros que le ayudaran a pensar y armarse una composici&oacute;n del pensamiento contempor&aacute;neo. </strong>Por supuesto, que es una biblioteca muy completa sobre literatura argentina y mir&aacute;ndola en su composici&oacute;n, por la edad de los libros y su fecha de edici&oacute;n, <strong>se puede ver con claridad su pasaje de especialista en la literatura del siglo XIX a la especialista en literatura del siglo XX</strong>&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Entre los libros de la biblioteca de Beatriz Sarlo, se destacan varios ejemplares de la obra de Juan José Saer."
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                Entre los libros de la biblioteca de Beatriz Sarlo, se destacan varios ejemplares de la obra de Juan José Saer.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>Papeles personales</strong></h2><p class="article-text">
        En otra zona del CeDinCi, donde se las puede observar dispuestas con prolijidad, hay una docena de cajas con los papeles personales de Sarlo, libretas con apuntes, fotograf&iacute;as, recortes de textos period&iacute;sticos, cartas que recibi&oacute;. <strong>Como con los libros, resalta la austeridad</strong>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Dir&iacute;a que es un t&iacute;pico archivo de escritor o escritora del siglo XX y m&aacute;s all&aacute; del siglo XX. Porque, &iquest;qu&eacute; es lo que suele hacer un escritor, un investigador, un profesor? <strong>En principio guarda los originales de los art&iacute;culos que escribi&oacute; a veces en primera, en segunda, en tercera versi&oacute;n. </strong>Despu&eacute;s guarda los originales publicados, uno o dos ejemplares de cada uno de sus libros. Y tambi&eacute;n guarda las rese&ntilde;as de sus libros, las entrevistas, la correspondencia, las fotograf&iacute;as&rdquo;, describe Tarcus.
    </p><p class="article-text">
        En el caso de la intelectual argentina, <strong>el material est&aacute; ordenado de acuerdo a las necesidades de cada momento</strong>: &ldquo;En archiv&iacute;stica nosotros las llamamos &lsquo;series&rsquo;. En Beatriz est&aacute; la serie de apuntes para dar clases, las cajas de archivo de un tema puntual que trabaj&oacute; para un libro o para alg&uacute;n art&iacute;culo, los cuadernos de notas y la correspondencia&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Entre los materiales de su archivo, los especialistas encontraron numerosas libretas donde Sarlo hacía pequeños apuntes con ideas, frases que escuchaba y hasta sueños."
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                Entre los materiales de su archivo, los especialistas encontraron numerosas libretas donde Sarlo hacía pequeños apuntes con ideas, frases que escuchaba y hasta sueños.                            </span>
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        Sobre las cartas, al abrir el material a los archivistas les llam&oacute; la atenci&oacute;n que Sarlo se hab&iacute;a dedicado a ordenarlas por fechas en carpetas prolijas y que <strong>hab&iacute;a apartado las que intercambi&oacute; con el escritor Juan Jos&eacute; Saer</strong>: &ldquo;Es dif&iacute;cil saber hoy por qu&eacute; tom&oacute; esa decisi&oacute;n. Quiz&aacute; estaba pensando en hacer algo con esas cartas. Lo que s&iacute; sorprende es lo ordenado que ten&iacute;a este material, al que le puso un sello, le puso un orden&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Otro material que sorprende son una serie de peque&ntilde;as libretas donde Sarlo hac&iacute;a anotaciones muy breves. &ldquo;Son interesantes porque Beatriz tomaba nota de ideas, peque&ntilde;os apuntes de temas a desarrollar, frases que se le ocurr&iacute;an, le&iacute;a o escuchaba. <strong>Y tambi&eacute;n anotaba sue&ntilde;os, porque como es sabido, ella que se analizaba</strong>&rdquo;, dice Tarcus y agrega: &ldquo;Tambi&eacute;n est&aacute;n las agendas, esas anuales donde uno anota las citas. Yo estimo que pueden ser &uacute;tiles para un futuro bi&oacute;grafo o bi&oacute;grafa&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Parte de la correspondencia de Beatriz Sarlo con el escritor Sergio Chejfec en la década de los &#039;90."
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                Parte de la correspondencia de Beatriz Sarlo con el escritor Sergio Chejfec en la década de los &#039;90.                            </span>
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        Sobre el m&eacute;todo de trabajo, el titular del CeDinCi asegura que la prioridad es &ldquo;respetar la integralidad y lo que se suele llamar el orden originario&rdquo;. &ldquo;Nosotros no le damos un ordenamiento distinto al material. <strong>Ahora estamos pasando cada uno de estos papeles a unas cajas que se llaman &lsquo;cajas libres de &aacute;cido&rsquo;, que est&aacute;n hechas con un material que demora la oxidaci&oacute;n del papel</strong>. Son cajas muy caras, pero permiten que el papel dure, que se preserve flexible y oxigenado un tiempo. La idea en alg&uacute;n momento es conseguir los recursos para que todo esto se digitalice y se pueda subir sistematizado a la web, que es algo que est&aacute;n haciendo cada vez m&aacute;s archivos del mundo&rdquo;, detalla.
    </p><p class="article-text">
        Desde la instituci&oacute;n aclaran que, como siguen trabajando en la catalogaci&oacute;n del material, <strong>todav&iacute;a no hay una fecha concreta para que los investigadores que quieran hacerlo puedan tomar contacto con los libros y el archivo de Sarlo</strong>. El problema central es la falta de recursos econ&oacute;micos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Al CeDinCI le cortaron absolutamente todo subsidio, aunque de por s&iacute; era muy chiquito lo que se recib&iacute;a. Ten&iacute;amos uno m&iacute;nimo del Ministerio de Ciencia y Tecnolog&iacute;a que permit&iacute;a pagar una partecita de la luz de este espacio. Apenas asume Milei, <strong>nos borraron autom&aacute;ticamente de ese subsidio</strong>&rdquo;, concluye Tarcus.
    </p><p class="article-text">
        <em>AL/MG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Agustina Larrea]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 21 Sep 2025 03:04:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El legado de Beatriz Sarlo: cómo se conservan sus papeles personales y los cuatro mil libros de su biblioteca]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Beatriz Sarlo,Literatura,Horacio Tarcus,CeDinCi,Historia Argentina]]></media:keywords>
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