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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Béla Tarr]]></title>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA['Sátántangó', el tango satánico del Nobel de Literatura que se convirtió en una obra maestra del cine]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/satantango-tango-satanico-nobel-literatura-convirtio-obra-maestra-cine_1_12672302.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3ef66247-35fd-4526-abb0-74df919f122f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;Sátántangó&#039;, el tango satánico del Nobel de Literatura que se convirtió en una obra maestra del cine"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La unión del Nobel de Literatura, László Krasznahorkai, y el cineasta Béla Tarr provocó varias obras maestras del cine, especialmente la adaptación de su novela 'Sátántangó'
</p><p class="subtitle">László Krasznahorkai gana el Premio Nobel de Literatura 2025
</p></div><p class="article-text">
        Estaba en todas las apuestas y, sin embargo, su nombre sorprendi&oacute; a casi todos. El Nobel de Literatura a <strong>L&aacute;szl&oacute; Krasznahorkai</strong> reconoce a una figura fundamental de las letras reciente, pero tambi&eacute;n a una que es parte de la historia del cine. A la par que su obra literaria, el escritor h&uacute;ngaro desarroll&oacute; su faceta como guionista junto a su compatriota <strong>B&eacute;la Tarr</strong>, cineasta imprescindible del cine de autor europeo y responsable de varias obras maestras, <a href="https://librotea.eldiario.es/estanterias/ganado-libros-laszlo-krasznahorkai-premio-nobel-literatura-2025" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">entre ellas </a><a href="https://librotea.eldiario.es/estanterias/ganado-libros-laszlo-krasznahorkai-premio-nobel-literatura-2025" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>S&aacute;t&aacute;ntang&oacute;</em></a><em>,</em> en la que adapt&oacute; de forma ejemplar la obra de su amigo Krasznahorkai, y con la ayuda del escritor en el guion.
    </p><p class="article-text">
        Ambos responden al mismo perfil de artista parco en palabras y poco dado a los exhibicionismos p&uacute;blicos. Son autores de una austeridad insobornable, y, por ello, ofrecen pocos asideros al lector y al espectador.<em> S&aacute;t&aacute;ntang&oacute; </em>no se logr&oacute; adaptar hasta casi 10 a&ntilde;os despu&eacute;s de la publicaci&oacute;n de la novela, que supuso el debut del escritor en 1985. Tarr y Krasznahorkai son amigos de toda la vida, y aunque el film no llegara hasta 1994, ambos ya hab&iacute;an trabajado juntos en <em>La condena</em>, en 1988.
    </p><p class="article-text">
        Es curioso que fuera el debut de su amigo el que le otorgar&iacute;a a Tarr la categor&iacute;a de gran maestro del cine. La proyecci&oacute;n de <em>S&aacute;t&aacute;ntang&oacute;</em> fue un terremoto en la Berlinale de 1994. Proyectada fuera de la Secci&oacute;n Oficial, en la paralela Forum, se convirti&oacute; en el evento de aquella edici&oacute;n. La pel&iacute;cula que todo el mundo deb&iacute;a ver. Para ello deb&iacute;an sacar de su tiempo 425 minutos. Siete horas. Ese fue el tiempo que Tarr dedica para adaptar al mil&iacute;metro el que siempre calific&oacute; como su proyecto so&ntilde;ado.
    </p><p class="article-text">
        Una adaptaci&oacute;n fiel, rodada en solo 156 planos y donde despleg&oacute; toda su maestr&iacute;a en la puesta en escena en un blanco y negro tan bello como helador, en unos planos secuencias que pasan del detalle al general y en el que cada composici&oacute;n dentro del plano resulta una clase magistral de cine. Una pel&iacute;cula lenta, hipn&oacute;tica e inolvidable que va a un ritmo al que el cine no se suele mover. Algo que queda claro en el largu&iacute;simo plano secuencia de ocho minutos con el que comienza y donde, sin cortes, la c&aacute;mara del autor sigue a unas vacas que le sirven para barrer por completo la granja donde desarrollar&aacute; su pel&iacute;cula.
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            </figure><p class="article-text">
        Aquella duraci&oacute;n que tanto sigue 'shockeando' a quien se enfrente a ella por primera vez, fue siempre defendida por Tarr. El director concibe un cine en el que el tiempo es fundamental, igual que lo es en la vida. &ldquo;Nuestra vida transcurre en dos dimensiones: una es el espacio y la otra es el tiempo. Y por eso no me gusta ir al cine, porque los cineastas, o digamos esta industria cinematogr&aacute;fica capitalista, ignoran el tiempo y el espacio. Solo escuchan la narraci&oacute;n. Cuando empec&eacute; a hacer pel&iacute;culas mi objetivo se convirti&oacute; cada vez m&aacute;s en mostrar una especie de totalidad, algo que mostrara nuestra vida de forma sencilla&rdquo;, dijo Tarr al Instituto de Cine Brit&aacute;nico por el 30 aniversario de una pel&iacute;cula que se encuentra en el puesto 78 de las mejores de la historia del cine en la revista Sight &amp; Sound.
    </p><p class="article-text">
        De alguna forma el tiempo y el espacio fueron importantes en la novela, de la que muchos destacaron sus largas oraciones y que Krasznahorkai defendi&oacute; diciendo que su inspiraci&oacute;n fueron los escritores latinoamericanos, como Alejo Carpentier y Julio Cort&aacute;zar, y que admiraba a Roberto Bola&ntilde;o.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Un tango en el infierno</h2><p class="article-text">
        El t&iacute;tulo de aquella novela se explicita en un momento dado del texto. El tango triste y desolador que bailan dos de los protagonistas y que en la pel&iacute;cula se realiz&oacute; con un plano secuencia que termina en uno general, mostrando a unos personajes abatidos y arrasados. Un <em>Tango sat&aacute;nico,</em> como se tradujo la novela al espa&ntilde;ol, que tambi&eacute;n sirve como doble met&aacute;fora. La primera, respecto a la propia obra art&iacute;stica, que como el tango tiene una estructura circular que hace que, de alguna forma, empiece y termine pr&aacute;cticamente en el mismo sitio.
    </p><p class="article-text">
        Una met&aacute;fora tambi&eacute;n de esos personajes que, hagan lo que hagan, no pueden escapar de la miseria. Personajes estancados, condenados, que viven las consecuencias del declive comunista en Hungr&iacute;a. Una historia que el escritor vivi&oacute; en sus propias carnes. El tango sat&aacute;nico los condena a una vida de pobreza, como la que viven todos los personajes del pueblo y que tan bien capt&oacute; Tarr en ese blanco y negro en el que el barro casi salpica a los espectadores. Pero ese tango sat&aacute;nico es tambi&eacute;n la forma en la que L&aacute;szl&oacute; Krasznahorkai describe el proceso de escribir, algo tan enigm&aacute;tico como &ldquo;bailar en el infierno&rdquo;.
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        Krasznahorkai invit&oacute; a ese baile a los lectores con aquella<em> S&aacute;t&aacute;ntang&oacute;</em> en 1985, y lo sigui&oacute; haciendo, como destac&oacute; el jurado del Nobel, con una obra &ldquo;convincente y visionaria que, en medio del terror apocal&iacute;ptico, reafirma el poder del arte&rdquo;. Un arte pol&iacute;tico, indomable y alejado del clich&eacute;, igual que los guiones que escribi&oacute; con Tarr y que se consolid&oacute; en otro pu&ntilde;ado de obras maestras como<em> Armon&iacute;as de Werckmeister </em>(2000) y <em>El caballo de Tur&iacute;n</em> (2011), con la que B&eacute;la Tarr se despidi&oacute; del largometraje, tal como confirmaba en una entrevista con elDiario.es con motivo de su premio honor&iacute;fico en los Premios del Cine Europeo en 2023.
    </p><p class="article-text">
        Hay otra cosa que une a ambos: su inconformismo y su b&uacute;squeda de una obra de arte total. En una entrevista en 2013, en la revista <em>Music and Literature,</em> L&aacute;szl&oacute; Krasznahorkai confesaba que no estaba del todo contento con su primera novela: &ldquo;Soy un poco perfeccionista.<em> S&aacute;t&aacute;ntang&oacute;</em> estaba casi bien, pero ese casi, esa palabra, me destruy&oacute;. La novela casi buena, ser casi la mejor, para m&iacute; es insoportable. Por eso lo intent&eacute; de nuevo. Cada libro que escrib&iacute; era un nuevo experimento, un desaf&iacute;o: tal vez ahora tenga la oportunidad de escribir el libro que quiero escribir&rdquo;. Tarr dec&iacute;a en este peri&oacute;dico que hab&iacute;a dejado de hacer largometrajes para buscar &ldquo;la&nbsp;gesamtkunstwerk&rdquo;: la obra de arte total. Su uni&oacute;n dio una de ellas, una obra a la que todo cin&eacute;filo debe enfrentarse, al menos, una vez en su vida.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Zurro]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 Oct 2025 03:01:57 +0000]]></pubDate>
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