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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Mares]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/temas/mares/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Mares]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[Un tratado crucial para preservar los océanos: a partir de ahora hay obligación de proteger la altamar de los abusos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/tratado-crucial-preservar-oceanos-partir-ahora-hay-obligacion-proteger-altamar-abusos_1_12915791.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b3a5921d-42dc-4ffb-b2ea-543420bbec34_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un tratado crucial para preservar los océanos: a partir de ahora hay obligación de proteger la altamar de los abusos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Entró en vigor el acuerdo legalmente vinculante para blindar ambientalmente las aguas internacionales: el objetivo es llegar al 30% de los 200 km2 de océanos más allá de las jurisdicciones nacionales en 2030.</p><p class="subtitle"></p></div><p class="article-text">
        Entr&oacute; en vigor el Tratado de Alta Mar. &ldquo;Un hito&rdquo;, como lo llama la responsable del programa de oc&eacute;anos en Greenpeace, Ana Pascual, porque &ldquo;es la primera vez en la historia que contamos con un mecanismo para proteger las aguas internacionales&rdquo;. Lo que no es de nadie ha sido, hasta ahora, abusado por casi todos.
    </p><p class="article-text">
        A partir de ahora, existe la posibilidad y obligaci&oacute;n legales de proteger &aacute;reas de los oc&eacute;anos m&aacute;s all&aacute; de la jurisdicci&oacute;n de los pa&iacute;ses. No deja de ser un logro a contracorriente que 81 estados hayan ratificado este acuerdo multilateral ambiental para que se ponga en funcionamiento el mismo mes en el que los EE.UU. han abandonado la Convenci&oacute;n de las Naciones Unidas contra el Cambio Clim&aacute;tico (UNFCCC).
    </p><p class="article-text">
        El tratado aborda m&uacute;ltiples aspectos, pero Ana Pascual destaca que &ldquo;lo crucial&rdquo; es que debe servir para &ldquo;alcanzar el objetivo que ha marcado la ciencia de proteger el 30% de esas aguas para el a&ntilde;o 2030&rdquo;. Es la condici&oacute;n, abunda, &ldquo;para poder contar con unos oc&eacute;anos resilientes y capaces de ofrecer los servicios que necesitamos&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Sirve para alcanzar el objetivo que ha marcado la ciencia de proteger el 30% de esas aguas para el año 2030 para poder contar con unos océanos resilientes y capaces de ofrecer los servicios que necesitamos</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Ana Pascual</span>
                                        <span>—</span> Responsable del programa de océanos de Greenpeace
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Porque los mares sanos generan la mitad del ox&iacute;geno que respiramos, absorben enormes cantidades del CO&#8322; que emitimos lo que aten&uacute;a el efecto invernadero que est&aacute; causando el cambio clim&aacute;tico, facilita el alimento de m&aacute;s de 3.000 millones de humanos y soporta la econom&iacute;a directa de cientos de millones de personas.
    </p><p class="article-text">
        Los estados desde este momento tienen la responsabilidad de implementar el tratado en sus propias legislaciones para que sea una realidad y de vigilar el cumplimiento del acuerdo. Las partes firmantes se reunir&aacute;n en una conferencia donde empezar a proponer &aacute;reas marinas para su protecci&oacute;n que ser&aacute;n evaluadas por un comit&eacute; t&eacute;cnico. No hay fecha o sede decididas para esa cumbre.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tiene que ser cuanto antes porque ahora solo tenemos el 1% de las aguas de altamar con alguna protecci&oacute;n. Hay prisa&rdquo;, subraya Ana Pascual. Su organizaci&oacute;n ha calculado que &ldquo;hace falta un ritmo alto: una extensi&oacute;n como la de Canad&aacute; al a&ntilde;o para conseguir llegar a ese 30% en el plazo legal establecido&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aunque todav&iacute;a est&aacute; por decidir el mecanismo concreto para declarar protegidas esas zonas del oc&eacute;ano sin due&ntilde;o, la organizaci&oacute;n Highseas Alliance recuerda que &ldquo;los pa&iacute;ses ya pueden empezar a preparar sus propuestas porque tienen que consultar a los cient&iacute;ficos, identificar las &aacute;reas de mayor relevancia ecol&oacute;gica, consultar a la ciudadan&iacute;a... hay un mont&oacute;n de trabajo que ya puede hacerse&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La tarea es monumental. Este nuevo acuerdo internacional legalmente vinculante abre el camino para salvar 200 millones de km&sup2; de aguas y fondos marinos de la esquilmaci&oacute;n. Las amenazas son muy claras. Bastan un par de ejemplos recientes: la miner&iacute;a de fondos marinos que, aun <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/mineria-marina-no-aval-internacional-entrepreneur-aliado-trump-quiere-saltarse-reglas_1_12483747.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sin el reglamento internacional aprobado, quiere impulsar un empresario amigo de Donald Trump</a> o el arresto de un cient&iacute;fico ucraniano por parte de Rusia bajo la acusaci&oacute;n de alta traici&oacute;n por defender un paro en la pesca del kril ant&aacute;rtico. La destrucci&oacute;n ambiental suele traer ingresos a algunos sectores.
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a fue el primer pa&iacute;s de la UE en ratificar este tratado. Sin embargo, hay 11 pa&iacute;ses europeos que todav&iacute;a no lo han hecho entre los que est&aacute;n potencias continentales como Alemania, Italia, Pa&iacute;ses Bajos o Suecia. &ldquo;Pedimos a todos estos pa&iacute;ses que lo hagan r&aacute;pidamente porque supone una herramienta esencial y un punto de inflexi&oacute;n para detener la degradaci&oacute;n marina, restaurar la abundancia pesquera y mejorar la resistencia global ante el cambio clim&aacute;tico&rdquo;, cuenta la vicepresidenta de la ONG especializada en el mar Oceana, Vera Coelho.
    </p><h2 class="article-text">Del papel a la realidad</h2><p class="article-text">
        La responsable de la organizaci&oacute;n en Europa urge a los pa&iacute;ses de la UE a que &ldquo;lideren con el ejemplo y protejan las &aacute;reas marinas bajo su jurisdicci&oacute;n contra las actividades destructivas para que, de esta manera, se establezca el est&aacute;ndar para las futuras &aacute;reas internacionales que salgan de este tratado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El Pacto Verde Europeo tiene una pata propia que la Comisi&oacute;n Europea llam&oacute; <a href="https://commission.europa.eu/news-and-media/news/commission-adopts-ocean-pact-eu1-billion-protect-marine-life-and-strengthen-blue-economy-2025-06-11_es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pacto por el Oc&eacute;ano</a>. La prioridad es, describ&iacute;a, proteger y restablecer la salud de los oc&eacute;anos, impulsar la econom&iacute;a azul sostenible, apoyar a las comunidades costeras, impulsar la investigaci&oacute;n o mejorar la seguridad y defensa mar&iacute;timas.
    </p><p class="article-text">
        Con la regresi&oacute;n que est&aacute; experimentando el Pacto Verde y las pol&iacute;ticas ambientales en Europa debido<a href="https://www.eldiario.es/sociedad/derecha-global-lanza-politicas-verdes_1_12226441.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> la ofensiva de la derecha global contra estos programas</a>, resta por ver cu&aacute;nto de este pacto marino termina en realidad.
    </p><p class="article-text">
        La jefa cient&iacute;fica de Oceana, Katie Matthews, advierte por su parte que &ldquo;el papel sobre el que se redacta el tratado no va a salvar al oc&eacute;ano. Lo importante es transformar esas palabras en acci&oacute;n&rdquo;. Al fin y al cabo, se trata de defender la mitad de la superficie de todo el planeta que es lo que cubre la altamar.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si salvamos el mar, salvamos el mundo&rdquo;, dec&iacute;a el naturalista David Attemborough. La comprensi&oacute;n de esta realidad derivada de la dependencia que los humanos tienen del mar es determinante para generar lo que los acad&eacute;micos llaman &ldquo;cultura oce&aacute;nica&rdquo;: la base para cambiar la actitud hacia el oc&eacute;ano y permitir un plan de rescate.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Raúl Rejón]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/tratado-crucial-preservar-oceanos-partir-ahora-hay-obligacion-proteger-altamar-abusos_1_12915791.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 18 Jan 2026 03:02:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Greenpeace,Mares]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿El fin de los surfers? Los mares se están quedando sin olas y los científicos culpan al ser humano]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/medio-ambiente/surfers-mares-quedando-olas-cientificos-culpan-humano_1_12732362.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/864cd1cd-eee4-4c3d-8b2b-16227b165a45_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿El fin de los surfers? Los mares se están quedando sin olas y los científicos culpan al ser humano"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cada intervención portuaria o dragado modifica el recorrido de los sedimentos y reduce la fuerza del oleaje, generando transformaciones que afectan tanto a los ecosistemas como a la economía de comunidades que viven del mar.</p></div><p class="article-text">
        El <strong>agua del planeta ha empezado a mostrar se&ntilde;ales de agotamiento</strong>. La disminuci&oacute;n de su energ&iacute;a se refleja en mares m&aacute;s planos, en rompientes que se desvanecen y en costas que parecen adormecidas. El mar, que durante siglos <strong>respondi&oacute; al movimiento del viento</strong>, ahora se apaga y pierde fuerza.
    </p><p class="article-text">
        La disminuci&oacute;n del movimiento superficial revela un deterioro impotante: los <strong>oc&eacute;anos y mares est&aacute;n perdiendo sus olas</strong> y, con ellas, parte de la energ&iacute;a que regula su funcionamiento. En ese escenario nace una investigaci&oacute;n que transforma esa realidad f&iacute;sica en datos, im&aacute;genes y sonidos.
    </p><h2 class="article-text">Las obras costeras alteran el fondo marino y cambian la din&aacute;mica del litoral</h2><p class="article-text">
        El proyecto <em><strong>Las olas perdidas</strong></em>, presentado en el Centro Bot&iacute;n de Santander, re&uacute;ne al d&uacute;o de artistas e investigadores <strong>Daniel Fern&aacute;ndez </strong>y <strong>Alon Schwabe</strong>, conocidos como <em><strong>Cooking Sections</strong></em>, con el grupo de geom&aacute;tica y oceanograf&iacute;a de la Universidad de Cantabria. Su estudio demuestra que la <strong>actividad humana ha alterado el fondo marino</strong> hasta modificar la energ&iacute;a del oc&eacute;ano. &ldquo;Se&ntilde;alamos un d&iacute;a, mes y a&ntilde;o y eran capaces de mostrar la altura, velocidad o direcci&oacute;n de las olas a la perfecci&oacute;n&rdquo;, explic&oacute; Fern&aacute;ndez a <em>ABC</em>. Esta investigaci&oacute;n conecta arte y ciencia para<strong> documentar la desaparici&oacute;n de once rompientes emblem&aacute;ticas</strong> en distintos puntos del planeta.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El proyecto presentado en Santander une arte y ciencia para seguir el rastro de once rompientes perdidas en distintos puntos del planeta                            </span>
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        Los datos obtenidos confirman un patr&oacute;n constante. Cada vez que una obra portuaria corta la deriva de los sedimentos o un dragado altera la arena del fondo, la ola pierde energ&iacute;a. La consecuencia inmediata es la <strong>desaparici&oacute;n de la rompiente</strong> y, a largo plazo, un <strong>cambio en la din&aacute;mica costera</strong>. Desde Cabo Blanco en Per&uacute; hasta Jardim do Mar en Madeira, los investigadores identificaron que las<strong> infraestructuras humanas provocan una p&eacute;rdida de fuerza en los mares</strong> que altera tanto los ecosistemas como la econom&iacute;a local.
    </p><p class="article-text">
        La <strong>ola de Mundaca,</strong> en la costa vasca, se convirti&oacute; en el ejemplo m&aacute;s conocido de este fen&oacute;meno. En octubre de 2003, un dragado de 243.000 metros c&uacute;bicos de arena del <strong>r&iacute;o Ok</strong>a, realizado para permitir el paso de barcazas a un astillero, deshizo el banco submarino que moldeaba su rompiente. La ola, considerada una de las mejores izquierdas del mundo, desapareci&oacute;. Con ella, tambi&eacute;n se <strong>hundi&oacute; el turismo del surf</strong> que sosten&iacute;a buena parte de la econom&iacute;a de la zona.
    </p><h2 class="article-text">La modelizaci&oacute;n digital revela c&oacute;mo la alteraci&oacute;n del lecho marino debilita la superficie</h2><p class="article-text">
        Para comprender las causas, el grupo<strong> </strong><em><strong>GeoOcean</strong></em> de la Universidad de Cantabria aplic&oacute; su tecnolog&iacute;a de modelizaci&oacute;n a im&aacute;genes satelitales y bases de datos hist&oacute;ricas. Gracias a estos modelos, pudieron <strong>reconstruir el comportamiento de las olas antes y despu&eacute;s de las intervenciones humanas</strong>. &ldquo;Lo m&aacute;s interesante de haber trabajado con ellos ha sido descubrir su capacidad de viajar en el tiempo&rdquo;, coment&oacute; Schwabe. La reconstrucci&oacute;n digital revel&oacute; con exactitud c&oacute;mo la <strong>alteraci&oacute;n del fondo afectaba a la energ&iacute;a superficial </strong>y confirmaba la conexi&oacute;n entre ambos planos del mar.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DQB3-9GjBeR/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Las conclusiones fueron bastante claras: <strong>cualquier modificaci&oacute;n en el lecho marino repercute en la superficie</strong>. Las olas son consecuencia de la energ&iacute;a que nace bajo ellas. Cuando un espig&oacute;n, una presa o la pesca de arrastre modifica la base del oc&eacute;ano, esa<strong> energ&iacute;a se dispersa y la ola muere</strong>. Los investigadores describen esta relaci&oacute;n como una<strong> cadena f&iacute;sica que enlaza profundidad y superficie</strong>, una l&iacute;nea invisible que mantiene el equilibrio del planeta.
    </p><p class="article-text">
        Con la colaboraci&oacute;n del compositor<strong> Duval Timothy</strong>, el proyecto convirti&oacute; esos datos cient&iacute;ficos en <strong>once piezas sonoras</strong>. Cada una reproduce las vibraciones y ritmos de una ola desaparecida. En la sala, estructuras suspendidas ondulan y responden a las frecuencias registradas, reproduciendo lo que los artistas llaman la <strong>respiraci&oacute;n perdida del mar.</strong> Las obras transforman la informaci&oacute;n t&eacute;cnica en experiencia sensorial, permitiendo que el p&uacute;blico perciba el silencio que queda tras la desaparici&oacute;n de las rompientes.
    </p><h2 class="article-text">Las comunidades costeras reclaman proteger las rompientes que a&uacute;n sobreviven</h2><p class="article-text">
        La p&eacute;rdida de olas no afecta solo al paisaje o al surf, sino tambi&eacute;n a las comunidades que viven del mar. En Per&uacute;, las protestas de surfistas y pescadores en Cabo Blanco dieron lugar a la <em><strong>Ley de Rompientes</strong></em>, una norma que<strong> protege las olas frente a infraestructuras </strong>que puedan alterarlas. En Cantabria, asociaciones como <em><strong>Surf &amp; Nature Alliance</strong></em> proponen declararlas <strong>patrimonio natural </strong>para evitar que la presi&oacute;n humana las destruya.
    </p><p class="article-text">
        Fern&aacute;ndez y Schwabe se&ntilde;alan que el turismo de surf, convertido en estos momentos en una industria global, ha impulsado desarrollos urbanos que acaban da&ntilde;ando las mismas rompientes que lo originaron. Esa paradoja resume la situaci&oacute;n actual: la b&uacute;squeda de beneficio inmediato provoca p&eacute;rdidas irreversibles. Las olas desaparecen, el mar se calma y con &eacute;l se apagan procesos vitales que sostienen el clima y los ecosistemas. En esa quietud creciente se refleja el agotamiento de un planeta que intenta seguir respirando.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Farrés]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 31 Oct 2025 15:33:03 +0000]]></pubDate>
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