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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - María Florencia Freijo]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - María Florencia Freijo]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[María Florencia Freijo: “Un cuerpo cansado no puede habitar el placer ni puede poner límites”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/maria-florencia-freijo-cuerpo-cansado-no-habitar-placer-poner-limites_1_12799293.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/65aee497-b7f5-40b9-9934-d944af7d8bfb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="María Florencia Freijo: “Un cuerpo cansado no puede habitar el placer ni puede poner límites”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Entre libros que incomodan y redes que amplifican su voz, Florencia Freijo se ha consolidado como una referente decisiva del feminismo actual. Aquí reflexiona sobre los núcleos más persistentes de la desigualdad, el agotamiento como síntoma político y los desafíos de educar en un mundo que todavía nos exige más de lo que reconoce.</p></div><p class="article-text">
        <a href="https://www.instagram.com/florfreijo/?hl=es" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Mar&iacute;a Florencia Freijo</a>, marplatense nacida en 1987, es polit&oacute;loga, escritora y una de las voces m&aacute;s potentes del feminismo contempor&aacute;neo. A lo largo de los &uacute;ltimos a&ntilde;os logr&oacute; instalar debates inc&oacute;modos y necesarios a trav&eacute;s de libros como <em>Solas, a&uacute;n acompa&ntilde;adas</em>, <em>(Mal) Educadas</em> y <em>Decididas</em>, en los que combina investigaci&oacute;n rigurosa con una escritura directa que llega a un p&uacute;blico amplio. Su trabajo puso en agenda c&oacute;mo las desigualdades de g&eacute;nero atraviesan la vida cotidiana de las mujeres y se sostienen en estructuras dif&iacute;ciles de mover.
    </p><p class="article-text">
        Su impacto tambi&eacute;n se amplifica en redes sociales, donde re&uacute;ne a una comunidad enorme y activa. Desde all&iacute;, Freijo convierte sus plataformas en espacios de divulgaci&oacute;n y discusi&oacute;n pol&iacute;tica, pero tambi&eacute;n en un punto de encuentro para mujeres que buscan herramientas para navegar relaciones, maternidades, v&iacute;nculos laborales y mandatos sociales. Adem&aacute;s, trabaja como asesora en inclusi&oacute;n y diversidad, y participa en el dise&ntilde;o de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas orientadas a cerrar brechas de g&eacute;nero, mientras que sus columnas y entrevistas en medios internacionales consolidan su lugar como referente regional.
    </p><p class="article-text">
        En esta conversaci&oacute;n, Freijo vuelve sobre los ejes que gu&iacute;an su investigaci&oacute;n -el amor, el sexo y el dinero- para explicar por qu&eacute; all&iacute; se concentran las presiones y violencias m&aacute;s profundas. Reflexiona sobre el mito de &ldquo;la mujer que puede con todo&rdquo;, el agotamiento como factor pol&iacute;tico y los desaf&iacute;os de criar hijos e hijas en un mundo desigual. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;Como polit&oacute;loga y escritora con m&aacute;s de medio mill&oacute;n de seguidores, &iquest;c&oacute;mo eleg&iacute;s los temas que vas a abordar en tus libros? &iquest;Y c&oacute;mo us&aacute;s las redes para difundirlos?</strong>
    </p><p class="article-text">
         &mdash;En realidad primero crec&iacute; como escritora y despu&eacute;s crec&iacute; en las redes. No fue al rev&eacute;s. Mi primer libro fue <em>Solas (a&uacute;n acompa&ntilde;adas)</em>, que surgi&oacute; como una propuesta editorial vinculada a mi trabajo y a mi militancia. En ese momento, 2017, yo escrib&iacute;a un poco en redes y ten&iacute;a algunos seguidores en Twitter, pero nada m&aacute;s. A partir del libro empec&eacute; a crecer porque la gente me buscaba y tambi&eacute;n porque en 2018 tuve una militancia muy p&uacute;blica por la <a href="https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/cuatro-anos-aborto-legal-faltan-medicamentos-habilitaron-consejerias-ilegales-disuadir-mujeres_132_11924560.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">lucha por el aborto legal</a> y otros temas que quer&iacute;a poner en agenda. Ah&iacute; tambi&eacute;n surgi&oacute; #<em>Yocr&iacute;osola</em>, que fue un hashtag que lleg&oacute; a ser trending topic en varios pa&iacute;ses. Todo eso me permiti&oacute; elegir qu&eacute; investigar, m&aacute;s all&aacute; de simplemente contar lo que hac&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;Y ese camino te llev&oacute; al eje que hoy te atraviesa: la educaci&oacute;n de las mujeres. &iquest;Por qu&eacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
         &mdash;Leyendo a Mary Wollstonecraft y su <em>Vindicaci&oacute;n de los derechos de la mujer</em>, entend&iacute; que la desigualdad tiene un n&uacute;cleo: el acceso desigual a la educaci&oacute;n. Eso me empez&oacute; a perturbar en el mejor sentido. Pero no solo hablo de educaci&oacute;n formal: hablo de educaci&oacute;n en el sentido de producir sentido com&uacute;n, conocimiento, cultura. Cuando se nos cort&oacute; la voz p&uacute;blica hace siglos, lo que se nos quit&oacute; fue nuestra capacidad simb&oacute;lica de generar y transmitir conocimiento. Y eso sigue pasando: aunque parezca que avanzamos, las mujeres siguen relegadas en el 80% de los puestos de decisi&oacute;n. Por eso hoy s&iacute; elijo qu&eacute; investigar y desde d&oacute;nde pararme.
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                Florencia Freijo                            </span>
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        <strong>&mdash;En </strong><em><strong>Decididas</strong></em><strong> trabaj&aacute;s tres ejes: amor, sexo y dinero. &iquest;Cu&aacute;l cre&eacute;s que es el m&aacute;s subestimado cuando hablamos de desigualdad?</strong>
    </p><p class="article-text">
         &mdash;Los tres. Subestimamos los tres porque creemos que el cambio cultural nos empoder&oacute; tanto que ya vivimos esos &aacute;mbitos con total autonom&iacute;a. Y es una trampa. En el amor seguimos operando desde el concepto de ofrenda: damos m&aacute;s de lo que corresponde y omitimos necesidades. En la sexualidad, muchas mujeres creen que viven su sexualidad de manera libre, pero no pueden pedir lo que les gusta o negociar el uso del preservativo. Porque hoy se considera como poderoso tener sexo sin preservativo. Y cuando habl&aacute;s con las chicas j&oacute;venes no se animan a pedir a los varones que se pongan un preservativo y los varones no llevan preservativo &iquest;C&oacute;mo hablamos de autonom&iacute;a sexual si hay un brote mundial de s&iacute;filis en el mundo heterosexual y muchas chicas no se animan a pedir cuidados b&aacute;sicos?
    </p><p class="article-text">
         Con el dinero pasa igual: podemos tener ingresos propios, pero seguimos m&aacute;s empobrecidas, tenemos menos patrimonio y no siempre podemos negociar equidad dentro de la pareja. Y el amor atraviesa todo eso: hablar de amor es hablar de dinero, tiempo de cuidado, futuro, proyectos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;&iquest;Qu&eacute; significa hoy ser &ldquo;decidida&rdquo;? &iquest;Qu&eacute; decisiones cotidianas son realmente revolucionarias?</strong>
    </p><p class="article-text">
         &mdash;La palabra &ldquo;decidida&rdquo; es una invitaci&oacute;n a ver que, si no ten&eacute;s opciones reales, no hay decisi&oacute;n posible. No elegimos libremente entre trabajar o cuidar. Tampoco elegimos libremente cuando la maternidad aparece: incluso una cient&iacute;fica del MIT, con un sueldo alto, atraviesa las mismas tensiones. El mundo est&aacute; estructurado sobre el soporte de los cuidados de las mujeres. Por eso <em>Decididas</em> es m&aacute;s una invitaci&oacute;n a tener informaci&oacute;n, para poder elegir mejor dentro de un marco que todav&iacute;a nos restringe.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;&iquest;C&oacute;mo impacta esa sobrecarga en la salud mental?</strong>
    </p><p class="article-text">
         &mdash;Antes que hablar de salud mental hay que hablar del derecho al tiempo libre. Sin tiempo libre no hay creatividad, no hay deseo, no hay disfrute, no hay proyectos. Necesito un cuerpo disponible, pero cuando digo disponible me refiero a un cuerpo que pueda habitar el disfrute. Un cuerpo cansado no puede habitar el placer ni puede poner l&iacute;mites. Creo que la principal resistencia al feminismo es, sin lugar a dudas, que cuando ves de lo que realmente habla, lo que el feminismo realmente te muestra, tu vida sufre una crisis. Te enfrent&aacute;s a un espejo dur&iacute;simo. Y eso genera rechazo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;&iquest;Entonces qu&eacute; hacemos?</strong>
    </p><p class="article-text">
         &mdash;Informarnos. Armar red. Entender que no vamos a poder con todo. Hablar de capitalizaci&oacute;n econ&oacute;mica y patrimonial. No heredamos siglos de patrimonio que no nos dejaron construir. Reci&eacute;n ahora comenzamos a tener patrimonio propio. Necesitamos menos miedo y m&aacute;s herramientas para negociar, para tener voz p&uacute;blica sin tanto riesgo, para validarnos entre mujeres. Eso, de verdad, cambiar&iacute;a much&iacute;simo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;El clima actual est&aacute; siendo hostil con las voces feministas m&aacute;s expuestas. &iquest;C&oacute;mo lo viv&iacute;s?</strong>
    </p><p class="article-text">
         &mdash;A m&iacute; me ayud&oacute; haber sido cancelada tantas veces. De verdad. Ya ca&iacute; tan hondo en otros momentos que ahora no hay m&aacute;s abajo adonde caer. Lo que hoy viven algunas periodistas, yo lo viv&iacute; hace a&ntilde;os, incluso con campa&ntilde;as que ellas mismas impulsaron. Ya no me afecta igual: me entero tarde, ni lo leo. Adem&aacute;s logr&eacute; algo importante: mi trabajo no depende de ning&uacute;n partido, medio o estructura. Eso me deja sola muchas veces, pero tambi&eacute;n me da una libertad enorme para decir lo que quiero.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;&iquest;Cu&aacute;l es tu pr&oacute;xima batalla como activista y escritora?</strong>
    </p><p class="article-text">
         &mdash;Estoy investigando mucho sobre c&oacute;mo se desacredita la voz p&uacute;blica de las mujeres y sobre c&oacute;mo la desigualdad actual tiene ra&iacute;ces antiqu&iacute;simas. Me interesa especialmente el per&iacute;odo neol&iacute;tico temprano, donde se empiezan a consolidar las primeras sociedades estatales. Mi hip&oacute;tesis &mdash;y es parte de un proyecto en curso&mdash; es que la primera gran desigualdad fue correr a las mujeres de la simbolog&iacute;a p&uacute;blica y religiosa. La primera gran deidad fue una diosa, una diosa sol. Hay representaciones femeninas de 25.000 a 30.000 a&ntilde;os de antig&uuml;edad. Entonces, no: la desigualdad no existi&oacute; &ldquo;desde siempre&rdquo;. Eso es un relato que legitima lo que vivimos hoy.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;La &uacute;ltima: como madres de varones, &iquest;qu&eacute; podemos hacer?</strong>
    </p><p class="article-text">
         &mdash;La pregunta no es qu&eacute; hacemos las madres de varones, sino c&oacute;mo reorientamos la educaci&oacute;n para que no est&eacute; enfocada en ense&ntilde;arles a las nenas a cuidarse y a los varones a no ejercer violencia. La socializaci&oacute;n primaria ocurre hasta los 11 o 12 a&ntilde;os; despu&eacute;s viene la secundaria, que es la comunidad. Necesitamos reconstruir un sentido com&uacute;n que no naturalice que las ni&ntilde;as se cuiden porque alguien podr&iacute;a da&ntilde;arlas, mientras simult&aacute;neamente ense&ntilde;amos a los varones a cuidarse de &ldquo;mujeres que mienten&rdquo;. Tenemos que entender que en realidad lo que m&aacute;s importa en nuestro rol como socializadores secundarios es ser gu&iacute;a, amigas, maestras, el almacenero del barrio. Y esta es una sociedad que todav&iacute;a est&aacute; orientada a ense&ntilde;arles a las nenas a cuidarse. Y a los varones, en vez de pensar que su hijo puede ser ese futuro violento, les empiezan a ense&ntilde;ar que tengan cuidado porque les pueden inventar una causa de la que no son culpables. Es la visi&oacute;n arcaica de la mujer diab&oacute;lica, la mujer que enga&ntilde;a. O sea, ense&ntilde;amos a los varones a que se cuiden de las mujeres. &iquest;Estamos todos locos?  
    </p><p class="article-text">
        <em>CRM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Claudia Regina Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/maria-florencia-freijo-cuerpo-cansado-no-habitar-placer-poner-limites_1_12799293.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 28 Nov 2025 08:54:07 +0000]]></pubDate>
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